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domingo, 26 de noviembre de 2023

2ª JORNADA SEFF 2023

PANORAMA ANDALUZ

Se nota la ausencia del añorado Juan Antonio Bermúdez como coordinador y programador de esta sección genuina del festival sevillano. Quien recibiera el Giraldillo de Honor con carácter póstumo en la insólita gala de inauguración (de pie, muy informal, con el público sin dejar de hablar ni escuchar a los maestros y maestras de ceremonias ni a los y las artistas que participaron, y sin película inaugural) del extraño festival (sin jurado ni palmarés) que nos está ofreciendo la nueva corporación, solía ser más riguroso en la selección de títulos de esta sección en la que se dan a conocer las nuevas tendencias del llamado cine andaluz. Su ausencia ha provocado paradójicamente la presencia en el programa de títulos que ya han pasado por las salas de cine y han cumplido por ello su vida comercial. Así, películas como Amanece, La Singla, Liuben, Aníbal. El arquitecto de Sevilla o Mamacruz poco pueden esperar ya de su presentación en un certamen cinematográfico, mezclándose con otros más novedosos que tendrán pronto su estreno en salas, como Fueron los días, Break Nation, la estupenda La espera o ésta cuyas bondades se pudieron disfrutar ayer sábado en los cines Nervión Plaza, una de sus dos sesiones con parte de su equipo presente:

UNA NOCHE CON ADELA Garbage Driver

España 2023 105 min.
Guion y dirección
Hugo Ruiz Fotografía Diego Trenas Intérpretes Laura Galán, Raudel Raul, Beatriz Morandeira, Jimmy Bernatan, Paco Martínez, Litus, Fernando Moraleda, Rosalía Omil y la voz de Gemma Nierga Estreno en el Festival de Tribeca 8 junio 2023; en salas 1 diciembre 2023


Con su primer largometraje, el zaragozano Hugo Ruiz se ha traído del Festival de Tribeca un premio a la mejor dirección novel de narrativa, un logro que nadie de nuestro país había conseguido antes. Y es que Una noche con Adela es un peliculón a todos los niveles. Es el tipo de cine que necesitamos, que sea de evasión pero a la vez fresco y original y tenga un mensaje importante y trascendental que le motive. Todo esto lo cumple con creces esta cinta en plano secuencia de principio a fin, y por lo tanto en tiempo real. 
Durante el mismo acompañamos a una barrendera, o más bien conductora de camión de la basura, de Madrid tras terminar su turno y enfrentarse a una serie de acontecimientos, algunos previstos, otros evidentemente no, que van tejiendo una sorprendente vorágine de humor y violencia a merced de una Laura Galán en estado de gracia, que aprovecha su rotundo físico para ofrecernos una interpretación sensacional de alguien que pretende recuperar su dignidad y su amor propio de la forma más increíble y salvaje posible.

El film por lo tanto constituye todo un alarde de virtuosismo técnico, preciso en cada centímetro de su metraje, con entradas y salidas incluso de música encajadas con total precisión y sincronía. Nada de esto sin embargo tendría valor si no se pusiera al servicio de una historia tan sorprendente y novedosa, que converge en una situación extrema en la que sexo y violencia se dan la mano de forma tan cautivadora como excéntrica, como demuestra la frenética danza de la muerte que la protagonista se marca en determinado momento de su siempre vigorosa y envolvente trama.

Entre muchos de sus logros cabe destacar la cantidad de cosas que una persona puede hacer en apenas hora y tres cuartos, y queda perfectamente demostrado en este espectáculo sin corte alguno. Ahora que la cinta Que nadie duerma ha despertado tanta comparación con Taxi Driver, nos atreveríamos a afirmar que este debut de Hugo Ruiz sí que admite una comparación en dicho sentido, sustituyendo el taxi por el camión de la basura o garbage truck.

jueves, 7 de abril de 2022

MASS El poder de la palabra y el diálogo

USA 2021 110 min.
Guion y dirección
Fran Kranz Fotografía Ryan Jackson-Healy Música Darren Morze Intérpretes Jason Isaacs, Martha Plimpton, Ann Dowd, Breeda Wol, Michelle N. Carter, Kagen Albright Estreno en el Festival de Sundance 30 enero 2021; en Canadá 15 octubre 2021; en España 1 abril 2022

Lo hemos visto como actor en películas como El bosque, La cabaña en el bosque o La torre oscura, y ahora Fran Kranz se ha pasado a la dirección, con un guion firmado también por él mismo, y los resultados son altamente estimulantes. Su experiencia también en el teatro le lleva a plantear un drama de cámara en el que prácticamente solo actúan cuatro personajes, dos parejas que se encuentran en una iglesia episcopal para exorcizar un trauma que les afecta desde dos polos radicalmente opuestos. Puede sonar a aquel Dios salvaje de Roman Polanski adaptando a Jasmine Reza, pero aquí el detonante del drama tiene una mayor envergadura, la contención domina la función y la intención es otra muy distinta. El servicio que según cada país ofrecen las instituciones o servicios jurídicos privados, consistente en confrontar las partes afectadas en un duelo a través del diálogo y la reflexión, se traslada aquí a una iglesia, y más concretamente a una habitación preparada para eso y presidida por un gran crucifijo, en lo que es toda una declaración de principios e intenciones, pues conceptos tan religiosos y castrantes como la culpa y el perdón se erigen aquí en cuestiones sujetas al análisis y la crítica.

