jueves, 6 de octubre de 2022

OBJETOS Tan perdida que no merece recuperarse

España 2022 108 min.
Dirección
Jorge Dorado Guion Natxo López Fotografía David Acereto Música Eric Claus Kuschevatzy Intérpretes Álvaro Morte, Eugenia China Suárez, Verónica Echegui, Daniel Aráoz, Andy Gorostiaga, Maitane San Nicolás, Selva Alemán, Zorion Eguileor Estreno 30 septiembre 2022

Viendo esta película da la impresión de que sus principales responsables, director y guionista, son debutantes. Sorprende comprobar que ambos están muy curtidos en la profesión. Dorado tuvo un prometedor debut en pantalla grande en 2013 con la coproducción norteamericana y española Mindscape, que le valió una nominación al Goya a la mejor dirección novel. Después se embarcó en series de televisión de diverso calado, como Teresa, Gigantes, El embarcadero y The Head, estas dos últimas protagonizadas por Álvaro Morte, que tras triunfar en todo el mundo con La casa de papel, obtiene ahora el papel protagonista de este thriller de denuncia.

Por su parte, Natxo López ha trabajado en distintas series y películas en su mayoría de suspense. No se entiende entonces porqué dramaturgia, personajes y diálogos parecen tan de principiantes. De hecho, tras una prometedora primera media hora, el interés se difumina ante la evidencia de lo que se nos quiere contar. Perdido el suspense, y sin que no tengamos clara cuál es la psicología y trayectoria vital de sus personajes, el interés decae estrepitosamente y ya no se puede evitar mirar constantemente el reloj para ver si todo este despropósito acaba pronto.

Y es una lástima, porque el material de partida es bueno, sus recursos inmejorables, su intención de denuncia loable y el reparto se esfuerza, incluso cuando se trata de personificar malos tan de manual. Pero el producto se estrella cuando comienzan las caídas de ritmo y tensión y el devenir de los rocambolescos y forzados acontecimientos deja definitivamente de funcionar, cayendo también su credibilidad en picado.

miércoles, 5 de octubre de 2022

ACERTADA REUNIÓN PARA ARRANCAR EL OTOÑO BARROCO

Concierto inaugural del Otoño Barroco 2022. Diego Blázquez, tenor. Víctor Cruz, bajo-barítono. Rafael Arjona, cuerda pulsada. Orquesta Residente del Otoño Barroco y Coro de la AAOBS. Luis Antonio González, director. Programa: Sinfonía de la Cantata “Ich hatte viel Bekümmernis” BWV 21 y Cantata “Aus der Tiefen rufe ich, Herr, zu dir” BWV 131, de Bach: De profundis, de Heinichen; Trío para violín, laúd y continuo en sol menor RV 85 y Concierto para laúd, dos violines y continuo en Re mayor RV 93, de Vivaldi. Espacio Turina, martes 4 de octubre de 2022


Octubre ha despertado el calor estival que ya parecía extinguirse, pero estamos en otoño y comienzan las actividades asociadas a la temporada, como este Otoño Barroco que lleva años funcionando y justificando la importancia de la música de la época en una ciudad tan eminentemente asociada a este período artístico y cultural. Para la ocasión, la Asociación de Amigos de la Orquesta Barroca de Sevilla reunió en un mismo escenario a seis de los galardonados y galardonada con sus becas anuales, entregadas en el seno del Festival de Música Antigua en primavera. Junto a ellos tres maestros de refuerzo, el violinista Abel González, miembro de la plantilla de la ROSS, el fagotista Luis Castillo, profesor en el Conservatorio Manuel Castillo, y el contrabajista de la Barroca, Ventura Rico, todos a las órdenes del prestigioso musicólogo Luis Antonio González, fundador de Los Músicos de su Alteza, que aprovechó también para lucir sus habilidades como clavecinista.

