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lunes, 15 de abril de 2024

EL SALTO Lejos de la peste que dejamos

España 2024 90 min.
Dirección
Benito Zambrano Guion Flora González Villanueva Fotografía Álex de Pablo Música Pascal Gaigne Intérpretes Moussa Sylla, Edith Martínez Val, Nansi Nsue, Eric Nantchouang, Ali Useni, Vicenta N’Dongo, Vicky Peña, Mari Paz Sayago, Mariola Fuentes, Norberto Trujillo B. Estreno en el festival de Málaga 3 marzo 2024; en salas 12 abril 2024

Aunque sólo fuera por sus valores estrictamente cinematográficos, el sexto largometraje de ficción de Benito Zambrano ya merecería nuestro respeto. Está bien narrada, con un guion si se quiere didáctico pero muy preciso, con buenas interpretaciones de un elenco prácticamente novel y desconocido de quienes en su mayoría han sufrido las vicisitudes que se narran en la película, y trabajos extraordinarios de algunas de sus secundarias, especialmente Vicky Peña pero también Vicenta N’Dongo, y cuenta con una gramática fluida y bien orientada a provocar ese terror que hoy albergan estas historias y no las tan ingenuas que se empeñan en hacernos sufrir con demonios, fantasmas y antiguas maldiciones. Pero es en sus valores puramente humanitarios, en su denuncia de una situación insostenible y a todas luces injusta, donde parece escocer a quienes sistemáticamente se han entregado a vapulearla y estigmatizarla, que son mayoría.

Zambrano se lanza al espinoso tema de la inmigración ilegal proveniente de África, y muy concretamente al polémico salto criminal de la ignominiosa y vergonzante valla que separa Marruecos de Melilla, a través del drama de un sin papeles que es expulsado de España justo cuando está a punto de formar una familia y espera un hijo, lo que le obliga a probar el tan temido regreso con todas sus nefastas consecuencias. El director de Intemperie no cae en la tentación de poblar su película de personajes malvados y despiadados que potencien el sufrimiento de quienes buscan esa vida mejor que todas las personas merecemos. Más bien presta una especial atención a quienes ayudan, quienes dedican su vida a resolver los miles de problemas que acucian a estas personas que huyen del hambre, la guerra, la represión y todo aquello que germinó tras la semilla que dejó nuestro paso por sus tierras en favor de nuestro mayor provecho. Se trata de no mirar hacia otro lado, y todos los esfuerzos son pocos para lograrlo aunque sólo sea un poco.

Con su proverbial sensibilidad, el director sevillano nos pellizca el corazón con sus nobles personajes, también con sus atribulados letrados y letradas, médicos y religiosas que dedican todo su esfuerzo a paliar el sufrimiento de tanta gente inocente a quienes los informativos apenas dedican alguna atención sólo cuando la odisea acaba justamente en tragedia, ya sea a bordo de una patera o por las heridas infligidas por las terribles concertinas o los indiscriminados y crueles golpes de las fuerzas de seguridad. De nuestra seguridad, para mantenernos alejados de la peste que respiran los sufridos herederos de toda la basura que dejamos en las criminales colonias de antaño y que han posibilitado ese bienestar del que tanto presumimos y consideramos fruto de nuestro esfuerzo. Si sólo fuésemos capaces de compartirlo aún al precio de prescindir de parte del nuestro, la humanidad y la tan necesaria convivencia lo agradecería. Pero para eso son muchas las leyes que hay que cambiar, y alguien se empeña en convencernos de que no merece la pena hacerlo.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

PAN DE LIMÓN CON SEMILLAS DE AMAPOLA La fuerza del cariño

España 2021 121 min.
Dirección
Benito Zambrano Guion Benito Zambrano y Cristina Campos, según su novela Fotografía Marc Gómez del Moral Música Joan Valent Intérpretes Elia Galera, Eva Martín, Mariona Pagés, Marilu Marini, Tommy Schlesser, Claudia Faci, Ana Gracia, Pep Tosar Estreno en el Festival de Valladolid 24 octubre 2021; en salas 12 noviembre 2021


Rodada en la isla de Mallorca, Benito Zambrano afronta esta película de encargo con todo el cariño que podría a un proyecto personal, demostrando de nuevo una sensibilidad y una mirada muy cercana al espíritu femenino. Junto a Cristina Campos adapta la novela de ésta que combina intriga, ternura y sentimiento con notable ingenio. La intriga viene dada por una herencia misteriosa y la investigación sobre los motivos afectivos que han llevado a otorgarla, mientras la ternura y el cariño lo ponen dos hermanas distanciadas física y emocionalmente, que verán la oportunidad de explicarse y disculparse durante unos inolvidables días en Valldemosa.

