sábado, 1 de febrero de 2020

EL BEETHOVEN LIGERO DE D'APRILE Y COGATO

Integral de Sonatas para violín de Beethoven. Mariarosaria D’Aprile, violín. Tommaso Cogato, piano. Programa: Sonatas para violín nº 8 Op. 30/3, nº 9 Op. 47 “a Kreutzer” y nº 10 Op. 96, de Beethoven. Espacio Turina, viernes 31 de enero de 2020

Hace años que decidieron instalarse en Sevilla, donde han formado una familia y asegurado sus raíces. Rosamaria D’Aprile y Tommaso Cogato forman parte de esa cantera de talento local que nos salvó de la sequía musical cuando en los peores momentos de la crisis del 2008 todo lo construido en esta ciudad a nivel cultural empezó a tambalearse. El problema, y ya lo hemos denunciado muchas veces, es que esa notable cantidad de artistas locales, en solitario o en grupo, se ha convertido en pieza recurrente del tablero musical hispalense, de forma que nos hemos acostumbrado tanto a su forma de hacer, sin apenas comparaciones ni propuestas alternativas, que damos por válido todo lo que afrontan. Hace tiempo que apenas recalan en la capital de Andalucía los grandes conjuntos y nombres propios que sí frecuentan otras plazas españolas. Lo positivo es que hay trabajo relativamente en abundancia para nuestros talentos y que existe en la ciudad una excelente cantera de artistas comprometidos con la gran música; lo negativo es que se ha impuesto una estética muy particular y que intereses coyunturales y económicos bloquean la posibilidad para el melómano sevillano de conocer otras tendencias al margen del registro discográfico.

Sea como fuere, D’Aprile y Cogato se han ganado un merecido hueco entre nosotros y nosotras, y son tan queridos, respetados y admirados como demuestra la generosa afluencia de público que llenó la Sala Silvio del Espacio Turina en esta primera entrega en la que se enfrentan al esfuerzo titánico de poner en pie las diez sonatas para violín que compuso Beethoven, sumándose así a los eventos que en Sevilla celebran el doscientos cincuenta aniversario del nacimiento del compositor, coincidiendo además con los conciertos en los que a partir de marzo Fernando Pascual y Pedro Galiván desgranarán este mismo ciclo en La Casa de los Pianistas. Todos los cuerpos compositivos de Beethoven son magistrales y una prueba de fuego para el intérprete que se atreva con ellos. Pero su lenguaje característico y su voz inconfundible, ampliamente desarrollada durante décadas de interpretación musical, se ve a menudo traicionada en función de supuestos nuevos estudios que desautorizan todo aquello con lo que muchos y muchas aún disfrutamos, aunque a veces solo es producto de la licencia que los artistas se toman para precisamente hacer eso, crear e innovar a partir de lo ya aprobado. Viene esto al caso de la propuesta de esta joven pareja italiana y su manera de entender el universo beethoveniano a través de sus sonatas para violín.

En esta primera entrega del ciclo, que se completará los días 22 de febrero y 18 de abril, afrontaron las tres últimas sonatas, las más complejas y maduras por lo tanto, contemporáneas las dos primeras de las sinfonías nº 2 y Heroica, y con casi una década de diferencia, de la Sinfonía nº 7 la tercera. Obras en cualquier caso de plena madurez expresiva y técnica de su autor, aunque con estéticas distintas en función de la época que le tocó vivir a nivel personal y coyuntural. Obras abordadas desde la ligereza que hoy está tan de moda, dejando a un lado, casi despreciando, esa intensidad expresiva, frecuentemente dramática, que siempre ha caracterizando al compositor de Bonn, y de la que tan buenas y gratificantes muestras dio la semana pasada José Luis Bernardo de Quirós en su forma de abordar las sonatas para piano.

Es cierto que la Sonata nº 8, la tercera del opus 30, puede entenderse como una llamada a la felicidad, y así lo hicieron sus intérpretes, siempre desde la claridad melódica y el fraseo impoluto que caracteriza a estos dos espléndidos artistas. Pero eso no obsta para que a lo largo de la partitura asomen sombras que rompen el amable ambiente y que en esta ocasión apenas fueron perceptibles, especialmente en un Tempo di minuetto sin enigma ni misterio. En el allegro vivace demostraron su virtuosismo y capacidad para transmitir el torbellino que lo caracteriza, aquí sí todo lo ligero que se quiera. Más compleja es la Sonata Kreutzer, llamada así por su dedicatario, que paradójicamente nunca se atrevió a tocarla por considerarla endiablada. La más célebre de las diez sonatas, durante mucho considerada terrorismo musical, era para Tolstoi fruto de la pasión más desenfrenada y devastadora. No lo debieron entender así D’Aprile y Cogato, que optaron más por su forma clásica que por su expresión romántica, a pesar del esfuerzo del pianista por dar relieve a su madera melódica, siempre con esa elegancia que le caracteriza. Ella sin embargo se mostró a menudo inoportunamente lánguida, incluso raquítica en aquellos pasajes donde el pianista es protagonista, aun manteniendo en todo momento homogeneidad de timbre y pulso. De lo que no cabe duda es de la compenetración entre ambos, que sin duda han trabajado mucho y a fondo, fundamental en el cuerpo a cuerpo en el que consisten sus movimientos extremos. En general faltó en esta sonata dramatismo e intensidad, pero sería injusto negarle que insuflara lirismo y disciplina en las variaciones del andante central. La última sonata debe estar dominada por un espíritu de esperanza ante la posibilidad de un amor duradero y sincero, justo en la época de las célebres cartas de amor a una desconocida. Ahí acertaron con la ligereza y el optimismo del allegro moderato inicial, sin que podamos negar que D’Aprile logró construir un adagio intenso y bien ornamentado. Pero a partir del scherzo la interpretación se desinfló y volvimos al carácter frecuentemente lánguido de la propuesta, incluso en las variaciones del poco allegretto final, punto culminante de la obra. Más que con una propina coronaron el concierto con un detalle, la transcripción de Beethoven del Se vuol ballare signor contino de esas Bodas de Fígaro ambientada en Sevilla.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

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