Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de enero de 2026

EL ASUNTO SIRAT Y LA ESPAÑA QUIJOTESCA


Estos días asistimos perplejos a una de esas incongruencias que tan bien se nos dan en nuestro país. Esta misma mañana leía en la prensa que Sirat merecía estar entre las diez películas nominadas al premio gordo de la Academia de Hollywood, el Oscar a la mejor película, como lo están dos de sus principales competidoras de nominación a la mejor película internacional, Valor sentimental y El agente secreto. No está mal que hagamos apología de lo nuestro si no fuera porque medimos con distinta vara lo que pretendemos fuera que lo que decidimos dentroEl Forqué, el Feroz y el Días de Cine han ido a Los domingos, y seguramente también se llevará el Goya. Así hacemos campaña en España, y no pretendía hacer un pareado. Exigimos de fuera lo que despreciamos dentro.

Hasta la irrupción de la película de Alauda Ruiz de Azúa, Sirat era unánimemente la mejor película española del año. Para muchos, entre quienes me incluyo, lo sigue siendo, por su originalidad, su fuerza, su atrevimiento y su capacidad para mantenerte atado al asiento prácticamente desde el minuto cero. Pero de repente hemos decidido apuntarnos a la moda de lo sagrado y lo eclesiástico, sin menospreciar la que igualmente consideramos una estupenda película y honda reflexión sobre la vocación monacal.

No contentos con este desprecio sistemático que está sufriendo la cinta de Oliver Laxe, hoy nos enteramos que el premio del programa de TVE Dias de cine a la mejor película extranjera ha recaído en Valor sentimental, máxima competidora de nuestra película en los Oscar, y que ya obtuvo el premio del Cine Europeo en la última edición, en la que también competía Sirat. Así que la contracampaña la tiene ya hecha, y se la hemos hecho fundamentalmente nosotros mismos. Si eso no es ser quijotes...

sábado, 24 de mayo de 2025

LA OPORTUNIDAD DE UN FESTIVAL DE ÓPERA EN SEVILLA


No cabe duda de que tratándose de la ciudad en la que se han inspirado, directa o indirectamente, más de ciento cincuenta óperas, Sevilla merece un Festival de Ópera. Sin embargo varias son las razones que nos hacen recelar del recién presentado proyecto, justo ayer en uno de los espacios que lo albergarán, la Fábrica de Artillería de la avenida Eduardo Dato, poco a poco, muy tímidamente y después de varios años de reforma, abriéndose al público sevillano.

Toda propuesta cultural que se presente merecerá sin duda nuestro aplauso. Sólo el arte y la cultura pueden generar esperanza de amor y estrechamiento de lazos entre los pueblos. Al contrario que el dinero, la ambición y el poder, que sólo genera miseria y dolor. También cuando esto último, a través de una política podrida y miserable, invade la noble causa de la cultura, como hemos comprobado recientemente. Hace tiempo que el catedrático de repertorio vocal del Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo de Sevilla, Francisco Soriano, viene realizando en la ciudad una impagable labor de agitación musical que le ha llevado a recuperar repertorio de los García, fundamentalmente de Pauline Viardot, y recrear esas soirées musicales decimonónicas con sus conciertos de canto y piano en el Real Círculo de Labradores. Aunque sólo fuera por eso, no podemos sino desear con todo nuestro cariño y sinceridad, mucha suerte y ánimo en esta nueva aventura a la que, a pesar de las consideraciones que a continuación desgranaremos, auguramos el éxito que merece.

Sin embargo, a tenor de la programación ayer presentada, encontramos más de una consideración que hacerle, a la vez que lamentamos que no se haya todavía aprovechado la oportunidad de lucir el emblema de Sevilla, Ciudad de Ópera, para lograr que programaciones a menudo despreciadas como la del Maestranza o la Sinfónica, llegaran a mejor puerto. Ni nuestro coliseo ni la orquesta se han molestado lo suficiente en generar reclamo turístico y cultural para la ciudad, logrando así que melómanos de otros países llenen los huecos tan frecuentes que observamos en los aforos del Maestranza o el Espacio Turina, nuestros dos principales escenarios musicales.

Igual que nosotros aprovechamos la ocasión cuando viajamos de asistir a óperas y conciertos, debe haber mucho público extranjero interesado en aprovechar en Sevilla su oferta, para lo que los agentes culturales deberían haber trabajado hace ya mucho tiempo, generando vías de comunicación y márketing que logre sintonizar con ese público en potencia. Sólo entonces, una vez cosechado público de fuera interesado en nuestras propuestas, lo que a su vez generaría una mejora considerable de esas mismas propuestas, sería aconsejable crear un festival como el que ahora se ha presentado.

Si la Sinfónica, como algunas voces autorizadas de la ciudad reclaman, tuviera su propio auditorio, y afortunadamente Sevilla es generosa en esa estrategia, el Maestranza podría, como hacen otros teatros europeos, alternar su temporada de estrenos con otra de repertorio con músicos y voces locales y producciones almacenadas, ofreciendo para turistas esos títulos emblemáticos de la ciudad, desde El barbero de Sevilla a Carmen pasando por Las bodas de Fígaro, Fidelio, La favorita o Don Giovanni, de la misma forma que se les invita a tablaos y otros espectáculos flamencos.

Pero además, este festival se presenta en formato transversal, por cuanto aprovecha la programación previamente diseñada por espacios y conjuntos de la ciudad, como el propio Maestranza, el Turina o Zahir Ensemble, para incluirlos en su propia agenda, lo que no suma a la oferta musical de la ciudad, y parece seguir siendo un reclamo sólo para público local. Así, Don Giovanni de Mozart en el Maestranza, Don Juan no existe de Helena Cánovas en Artillería pero dentro de la programación del Maestranza, los recitales de Franco Fagioli en el mismo teatro o de Vivica Genaux en el Turina, así como la presentación en primicia en la ciudad de la ópera-ballet de Philip Glass Les enfants terribles, a cargo de Juan García y Zahir Ensemble, parecen citas pre-programadas, por mucho que el propio festival se erija en productor de este último.

