domingo, 31 de julio de 2011

LA VÍCTIMA PERFECTA somos nosotros por verla

Título original: The Resident
USA-Reino Unido 2011 91 min
Dirección Antti Jokinen Guión Antti Jokinen y Robert Orr Fotografía Guillermo Navarro Música John Ottman Intérpretes Hilary Swank, Jeffrey Dean Morgan, Christopher Lee, Lee Pace, Aunjanue Ellis, Penny Balfour, Deborah Martínez Estreno 29 julio 2011


Directamente importado del documental y la televisión, incluso del Festival de Eurovisión, el finlandés Antti Jokinen debuta en la dirección de largometrajes con un thriller producido por la legendaria Hammer. Pero mientras aquellas películas de la productora británica justificaban en el elemento fantástico sus endebles y muchas veces inconsistentes argumentos, no exentos sin embargo de encanto, ésta pretende encontrar en el espectador la complicidad necesaria para tragarse semejante engendro a partir de la convención y el drama contemporáneo del acoso a la mujer, frivolizándolo al estilo Durmiendo con su enemigo, y articulándolo en torno a un guión absurdo y torpe. Hilary Swank hace lo que puede asumiendo incluso labores de producción, mientras Jeffrey Dean Morgan, que ya coincidió con ella en Posdata te quiero no parece encajar en los resortes que exige su complejo personaje. Desvelado cualquier misterio sobre la trama al poco de iniciarse su metraje, sólo nos queda sufrir junto a la protagonista su particular calvario, pero la dirección plana de Jokinen y ese insustancial guión al que hacíamos referencia hacen imposible la empresa. 

SILENCIO DE AMOR Un pudding algo indigesto

Título original: Tous les soleils
Francia 2011 106 min.
Guión y dirección Philippe Claudel Fotografía Denis Lenoir Intérpretes Stefano Accorsi, Neri Marcoré, Clotilde Courau, Lisa Cipriani, Anouk Aimée, José Luis Roig, Xavier Boulanger, Aude Koegler Estreno 22 julio 2011


La creatividad sin límites de nuestros distribuidores ha optado por transmutar el título original de esta cinta, Todos los soles, extraído de un poema que la mítica Anouk Aimée (Un hombre y una mujer) lee al protagonista, evocador de un continuo amanecer, un mirar siempre adelante, asumiendo el pasado como algo que ya no existe y que no debe condicionar nuestro futuro, por Silencio de amor, otro poema que en este caso lee la hija del mismo protagonista. Hemos optado así por identificar el contenido de esta irregular cinta con un poema distinto del que el propio autor eligió para ilustrarla. Al margen de esta anécdota, nos encontramos ante una película ligera, en tono de comedia, de quien hasta ahora se había desenvuelto mejor en el drama estricto, vía su trabajo literario y su otra película Hace mucho que te quiero, donde disfrutábamos de una espléndida Kristin Scott Thomas. En este pudding amable pero indigesto nos habla de soledad, nostalgia, muerte y pérdida, de relaciones paternofiliales en la difícil edad de la adolescencia, siempre desde el tópico más previsible y ramplón, y hasta de exilio de un indignado de la Italia berlusconiana. Demasiados temas, tratados con mucho histerismo (los personajes están permanentemente alterados aprovechando su condición latina) y apoyándose en un humor ingenuo y facilón y en unos giros románticos poco convincentes. Sin embargo, y a pesar de que mucho de su metraje se ve con cierta vergüenza ajena, en algunos momentos consigue conmover, algo que en la actual situación creativa cinematográfica no deja de agradecerse. La buena salud de que goza actualmente la actividad musical sevillana se traduce aquí en la participación del asturiano Daniel Zapico, especialista en la tiorba y habitual de nuestra Orquesta Barroca, en la banda sonora de esta cinta, aprovechando la afición profesional del protagonista por la música antigua y barroca.

sábado, 16 de julio de 2011

DANIELA IOLKICHEVA Y JUAN CARLOS CHORNET: MÚSICA DE SALÓN EN LOS JARDINES DEL ALCÁZAR

XII Noches en los Jardines del Real Alcázar
Juan Carlos Chornet, flauta travesera. Daniela Iolkicheva, arpa
ProgramaSonata para flauta y arpa de Donizetti ; Sonata en Do Mayor de Boccherini ; Nocturno concertante de Bochsa ; Sonata en Mi bemol Mayor de Sphor
Viernes 15 de julio de 2011

No son habituales las formaciones de arpa y flauta, ni los programas centrados exclusivamente en estos dos instrumentos. Por eso no es de extrañar que no sean muy conocidas las piezas devotas a estos conjuntos, pero si por algo se caracterizan estos conciertos de los Jardines del Alcázar, entre otras cosas, es por permitirnos descubrir cada temporada nuevas obras, poco divulgadas y menos conocidas.