Con tan buenos ingredientes, a los que se unieron los y las miembros del Coro de la Asociación, preparadas para la ocasión por la estupenda soprano Cristina Bayón, resultó imposible sustraerse al encanto y la excelencia de una propuesta que además incluía páginas de una exultante belleza, como la solemne y recogida Sinfonía de la Cantata Estaba tan triste que posiblemente Bach extrajo de algún concierto para oboe y violín, y que José Manuel Cuadrado aprovechó para hacer llorar a su instrumento, alternando inflexiones sentimentales con largos acordes de melancólico color. Si Víctor Cruz hubiese estado ya desde este inicio sobre el escenario, se habría evitado el aplauso que mereció su entrada, aprovechando el recogido silencio del público y logrando así que la Sinfonía del BWV 21 se fundiese de forma tan procedente como adecuada con ese De profundis del compositor alemán Johann David Heinichen que le siguió. El bajo barítono se enfundó en una voz de profundo calado y sobrada proyección para edificar esta singular obra de un autor todavía muy desconocido a pesar de poseer un catálogo tan atractivo y variado, aunque muy mermado por los estragos de la Segunda Guerra Mundial. Su voz no corrió sin embargo con la misma fluidez y naturalidad cuando se enfrentó al arioso de la Cantata Desde las profundidades te aclamo, Señor, protagonista del último tramo del concierto y pieza clave del programa.


Vivaldi y Bach en los atriles

El último ganador de la beca de la Asociación de Amigos de la Barroca de Sevilla, el laudista Rafael Arjona, protagonizó las dos piezas de Vivaldi programadas, si bien inexplicablemente sustituyó el laúd con el que fue anunciado por la guitarra barroca. Aunque es cierto que estas obras admiten su interpretación por otros instrumentos de cuerda pulsada, y se han atrevido con ellas hasta Los Romeros, no cabe duda de que el matiz que le impregna el laúd queda demasiado velado cuando de otro instrumento se trata, y con la guitarra Arjona se mostró alicaído y difuminado, a merced del poderoso aunque algo estridente violín de Andrés Murillo en el Trío para violín, laúd y continuo RV 85, y propenso a glosar en exceso las delicadas líneas melódicas del Concierto RV 93, especialmente en ese célebre Largo que no necesita adornos superfluos para exhibir toda su belleza y esplendor. Además de la flexibilidad de Isidro Albarreal alternando viola y violín, dos de los mejores relevistas barrocos de la ciudad, la clavecinista y organista (en esta ocasión solo lo segundo) Irene González y el violonchelista José Manuel Ramírez, bordaron su participación como continuo, si bien el segundo tuvo además ocasión de lucimiento particular en el Trío vivaldiano, con un elocuente diálogo con el solista.

El Coro de la Asociación de Amigos de la Orquesta Barroca de Sevilla lució esplendoroso en la Cantata BWV 131, una de las primeras que han sobrevivido en el frondoso catálogo bachiano del género. Una cantata de iglesia según una versión alemana de Martín Lutero del Salmo 130 que hace especial énfasis en un contrapunto que coro y orquesta entendieron a la perfección. Entre los integrantes del coro encontramos a la soprano Soraya Mencid, a quien descubrimos como Christine en El fantasma de la ópera del Liceo de Moguer, y luego hemos reencontrado en El gato montés de la pasada temporada del Maestranza. Con la importante y bien resuelta aportación del oboe y el concertino, la pieza se desarrolló con cristalina limpidez y considerable emoción, destacando el aria Meine Seele wartet auf den Herrn von einer Morgenwache que Diego Blázquez compartió con el registro alto del coro, luciendo una voz sedosa y rutilante, una emotiva religiosidad e indiscutible capacidad para conmover.

Fotos: Luis Ollero
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 4 de octubre de 2022

BLONDE Tan poco convencional como la retratada

USA 2022 166 min.
Guion y dirección
Andrew Dominik, según la novela de Joyce Carol Oates Fotografía Chayse Irvin Música Nick Cave y Warren Ellis Intérpretes Ana de Armas, Adrien brody, Bobby Cannavale, Xavier Samuel, Evan Williams, Julianne Nicholson, Garret Dillahunt, Lily Fisher, Dan Butler, Ned Bellamy Estreno en el Festival de Venecia 3 septiembre 2022; en Estados Unidos (limitado) 16 septiembre 2022; en España (internet) 28 septiembre 2022

Poco cabía esperar del director de la extravagante El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, por mucho que nos convenciera Mátalos suavemente, ambas protagonizadas por Brad Pitt, aquí productor de la película, a pesar de la buena acogida crítica dispensada a sus documentales musicales This Much I Know to Be True y One More Time with Feelling, ambos centrados en sus adorados Nick Cave y Warren Ellis, compositores también de la banda sonora de Blonde. La atmósfera enrarecida que estos dos idolatrados músicos saben impregnar a sus películas tampoco hacía presagiar nada convencional de esta biografía velada de la mítica Marilyn Monroe, y sin embargo, aunque no se puede negar que se trata de una cinta poco ortodoxa y con un estilo muy onírico, no es tan excéntrica ni caprichosa como esperábamos.

