USA 2026 106 min.
Guion y dirección Kristoffer Borgli Fotografía Arseni Khachaturan Música Daniel Pemberton Intérpretes Zendaya, Robert Pattinson, Alana Haim, Mamoudou Athie, Hailey Gates, Sydney Lemmon, Hannah Gross, Anna Baryshnikov, Jordyn Curet, Michael Abbott jr., Damon Gupton Estreno en Estados Unidos 3 abril 2026; en España 29 mayo 2026
Después de una larga serie de curiosos cortometrajes, el director noruego Kristoffer Borgli saltó al largometraje con el no menos curioso Sick of Myself, título internacional del original Syk Pike, en el que una pareja afrontaba una crisis de egos mediante el perturbador disfraz que adoptaba ella para llamar la atención. Después vino su salto al cine estadounidense con Dream Scenario, uno de esos intentos alternativos de Nicolas Cage por protagonizar cintas con enjundia, más allá de su sucesión de personajes duros de acción. En ella, el actor aparecía en los sueños de una multitud de extraños. Por unos derroteros similares, pero ahora con los pies más en la Tierra, nos presenta su tercer y más depurado largometraje. Con él da un giro de ciento ochenta grados a la comedia romántica, más concretamente a ese género tan atractivo de bodas que tantos dividendos ha dado a lo largo de la historia del cine.
Pattinson y Zendaya dan vida a una atractiva y hasta cierto punto glamurosa pareja en vísperas de contraer matrimonio. De repente, una de las más reiteradas y terribles tragedias norteamericanas se hace presente de manera tan incómoda como perturbadora para poner en solfa a la pareja, cuestionar su moralidad y la confianza recíproca, a la vez que sirve para reflexionar sobre nuestro sentido de la responsabilidad y la vergüenza de nuestro pasado. Todo ello con una puesta en escena elegante, una dramaturgia bastante sutil dada la materia, y una narrativa fluida y atrayente, en el que la comedia está suficientemente servida a través de divertidas reacciones y estrambóticos personajes.
En este sentido, merece disfrutar con las miradas y gestos de una Alana Haim que se come cada escena en la que aparece. También sus protagonistas dan la talla en un género en el que no se prodigan, logrando entre todos y todas una muy sustanciosa y gozosa comedia. Por momentos llega a parecer una de esos estudios de pareja tan queridos por Woody Allen, en la forma y en la estructura de su guion, para inmediatamente pasar a convertirse en un grotesco drama al estilo de Michael Haneke. Todo lo cual convierte este viaje en algo tan sorprendente como estimulante, con el mérito añadido de exponer una cuestión muy espinosa sin molestar ni caer en el mal gusto.

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