El detonante es una de esas tragedias muy americanas y algunos de los grandes pecados, puestos a utilizar terminología judeocristiana, que acucian a una sociedad que en su opulencia y soberbia provocan preocupantes enfermedades sociales. Pero aquí lo que verdaderamente importa es la palabra como medio para el diálogo y el entendimiento. Cada parte persigue un fin, y la palabra se convierte en el arma para conseguirlo. Se trata pues de una reclamación de diálogo en lugar de violencia, de comprensión en lugar de obcecación, de evitar males mayores cuando la cultura, la educación y el sentido común nos han regalado instrumentos para paliar las consecuencias de nuestras acciones y emociones. En este proceso catártico juegan un papel fundamental las magníficas interpretaciones de sus cuatro protagonistas, trabajos muy por encima de los que este año han merecido reconocimientos en forma de premios y nominaciones, especialmente en unos Oscar más decrépitos cada temporada. En este sentido merece destacarse la recuperación de Martha Plimpton, protagonista de Los Goonies cuando aun era una niña.

También merece destacarse el trabajo de Kranz al guion, por su capacidad para someter a un delicado análisis estos conceptos tan asociados a la religión, entre los que también se encuentra la confesión, y que tanto daño hacen a nuestro desarrollo como seres humanos capaces de afrontar la tragedia desde unos parámetros más conciliadores. Finalmente juega también un papel importante el espacio, bien sea esa iglesia y s particular habitáculo, rodeado de naturaleza, quietud y espiritualidad, con aquel campo de fútbol oscurecido y filmado en un elocuente formato cinemascope, el mismo que preside la pantalla una vez entrada la fase final de catarsis y liberación, tras dos primeros tercios en formato más reducido y compacto (16:9). Toda esa riqueza dramática y estructural se encuentra en esta película cuya título invita ya a la reflexión, que igual se traduce por misa, reunión o masificación, tres conceptos presentes en tan elocuente e inmersiva ópera prima. Presentada en Sundance, obtuvo en el Festival de San Sebastián el premio del jurado joven.

martes, 1 de junio de 2021

SIERVOS Problemas en la piel

Título original: Sluzobníci
Eslovaquia-Rumanía-Rep. Checa-Irlanda 2020 80 min.
Dirección
Ivan Ostrochovský Guion Rebecca Lenkiewicz, Marek Lescák e Ivan Ostrochovský Fotografía Juraj Chlpík Música Cristian Lolea y Miroslav Toth Intérpretes Samuel Skyva, Samuel Polakovic, Vlad Ivanov, Vladimir Strnisko, Milan Mikulcík, Tomás Turek, Vladimir Zboron, Martin Sulík, Vladimir Obsil Estreno en el Festival de Berlín 24 febrero 2020; en República Checa y Eslovaquia marzo 2020; en el Festival de Sevilla noviembre 2020; en España 28 mayo 2021


Poco sorprende que para su segundo largometraje de ficción, después de las muy laureadas Velvet Terrorists y Koza, el director eslovaco Ivan Ostrochovský haya descubierto en el blanco y negro y formato cuadrado que el polaco Pawlikowski ha convertido en marca de estilo con Ida y Cold War, como pasaporte para contarnos una historia de lucha y represión en clave de cine negro. En Siervos cuenta la situación que vivió la Iglesia Católica en la antigua Checoslovaquia bajo régimen totalitario comunista. Con la jerarquía eclesiástica sometida al régimen a través de la asociación Pacem in Terris, la cinta tiene como protagonistas a un par de jóvenes seminaristas en principio inconformistas con que su fe y su vocación se vea mediatizada por la represión comunista.

Pero que nadie crea que asistimos a un episodio de combate heroico y lucha sin cuartel. Aquí todo es muy sobrio y solemne, víctima de una estética muy controlada y triste como corresponde a esa tradición cinematográfica de la antigua Europa del este, con una narrativa construida a fuerza de situaciones breves y concisas en las que la información fluye con dificultad, prácticamente obligando al espectador a interpretar su versión de los acontecimientos, su comprensión de la situación que viven de un lado los jóvenes con acusado acné y el policía secreta con problemas de piel que pretende darles caza. Problemas de piel a menudo relacionados con el stress, aquí solo visible en esas manchas y granos que emborronan sus físicos y que parecen ser consecuencia de una inocencia a la que todavía no se ha renunciado, de una parte, y de la otra el malestar de una existencia marcada por la represión y la persecución de los demás y la renuncia a unos ideales propios.

Su cuidada fotografía, con encuadres precisos y en ocasiones sofisticados, y sobre todo el uso del sonido, a menudo claustrofóbico y amenazador, y una banda sonora muy deudora del estilo Ligeti, todo lo cual hizo merecer a la película el Premio Georges Delerue del Festival de Gante, además de conseguir el de mejor dirección en Valladolid, hacen del film una aproximación nueva y para muchos discutible al género del terror.