lunes, 16 de marzo de 2026

PASIÓN VEGA REIVINDICA CUARENTA AÑOS DE EMOCIÓN Y LIBERTAD

Pasión Almodóvar. Pasión Vega, voz. Moisés P. Sánchez, piano, dirección musical y arreglos. Sergio Menem, violonchelo y guitarra. Pablo Martín Jones Johnson, contrabajo. Toño Miguel, percusión y electrónica. Joan Antón Rechi, dirección artística y dramaturgia. Gabriel Insignares, escenografía. Alberto Rodríguez, iluminación. Producción del Festival ClássicAnd y Festival de Peralada. Teatro de la Maestranza, domingo 15 de marzo de 2026


La atracción que provoca escuchar en concierto un buen número de canciones incluidas en la emblemática filmografía de nuestro director de cine más internacional, Pedro Almodóvar, nos ha llevado a acercarnos a este singular concierto de la siempre extraordinaria Pasión Vega en un espacio tan querido y significativo para ella y cualquier artista como es el Teatro de la Maestranza.

Una de las bazas que han hecho del cine del director manchego lo que es, y obtener el éxito que ha cosechado, es sin duda la música que con tanto mimo ha elegido el propio realizador. No se trataba en esta ocasión de rememorar las bandas sonoras originales que para él han compuesto Bonezzi, Morricone, Sakamoto y, sobre todo, Alberto Iglesias, compañero inseparable del Deseo desde La flor de mi secreto a la última película, Amarga Navidad, que se estrena precisamente dentro de unos días con gran expectación. Esta circunstancia y esas horas previas a la celebración de unos Oscars que al director manchego le han reportado varias satisfacciones, incluidas dos estatuillas, añadió atractivo a esta emotiva cita con la cantante malagueña.

Pasión Vega arrancó la velada con una enigmática, casi sideral, versión de Tonada de luna llena, un clásico de Simón Díaz que sonaba precisamente en La flor de mi secreto en la voz de Caetano Veloso. El duelo amoroso de Amanda Gris/Leo Macías sirvió también a la voz serena y perfectamente entonada de Pasión Vega para cantar, siempre en ese estilo particular suyo que combina jazz con copla y cierto deje aflamencado, el clásico de Chavela Vargas En el último trago. Tampoco cedió a la tentación de adaptarse al estilo desgarrado y ronco de la gran artista mexicana que tanta amistad cosechó con Almodóvar, en el también sintomático Luz de luna, incluido en uno de los trabajos menos agraciados del director, Kika.

Mujeres sufridoras pero fuertes

Vestida en una primera mitad con el mismo verde que lucía en Tacones lejanos la muy llorada Marisa Paredes, a quien Pasión Vega dedicó unas emotivas palabras, entonó de forma muy particular y muy buen gusto Un año de amor, la canción original de Mina que tras su adaptación al castellano por el propio Almodóvar inmortalizó Luz Casal. De ella también cantó, como no podía ser menos, ese Piensa en mí que se ha convertido en banda sonora inseparable del cine del director, y que convirtió a Luz en la gran dama de la canción que ha triunfado en el mundo entero. Esta vez se enfundó en un traje rojo pasión como su nombre, y bajó al patio para acercarse a su incondicional público.


El desfile de emociones, lágrimas y alegrías, se completó con piezas tan fundamentales como Se nos rompió el amor, canción de Manuel Alejandro indefectiblemente unido a la memoria de la gran Rocío Jurado, pero que en Kika cantaban las no menos grandes Fernanda y Bernarda de Utrera. Sin transformarse en Sara Montiel, se armó de sensualidad y seducción en Quizás, quizás, quizás, incluida en La mala educación, otro título que consideramos fallido de un director que nos entusiasma. De sus primeros títulos, la cantante eligió Encadenados de Lucho Gatica, que suena en Entre tinieblas, y la copla La bien pagá, un título habitual en los recitales de Pasión Vega con el que homenajeó a su paisano Miguel de Molina. Y de nuevo Caetano Veloso, que participaba como estrella invitada en aquella fiesta a la luz de la luna de Hable con ella, cantando Cucurrucuú Paloma, que así sonaba por segunda vez en el Maestranza en un mismo fin de semana, después de que Juan Diego Flórez nos la regalara como propina en su recital del pasado viernes.

Y antes de extender el programa oficial, aún cantó Volver de Carlos Gardel, tal como aparecía en la película homónima pero sin caer en la tentación de emular a Estrella Morente, que presta su voz a Penélope Cruz. Pasión tiene su propio estilo, singular e inimitable, y no necesita parecerse a nadie. Ella lleva el repertorio a su terreno con éxito. Otra mujer excepcional, La Lupe, se manifestó a través de otro clásico, Puro teatro, tal como aparecía en Mujeres al borde de un ataque de nervios, y que Pasión cantó con esa elegancia y delicadeza no exenta de autoridad y cierta vehemencia que le caracteriza.


Un buen acompañamiento y un mensaje ineludible

Todo esto sonó y ocurrió con el impagable acompañamiento de Sergio Menem al violonchelo y la guitarra portuguesa, Toño Miguel al contrabajo, Pablo Martín Jones a la batería y la percusión y, sobre todo, Moisés Sánchez al piano, artífice además de este espectáculo estrenado en el Festival de Peralada en julio de 2024. Ellos arroparon con ese extraordinario sello jazzístico, elegante y relejado a la admirada voz de Pasión Vega, que también entonó el clásico de Jacques Brel Ne me quitte pas de La ley del deseo, de cuya banda sonora el conjunto instrumental interpretó con aires algo swing el tema de Zarah Leander Nur nicht Aus Liebe Weinen.

Y en las propinas, Bola de Nieve con la desgarrada Ay amor, de nuevo acompañando al desamor de Leo Macías en La flor de mi secreto. Y la gran sorpresa final, Pointer Sisters y ese I’m So Excited que Carlos Areces, Raúl Arévalo y Javier Cámara coreografiaban en Los amantes pasajeros.

Cuarenta años de carrera del director que coinciden con otros tantos de democracia, derechos y libertades, muchos hoy puestos en entredicho, a los que tanto contribuyó al director manchego con su particular forma de celebrar la vida, la libertad y el amor. Ella, Pasión, sus músicos y el público tenemos la obligación y la responsabilidad de que nada haya sido en vano y podamos transmitir esos valores y esa celebración a nuestros y nuestras herederas por los siglos de los siglos.

Fotos: Guillermo Mendo
Artículko publicado en El Correo de Andalucía

No hay comentarios:

Publicar un comentario