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lunes, 23 de enero de 2017

MIDNIGHT SPECIAL Huida con amor paternal como motor

USA 2016 111 min.
Guión y dirección Jeff Nichols Fotografía Adam Stone Música David Wingo Intérpretes Michael Shannon, Jaeden Lieberher, Joel Edgerton, Kirsten Dunst, Adam Driver, Sam Shepard, Paul Sparks, David Jensen, Scott Haze, Garrett Hines, James Moses Black Estreno en el Festival de Berlín 12 febrero 2016; en Estados Unidos 18 marzo 2016; en España (no en Sevilla) 18 noviembre 2016

Jeff Nichols parece empeñado en no estancarse en ningún género cinematográfico e ir poco a poco tocándolos todos, aunque en el fondo siempre subyace un mismo tema: el amor. En esta inclasificable película cruce entre road movie y ciencia ficción, tres personajes huyen de nuevo de una sociedad sumida en el caos y la violencia, buscando un destino inevitable e irrenunciable y procurando que éste no se malogre. Uno de ellos es un niño muy especial al que acompañan su padre y el mejor amigo de éste, y a los que más tarde se les unirá la madre. Una secta y unos servicios de inteligencia despistados les perseguirán sin cuartel, mientras sumidos en el misterio y la inquietud, los espectadores vamos lentamente averiguando cosas de esta enrarecida trama. Y es que Nichols dosifica muy bien la información, y la adorna de una atmósfera casi fantasmagórica, aunque en el camino se vaya dejando detalles y definiciones que diesen al argumento un poco más de plausibilidad. Quizás por eso la cinta no resulte redonda, y el homenaje a Spielberg y Carpenter que confiesa ser vaya diluyéndose paulatinamente hasta derivar en un tercio final menos logrado que el resto del desarrollo, y eso que es donde la película cobra un mayor relieve plástico y espectacular. Pero decíamos que al final sus historias siempre hablan de amor, y aquí se manifiesta de muchas formas, pero sobre todo de un padre hacia su hijo. Acompañan a Nichols en este extraño viaje su actor fetiche, Michael Shannon, y quien va camino de convertirse en otro, Joel Edgerton, protagonista de su última aventura, directamente Loving. La mirada poética de Nichols, a pesar de tanta violencia y crispación, está presente también en esta cinta que incomprensiblemente no llegó a estrenarse comercialmente en las pantallas de nuestra ciudad.

jueves, 5 de enero de 2017

PASSENGERS Love Story en el espacio

USA 2016 116 min.
Dirección Morten Tyldum Guión Jon Spaihts Fotografía Rodrigo Prieto Música Thomas Newman Intérpretes Chris Pratt, Jennifer Lawrence, Michael Sheen, Lawrence Fishburne, Julee Cerda, Aurora Perrineau, Andy García Estreno en Estados Unidos 21 diciembre 2016; en España 30 diciembre 2016

Especializado en historias de ciencia-ficción de considerable éxito como Prometheus y Doctor Strange, así como las nuevas versiones, próximas a estrenarse, de La momia y Van Helsing, Jon Spaihts parte de una idea original para intentar sumergir al espectador en una odisea de supervivencia en el espacio. Se trata de despertar de su hibernación a una joven y aventurera pareja de cosmonautas mucho tiempo antes de llegar a su destino, un planeta avituallado para convertirse en una especie de paraíso eterno. Solos, en un único escenario, la nave espacial que los transporta, uno de los mayores aciertos de la película dado su bello e ingenioso diseño, acabarán irremediablemente enamorándose, y así la película deriva en algo así como una original película de amor que se desarrolla enteramente en una nave espacial. Sin embargo el experimento fracasa por dos motivos fundamentales, que Spaihts no sabe muy bien qué hacer con tan prometedor material, cayendo continuamente en incoherencias y fallos de guión, caídas de tensión dramática y un desarrollo tan convencional como predecible, sin lograr crear esa atmósfera de soledad e inquietud que demanda. Y que en manos del noruego Morten Tyldum (Headhunters, Descifrando Enigma) el artilugio deviene artificioso, con escasa o nula definición de personajes, que quedan siempre en la superficie, sin llegar a empatizar lo suficiente con el espectador. Siempre queda para contentarse disfrutar de la belleza de sus protagonistas, del diseño de producción ya aludido y de un equipo técnico de primera categoría en el que sobresalen la luminosa fotografía de Rodrigo Prieto (Brokeback Mountain, Babel, Silencio) y la seductora música del carismático Thomas Newman.

sábado, 31 de diciembre de 2016

COMANCHERÍA Western de los desheredados

Título original: Hell or High Water
USA 2016 102 min.
Dirección David Mackenzie Guión Taylor Sheridan Fotografía Giles Nuttgens Música Nick Cave y Warren Ellis Intérpretes Chris Pine, Ben Foster, Jeff Bridges, Gil Birmingham, Marin Ireland, John-Paul Howard, Kevin Wiggins, Katy Mixon, Dale Dickey Estreno en el Festival de Cannes 16 mayo 2016; en Estados Unidos 26 agosto 2016; en España 30 diciembre 2016

El realizador escocés David Mackenzie se ha ido labrando una filmografía sólida película a película, mejorando en cada peldaño. Tras el impactante drama carcelario Convicto protagonizado por Jack O'Connell, firma ahora su mejor película, un western contemporáneo protagonizado por perdedores que representan a un amplio sector de la población mundial, el que sucumbe y agoniza bajo ese nuevo poder económico reflejado en los bancos y las hipotecas, y que está convirtiendo a una buena parte de la población en perfectos desheredados de la tierra. Chris Pine (Star Trek) y Ben Foster (The Program, donde daba vida a Lance Armstrong) son dos hermanos que deciden salvar su herencia haciendo uso de un disparatado y peligrosísimo plan que les llevará a recorrer algunos lugares emblemáticos de la mítica Ruta 66, con lo que la cinta engrosa el ya nutrido grupo de películas que reflejan la estética e idiosincrasia de esa legendaria carretera que cruza Estados Unidos de lado a lado. La comanchería del título español e internacional, por una vez más acertado que el original El infierno o la marea alta, se refiere a esos otros desheredados de antaño, los indios comanches que sucumbieron a las armas de los colonos. Mientras tanto la aventura que corren estos dos hermanos antagónicos y sus perseguidores, un Jeff Bridges en magnífica forma interpretativa y un hermético pero muy efectivo Gil Birmingham, auténtico comanche de la película, sirve para ilustrar una vez más esa América profunda, la que habita esos pueblos casi desiertos y sumidos en la pobreza y el caos que nada tienen que ver con las grandes urbes con las que habitualmente identificamos el país de las oportunidades. Esa América tantas veces retratada por los Coen y que el guión de Taylor Sheridan (Sicario) puebla de personajes curiosos y algunos hasta esperpénticos, mientras dota al conjunto de cierta grandeza, especialmente en secuencias como la última, que hace desear asistir a lo que ha de venir y que ya queda fuera de la función, y eso a pesar de algunos detalles de la trama que no acaban de funcionar. Su espléndida y luminosa fotografía y la eficiente banda sonora de Nick Cave y Warren Ellis, salpicada de estupendos temas country, contribuyen a hacer de ésta una de las mejores cintas de la temporada, saludada de momento con tres nominaciones a los Globos de Oro.

