sábado, 10 de noviembre de 2012

9º FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA 8ª JORNADA

PARADISE: FAITH
Título original: Paradies: Glaube
Austria-Alemania-Francia 2012 112 min.
Dirección Ulrich Seidl Guión Ulrich Seidl y Veronika Franz Fotografía Ed Lachman y Wolfgang Thaler Intérpretes Maria Hofstätter, Nabil Saleh, Natalya Baranova, Rene Rupnik

En la primera parte de esta trilogía sobre el Paraíso, también vista en este Festival, asistíamos impasibles a la desmoralización de occidente frente a un tercer mundo empobrecido al que solo miramos para satisfacer nuestras propias necesidades, bien sea a través del ejercicio de la caridad (auténtico alimento espiritual para miles de vocacionales) o, como ocurría en la cinta, del turismo sexual. Con esta segunda parte, Premio Especial del Jurado en Venecia, Seidl, con su particular precisión narrativa y estética a la hora de rodar, nos ofrece de una manera harto grotesca, pero terriblemente provocadora, un análisis sobre los fanatismos religiosos. Del musulmán ya se habla mucho y se limita a presentar arquetipos basados fundamentalmente en el machismo a ultranza. Pero del católico se fija en el suplicio, el sacrificio, la austeridad y, por supuesto, la castidad absoluta, así como una necesaria evangelización, siempre desde el punto de vista de la protagonista, de los inmigrantes fundamentalmente, a los que esta señora parece acusar de desvirtuar la rectitud moral de Austria, y por extensión de los países tradicionalmente católicos. La mujer vuelve a ser objeto en esta trilogía de debilidades, y en esta ocasión aparece sometida a una serie de aberraciones y situaciones a cual más grotesca, y por qué no decirlo también divertida, que provocan inevitablemente la risa.

LES MOUVEMENTS DU BASSIN
Francia 2012 90 min.
Dirección Hervé P. Gustave (HPG) Guión HPG y Thomas Walton Fotografía Reza Serkanian Intérpretes Rachida Brakni, Joana Preiss, Eric Cantona, Marie D’Estrée, Jérôme Le Banner, Ludovic Berthillot, HPG

Con su primera película abiertamente de ficción, el actor porno HPG (Hervé P. Gustave) se decanta por un estilo pretencioso y según quién lo mire artístico, algo que no es ni muchísimo nuevo, y que nunca en el pasado ha deportado a sus artífices, piénsese por ejemplo en un Andy Warhol o un Paul Morrissey, más que un interés para estudiosos de lo exótico. El esperma se convierte en protagonista en esta cinta que se pretende hipnótica; es la sustancia capaz de lo mejor (la vida) y lo peor (la enfermedad). Un vigilante nocturno, al que da vida el propio director, obsesionado por la lucha y un curioso paso que más de uno imitará en los corredores de su casa después de ver la película, y una mujer empeñada en tener un hijo, son los protagonistas de esta historia que solo va teniendo sentido muy avanzado su latoso metraje. Un film decididamente caprichoso y aburrido, abusivo para la paciencia del espectador y decepcionante porque ni siquiera sus propuestas estéticas merecen la pena. No vale ni como cine alternativo o radical, ni como experiencia extrema. Como curiosidad el ex futbolista Eric Cantona, en una nueva incursión cinematográfica tras La fortuna de vivir y Buscando a Eric, interpreta en la cinta a un proxeneta matón.

viernes, 9 de noviembre de 2012

9º FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA 7ª JORNADA

SISTER
Título original: L’enfant d’en haut
Francia-Suiza 2012 97 min.
Dirección Ursula Meier Guión Ursula Meier Antoine Jaccoud y Gilles Taurand Fotografía Agnès Godard Música John Parish Intérpretes Kacey Mottet Klein, Léa Seydoux, Martin Compston, Gillian Anderson, Jean-François Stévenin, Yann Trégouët

Hace cuatro años la directora suiza Ursula Meier irrumpió en el cine con una película de corte metafórico protagonizado por Isabelle Huppert que se llamaba Home, ¿dulce hogar?, y en el que el papel de la familia, como en ésta, era fundamental. En esta ocasión analiza la compleja relación entre una joven despreocupada y disoluta y un niño de doce años que se dedica a robar a turistas de una estación de esquí. En esta ocasión, a diferencia de en su anterior película, la realizadora acierta en el planteamiento de una tesis que lleva a buen puerto, pero se equivoca muchísimo en el uso fraudulento de sus recursos dramáticos. Su protagonista deambula como si se trata de un pícaro español del siglo XVII, con la diferencia de que nos encontramos en la Suiza contemporánea, donde Meier ha obviado a su gusto e interés la existencia de servicios sociales que impidan que un niño esté sin escolarizar, y de una policía atenta a las cientos de denuncias que habrán interpuesto los turistas robados. Lástima, porque el tema de la falta de responsabilidad y el desarraigo emocional es interesante, especialmente si se trata de la infancia; pero los detalles hay que cuidarlos y los guiones pulirlos, para no dar gato por liebre. Aún así en Berlín le dieron el Oso de Plata, y es que por lo que estamos viendo la cosecha ha sido cortita este año.

