Italia 2024 114 min.
Dirección Margherita Ferri Guion Roberto Proia Fotografía Martina Cocco Música Francesco Cerasi Intérpretes Claudia Pandolfi, Samuele Carrino, Sara Ciocca, Andrea Arru, Corrado Fortuna, Pietro Serpi Estreno en Italia 10 octubre 2024; en España 17 abril 2026
El caso de Andrea Spezzacatena conmocionó a Italia en 2012 de la misma forma que otros similares lo hicieron en nuestro país y tantos otros del mundo. Se trata del bullying, esa práctica perversa que practican niños y adolescentes que se sienten fuertes y superiores, sobre otros de vulnerabilidad manifiesta. Un tema que a su directora, Margherita Ferri, parece interesarle bastante, habiéndolo ya tratado en su anterior y primer film, Zen sul ghaccio sotile, de 2018. No es sino un síntoma más de la falta de formación y educación que todavía se acusa a esa edad, lo que pone de manifiesto que más que tratar el problema desde la sensibilización del maltratador, conviene someterlo al análisis y el tratamiento de personas especializadas en las víctimas. Sólo mediante el proceso educativo seremos capaces de comprobar quiénes han asimilado esa formación que nos hace más sensibles, solidarios y maduros, y quiénes mantendrán esa perversidad que se hace patente en todos los ámbitos de nuestra vida y entorno.
Ahora que las redes sociales facilitan aún más esa perversión y ese escarnio al que se somete públicamente a jóvenes vulnerables, los casos se han disparado, y las consecuencias son en muchos casos tan trágicas como la que sufrió el joven Spezzacatena, de la que esta película estrenada en Italia hace casi dos años, se hace eco. Se trata de un film aseado y sencillo, de dramática fácil e intencionadamente edulcorada. Afortunadamtne su gramática se muestra sutil y delicada, sin evidenciar con toda su crudeza y contundencia el sufrimiento padecido por su protagonista, de quien muestra una adolescencia por una parte agradecida por su inteligencia y expediente académico, pero lastrada por la situación familiar e indicios de una sexualidad diversa que le hace padecer un primer choque con el amor no correspondido. Sus ansias de integración en el entorno y una sensibilidad extrema, se convierten en caldo de cultivo para sufrir el bullying aludido, pero en el camino se aprecia ilusión y esperanza.
Sus jóvenes protagonistas aciertan en la caracterización de sus personajes, pero junto al angelizado protagonista y su amiga confidente, destaca la ambigüedad impecablemente plasmada del centro de atracción del joven acosado, su compañero de clase al que da vida Andrea Arru, cuyo trabajo le ha reportado algún que otro premio de interpretación. El film se ve con interés y atención, echando de menos quizás un tratamiento cinematográfico más riguroso y creativo, pero agradeciendo su claridad y su vocación de denuncia, tan necesaria para acabar con un lastre imperdonable que afecta sobre todo a nuestro sistema educativo y los protocolos de prevención y actuación.

No hay comentarios:
Publicar un comentario