viernes, 30 de diciembre de 2016

FRANTZ Ochenta años no son nada

Francia 2016 113 min.
Dirección François Ozon Guión François Ozon y Philippe Piazzo, según la obra de Maurice Rostand “L'homme que j'ai tué ” y la película de Ernest Lubitsch “Broken Lullaby” Fotografía Pascal Marti Música Philippe Rombi Intérpretes Pierre Ninney, Paula Beer, Ernst Stötzer, Marie Gruber, Johann von Bülow, Cyrielle Clair, Anton von Lucke Estreno en el Festival de Venecia 3 septiembre 2016; en Francia 7 septiembre 2016; en España 30 diciembre 2016

En los títulos de crédito finales de esta película del director de Una nueva amiga y En la casa llama la atención que confiese estar inspirada libremente en la película de Ernest Lubitsch Broken Lullaby, que aquí se llamó Remordimiento y tuvo como uno de sus protagonistas a Lionel Barrymore. Nada dice sin embargo sobre que ambas se basen en la obra teatral de Maurice Rostand El hombre que maté. Sin embargo más que inspirarse, Ozon mimetiza prácticamente el film de Lubitsch en la primera mitad de su película, para a continuación dar rienda suelta a su imaginación y recrear toda una segunda parte libre y original. La diferencia entre la película de 1932 y ésta reside en el tono; mientras Lubitsch hizo un preciso y directo alegato antibelicista, Ozon prefiere el aspecto romántico de la historia dotándolo de misterio y fuertes dosis de ambigüedad, tanto en esa primera parte en la que se repiten secuencias y hasta líneas de diálogo del clásico imperecedero del autor de Ser o no ser, como en esa segunda parte con cuya primera hace visagra el recuerdo y la figura de un fantasma, el Frantz del título. Con todo, Ozon ha construido una bellísima película en la que permanece ese alegato antibelicista que marca a la guerra como sinrazón y absurdo capaz de destruir vínculos imperecederos, pero ahora cobra mayor relieve la figura femenina, la de la joven que ha perdido a su prometido, se ilusiona con un posible sustituto y encuentra en esta peripecia el camino para madurar e independizarse emocionalmente. En este sentido cabe destacar la extraordinaria interpretación de Paula Beer, justamente galardonada en Venecia con el premio a la mejor actriz novel. El uso de la fotografía, graduando el color según los estados de ánimo, aun manteniendo casi todo el tiempo un blanco y negro que no lo es del todo, se nos antoja un recurso artificioso que la acerca todavía más al referente clásico americano. Por otro lado, la sensible música de Philippe Rombi, incluidas sus recreaciones de Chopin y Chaikovsky, colabora considerablemente a dotar al conjunto de ese tono melancólico que invade toda la cinta. Pero el mensaje pacifista del film del 32, en la línea abierta por otras películas como Sin novedad en el frente, sigue siendo más evidente, contundente e impactante, y continúa  tan vigente como hace ochenta años, que en la más maniquea, aun así eficiente y hermosa, nueva versión de François Ozon.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

LAS INOCENTES Manifiesto feminista a partir de una tragedia bélica

Título original: Les innocents
Francia 2016 100 min.
Dirección Anne Fontaine Guión Sabrina B. Karine, Pascal Bonitzer, Anne Fontaine y Alice Vial Fotografía Caroline Champetier Música Grégoire Hetzel Intérpretes Lou de Laâge, Agata Buzek, Agata Kulesza, Vincent Macainge, Joanna Kulig, Anna Próchniak, Katarzyna Dabrowska Estreno en el Festival de Sundance 26 enero 2016; en Francia 11 febrero 2016; en España 23 diciembre 2016

Hasta ahora habíamos conocido a Anne Fontaine por trabajos pulcros y a la vez intrascendentes como Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel, Dos madres perfectas y Primavera en Normandía, manejándose bien con actrices francesas como Audrey Tatou y anglosajonas como Robin Wright, Naomi Watts o Gemma Arterton. Pero nunca hasta esta película se había manifestado tan precisa y austera así como definida en sus intenciones, y con actrices poco o nada conocidas. Si acaso destaca Lou de Laâge, que poco a poco va labrándose un puesto de popularidad gracias a papeles como el que protagonizó junto a Juliette Binoche en La espera. Junto a ella un nutrido grupo de buenas y en general jóvenes actrices polacas protagonizan esta reconstrucción de otro episodio infame de la Segunda Guerra Mundial, cuando después de sufrir el tormento de los alemanes, las monjas de un convento cerca de Varsovia sufrieron la violación sistemática por parte de miembros del ejército ruso, con la guerra casi acabada y con resultado de muerte para muchas de ellas y embarazo para otras. Fontaine obvia los detalles más escabrosos de la tragedia, incluido el deceso de algunas de las hermanas, para centrarse en la peripecia de la doctora francesa que se encarga de ayudarlas una vez descubierto el horror, revelándose como una suerte de infiltrada en el convento como Whoopi Goldberg en Sister Act o Cristina Sánchez Pascual en Entre tinieblas. La comparación no es para hacernos los graciosos, sino que tiene mucho fundamento por la intrusión de esta joven laica en tan espiritual escenario, erigiéndose en una especie de revelación para ellas, encerradas en un mundo hermético e inaccesible para los sentimientos más mundanos. Una espiritualidad más impuesta que real, al que muchas de las novicias han llegado más por inercia u obligación que por propia elección. Y es que a Fontaine lo que le interesa del relato basado en cruentos hechos reales es la libertad de decisión de la mujer, la que ejerce la protagonista con su amante también médico, y la que aprenden a ejercer las monjas a partir del nacimiento de unos hijos fruto del abuso más escabroso e impresentable del hombre sobre la mujer. Preciosista en su puesta en escena, con evocadores paseos de las inocentes monjas por nevados bosques e interiores retratados con todas sus luces, sombras y contrastes, así como el detalle de los hábitos también contrastados por hermosos blancos y negros. Pero a Fontaine le sobra tanta sobriedad, reprime desmelenarse un poco, ofrecer un algo de espectáculo visceral con el que llegar mejor a una platea que se pierde entre tanta contemplación y poca transmisión de verdadera emoción. Con todo sorprende la naturalidad de su propuesta, exenta por completo de impostura, celebrando la cercanía de la realidad tangible, ilustrada por contadas ráfagas de una sensible banda sonora, obra de Grégoire Hetzel, que parece estar especializándose en hábitos religiosos, habida cuenta de su último trabajo L'ami, en torno de Francisco de Asís. Lástima que en este apartado de la música se eche mano una vez más del ya impertinente On the Nature of Daylight de Max Richer, para remarcar el carácter elegíaco del desenlace.