CALL GIRL
Suecia-Noruega-Finlandia-Irlanda 2012 140 min.
Dirección Mikael Marcimain Guión Marietta von Hausswolff von Baumgarten Fotografía Hoyte van Hoyteme Intérpretes Pernilla August, Sofia Karemyr, Sven Nordin, Ruth Vega Fernández, David Dencik, Simon J. Berger, Kristoffer Joner, Sverrir Gudnason

Just Jaeckin dirigió en 1977 Madame Claude, una de aquellas películas clasificadas S que tanto proliferaron en aquella década. La cinta narraba un asunto que involucraba un famoso prostíbulo de París con políticos y diplomáticos, aunque eso solo era un pretexto para ofrecer porno suave y en cierto modo estilizado. Las intenciones ahora, después del video e Internet, son muy distintas. La fotografía no usa filtros como Bilitis, ni hay sadomasoquismo como en Historia de O, y aunque hay una actriz de nombre español que recuerda a la malograda Sylvia Kristel, tampoco es Emmanuelle. Curtido en la televisión, a Marcimain le interesa desempolvar un caso de corrupción en el gobierno sueco de aquella época, no financiero como los de ahora, sino sexual. Y es que el poder siempre hace lo que le viene en gana, aunque lo adquiera directamente del pueblo, porque maneja también el funcionamiento de quien se lo puede arrebatar. Con una ambientación estupenda en la que hasta la banda sonora recuerda al Giorgio Moroder del sonido Munich, la película tarda mucho en arrancar, no llega en ningún momento a emocionar y se resiente de cierta confusión en la exposición de hechos y personajes. Pero cabe aplaudirle su excelente diseño de producción y su capacidad para denunciar algo que, a otros niveles, sigue sucediendo en todos los sistemas políticos.

MOLD
Título original: Küf
Turquía-Alemania 2012 94 min.
Guión y dirección Ali Aydin Fotografía Murat Tuncel Intérpretes Ercan Kesal, Muhammet Uzuner, Tansu Biçer, Ali Çoban, Serpil Goral

Del nuevo cine turco han surgido firmas tan interesantes como Fatih Akin desde Alemania, o Nuri Bilge Ceylan desde dentro, de quien el protagonista de esta película, Ercan Kesal, es curiosamente un colaborador habitual. Dos formas muy distintas de contar historias, a los que ahora se les podría unir Ali Aydin, que con solo esta película entre sus credenciales, promete engrosar esa lista de buen cine que nos llega desde el país euroasiático, siempre que esta cinta no sea un espejismo. Turquía ha sido siempre un país convulso, en el que gente de muy distinta procedencia y condición ha convivido no precisamente en armonía. La vida del protagonista de este trabajo es una metáfora de esa situación que se vive en un país que lucha por entrar en la Unión Europea desde mitad de los 80, cuando aún se producían en su seno crímenes contra la humanidad, como el que sufre el paciente, sensible y coherente protagonista, cuya nobleza contrasta con el silencio de su gobierno. Con una preciosista fotografía y un cariño enorme en la dirección, Aydin tiene muy claro cómo orientar su mensaje y con qué recursos hacerlo. Ese reposo no exento de interés con el que diseña sus imágenes, y con los que teje un thriller original y diferente, sirve para confrontar la calma del personaje y su entorno, y la vida agitada e insensible de una gran ciudad.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

9º FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA 6ª JORNADA

EAT SLEEP DIE
Título original: Äta sova dö
Suecia 2012 104 min.
Guión y dirección Gabriela Pichler Fotografía Johan Lundborg Intérpretes Nermina Lukac, Milan Dragisic, Jonathan Lampinen, Peter Fältt, Ruzia Pichler

