Mostrando entradas con la etiqueta Ruta Turina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ruta Turina. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de noviembre de 2024

TURINA Y RUIBÉRRIZ UNIDOS POR LA PASIÓN

Concierto extraordinario de la Ruta Turina. Rafael Ruibérriz de Torres, dirección musical y artística. Cristina Lucio-Villegas, piano; Francisco Fernández Rueda, tenor; Andrés Merino, barítono; La Orquestina; Coro de voces masculinas de La Orquestina; Banda de música de la Oliva de Salteras. Programa: Por las calles de Sevilla Op. 96, Ave María Op. 95; Saeta en forma de Salve a la Virgen de la Esperanza, Op.60; Rapsodia Sinfónica Op. 66; Marcha fúnebre a Nuestro Padre Jesús de la Pasión; Elevación al Santísimo Sacramento; Alabado; Misa a Nuestro Padre Jesús de la Pasión; Plegaria a Nuestro Padre Jesús de la Pasión, de Joaquín Turina. Iglesia Colegial del Divino Salvador; miércoles 27 de noviembre de 2024


Son pocas las veces que se celebra un concierto, y menos de estas características, en El Salvador. Aun así, recuerdo que uno de mis primeros conciertos sinfónicos en vivo fue en este incomparable recinto, y de la mano de la Royal Philharmonic Orchestra nada más y nada menos. Fue a principios de los ochenta y Sevilla lamentablemente no contaba con infraestructuras adecuadas para acoger un evento de tal envergadura. Nuestro patrimonio religioso se erigía entonces en principal abrigo para tales ocasiones. Afortunadamente hoy hacer un concierto como el de anoche en una Iglesia como El Salvador, tiene un significado mucho más espiritual y estrechamente relacionado con el contenido del evento, que no fue otro sino recrear obras que Joaquín Turina compuso especialmente para la Hermandad de Pasión, radicada en este templo sevillano.

Lucio-Villegas y Fernández Rueda

El concierto de ayer constituye la piedra angular sobre la que se levanta este singular proyecto, Ruta Turina, encaminado a celebrar el setenta y cinco aniversario de la muerte del compositor salpicando la agenda musical de Sevilla de piezas suyas. Un proyecto destinado a quedarse a perpetuidad con el fin de divulgar la obra de Turina en la ciudad que le vio nacer y vivir sus primeros años, y de donde siempre surgió su inspiración creativa. El del Salvador fue un trabajo de equipo, con muchos de los agentes musicales de la ciudad implicados y coordinados por su principal artífice, Rafael Ruibérriz de Torres, autor también de unas profusas y documentadas notas al programa junto a su hermana Ana, responsable también de la rehabilitación y edición de algunas de las piezas programadas. Ruibérriz además ofició de maestro de ceremonias con un muy sentido discurso sobre la pasión que le ha llevado a esta gesta, a lo que se unió la muy poética semblanza que sobre la relación entre Turina y Pasión, núcleo fundamental de las obras programadas, hizo el Hermano Mayor de la Cofradía, Juan Pablo Fernández Barrero.

Ruibérriz y el concertino Ignacio Ábalos
Afortunadamente hoy contamos con intérpretes e instrumentos de tal envergadura que pueden hacer lucir la música de Turina como no lo haría en su época, disfrutando de una mayor divulgación y alcance, algo que por otro lado nos cuesta más a los europeos que vivimos tan al sur. La propuesta arrancó de la mano de la pianista Cristina Lucio-Villegas, que ofreció una muy depurada y reflexiva interpretación del tríptico Por las calles de Sevilla, con un colorista e idiomático pulso, muy en sintonía con el nacionalismo aprendido de Pedrell y el impresionismo adquirido en Francia.

Es curioso que una ciudad tan barroca se haya visto siempre tan bien reflejada en este romanticismo tardío que practicaba la plana mayor de nuestros compositores de principios del XXI, sirviendo de base a ese nacionalismo aludido. Así, en el teclado se adivinaban los largos paseos y la particular idiosincrasia de una ciudad siempre presta a su disfrute. En Ante la Virgen de la Merced la pianista se mostró contemplativa, siempre precisa en su digitación, mientras La calle Sierpes exhibió su bullicio a través de las notas efusivas de Turina y la digitación firme y a la vez agitada de Lucio-Villegas.

