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domingo, 8 de junio de 2025

ELLAS EN LA CIUDAD Mina, Juani, Victoria y otras chicas de valor

España 2025 70 min.
Dirección
Reyes Gallegos Guion Reyes Gallegos y Rafael Cobos Fotografía Alejandro Toro, Sergio Caro y Hugo Cabezas Música María Durán y Novia Pagana Documental Estreno en Movistar Plus+ 22 mayo 2025


Como persona inquieta e interesada en la imagen urbanística de su ciudad, Sevilla, la arquitecta Reyes Gallegos dirige en primera persona, recorriendo los barrios periféricos de la ciudad, este sensible e imprescindible documental sobre la transformación de estos espacios gracias al trabajo, la fuerza y la ilusión de las mujeres que los pueblan. Una idea que parte de ella misma en colaboración con el guionista habitual de Alberto Rodríguez, Rafael Cobos, y que cristaliza en una valiosa obra de recuperación de memoria histórica, ese concepto que la derecha está tan empeñada en borrar, para hacer justicia a esas mujeres anónimas que se convirtieron en verdaderas artífices de la humanización de esta ciudad, trasladable a cualquier otra del país. El film pone por lo tanto el acento en un puñado de mujeres valientes y resueltas, que llegaron a esos barrios que el tardo franquismo vendió como símbolo de modernización, dejando claro que no se trataba más que de no lugares invadidos por el hormigón pero sin las mínimas infraestructuras para generar vida y proporcionar calidad. Mujeres que encargadas de cuidar de la familia y hacer vida exclusivamente en esos inhóspitos barrios, dedicaron su esfuerzo y sacrificio en dotarlos de recursos para hacer de ellos una convivencia social digna.

No fueron noticia, la medalla como siempre se la colgaron los miserables políticos, esos machos cabríos del momento, pero sin ellas no habría centros sociales, ni bibliotecas, ni espacios educativos y deportivos… todo lo que fueron reivindicando y por lo que dedicaron su causa. Mujeres a quienes la pobreza y el género condenaron a la ignorancia. ¡Cuántas científicas, profesoras, artistas, economistas, arquitectas, médicas o abogadas, por citar algunas profesiones, se perdieron por el camino! ¡Cuánta frustración parcialmente aliviada gracias a este trabajo de equipo y esa ilusión compartida que se ha convertido en la mejor herencia para las nuevas generaciones, muchos de cuyos integrantes parecen obviarlo e incluso despreciarlo, exhibiendo comportamientos infames e ingratos frente a quienes demostraron una humanidad y un sentido cívico fuera de lo común.

Gallegos no se conforma con dar testimonio e imagen a estas heroínas anónimas, sino que embellece su trabajo con cuidados recursos cinematográficos como la pantalla partida o una trabajada banda sonora, mientras siguen siendo ellas las protagonistas de este valioso trabajo, emotivo y emocionante. Victoria Ropero, Juana Ruiz o la fallecida Guillermina Elías, mujer agitadora conocida como Mina, a quien nada se le ponía por delante y a quien finalmente se dedicó una plaza en la barriada de San Diego, son algunas de estas valerosas luchadoras, amazonas de la humanización de nuestro entorno. Alcosa, Rochelambert, La Oliva, Pino Montano, Polígono San Pablo… les deben tanto. Ya era hora de que las conociéramos y les pusiésemos en el lugar que les corresponde. Ellas son las verdaderas santas y vírgenes y no esas otras a quienes tanto se rinde esta ingrata ciudad. Va siendo hora de dejar la Biblia de lado y prestarle más atención a estas mujeres de carne y hueso, pues como dice una de ellas, todo empezó con Cristo.

sábado, 24 de mayo de 2025

LA OPORTUNIDAD DE UN FESTIVAL DE ÓPERA EN SEVILLA


No cabe duda de que tratándose de la ciudad en la que se han inspirado, directa o indirectamente, más de ciento cincuenta óperas, Sevilla merece un Festival de Ópera. Sin embargo varias son las razones que nos hacen recelar del recién presentado proyecto, justo ayer en uno de los espacios que lo albergarán, la Fábrica de Artillería de la avenida Eduardo Dato, poco a poco, muy tímidamente y después de varios años de reforma, abriéndose al público sevillano.

Toda propuesta cultural que se presente merecerá sin duda nuestro aplauso. Sólo el arte y la cultura pueden generar esperanza de amor y estrechamiento de lazos entre los pueblos. Al contrario que el dinero, la ambición y el poder, que sólo genera miseria y dolor. También cuando esto último, a través de una política podrida y miserable, invade la noble causa de la cultura, como hemos comprobado recientemente. Hace tiempo que el catedrático de repertorio vocal del Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo de Sevilla, Francisco Soriano, viene realizando en la ciudad una impagable labor de agitación musical que le ha llevado a recuperar repertorio de los García, fundamentalmente de Pauline Viardot, y recrear esas soirées musicales decimonónicas con sus conciertos de canto y piano en el Real Círculo de Labradores. Aunque sólo fuera por eso, no podemos sino desear con todo nuestro cariño y sinceridad, mucha suerte y ánimo en esta nueva aventura a la que, a pesar de las consideraciones que a continuación desgranaremos, auguramos el éxito que merece.

Sin embargo, a tenor de la programación ayer presentada, encontramos más de una consideración que hacerle, a la vez que lamentamos que no se haya todavía aprovechado la oportunidad de lucir el emblema de Sevilla, Ciudad de Ópera, para lograr que programaciones a menudo despreciadas como la del Maestranza o la Sinfónica, llegaran a mejor puerto. Ni nuestro coliseo ni la orquesta se han molestado lo suficiente en generar reclamo turístico y cultural para la ciudad, logrando así que melómanos de otros países llenen los huecos tan frecuentes que observamos en los aforos del Maestranza o el Espacio Turina, nuestros dos principales escenarios musicales.

Igual que nosotros aprovechamos la ocasión cuando viajamos de asistir a óperas y conciertos, debe haber mucho público extranjero interesado en aprovechar en Sevilla su oferta, para lo que los agentes culturales deberían haber trabajado hace ya mucho tiempo, generando vías de comunicación y márketing que logre sintonizar con ese público en potencia. Sólo entonces, una vez cosechado público de fuera interesado en nuestras propuestas, lo que a su vez generaría una mejora considerable de esas mismas propuestas, sería aconsejable crear un festival como el que ahora se ha presentado.

Si la Sinfónica, como algunas voces autorizadas de la ciudad reclaman, tuviera su propio auditorio, y afortunadamente Sevilla es generosa en esa estrategia, el Maestranza podría, como hacen otros teatros europeos, alternar su temporada de estrenos con otra de repertorio con músicos y voces locales y producciones almacenadas, ofreciendo para turistas esos títulos emblemáticos de la ciudad, desde El barbero de Sevilla a Carmen pasando por Las bodas de Fígaro, Fidelio, La favorita o Don Giovanni, de la misma forma que se les invita a tablaos y otros espectáculos flamencos.