Cada uno por su lado, Daniela Iolkicheva, miembro de nuestra Sinfónica desde su fundación, y Juan Carlos Chornet, solista de la Orquesta Ciudad de Granada, han demostrado sobradamente su solvencia en sus respectivos instrumentos, algo que quedó revalidado en su comparecencia la noche del viernes pasado. Destreza en la articulación y poesía expresiva en el caso de ella (además de cierto autoritarismo filtrado por megafonía), y perfección técnica unida a un admirable dominio del legato y de la proyección en él, sublimaron en la medida las piezas programadas, así como La niña de los cabellos de lino (La fille aux cheveux de lin), Nº 8 de Preludios, Libro I, de Debussy, interpretada fuera de programa.

La rareza de esta formación resulta coherente con que algunas de las obras fueran transcripciones del violín, como la Sonata de Louis Sphor, primer director de orquesta que utilizó batuta, y el Nocturno concertante de Bochsa; mientras otras denotaban su vocación de música de salón, algo así como la de ascensor pero de la Ilustración, caso de la Sonata de Donizetti, imposible deslindarla del belcantismo, cavatina y cabaletta incluidas, o la Sonata de Boccherini, música sencilla y de flujo natural.

Artículo escrito para El Correo de Andalucía

viernes, 15 de julio de 2011

MY FAIR LADY EN EL CINE DE VERANO DE LA DIPUTACIÓN

Como todos los veranos desde hace ya más de una década, la Diputación de Sevilla nos ofrece uno de los poquísimos cines de verano que quedan en la ciudad. Y como en anteriores ocasiones, además de la recuperación de los títulos más interesantes que se han podido ver durante la temporada inmediatamente anterior, tanto comerciales como más minoritarios, infantiles o españoles, hay también espacio para el cine clásico, generalmente el que nos llegó de tiempos pretéritos del Hollywood dorado.

Entre otros de los títulos que se pueden ver en esta ocasión, destacan Matar a un ruiseñor de Robert Mulligan o Sabrina de Billy Wilder, con la incomparable Autrey Hepburn como protagonista. Pero quiero llamarles la atención sobre otra película también protagonizada por esta frágil actriz, y que se proyecta el lunes 18 de julio a las 22.15. Se trata de My Fair Lady, la exquisita adaptación que el gran George Cukor hizo del musical de Frederick Loewe y Alan Jay Lerner, con Rex Harrison interpretando al misógino e impertinente pero a la vez encantador Profesor Higgins, y la Hepburn encarnando a Eliza Doolitle.

La trama es de todos y todas conocida, basada en la obra Pigmalión de Bernard Shaw, en la que un maduro profesor de lingüística de la alta burguesía londinense acepta como apuesta convertir en dama de la alta sociedad a una vulgar florista de Covent Garden, para al final caer irremediablemente rendido a los encantos de la joven. Decorada con los excelentes escenarios y vestuario diseñados por el aristócrata Cecil Beaton, y con la mano recia, decidida pero sensible de Cukor, siempre recordado por ser un excelente director de actrices – junto a él brillaron como con ningún otro director Greta Garbo, Norma Shearer, Joan Crawford, Katharine Hepburn, Judy Garland o Judy Holliday -, la cinta es una experiencia extraordinaria, por su elegancia y su sofisticación, para cualquier aficionado al buen cine.

Y perdónenme que utilice tantos atributos superlativos, pero no en vano guardo ésta como una de las películas favoritas de mi vida, y que me ha reportado más gratificantes recuerdos. Porque la descubrí en pantalla grande, de la mano de una de mis hermanas, en el Avenida Vistarama, mucho antes del incendio que lo reconvertió en multicines. No fue cuando se estrenó (yo no había nacido entonces), sino en una de sus reposiciones (en los 70, sin video ni DVD y sólo con películas antiguas en la televisión, era frecuente que se reestrenaran estos grandes títulos). Fue con apenas siete años, cuando muy cerca de la enorme pantalla (el cine tenía aforo completo) quedé fascinado por ese torrente de hermosas flores sobre los que se inscriben los títulos de crédito, al son de la maravillosa obertura de Loewe interpretada por la Orquesta de la Warner Bros, dirigida por André Previn. En televisión la estrenaron con todos los honores en la Navidad de 1983, en su doble versión cantada en inglés con subtítulos y doblada enteramente al castellano (entonces era habitual que algunos grandes musicales se doblaran al español también en las canciones). En DVD ha conocido varias ediciones, cada una aportando un goloso ramillete de extras, desde documentales a informes sobre estilismo, secuencias descartadas, reportajes sobre los Oscar de 1964 (que se entregaron en el 65, y de los que la cinta logró ocho premios, incluido el de mejor película) o algunas de las canciones cantadas por la propia Hepburn en lugar de quien la dobló, Marnie Nixon (que también puso voz a Natalie Wood en West Side Story y a Deborah Kerr en El rey y yo). Pero hacía mucho que no se podía disfrutar en una gran pantalla y rodeado de mucho público, y esa ocasión nos la brinda ahora con mucho acierto la Diputación, si bien nos tememos sea en su versión DVD, por supuesto de la copia restaurada a mitad de los años 90.

