lunes, 3 de febrero de 2020

UN AMERICANO EN PARÍS CON ORQUESTA: IT'S WONDERFUL! IT'S MAGIC!

Un americano en París con Orquesta. Música de George Gershwin. Orquesta Sinfónica Camera Musicae. Anthony Gabriele, director. Cartuja Center, domingo 2 de febrero de 2020

Hace ya medio siglo que la recuperación de grandes partituras cinematográficas se convirtió en tarea de algunas de las orquestas sinfónicas más prestigiosas del mundo. Las ya míticas grabaciones de Charles Gerhardt al frente de la National Philharmonic en la década de los setenta del siglo pasado, fueron el arranque de una moda que se ha extendido hasta nuestros días y que dio paso también a la interpretación de estas músicas en escenarios de todo el planeta. Sevilla fue pionera y ahora abraza por primera vez una nueva práctica que se va extendiendo también de forma más que satisfactoria, como es la recreación en directo de las bandas sonoras de clásicos del cine. Es cierto que ya hemos disfrutado en varias ocasiones de esta práctica cuando se trataba de películas mudas. Nuestra Sinfónica ha interpretado en el Maestranza la música de La revoltosa y de la Carmen de Cecil B. de Mille, y conjuntos camerísticos y experimentales han puesto también música a clásicos del cine mudo. Pero hace tiempo que en otras plazas se extrae la música incluida en la banda sonora de la película para ofrecerla en directo. Ha ocurrido con la partitura de John Williams para E.T. o la de Bernard Herrmann para Con la muerte en los talones.

Atreverse con un musical tan emblemático como Un americano en París y desgranar la música de Gershwin que sirvió como pretexto para articular en 1951 esta joya de la Metro Goldwyn Mayer, nos parecía a priori una empresa muy complicada, dado el estilo tan particular que tenían las orquestas de los grandes estudios del Hollywood clásico para abordar este género, y muy especialmente el del león, cuyo legado en el musical se convirtió en legendario e imperecedero. Exigía además aislar las voces originales de Gene Kelly o Georges Ghétary, y en este caso también el piano de Oscar Levant, que interpreta incluso un divertido refrito del Concierto en Fa mayor del autor de Porgy and Bess, y sincronizarse con matemática precisión no solo a la acción sino a las voces y a la danza. La Orquesta Sinfónica Camera Musicae, con sede catalana y bajo la dirección del australiano Anthony Gabriele, lo ha conseguido con creces.

Recreación del musical americano

Son muchos los directores y conjuntos que al hilo de estas recuperaciones de la música de cine se han acercado a las partituras de películas musicales. Las magníficas recreaciones de los musicales de la Warner de los treinta a cargo de John McGlinn y la London Sinfonietta, así como las de los clásicos de la Metro por Elmer Bernstein y la Royal Philharmonic, siguieron patrones clásicos de la interpretación sinfónica, como desde otras estéticas hicieron también Erich Kunzel y la Cincinnati Pops o John Williams y la Boston Pops. Pero fue el británico John Wilson y su orquesta quienes desde principios de este siglo lograron recrear ese particular sonido tal como se hacía en su época, incidiendo en el vibrato y extrayendo de la cuerda ese característico espesor y timbre que dieron personalidad a la Fox, la Metro o la Warner. Y fue ese acierto el que atisbamos también en la batuta de Gabriele y la espléndida recreación que la Sinfónica Camera Musicae hizo de Un americano en París, para después leer en el programa de mano que su adaptación para orquesta en directo era responsabilidad efectivamente de Wilson. Combinar el lirismo de Love Is Here to Stay con el swing de I Got Rhythm, la elegancia de It’s Wonderful, o el jazz de Strike Up the Band o Embreceable You en la música diegética que suena en los clubs y fiestas nocturnas, no es empresa fácil, y sin embargo fue resuelta con sobresaliente alto hasta derivar en una magnífica recreación del famoso ballet de casi veinte minutos de duración que cierra la película, en la adaptación que del mismo hicieron Johnny Green y Saul Chaplin y que les valió uno de los seis Oscars con los que la Academia bendijo a la película de Vincente Minnelli, entre ellos también el de mejor película.

Gene Kelly y Leslie Caron en el famoso ballet final
Una producción por cierto de Arthur Freed, cuyas letras para las canciones de Nacio Herb Brown darían lugar al año siguiente, en una operación similar, al argumento de Cantando bajo la lluvia, que Gabriele y la Camara Musicae han recreado también en directo, como también han hecho con Casablanca, con música de Max Steiner, o Psicosis y Vértigo, ambas de Bernard Herrmann. La magia se dio mano con el arte en esta genial proyección más museística que de puro entretenimiento de Un americano en París, con secuencias tan magistralmente resueltas como ese Concierto para piano con un Oscar Levant multiplicado, en el que se pudo apreciar la banda sonora original mezclada con su interpretación en directo, deducimos que ante la imposibilidad en ese caso de aislar el piano del resto. Cabe apuntar además que la mayor parte de la partitura de la película, la que da relieve a las secuencias dramáticas según la adaptación que Green y Chaplin hicieron de los temas gershwinianos, no se encuentra disponible en ninguna grabación discográfica, ni siquiera en las más completas que tanto proliferan hoy en día, por lo que su audición en primera línea convirtió la ocasión en única. El público, bastante numeroso, respondió con entusiasmo, demostrando que hay interés por este tipo de iniciativas, que la cultura se ha asentado en nuestra comunidad en todas sus vertientes y que merecemos más alegrías y emociones como ésta.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

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