Pero además, este festival se presenta en formato transversal, por cuanto aprovecha la programación previamente diseñada por espacios y conjuntos de la ciudad, como el propio Maestranza, el Turina o Zahir Ensemble, para incluirlos en su propia agenda, lo que no suma a la oferta musical de la ciudad, y parece seguir siendo un reclamo sólo para público local. Así, Don Giovanni de Mozart en el Maestranza, Don Juan no existe de Helena Cánovas en Artillería pero dentro de la programación del Maestranza, los recitales de Franco Fagioli en el mismo teatro o de Vivica Genaux en el Turina, así como la presentación en primicia en la ciudad de la ópera-ballet de Philip Glass Les enfants terribles, a cargo de Juan García y Zahir Ensemble, parecen citas pre-programadas, por mucho que el propio festival se erija en productor de este último.

Entre el resto destacan dos óperas de Manuel García, conmemorando así el doscientos cincuenta aniversario de su nacimiento. Una en formato convencional, Il Califfo di Bagdad, con la ROSS dirigida por Alessandro d'Agostini, y las voces de Leonor Bonilla, Juan de Dios Mateos y Alicia Naranjo, si bien su ubicación en el Patio de la Montería del Alcázar hace dudar de la grandeza de esta producción del propio festival. La otra, la ópera de cámara Quien porfía mucho alcanza, con representación tres días consecutivos en distintos espacios, el Palacio de Dueñas, la Casa Salinas y el Hospital de la Caridad. Otras propuestas son una selección de Carmen en clave de jazz por el quinteto del sevillano Daahoud Salim, la ópera de Monteverdi Il combattimento di Tancredi e Clorinda en Artillería, a cargo de la Barroca de Sevilla y la producción del Festival de Peralada, y el espectáculo de Accademia del Piacere en torno a la música teatral española e italiana del seicento, con las voces de Juan Sancho y Lucía Martín-Cantón, que dan buena muestra del carácter eminentemente local de la propuesta, dando cabida a muchos de los agentes musicales de la ciudad, como si el todo se hubiera diseñado para ellos y ellas.

Por otro lado, el festival recupera Es lo contrario, la ópera a ciegas de César Camarero que pudimos "ver" en el Maestranza hace justo cuatro años, a cargo de nuevo de Zahir Ensemble, ahora en Artillería. Un recital con la mezzo Carol García, la soprano Elena Sancho Pereg y la pianista Teodora Oprisor, ofrecerá un recorrido por las conexiones hispano-francesas en torno a Carmen en el Espacio Turina, y otro de Nerea Berraondo, la mezzosoprano navarra que tan buena impresión nos causó con Socrate de Satie en el último concierto de la Conjunta, y Anna Malek al piano, que ya ofrecieron un aperitivo en forma de Habanera de Carmen en el acto de presentación de la programación y el cartel de la artista jerezana Ana Barriga, en el que desgranarán música centroeuropea y eslava de inspiración española en la era de Carmen, en el salón de Tapices del Alcázar, completan una oferta que dista considerablemente de lo que entenderíamos por un festival de ópera en la ciudad que tantas inspiró, si bien podría asegurar la presencia cada temporada de una del insigne conjunto de grandes.

domingo, 23 de marzo de 2025

ISMAEL JORDI Y FERNÁNDEZ AGUIRRE FUNDIDOS EN UNA EMOCIÓN INFINITA

Recital lírico. Ismael Jordi, tenor; Rubén Fernández Aguirre, piano. Programa: ¡Sevilla! Canciones e instrumentales de Manuel García, Isidoro Hernández, Joaquín Turina, Wolfgang Amadeus Mozart, Gaetano Donizetti, Jacinto Guerrero, Agustín Lara, Henri Collet, Francis López y Manuel Alejandro. Teatro de la Maestranza, sábado 22 de marzo de 2025

Foto: Guillermo Mendo

Cuando las cosas se hacen con cariño, responsabilidad y mucho esfuerzo, lo que resulta se puede acercar tanto a la excelencia como lo hizo la actuación conjunta de Ismael Jordi y el pianista Rubén Fernández Aguirre en este repaso por la música compuesta por sevillanos y la que otros han dedicado a la ciudad, que coincidió con los veinticinco años que el tenor ha cumplido en la profesión.

Tan querido es Jordi en Sevilla que resulta inexplicable que el Maestranza no experimentara un lleno absoluto. De hecho, había demasiados huecos en el aforo, que ni la coincidencia con el Femás ni el precio de la entrada, tampoco el programa diseñado justificaban. Otra reacción insólita del cada vez más imprevisible público sevillano, aunque hay que reconocer que hace un buen puñado de años esto no ocurría, y menos con esta frecuencia.

Ambos artistas compartieron con desparpajo y sin complejos su entusiasmo con el programa propuesto, una sucesión de hermosas canciones recuperadas en su mayor parte por el inquieto pianista, que hace tan sólo un par de semanas nos ofrecía en la sala pequeña del mismo espacio su recuperación de la ópera I tre gobbi de Manuel García.

Compositores paisanos

Y precisamente con este compositor empezó la aventura, con la tonadilla Caramba, que Jordi y Fernández Aguirre desgranaron con ímpetu y colorido. A ella siguió la hermosa Parad, avecillas, que ya sonó en aquella I tre gobbi como intermedio, a la que el tenor prestó su particular estilo y buen oficio hasta transmitir pura emoción. Este primer bloque terminó con la muy melancólica Floris, según texto de Juan Meléndez Valdés.

Foto: Guillermo Mendo

Ya atisbamos entonces la facilidad del jerezano para adaptarse a cualquier estilo, aligerando el suyo propio con absoluta naturalidad, sin por ello prescindir del imponente color operístico cuando cabe encajarlo. Fue lo que más destacó en las tres canciones que ofreció de Isidoro Hernández, compositor y director de orquesta contemporáneo y amigo de Bécquer, olvidado pero digno de recuperación a juzgar por las preciosas canciones que con tanta sensibilidad y buen gusto desgranó Ismael Jordi. Derrochó sensualidad en La guajirita del Yumurí, entonó en italiano la Barcarola y ofreció con un fraseo impecable y una articulación clara Su visión, según una rima de Bécquer.

Para culminar esta primera parte, no podía faltar Joaquín Turina, de quien cantó dos breves piezas (Anhelos y Farruca), la Saeta en forma de salve a la Virgen de la Esperanza, donde brillaron unos filados exquisitos y un ligero deje aflamencado en las antípodas del tipismo folclórico, y los Cantares del Poema en forma de canciones, en la misma delicada línea. También de Turina fue la Danza vasca, un zorcico que el pianista tocó magistralmente en solitario, evidenciando la modernidad y el cosmopolitismo del compositor sevillano.

La ciudad mimada, también en lo musical

No podía faltar en este homenaje alguna representación de las más de ciento cincuenta óperas que se han inspirado o ambientado en Sevilla. Il mio tesoro, de Don Giovanni, encontró en el instrumento del tenor el vehículo perfecto para encandilar, con una flexibilidad para entonar y articular sólo al alcance de los más dotados. Usar la media voz, apianar, y encarar un sobreagudo, todo con éxito, puede hacerlo de seguido sin interrupción y con una fluidez extraordinaria.