Entre el resto destacan dos óperas de Manuel García, conmemorando así el doscientos cincuenta aniversario de su nacimiento. Una en formato convencional, Il Califfo di Bagdad, con la ROSS dirigida por Alessandro d'Agostini, y las voces de Leonor Bonilla, Juan de Dios Mateos y Alicia Naranjo, si bien su ubicación en el Patio de la Montería del Alcázar hace dudar de la grandeza de esta producción del propio festival. La otra, la ópera de cámara Quien porfía mucho alcanza, con representación tres días consecutivos en distintos espacios, el Palacio de Dueñas, la Casa Salinas y el Hospital de la Caridad. Otras propuestas son una selección de Carmen en clave de jazz por el quinteto del sevillano Daahoud Salim, la ópera de Monteverdi Il combattimento di Tancredi e Clorinda en Artillería, a cargo de la Barroca de Sevilla y la producción del Festival de Peralada, y el espectáculo de Accademia del Piacere en torno a la música teatral española e italiana del seicento, con las voces de Juan Sancho y Lucía Martín-Cantón, que dan buena muestra del carácter eminentemente local de la propuesta, dando cabida a muchos de los agentes musicales de la ciudad, como si el todo se hubiera diseñado para ellos y ellas.

Por otro lado, el festival recupera Es lo contrario, la ópera a ciegas de César Camarero que pudimos "ver" en el Maestranza hace justo cuatro años, a cargo de nuevo de Zahir Ensemble, ahora en Artillería. Un recital con la mezzo Carol García, la soprano Elena Sancho Pereg y la pianista Teodora Oprisor, ofrecerá un recorrido por las conexiones hispano-francesas en torno a Carmen en el Espacio Turina, y otro de Nerea Berraondo, la mezzosoprano navarra que tan buena impresión nos causó con Socrate de Satie en el último concierto de la Conjunta, y Anna Malek al piano, que ya ofrecieron un aperitivo en forma de Habanera de Carmen en el acto de presentación de la programación y el cartel de la artista jerezana Ana Barriga, en el que desgranarán música centroeuropea y eslava de inspiración española en la era de Carmen, en el salón de Tapices del Alcázar, completan una oferta que dista considerablemente de lo que entenderíamos por un festival de ópera en la ciudad que tantas inspiró, si bien podría asegurar la presencia cada temporada de una del insigne conjunto de grandes.

domingo, 17 de noviembre de 2024

SEFF 21 (2024) ÚLTIMAS CONSIDERACIONES

El director del Festival de Cine Europeo, Manuel Cristóbal

Muy satisfechos de que tanto Leurs enfants après eux como Flow hayan cosechado los mayores reconcimientos en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, aunque a la vez decepcionados con que Ernest Cloe: Lost and Found haya pasado desapercibida para un jurado en el que participaban David Puttnam y Jeremy Irons, reencontrados así casi cuarenta años después de La misión, tenemos sin embargo que hacer unas cuantas reflexiones sobre la celebración de este vigésimo primer festival.

No vamos a insistir en la torpeza de distribuir las proyecciones por diversas salas desperdigadas por toda la ciudad. Entendemos que sea una forma de atender a los distintos exhibidores, pero causa un evidente descenso de público, al que le resulta más difícil programar esas sesiones maratonianas que a tantos y tantas les gusta adherirse, aunque luego, el resto del año, apenas se dejen ver cuando películas de esta misma índole se proyectan en el circuito comercial.

Sí tenemos que manifestar nuestro pesar porque el festival haya cambiado de nombre. Ha desaparecido la mención a cine europeo para centrarse en nuestra ciudad. Festival de Sevilla ha pasado a deniominarse, como la Feria de Sevilla, la Semana Santa de Sevilla y tantas otras celebraciones que pretenden convertirnos en el centro del mundo, cuando lo que únicamente consiguen es que nos consideren más catetos. El de Málaga es de cine español, el de Huelva de cine iberoamericano, por que él nuestro tiene que perder el título que ha defendido durante dos décadas. Que lo justifiquen en esa necesaria promoción con la que todas las corporaciones se empeñan en hacer de Sevilla una ciudad eminentemente turística, nos parece estéril. Para eso mejor limpiar nuestras calles, que tanto lo necesitan, cuidar nuestros monumentos, invertir más en transporte público (¡ay, ese metro y ese tranvía... tan ridículos!) y rehabilitar edificios que llevan décadas pidiendo auxilio, como el Mercado de la Carne bajo el puente de los bomberos.

En cuanto a los títulos que se emplean para programar las películas, se tira siempre de los internacionales en inglés, con lo que se pierde la nacionalidad de cada película. Aconsejamos nombrar los films por su título original y entre paréntesis articular una traducción más o menos literal al castellano. Sería otra forma de celebrar nuestra diversidad cultural.

Después de varias ediciones en las que se corrigió la ausencia del festival en una página web de tanto uso y promoción como es IMDB (Internet Movie Data Base), ésta se ha vuelto a descuidar ese detalle tan barato y eficaz, de forma que de ninguna de las películas programadas se hace mención de su estreno en nuestro festival, sí en otros muchos de escasa entidad a lo largo y ancho del mundo. Claro, es mejor promocionar gastando e invirtiendo que echando mano del ingenio, la sencillez y la razón.

Para finalizar con mejor sabor, una última reflexión más amable: ¿Qué sería del cine europeo sin Francia? El país vecino produce más películas que ningún otro, y participa como coproductor en muchas más. Así se promueve el cine, la cultura, el arte y el país. Pero dudo que nadie tome nota de estas consideraciones. Sobre el cambio de nombre del festival, mi amigo Carlos ha escrito una estupenda reflexión en su blog, que pueden leer en este enlace. Nosotros nos resistimos a cambiarle el nombre, seguimos apostando por sus siglas, SEFF (Sevilla European Film Festival), y esperamos que estos mandatarios tan ridículos y mediocres reculen.

domingo, 26 de mayo de 2024

EL SUEÑO SE HIZO REALIDAD

Christoph Eschenbach

Nos sumamos al entusiasmo general suscitado por la nueva temporada del Maestranza, añadiendo que no pudimos contener las lágrimas mientras la desglosábamos recién salida del horno. Y es que llevábamos muchos años esperando que Sevilla recuperase a través de su principal coliseo la categoría que merece la cuarta ciudad de España. Mirábamos con admiración y cierta envidia a Les Arts y el Palau de la Música de Valencia, y por fin este año podemos respirar tranquilos y tranquilas con una programación a la altura de la importancia a la que nunca debió renunciar nuestra ciudad.