Se trata de trazar un retrato psicológico de quien siempre hemos asociado a la desdicha, por muy cómicos que fueran sus papeles en pantalla, a partir de una ficción creada por la eterna candidata al Pulitzer Joyce Carol Oates, pero en la que tienen cabida todos los episodios relevantes de la actriz y mito sexual, así como los personajes que protagonizaron su vida. La recreación de episodios y ambientes es magnífica, siempre dentro de ese clima algo enrarecido y víctima de continuos cambios de formato y color, con reproducciones de fotografías y fotogramas realmente espectaculares, lo que además de haber supuesto una tortura para Ana de Armas, habrá sin duda significado un trampolín definitivo y de ensueño para su carrera internacional. Ella es el principal atractivo de la película, ya que todo lo demás, dispuesto para definir ese juguete roto que hoy sería causa de denuncia del mundo machista en el que se desenvolvió, era de sobras conocido.

La fluida dramaturgia, sus continuos guiños escabrosos, incluida la escena junto al presidente Kennedy, y el siempre fascinante retrato del Hollywood clásico, tan lleno de glamour e ilusión como de miseria y cochambre, hace que sus casi tres horas de duración se digieran con facilidad. Hay que verla preparados, conscientes por ejemplo de que no está probado que ni el hijo de Edward G. Robinson ni el de Chaplin tuvieran un romance con ella, y mucho menos un trío, aunque aquí podrían aparecer como combinación de sus primeros tropiezos, junto al fotógrafo que inmortalizó sus primeros desnudos. Por otro lado, ver a Ana de Armas interactuar con Tony Curtis o George Sanders no tiene precio, como tampoco lo tiene descubrir a Chris Lemmon dar vida a su padre entre las señoritas de la orquesta de Con faldas y a lo loco.

ARGENTINA, 1985 Justicia para todos

Argentina 2022 140 min.
Dirección
Santiago Mitre Guion Santiago Mitre y Mariano Llinás Fotografía Javier Juliá Música Pedro Osuna y Michael Giacchino Intérpretes Ricardo Darín, Peter Lanzani, Alejandra Flechner, Norman Briski, Carlos Portaluppi, Alejo García Pintos, Claudio Da Passano, Gina Mastronicola, Laura Paredes, Susana Pampín, Daniela Leyva Becerra Acosta Estreno en el Festival de Venecia 3 septiembre 2022; en Argentina 29 septiembre 2022; en España 30 septiembre 2022 

En 1985 Argentina ganó su primer Oscar a la mejor película de habla no inglesa con La historia oficial, un melodrama de Luis Puenzo en el que una acomodada ama de casa abría los ojos recién terminada la dictadura militar de Videla, para descubrir el horror que había azotado su país y cómo había afectado incluso a su propia familia. Ese mismo año la judicatura argentina, con el presidente Alfonsín detrás, decidió abrir la causa judicial que una gran parte del país imploraba, contando para ello con el fiscal Julio Strassera, asistido por el joven idealista, y sin embargo de familia vinculada al mando militar, Luis Gabriel Moreno Ocampo. Juntos formaron la pareja de héroes a la que esta emocionante e imprescindible película rinde homenaje.

Santiago Mitre ha estado siempre comprometido con los entresijos de la política, a gran escala (La cordillera) y en la base (El estudiante), así como con los derechos humanos y sociales (Paulina). Ahora combina ambos temas y, en un alarde de sobriedad y discreción, abandona cualquier pretensión de estilo y autoría para simplemente narrar los hechos con la mayor objetividad posible y honestidad en unos acontecimientos que apenas dejan margen para la duda ni la incomprensión. La mayor de las aberraciones y crueldades humanas se dio cita en aquella dictadura que apenas duró siete años y que tanto daño hizo y sigue provocando. Argentina demostró con estos juicios al estilo de los de Nuremberg que era un país con dignidad, a pesar de que los resultados apenas arrojaran al dictador a un continuo ir y venir de cárceles, donde finalmente falleció a los 87 años.