La favorita de Donizetti fue el otro título operístico seleccionado para la ocasión. De ella entonó La maîtresse du Roi?... Ange si pur, evidenciando la influencia de su eterno mentor Alfredo Kraus, apenas unas semanas después de intervenir en el sentido homenaje que rindió la 2 de TVE al idolatrado tenor canario en el espacio Imprescindibles. El toque zarzuelero llegó de la mano de Raquel, una hermosa y conocida romanza de El huésped del sevillano de Jacinto Guerrro, dicha también en perfecto estilo y con la consigna conquistada de transmitir y emocionar al público.

Foto: Luis Pascual

Una apasionada Sevilla de Agustín Lara dio paso a la segunda pieza en solitario de Fernández Aguirre, una morisca del francés enamorado de Andalucía Henri Collet plagada de arabescos y color popular. Después tres pintorescas canciones de Francis López, francés de origen vasco que triunfó de la mano de Luis Mariano, para quien compuso varias operetas. Jordi recordó así sus primeros triunfos internacionales, cuando estrenó en París la opereta El cantor de México.

De López ofreció dos canciones de la opereta Andalousie, Andalucía mía y Chant du sereno, antes de una jubilosa La fiesta bohémienne, y de terminar oficialmente el recital con Sevilla, una popular canción de Manuel Alejandro para Rocío Jurado que brilló en la voz rotunda, potente y plagada de buen gusto de Jordi.

En las propinas, Adiós Granada de la zarzuela Emigrantes, de Calleja y Barrera, otro velado homenaje a Kraus, Se nos rompió el amor, la popular canción de Manuel Alejandro que revive en él una emoción implacable, y Una furtiva lagrima, otro de los pilares fundamentales del tenor en su afortunada carrera. El público que no dejó pasar esta irrepetible oportunidad, absolutamente entusiasmado y emocionado hasta esa misma furtiva lágrima que muchos no pudimos evitar que aflorase.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 17 de noviembre de 2024

SEFF 21 (2024) ÚLTIMAS CONSIDERACIONES

El director del Festival de Cine Europeo, Manuel Cristóbal

Muy satisfechos de que tanto Leurs enfants après eux como Flow hayan cosechado los mayores reconcimientos en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, aunque a la vez decepcionados con que Ernest Cloe: Lost and Found haya pasado desapercibida para un jurado en el que participaban David Puttnam y Jeremy Irons, reencontrados así casi cuarenta años después de La misión, tenemos sin embargo que hacer unas cuantas reflexiones sobre la celebración de este vigésimo primer festival.

No vamos a insistir en la torpeza de distribuir las proyecciones por diversas salas desperdigadas por toda la ciudad. Entendemos que sea una forma de atender a los distintos exhibidores, pero causa un evidente descenso de público, al que le resulta más difícil programar esas sesiones maratonianas que a tantos y tantas les gusta adherirse, aunque luego, el resto del año, apenas se dejen ver cuando películas de esta misma índole se proyectan en el circuito comercial.

Sí tenemos que manifestar nuestro pesar porque el festival haya cambiado de nombre. Ha desaparecido la mención a cine europeo para centrarse en nuestra ciudad. Festival de Sevilla ha pasado a deniominarse, como la Feria de Sevilla, la Semana Santa de Sevilla y tantas otras celebraciones que pretenden convertirnos en el centro del mundo, cuando lo que únicamente consiguen es que nos consideren más catetos. El de Málaga es de cine español, el de Huelva de cine iberoamericano, por que él nuestro tiene que perder el título que ha defendido durante dos décadas. Que lo justifiquen en esa necesaria promoción con la que todas las corporaciones se empeñan en hacer de Sevilla una ciudad eminentemente turística, nos parece estéril. Para eso mejor limpiar nuestras calles, que tanto lo necesitan, cuidar nuestros monumentos, invertir más en transporte público (¡ay, ese metro y ese tranvía... tan ridículos!) y rehabilitar edificios que llevan décadas pidiendo auxilio, como el Mercado de la Carne bajo el puente de los bomberos.

En cuanto a los títulos que se emplean para programar las películas, se tira siempre de los internacionales en inglés, con lo que se pierde la nacionalidad de cada película. Aconsejamos nombrar los films por su título original y entre paréntesis articular una traducción más o menos literal al castellano. Sería otra forma de celebrar nuestra diversidad cultural.

Después de varias ediciones en las que se corrigió la ausencia del festival en una página web de tanto uso y promoción como es IMDB (Internet Movie Data Base), ésta se ha vuelto a descuidar ese detalle tan barato y eficaz, de forma que de ninguna de las películas programadas se hace mención de su estreno en nuestro festival, sí en otros muchos de escasa entidad a lo largo y ancho del mundo. Claro, es mejor promocionar gastando e invirtiendo que echando mano del ingenio, la sencillez y la razón.

Para finalizar con mejor sabor, una última reflexión más amable: ¿Qué sería del cine europeo sin Francia? El país vecino produce más películas que ningún otro, y participa como coproductor en muchas más. Así se promueve el cine, la cultura, el arte y el país. Pero dudo que nadie tome nota de estas consideraciones. Sobre el cambio de nombre del festival, mi amigo Carlos ha escrito una estupenda reflexión en su blog, que pueden leer en este enlace. Nosotros nos resistimos a cambiarle el nombre, seguimos apostando por sus siglas, SEFF (Sevilla European Film Festival), y esperamos que estos mandatarios tan ridículos y mediocres reculen.

jueves, 10 de octubre de 2024

UN EDIFICIO EMBLEMÁTICO


Con motivo de la colocación de una placa en reconocimiento a los valores de la arquitectura contemporánea del edificio de apartamentos de Huerta del Rey (Eduardo Dato, 22) de los arquitectos Felipe Medina y Manuel Trillo de Leyva (OTAISA), en el marco de las actividades de la XXIII Semana de la Arquitectura, me ha parecido oportuno incluir en estas páginas las emotivas palabras que sobre dicho acto me han llegado a mi correo, toda vez que desde niño he sentido una especial admiración por este edificio tan ligado a mi biografía sentimental, por cercanía al domicilio de mi abuela y de una de mis mejores amigas.

El acto, celebrado ayer miércoles 9 de octubre de 2024, contó con la intervención de Nuria Canivell, decana del COAS y Valentín Trillo de Leyva, hijo de Manuel Trillo, uno de los autores del edificio. Reproduzco la nota de prensa que ha llegado hasta mis manos, en la que se destacan los valores del inmueble:

Edificio de apartamentos Huerta Del Rey, 1967-68

Ubicado en una zona de gran crecimiento urbano residencial en las décadas de 1960 y 1970, de bloques en altura y amplias zonas libres, y destinado a una burguesía media alta en el barrio de Nervión, en la confluencia de dos importantes avenidas (Eduardo Dato y San Francisco Javier), el edificio de apartamentos de Huerta del Rey es, sin duda, uno de los ejemplos de vivienda más novedosos de la ciudad de Sevilla de su época, en todos sus aspectos.

