Una
de las bazas que han hecho del cine del
director manchego lo que es, y obtener el éxito que ha cosechado, es sin
duda la música que con tanto mimo ha elegido el propio realizador. No se
trataba en esta ocasión de rememorar las bandas sonoras originales que para él
han compuesto Bonezzi, Morricone, Sakamoto y, sobre todo, Alberto Iglesias,
compañero inseparable del Deseo desde La
flor de mi secreto a la última película, Amarga Navidad, que se
estrena precisamente dentro de unos días con gran expectación. Esta
circunstancia y esas horas previas a la celebración de unos Oscars que al
director manchego le han reportado varias
satisfacciones, incluidas dos estatuillas, añadió atractivo a esta emotiva
cita con la cantante malagueña.
Pasión
Vega arrancó la velada con una enigmática, casi sideral, versión de Tonada de luna llena, un clásico de
Simón Díaz que sonaba precisamente en La
flor de mi secreto en la voz de Caetano Veloso. El duelo amoroso de Amanda
Gris/Leo Macías sirvió también a la voz
serena y perfectamente entonada de Pasión Vega para cantar, siempre en ese
estilo particular suyo que combina jazz
con copla y cierto deje aflamencado, el clásico de Chavela Vargas En el último trago. Tampoco cedió a la
tentación de adaptarse al estilo
desgarrado y ronco de la gran artista mexicana que tanta amistad cosechó
con Almodóvar, en el también sintomático Luz
de luna, incluido en uno de los trabajos menos agraciados del director, Kika.
Mujeres
sufridoras pero fuertes
Vestida
en una primera mitad con el mismo verde
que lucía en Tacones lejanos la muy
llorada Marisa Paredes, a quien Pasión Vega dedicó unas emotivas palabras,
entonó de forma muy particular y muy buen gusto Un año de amor, la canción original de Mina que tras su adaptación
al castellano por el propio Almodóvar inmortalizó
Luz Casal. De ella también cantó, como no podía ser menos, ese Piensa en mí que se ha convertido en
banda sonora inseparable del cine del director, y que convirtió a Luz en la gran dama de la canción que ha triunfado en
el mundo entero. Esta vez se enfundó en un traje rojo pasión como su
nombre, y bajó al patio para acercarse a su incondicional público.
Y
antes de extender el programa oficial, aún cantó Volver de Carlos Gardel, tal como aparecía en la película homónima
pero sin caer en la tentación de emular
a Estrella Morente, que presta su voz a Penélope Cruz. Pasión tiene su propio estilo, singular e inimitable,
y no necesita parecerse a nadie. Ella lleva el repertorio a su terreno con
éxito. Otra mujer excepcional, La Lupe, se manifestó a través de otro clásico, Puro teatro, tal como aparecía en Mujeres al borde de un ataque de nervios,
y que Pasión cantó con esa elegancia y
delicadeza no exenta de autoridad y cierta vehemencia que le caracteriza.
Un buen acompañamiento y un mensaje ineludible
Todo
esto sonó y ocurrió con el impagable
acompañamiento de Sergio Menem al violonchelo y la guitarra portuguesa, Toño Miguel al contrabajo, Pablo Martín Jones a la batería y la
percusión y, sobre todo, Moisés Sánchez
al piano, artífice además de este espectáculo estrenado en el Festival de
Peralada en julio de 2024. Ellos arroparon con ese extraordinario sello jazzístico, elegante y relejado a la admirada
voz de Pasión Vega, que también entonó el clásico de Jacques Brel Ne me quitte pas de La ley del deseo, de cuya banda sonora el conjunto instrumental
interpretó con aires algo swing el tema de Zarah Leander Nur nicht Aus Liebe Weinen.
Y en las propinas, Bola de Nieve con la
desgarrada Ay amor, de nuevo
acompañando al desamor de Leo Macías en La
flor de mi secreto. Y la gran
sorpresa final, Pointer Sisters y ese I’m
So Excited que Carlos Areces, Raúl Arévalo y Javier Cámara coreografiaban
en Los amantes pasajeros.
Cuarenta
años de carrera del director que coinciden con otros tantos de democracia, derechos y libertades, muchos hoy
puestos en entredicho, a los que tanto contribuyó al director manchego con su
particular forma de celebrar la vida, la
libertad y el amor. Ella, Pasión, sus músicos y el público tenemos la
obligación y la responsabilidad de que nada haya sido en vano y podamos transmitir esos valores y esa
celebración a nuestros y nuestras herederas por los siglos de los siglos.
Artículko publicado en El Correo de Andalucía



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