XLIII Festival de Música Antigua de Sevilla. Orquesta Barroca de Sevilla. Julien Chauvin, violín y dirección. Programa: Concert des symphonies Op. 3 nº 2 en fa mayor, de Antoine Dauvergne; Sonate en symphonie Op. 3 nº 1, de Jean-Joseph Cassanéa de Mondonville; Concierto para violín, cuerda y continuo Op. 7 nº 3 en do mayor, de Jean-Marie Leclair; Suite de Dardanus RCT 35, de Jean Philippe Rameau. Espacio Turina, viernes 6 de marzo de 2026
Cuatro
fueron los autores convocados, los dos primeros estrechamente conectados con el
Concert Spirituel parisino de mediados del siglo XVIII, Antoine Dauvergne como uno de sus fundadores, Jean-Joseph Cassanéa de Mondonville como violinista primero y después
como director. De Dauvergne pudimos apreciar la maestría de la orquesta,
elevando en prestancia y calidad la que no es sino una música amable y distendida, poco más. Compositor y violinista en la
Corte de Luis XIV y uno de los primeros autores de ópera cómica de
Francia, escribió también ballets, sonatas y obras orquestales que denominó Concerts des Symphonies, una de las
cuales eligió Chauvin para arrancar esta
fiesta musical.
Pero
fue la pieza de Mondonville la que
cautivó nuestros oídos, superando la teoría de que cuando una obra deja de
divulgarse es porque no valía la pena. La Sonata
en symphonie Op. 3 nº 1, adaptación orquestal de una de sus piezas de
clavecín en sonatas, es un alarde de
creatividad musical, con tempi
fulgurantes, casi desatados si no fuera por la impecable disciplina con que la
abordó la orquesta, y el empuje decisivo
que le dio el director y violinista francés. Si la obertura sonó impetuosa,
casi autoritaria, con una trasparencia
instrumental prodigiosa, el aria central fue un dechado de misterio e
intriga, con todo el cuerpo y el volumen que fue capaz de imbuirle el conjunto.
La jiga final corroboró esa furia controlada que caracterizó la
interpretación de tan original pieza.
Leclair y Rameau, máximos exponentes de una época
Violinista
y compositor barroco, quizás fuera Jean-Marie
Leclair quien mejor supo adaptar las pujantes
formas italianas que tanto triunfaban en la época, al gusto más cortesano
francés. No en vano fue alumno de Arcangelo Corelli y Pietro Locatelli, y se nota
en la arquitectura y el espíritu del Concierto
para violín Op. 7 nº 3 en do mayor que Chauvin eligió para la ocasión, y en
la que desplegó sus virtudes al
instrumento solista. Así, hábilmente acompañado por una orquesta en sus
mejores condiciones, exhibió pulso, dinamismo y un sonido brillante y homogéneo. Pero fue en las agilidades donde dejó
su impronta de magnífico violinista,
logrando una sorprendente interpretación de la página, sin olvidar la elegancia
y el lirismo que impera en el adagio
central.
Toda
la plantilla, hasta veinte profesores y
profesoras, se juntaron para ofrecer la suite de la ópera Dardanus que puso colofón a tan
estimulante velada. Compositor y clavecinista, sustituto de Lully como
representante de la ópera barroca francesa, Jean-Philippe Rameau destacó en el género con obras tan características
como Las indias galantes, La princesa de
Navarra o Les Boréades. Pero
quizás sea Dardanus su obra más redonda, seguramente la más
rica, aunque su disparatado libreto necesitó de varias adaptaciones y hasta
una reconversión completa para ser aceptada por el público.
De
ella, el compositor extrajo una suite no a la manera acostumbrada en las suites
francesas, con una extensa y majestuosa obertura seguida de una serie de
danzas, sino más bien a la que se iría
imponiendo más adelante para condensar algunos de los números más
representativos de óperas y piezas similares, y que ha llegado incluso hasta
nuestro tiempo cuando de interpretar en
concierto una composición cinematográfica se trata.
Al
continuo se adhirió el archilaúd de Miguel Rincón, felizmente recuperado en
nuestra laureada formación, añadiendo fuerza al cuerpo que supieron darle Ruiz,
Rico y Casal, con la compenetración de Javier Zafra al fagot y el trabajo excelente de las maderas dando
relieve y sustancia a un cuerpo de
cuerdas sencillamente brillante. Buen arranque de un festival tan querido.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía



No hay comentarios:
Publicar un comentario