Por un lado, tipológicamente, establece un modelo residencial que no es conocido hasta ahora en esta ciudad, con un interesante concepto de apartamentos y un programa de viviendas de uno, dos o tres “ambientes”, como define el texto comercial de la época, donde la importancia de las zonas comunitarias es especialmente relevante.


En este sentido, toda la planta primera, separada formalmente de la planta baja con una rotunda bandeja de hormigón, genera una amplia serie de espacios colectivos de diferentes usos, desde salas de reuniones, despachos, salones, zonas de vestuarios y aseos, y una gran terraza en la que se ubica la piscina, elemento casi escultórico de gran impacto visual.

Las viviendas desarrolladas en este edificio, que presenta una anchura total poco habitual por su gran dimensión, se distribuyen en torno a una galería central con apartamentos a ambos lados y, en los extremos este y oeste, con una referencia a los modelos de vivienda de Mies van de Rohe en Chicago (Lake Shore Drive Apartments).

El esquema se repite en todas las plantas, desvelándose en el exterior mediante una serie de potentes bandejas, revestidas de hormigón prefabricado, que producen la imagen más característica del edificio, y balconadas corridas con la fachada de ladrillo visto rehundida en un segundo plano.

En este sentido, indicar también los novedosos sistemas constructivos, con recursos estructurales y materiales, que han permitido, además, un estupendo mantenimiento y facilitado su durabilidad.

Cabe destacar el cuidado en la concepción espacial del vestíbulo, así como el diseño integral de este y las zonas comunes (mobiliario, elementos artísticos, carpinterías exteriores e interiores, ascensores, barandillas, elementos decorativos) que reflejan un cuidado extremo, que se ha mantenido perfectamente hasta la actualidad gracias a una comunidad de propietarios con una poco frecuente sensibilización hacia el valor arquitectónico del edificio.

Resumen publicado por Fundación DOCOMOMO IBÉRICO sobre texto de Juanma García Nieto.

Fotos: Juanma García Nieto

martes, 1 de octubre de 2024

75 AÑOS SIN JOAQUÍN TURINA: EL COMPOSITOR SEVILLANO, PROTAGONISTA DEL OTOÑO MUSICAL

José Luis García del Busto, Rafael Ruibérriz de Torres y José Luis Turina

Sevilla siempre ha hecho justicia a la música de uno de sus compositores más sobresalientes y universales, Joaquín Turina. Tres de sus composiciones más populares y reconocidas, La oración del torero, las Danzas fantásticas y La procesión del Rocío, se interpretan con cierta frecuencia en la ciudad de la Giralda, y no hace muchos años que dejó de celebrarse el Festival de Música de Cámara Joaquín Turina. Lo hacía cada dos años y concitaba a un buen número de prestigiosos intérpretes para trabajar juntos en distintas combinaciones instrumentales, incluyendo en cada concierto alguna pieza del autor que le prestaba su nombre, todo ello coordinado por la pianista Benedicte Palko. Pero este festival desapareció hace tiempo, como tantas convocatorias que han fenecido en esta ciudad a pesar de haber conseguido consolidarse, entre ellas los Encuentros de Música de Cine de Sevilla, que precisamente nacieron con un concierto en el entonces Álvarez Quintero, hoy Espacio Turina, en el que la Sinfónica de Madrid dirigida por Antón García Abril nos dio a conocer la música cinematográfica de Turina.

Joaquín Turina nació en Sevilla el 9 de diciembre de 1882, y murió en Madrid el 14 de enero de 1949. Precisamente esta última efeméride es la que ha dado pie a Ruta Turina, un ambicioso proyecto del ICAS liderado por el flautista y gestor cultural Rafael Ruibérriz de Torres, que conjuga el trabajo y el esfuerzo de prácticamente todas las instituciones y asociaciones que dan vida musical a la ciudad. Habiendo agotado en Sevilla las enseñanzas en armonía y composición de Evaristo García Torres, maestro de capilla de la Catedral, y en piano de Enrique Rodríguez, Turina completó su formación en el Conservatorio de Madrid y la Schola Cantorum de París, donde estudió con Vincent d’Indy y se adiestró en la corriente franco-belga que lideraba César Franck. Conoció a Albéniz y a Falla a propósito del estreno en París de su Quinteto Op. 1, quienes le convencieron de abandonar ese estilo europeizante y cosmopolita empleado en tan impresionante obra para centrarse en un lenguaje más nacionalista, sin perder la elegancia y el señorío que ya evidenciaban sus notas. Algo que en palabras de su nieto, José Luis Turina, compositor y académico, supuso una notable metamorfosis en el catálogo de su abuelo.

Una mesa redonda muy académica e ilustrativa

Precisamente fue José Luis Turina quien contó esta anécdota de la mano de un texto de su propio abuelo. Él, junto al crítico musical y también académico José Luis García del Busto y el coordinador de esta Ruta Turina con la que se homenajea al compositor cuando se cumplen setenta y cinco años de su fallecimiento, participaron en la mesa redonda con la que arrancó esta aventura en el Espacio Turina, tras una breve introducción de Cristina Lucio-Villegas al piano interpretando dos de los tres movimientos que integran el ciclo Por las calles de Sevilla.

García del Busto destacó la versatilidad del compositor y la relevancia de algunas de sus obras fundamentales, mientras José Luis Turina reveló algunos recuerdos de infancia y juventud, incluido cómo residiendo su abuelo a la espalda del entonces edificio de Correos en Madrid, descubrió en el trastero del inmueble algunos manuscritos, entre los cuales se encontraban algunas de las joyas que recupera este imponente ciclo.

Turina regresó a España en 1941 y se instaló en Madrid, donde contrató con la Unión Musical Española la publicación de su obra, centrada en música fundamentalmente escrita para cuerda, lo que impidió que su proverbial versatilidad se extendiera a otros instrumentos, especialmente los de viento. En Madrid fue director y crítico musical de la revista El Debate, catedrático en el Conservatorio y director del departamento musical del Ministerio de Educación.

Un extenso catálogo, parcialmente recuperado en esta ruta

Prácticamente la totalidad de las instituciones públicas y privadas que organizan cada temporada la programación musical de la ciudad, participan en esta efeméride, ya sea incluyendo en sus propuestas alguna pieza del compositor, o dedicándole monográficos especialmente concebidos para esta ruta tan especial. Los primeros en sumarse serán Juventudes Musicales de Sevilla con el concierto que Noelia Navas dará en el Pabellón Domecq del Parque María Luisa. Después, la Sala Cero celebrará un concierto del Cuarteto Almaclara-Inés Rosales, y el organista Gereon Krafhorst interpretará una obra en el Oratorio de la Santa Escuela de Cristo, organizado por la Asociación de Amigos del Órgano Cavaillé-Coll de Sevilla. El Festival de la Guitarra colaborará a finales de octubre y principios de noviembre con obras tan representativas del arte de Turina a la guitarra como el Fandanguillo Op. 36 o la Sonata Op. 61, algo que no cultivaron ni Albéniz ni Granados, y Falla sólo lo hizo en una ocasión.