martes, 27 de diciembre de 2016

MICHELLE & OBAMA Una primera cita que da para mucho

Título original: Southside with You
USA 2016 84 min.
Guión y dirección Richard Tanne Fotografía Patrick Scola Música Stephen James Taylor Intérpretes Tika Sumpter, Parker Sawyers, Vanessa Bell Calloway, Phillip Edwrad Van Lear, Taylar Fondren, Deanna Reed-Foster, Jerod Haynes, Tom McElroy, Stephanie Monday Estreno en el Festival de Sundance 24 enero 2016; en Estados Unidos 26 agosto 2016; en España 23 diciembre 2016

Atendiendo al estreno de Haz lo que debas de Spike Lee, que los protagonistas ven en un cine casi al final de la película, esta primera cita entre Barack Obama y Michelle Robinson que ilustra el joven debutante blanco Richard Tanne, debió acontecer entre finales de julio y principios de agosto de 1989, en un apacible Chicago cuyos vecindarios de color exhiben las carencias y necesidades que la comunidad afroamericana sentía en esa época, casi veinte años antes de que Estados Unidos estrenara un presidente negro. Como una emotiva declaración de amor y respeto al presidente que tuvo en sus manos cambiar el rumbo del Mundo, pero que acumuló más frustraciones que logros, a pesar de que siempre lo mantendremos en nuestra memoria como un hito emocionante e imperecedero, Tanne elabora un guión ingenioso y atractivo en el que casi fantasea con esa primera cita romántica, aunque ella asuma el latoso papel de la resistencia femenina, para situar de manera consistente y ordenada toda declaración de principios del futuro presidente y detalles de su personalidad, así como de su futura esposa, en esta sencilla y modesta pero efectiva película. Entre paseos, visitas a museos, con especial énfasis en el análisis de la pintura de Ernie Barnes, viajes en coche y copas en bares ilustrados con excelente música soul, bailes desatados en el parque al son de percusión africana, y paseos junto al gran lago Michigan a la altura del Planetario, Obama y Michelle desgranan sus anhelos y principios cuando él trabajaba como asociado temporal en el bufete Sidley Austin y ella era su consejera, hasta desembocar en una reunión de comunidad a la que él prestaba su asesoramiento, que parece ser ocurrió realmente en una cita posterior. Esta licencia sirve para que él ejerza sus habilidades como conferenciante y haga símil con el primer alcalde negro de Chicago, Harold Washington, cuyas frustraciones con respecto a la comunidad parecen vaticinar las suyas propias. Parker Sawyers y Tika Sumpter no sólo exhiben unos parecidos más que razonables con los homenajeados, sino que demuestran tener un dominio absoluto de la profesión, encajando detalles de los personajes tan sutiles que sin grandes aspavientos consiguen reflejarlos casi a la perfección. Todo está mimado y cuidado al detalle, como la reacción del jefe blanco de Obama a la salida del cine donde proyectan el clásico de Spike Lee; y no tienen desperdicio los títulos finales, ilustrados con pinturas de Barnes que reflejan las a menudo desdichadas constantes de la comunidad negra en el país de las oportunidades. John Legend produce la película y compone y canta la hermosa canción de los títulos finales, toda una declaración de admiración al presidente que como si de una traición se tratara pasa el testigo al infame Donald Trump.

domingo, 25 de diciembre de 2016

INFILTRADO Apasionante escalada al terror mediante la confianza

Título original: The Infiltrator
USA 2016 127 min.
Dirección Brad Furman Guión Ellen Brown Furman, según la novela de Robert Mazur Fotografía Joshua Reis Música Chris Hajian Intérpretes Bryan Cranston, John Leguizamo, Diane Kruger, Amy Ryan, Joseph Gilgun, Benjamin Bratt, Olympia Dukakis, Elena Anaya, Juliet Aubrey, Jason Isaacs, Rubén Ochandiano, Simón Andreu, Yul Vázquez, Art Malik, Saïd Taghmamoui, Michael Paré, Saniel Mays, Niall Hayes Estreno en Estados Unidos 13 julio 2016; en España 16 diciembre 2016

Basada en sus propias vivencias como policía infiltrado en el mundo del narcotráfico en los años ochenta, Robert Mazur escribió la novela que ahora adapta la esposa del realizador Brad Furman, otorgándole la nota femenina necesaria a una historia en la que el papel sentimental tiene un amplio relieve. Furman dirigió hace unos años un interesante policíaco, El inocente, que le brindó a Matthew McConaughey el primero de los papeles que relanzaron su carrera como actor serio y comprometido. Después vendría la fallida Runner Runner, con Ben Affleck a sus órdenes. Infiltrado puede que sea su mejor película hasta la fecha; un absorbente drama policíaco que nos devuelve la precisión y el excelente pulso del cine americano en estas lides, con una historia que sobre el papel puede parecer archivista, pero que adopta un punto de vista tan fascinante como atractivo, marcando la diferencia con otros productos similares en que aquí se subraya el componente psicológico de quienes arriesgan su vida y las de sus familias para infiltrarse en organizaciones tan peligrosas y criminales como el entramado que dirigía nada más y nada menos que Pablo Escobar en Miami desde Colombia, utilizando para ello sólo la confianza como arma. En este sentido el trabajo del protagonista es imprescindible y Cranston lo borda, abarcando todos los registros posibles en una composición que exige dureza, compasión, miedo y un sinfín de matices diferentes, a todos los cuales Cranston llega con impresionante solvencia. Le acompañan un buen puñado de buenos secundarios, empezando por un violento y radical John Leguizamo, una bella y muy implicada Diane Kruger, y una pléyade de actores y actrices españolas, entre quienes destacan Elena Anaya, Rubén Ochandiano y Simón Andreu, todos perfectos en su papel. Destacar también el magnífico trabajo de Benjamin Bratt y Olympia Dukakis, la magnífica puesta en escena y un absorbente ascenso y caída en los infiernos salpicados de secuencias antológicas, desde el aniversario de boda en un restaurante a la trampa mortal final pasando por el atentado contra el confidente interpretado por Michael Paré mientras conduce. Todo lo cual contribuye a tejer un film apasionante en el que también tiene cabida la denuncia al gobierno americano que financiaba sus campañas bélicas y su industria armamentística con dinero negro proveniente del narcotráfico contra el que hipócritamente decía luchar.

sábado, 24 de diciembre de 2016

BELLEZA OCULTA Un fallido cuento de Navidad

Título original: Collateral Beauty
USA 2016 97 min.
Dirección David Frankel Guión Allan Loeb Fotografía Maryse Alberti Música Theodore Shapiro Intérpretes Will Smith, Edward Norton, Kate Winslet, Michael Peña, Naomie Harris, Helen Mirren, Keira Knightley, Jacob Latimore, Kylie Rogers, Ann Dowd Estreno en Estados Unidos 16 diciembre 2016; en España 23 diciembre 2016

