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viernes, 7 de agosto de 2026

EN MAR ABIERTO Entretenido híbrido entre Aeropuerto y Tiburón

Título original: Deep Water
USA-España-Nueva Zelanda-China 2026 110 min.
Dirección
Renny Harlin Guion Shayne Armstrong, S.P. Krause, Peter Bridges, Damien Power, John Kim, Dan Luo y Jianye Sun Fotografía DJ Stipsen Música Fernando Velázquez Intérpretes Aaron Eckhart, Ben Kingsley, Angus Sampson, Lucy Barrett, Richard Crouchley, Molly Belle Wright, Wenhan Li, Rosie Simei Zhao, Nashi, Lakota Johnson, Mark Hadlow, Rarmian Newton, Madeleine West, Rob Kipa-Williams, Kelly Gale, Ryan Brown, Kate Fitzpatrick, Elijah Tamati Estreno en Estados Unidos 1 mayo 2026; en España 7 agosto 2026 En casa V.O. (jueves 6)

Llama la atención cómo se ensañan los medios locales con esta eficaz y entretenida película, cuando se nota el enorme esfuerzo de producción española, rodaje en Canarias y equipo potente de efectos visuales incluidos. Suele ser una constante echar por tierra lo nuestro y ensalzar lo de fuera, sobre todo cuando se trata de cine de evasión sin más pretensiones. Es cierto que una nómina de siete guionistas, cuatro principales y otros tres encargados de adaptar los diálogos al chino, le viene grande a un libreto bastante básico, cuya única habilidad es combinar todas las constantes del cine de catástrofes clásico que conoció su mejor época en la década de los setenta. A esto hay que añadir algunos avisos fundamentales de la seguridad aeronáutica y del civismo en general. Encontramos en esta nueva película del veterano Renny Harlin reminiscencias de Aeropuerto (una bomba en el avión, esta vez en forma de artilugio tecnológico), Aeropuerto 77 (avión perdido en el océano), La aventura del Poseidón (largas travesías submarinas y complicados recorridos reversos), así como de Tiburón, en su día catalogado también como cine de catástrofes. 
Un híbrido que Harlin resuelve con pericia y sentido de la tensión dramática.

El director finlandés conoció buenos tiempos al principio de su carrera, cuando dirigió la cuarta entrega de Pesadilla en Elm Street, la segunda de La jungla de cristal y la trepidante Máximo riesgo a mayor gloria de Sylvester Stallone. Fracasó estrepitosamente cuando dirigió a su entonces esposa, Geena Davis, en una de corsarios, La isla de las cabezas cortadas, y se atrevió por primera vez con los tiburones en Deep Blue Sea. Pasaron entonces varios años entregado a productos irrelevantes, tanto que muchos creyeron que había desaparecido del panorama cinematográfico, hasta que la trilogía Strangers, de la que queda por estrenar el capítulo final, lo devolvió a una línea más visible, a pesar de la escasa entidad del producto. En esta producción multinacional se dan todos los tópicos y constantes del género, destacando un accidente rodado con todos los detalles posibles y un resultado técnico sobresaliente, algo sorprendente teniendo en cuenta lo acostumbrados que estamos a estas alturas a este tipo de efectismos. Sólo falta para asemejarse a aquel cine setentero un reparto de estrellas crepusculares, porque personajes y peripecias particulares no le faltan, incluida la inevitable niña repelente.

En el apartado musical, resulta irónico que Fernando Velázquez, traicionado por J.A. Bayona en La sociedad de las nieves, en favor de Michael Giacchino, consiga quitarse la espinita al menos un poquito, poniendo música a este otro espectacular accidente aéreo, en muchos aspectos parecido al de la película del director de Lo imposible. Por otro lado, imaginen que siendo la orquesta elegida para interpretar la música de Velázquez la de Extremadura, cuando su formación habitual era la del País Vasco, aunque ya ha dirigido este conjunto en otras bandas sonoras como La contadora de películas, así como en diversas giras cinematográficas, el resultado de esta gestión fuera mérito de David Sánchez.

viernes, 29 de agosto de 2025

DANGEROUS ANIMALS Una combinación inquietante y retorcida

Australia-USA-Canadá 2025 98 min.
Dirección
Sean Byrne Guion Nick Lepard Fotografía Shelley Farthing-Dawe Música Michael Yezerski Intérpretes Hassie Harrison, Jai Courtney, Josh Heuston, Rob Carlton, Ella Newton, Liam Greinke, Michael Goldman Estreno en el Festival de Cannes 17 mayo 2025; en Australia 12 junio 2025; en España 14 agosto 2025

En la escala de animales más mortíferos para el ser humano, los mosquitos ocupan el primer lugar, seguidos del hombre y su inexplicable vocación de autodestrucción. Los tiburones se sitúan en un escalón mucho más abajo, a pesar de lo cual han constituido desde siempre, mucho antes de que Spielberg asolara las playas de medio mundo con el clásico que justo estos días cumple cincuenta años, el mayor de los terrores acuáticos, alimentando pesadillas y dando lugar a una interminable lista de películas, la mayoría olvidables y otras directamente delirantes, en lo que se ha venido a llamar Sharksplotation. Paralelamente, son muchas 
también las películas que ilustran las andanzas de los asesinos en serie, desde El estrangulador de Boston que protagonizó Tony Curtis a El silencio de los corderos, pasando por El fotógrafo del pánico, con la que esta película guarda alguna que otra semejanza.

La hábil combinación de ambos géneros, masivamente abusados desde hace un buen puñado de años, convierte a esta película en un suculento manjar para quienes buscan nuevas experiencias, servidas de la manera más honesta posible, y haciendo de sus discretos recursos una virtud, pues logra un mayor realismo del que nos tienen acostumbrados este tipo de propuestas. Yendo aún más allá, el director Sean Byrne, con apenas tres películas en quince años, siempre de terror, introduce en el combinado otro ingrediente, una apasionada historia de amor en la que el más cruento sacrificio vale para demostrar la afinidad sentimental más sincera. Un espléndido trabajo de fotografía, sacando el máximo provecho a unas sensacionales localizaciones, de la espectacular City of Gold Coast de Queensland a la mítica Gran Barrera del Coral australiana, añade atractivo a una cinta en la que sus protagonistas de empeñan a fondo, desde un oportunamente desatado Jai Courtney (danza ritual incluida, al ritmo de los Creedance, en la línea del clásico de Jonathan Demme), único rostro conocido del elenco (Terminator Genesis) a una estupenda Hassie Harrison haciendo de la rabia y la voluntad su principal arma de supervivencia, y su enamorado Josh Heuston, añadiendo atractivo al conjunto con sus imponentes físicos.

Ideal para estas fechas veraniegas, así como para pasar ese mal rato masoquista que buscan quienes se acercan a verla, llegó a estrenarse en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, señal de que tiene estilo, el que le ha insuflado con considerables dosis de personalidad su director y el resto del elenco técnico y artístico que le acompaña, empezando por un guion inteligente y bien estructurado, a pesar de que no prescinde de los tópicos habituales, visión perfecta bajo el mar (y de noche), respiración aguantada hasta límites imposibles o luchas encarnizadas que apenas dejan secuelas. Nos viene a la cabeza aquella Calma total de los ochenta que hoy consideramos un clásico, así como el descubrimiento de Nicole Kidman, para aventurar que quizás con el paso de los años ésta también pueda convertirse en cinta de culto.