Anna Netrebko
Ha sido seguramente fruto del esfuerzo de su actual director, Javier Menéndez, intentando recuperar ese prestigio devaluado tras varios años de crisis que hacía tiempo se habían quedado atrás. La de la presente temporada ha sido una buena anticipación de lo que habría de venir, especialmente por ese ciclo Gran Selección que tan buenas formaciones y batutas ha traído a la ciudad. Pero la de 2024-2025 supera con creces este aperitivo. No hace falta extenderse mucho porque para eso está la programación, que se puede consultar en la página web del teatro. Baste enumerar nombres. De la lírica, Sandra Radvanovsky y Piotr Beczala que homenajearán a Puccini junto a la ROSS en el centenario de su muerte; Mariana Monzó que protagonizará junto al celebrado guitarrista Pablo Sainz-Villegas, a quien hasta John Williams ha dedicado una pieza y lo ha invitado a algunos de sus conciertos, un recorrido por los más celebrados compositores españoles; Ismael Jordi, que con Rubén Fernández Aguirre, sólo unos días después de lucirse como artífice de la recuperación de la ópera de cámara de Manuel García I tre gobbi, interpretará canciones, arias y romanzas vinculadas con Sevilla; Nancy Fabiola Herrera y José Bros, que interpretarán algunos de los pasajes más sobresalientes de Carmen de Bizet en el espectáculo flamenco que abrirá la temporada de la mano de Israel Galván para celebrar el ciento cincuenta centenario del estreno de la ópera de Bizet. Y para terminar, dos platos fuertes, además muy asociadas en discos y recitales, Elina Garança, una de las mezzos más solicitadas para dar vida a Carmen, sólo cuatro años después de la última vez que este título imprescindible recaló en nuestra ciudad, y Anna Netrebko, que ofrecerá el Día de San Valentín un recital con los más celebrados compositores rusos.

Un panorama lírico que se completa con seis títulos en escena, Turandot y la citada Carmen, además del estreno en la capital de Ariadna en Naxos de Strauss e Ifigenia en Táuride de Gluck, ésta con dirección escénica del sevillano Rafael Villalobos, además de la última Verbena de la paloma del Teatro de la Zarzuela y la ópera de cámara de David del Puerto Marilyn en el espejo, con texto de Alfonso Zurro, que se estrena en julio en Madrid. Dos títulos en concierto, la ópera María Padilla de Donizetti, otra de las casi doscientas catalogadas que guardan relación con nuestra ciudad, y la opereta de El murciélago completan la oferta.

Martha Argerich

Grandes batutas se encargarán de sorprendernos esta temporada, como Marc Minkowski, que junto a Les Musiciens de Louvre ofrecerá la opereta de Strauss; Oksana Lyniv, dos años triunfando en Bayreuth con El holandés errante, que dirigirá la Orquesta de la Fundación Barenboim-Saïd; Andris Nelsons que hará una Cuarta de Mahler con la Leipzig Gewandhaus-orchester; y cierto aunque no lo parezca, el inimitable Christoph Eschenbach, que dirigirá a la 
Orquesta Joven de Andalucía en una Quinta de Bruckner. Nombres a los que se suman los de Yuja Wang, que vuelve a Sevilla esta vez para dirigir a la vez que tocar el piano a la Mahler Chamber Orchestra, que repite temporada; Javier Perianes, que interpretará junto a nada más y nada menos que la Philharmonia Orchestra el Concierto egipcio de Saint-Saëns; y el borche de oro, Martha Argerich, toda una leyenda del teclado en marzo. A elos y ellas se unen el Ensemble I Gemelli con los Vespro della Beata Vergine de Monteverdi, y la Freiburger Barockorchester y el coro Vox Luminis, que cerrarán el Femás con La pasión según San Juan.

Elina Garança
En el apartado de danza destacamos El corsario de Adolphe Adam, con el Ballet Nacional de Estonia y la ROSS en el foso, que también estará presente en la Carmen que abre la temporada. También destacamos por nuestra parte el homenaje a Ennio Morricone que le dispensará el Centro Coreografico Nazionale/Arteballeto de Reggio Emilia, y la fusión que con el Ballet Flamenco de Andalucía ofrecerá Accademia del Piacere dentro de justo un año. En cuanto a música de cámara, prosiguen los ciclos Rasgando el Silencio de la mano de Carmen Martínez-Pierret e Israel Fausto y Alternativas de Cámara de parte de Juventudes Musicales, a los que se añade uno nuevo, Diálogos concertantes, en el que nombres de la talla de Michael Barenboim, Eldar Nebolsin, Pablo Barragán, Juan Pérez Floristán o Joaquín Riquelme medirán fuerzas. O Sister! volverá a ofrecer el mejor y más en estilo swing, mientras Los niños cantores de Viena llenarán el coliseo con su leyenda. Precisamente a los niños estará dedicada La cenicienta de Pauline Viardot y completando las celebraciones de Carmen, una versión adaptada para ellos. Ya no hace falta soñar más, se ha hecho realidad.

lunes, 29 de abril de 2024

LO DE LA CARTUJA NO TIENE REMEDIO


Cada vez más degradada, como si hubiera sido reducida a escombrera o cultivo de yerbajos, la que una vez fuera orgullo de Sevilla y símbolo de su modernidad, ha ido viendo cómo la mala educación y la grosería imperante en la ciudadanía y la mala gestión y abandono de la administración, ha lastrado el paisaje de la Isla de la Cartuja hasta ir dejándolo hecho un infortunio. Ni la implantación de nuevas empresas, ni nuevos centros de ocio como el imponente Auditorio Cartuja Center, han remediado una situación que se viene denunciando desde que prácticamente acabaran los fastos del 92 y de la que ya nos hemos hecho eco anteriormente en estas mismas páginas.

Hay zonas absolutamente deterioradas, parcelas abandonadas y un sinfín de despropósitos que han convertido el legado de la Expo en una auténtica vergüenza, a pesar de lo cual sigue formando parte del circuito de los autobuses turísticos, mientras el otro legado, mucho mejor conservado, el de la Exposición Iberoamericana del 29, sufre el desprecio de estas rutas, flagrante desperdicio en el caso de la incomparable Avenida de la Palmera, que por mucho que se empeñlen en vilipendiar sus últimas intervenciones urbanísticas, mantiene todo su encanto y valor arquitectónico, mezcla de estilos que le han dado la suntuosidad que luce.