Mitre se sirve de una narrativa convencional para sintetizar la causa y sus protagonistas, motivaciones y consecuencias, enarbolando en todo momento la bandera de la más pura y genuina emoción, apelando al corazón y salpicando su quirúrgica disección con momentos sublimes, algunos dotados de humor, otros de simple y llano sentimiento. Darín añade otro personaje extraordinario a su larga trayectoria, mientras el resto del reparto cumple con el compromiso y la complicidad que la empresa merece. El resultado mereció el Premio Fipresci de la Crítica Internacional en Venecia y el del Público en San Sebastián. Ninguna transición del autoritarismo a la democracia debe salir indemne y resultar indolora, y aquí lo estamos descubriendo cuarenta años después. Todos y todas merecen justicia.

domingo, 2 de octubre de 2022

ALICIA ALONSO, HOMENAJEADA Y RECREADA

Mayda Bustamante, dirección general. Orlando Salgado, dirección artística. Liuba Cid, dirección de escena. Dania González, maestra, regidora y asistente de dirección. Rhazil Izaguirre, iluminación. Carlos González, sonido. Con Anett Delgado, Dani Hernández, Sadaise Arencibia, Ányelo Montero, Elizabeth Formento, Tomás Giugovaz, Eva Nazareth y Javier Monier. Teatro de la Maestranza, jueves 22 de septiembre de 2022


Tras un mes entero dedicado a la Bienal que ayer mismo puso fin en los recuperados hangares del puerto de Sevilla, y con el primer concierto de temporada de la Sinfónica como anticipo, el Teatro de la Maestranza por fin inauguró su nueva temporada de manera oficial con un espectáculo dedicado a glosar la figura, el arte y el talento de Alicia Alonso. Un evento concebido muy poco después de que la homenajeada falleciera en octubre de 2019, pero que la pandemia malogró hasta que por fin anoche fue recuperado con lleno prácticamente absoluto del coliseo sevillano.

La danza del siglo XX no se entiende sin la aportación fundamental de esta diva, y mucho menos la historia del prestigioso Ballet Nacional de Cuba, derivado del Ballet de Cuba que ella mismo fundó a partir de su propia compañía de danza, después de una exitosa carrera en teatros de todo el mundo y muy especialmente norteamericanos. Una producción sencilla y eficaz para recorrer su vida artística, apoyada en titulares muy precisos que ayudaron a comprender la importancia de cada número coreográfico elegido y su participación en la evolución artística de esta mítica bailarina. La iluminación también eficaz, sin grandes alardes ni pretensiones, encaminada tan solo a potenciar el relieve y la claridad de los pasos de baile y no enturbiar los fondos digitales que recreaban los distintos espacios dedicados a cada uno de los títulos exhibidos, así como un vestuario dentro absolutamente del protocolo y la costumbre, clásico y tradicional. Todo eso contribuyó a generar un espectáculo solemne y agradecido, quizás algo falto de la pompa que este tipo de encuentros merece y desde luego harto previsible y por momentos incluso monótono. Pero lo más destacado fue la presencia de ocho grandes figuras sobre el escenario. Esto es lo que hizo del espectáculo uno irrepetible y singular, contar con tantas primeras y primeros bailarines deleitando con sus mejores recursos al numeroso público ávido de danza que honró a la mítica figura.

Echamos en falta sin embargo para redondear la propuesta la participación de la orquesta en el foso. Hubiera sido una ocasión única para que nuestra versátil Sinfónica nos hubiese regalado una selección tan magnífica de los más celebrados ballets clásicos, y desde luego su participación hubiera arropado mejor a los y las bailarinas, además de creado una atmósfera más acorde al propósito perseguido. Por descontado que esto hubiese exigido no ya un mayor coste de producción sino un aumento de jornadas de ensayo, pero nos hubiera evitado el distinto color de las grabaciones escogidas, algunas paupérrimas seguramente debido a la escasez de las que existen cuando, por ejemplo, de un La fille mal gardée del alemán Peter Ludwig Hertel se trata.