Cristina Lucio-Villegas

Ya en el mes de los difuntos, Cristina Bayón participará en un concierto en el Real Círculo de Labradores en el que interpretará entre otras obras el Homenaje a Tárrega Op. 69. En el seno del Festival de Cine Europeo, el Cine Odeón de Plaza de Armas proyectará la película El abanderado, con música de Turina. El barítono Alfonso Mújica, dentro de un recital en el Espacio Turina, interpretará Poema en forma de canciones Op. 19, y el Ateneo de Sevilla albergará una mesa redonda sobre el Turina mas desconocido, su música de juventud, religiosa y lírica, de la mano entre otros del historiador y crítico musical Andrés Moreno Mengíbar y la comisaria de la exposición que tendrá lugar también en ese espacio, Ana Ruibérriz. La histórica Orquesta Bética de Cámara se sumará a la ruta con piezas como Poema de una sanluqueña y La oración del torero.

Jorge Bayona incluirá en su concierto de piano en el Cartuja Center Cite, el ciclo Sacromonte Op. 55. El Cuarteto Isbilya protagonizará en el Espacio Turina uno de los monográficos, en torno a su música de juventud, en el que se incluye el robusto Cuarteto Op. 67. El otro monográfico será en la Iglesia del Salvador, de la mano de la Archicofradía de Pasión y el Excmo. Cabildo de la Catedral. La Orquestina, las voces del tenor Francisco Fernández Rueda y el barítono Andrés Merino, y la pianista Cristina Lucio-Villegas, nos darán a conocer entre otras, algunas de sus obras religiosas, incluido un Ave María. Una clase magistral de Pérez Floristán en el Conservatorio Manuel Castillo, organizada por la Fundación Barenboim-Saïd, completa la oferta de noviembre.

Fin de fiesta hasta el día de su cumpleaños

Un concierto de voz y piano en la Catedral, y otro de la sección de vientos de la Sinfónica Conjunta interpretando bajo la dirección de Camilo Irizo y el patrocinio de la Universidad de Sevilla y el Conservatorio Manuel Castillo una transcripción de las Danzas fantásticas, forman parte de la oferta de diciembre. El organista Jesús Sampedro incluirá una pieza del compositor en el Oratorio de la Santa Escuela de Cristo, mientras el internacionalmente famoso guitarrista Pablo Sainz Villegas incluirá en su recital de diciembre en el Maestranza la Sevillana Op. 29. Diciembre culminará con la inclusión de una pieza muy querida por el autor, Navidad Op. 16, en el habitual concierto navideño de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla que dirige Vladimir Dmitrenco.


Pero en enero continuará la celebración, con el trío Círculo incluido en el programa que el Conservatorio Manuel Castillo propone en el ciclo de música de cámara de la ROSS que se celebra cada temporada en el Espacio Turina. Y el 13 de enero culmina la ruta, un día antes del cumpleaños del compositor, con un monográfico en el Teatro Cajasol organizado por la Compañía Sevillana de Zarzuela, con la complicidad de la Real Academia de Bellas Artes Sta. Isabel de Hungría y la Fundación Cajasol, en el que la soprano Aurora Galán y el pianista Javier Molina desgranarán algunas de las composiciones líricas de Turina, incluidas piezas de sus óperas Margot y Jardín de Oriente, de cuya compleja y metódica recuperación se encargó su nieto José Luis a principios de los años ochenta del pasado siglo, según él mismo relató en esta mesa redonda de inauguración.

Lástima que en este acto de presentación prescindiéramos de la voz de Leonor Bonilla, manifiestamente indispuesta, que con las voces del Grupo de Cámara Santa Cecilia y el concurso de la pianista Lucio-Villegas, debía haber interpretado la Plegaria de la Divina Pastora Op. 22, una obra que el autor compuso en 1900 para la Hermandad homónima de Cantillana, con la que su madre guardaba fuertes lazos devotos y sentimentales. Como puede comprobarse, todo un esfuerzo de colaboración y solidaridad entre todos los agentes culturales que velan por la buena salud musical de la ciudad, que convierten esta Ruta Turina, cuya apuesta de continuidad forma parte del proyecto del ICAS, en una empresa tan emotiva como absolutamente sentimental. A buen seguro que nadie sufrirá ningún tipo de decepción.

Fotos: Luis Ollero
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 29 de abril de 2024

LO DE LA CARTUJA NO TIENE REMEDIO


Cada vez más degradada, como si hubiera sido reducida a escombrera o cultivo de yerbajos, la que una vez fuera orgullo de Sevilla y símbolo de su modernidad, ha ido viendo cómo la mala educación y la grosería imperante en la ciudadanía y la mala gestión y abandono de la administración, ha lastrado el paisaje de la Isla de la Cartuja hasta ir dejándolo hecho un infortunio. Ni la implantación de nuevas empresas, ni nuevos centros de ocio como el imponente Auditorio Cartuja Center, han remediado una situación que se viene denunciando desde que prácticamente acabaran los fastos del 92 y de la que ya nos hemos hecho eco anteriormente en estas mismas páginas.

Hay zonas absolutamente deterioradas, parcelas abandonadas y un sinfín de despropósitos que han convertido el legado de la Expo en una auténtica vergüenza, a pesar de lo cual sigue formando parte del circuito de los autobuses turísticos, mientras el otro legado, mucho mejor conservado, el de la Exposición Iberoamericana del 29, sufre el desprecio de estas rutas, flagrante desperdicio en el caso de la incomparable Avenida de la Palmera, que por mucho que se empeñlen en vilipendiar sus últimas intervenciones urbanísticas, mantiene todo su encanto y valor arquitectónico, mezcla de estilos que le han dado la suntuosidad que luce.


Pero sigue llamándonos la atención cómo paseos destinados a peatones y bicicletas siguen sufriendo la invasión incívica y desvergonzada de automóviles como si de aparcamientos se tratara, lo que sumado a la nula vigilancia y la pereza de autoridades, da como resultado una agresión urbanísitca y medioambiental impropia de una ciudad que se quiere ejemplo de patrimonio y cultura. Mi último paseo en bicicleta por las inmediaciones del Centro de Alto Rendimiento, ayer mismo domingo 28 de abril, se tradujo en estas fotos para el escarnio. Y temblamos ante la reapertura de Isla Mágica, cuando sus usuarios se sientan impunemente merecedores de invadir aceras y paseos, ante la desidia habitual de nuestras autoridades y la mala educación imperante en una sociedad sin remedio.

jueves, 14 de marzo de 2024

LA SUSONA DE CARRETERO DEVIENE DE RETO A TRIUNFO

Ópera con música de Alberto Carretero y libreto de Rafael Puerto. Nacho de Paz, dirección musical. Carlos Wagner, dirección escénica. Alejandro Andújar, escenografía y vestuario. Albert Faura, iluminación. Francesc Isern, diseño de video. Sylvain Cadars, ingeniero de sonido. Alberto Carretero, electrónica. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Con Daisy Press, Luis Cansino, José Luis Sola, Federico Fiorio, Marina Pardo y Andrés Merino. Coro Teatro de la Maestranza (Íñigo Sampil, director). Producción del Teatro de la Maestranza en colaboración con el Auditorio de Tenerife. Teatro de la Maestranza, miércoles 13 de marzo de 2024