La crisis económica no es monopolio de los países del Sur. Suecia la sufre en menor medida pero de manera igualmente preocupante. Desde hace varios años son muchos los jóvenes suecos que emigran a la vecina Noruega para colgar los títulos universitarios y buscar trabajo en la siempre socorrida hostelería. Para su debut en el largometraje, Gabriela Pichler, que también se encarga de guión y montaje, se fija en una chica sueca aunque de origen balcánico, lo que parece condicionar la pérdida de su trabajo. Se trata de una joven fuerte y decidida pero sin apenas preparación, que mantiene una relación muy tierna con su padre y no parece tener meta alguna más allá de la subsistencia diaria, esa referencia del título a alimentarse, descansar, y esperar así el destino que nos aguarda. Pichler apunta cosas como la asistencia que dispensan estos nórdicos a gente que se queda en paro, o la escasez de oportunidades sin preparación… pero no acierta a emocionar con su mirada fría y distante y su tono semidocumental potenciado por una ausencia de ornamentos y una puesta en escena desnuda y austera. Lo mejor es el diseño que realizadora y actriz han hecho del personaje, pero que lamentablemente no han sabido aprovechar en una historia anodina que no engancha como debiera. Aún así logró el Premio del Público en la Semana de la Crítica de Venecia.

THE HUNT
Título original: Jagten
Dinamarca 2012 115 min.
Dirección Thomas Vinterberg Guión Thomas Vinterberg y Tobias Lindholm Fotografía Charlotte Bruus Christensen Música Nikolaj Egelund Intérpretes Mads Mikkelsen, Thomas Bo Larsen, Annika Wedderkopp, Lasse Fogelstrøm, Susse Wold, Anne Louise Hassing, Lars Ranthe. Alexandra Rapaport, Ole Dupont

Una de las cintas más esperadas del Festival, y de las que más nominaciones a los Premios Europeos del Cine ha cosechado, es ésta nueva del director de la estupenda Celebración y la interesante Submarino. Los premios en Cannes al mejor actor (Mikkelsen, presente también en el certamen con la excelente Un asunto real), fotografía y Jurado Ecuménico también crearon muchas expectativas. Y sin embargo ¿qué tenemos? Una enorme decepción en forma de drama maniqueo, falso y absurdo construido a golpe de guión sobre un rumor que arruina la vida de un aparente buen hombre en una pequeña y por lo que se ve cerrada comunidad. Como en aquellos telefilms norteamericanos antiguos en los que el problema surgía por una impostura en forma de falta de comunicación, nuestro protagonista no se defiende de las graves acusaciones y atropellos a los que es sometido de manera sádica y sistemática. Y mientras tanto se van soltando joyitas en forma de machismo, misoginia, violencia, hipocresía religiosa y otras lindezas, en un entorno en el que convive lo peor de una sociedad rural (maltrato animal) y urbana (la mala educación, la evasión de responsabilidad de los padres). Decididamente una película inmoral e indignante por querer convencer con recursos baratos, a un público que presupone tonto, de que el mundo no es como lo cantaba Louis Armstrong.

PARADISE: LOVE
Título original: Paradies: Liebe
Austria-Alemania-Francia 2012 120 min.
Dirección Ulrich Seidl Guión Ulrich Seidl y Veronika Franz Fotografía Ed Lachman y Wolfgang Thaler Música Martin Kreiner Intérpretes Margarete Tiesel, Peter Kazungu, Inge Maux, Dunja Sowinetz, Helen Brugart, Gabriel Mwarua, Carlos Mkutano

Con películas como Import, Export y Días perros el realizador austriaco Ulrich Seidl se ha forjado una reputación en el cine de director carismático, controvertido y original, con películas que no dejan indiferente, entre la que se encuentran esta primera parte de una trilogía sobre un hipotético Paraíso, que unas veces es físico, otras espiritual y a saber de qué tipo lo será próximamente. Lo que Seidl nos cuenta en esta primera entrega, presente en la sección oficial del pasado Festival de Cannes, ya lo contó Laurent Cantet hace siete años en Hacia el sur, pero con otro lenguaje y decididamente otra caligrafía. La de Seidl es de trazo grueso, como la señora protagonista que pasa unas largas vacaciones en Kenia, donde ingenuamente buscará el amor, encontrando sólo mercancía e interés, lo que provocará decepción y un cambio radical de comportamiento que huele algo a impostura. Lo llamativo es el tratamiento visual, y la despreocupación a la hora de mostrar escenas subidas de tono. La consecuencia de que todo en este Mundo está podrido por el dinero ya la conocemos, lo que procuramos es que eso no nos quite el sueño y podamos mientras la vida dure disfrutarla, sin obsesiones ni compromisos, tal como nos venga.