La herencia de Alonso: Ocho ases sobre el escenario

Concebido como un acto de amor y respeto por quien fue su última pareja artística, Orlando Salgado, ex primer bailarín del ballet Nacional de Cuba, la gran baza del homenaje estuvo en la calidad técnica y expresiva de sus ocho protagonistas, que en parejas fueron recreando las coreografías y los pasos seguidos por la genial danzante. Cuatro primeros bailarines y bailarinas del más prestigioso conjunto de danza latinoamericano, y otras cuatro grandes figuras internacionales invitadas al efecto, hicieron las delicias de un público que tuvo oportunidad de reencontrarse con los grandes puntales del género. La delicadeza y fragilidad de Anett Delgado se encontró con la fuerza hercúlea de Dani Hernández en un emocionante paso a dos según las notas del apasionado adagio de Khachaturian para Espartaco. Tras este sensacional arranque las raíces de Alonso (sus padres eran españoles) se dejaron entrever en la particular versión de Carmen que para ella coreografió su cuñado Alberto Alonso, con la música de Bizet convenientemente adaptada para la ocasión. Quizás hubiera sido preferible una mayor dosis de soberbia y erotismo en la recreación de Sadaise Arencibia, mientras Ányelo Montero rubricó su participación con una extraña pero fascinante mezcla de danza clásica y contemporánea que nos transportó a los años en que Alonso aprendió en Nueva York de la mano de Agnes de Mille ballet y teatro musical.


Los cisnes de Chaikovski aparecieron varias veces, siempre en paso a dos o en solitario, con el número que ideó otro de sus maestros en el American Ballet Theatre, Michael Fokine, La muerte del cisne, que aunque basada en El cisne del Carnaval de los animales de Saint-Saëns, tuvo relación directa con el drama del compositor ruso, y donde Arencibia exhibió unos elegantes y sofisticados movimientos de brazos. Elizabeth Formento convenció como cisne blanco (Odette) en el adagio del segundo acto según Lev Ivanov, con la complicidad de un atlético Tomás Giugovaz, y como cisne negro (Odile) en versión Petipa tamizada por la propia Alonso al final de la velada y con el mismo parteneire, antes de que al ritmo de la música de Chaikovski todos y todas las artistas hicieran un último y sentido saludo bajo la mirada atenta y maternal de una Alicia Alonso bajo una sentimental lluvia de pétalos de rosa. Antes, los aires pastorales de esa Joven mal cuidada que tanta fama dio a la hispanocubana se dejaron disfrutar de la mano de unos joviales y muy expresivos Delgado y Hernández, hasta que la pasión roja española se exhibió de nuevo con Don Quijote de Minkus, con unos enérgicos Eva Nazareth y Javier Monier generando figuras a menudo imposibles.

Giselle y La bella durmiente abrieron la segunda parte. Dos ballets muy significativos para la homenajeada, ya que con su sustitución de Alicia Markova en el título de Adam logró su pasaporte a la fama en 1943, mientras el cuento musicalizado por Chaikovski le permitió bailar con solo once años un espléndido vals en el Antiguo Auditorio de La Habana. De nuevo Delgado y Hernández rubricaron una actuación llena de finura y elegancia en el primer título, y Arencibia y Montero otra más enérgica y apasionada en La bella durmiente, proeza que repitieron Nazareth y Monier en una espléndida y acrobática Coppelia de Delibes. Todo un despliegue de talento y creatividad en un espectáculo en el que quizás echamos también en falta algunos apuntes biográficos que contribuyeran aún más a comprender la importancia de Alonso en el arte del siglo XX en general.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

sábado, 1 de octubre de 2022

LA CONSAGRACIÓN DE LA PRIMAVERA Delicadeza y naturalidad

España 2022 110 min.
Dirección
Fernando Franco Guion Fernando Franco y Bego Aróstegui Fotografía Santiago Racaj Música Maite Arrotajauregi y Beatriz Vaca Intérpretes Valeria Sorolla, Telmo Irureta, Emma Suárez Estreno en el Festival de San Sebastián 21 septiembre 2022; en salas 30 septiembre 2022