Curtido en comedias como El diablo viste de Prada, El gran año o Si de verdad quieres..., David Frankel da el salto al melodrama con este indigesto cuento de Navidad que no disimula su combinación de manual de autoayda y pornografía sentimental. En el guión está Allan Loeb, uno que va del melodrama despeinado (Cosas que perdimos en el fuego) a la comedia desmelenada (Sígueme el rollo), pasando por la denuncia con fijador (Wall Street 2), y que aquí pretende sin éxito recuperar el espíritu de las comedias con mensaje de Frank Capra, la literatura navideña de Dickens y el cine sentimental norteamericano, últimamente tan abandonado. Pero falta magia y trascendencia en esta película en la que los esfuerzos interpretativos de Will Smith no logran transmitir el dolor que sufre su personaje. Los giros argumentales se pretenden ingeniosos pero se ven a distancia, lo que no evita que algunos sean forzados in extremis. Con todo, su espectacular reparto y la siempre agradecida ambientación en la elegante Nueva York navideña, hacen el producto algo más digerible. Con más talento e ingenio las pautas del guión podrían haber dado lugar a un film más estimable.

ASSASSIN'S CREED Interesante adaptación del famoso videojuego

USA 2016 108 min.
Dirección Justin Kurzel Guión Adam Cooper, Bill Collage y Michael Lesslie Fotografía Adam Arkapaw Música Jed Kurzel Intérpretes Michael Fassbender, Marion Cotillard, Jeremy Irons, Ariane Labed, Brendan Gleeson, Michael Kenneth Williams, Charlotte Rampling, Javier Gutiérrez, Brian Gleeson, Callum Turner, Denis Ménochet, Hovik Keuchkerian, Carlos Bardem, Matías Varela Estreno en Estados Unidos 21 diciembre 2016; en España 23 diciembre 2016

El relativo éxito de Snowtown abrió a Justin Kurzel las puertas del cine de amplio presupuesto con una adaptación violenta y posmoderna de Macbeth. Su protagonista, Michael Fassbender, debió quedar tan satisfecho con los resultados de aquella versión del clásico shakesperiano que, como productor y protagonista, decidió contar con este realizador y su compañera de reparto, Marion Cotillard, para abordar esta traslación del universo de uno de los videojuegos de más éxito de todos los tiempos a la gran pantalla. Aunque los caballeros templarios nacieron en el siglo XII y apenas se mantuvieron durante dos siglos, la cinta se ambienta en el siglo XIV en una Sevilla tenebrosa y asfixiante en la que aún se está levantando la catedral y la Giralda todavía mantiene su aspecto de alminar árabe. Sin embargo los videojuegos viajan por varios siglos desde el XII y apenas han recalado en España, manteniéndose mayoritariamente en Italia, Francia, Turquía y Estados Unidos. El personaje principal, Desmond Miles, ha sido sustituido por Callum Lynch, y el Animus ha pasado de ser una cama articulada a un brazo mecánico, desde el cual Lynch revive las aventuras de su antepasado Aguilar en una Andalucía dominada por Torquemada y la Inquisición, donde los templarios velan por salvaguardar el nuevo orden cristiano frente a los musulmanes a los que prestan su ayuda los asesinos. El macguffin bíblico, en la línea de las aventuras de Indiana Jones, es en este caso la Manzana del Edén, de donde surge la semilla de la maldad con la que la ciencia pretende erradicar la violencia del mundo, mientras el poder de los templarios, aún en pie en época actual, como de hecho reza la leyenda, busca sencillamente el dominio de la humanidad. Con estas premisas Kurzel construye una película de estética oscura pero fascinante, como Macbeth, en la que se suceden luchas encarnizadas, piruetas imposibles y algún destello de filosofía para todos los públicos, con lo que el entretenimiento está asegurado, gracias también a la ayuda inestimable de un reparto multiestelar y eficiente. Tiene el detalle de respetar los idiomas castellano en el XIV e inglés en la actualidad; quienes la vean en versión original encontrarán divertido escuchar a Fassbender o la actriz griega Ariane Labed (Attenberg, Alps, Langosta) entonar un castellano de acento desternillante.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

EL TESORO Educación en valores sin elipsis

Título original: Comoara
Rumanía 2016 85 min.
Guión y dirección Corneliu Porumboiu Fotografía Tudor Mircea Intérpretes Toma Cuzin, Adrian Purcarescu, Corneliu Cozmei, Cristina Cuzina Toma, Nicodim Toma, Dan Chiriac, Ilulia Ciochina Estreno en el Festival de Cannes 21 mayo 2015; en España 16 diciembre 2016

Corneliu Poumboiu engrosa desde hace algunos años la nómina de directores rumanos que, como Christian Mungiu han renovado el panorama actual del cine de los países del este. La crítica internacional se fijó en él especialmente a partir de Policía, adjetivo y Cuando cae la noche sobre Bucarest, mientras ahora llega con cierto retraso una fábula que viene muy bien para esta época de buenos sentimientos y educación en valores. La búsqueda de un tesoro se convierte en motor de esta curiosa película; pero no se trata de una cinta de aventuras, sino más bien del reflejo de una sociedad que aún tras una crisis económica de tanta envergadura, sigue mirando al dinero como única fuente que mueve sus pilares, donde germinan conductas execrables, leyes injustas y situaciones insostenibles para el común de la ciudadanía. En ese entorno un padre que lee las aventuras de Robin Hood a su pequeño hijo, intentará inculcarle valores educativos a la vez que orientará el reto que le propone un vecino para fomentar ese tesoro que es en sí misma la infancia, sin corrupción y con toda la ilusión posible en un futuro mejor, aunque sus inesperados giros vayan demostrando que esto está más cerca de la utopía que de la realidad. Lástima que estos cineastas no hayan conseguido en su mayoría librarse del estigma que supone no saber utilizar la elipsis, de forma que en este caso es mucho el tiempo que nos someten a la observación de un detector de metales y las conversaciones que surgen entre los tres personajes principales en un tedioso segmento central que lastra la ligereza de una cinta de apenas hora y media de duración que acaba resultando más pesada de lo conveniente. Obtuvo el premio al mejor reparto en la sección Un certain regard del Festival de Cannes de 2015.