A MONTH IN THAILAND
Título original: O luna in Thailandia
Rumanía 2012 85 min. Dirección Paul Negoescu Guión Paul Negoescu y Vlad Trandafir Fotografía Andrei Butica Intérpretes Andrei Mateiu, Ioana Anastasia Anton, Sinziana Nicola, Tudor Aaston Istodor, Raluca Aprodu, Ionut Grama

El cine rumano ha dado en los últimos años algunas sorpresas muy interesantes. Directores como Cristi Puiu (La muerte del Sr. Lazarescu) o Christian Mungiu (Cuatro meses, tres semanas, dos días), junto a otros que conforman la Nueva Ola Rumana, son un soplo de aire fresco en una cinematografía que andaba anquilosada desde hace tiempo. Tras realizar un sinfín de cortometrajes, el joven realizador Paul Negoescu podría colarse en este grupo gracias a su debut en el largometraje, esta interesante comedia romántica en la que fija su mirada en la gente de su generación para analizar su comportamiento frente al compromiso de pareja, con desiguales resultados según se trate de hombre o mujer. Quizás su propuesta peque de ingenua o arquetípica, y el actor protagonista sea demasiado soso para el éxito que tiene con las chicas, pero situar toda la historia en el día de fin de año en Bucarest, y especialmente de fiesta en fiesta de año nuevo, le da a la película una frescura y una gracia especial, sin excesos ni desmadres, con elegancia y buen gusto, que falta hace. Quizás por tratarse de una ópera prima se denota alguna torpeza en su planteamiento, se tarda algo en entrar en su propuesta, y a veces las situaciones resultan reiterativas. Como nota simpática, el nombre del director es citado cuando alguien busca a otra persona en una de las fiestas.

martes, 6 de noviembre de 2012

9º FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA 5ª JORNADA

GEBO ET L’OMBRE
Portugal-Francia 2012 95 min.
Guión y dirección Manoel de Oliveira, según la obra de Raul Brandao Fotografía Renato Berta Intérpretes Michael Lonsdale, Claudia Cardinale, Jeanne Moreau, Leonor Silveira, Luís Miguel Cintra, Ricardo Trêpa

A pesar de estar a punto de cumplir 104 años y de trabajar en el cine desde 1931, Manoel de Oliveira apenas ha dirigido una treintena de películas de ficción, y lo más sorprendente es que la mayoría ellas las ha realizado en los últimos veinte años. Digno no solo de libro Guinness sino de un estudio concienzudo médico y psicológico, resulta difícil que pueda ni tan siquiera con un piloto automático coordinar todos los elementos que confluyen en la realización de una película, y mucho menos escribirla. Ésta se basa en una obra de teatro y sus escenarios se limitan a una habitación y una callejuela premeditadamente acartonada, con un sencillo trabajo de ambientación a finales del siglo XIX. Y en todo este tiempo ha seguido fiel a su estilo, premioso, lánguido y muy teatral, reforzado ahora por la fuente en la que se basa. Su cine, venerado por unos cuantos que lo encumbran, y lo que es más curioso, que lo producen a pesar de su escasa rentabilidad, a otros nos parece pretencioso; en esta ocasión parece querernos hablar de muerte en vida, con un glosario de personajes sin emoción, abandonados al devenir de los acontecimientos, en claro contraste con un joven rebelde, presente permanentemente en sus vidas, que les abandonó hace tiempo para marcarse su propio rumbo. Entre sus discursos, porque nos encontramos ante una propuesta muy teatral, parece querer hablar también del arte basado en la vida y sus consecuencias. Menos mal que esta vez se rodea de grandes intérpretes ya veteranos, como Michael Lonsdale, Jeanne Moreau y una Claudia Cardinale notablemente desmejorada física y artísticamente, especialmente cuando hace poco disfrutábamos tanto con la luz que irradia en El artista y la modelo de Fernando Trueba. Pero eso no basta para evitar que acabemos sumergidos en sopor.

RECOLETOS ARRIBA Y ABAJO
España 2012 75 min.
Guión y dirección Pablo Llorca Fotografía Wira Berriatúa Intérpretes Cesáreo Estébanez, Jaime Pujol, Zay Nuba, Beatriz Pécker, Victoria Mora, José Ramón Rey