Esto no es una sinopsis sino sencillamente la emoción que depara una historia tan bien contada, interpretada y gestionada, que algunos pensarán que es lacrimógena y demasiado sentimental. Zambrano ya ha demostrado que puede ser todo lo duro que se requiera (Intemperie), y que puede combinar esa crudeza con el sentimiento más profundo (La voz dormida, Solas), pero firma ahora su película más tierna y amable, dentro de que también contiene una considerable dosis de drama.

Ayudan no poco las magníficas interpretaciones de dos actrices curtidas en televisión, Elia Galera, que tras un debut estrella con La mujer más fea del mundo, empezó a frecuentar la pequeña pantalla, y Eva Martín, compañera de María Pujalte en Merlí Sapere Aude. Les acompañan un elenco todo femenino, con alguna excepción que sirve de mero contrapunto en los dos extremos de la calidad humana, con especial mención de una áspera Clauda Faci, la frescura de la debutante Mariona Pagés y la ternura de Ana Gracia. Film por tanto honesto, de emociones y reflexiones, bien rodado e iluminado, y muy bien narrado, donde todo lo que en principio parece previsible se va tornando sorpresa.

lunes, 25 de noviembre de 2019

INTEMPERIE Un país mata perros

España-Portugal 2019 103 min.
Dirección Benito Zambrano Guion Pablo Remón, Daniel Remón y Benito Zambrano, según la novela de Jesús Carrasco Fotografía Pau Esteve Birba Música Mikel Salas Intérpretes Luis Tosar, Jaime López, Luis Callejo, Vicente Romero, Kandido Uranga, Paz de Alarcón, Mona Martínez, Miguel Flor de Lima, Yoima Valdés, María Alfonsa Rosso Estreno en el Festival de Valladolid 19 octubre 2019; en el Festival de Sevilla 8 noviembre 2019; en salas comerciales 22 noviembre 2019

Independientemente de lo buena película que nos pueda parecer, como todo lo que nos viene de la mano del director de Solas y La voz dormida, hay un par de cosas que nos molestan muchísimo y hasta hieren nuestra sensibilidad en esta su nueva película. La primera es la cantidad de animales que son maltratados en la ficción, desde una liebre a dos perros pasando por parte de un rebaño de ovejas. La segunda es el arsenal de armas que empuña, y algunas utiliza, el niño protagonista. Nos consolamos pensando en la conveniencia que tienen dentro de un argumento que combina el espíritu del western tradicional y el retrato de un país salvaje, empeorado por una guerra civil cruenta e inexplicable cuyas consecuencias aun estamos pagando casi un siglo después.

Benito Zambrano adapta la exitosa novela de Jesús Carrasco sobre la huida del horror más nauseabundo que emprende un niño a través de un paisaje árido e implacable, casi tanto como los corazones de quienes lo pueblan. La miseria más absoluta y la degeneración más sórdida, amparada por un sistema que encumbra la educación católica y los símbolos religiosos, se dan la mano en esta durísima crónica de una infancia truncada, una inocencia interrumpida y los más execrables instintos criminales imaginables. Todo forma parte de un paisaje agreste y diezmado, el de un país que mata perros, celebra corridas y muestra los instintos más salvajes, sórdidos y malvados posibles. Algo que hemos vivido incluso quienes nacimos en los estertores del régimen, y menos mal que en estos cuarenta años hemos aprendido y mejorado considerablemente, aunque el germen y el instinto siga ahí, en el adn de nuestra personalidad y conciencia.

No hace muchos que Lola Gaos mataba un perro sin simulación alguna en Furtivos, o que el idolatrado Félix Rodríguez de la Fuente provocaba peligros para que pobres animales fueran presa fácil de depredadores. Eso es y era España y si denunciarlo es lo que pretenden novela y película, valgan las atrocidades reflejadas, siempre que como confiamos sean mero truco y efectos especialesNo olvidemos que millones de votos nostálgicos han refrendado recientemente que éste siga siendo un país mata perros.

Por lo demás, Intemperie es una sólida imitación de western en el que no faltan símbolos tan identificables como el molino de viento o el duelo final, dentro del mismo paisaje árido y desértico en el que se filmaron tantos spaghetti-western, esta vez en la provincia de Granada. Un film más que estimable que respira una tensión insufrible y se beneficia de una narración fluida y atrayente, así como del sensacional trabajo de sus intérpretes, desde un Luis Callejo de sibilina maldad a un Luis Tosar sobrio y noble, pasando por la mirada atónita entre aterrada y rabiosa del niño Jaime López y la recreación friqui de un Manolo Caro maquillado como un horripilante tullido.