Pero sigue llamándonos la atención cómo paseos destinados a peatones y bicicletas siguen sufriendo la invasión incívica y desvergonzada de automóviles como si de aparcamientos se tratara, lo que sumado a la nula vigilancia y la pereza de autoridades, da como resultado una agresión urbanísitca y medioambiental impropia de una ciudad que se quiere ejemplo de patrimonio y cultura. Mi último paseo en bicicleta por las inmediaciones del Centro de Alto Rendimiento, ayer mismo domingo 28 de abril, se tradujo en estas fotos para el escarnio. Y temblamos ante la reapertura de Isla Mágica, cuando sus usuarios se sientan impunemente merecedores de invadir aceras y paseos, ante la desidia habitual de nuestras autoridades y la mala educación imperante en una sociedad sin remedio.

lunes, 31 de julio de 2023

INCIVISMO Y ABANDONO EN SEVILLA: LA CARTUJA

Aparcamiento incívico e improvisado en el acerado junto al CAR

Aunque éste sea un blog fundamentalmente de cine y música, de vez en cuando aprovechamos para reflexionar o denunciar sobre ciertos aspectos relacionados sobre todo con Sevilla. Para quien, como yo, tanto ama su ciudad, su gestión y su ciudadanía provocan también mucho dolor, debido a la dejadez y a la falta de civismo, lo que a menudo convierte la ciudad en algo muy lejano a lo que merece y deseamos quienes sí cumplimos unas normas mínimas de convivencia.

Aparcamiento incívico e improvisado en la zona ajardinada junto al Hotel Barceló

Para empezar esta ronda de denuncias, nos hemos fijado en el aspecto tan deteriorado que presenta la que una vez fue la joya de la modernización de la ciudad, la Isla de la Cartuja. Dos cuestiones nos han llamado especialmente la atención en los últimos años, por un lado el uso indiscriminado que de sus aceras y paseos hacen los vehículos de quienes, fundamentalmente, deciden pasar una jornada en Isla Mágica sin pasar por el cómodo aparcamiento dispuesto para ello, y que sólo supone desembolsar una cantidad mínima creo que de tres o cinco euros.

Paseo fluvial invadido junto al Teatro Central. Un vehículo circula libremente por esta zona prohibida al tráfico

El acerado junto a las instalaciones del CAR se convierte así en un improvisado, incómodo y desagradable aparcamiento que impide a los peatones pasear por él, obligándoles a ocupar el carril bici y desplazando éstas en más de una ocasión. Pero aún peor es haber convertido el paseo fluvial junto al Guadalquivir en aparcamiento provisto incluso de los consabidos gorrillas. Más allá incluso del Teatro Central es raro no encontrar en fines de semana coches aparcados impidiendo el uso para el que fue diseñado dicho paseo, el disfrute de peatones y bicicletas. Rara vez pasa por allí la policía, local o nacional, para impedir dicho infortunio e imponer las consabidas multas.

Cancela rota de entrada a la pasarela sobre el río

Y no dejamos el paseo fluvial para denunciar el cierre durante años de la pasarela que nos hacía disfrutar de tantos y agradables paseos sobre el río. Suponemos que el cierre se produjo para evitar que la chavalería lo utilizara como trampolín con el que zambullirse temerariamente en el insalubre río, si bien como remero y piragüista aficionado que fui, las caídas que sufrí y los baños voluntarios que me di en él, nunca me provocaron ningún desajuste físico. Como cabía imaginar, cerrar la pasarela no impidió que los chavales siguieran utilizándola como puente para la diversión, mientras fuimos el resto de la ciudadanía, quienes perdimos el placer de pasear por él. Pagamos justos por pecadores.

Cancela cerrada a la salida de la pasarela sobre el río

Sin embargo hace tiempo que el precinto de la cancela  de entrada a la pasarela fue roto, también la cancela, pero el de salida sigue intacto, por lo que el abandono municipal ha dejado la pasarela seriamente dañada, síntomas que se perciben también en la barandilla seccionada para facilitar el baño de los gamberros. Una vez más, falta mantenimiento en una ciudad que siempre se reivindica de cara al turismo y la historia. Es sólo una de las muchas vergüenzas que denunciaremos, mientras el ánimo y el cuerpo nos lo permita, en próximas entregas.

Barandilla seccionada en la pasarela sobre el río

Fotos tomadas el pasado sábado 29 de julio de 2023

lunes, 23 de enero de 2023

LOS PREMIOS ASECAN, SIEMPRE EN SU TONO JUSTO


Pertenezco a la Asociación de Escritoras y Escritores de Cine de Andalucía (ASECAN) creo recordar que desde 1991, por lo que prácticamente he asistido a todas sus galas de premios anuales, incluida la primera, cuando era muy joven y me colaba en este y otros eventos. Fue en 1983, en una de las dos pequeñas salas del Cine Corona que se encontraba en la calle Salado, y que constituía el paraíso cinéfilo sevillano de la época. Por entonces solo se entregaban dos premios, mejor película española, que fue a recaer en Demonios en el jardín de Gutiérrez Aragón, y mejor película extranjera, en aquella ocasión Desaparecido de Costa-Gavras. Después se proyectaba la película española ganadora y ahí quedaba todo. En los noventa se potenció su protagonismo, con galas muy recordadas por todos nosotros, como la que se celebró en el ahora llorado por su incierto futuro Cine Cervantes, y que consagró a la actriz y cantante de los treinta Antoñita Colomé, que desde entonces y hasta muy recientemente, prestó su nombre a los galardones de interpretación; o la multitudinaria y nunca más festera que se celebró en el también desaparecido Cine Rialto de Ponce de León, y al que concurrió la plana mayor de la familia Bardem arropando a Pilar, la matriarca, que por su condición de nacida en Sevilla recibió años más tarde el honor de prestarle el nombre a una calle de la capital, que poco después, en un gesto perverso y de muy mal gusto y ejemplo, le quitaron a favor de otra de esas vírgenes tan adoradas en una ciudad que algunos creen ser solo de ellos y ellas. La fiesta continuaba en aquella época en salas emblemáticas de la ciudad, como Catedral en plena Cuesta del Rosario, o Las Dos Orillas, al otro lado del río.