Éste es el octavo largometraje de ficción realizado por el historiador de arte Pablo Llorca; el primero fue Venecias, y con el segundo, Jardines colgantes, empezó a darse a conocer. Quizás sea hoy por hoy uno de los pocos realizadores españoles que hagan un cine que pueda considerarse de autor, con un universo muy particular y una tremenda inquietud por experimentar nuevos lenguajes, estructuras narrativas y texturas sin por ello apartarse demasiado de la senda conocida y aceptada popularmente, al menos en el terreno dramático. Con esta película recién sacada del horno nos cuenta una historia muy lineal y en cierto modo muy clásica, pero lo hace con una estética muy básica, no muy lejos del video casero, eso sí, con trípodes y grúas para no marear y no distraer la atención. El experimento resulta chocante pero a menudo divertido, porque sin reparar en la posibilidad de hacer el ridículo, plantea diálogos y situaciones que provocan risa en ocasiones hasta hilarante. Y todo para generar un discurso sobre la burguesía, la que se autoproclama progresista, defiende unos valores y se acomoda en otros, en claro contraste con la descarada e indisimulada devaluación y degradación moral de quienes una vez ejercieron el poder y ahora no pueden ocultar su baja condición. Lo cierto es que, risas aparte, su discurso está bien planteado, con personajes bien diseñados y con una línea argumental que dura e interesa lo justo, y divierte en su deliberada ingenuidad.

THE SHINE OF DAY
Título original: Der Glanz des Tages
Austria 2012 90 min.
Dirección Tizza Covi y Rainer Frimmel Guión Tizza Covi, Rainer Frimmel y Xaver Bayer Fotografía Rainer Frimmel Intérpretes Phillip Hochmair, Walter Saabel

El reencuentro entre un joven actor y su tío, un veterano artista circense retirado, y su posterior relación con un inmigrante moldavo y sus pequeños hijos, en una situación muy delicada, sirve a esta pareja de realizadores austriacos para trazar la historia de una amistad especial y presuntamente enriquecedora. La cinta está rodada en tono casi documental, como aquella serie de televisión de principios de los 80 que se llamaba Vivir cada día, donde los personajes también se interpretaban a sí mismos. No se entiende muy bien qué ha llevado a sus responsables, que lo son también del guión y de la deficiente fotografía, a interesarse por esta historia y sus personajes, y mucho menos a abordarla con unos planteamientos estéticos y narrativos tan poco atractivos. Pero lo cierto es que en principio la relación entre estas dos personas del mundo de la farándula, cuya luz del día parece ser precisamente la libertad y el sentimiento de privilegio que sienten en el ejercicio de sus respectivas profesiones, promete en un principio lo que más tarde no es capaz de cumplir, cuando se han agotado las anécdotas contadas por el personaje de más edad y la historia va desvariando y desinteresando paulatinamente, sin que se vea la hora de que toque a fin. Paradójicamente fue su actor no profesional el que se alzó en el Festival de Locarno con el premio al mejor actor. Sus responsables obtuvieron un significativo éxito hace tres años con la película La pivellina.

PARADE
Título original: Parada
Serbia-Eslovenia-Macedonia- Croacia-Montenegro 2011 115 min.
Guión y dirección Srdjan Dragojevic Fotografía Dusan Joksimovic Música Igor Perovic Intérpretes Nikola Kojo, Milos Samolov, Hristina Popovic, Goran Jevtic, Goran Navojec, Dejan Acimovic

Lo que en un principio no es sino una comedia burda, de colores chillones y situaciones grotescas y esperpénticas, sobre un colectivo gay (y con mucha pluma) que pretende celebrar un desfile del orgullo gay en la muy homófona Belgrado, se convierte bien entrado el metraje en un interesante análisis, siempre desde un punto de vista cómico, de la diversidad que caracteriza la desmembrada Yugolslavia, y de cómo las diferencias son más institucionales que individuales. Gays, mafiosos, matones y neonazis acaban mezclados en un guión delirante pero con objetivos muy claros. Su ritmo frenético, su humor sencillo y bienintencionado y el interés que expiden en cada uno de sus cometidos sus diversos responsables, la convierten en una película amable y simpática, dejando a un lado todos sus excesos escénicos y dramáticos, que no son pocos. Habida cuenta de que de cinematografías como éstas sólo nos llegan películas de autor, diferentes y concienzudas, este tipo de cine se quedaría en consumo local si no fuera por estos certámenes, y merece la pena conocer también de qué se ríen y por qué serbios, bosnios y croatas.

PROGRAMAS DE ALFOMBRA ROJA EMITIDOS EN RADIÓPOLIS - NOVIEMBRE 2012

5-11-2012 Especial Pantalla Sonora. El próximo 1 de diciembre en Malta Bernardo Bertolucci recibirá un Premio Europeo del Cine a toda su carrera. Aprovechando la celebración del Festival de Cine Europeo de Sevilla dedicamos un programa especial a este cineasta, escuchando música de películas como El conformista, El último tango en París, Novecento, El último emperador, El cielo protector, Pequeño Buda o la última, Io e te.