Daisy Press y José Luis Sola

Tratándose de Alberto Carretero, no cabía esperar de La bella Susona uno de esos estrenos absolutos que programan periódicamente teatros como el Metropolitan de Nueva York basándose en éxitos teatrales o cinematográficos. Tampoco era previsible que echara mano de su particular, duro y exigente universo musical, no muy al alcance de todo tipo de sensibilidades. Demostrando una vez más su indiscutible inteligencia, ha tirado por la vía intermedia, que ni traiciona su estilo ni la vanguardia para la que está comprometido, pero tampoco pide al público habitual de la ópera la aceptación incondicional de una estética que se antoje demasiado extremista y exigente. El resultado es hora y media casi de experiencia sensorial siguiendo los cánones tradicionales de un espectáculo operístico, tanto escénica como musicalmente, teñido de una experimentación inquieta y sumamente atractiva.

Tras varios años desde que la pandemia retrasara su estreno, este encargo con tema sevillano de la Sinfónica de Sevilla cuando la dirigía John Axelrod, por cierto presente en la sala como también lo estuvo la tarde anterior con el Réquiem de musicAeterna, se añade a la suculenta lista de óperas ambientadas en nuestra ciudad. Durante todo este tiempo ha asumido su condición de work in progress, hasta que anoche se presentó ante el público seguramente en su versión definitiva. No ha perdido del todo su carácter de ópera de cámara, pero ha avanzado hasta adquirir un aspecto mucho más ambicioso y presentarse como híbrido entre dicho concepto y el que tenemos de ópera en toda regla. Para eso se ha rodeado de un equipo de primera categoría, técnico y artístico, que ha dado como resultado el triunfo del que anoche pudimos disfrutar en el escenario principal del Teatro de la Maestranza.


Una protagonista controvertida

Extraña sin embargo que para la ocasión se haya decantado por un personaje continuador de esa tradición que sitúa a la mujer en el centro de intrigas y traiciones, le hace purgar sus pecados y finalmente sacrificarse por amor y asumir su condición de víctima del hombre machista y maltratador. Creíamos que ese tipo de personaje pertenecía al pasado, cuando Madame Bovary o Anna Karenina triunfaban en la literatura y Lucia di Lammermoor o Violeta Valéry lo hacían en la ópera. Sin embargo, el talento del libretista Rafael Puerto ha dado un pequeño vuelco al comportamiento de esta bella Susona, fundamental para eximirle de esos prejuicios y constantes que han lastrado históricamente la condición de la mujer. No es precisamente su Susona otra Eva o femme fatale medieval que arrastra al hombre a la tragedia para terminar sacrificándose por él.

Salvado inteligentemente este escollo, la leyenda que dio nombre a una calle sevillana en el Barrio Santa Cruz, antes llamada de la muerte, viene servida con un trabajo espléndido en lo musical y en lo poético, que gracias a la dirección escénica de Carlos Wagner apoyada en la escenografía de Alejandro Andújar, curtido también en el musical como atestigua su Company del Teatro Soho de Málaga, la iluminación de Alberto Faura y los muy creativos videos de Francesc Isern con el río siempre como protagonista, nos sumergen en una Sevilla tenebrosa, la que sin duda debió reinar cuando el catolicismo fue purgando cualquier otra creencia que se antojara amenazante. En este entorno, la música de Carretero fluye con fuerza hipnótica y subyugadora, combinando y alternando electrónica, manipulada por él mismo, con una orquesta sinfónica magníficamente dirigida por Nacho de Paz, preparada concienzudamente para la ocasión, extrayendo de sus instrumentos sonidos nuevos y embriagadores. La literatura es convencional, permitiendo licencias vocales e instrumentales que entroncan con la tradición operística, pero sin renunciar a sonoridades dispares y vanguardistas, todo envuelto en un halo místico e intrigante en el que todas las familias orquestales lucen resplandecientes, mientras el trabajo de Sylvain Cadars al sonido reproduce ese ambiente amenazador que da sentido contemporáneo a la historia que se nos cuenta.

Poesía y tinieblas al servicio de una música hipnótica

También se esmera mucho Rafael Puerto para dotar de poesía una historia que se presenta más como larga reflexión de la protagonista que como una narración convencional, donde los recuerdos se mezclan con los sentimientos en una Sevilla ocupada por la sinrazón y el fanatismo religioso, que renuncia a ser crisol de culturas para sumergirse en las tinieblas medievales que lastraron nuestro progreso y devenir. En un doble plano escénico, asistimos en un nivel superior a la turba humana a la que presta voz y cuerpo un coro entregado al máximo, mientras en otro nivel a la altura del escenario entramos en la casa de Aben Susón y en el convento donde Susona recibe al apoyo y el consuelo de Sor Gregoria.

Federico Fiorio

Soluciones inteligentes y atractivas para dar empaque a un estreno absoluto en el que brilló el talento de la artista multidisciplinar estadounidense Daisy Press, con voz lírica educada y presencia arrolladora también en sus espasmódicos movimientos. Frente a ella, José Luis Sola fue un Guzmán de dicción clara y fraseo preciso, el que mejor encaja en el concepto tradicional lírico, y Luis Cansino luchó por destacar en el entorno a pesar de la amplificación natural, debido a una voz de escasa proyección. Mucho mejores estuvieron Marina Pardo con voz potente y flexible, y la sedosidad del contratenor Federico Fiorio como escribano. Habitual del Maestranza, Andrés Merino cumplió tan favorablemente como el espléndido coro, completando un elenco a la altura de este estreno absoluto con el que el coliseo sevillano cumple una obligación consustancial a los buenos teatros de ópera.

La colaboración en la producción del Auditorio de Tenerife asegura una representación en esa ciudad que esperemos se extienda a otras plazas. Aquí de momento queda otra oportunidad, el viernes, de asistir a un evento de este calado y ser testigo de su transcendencia. Entretanto, se complementa con un espectáculo en el Alcázar de la mano del Femás, con el grupo canadiense étnico-oriental Constantinople y el conjunto sevillano experimental Ocnos junto a la carismática voz de Ángeles Núñez, recreando sonidos de la Sevilla de entonces acompañados de un nuevo cancionero en cuatro partes del propio Carretero.

Fotos: Guillermo Mendo
Versión ampliada del artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 31 de julio de 2023

INCIVISMO Y ABANDONO EN SEVILLA: LA CARTUJA

Aparcamiento incívico e improvisado en el acerado junto al CAR

Aunque éste sea un blog fundamentalmente de cine y música, de vez en cuando aprovechamos para reflexionar o denunciar sobre ciertos aspectos relacionados sobre todo con Sevilla. Para quien, como yo, tanto ama su ciudad, su gestión y su ciudadanía provocan también mucho dolor, debido a la dejadez y a la falta de civismo, lo que a menudo convierte la ciudad en algo muy lejano a lo que merece y deseamos quienes sí cumplimos unas normas mínimas de convivencia.