La pianista acompañó después a Francisco Fernández Rueda en un sorprendente Ave María de resortes vanguardistas y contrastadas y sinuosas líneas melódicas salpicadas de sugerentes disonancias, que el tenor defendió con ahínco, voz potente, arrolladora, a pesar de unos tirantes sobreagudos. Menos interés musical nos pareció que tuvo la Saeta a la Esperanza Macarena, más convencional y folclórica. Rueda protagonizó también el tercio final del programa, con idénticas prestaciones, mientras Lucio-Villegas resolvió una interesante Rapsodia Sinfónica al más puro estilo anglosajón, muestra del evidente cosmopolitismo del compositor, arropada por una orquestina fruto de la colaboración entre miembros de orquestas sevillanas como la Barroca y la Bética, que aportaron fuerza y vitalidad a la muy virtuosa interpretación de la formidable intérprete.

Irene Gómez Calado y la Banda de la Oliva

La excelente Banda de La Oliva, de Salteras, fue la encargada de poner en pie otra de las piezas que más nos sorprendió, la Marcha fúnebre dedicada al señor de la Pasión, también luciendo oportunos resortes vanguardistas, puntuales disonancias y efectos expresivos de profundo calado. Una pieza ciertamente singular y diferente. Más convencional fue la Elevación del Santísimo Sacramento que el barítono Andrés Merino, bien conocido de los y las seguidoras de la Compañía Sevillana de Zarzuela, defendió con buen pulso, voz perfectamente entonada y adecuada expresividad, acompañado por un coro de voces masculinas en las que sobresalieron más los graves que los agudos, algo más desorientados y alicaídos.


Con la Misa a Jesús de la Pasión, que Ruibérriz dirigió con ahínco y vehemencia, accedimos al Turina más pomposo. Se trata de una obra compuesta por encargo que paradójicamente se adapta más al estilo grandilocuente y épico de una banda sonora que al recogimiento o la mística con la que a menudo se abordan estas piezas. Unas constantes que se repitieron en la Plegaria final, con Rueda, Merino y el coro, acompañados por La Orquestina, poniendo el broche de oro a tan emblemático concierto, fruto del esfuerzo de tantos y tantas, incluido el fotógrafo Luis Ollero, capaz de inmortalizarlo con las instantáneas más artísticas y bellas imaginables, como las que hemos reproducido en este artículo.

martes, 1 de octubre de 2024

75 AÑOS SIN JOAQUÍN TURINA: EL COMPOSITOR SEVILLANO, PROTAGONISTA DEL OTOÑO MUSICAL

José Luis García del Busto, Rafael Ruibérriz de Torres y José Luis Turina

Sevilla siempre ha hecho justicia a la música de uno de sus compositores más sobresalientes y universales, Joaquín Turina. Tres de sus composiciones más populares y reconocidas, La oración del torero, las Danzas fantásticas y La procesión del Rocío, se interpretan con cierta frecuencia en la ciudad de la Giralda, y no hace muchos años que dejó de celebrarse el Festival de Música de Cámara Joaquín Turina. Lo hacía cada dos años y concitaba a un buen número de prestigiosos intérpretes para trabajar juntos en distintas combinaciones instrumentales, incluyendo en cada concierto alguna pieza del autor que le prestaba su nombre, todo ello coordinado por la pianista Benedicte Palko. Pero este festival desapareció hace tiempo, como tantas convocatorias que han fenecido en esta ciudad a pesar de haber conseguido consolidarse, entre ellas los Encuentros de Música de Cine de Sevilla, que precisamente nacieron con un concierto en el entonces Álvarez Quintero, hoy Espacio Turina, en el que la Sinfónica de Madrid dirigida por Antón García Abril nos dio a conocer la música cinematográfica de Turina.