En Broadway y el West End londinense, Eliza fue Julie Andrews, aunque también acompañada por Rex Harrison. Sin embargo ella no era todavía una estrella, por lo que se prefirió para su versión cinematográfica a la muy consagrada, querida y exquisita Audrey Hepburn. Andrews sin embargo protagonizó ese mismo año Mary Poppins, que la lanzó a la fama y le reportó un Oscar, para el que ni siquiera había sido considerada Audrey; Harrison sí lo logró. Quizás esa fue la dulce venganza de la esposa de Blake Edwards; eso y protagonizar al año siguiente uno de los musicales más exitosos de todos los tiempos, Sonrisas y lágrimas.


En fin, no podía desaprovechar la oportunidad que me brinda el Cine de Verano de la Diputación en su programación de 2011 para hablaros de una de mis películas favoritas, y de toda mi familia, que veíamos religiosamente una y otra vez, disfrutando de su elegancia, su gracia y su magnífica partitura.


Rex Harrison acaba acostumbrándose a la cara de Audrey Hepburn. Nos lo dice en esta preciosa canción de Frederick Loewe y Alan Jay Lerner, autores también de los musicales Gigi, Brigadoon, Camelot, La leyenda de la ciudad sin nombre y El pequeño príncipe

HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE, PARTE 2 ¿El fin de la saga?

Título original: Harry Potter and the Deathly Hallows, Part II
Reino Unido 2010 130 min.
Dirección David Yates Guión Steve Kloves, según la novela de J.K. Rowling Fotografía Eduardo Serra Música Alexandre Desplat Intérpretes Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Ralph Fiennes, Michael Gambon, Bill Nighy, John Hurt, Helena Bonham Carter, Robbie Coltrane, Imelda Staunton, Jason Isaacs, Alan Rickman, Maggie Smith, Timothy Spall, David Thewlis, Julie Walters, Bonnie Wright, Matthew Lewis
Estreno en España 15 julio 2011

Decíamos a propósito de la primera parte de esta última entrega de la saga Potter, que con el indisimulado fin de perpetuarla hasta lo máximo posible con fines comerciales, se había dividido en dos partes, a pesar de que el libro en la que se basa no es más extenso que otros que se han ventilado en las casi dos horas y media que dura esta película. David Yates se consolida como el director que más títulos de la serie ha dirigido, y el que la ha llevado a su fin, desde La orden del Fénix a los dos capítulos de ésta, pasando por El misterio del príncipe. En ese camino hacia el final las aventuras del mago más famoso de la pantalla se han ido tornando grises y siniestras, con un mayor énfasis en la muerte, en la pérdida y en el dolor. Si en los primeros títulos denunciábamos la promoción que de competitividad realizaban sus peligrosos argumentos, ahora debemos reconocer que plantea una serie de valores que dignifican más el producto, como son la camaradería, la asistencia, la amistad y la colaboración, por encima del afán de acumular poder y riqueza que caracteriza a la villanía. Cierto que no se trata de nada novedoso, pero al menos ha desaparecido esa obsesión por ser el primero de la clase. Nos encontramos con un mesías llamado a salvar el mundo de la magia de las fauces del malvado Voldemort, que en sus andanzas finales se verá asistido por una alianza, la que forman principalmente sus dos amigos eternos, a los que se unen toda una galería de personajes rescatados de las anteriores entregas. Y juntos los tres (con asistencia puntual de otros personajes) se encaminan en busca de las reliquias del título, claves para hacerse con el poder absoluto, y abusar de él o emplearlo en hacer en bien, según la balanza se incline a favor de unos u otros. Está clara la fuente de la que ha bebido la multimillonaria J.K. Rowling: ni más ni menos que Tolkien y su Señor de los anillos. Los personajes en esta ocasión se tornan más atormentados y reflexivos, sombríos y desesperados, mientras en pantalla se van sucediendo episodios que dosifican la acción y el puro entretenimiento con la reflexión, si queremos de manual pero en cualquier caso de carácter más prosaico. Este último largometraje se hace más llevadero que su primera mitad, haciéndose incluso corto, si bien de todos es sabido que no se trata sino de abrir la caja del espectáculo y la emoción, y que las dos horas y media anteriores eran los preparativos para la gran traca final. Quizás esperábamos más fuegos artificiales, pero es irreprochable el desenlace, su factura técnica, su ritmo y hasta su emoción, logrando en los últimos minutos que fanáticos y ajenos nos dejemos embaucar por el recuerdo de unos personajes que nos han acompañado durante varios años. Hasta la magnífica partitura de Alexandre Desplat se permite hacer más referencia que ninguna otra a los temas originales de John Williams, cuyo Hedwig’s Theme se recupera para los títulos finales, después de cuatro films sin utilizarlo. Pero que nadie se engañe, todo parece preparado para, una vez comprados los derechos de los personajes a su autora, continuar las aventuras del mago o sus descendientes ya sin referente literario. Veremos.