Aparcamiento incívico e improvisado en la zona ajardinada junto al Hotel Barceló

Para empezar esta ronda de denuncias, nos hemos fijado en el aspecto tan deteriorado que presenta la que una vez fue la joya de la modernización de la ciudad, la Isla de la Cartuja. Dos cuestiones nos han llamado especialmente la atención en los últimos años, por un lado el uso indiscriminado que de sus aceras y paseos hacen los vehículos de quienes, fundamentalmente, deciden pasar una jornada en Isla Mágica sin pasar por el cómodo aparcamiento dispuesto para ello, y que sólo supone desembolsar una cantidad mínima creo que de tres o cinco euros.

Paseo fluvial invadido junto al Teatro Central. Un vehículo circula libremente por esta zona prohibida al tráfico

El acerado junto a las instalaciones del CAR se convierte así en un improvisado, incómodo y desagradable aparcamiento que impide a los peatones pasear por él, obligándoles a ocupar el carril bici y desplazando éstas en más de una ocasión. Pero aún peor es haber convertido el paseo fluvial junto al Guadalquivir en aparcamiento provisto incluso de los consabidos gorrillas. Más allá incluso del Teatro Central es raro no encontrar en fines de semana coches aparcados impidiendo el uso para el que fue diseñado dicho paseo, el disfrute de peatones y bicicletas. Rara vez pasa por allí la policía, local o nacional, para impedir dicho infortunio e imponer las consabidas multas.

Cancela rota de entrada a la pasarela sobre el río

Y no dejamos el paseo fluvial para denunciar el cierre durante años de la pasarela que nos hacía disfrutar de tantos y agradables paseos sobre el río. Suponemos que el cierre se produjo para evitar que la chavalería lo utilizara como trampolín con el que zambullirse temerariamente en el insalubre río, si bien como remero y piragüista aficionado que fui, las caídas que sufrí y los baños voluntarios que me di en él, nunca me provocaron ningún desajuste físico. Como cabía imaginar, cerrar la pasarela no impidió que los chavales siguieran utilizándola como puente para la diversión, mientras fuimos el resto de la ciudadanía, quienes perdimos el placer de pasear por él. Pagamos justos por pecadores.

Cancela cerrada a la salida de la pasarela sobre el río

Sin embargo hace tiempo que el precinto de la cancela  de entrada a la pasarela fue roto, también la cancela, pero el de salida sigue intacto, por lo que el abandono municipal ha dejado la pasarela seriamente dañada, síntomas que se perciben también en la barandilla seccionada para facilitar el baño de los gamberros. Una vez más, falta mantenimiento en una ciudad que siempre se reivindica de cara al turismo y la historia. Es sólo una de las muchas vergüenzas que denunciaremos, mientras el ánimo y el cuerpo nos lo permita, en próximas entregas.

Barandilla seccionada en la pasarela sobre el río

Fotos tomadas el pasado sábado 29 de julio de 2023

jueves, 6 de julio de 2023

SEPHARDICA MIRA A SEVILLA DESDE EL GUADALQUIVIR

XXIV Noches en los Jardines del Real Alcázar. Sephardica: Sara Marina, clavicémbalo, percusión y narración; Emilio Villalba, dirección musical, cuerda pulsada, viola; Irene Saura y Patry Cruz, canto. Programa: Sevilla. La música de un reino (música sefardí y andalusí fundamentalmente de los siglos XVI y XVII). Miércoles 5 de julio de 2023


Para un enamorado irredento del Guadalquivir, concretamente de su dársena, cuyas aguas ha recorrido una y mil veces en piragua y remo, y sobre las cuales celebró el día más feliz de su vida, el de su boda, una propuesta como la que ofrecía el
proyecto Sephardica no podía pasar desapercibida. Un espectáculo que aúna música, poesía, canto, historia y narración, en el marco de esas Noches del Alcázar que son ya consustanciales al estío sevillano, cuando cumplen veinticuatro años de ininterrumpida programación veraniega. En este tiempo han surgido muchas propuestas nuevas y diferentes para amenizar el calor inherente a esta ciudad, alguna de las cuales se coló en forma de eco por el Jardín del Cenador de la Alcoba, sin por ello agredir el carácter relajado del concierto y sin que estas alternativas hayan disminuido el interés de propios y extraños por las tan consolidadas Noches del Alcázar que el equipo de Actidea hacen realidad con su esfuerzo y dedicación.

El Guadalquivir fue motivo y testigo de este recorrido por coplas, danzas y música de toda índole que capturaron la esencia de esta ciudad a lo largo de los siglos, como testamento de su pasado árabe y judío, y su proyección hacia las distintas etapas que han ido conformando su historia y su idiosincrasia. Sephardica apareció con una formación nueva, en la que la voz y la sensualidad de Ángeles Núñez ha sido sustituida por las voces cálidas pero intencionadamente menos en estilo de Patry Cruz e Irene Saura, dos devotas de la voz, a la que dedican su esfuerzo como cantantes y actrices. Pero en el corazón del conjunto permanecen sus dos artífices principales, Sara Marina, que con su voz menuda e inocente personificó ese Guadalquivir desde cuyas riberas sonaron los cantos de la época convenientemente transformados para adaptarse a las nuevas sensibilidades. Y Emilio Villalba, que con una maestría indiscutible es capaz de dominar la cuerda pulsada y la frotada haciendo gala de una colección impresionante de instrumentos de época, que poco tiene que envidiar a la que atesora Joaquín Rodero del grupo Caravasar, que tanto estuvo ligado a estas noches del Alcázar en sus primeros años de andadura.

Los poemas de Joaquín Romero Murube en torno al río y la vida alrededor, desde Triana al Arenal pasando por el puente que todo lo sabe, la velá y los barcos que de sus muelles zarparon y a ellos volvieron, sirvieron para conducir este paseo amable y distendido. En él sobresalieron las bellísimas ornamentaciones de Villalba, que ofreció unas gallardas a la sorprendente viola de teclas y una tarantela al rabel pletóricas en ritmo y virtuosismo, con el disciplinado acompañamiento a la percusión de Marina, que también hizo uso de su destreza al clavisimbalum y una nutrida representación de panderos y darbukas, así como un sorprendente adufe que tamborileó con tanta dulzura como delicadeza. La aportación de las voces, en registro grave y agudo combinados y armonizados, nos llevó por un cancionero muy identificable para quienes hemos crecido en esta tierra, siempre desde una sensibilidad modernizada con la que llegar a amplios públicos, traicionando el espíritu original lo justo y dejando claro que se trata de un legado tradicional y popular que como tal admite su transformación según la época. Así pudimos disfrutar del ritmo acentuado y jovial de No me mordas más habibi, la candidez mecida de Por qué lloras blanca niña y muy especialmente el Romance de Gerinaldo, basado en la continua repetición de estrofa con un efecto hipnótico, o el ligero toque aflamencado de la Petenera del niño turco. En el extremo más atrevido abordaron su faceta más comercial con una versión acompasada a través de una suerte de caja de ritmo, del tradicional sefardí Adio Querida, que tanto juego dio a la música popular y tan emparentada está al Addio al passato de La traviata de Verdi.