Pero la más recordada de cuantas galas haya celebrado Asecan fue en 2000, cuando se coronó a Solas como mejor película y Juan Diego recibió acompañado por muchos y muchas de las estrellas que le acompañaron en vida, el Premio de Honor. Un entonces completamente desconocido Paco León ejerció de presentadora, travestido de tal forma que confundió a más de uno y una, junto al entonces muy popular dúo Digo Digo Teatro, integrado por José Luis García Pérez y José María Peña. Precisamente coincidiendo con el veinticinco aniversario de la emocionante película de Benito Zambrano, su productor, Antonio Pérez, uno de los grandes baluartes del cine andaluz, recibió en esta última edición de los premios, el de honor, que aprovechó con uno de sus dilatados y pausados discursos, para hablarnos de la pasión por el cine, de la ilusión y el entusiasmo necesarios para hacerlo y, uniéndose a la plana mayor de los galardonados y galardonadas, y al equipo directivo y organizativo de la asociación, agradecer a Juan Antonio Bermúdez su trabajo delante y detrás de ella y en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, así como su talante de inmejorable persona. Y es que precisamente en torno al muy llorado y añorado crítico, gestor y poeta extremeño pero sevillano de adopción, giró esta última edición de los Asecan. Y para no perder su encanto y su estilo, la gala volvió a lucir en su tono justo, esta vez con la seriedad y la solemnidad que la ocasión requería, sin dejar por ello de ser una fiesta pero limitando la comicidad de sus impagables presentadores desde hace ya un puñado de años, los periodistas Marta Jiménez y Rafael Pontes, que se mantuvieron en todo momento respetuosos con el gran homenajeado de la noche, que nos dejó de manera repentina y provocó discursos tan sinceramente emocionados como el de Javier Paisano, que se encargó de la dirección de la asociación cuando esta atravesaba su peor momento, rescatándola en el año 2010 tras siete años de paréntesis.

La madre de Juan Antonio Bermúdez recibe el Premio de Honor póstumo a su hijo

También la madre de Bermúdez tuvo unas breves palabras de emocionado recuerdo cuando recogió el premio de honor póstumo, y cineastas como Bernabé Bulnes, cuando recogió el premio a la mejor dirección novel por La sal de la vida, un exquisito trabajo en torno a la vida en el Cabo de Gata y su entorno natural, leyeron poemas del homenajeado. Todo ello en un formato novedoso para la gala, a imagen de los que de siempre han caracterizando a los Globos de Oro y los muy recientes Feroz, a lo largo de una cena servida en uno de los grandes vestíbulos del Auditorio Fibes, formato que también utilizaban los Oscar en sus primeras ediciones. En este sentido, no dejando de agradecer el esfuerzo y el detalle de optar por este formato, hemos de aclarar que no es el mejor para atender como merecen las lecturas de las nominaciones y los casi siempre emotivos y acertados discursos de los premiados y premiadas. Nada que ver con los tediosos espectáculos a los que nos tienen acostumbradas y acostumbrados los Goya, que tras una treintena de ediciones todavía no han aprendido a escribir guiones amenos e ingeniosos, y se alargan entre agradecimientos superfluos, vacuos y tediosos.


La lista de premios completa se puede consultar en la página web de la asociación. Este año y el pasado son menos, desde que los premios Carmen de la joven Academia de Cine Andaluz, que este año celebran en Almería su segunda edición, se encargaron de los técnicos y artísticos más allá de película documental, cortometraje (este año para el joven Antonio Cuesta y su sensible mirada hacia un padre y su hijo con capacidades diversas en La vida entre dos noches), dirección novel, interpretaciones principales, guion y música, que siguen premiándose por nuestra asociación. También lo siguen haciendo los que nos dan mayores señas de identidad, que son los destinados a mejor libro, difusión del cine, labor informativa, otros formatos e industria, que recayó en la Confederación de Empresarios de Andalucía por su ayuda al sector audiovisual especialmente durante la pandemia, que recogió Luis Picón, director de relaciones con organizaciones y empresas. En el apartado de premios más populares, estaba cantado el triunfo de Modelo 77, cuya nominación coincide también en los Goya, los Forqué y los Carmen, aunque nuestra preferida era la muy sensible y emotiva La consagración de la primavera de Fernando Franco, presente en la gala. La otra gran triunfadora de la noche fue el documental de Laura Hojman A las mujeres de España. María Lejárraga. Por cierto, que ya por fin el nombre de la autora homenajeada en este fino trabajo figura en los créditos de El amor brujo, tras tantas décadas acreditando a su esposo, Gregorio Martínez Sierra, como libretista de la gitanería de Falla. Por su parte reconocemos el talento de la siempre estupenda Natalia de Molina, sin embargo frente a su trabajo en La maniobra de la tortuga, hubiésemos preferido el acertado trabajo de némesis con una despreciable aristócrata ex política que realizó Teresa Arbolí en El mundo es vuestro. Pero si el premio a la actriz de Linares, que envió un video de agradecimiento a pesar de ser una atenta asidua de la gala, sirvió para su acertado y emocionado discurso en recuerdo a las víctimas de la violencia de género, bien recibido sea. Siempre haciendo gala de ese buen gusto y consideración a las circunstancias, la voz rutilante, elegante y perfectamente entonada de Rosie Dee amenizó la velada, con temas de El color púrpura (Miss Celie’s Blues), Casablanca (As Time Goes By) y Cinema Paradiso de los Morricone.