OPERACIÓN ANTHROPOID Desigual crónica sobre la resistencia checa

Título original: Anthropoid
USA 2016 120 min.
Dirección y fotografía Sean Ellis Guión Sean Ellis y Anthony Frewin Música Robin Foster Intérpretes Cillian Murphy, Jamie Dornan, Charlotte Le Bon, Toby Jones, Anna Geislerová, Harry Lloyd, Bill Milner, Sam Keeley, Mish Boyko, Hanna Freijková, Alena Mihulová, Marcin Dorocinski, Jirí Simek Estreno en el Festival de Karlovy Vary 1 julio 2016; en Reino Unido 9 septiembre 2016; en España 16 diciembre 2016

Saludado hace años como renovador del lenguaje cinematográfico con experiencias como Cashback, que fue luego suavizando con otros trabajos también celebrados como Metro Manila, Sean Ellis se encarga ahora con maneras harto academicistas de narrar uno de esos episodios de la Segunda Guerra Mundial que tanto juego dan al cine con intenciones de denuncia histórica. Episodios que hace algunas décadas daban pie a aventuras heroicas cargadas de tensión y dinamismo y hoy se han convertido en duras crónicas sobre la vileza humana y la desmitificación del héroe de antaño, convertido hoy en ser humano con dudas y quiebros, por otro lado comprensible frente a la gravedad de las misiones encomendadas. En este caso es el asesinato del general de las SS Reinhard Heidrich, tercero en la línea de mando de la Gestapo y tristemente famoso por su extrema crueldad y ser el cerebro de la solución final para el pueblo judío. El acontecimiento sirve para ilustrar la invasión a la que fue sometida Checoslovaquia y el papel que jugó la resistencia. Ellis filma y fotografía con maneras clásicas, ahondando en esa estética sepia tan afín al cine de época, pero fracasa cuando combina la trama principal con unas insulsas subtramas románticas, sufre preocupantes caídas de ritmo y tensión, y sobre todo descuida aspectos fundamentales en la preparación de la misión, mientras se entrega a un festival de tiros y explosiones en un final en el que se pretende exhibir la ardua resistencia del comando encargado de la misión mediante la torpeza manifiesta de los soldados alemanes. Una vez más, sin embargo, se deja clara la extrema crueldad que caracterizó a la invasión nazi del continente europeo, sin parangón en ningún otro momento de la historia, ni siquiera ahora que asistimos horrorizados a la barbarie islámica. Parece increíble que todo un pueblo alemán consintiera semejante situación, y que hubiera potencial humano suficiente para mantener la máquina expeditiva a flote. En el aspecto interpretativo cabe destacar el trabajo de Jamie Dornan en su primer papel relevante tras 50 sombras de Grey.

viernes, 16 de diciembre de 2016

ROGUE ONE: UNA HISTORIA DE STAR WARS Un chicle estirado

Título original: Rogue One: A Star Wars Story
USA 2016 133 min.
Dirección Gareth Edwards Guión Chris Weitz, Tony Gilroy, John Knoll y Gary Whitta Fotografía Greig Fraser Música Michael Giacchino Intérpretes Felicity Jones, Diego Luna, Ben Mendelssohn, Donnie Yen, Jiang Wen, Mads Mikkelsen, Forest Whitaker, Alan Tudyk, Riz Ahmed, Jonathan Aris, Jimmy Smits, Alistair Petrie, Genevieve O’Reilly, Valerie Kane Estreno 15 diciembre 2016

Cuando George Lucas acometió la tarea de realizar la primera trilogía de la saga galáctica, la que se estrenó en segundo lugar, decidió hacer algo creativo y diferente a lo ofrecido en la segunda y primera en estrenarse. Puede que el resultado fuera infantil y artificioso, lo que le granjeó duras críticas, y que el regreso a la estética y el espíritu de la saga original por parte de J.J. Abrams para acometer el episodio séptimo fuera del agrado de los fans galácticos y cosechara tan buenas críticas como las que recibió el pasado año, pero desde luego traicionaron la intención de Lucas de seguir avanzando por nuevos derroteros en los que la imaginación y la creatividad tuvieran su protagonismo, aunque para ello tuviera que arriesgar. Fue el peaje a pagar por vender los derechos a una productora tan ambiciosa y ávida de poder y dinero como la Disney, lo que a buen seguro le reportará también al propio Lucas unos buenos dividendos. Esa misma ambición económica ha propiciado la invasión de títulos alrededor de la saga original (que tampoco fue tal en un principio hace cuarenta años), que amenazan con aterrizar en nuestras pantallas con puntualidad anual. Rogue One es el primero de esos títulos, se ambienta entre los episodios tres y cuatro y nos cuenta la lucha de la Alianza contra el Imperio por hacerse con los planos de la recién construida Estrella de la Muerte y así conocer sus puntos débiles. Para tal misión se ha contado con los recursos más lujosos y sofisticados, sin escatimar en nada por aquello de tratarse de un spin-off. En el guión intervienen Tony Gilroy, autor de la saga Bourne, quizás para insuflar al conjunto de acción oscura y un tanto moderna, y Chris Weitz, cuyos trabajos para Un niño grande, La brújula dorada o la reciente Cenicienta pudieran asegurar un tratamiento más amable y romántico de la aventura. Sin embargo la historia acaba por resultar una nadería más, repetición de estructura narrativa y dramática, personajes clon de los ya conocidos y situaciones archivistas, y lo peor, sin que aporte nada nuevo ni incluya análisis alguno capaz de incidir en nuestro intelecto o parangonarse con situaciones políticas o económicas actuales, lo que hubiera sido un detalle y un aliciente. No es más que un chicle estirado para hacer caja, bien fabricado eso sí, en el que hasta la música de Giacchino es una impersonal imitación, también artesanalmente articulada, del estilo de John Williams, y no sólo por el uso de leit motivs identificables.

jueves, 15 de diciembre de 2016

PATERSON La métrica de la rutina

USA 2016 113 min.
Guión y dirección Jim Jarmusch Fotografía Frederick Elmes Música Sqürl Intérpretes Adam Driver, Golshifteh Farahani, Barry Shabaka Henley, Chasten Harmon, William Jackson Harper, Kara Hayward, Jared Gilman, Sterling Jerins, Rizwan Manji, Trevor Parham, Troy T. Parham, Brian McCarthy, Frank Harts, Masatushi Nagase Estreno en el Festival de Cannes 16 mayo 2016; en España 7 diciembre 2016; en Estados Unidos 28 diciembre 2016