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5-11-2012 Retomamos el estilo habitual del programa, con Pepe Serrano reincorporado y presentando los estrenos de esta semana y la pasada en la que no hubo programa. Películas como En la casa, Reality, Todo es silencio, En la mente del asesino, Holy Motors, La parte de los ángeles y Crepúsculo: Amanecer 2, se alternan con nuestras impresiones sobre el Festival de Cine Europeo de Sevilla y una entrevista con Raúl González, uno de los directores del Festival de Cine Lésbico y Gay de Andalucía, que se celebra en Sevilla del 15 al 25 de noviembre.


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5-11-2012 Tras ciento nueve programas emitidos en Radiópolis desde septiembre de 2009, Pepe Serrano y yo nos despedimos de la emisora, agradeciendo a todas las personas que nos han seguido su atención y dedicación, y con la esperanza de reencontrarnos de nuevo quizás en otro dial.


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9º FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA 4ª JORNADA

À PERDRE LA RAISON
Bélgica-Luxemburgo-Francia-Suiza 2012 110 min.
Dirección Joachim Lafosse Guión Thomas Bidegain, Joachim Lafosse y Matthieu Reynaert Fotografía Jean-François Hensgens Intérpretes Émilie Dequenne, Niels Arestrup, Tahar Rahim, Stéphane Bissot, Mounia Raoui, Redouane Behache

El cineasta belga Joachim Lafosse apenas es conocido entre nosotros; solo su película de 2007 Propiedad privada fue estrenada en España y en circuitos muy restringidos. Es de esos realizadores que pretenden suplir su falta de talento con la búsqueda de un estilo propio que a menudo resulta artificioso. En su caso coloca la cámara a menudo detrás de obstáculos que limitan la visión, de forma que la imagen no ocupa toda la pantalla; sin duda saludaríamos el recurso si funcionara a nivel dramático, pero lamentablemente no es así. Los premios a veces parece que tocan en una tómbola, solo así se justifica que esta malograda película se alzara con el de mejor actriz en la sección Un certain regard del pasado Festival de Cannes, por muy meritorio que pudiera resultar el trabajo de Émilie Dequenne; pero la cinta no merece ningún reconocimiento. El drama de una joven casada con un apuesto marroquí, adoptado por un doctor belga, y obligada a compartir morada con el preceptor, no recibe el tratamiento dramático que el deterioro psicológico de la mujer necesita. Lástima, porque un tema tan terrible y delicado como el que trata, y que por respeto a potenciales espectadores no vamos a desvelar, necesitaba un tratamiento menos torpe, más certero y convincente que el que recibe de manos de Lafosse, por mucho empeño que ponga en los encuadres incómodos.

ME TOO
Título original: Ya tozhe khochu
Rusia 2012 83 min.
Guión y dirección Aleksandr Simonov Fotografía Aleksandr Simonov Música Leonid Fyodorov Intérpretes Oleg Garkusha, Yuri Matveyev, Aleksandr Musin, Alisa Shitikova

Aleksey Balabanov triunfó en varios festivales hace quince años con un drama criminal titulado Brat (Hermano). Ahora nos llega con una inclasificable comedia concebida y realizada con mucha desvergüenza; quizás ahí resida su gracia y su posible frescura. Todos en esta película buscan la felicidad, de ahí el título Yo, también, aunque no tenga nada que ver con la cinta de Álvaro Pastor y Antonio Naharro de igual nombre. Cuatro pintorescos personajes, un matón, un viejo roquero, una prostituta y un agente en tratamiento hospitalario, a los que cabría añadir el anciano padre del último y un joven vidente, realizan un extraño viaje desde San Petersburgo en vísperas del fin del mundo anunciado para diciembre de este año. Su destino es precisamente la felicidad, a la que te transporta un campanario que expide un veneno radiactivo. Durante hora y veinte minutos (menos mal que dura poco) aguantamos sus absurdas conversaciones mientras una ruidosa banda sonora a base de rock del este ilustra ininterrumpidamente tan delirante espectáculo. En el camino encontraremos algo de ciencia ficción, detalles muy machistas y algún chiste acerca de la Academia de Cine Europeo. Quizás la mejor forma de soportar esta singular propuesta sea ahogados en drogas y alcohol, prácticamente como los protagonistas de la función. Pero, repetimos, su carácter libre y desvergonzado cuenta al menos con nuestra simpatía.