Fotos: Lolo Vasco
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 5 de diciembre de 2021

Estreno en salas de EL AMOR EN SU LUGAR

Reseña de la película estrenada en el XVIII Festival de Cine Europeo de Sevilla el 10 de noviembre de 2021

Con las nominaciones a los Goya recién publicadas, este podría haber sido un buen momento para promocionar esta impecable película, si no fuera porque la mirada una vez más obtusa de los académicos y académicas ha decidido destacar en ella solo dos apartados, los de vestuario y dirección de producción. Para muchos se trata de una estupenda cinta, prodigio de dirección, compleja técnica y narrativamente, y capaz de recrear ese ambiente sórdido de apartheid en el gueto judío de la Varsovia ocupada por los nazis en plena Segunda Guerra Mundial. Eso sin hablar del estupendo trabajo del compositor Víctor Reyes, autor de una completa recreación del musical perdido que se representa en la película a modo de teatro dentro del cine, y que ha sido inexplicablemente ignorado por la Academia. La así llamada Academia del Cine Español vuelve a obviar algunos de los títulos más interesantes del año, como El cover, destacada solo por una de sus canciones, o esta joya de Rodrigo Cortés, hito único e irrepetible de un cine como el nuestro anclado en discursos siempre parecidos y reiterativos. Nuestra Academia hace como siempre, centrarse en unos pocos títulos, encumbrándolos sin tener en cuenta otras películas interesantes estrenadas a lo largo del año... y dicen que los premios sirven para promocionar una cinematografía; en nuestro caso más bien sirven para hundirla, y promocionar solo algunos títulos, la mayoría de los cuales ya ni siquiera necesitan esa publicidad.


jueves, 28 de octubre de 2021

QUIÉN LO IMPIDE La suma a veces resta

España 2021 220 min.
Guion, dirección y fotografía
Jonás Trueba Música Rafael Berrio, Alberto González, Andrei Mazga y Pablo Gavira Intérpretes Candela Recio, Pablo Hoyos, Silvio Aguilar, Pablo Gavira, Claudia Navarro, Marta Casado, Rony-Michelle Pinzaru, Javier Sánchez Estreno en el Festival de San Sebastián 23 septiembre 2021; en salas 22 octubre 2021

La reconquista
, película dirigida por Jonás Trueba en 2016, está en la génesis de un proyecto entre el documental y la ficción que ha acaparado la atención del cineasta y su productora, Los Ilusos, durante los últimos cinco años. Allí los jóvenes Candela Recio y Pablo Hoyos daban vida a los protagonistas en edad adolescente, inspirando a la vez a su director un ambicioso proyecto que hablara de los jóvenes del nuevo milenio, sus problemas e inquietudes. Cuatro episodios a lo largo de casi cinco horas ocuparon el proyecto, un work in progress que ahora da luz a un largo de generosa duración, aunque para ello sacrifica una hora del metraje rodado y somete todo el material a un trabajo de edición, montaje y sonido, que en parte malogra a nuestro juicio el resultado final. Así, todo lo que en Solo somos, Principiantes, Si vamos 28, volvemos 28 y Tú también lo has vivido, era frescura y dejaba a sus protagonistas respirar y manejarse libremente, lo que acababa siendo muy revelador, en el global Quién lo impide adopta cierta impostura y acerca más su acabado al universo romántico y bobalicón de su autor.

Dos de aquellas cuatro películas se pudieron ver en el Festival de Sevilla del 2018, mientras la totalidad tuvo su estreno en la Cineteca de Madrid antes de la pandemia. Al material recopilado ahora se le ha añadido un prólogo y un epílogo que refleja el confinamiento y la incertidumbre que el coronavirus ha provocado en una generación a la que de momento se le ha escatimado prácticamente un año de sus vidas, en una edad en la que es fundamental aclararse, responder a sus preguntas y progresar en la vida ante la llegada de la madurez y la responsabilidad. Algo así como las trascendentales preguntas que uno de los jóvenes se hace acerca del amor y la muerte, y que desgraciadamente cobran ahora un mayor relieve de inseguridad e incertidumbre, de forma paradójica en grave contraste con unos planes de estudios que van alejándose paulatinamente de la asignatura que nos hace más libres, la filosofía. El mensaje es que aunque esto se produzca en aras de un mayor control sobre nuestras vidas, nada impida el ejercicio de un libre pensamiento y una reflexión informada sobre el sentido y el destino de nuestra existencia, que nadie impida que ese pensamiento y esa postura ante todo lo que nos rodea nos siga motivando. Llama poderosamente la atención comprobar cómo podemos sentirnos identificados con estas nuevas generaciones y sus anhelos quienes hemos entrado ya en la cincuentena, demostrando que al fin y al cabo y a pesar de la tecnología y los avances socioeconómicos, tampoco hemos cambiado tanto.

Lástima sin embargo que el estilo de su responsable, Jonás Trueba, siempre decantado hacia un romanticismo más bien ñoño, como también podíamos comprobar en su anterior película, La virgen de agosto, aunque posterior al material que da vida a esta última cinta, se apodere de un trabajo que en origen tenía otra intención e intensidad dramática. Queda la audacia de someternos a un ejercicio de metaficción en el que nunca acertamos a saber con exactitud lo que es verdad y lo que es inventado, una licencia apuntada ya desde un principio, y la frescura de un reparto juvenil que consiguió en San Sebastián el premio a la interpretación coral. También allí la película se hizo con el Fipresci de la crítica internacional y el Feroz en la sección Zinemaldia. A ellos les queda por delante la gran aventura de la vida, con sus desánimos, sus alegrías y sus miserias, demasiado camino por recorrer y muchas preguntas todavía por hacer.

martes, 16 de marzo de 2021

SEMANA SANTA EN EL RECUERDO Y EL SENTIMIENTO

Semana Santa. Manuel Cuevas, saetero. Banda de la Centuria Macarena. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Alfonso Casado, dirección. Programa: Proyección de la película “Semana Santa” de Manuel Gutiérrez Aragón con música en directo. Teatro de la Maestranza, lunes 15 de marzo de 2021

Dijo Juan Lebrón en alguna ocasión que nunca olvidará aquella tarde del 10 de abril de 1992 cuando su proyecto más querido y ambicioso hasta el momento, Semana Santa, vio la luz. Fue en el Cine Alameda, ahora pendiente de una demolición inmediata y entonces emblema de una Sevilla moderna que supo apostar dos décadas antes por los nuevos formatos de exhibición cinematográfica, levantando el primer multicines de Andalucía y uno de los primeros de España. Para él, que más tarde se aliaría con Carlos Saura para hacer realidad dos de los musicales más acariciados por el director aragonés, Sevillanas y Flamenco, aquella fue una de las tardes más felices de su vida, según ha confesado en más de una ocasión, como posiblemente lo sea ésta, en que la Sinfónica de Sevilla tocó en el Maestranza las inmortales marchas procesionales que en su día acompañaron las imágenes de Gutiérrez Aragón al son de la Filarmónica de Londres. Hace un par de años los cines recuperaron esta joya del documental hispalense, y el pasado tendría que haber protagonizado un circuito por distintas cámaras de comercio, frustrado por la actual situación sanitaria. Ahora le ha tocado el turno de quitarle el polvo con todo lujo de detalles.