Joaquín Turina nació en Sevilla el 9 de diciembre de 1882, y murió en Madrid el 14 de enero de 1949. Precisamente esta última efeméride es la que ha dado pie a Ruta Turina, un ambicioso proyecto del ICAS liderado por el flautista y gestor cultural Rafael Ruibérriz de Torres, que conjuga el trabajo y el esfuerzo de prácticamente todas las instituciones y asociaciones que dan vida musical a la ciudad. Habiendo agotado en Sevilla las enseñanzas en armonía y composición de Evaristo García Torres, maestro de capilla de la Catedral, y en piano de Enrique Rodríguez, Turina completó su formación en el Conservatorio de Madrid y la Schola Cantorum de París, donde estudió con Vincent d’Indy y se adiestró en la corriente franco-belga que lideraba César Franck. Conoció a Albéniz y a Falla a propósito del estreno en París de su Quinteto Op. 1, quienes le convencieron de abandonar ese estilo europeizante y cosmopolita empleado en tan impresionante obra para centrarse en un lenguaje más nacionalista, sin perder la elegancia y el señorío que ya evidenciaban sus notas. Algo que en palabras de su nieto, José Luis Turina, compositor y académico, supuso una notable metamorfosis en el catálogo de su abuelo.

Una mesa redonda muy académica e ilustrativa

Precisamente fue José Luis Turina quien contó esta anécdota de la mano de un texto de su propio abuelo. Él, junto al crítico musical y también académico José Luis García del Busto y el coordinador de esta Ruta Turina con la que se homenajea al compositor cuando se cumplen setenta y cinco años de su fallecimiento, participaron en la mesa redonda con la que arrancó esta aventura en el Espacio Turina, tras una breve introducción de Cristina Lucio-Villegas al piano interpretando dos de los tres movimientos que integran el ciclo Por las calles de Sevilla.

García del Busto destacó la versatilidad del compositor y la relevancia de algunas de sus obras fundamentales, mientras José Luis Turina reveló algunos recuerdos de infancia y juventud, incluido cómo residiendo su abuelo a la espalda del entonces edificio de Correos en Madrid, descubrió en el trastero del inmueble algunos manuscritos, entre los cuales se encontraban algunas de las joyas que recupera este imponente ciclo.

Turina regresó a España en 1941 y se instaló en Madrid, donde contrató con la Unión Musical Española la publicación de su obra, centrada en música fundamentalmente escrita para cuerda, lo que impidió que su proverbial versatilidad se extendiera a otros instrumentos, especialmente los de viento. En Madrid fue director y crítico musical de la revista El Debate, catedrático en el Conservatorio y director del departamento musical del Ministerio de Educación.

Un extenso catálogo, parcialmente recuperado en esta ruta

Prácticamente la totalidad de las instituciones públicas y privadas que organizan cada temporada la programación musical de la ciudad, participan en esta efeméride, ya sea incluyendo en sus propuestas alguna pieza del compositor, o dedicándole monográficos especialmente concebidos para esta ruta tan especial. Los primeros en sumarse serán Juventudes Musicales de Sevilla con el concierto que Noelia Navas dará en el Pabellón Domecq del Parque María Luisa. Después, la Sala Cero celebrará un concierto del Cuarteto Almaclara-Inés Rosales, y el organista Gereon Krafhorst interpretará una obra en el Oratorio de la Santa Escuela de Cristo, organizado por la Asociación de Amigos del Órgano Cavaillé-Coll de Sevilla. El Festival de la Guitarra colaborará a finales de octubre y principios de noviembre con obras tan representativas del arte de Turina a la guitarra como el Fandanguillo Op. 36 o la Sonata Op. 61, algo que no cultivaron ni Albéniz ni Granados, y Falla sólo lo hizo en una ocasión.