Un poema de William Carlos Williams titulado así, Paterson, y un sinfín de figurantes gemelos dan la pista del doble carácter de esta preciosa película de Jim Jarmusch, que se revela como crónica poética de la rutina en la que nos vemos sumergidos la mayoría de los mortales y que genera una especie de simetría en nuestras vidas, como un bucle que se repite y del que cuesta salir. Pero que nadie se confunda, no se trata del Día de la Marmota. Adam Driver (Mientras seamos jóvenes, Hungry Hearts, El despertar de la fuerza y muy pronto en Silencio de Martin Scorsese) se presta aquí a dar vida a uno de esos personajes que si hubieran recibido el tratamiento de tarado o psicológicamente inestable habría acabado provocando nuestra irritación. Por el contrario su singularidad reside en un carácter notablemente afable, controlado y relajado, un observador nato de la vida, de la gente y de los pequeños detalles que nos rodean, de donde surge su coqueteo con las palabras en forma de originales y muy sugestivos poemas que va recopilando en un cuaderno que llama secreto. A su lado la hermosa actriz iraní Golshfiteh Farahani (A propósito de Elly, La piedra de la paciencia, Los dos amigos) y un perro muy particular conforman una singular familia en la que el respeto y la consideración emanan con tanta facilidad como naturalidad. Paterson, que también así se llama el protagonista, conduce un autobús desde el que comparte experiencias de sus viajeros, un poco como ocurría en los taxis de Noche en la Tierra, mientras su propia rutina le lleva a repetir frases y expresiones en sus significativos poemas en un ejercicio que sumerge al espectador y la espectadora en una experiencia a veces hipnótica y siempre encantadora. La misma rutina le lleva también a frecuentar un bar en el que se dan cita otros personajes que entroncan con ese universo nocturno tan afín al director de Extraños en el paraíso y la poética implícita en otros films suyos como Ghost Dog o Dead Man, y en última instancia incluso Sólo los amantes sobreviven. En este inspirador viaje que acaba haciéndonos flotar descubrimos que en esta mediana ciudad de New Jersey nacieron personajes tan emblemáticos de la cultura norteamericana como Gaetano Bresci (anarquista que asesinó al Rey Umberto I de Italia), el boxeador “Huracán” Carter, Lou Costello (pareja artística de Bud Abbott), Allen Ginsberg (el destacado poeta de la Generación Beat) y el propio palindromórfico William Carlos Williams, lo que nos invita rápidamente a comprobarlo en la Wikipedia. Sólo por la evocadora secuencia en la que Driver, tras sufrir un shock emocional, se encuentra con otro poeta aficionado fascinado por la ciudad y su emblemático poeta, encarnado por Masatoshi Nagase, a quien vimos recientemente en Una pastelería en Tokio y protagonizó uno de los primeros films de Jarmusch, Mystery Train, ya merece dejarse atrapar por la belleza de esta métrica de la rutina aparcada en el encanto de una ciudad de provincias de la costa este norteamericana.

martes, 13 de diciembre de 2016

EL EDITOR DE LIBROS Reducción escénica de una relación genial

Título original: Genius
Reino Unido 2016 104 min.
Dirección Michael Grandage Guión John Logan, según el libro de A. Scott Berg Fotografía Ben Davis Música Adam Cork Intérpretes Colin Firth, Jude Law, Nicole Kidman, Laura Linney, Guy Pearce, Dominic West, Vanessa Kirby, Demetri Gurutsas, Katherine Kingsley, Andrew Byron Estreno en el Festival de Berlín 16 febrero 2016; en Estados Unidos 10 junio 2016; en España 7 diciembre 2016

A pesar de constituir el germen mismo del cine, la literatura no ha encontrado mucho reflejo en la gran pantalla. No nos referimos claro está a las adaptaciones literarias, que esas abundan en exceso, sobre todo cuando hay sequía para generar historias nuevas y originales. Nos referimos más bien a la literatura en sí, al proceso creativo, a la biografía de los grandes autores, a su influencia en la vida de los mortales, a sus infinitas posibilidades como actividad inspiradora y creativa. Para su debut cinematográfico el director escénico Michael Grandage se ha puesto el listón demasiado alto con esta ambiciosa película sobre la relación profesional, de amistad y casi paternofilial entre el controvertido escritor norteamericano Thomas Wolfe y su editor Maxwell E. Perkins de la casa neoyorquina Charles Scribner’Sons, fundamentalmente durante los años inmediatamente posteriores a la Gran Depresión. Sus muy cuidados diálogos, su espectacular reparto y una exquisita ambientación no se corresponden con los resultados dramáticos de una historia que no llega a conmover lo suficiente, casi apenas atrae, y eso que el material daba para eso y mucho más. Se trata de un retrato maniqueo e insuficiente de un autor de fortísima personalidad, grandilocuente y megalómano pero a su vez con un portentoso cariz poético que utilizó infatigablemente en su narrativa. El trabajo del editor como lector y arreglista, una suerte de productor, debiera verse bien reflejado en esta vampírica relación, y sin embargo queda, como el resto, en la superficie. No ayuda que la presentación de los personajes sea arquetípica, con un Wolfe sobreactuado (Jude Law no acierta a darle dimensión poética y humana a un personaje simplemente excesivo en sus gestos y expresiones), su desquiciada pareja, con quien mantenía una relación tormentosa, enmarcada en una más bien gélida Nicole Kidman, aunque con momentos muy lúcidos de esta espléndida actriz, y unos Scott Fitzgerald y Hemingway de manual, tan aristocrático el primero como socarrón el segundo. Sólo se salva un majestuoso Colin Firth, quizás demasiado sereno pero con cuyos emocionantes gestos finales, incluida esa retirada de un sombrero que ha portado durante todo el metraje, justifica el visionado del film; y su esposa, una espléndida, como siempre, Laura Linney que sin embargo apenas cobra relieve en una función liderada por los dos protagonistas masculinos. La soledad del escritor y su vida disipada, que dio lugar a obras cumbres de la literatura americana como El ángel que nos mira o Del tiempo y el río, con personajes que eran sus alter ego, debiera haber disfrutado de una realización más precisa y convincente y un guión más atractivo y menos farragoso. Así las cosas, el pulso entre el genio (título original e la cinta) del autor y el de su editor y descubridor, queda desdibujado para decepción del espectador, y todo muy a pesar de sus solemnes, respetuosas y académicas hechuras.

MARÍA (Y LOS DEMÁS) Una Diosa desencajada

España 2016 90 min.
Dirección Nely Reguera Guión Nely Reguera, Valentina Viso, Eduard Solá, Roguer Sogues y Diego Ameixeiras Fotografía Aitor Echevarría Música Nico Casal Intérpretes Barbara Lennie, José Ángel Egido, Pablo Derqui, Vito Sanz, Julián Villagrán, María Vázquez, Rocío León, Miguel de Lira, Marina Skell, Alexandra Pineiro Estreno en el Festival de San Sebastián 17 septiembre 2016; en salas comerciales 7 diciembre 2016

Más que una película narrativa, el debut en el largometraje de Nely Reguera es un experimento en forma de retrato de mujer; una mujer que sospechamos tendrá mucho que ver con su autora, y a la que da vida una espléndida Barbara Lennie, en última instancia el único pretexto de peso para ver la cinta. El problema es que Lennie es una Diosa, y aquí eso lo atestiguan perfectamente su sesión de fotos de novia al estilo Marilyn Monroe y su rueda de prensa ficticia, en la que luce como si de una nueva Ava Gardner se tratara. Y a una Diosa no se le desprecia ni margina como ella sufre en esta película. Rodeada de los suyos en comidas y reuniones familiares rodadas con una naturalidad y frescura que ya quisiera la reciente Las furias, María ve cómo su mundo se desmorona cuando su padre, al que ha cuidado durante veinte años, se recupera de un cáncer y proyecta una nueva vida en la que ella sobra, no encuentra salida a sus aspiraciones profesionales y la vida sexual supuestamente cómoda que disfrutaba empieza a resultarle insatisfactoria. Y lo peor es que no parece encontrar solución a ninguno de estos problemas. A su alrededor todos viven sus vidas e ilusiones y ella no parece encajar en ellas, aunque sea una Diosa, cuando lo único que parece pedirle a la vida es sentirse necesitada e imprescindible para llevar las riendas de las vidas de los demás. Es así, no le va mucho el personaje, aunque se esfuerce y ponga mucha naturalidad y considerables dosis de encanto y seducción en el empeño.