HORS LES MURS
Bélgica-Canadá-Francia 2012 98 min.
Guión y dirección David Lambert Fotografía Matthieu Poirot-Delpech Intérpretes Guillaume Gouix, Matila Malliarakis, Mélissa Désormeaux-Poulin, David Salles

El cine de temática gay se ha convertido en un género; no es drama, ni comedia, ni una del oeste, si acaso un musical, pero es siempre cine de temática gay, cargado de estereotipos y lugares comunes ya saturados. Por ejemplo rara vez una historia de amor gay la protagonizan gente con pluma, siempre son guapos y machotes, si acaso un poquito afeminado uno de ellos, como el caso que nos ocupa. El sexo es muy importante, el consumo de alcohol y estupefacientes también, y el tema del rechazo está siempre más o menos presente; en ésta además la cárcel es una estupenda excusa para esculpir unos estupendos abdominales. A nada de esto escapa esta anodina cinta en la que lo único sobresaliente es el detalle de que por amor no todo vale. Eso la redime del fracaso completo.

lunes, 5 de noviembre de 2012

9º FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA 3ª JORNADA

BOY EATING THE BIRD’S FOOD
Título original: To agori troei to fagito tou pouliou
Grecia 2012 80 min.
Guión y dirección Ektoras Lygizos Fotografía Dimitris Kasimatis Intérpretes Yiannis Papadopoulos, Lila Mpaklesi, Vangelis Kommatas

Un festival que se precie tiene que programar este tipo de cine, radical e incómodo, que difícilmente tiene cabida en una cartelera convencional y que como mucho aspira a ser rescatada por programaciones marginales, subvencionadas e incondicionalmente cinéfilas. Con un estilo que recuerda a los hermanos Dardenne, por su forzosa economía de recursos y lenguaje directo y sin ornamentaciones superfluas, aunque con un contenido dramático más básico y contemplativo, como si de un cuadro se tratara (de hecho su título, Joven comiendo alpiste, parece sacado de un Murillo), la cinta observa el día a día de un joven engullido por la pobreza generada por una crisis implacable y destructora. Para colmo se dedica a las artes escénicas; canta, es contratenor, y baila, según parece a tenor de cierta secuencia. Ya sabemos que el drama mediático del momento se ensaña especialmente con sectores como la juventud y el mundo de la cultura. Como un glosario de consejos para sobrevivir con pocos medios, algunos tan nauseabundos que contribuirán sin duda a que se hable de ella, las experiencias del joven protagonista se enriquecen con detalles tiernos como el cuidado de su canario o la forma de seducir a la chica de sus sueños. Una propuesta interesante a tener muy en cuenta.

INVASOR
España 2012 99 min.
Dirección Daniel Calparsoro Guión Javier Gullón y Jorge Arenillas Fotografía Daniel Aranyó Música Lucas Vidal Intérpretes Alberto Ammann, Antonio de la Torre, Inma Cuesta, Karra Elejalde, Luis Zahera, Bernabé Fernández, Sofía Oria, Alex Hafner, Benjamin Nathan-Serio

Siguiendo esa tendencia actual en el cine español de hacer películas con cierto empaque, un buen diseño de producción y unos recursos generosos, la nueva película de Calparsoro (Salto al vacío, Asfalto) regresa al ambiente bélico que ya visitara en Guerreros, ahora en Irak, para tejer una trama de acción e intriga militar que adopta las formas de denuncia política pero que en realidad no se puede tomar más que como cinta de género, más o menos bien resuelta. Sorprendentemente, a pesar de unas líneas de diálogo mediocres y en ocasiones rayando lo ridículo, con algunos aciertos aislados, la intriga funciona, su denuncia paralela parece levantar ampollas y el acabado formal de la empresa se revela satisfactorio, muy a pesar del parecido evidente con las películas de Ridley Scott, en texturas, efectos visuales, montaje y hasta música, con un Lucas Vidal metido de lleno en el sonido del Hollywood que le ha adoptado. Las interpretaciones están ajustadas, con Elejalde componiendo un malo de antología, y la película entretiene, que al fin y al cabo es de lo que se trate. Merece una vida comercial generosa.