Cuando Semana Santa se gestó, la Sinfónica de Sevilla empezaba a tomar forma y aun no se había convertido en una realidad, pero ahora toma el relevo de esa mítica formación londinense ocupando el lugar que merece, ilustrar las imágenes con las que el crítico, escritor, periodista y profesor Carlos Colón y el cineasta Manuel Gutiérrez Aragón sintetizaron el sentir, el color y el espíritu de la Semana Santa sevillana, y que el gran José Luis Alcaine, hoy asociado a Pedro Almodóvar, hizo realidad. José Salcedo, también habitual en el cine del director manchego, le dio forma definitiva con un minucioso montaje, y a él, que falleció en 2017, está dedicada esta recuperación del mediometraje de Lebrón y Gutiérrez Aragón en remasterización con tecnología 4K. Un sueño hecho realidad desde aquellas oficinas que la entonces puntera productora de Juan Lebrón ocupaba en la Plaza Alfaro del Barrio de Santa Cruz.

Quizás al espectáculo le faltó precisamente eso, un mayor sentido del espectáculo, haber ensamblado mejor y con más sentido todos los estupendos ingredientes convocados. Y es que cada partícipe cumplió a la perfección su cometido, pero en conjunto hubo falta de ritmo y de cohesión, transiciones muertas que podrían haberse resuelto con más pericia y sentido de la oportunidad, y decisiones más acertadas, como por ejemplo haber prescindido de la caja acústica que tanto limita el escenario para poder elevar más la pantalla y evitar así el seccionado de la imagen inferior por el conjunto de percusionistas de la orquesta. Ésta, por cierto, recreó bajo el mando de Alfonso Casado, natural de Alcalá de Guadaira y especializado en musicales y grandes espectáculos, las marchas que en su día arregló el compositor Antón García Abril, autor de hermosísimas bandas sonoras como Fortunata y Jacinta o Los pájaros de Baden Baden. Y con un magnífico preludio a cargo de la banda de tambores y cornetas de los Armaos de la Macarena, que en su día también protagonizaron los sonidos de la película, y la genial aportación del saetero Manuel Cuevas, testimonios de esas voces dormidas desde que comenzó la pandemia y que ahora vuelven a soñar en silencio el regreso a su escenario natural, se dio paso a la proyección de la cinta y la interpretación en perfecto timing de la Sinfónica.

El público asistimos a un ejercicio de nostalgia y profunda melancolía, enfrentándonos a un tiempo, hace treinta años, en el que una bulla, un abrazo, una mirada apasionada o un niño o niña a hombros no representaba más inconveniente que una limitación de movilidad, incrédulos a que algún día podamos volver a vivir esas experiencias sin miedo ni riesgo alguno. Aquella Sevilla, que no es tan diferente de la de ahora pero que ya no existe, albergaba también a todos esos seres queridos que ya no están, y en este punto me gustaría dedicar estas palabras con todo mi cariño y respeto a D. José María Suárez y su esposa, que nos dejaron hace unos días con intervalo de apenas una semana, habiendo sido él Hermano Mayor de San Benito durante muchos y gloriosos años. ¡Cuánto hubiera disfrutado ayer tarde con esta semblanza de nuestra aparcada Semana Santa! El periodista, divulgador y especialista en la materia Paco Robles glosó a su manera, muy particular, los méritos de esta película del director de Habla, mudita y La mitad del cielo, mientras muchos nos preocupábamos si su dificultad para acceder al escenario no se podía haber resuelto de otra forma más ágil y efectiva.

Y finalmente, lo que nos ocupa, la música, la imagen, la emoción y el sentimiento. La dirección de Casado fue quizás más efectista que la muy sutil que García Abril impregnó a la partitura en la banda sonora original de la película, sobresaliendo percusión y llegando en más de una ocasión al exceso decibélico y la confusión entre texturas y matices. Pero nada de eso fue obstáculo para disfrutar con las marchas irrepetibles de Gómez Zarzuela (Virgen del Valle), López Farfán (Pasan los Campanilleros), Pantión Pérez (Jesús de las Penas) o Font de Anta (Soleá, dame la mano), que aunque suene ridículo tantas veces evocan esas músicas épicas de Rózsa o Newman para grandes producciones bíblicas de Hollywood. Una recreación musical que respetó los silencios y sonidos ambientales presentes en la película, y meció los varales y ciriales retratados por Alcaine, todo un perfecto artefacto para arrancarnos el sentimiento y la emoción, mientras recuperábamos aunque fuera en celuloide al Amor, la Macarena, el Gran Poder, los Estudiantes, el Museo, el Cachorro o el mismísimo San Benito. Al final y ante el entusiasmo generalizado, la ROSS ofreció dos propinas, Amarguras de Font de Anta y Estrella Sublime de Farfán, ya oídas en el film pero ahora aisladas de la imagen, aunque ésta permaneciera indeleble en nuestra memoria y candente en nuestra esperanza. Esta tarde volverán a sonar los tambores y cornetas de la Macarena, la voz de Cuevas y nuestra querida Sinfónica acompañando esas añoradas imágenes.