domingo, 11 de diciembre de 2016

HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE Mártir a las puertas del infierno

Título original: Hacksaw Ridge
USA 2016 131 min.
Dirección Mel Gibson Guión Robert Schenkkan, Randall Wallace y Andrew Knight Fotografía Simon Duggan Música Rupert Gregson-Williams Intérpretes Andrew Garfield, Sam Worthington, Vince Vaughn, Hugo Weaving, Teresa Palmer, Luke Bracey, Rachel Griffiths, Richard Roxburgh, Matt Nable, Nathaniel Buzolic, Ryan Corr, Luke Pegler Estreno en el Festival de Venecia 4 septiembre 2016; en Estados Unidos 4 noviembre 2016; en España 7 diciembre 2016
 
Tras diez años sin dirigir, desde Apocalypto, Mel Gibson ha encontrado en la figura de Desmond Doss, un héroe de guerra norteamericano que paradójicamente no empuñó un arma durante la contienda, la motivación para volver a realizar una de esas difíciles películas que tanto le gusta afrontar. Dividida en dos partes bien diferenciadas, Gibson nos cuenta con hechuras clásicas y una narrativa fluida la infancia del protagonista, sus motivaciones religiosas y personales para decidir no coger nunca un arma, y sus avatares sentimentales, para a continuación arrojarlo a todo un ritual de martirio y sufrimiento, cuando tras asumir su compromiso patriótico en plena Segunda Guerra Mundial, es objeto de escarnio, consejos de guerra, burla y abusos de sus superiores y compañeros de batallón. Cuando ya nos hemos familiarizado con el personaje, interpretado con coraje y convicción por Andrew Garfield, Gibson nos arroja al cruento y desatado campo de batalla, concretamente a los múltiples intentos de toma del Hacksaw Ridge del título original, durante la Batalla de Okinawa, donde Doss demuestra su entrega y valentía, en parte debida a la fe depositada en tantos años de militancia en la Iglesia Adventista. Es entonces cuando el director de Braveheart se entrega a una dificilísima tarea, la de recrear con realismo post Salvar al soldado Ryan, el infierno de la guerra, y nos sumerge en ella durante casi la segunda mitad de la película. El ejercicio por supuesto se antoja desagradable y a menudo insoportable, pero eficaz para sostener su postura sobre la violencia como antídoto y solución ante la falta de entendimiento y su sinrazón. Su discurso puede parecer incoherente, pero nada hay más eficaz que mostrar las consecuencias del desastre para convencer de la idoneidad de abandonar tanta violencia como proceso para resolver nuestras diferencias. No hay novedades ni grandeza en este quinto film dirigido por Mel Gibson, más allá de un notable dominio en la dirección de actores y el manejo de la compleja técnica que lo soporta, amén de mantener un discurso fluido; pero sobre todo conserva el encanto de lo bien hecho, y especialmente de lo hecho con el corazón.

sábado, 10 de diciembre de 2016

FIESTA DE EMPRESA Gamberrada con un toque de distinción

Título original: Office Christmas Party
USA 2016 105 min.
Dirección Josh Gordon y Will Speck Guión Jules Malen, Laura Solon, Jon Lucas y Scott Moure Fotografía Jeff Cutter Música Theodore Shapiro Intérpretes Jason Bateman, Jennifer Aniston, Olivia Munn, T.J. Miller, Courtney B. Vance, Kate McKinnon, Jamie Chung, Abbey Lee, Jillian Bell, Karan Soni, Randall Park, Rob Corddry, Vanessa Bayer Estreno en Estados Unidos 9 diciembre 2016; en España 7 diciembre 2016

De vez en cuando se necesita aparcar tanta trascendencia y enfrentarse a la banalidad de un producto que sólo pretenda ser divertido, con el riesgo de que ni siquiera se consiga eso. Es cuando uno se enfrenta a una película como ésta y acaba dándose cuenta de que ha acertado. Josh Gordon y Will Speck no son precisamente Mitchell Leisen ni Ernest Lubitsch, ni siquiera Blake Edwards, aunque en eso de la fiesta desmadrada se le acerquen bastante; en su curriculum tienen productos que echan para atrás, como Patinazo a la gloria o Un pequeño cambio, donde intentaron ponerse un poco más serios y contaron con la misma pareja protagonista de ahora, Aniston y Bateman. Pero en esta puesta al día, gamberra y deslavazada como no podía ser de otra manera tal como están planteadas las coordenadas de la comedia americana moderna, de los cuentos de Navidad cuyas bases sentó y pontificó Dickens, han acertado al menos en la intención de hacernos reír y ofrecernos un muestrario bastante completo de personajes excéntricos y divertidos. Se trata de una película coral y todos y todas tienen su momento para lucirse en plan slapstick, con persecuciones en coche incluidas en un Chicago hermoso e invernal de grandes almacenes elegantes y oficinas en rascacielos que acaban convirtiéndose en discotecas desmadradas. No faltan por supuesto las ya inevitables dosis de mal gusto que al menos en esta ocasión no son tan abundantes ni dañinas. Es una vuelta al paganismo de una fiesta que se apropiaron los cristianos, y en eso acierta, dejando además clara la inclusión de otras ideologías y formas de vivir la fe o no vivirla para nada, todo lo cual proporciona un valor añadido a tan hilarante festejo.

VAIANA Trepidante y colorista leyenda polinesia

Título original: Moana
USA 2016 113 min.
Dirección John Musker, Ron Clements, Don Hall y Chris Williams Guión Jared Bush, según una historia de John Musker, Ron Clements, Don Hall, Chris Williams, Pamela Ribon, Aaron Kandell y Jordan Kandell Música Mark Mancina, Opetaia Foa'i y Lin-Manuel Miranda Voces (en versión original) Auli'l Carvalho, Dwayne Johnson, Rachel House, Temuera Morrison, Jermaine Clement, Nicole Scherzinger, Alan Tudyk, Oscar Knightley Animación Estreno en Estados Unidos 23 noviembre 2016; en España 2 diciembre 2016

