miércoles, 11 de marzo de 2026

CAMINANDO CON EL DIABLO Macabra parentalidad

España 2026 84 min.
Dirección
Rubén Pérez Barrena Guion Jesús Miguel Quintana y Rubén Pérez Barrena Fotografía Javier Salmones Música Juanjo Javierre Intérpretes Tamar Novas, Marina Salas, Iván Marcos, Annick Weerts, Alban Petit, Mateo Medina, Vicente Vergara, Jorge Asín, Guillermo Navajo, Álvaro Lafora, Andrea Guardiola, Nur de Vega Estreno 6 marzo 2026

Buen debut en la dirección con un thriller intenso, malsano y deliberadamente cruel, ambientado en la España rural de la década de los ochenta del pasado siglo. Su argumento puede, en cierto modo, recordar al de la cinta danesa Speak No Evil (también el diablo en el título), que conoció remake americano con el título en España de No hables con extraños, protagonizado por James McAvoy. Pero aquí es el trauma por la pérdida de un hijo el detonante de la tragedia, y la aparente sofisticación de aquel título se sustituye por la sinrazón de un ambiente hostil y en cierto modo salvaje, más acorde a los últimos setenta, cuando el país atravesaba una conversión trascendental, que a este supuesto final de los ochenta.

Rubén Pérez Barrena ha conseguido un film preciso, incluso en su escueta duración, que va al grano directamente y plantea una situación límite y terrible en el que una pareja decide superar una desgracia provocando otra aún mayor, con consecuencias trágicas y final demoledor. Tamar Navas consigue hacer creíble un papel difícil con el que tiene que combinar perversión con indecisión, culpabilidad y cobardía. Por su parte, Marina Salas, en un registro diametralmente opuesto al que le dio a conocer en El cover, se erige en auténtica artífice de un terror inasumible y una determinación extrema.

El paisaje árido aragonés, la música ambiental y por momentos sofocante, y un plantel de secundarios y secundarias tan convencidos como responsables, hacen del film un auténtico tour de force, y haga augurar un buen futuro por parte del novel director. Lo que no se puede permitir es que teniendo proyectos así entre manos, se condenen a una distribución y exhibición tan limitada, dejando cientos de salas para que el público siga engullendo una y otra vez los mismos productos estadounidenses.

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