UN ASUNTO REAL
Título original: En kongelig affaere
Dinamarca-Suecia-República Checa 2012 137 min.
Dirección Nikolaj Arcel Guión Rasmus Heisterberg y Nikolaj Arcel, según la novela “Princesse af blodet” de Bodil Steensen-Leth Fotografía Rasmus Videbaek Música Cyrille Aufort y Gabriel Yared Intérpretes Alicia Vikander, Mads Mikkelsen, Mikel Boe Følsgaard, Trine Dyrholm, David Dencik, Thomas W. Gabrielsson, Cyron Melville

Zentropa, la productora de Lars Von Trier, está detrás de esta suntuosa producción que narra un episodio de la historia de Dinamarca en el que se mezclan intrigas palaciegas, deslices de alcoba y dramas sentimentales con el sempiterno terror de las clases dominantes a perder poder y privilegios. Sus guionistas, el propio director y Rasmus Heisterberg, tienen ya experiencia en este tipo de combinaciones, gracias a su trabajo para la primera entrega de la saga Millennium. Cuando Europa se preparaba para una revolución sin precedentes que iba a traer grandes cambios sociales y políticos para el pueblo, la nobleza procuraba fortalecer su posición para evitar pérdida de poder, de la misma manera que hoy la clase política exige responsabilidad y sacrificio solo a la ciudadanía. El Rey Christian VII de Dinamarca, su esposa la Reina Carolina y su hombre de confianza, el Doctor Johann Struensee, son las fichas de este ajedrez en el que se alternan traiciones, manipulaciones y decisiones de Estado, articulado en forma de melodrama exquisito, magníficamente escrito e interpretado, y hábilmente estrenado en una época en la que conviene no olvidar la Historia y sus consecuencias, porque rodaron cabezas y pueden volver a hacerlo. Su excelente factura queda arropada con una melancólica banda sonora de Gabriel Yared, mientras su guión y la interpretación de Mikel Boe Følsgaard como el monarca, merecieron premio en el pasado Festival de Berlín.

AMOR
Título original: Amour
Francia-Austria-Alemania 2012 127 min.
Guión y dirección Mikael Haneke Fotografía Darius Khondji Intérpretes Jean-Louis Trintignant, Emmanuelle Riva, Isabelle Huppert, Alexandre Tharaud, William Shimell

Con un título así y una pareja de protagonistas octogenarios, podría pensarse que se trata de una película de amor otoñal, un giro en la filmografía de Haneke que le llevara a terrenos más amables y melosos. Pero no es así; no es un amor otoñal sino otro más bien consolidado que debe ser expuesto a prueba, a la prueba de amor más cruel, atroz y dolorosa, la de la enfermedad. Él y ella son marido y mujer, pero podrían ser hermanos, madre e hijo, amigas, o cualquier otra forma de relación en la que tenga cabida el amor. Pero son esposos, y de hecho el film destila en todo momento cierto aire místico o religioso, porque la trama nos es mostrada como una pasión, la que sufre una persona y con la que la otra le demuestra todo su cariño, fidelidad y, en definitiva, devoción. Los elementos son básicos: dos personajes, un único escenario (el apartamento en el que conviven, a juzgar por los detalles de la decoración, desde hace muchos años) y la descripción lineal y pausada de un punto de inflexión en la vida de esta pareja. Con eso Heneke, que es un genio indiscutible, logra provocar en el espectador una emoción devastadora, dolorosa y sumamente personal, porque no resulta difícil identificarse con el drama representado, bien por haberse vivido o porque se tiene la certeza de que se vivirá. Es por lo tanto una película del mismo director que hizo Funny Games o La pianista, porque bajo su aspecto de prodigiosa declaración de amor subyace un demoledor puñetazo en nuestras entrañas hasta dejarnos compungidos e incapaces casi de respirar durante la proyección y largo tiempo después de finalizar. Lo logra con una estructura argumental meticulosa, una planificación extraordinaria de los elementos y, sobre todo, unas interpretaciones sobrenaturales de los dos veteranos y legendarios protagonistas, Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva. Contribuye también una clarividencia absoluta a la hora de exponernos a la degradación humana y la desesperada pedida de auxilio. La habilidad de Haneke para demostrar su tesis se refleja incluso en el hecho de que la pareja retratada pertenezca a un mundo exquisito, intelectual y culturalmente cultivado, en el que la música, la lectura y otras artes pertenecen a la rutina diaria. Sólo así se consigue que sea más convincente la sensibilidad mostrada por los personajes, no sólo el esposo entregado en cuerpo y alma a su pareja, sino incluso hijos y alumnos, en un principio censurados en sus comportamientos por la pareja que padece el particular calvario propuesto, pero que en el fondo sobrellevan también su correspondiente penitencia y sufren su personal dolor. Es un film de Haneke, de un genio capaz de hacernos reflexionar sobre cosas habituales de la vida en las que muchos no repararían sin su ayuda. Es atroz y demoledora, porque de nuevo es el producto de un sádico dirigido a un grupo de sedientos masoquistas, sólo que esta vez va arropado por un abrigo de ternura y sensibilidad más que evidente e innegablemente emotiva.