John Musker y Ron Clements son los responsables de la recuperación de Disney a finales de los ochenta, cuando la empresa llevaba un par de décadas sin producir ningún título memorable ni hacer caja como acostumbraban en épocas más prósperas. La sirenita obró el milagro, y a ella le siguieron en sus manos películas como Aladdin, Hércules o Tiana y el sapo, la última de la factoría realizada en animación tradicional. Con Vaiana (Moana es el título original, pero para no hacerla coincidir con la marca registrada de una estrella del cine porno italiano fallecida en los noventa del siglo pasado, aquí y en otros países de nuestro entorno le han cambiado el título) Clements y Musker se adentran por primera vez en la animación digital, y el atrevimiento les ha salido rentable artísticamente. Con un guión en solitario pero apoyado en el talento de varios colaboradores, Jared Bush ha articulado una festiva y colorista epopeya ambientada en la Polinesia de hace dos mil años, con creencias y costumbres novedosas y diferentes que mezclan épica con leyenda y dan como resultado un producto fresco y entretenido. Que la protagonista sea más heroína que nunca y apenas necesite de la ayuda del héroe de turno, en esta ocasión bastante caradura y socarrón, ya es un punto. El papel que desempeña la abuela, como representante de esa sabiduría popular muy enraizada en la fe y la esperanza, tiene también su gracia. El resto lo ponen una banda sonora chisposa, con canciones muy inspiradas, unos personajes secundarios divertidos, como el pollo de colores o el tatuaje conciencia, un ritmo trepidante y adecuado, con momentos hilarantes como el protagonizado por unos cocos piratas inspirándose en el último Mad Max, música incluida, y una buena y saludable dosis de imaginación que se apoya libremente en el todo vale de las leyendas de una tierra fascinante en la que la naturaleza se da la mano con el respeto y la tolerancia. Todo combinado y agitado da como resultado un espectáculo divertido, imaginativo y recomendable.

martes, 6 de diciembre de 2016

1898. LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS Un desastre que da lugar a otro

España 2016 129 min.
Dirección Salvador Calvo Guión Alejandro Hernández Fotografía Álex Catalán Música Roque Baños Intérpretes Luis Tosar, Álvaro Cervantes, Javier Gutiérrez, Karra Elejalde, Carlos Hipólito, Eduard Fernández, Patrick Criado, Miguel Herrán, Ricardo Gómez, Emilio Palacios, Alexandra Masangkay, Maykol Hernández, Pedro Casablanc, Ciro Miró Estreno 2 diciembre 2016


No se puede hablar de remake cuando una película se basa en una novela o en hechos reales, en cuyo caso es simplemente una nueva versión. Pero como tal esta película es sorprendentemente tan mala como la que Antonio Román dirigió en 1945, o incluso peor. Para su época es sin duda alguna mucho más decepcionante que su predecesora, cuyo peor defecto era erigirse en propaganda de un régimen patriótico y confesional como el nuestro de aquel entonces, lo que a su vez originaba el objetivo o fin a perseguir con la narración de este curioso y trágico episodio de nuestra Historia. Al menos tenía eso, un objetivo, porque la que ha dirigido Salvador Calvo (por cierto que aquella la protagonizaba Armando Calvo, no sabemos si con parentesco o no con el realizador de la nueva) no parece tener siquiera claro cuál es su destino o fin. De haber estado mejor enfocada podría haber dado lugar a un buen análisis de la situación política y social de la España de entonces, a punto de perder su último referente como gran Imperio, o a un apasionante examen de la sinrazón de la guerra. Pero apenas logra ser un borrador de todo esto para convertirse sencillamente en una crónica insípida de un acontecimiento tan particular como fue la defensa de un poblado filipino cuando la guerra ya había terminado y España había vendido el archipiélago a Estados Unidos. Salvador Calvo se ha curtido, como tantos de su generación, en la televisión, donde ha abordado con desigual fortuna episodios históricos del país en producciones como Lo que escondían sus ojos o La duquesa. Su mano televisiva se nota en el acabado de una película para la que ha contado con un holgado presupuesto que sólo luce en sus diez y prometedores primeros minutos, para después languidecer por culpa de una pésima dirección de actores y un guión endeble que apenas ha esbozado unos caracteres sin profundidad ni relieve, sólo títeres al servicio de la narración pulcra y aséptica de unos hechos que debieran haber dado lugar a un producto más emocionante. La canción Yo te diré de Enrique Llovet y Jorge Halpern escrita para la película de 1945, suena aquí de forma abusiva y ocasionalmente ridícula, entre tantas otras situaciones igualmente ridículas que se dan cita en una función que cuenta con algunas de las interpretaciones más bochornosas del reciente cine español, como ese Javier Gutiérrez con cara de malo de principio a fin, o los jóvenes de reparto, salidos en su mayoría de la televisión, que sólo alcanzan a lucir palmito.

domingo, 4 de diciembre de 2016

LA DONCELLA Perversión inocente y erotismo de postal

Título original: Ah-ga-ssi
Corea del Sur 2016 145 min.
Dirección Park Chan-wook Guión Park Chan-wook y Jung Seo-kyung, según la novela “Fingersmith” de Sarah Waters Fotografía Chung Chung-hoon Música Cho Young-wuk Intérpretes Kim Min-hee, Kim Tae-ri, Ha Jung-woo, Jo Jin-woong, Kim Hae-suk, Moon So-ri Estreno en el Festival de Cannes 14 mayo 2016; en Corea del Sur 1 junio 2016; en España 2 diciembre 2016

Hablábamos a propósito de Stoker, la anterior película de Park Chan-wook y su única incursión de momento en el cine americano, de la fascinación del director surcoreano por el cine de Hitchcock, algo que se hace muy patente en el acabado formal de sus películas y en el tratamiento a menudo maquiavélico que otorga a sus heroínas. Esta larga y ambiciosa película no es una excepción, destacando su esplendor visual, el sobrecargado colorismo y su refinada dirección artística, que fue digna de premio en el pasado Festival de Cannes. De nuevo el director de Sympathy for Lady Vengeance expone su admiración por el mundo anglosajón, adaptando en esta ocasión una novela de Sarah Waters ambientada en el universo dickensiano de siglo XIX y ya adaptada para la televisión británica en formato de mini serie hace algunos años. Chan-wook traslada ahora su escenario a la Corea sometida por Japón de la primera mitad del siglo XX. El experimento le sirve para generar una suerte de paralelismo entre la sumisión de todo un pueblo a otro más poderoso, y el de las jóvenes protagonistas del film a la voluntad y el capricho de unos hombres obsesionados con el sexo y la fortuna. Lástima que como también sucedía en ese anterior título aludido, la empresa quede más o menos en la epidermis, en un espectáculo suntuoso, sin que llegue a brillar en exceso las posibilidades de seducción de una trama que se presume intensa y atrevida. Así las cosas su erotismo es de postal, mientras la supuesta perversión que debiera transmitir todo el conjunto provoca poco más que aburrimiento. Pero como la opinión, aunque sea la de un crítico más o menos comprometido, es sólo eso, les invito a leer también la de mi colega y amigo Pepe Serrano publicada en El Correo de Andalucía, más entusiasta que la mía y más acorde con el Premio del Público recibido en Sitges.