"The Resurrection Stone", tema de Alexandre Desplat de la banda sonora original del último Harry Potter

miércoles, 13 de julio de 2011

BEGINNERS (Principiantes) Una pretenciosa búsqueda de la tristeza

USA 2010 105 min
Guión y dirección Mike Mills Fotografía Kasper Tuxen Música Roger Neill, David Palmer y Brian Reitzell Intérpretes Ewan McGregor, Christopher Plummer, Mélanie Laurent, Goran Visnjic, Mary Page Keller, Kai Lennox, Keegan Boos

Curtido en el cortometraje y el videoclip y con sólo un largometraje a sus espaldas, Thumbsucker, en el que analizaba la falta de madurez a edades ya avanzadas, Mike Mills le hace un homenaje a su padre contándonos una historia que parece tener más de un punto en común con la suya propia. El film se erige en quintaesencia del cine indie americano, con todos sus tics y defectos: secuencias muy cortas, que apenas permiten involucrarse con lo que se nos cuenta, voz en off, montaje ingenioso (en este sentido lo mejor de la película son los clips documentales sobre cómo era la vida en una u otra época, distinguiendo entre generaciones del mismo modo que se hace en una película donde el choque generacional parece ser relevante) y personajes un poco disfuncionales y desequilibrados, lo que en el caso de la relación romántica entre el protagonista y una joven francesa (a la que hemos visto en Malditos bastardos y El concierto) se convierte en un absurdo y poco interesante alegato contra el entendimiento humano. Así las cosas, y a pesar de que quien esto escribe ha encontrado muchos paralelismos con su propia vida, como su relación con la madre o la dolorosa pérdida de un ser querido, no nos ha parecido una cinta que provoque mucho entusiasmo, y sí otro ejemplo de cine pretencioso, con el aliciente de disfrutar de una interpretación magistral de Christopher Plummer.

BAD TEACHER Una divertida sátira

USA 2011 92 min.
Dirección Jake Kasdan Guión Gene Stupnitsky y Lee Eisenberg Fotografía Alar Kivilo Música Michael Andrews Intérpretes Cameron Diaz, Justin Timberlake, Lucy Punch, John Michael Higgins, Jason Segel, Phillys Smith, Thomas Lennon


Puede que Jake Kasdan no haya heredado el talento de su padre Lawrence, director de Fuego en el cuerpo o El turista accidental y guionista de las sagas de Star Wars e Indiana Jones; pero tampoco es el desdeñable director que muchos parecen querer ver en él. Para empezar ha sacado el máximo partido posible a las dotes de comedianta gansa y gamberra que siempre ha latido en Cameron Diaz, y por otro lado, dejando groserías aparte, no anda muy lejos este título de los que en los años 30 y 40 hicieron las delicias de tantos aficionados y aficionadas a la comedia americana. Y es que lejos de ser simplona, hay muchas cuestiones que se analizan soterradamente en este film, como esa impagable secuencia de sexo con ropa hasta el cuello, parodia del puritanismo yanqui y del integrismo religioso católico. De todos modos no se trata ni de lejos de una comedia sesuda, sino todo lo contrario, un pretexto perfecto para disfrutar durante hora y media de mucho humor y mucha alegría, para ver sin prejuicios (por aquello de las bromas de supuesto mal gusto), porque no nos engañemos, estos son los tiempos que nos han tocado vivir, y ya nada tienen que ver con la elegancia del pasado.