Aparte de poder presumir del póster más atractivo de la temporada, la nueva película de Fernando Franco es pura delicia, delicada y exquisita, de esas que se ven con la expresión permanente de encantamiento. Insiste en los temas que inspiraron su escueta filmografía, la enfermedad psíquica o mental y la influencia que ejerce sobre las personas que rodean a la enferma. Pero esta vez da un giro radical para arrojar más luz que en sus anteriores trabajos. Aunque la discapacidad del prójimo sigue poniendo en entredicho la nuestra propia, esta vez ejerce una influencia positiva en nosotros, nos ayuda a madurar y a curar nuestras propias heridas. 
Bien es cierto que el director, para lograr esa empatía y ese dulzor que provoca la relación entre una joven estudiante tímida y confusa y el joven con parálisis cerebral al que conoce y asiste, define unos caracteres encantadores, empezando por el propio protagonista que es pura simpatía y no provoca sino mucha ternura, y siguiendo por la espléndida madre a la que incorpora Emma Suárez.

También promueven ese placentero visionado las delicias de esa juventud que se mueve entre las clases en la universidad, foco del conocimiento y el saber, y las fiestas domésticas, con el solo contrapunto de la férrea disciplina religiosa en el colegio mayor. Así, Franco logra una cinta más convincente, agradable y natural que sus anteriores trabajos, La herida y Morir, donde se instalaba la desazón y el negativismo bajo formas austeras que poco hacían por involucrar al espectador. Pero nada sería igual sin la naturalidad con la que sus dos jóvenes protagonistas afrontan sus delicados cometidos, y la frescura con que el director propone situaciones que podrían resultar incómodas y sin embargo se disfrutan con el mismo agrado con el que vemos a Julie Andrews cantar por las verdes praderas austríacas.

Quizás pretender ser demasiado realista proponga un desenlace que provoque la discusión y la reflexión no siempre del agrado de todos y todas. Lástima que una vez más nuestro cine se promocione tan mal, de forma que de todos los personajes que pueblan esta preciosa película, fundamentalmente entre compañeros de universidad y amigas del colegio mayor, en la red solo seamos capaces de encontrar los nombres del trío protagonista, con total desprecio por el resto de actores y actrices que intervienen en esta estimulante empresa.

FUEGO Mejor sería descubrir el poliamor

Título original: Avec amour et acharnement
Francia 2022 116 min.
Guion y dirección
Claire Denis, según la novela “Un tournant de la vie” de Christine Angot Fotografía Eric Gautier Música Stuart Staples Intérpretes Juliette Binoche, Vincent Lindon, Grégoire Colin, Bulle Ogier, Matti Diop, Issa Perica, Alice Houri, Bruno Podalydès Estreno en el Festival de Berlín 12 febrero 2022; en Francia 31 agosto 2022; en España 30 septiembre 2022

El clásico triángulo amoroso propiciado por una sombra del pasado, con el que la directora de Una mujer en África, Los canallas y High Life se empeña en trazar una vez más un retrato femenino en las antípodas de la mujer fuerte y decidida que nos hubiera gustado. Después de Un sol interior, Juliette Binoche vuelve a ponerse a las órdenes de Denis para dar relieve otra vez a una mujer voluble y dependiente, que solo ve en el hombre, en este caso dos hombres, el porvenir y el motor de su vida y deseo.

A fuerza de mentiras, ya desde un inicio idílico que comprenderemos no lo es tal, los dos vértices fundamentales de este trío, la pareja a la que dan vida Binoche y Vincent Lindon, no parecen profesarse precisamente la sinceridad y la confianza mutuas, muy al contrario, mientras el tercer vértice aparece como una sombra o un fantasma sin apenas relieve más que para sembrar la discordia y abrir los ojos de los muy carnales y perdidos amantes. Todo ello con diálogos exasperantes que rayan lo ridículo, interpretaciones sobreactuadas y una atmósfera que no hace sino enturbiar el conjunto, que una vez más en el cine de esta señora se nos antoja irritante y escurridizo.

Si se trata de identificarse con el dilema de ella, sus posturas contradictorias y su deseo parcelado, la empresa termina por fracasar, sin que apenas atisbemos un mínimo de empatía con esta mujer mentirosa y por momentos histérica con el que Denis parece seguir cultivando su particular generofobia. Puede que el problema radique en que Francia, paradigma eterno de la progresía sexual, no haya descubierto aún el poliamor tan de moda entre nuestros jóvenes. A pesar de todo esta niña mimada del cine francés se alzó con el Oso de Plata a la mejor directora en el Festival de Berlín.