Foto: Actidea
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 12 de diciembre de 2022

FÍGARO DE LA MAÑANA A LA NOCHE

Las bodas de Fígaro. Ópera de Wolfgang Amadeus Mozart. Libreto de Lorenzo Da Ponte, según la obra de Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais. Corrado Rovaris, dirección musical. Emilio Sagi, dirección escénica. Daniel Bianco, escenografía. Renata Schussheim, vestuario (Reposición: Anuschka Braun). Eduardo Bravo, iluminación. Nuria Castejón, coreografía y asistencia de dirección escénica. Con Alessio Arduini, Natalia Labourdette, Vittorio Prato, Carmela Remigio, Cecilia Molinari, Amparo Navarro, Ricardo Seguel, Manuel de Diego, Juan Antonio Sanabria, Inés Ballesteros y Pablo López. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Coro Teatro de la Maestranza. Íñigo Sampil, director. Producción del Teatro Real de Madrid. Teatro de la Maestranza, domingo 11 de diciembre de 2022


Hace algo más de ocho años que el Teatro Real estrenó esta producción firmada por Emilio Sagi. Siguiendo la pauta de José Luis Castro y Carmen Laffon para su celebrado Barbero de Sevilla, Eduardo Bravo consigue también aquí que la luz de Sevilla brille con entidad propia en esta exquisita y esmerada en todos los detalles producción preciosista y clásica a más no poder. Es así que el cambio de iluminación de primera hora de la mañana, cuando Fígaro y su amada Susana discuten en su habitación, hasta la noche, cuando todas las ingenuas confusiones amorosas se resuelven al son del sublime Perdono, resulta verdaderamente prodigioso. Eduardo Bravo también colaboró con Sagi en la producción de El manojo de rosas del Teatro de la Zarzuela, que curiosamente pudimos ver aquí el mismo año 2014 en que vio la luz esta ópera en Madrid. Que a través de las ventanas del segundo acto pudiéramos disfrutar de una luz cálida de mediodía tan familiar para nosotros y nosotras, y que el atardecer contara también con su mágica representación en el tercero, fue obra de este artista.

Junto a él, la escenografía de Daniel Bianco y el vestuario de Renata Schussheim, a remolque del trabajo que en otras ocasiones hemos podido observar de los legendarios Ezio Frigerio y Franca Squarciapino, demostraron un buen trabajo de documentación sobre nuestros palacios a finales del XVIII, si bien con un referente más urbano, no tan propio de las haciendas de las afueras de la ciudad. Mención especial merece en este sentido la armonía cromática del vestuario. No podemos sino admirar cada uno de los escenarios en los que se desarrollan los cuatro actos, a veces tras una rutilante cortina trasparente o no según la iluminación, exhibiendo un gusto exquisito por la ornamentación y los espacios, con presencia incluso del ruido del agua y de los grillos en parte de la última escena, sobre la que finalmente emerge incluso la luna llena. 
Una producción como se puede apreciar del gusto mayoritario pero que sin embargo contribuye a dar al conjunto un carácter rancio, artesano pero poco creativo, que nada añade a una trama que no puede evitar resultar hoy terriblemente ingenua con sus derechos de pernada y luchas entre clases, si no se es capaz de poner al día sus arcaicos postulados. Reivindicando nuevos aires es como mejor podemos seguir haciendo justicia a una música sublime, una obra maestra incontestable que de por sí justifica su frecuente programación. Entramos así en la disyuntiva de si merecen revisarse los clásicos y someterlos a lavados de cara, o revisitarlos tal como fueron concebidos, creando en esta ocasión la ilusión de que la Sevilla imaginada por Mozart, y antes por Baumarchais, era así de auténtica.

Un cuadro de voces competente y una orquesta fluida

Decíamos a propósito del Don Pasquale que le oímos aquí mismo hace tres años, que la batuta de Corrado Rovaris tiende a ahogar las voces, y volvió a suceder en esta ocasión, quizás en parte debido a su decisión de elevar el foso, lo que por otro lado obligó a los músicos y a él mismo a entrar y salir de él por la platea. Por lo demás, su dirección fue ágil y desenfadada, atenta a cada inflexión de la partitura, procurando hacerla brillar y extraer toda su belleza, contando para ello con una orquesta reducida y la exquisita participación del fortepiano en los recitativos. En este contexto se anunció la posible indisposición del barítono italiano Alessio Arduini, cuya voz se veía afectada por una infección y podría haber sido incluso doblada por su sustituto. Sin embargo su participación fue considerablemente eficaz, apenas cierta falta de potencia y una proyección más corta de lo deseable. Pero fue capaz de construir un personaje a la altura de las circunstancias, con ese toque entre socarrón y sorprendido que caracteriza al emblemático Fígaro, resolviendo con buena nota sus famosos Se vuol ballare, con acompañamiento idóneo de la batuta acentuando la furia del momento, y Non più andrai; pero sobre todo su aria de venganza del último acto, que defendió a capa y espada con resultados altamente estimulantes. También Vittorio Prato acertó con su diseño del Conde Almaviva, añadiendo presencia a su personaje y entonando con buen gusto y clara dicción. Excelente el Cherubino de Cecilia Molinari, ágil y desenfadada en sus dos arias, mejor en Non so più cosa con agilidades de un gusto exquisito, que en un Voi che sapete algo menos lucido y convencional.


Carmela Remigio entró en escena rígida
, apenas sacando partido de la excelsa Porgi, amor, aunque se redimió más tarde en sus dúos y concertantes, ofreciendo incluso un Dove sono más en estilo y con una mayor dosis de flexibilidad. No se puede negar que la soprano italiana añade a su personaje una presencia escénica rotunda y tremendamente apropiada, visible en su primera aparición con aires a lo Elizabeth Taylor. Pero si alguien triunfó por encima del resto del reparto fue sin duda Natalia Labourdette. Sin sorpresas ante un público ya acostumbrado a disfrutar de su candidez y su rutilante voz, abordó con sobresaliente todas sus escenas, a nivel vocal y actoral, y especialmente su única aria, Deh vieni, non tardar, dechado de virtudes en entonación, agilidad y fraseo exquisito. Todos los demás, los seis restantes personajes, cumplieron con exacta competencia, aguantando estoicamente los difíciles y largos finales de los actos dos y cuatro. Mención especial merece la soprano valenciana Amparo Navarro, jocosa Marcellina que contribuyó sobremanera al espíritu desenfadado de una función en la que el cotilleo está omnipresente a través de los figurantes-danzantes que comparten escenas domésticas curioseando las vicisitudes amorosas de los protagonistas. También destacó Inés Ballesteros en su breve participación como Barbarina, y el trío cómico integrado por Ricardo Seguel, Manuel de Diego y Juan Antonio Sanabria. El coro de nuevo ejemplar, con participación individual de dos de sus integrantes, Julia Rey y Diana Larios, cantando impecablemente el dúo de las campesinas.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía