Guion y dirección Anna Cazenave Cambet, según el libro de Constance Debré Fotografía Kristy Baboul Grémeaux Música Maxence Dussere Intérpretes Vicky Krieps, Antoine Reinartz, Monia Chokri, Viggo Ferreira-Redier, Féodor Atkine, Park Ji-min, Manuel Vallade, Aurélia Petit, Oumnia Hanader Estreno en el Festival de Cannes 20 mayo 2025; en Francia 10 diciembre 2025; en España 22 mayo 2026
Siguiendo un proceso legal bastante discutible, una mujer pierde la custodia de su hijo tras confesar a su ex marido que es lesbiana. A partir de ahí, conciliar su vida profesional como escritora, su continuo descubrimiento del placer carnal a través de nuevas vías y, sobre todo, emprender esta dura, dolorosa y larga lucha por recuperar la custodia compartida, se convertirá en un viaje de esperanza pero también de incomprensión. En su segundo largometraje como realizadora, Anna Cazenave Cambet se toma demasiado tiempo para contarnos esta historia de masculinidad ofendida.
Otra crónica de venganza de hombre mancillado en su supuesto honor y virilidad, a través de los más inocentes y manipulables, si bien afortunadamente no se trata en esta ocasión de ejercer la violencia vicaria, la más cruel y cobarde de todas. Vicky Krieps presta su lánguido y ambiguo físico a esta mujer a punto siempre de romperse, echando mano de gestos muy medidos y miradas elocuentes, mientras esa sempiterna piscina libre de obstáculos le sirve para exorcizar el duelo, y sus declaraciones de amor escritas al hijo, una vía de escape.
A su alrededor, una galería de personajes que poco aportan en su mayoría, con escenas de reuniones de amistades que no hacen sino dilatar aún más un metraje que ya se nos antoja innecesariamente largo, hasta el punto de provocar aburrimiento. Ser mujer y madre libre se convierte en la meta, pero el camino es angosto y algunos de sus episodios, como esos encuentros programados entre madre e hijo vigilados de cerca, posiblemente exagerados e innecesarios. Aunque nada tiene que ver su título con la película protagonizada por Elvis Presley en 1956, su canción es citada en la banda sonora de Maxence Dussere al final de la cinta.

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