Cristina Lucio-Villegas

Ya en el mes de los difuntos, Cristina Bayón participará en un concierto en el Real Círculo de Labradores en el que interpretará entre otras obras el Homenaje a Tárrega Op. 69. En el seno del Festival de Cine Europeo, el Cine Odeón de Plaza de Armas proyectará la película El abanderado, con música de Turina. El barítono Alfonso Mújica, dentro de un recital en el Espacio Turina, interpretará Poema en forma de canciones Op. 19, y el Ateneo de Sevilla albergará una mesa redonda sobre el Turina mas desconocido, su música de juventud, religiosa y lírica, de la mano entre otros del historiador y crítico musical Andrés Moreno Mengíbar y la comisaria de la exposición que tendrá lugar también en ese espacio, Ana Ruibérriz. La histórica Orquesta Bética de Cámara se sumará a la ruta con piezas como Poema de una sanluqueña y La oración del torero.

Jorge Bayona incluirá en su concierto de piano en el Cartuja Center Cite, el ciclo Sacromonte Op. 55. El Cuarteto Isbilya protagonizará en el Espacio Turina uno de los monográficos, en torno a su música de juventud, en el que se incluye el robusto Cuarteto Op. 67. El otro monográfico será en la Iglesia del Salvador, de la mano de la Archicofradía de Pasión y el Excmo. Cabildo de la Catedral. La Orquestina, las voces del tenor Francisco Fernández Rueda y el barítono Andrés Merino, y la pianista Cristina Lucio-Villegas, nos darán a conocer entre otras, algunas de sus obras religiosas, incluido un Ave María. Una clase magistral de Pérez Floristán en el Conservatorio Manuel Castillo, organizada por la Fundación Barenboim-Saïd, completa la oferta de noviembre.

Fin de fiesta hasta el día de su cumpleaños

Un concierto de voz y piano en la Catedral, y otro de la sección de vientos de la Sinfónica Conjunta interpretando bajo la dirección de Camilo Irizo y el patrocinio de la Universidad de Sevilla y el Conservatorio Manuel Castillo una transcripción de las Danzas fantásticas, forman parte de la oferta de diciembre. El organista Jesús Sampedro incluirá una pieza del compositor en el Oratorio de la Santa Escuela de Cristo, mientras el internacionalmente famoso guitarrista Pablo Sainz Villegas incluirá en su recital de diciembre en el Maestranza la Sevillana Op. 29. Diciembre culminará con la inclusión de una pieza muy querida por el autor, Navidad Op. 16, en el habitual concierto navideño de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla que dirige Vladimir Dmitrenco.


Pero en enero continuará la celebración, con el trío Círculo incluido en el programa que el Conservatorio Manuel Castillo propone en el ciclo de música de cámara de la ROSS que se celebra cada temporada en el Espacio Turina. Y el 13 de enero culmina la ruta, un día antes del cumpleaños del compositor, con un monográfico en el Teatro Cajasol organizado por la Compañía Sevillana de Zarzuela, con la complicidad de la Real Academia de Bellas Artes Sta. Isabel de Hungría y la Fundación Cajasol, en el que la soprano Aurora Galán y el pianista Javier Molina desgranarán algunas de las composiciones líricas de Turina, incluidas piezas de sus óperas Margot y Jardín de Oriente, de cuya compleja y metódica recuperación se encargó su nieto José Luis a principios de los años ochenta del pasado siglo, según él mismo relató en esta mesa redonda de inauguración.

Lástima que en este acto de presentación prescindiéramos de la voz de Leonor Bonilla, manifiestamente indispuesta, que con las voces del Grupo de Cámara Santa Cecilia y el concurso de la pianista Lucio-Villegas, debía haber interpretado la Plegaria de la Divina Pastora Op. 22, una obra que el autor compuso en 1900 para la Hermandad homónima de Cantillana, con la que su madre guardaba fuertes lazos devotos y sentimentales. Como puede comprobarse, todo un esfuerzo de colaboración y solidaridad entre todos los agentes culturales que velan por la buena salud musical de la ciudad, que convierten esta Ruta Turina, cuya apuesta de continuidad forma parte del proyecto del ICAS, en una empresa tan emotiva como absolutamente sentimental. A buen seguro que nadie sufrirá ningún tipo de decepción.

Fotos: Luis Ollero
Artículo publicado en El Correo de Andalucía