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sábado, 26 de septiembre de 2020

BLACK BEACH Aprieta pero no ahoga

España 2020 110 min.
Dirección
Esteban Crespo Guion Esteban Crespo y David Moreno Fotografía Ángel Amorós Música Arturo Cardelús Intérpretes Raúl Arévalo, Candela Peña, Paulina García, Melina Matthews, Luka Peros, Amber Williams, Emilio Buale, John Flanders, Jimmy Castro, Kristof Koenen, Bella Agossov Estreno en el Festival de Málaga 23 agosto 2020; en salas comerciales 25 septiembre 2020

Más acorde al cortometraje con el que su director obtuvo una nominación al Oscar en 2012, Aquel no era yo, un durísimo trabajo sobre los niños soldados en el convulso continente africano, que al trabajo con el que se estrenó en el largometraje, el drama generacional ambientado en Valencia Amar, Black Beach constituye a primera vista un monumental esfuerzo de producción capaz de rivalizar con cualquier superproducción americana o europea. Su sofisticada puesta en escena, tanto en los suntuosos ambientes de Bruselas con los que arranca como en la estremecedora reconstrucción de una supuesta república democrática africana que no disimula su parecido con la Guinea Ecuatorial en la que España dejó tan lamentable herencia, así como su evidente vocación de denuncia, son las mejores bazas de una producción estimable y competente. Sin embargo no ayuda la falta de trasparencia con la que son presentados algunos personajes y situaciones, ya desde un arranque que pese a su confusión sirve para definir a su protagonista como un ejecutivo sin escrúpulos al que los giros argumentales y su relación con otros personajes destacados irá desviando hacia una toma de postura convincentemente moral y comprometida.

Físicamente el generalmente espléndido Raúl Arévalo no da suficientemente la talla, mientras Candela Peña queda algo desdibujada como comparsa con permanente expresión de sorpresa y estupefacción. En el argumento confluyen acertadamente regímenes corruptos en países del tercer mundo al servicio de los intereses de empresas multinacionales, la escasa entidad que tienen los observadores internacionales y la falta de escrúpulos con la que actúan organismos supuestamente filántropos como las Naciones Unidas. Plantea en definitiva el viejo esquema de la supremacía de occidente sobre oriente, del norte sobre el sur, algo que en el momento inmediatamente anterior al rodaje de la película no contaba con una realidad sorprendente y sobrevenida, que puede suponer un revulsivo y nueva toma de conciencia tras siglos de abusos que han derivado en la nauseabunda herencia que han recibido cientos de países desprovistos así de los derechos y recursos más elementales.

Lástima que Crespo derroche buenas intenciones pero no sepa trasladarlas a la pantalla con la suficiente fuerza emotiva, esa que provoca la rabia necesaria para afrontar estas injusticias, y que en la práctica se queda demasiado en la superficie, y eso que hasta el título hace referencia a la gran vergüenza que representan miles de cárceles en todo el mundo en las que se castiga con la mayor de las durezas posibles todo tipo de delitos, incluidos los que suponen enfrentarse al régimen establecido en cualquiera de sus formas, violentas y pacíficas, simplemente porque hay una norma que así lo establece, o a veces incluso con la ausencia de tal. Un club al que parece no queremos pertenecer los países del denominado mundo civilizado, ¿o sí?

martes, 25 de agosto de 2020

LA BODA DE ROSA Un compromiso universal e inquebrantable

España 2020 100 min.
Dirección Icíar Bollaín Guion Icíar Bollaín y Alicia Luna Fotografía Sergi Gallardo y Beatriz Sastre Música Vanessa Garde Intérpretes Candela Peña, Sergi López, Nathalie Poza, Paula Usero, Ramón Barea, Xavo Giménez, María Maroto, Eric Francés, Lucín Poveda, María José Hipólito Estreno simultáneo en el Festival de Málaga y en salas comerciales 21 agosto 2020

Entre lo mejor de Icíar Bollaín (Hola, ¿estás sola?, Flores de otro mundo, Te doy mis ojos, El olivo) y lo menos conseguido (Mataharis, También la lluvia, Katmandú, Yuli), se erige esta refrescante e irrepetible película, su mejor obra junto a aquella premiada crónica sobre el maltrato a la mujer. Hay algo en el cine de esta madrileña con vínculos sevillanos que destila épica y emoción, y esta particular y originalísima boda de Rosa lo hace a raudales. Candela Peña vuelve a ponerse a sus órdenes para juntas obrar de nuevo el milagro y recuperar el tono alegre y desenfadado que caracterizó la ópera prima de la realizadora, que ahora cumple veinticinco años. Quizás Peña lleve el peso dramático de la obra, aunque teniendo en cuenta su carácter deliberadamente coral hay que aplaudir el sobresaliente trabajo de todo el elenco, incluida la joven Paula Usero, que ya probó fortuna en El olivo pero sigue siendo prácticamente una debutante.

No debemos reducir esta película a una denuncia feminista. Bollaín se ha cuidado mucho de hablarnos en su guion no solo de la libertad que busca su protagonista femenina sino de todas las cadenas que nos hemos impuesto los humanos en esta sociedad cada vez más exigente, deshumanizada y claustrofóbica. Se trata de recuperar la esencia de la vida, ser conscientes de lo efímera que es y no renunciar a nuestros sueños mientras sean posibles. La familia alrededor de la cual gira esta abnegada hija, hermana y madre, trabajadora agotada y abusada que busca la felicidad propia a través de la de su entorno sin hallarla, personifica esos fantasmas que nos oprimen, los del éxito, la prosperidad y la ubicuidad a toda costa que no genera más que frustración y miseria.

Pero consciente de su vocación de comedia, la talentosa realizadora aligera todos estos ingredientes, baña su entrañable película con la inigualable luz mediterránea de Valencia y Benicasim, viste a su troupe de comprensión y amabilidad y nos invita a una experiencia conmovedora que nos contagia de esperanza y felicidad, asegurándose como nunca el éxito entre el público y los entendidos, tan proclives a denostar cualquier producto actual que invite tan despreocupadamente al optimismo, que cuando se trata de clásicos nadie se atreve a toser. El mensaje es sencillo: quiérete y respétate a ti mismo para querer y respetar a los demás, y su destinataria directa clara, la mujer, aunque en el saco cabemos todos y todas, y los integrantes de esta singular familia son un ejemplo. El libreto y su plasmación en la pantalla le han salido a Bollaín y su equipo redondos, cosechará premios.