domingo, 30 de agosto de 2026

LA CONSTELACIÓN DEL PERRO Entre le aventura y la supervivencia

Título original: The Dog Stars
USA-Reino Unido 2026 118 min.
Dirección
Ridley Scott Guion Mark L. Smith y Christopher Wilkinson, según la novela de Peter Heller Fotografía Erik Messerschmidt Música Harry Gregson-Williams Intérpretes Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Guy Pearce, Allison Janney, Benedict Wong, Sam Spruell, Ewen Bremner, James Craze, Sai Bennett Esrtreno en España 26 agosto 2026; en Estados Unidos 28 agosto 2026

De la docena de libros que ha escrito Peter Heller, ésta es su primera adaptación cinematográfica. Se trata también de la que más fama y rédito le ha proporcionado, cuando ya sobrepasaba los cincuenta años, y tras una vida protagonizada en parte por su amor a la aventura, algo que se deja ver en la narrativa de este drama postapocalíptico. Para Ridley Scott se trata de su película número treinta, en una filmografía fecunda, con sus más y sus menos, pero repleta de éxitos y con una marca indeleble que da cierto prestigio a todo aquello que toca, por mucho que algunos se empeñen en demostrar lo contrario. Y para la ocasión, el director de Blade Runner y Gladiator se ha puesto en modo tranquilo y sosegado, a pesar de contar con algunas secuencias de violencia y acción considerables, tras los ambiciosos y dispares proyectos que supusieron Napoleón y Gladiator II, sus dos últimas películas. 
Uno de los jóvenes actores de moda, Jacob Elordi (Frankenstein, Cumbres borrascosas) protagoniza una historia de supervivencia que entronca con una tradición muy estadounidense, ya cultivada en diversas ocasiones, las más relevantes a partir de Soy leyenda de Richard Matheson, varias veces adaptada al cine, entre las que destacan El último hombre vivo (The Omega Man) con Charlton Heston y la homónima protagonizada por Will Smith.

En un tono más elegíaco, con sensacionales paisajes desde los altos vuelos experimentados por el protagonista y su pequeño aeroplano, el entorno se nos antoja sin embargo bastante anacrónico, desde el momento en el que propone tribus exageradamente asalvajadas (los segadores), el principal problema para la supervivencia de Elordi y los personajes que encuentra en su viaje, cuando en realidad la epidemia apocalíptica apenas ha sucedido unos años antes. Podemos lamentar también esa constante en el cine estadounidense que hace que los malos sean pésimos tiradores, frente a la precisión del bueno pistola o ametralladora en mano. Pero el tono, la facilidad para pasar del relax y la contemplación a la tensión y la acción, denotan la maestría de Scott para rodar y dosificar los elementos de forma que alcancen su cometido.

Entre los episodios experimentados por el joven protagonista, destaca uno más bien desquiciado al que acompaña en modo ambiental y de forma inequívocamente intencionada el muy recurrente tema musical Charmaine, en versión directamente extraída de la banda sonora de Alguien voló sobre el nido del cuco. Quizás el segmento más esperpéntico y fuera de lugar de toda la propuesta, pero que tiene su gracia, a la vez que entraña uno de los momentos más siniestros de esta entretenida aventura en la que, sin embargo, se rozan aspectos tan inquietantes como la bondad humana frente al egoísmo imperante, la compañía y la colaboración frente a la soledad, o el regreso a la felicidad más primitiva, aunque de forma bastante superficial.

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