jueves, 30 de julio de 2026

LOS CHRISTOPHER Arte dialéctico

Título original: The Christophers
Reino Unido 2025 100 min.
Fotografía y dirección
Steven Soderbergh Guion Ed Salomon Música David Holmes Intérpretes Ian McKellen, Michaela Coel, James Corden, Jessica Gunning, Tilly Botsford Estreno en el Festival de Toronto 7 septiembre 2025; en Reino Unido 15 mayo 2026; sin fecha de estreno en España


A veces cuesta comprender la ausencia en nuestra cartelera, incluidas plataformas digitales, de ciertos títulos. El incombustible y prolífico director estadounidense Steven Soderbergh dirigió esta pequeña pero gran película, diríamos de cámara, justo después de la inquietante Presence y la glamurosa y también interesante Black Bag, aquí llamada Confidencial. Para ello contó con Ed Solomon una vez más en el guion, tras haber colaborado con el autor de Traffic y Ocean’s Eleven en series como Círculo cerrado o Mosaic, o en películas como Sin movimientos bruscos. El coguionista de las dos primeras entregas de Ahora me ves y la primera Men in Black, fija ahora su atención en el escrupuloso y arrogante mundo del arte al máximo nivel, enfrentando a un orgulloso y anciano pintor con una falsificadora que ve la oportunidad de vengarse intelectualmente gracias a un interesado y miserable encargo del hijo y la hija del primero.

Unos personajes a los que ponen rostro y pasión un sensacional Ian McKellen y la enigmática Michaela Coel, a quien hemos visto en personajes episódicos en Star Wars El último Jedi y Black Panther Wakanda Forever. La actriz posee un físico tan felinamente llamativo, que parecería haber sido más bien generada por inteligencia artificial, lo que potencia su atractiva y enigmática presencia en un film duelo que no puede evitarnos pensar en otros productos británicos en la estela de La huella de Mankiewicz, otro norteamericano que logró captar el espíritu netamente inglés, como también hace Soderbergh. Pero ni una dirección firme, ni la solidez del guion ni las excepcionales interpretaciones parecen haber sido suficientes para captar la atención en los festivales y escasos países en los que se ha exhibido, a pesar de su notable excelencia.

La frecuente superchería que rodea al arte, más cuando se ha labrado una dignidad y una fama de la que resulta ya difícil desprenderse, se convierte en arma arrojadiza en esta entretenida y particular cinta que logra encandilar a pesar de apostar todo su armamento a la palabra, una borrachera dialéctica a la que se presta fundamentalmente McKellen, tan fluida como a menudo trabada, hasta el punto de no venirle mal algún otro visionado para llegar a entender toda su riqueza intelectual. James Corden y Jessica Gunning acompañan con talento y gracia a los dos protagonistas, dotando de carnalidad y psicología unos papeles que en otras manos apenas habrían sobrepasado el tópico.

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