Fotos: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 28 de febrero de 2021

DE LO QUE NO SE HABLA

Soy consciente de que mucho de lo que he dicho en la crítica anterior, de la película I Care a Lot, puede resultar fuera de lugar, parecer que no tiene nada que ver con el film en cuestión, y que simplemente ha aprovechado para destilar algunas de las reflexiones que voy teniendo a tenor de lo que veo, y especialmente lo que no veo en los medios de comunicación. No me pasa solo a mí, somos cada vez más los que no encontramos ninguna información útil y relevante en periódicos, plataformas y televisiones. Se limitan a contar cada día lo mismo, bajo el mismo prisma y con interés periodístico nulo. Nada se cuestiona salvo lo evidente, mil veces que si Iglesias desconfía de que en España haya democracia plena, mil veces que si el Rey ha hecho esto o lo otro pero se va de rositas, como tantos, empezando por la Cifuentes, que parece que las dos desgraciadas profesoras de su falso máster quisieron hacerle un regalo, o un millón de veces los daños que ocasionan los altercados de Cataluña, Madrid y alguna otra plaza por el encarcelamiento de otro que dice lo que piensa, aunque sea de mal gusto y nos pueda parecer nauseabundo. Otra cosa es que este señor atente considerablemente contra la cultura, viendo el poco arte que tiene el pobre. Pero no hay nadie que indague el por qué de las cosas, por qué se llega a esto. Hay radicales y habrá quien se aproveche de la situación para robar y destrozar, pero repito, ¿por qué se llega a esto? ¿Nadie se lo pregunta? ¿Solo merecemos que una y otra vez se hable de los daños causados, lo que por otro lado es tan lógico como cuando en verano la noticia es que hace calor o que en 2019 había más turismo que ahora?

Pero es otra la razón por la que no me resisto ahora a escribir uno de esos artículos que se salen del tema que anima este blog, la música y el cine. Y es que llevo toda la pandemia observando que hay cosas de las que no se habla en los medios y son a mi juicio escandalosas. Conozco gente que viaja en avión a menudo, con su documentación en regla, y ni se la piden ni observan en los vuelos las medidas mínimas. Mientras en teatros y auditorios nadie entra sin tomarse la temperatura ni enjuagarse las manos con gel hidroalcohólico, en los aeropuertos españoles todo esto brilla por su ausencia. Para colmo han limitado considerablemente el flujo aéreo, de manera que es prácticamente imposible viajar de una a otra provincia sin pasar por Madrid, que como todo el mundo sabe allí no hay virus, el toque de queda es a las once, los cines y teatros están abiertos hasta tarde y las terrazas a rebosar; y por supuesto el índice de contagio es bajísimo. En consecuencia Barajas está lleno de gente, por mucho que los medios de comunicación digan lo contrario, y los aviones van atestados, no importa cuántas horas tengas que soportar a tu lado a una persona desconocida y quién sabe si infectada. Me dice una buena amiga que tuvo que viajar a Ucrania por razones familiares que no sufrió ningún control en España, ni en Sevilla ni en Madrid, y que no observó ninguna medida de seguridad en  nuestros aeropuertos, pero que en Estambul, donde hizo escala, todas las medidas eran pocas, de control y de higiene, y que Turkish Airlines facilitaba a cada pasajero y pasajera una mascarilla por cada hora de vuelo.

Estas cosas no las cuentan nuestros noticiarios ni periódicos. Los nuestros se limitan a ensalzar unas fuerzas y cuerpos de seguridad que, al menos en mi caso, jamás vi operar cuando en pleno confinamiento tenía que ir, documentación en bolsillo, a trabajar en días alternos. Como tampoco dicen lo mucho que estos héroes de la pandemia cobran por las horas extras que dedican desinteresadamente por el bien de la sociedad, para paliar los efectos de la enfermedad. Y no digamos los trenes; los Aves han desaparecido entre provincias, ahora para viajar quienes no tienen más remedio han de compartir vagón más horas con gente desconocida a la que por supuesto tampoco se le ha pedido la documentación ni se les ha tomado como mínimo la temperatura en las estaciones. No digo que esto sea así siempre, pero les aseguro que sí en una mayoría de casos. Y los medios no dicen nada de esto, no denuncian lo que verdaderamente hay que denunciar, porque los verdaderos enemigos de la nación son los radicales que luchan en la calle porque están hartos.

I CARE A LOT El mundo en el que vivimos

USA-Reino Unido 2020 118 min.
Guion y dirección
J Blakeson Fotografía Doug Emmett y Mike Valentine Música Marc Canham Intérpretes Rosamund Pike, Peter Dinklage, Eiza González, Dianne Wiest, Chris Messina, Isiah Whitlock jr., Macon Blair, Damian Young, Alicia Witt, Nicholas Logan Estreno en el Festival de Toronto 12 septiembre 2020; en Amazon Prime 19 febrero 2021

Considerada como una comedia quizás porque de no ser así no habría otra manera de digerirla, no cabe duda de que la realidad que presenta puede parecer un puro disparate, pero tampoco podemos negarle que funciona perfectamente como metáfora del mundo en el que vivimos, que no es ni más ni menos que el que hemos decidido que así sea. La falta de democracia, o mejor dicho de libertad, a la que algunos acertadamente aluden, proviene precisamente de su mismo concepto, de nuestra capacidad para elegir el sistema y el régimen bajo el que queremos vivir, y que nos ha hecho elegir un capitalismo cien por cien agresivo, tramposo y maloliente que convierte cada elección en la que participamos en una carta blanca para que el dinero siga siendo nuestro amo y único Dios, no importa a quién se pise, engañe y haga daño. Podemos ser corderos o leones, o como dice el personaje de Rosamund Pike en lenguaje inclusivo, leonas, pero todos y todas estamos bajo el mismo cielo, el que hemos diseñado para que quienes puedan hagan y deshagan a su gusto, convirtiendo los crímenes que les interesan en legales y los que no seguirán estando al margen, castigados y censurados por la sociedad biempensante.

Hecha la ley, hecha la trampa, parece que deba imperar en nuestra rutina, la misma que hace que ningún medio de comunicación se pregunte por qué la gente anda crispada, se tira a la calle, quema contenedores y furgones policiales. Radicales les llaman, porque no se atienen al estado de las cosas, no aceptan los crímenes de la clase respetada, política y económica, la que delinque legalmente. No se trata de justificar a quienes hacen más daño a la cultura que a la sociedad con sus proclamas fruto de la rabia y la desgana contra quienes desprecian la confianza que ponemos en ellos y ellas cada vez que acudimos como corderos a las urnas. En esta película de J Blakeson, apenas conocido por un par de películas irrelevantes, no hay malos contra buenos, sino malos legales contra malos ilegales. Arranca de forma incómoda e inasumible, para poco a poco hundirse en el cine de género, el thriller, y acabar ajustando cuentas como no podía ser menos tratándose de una película americana, que tanto les gusta practicar la hipocresía, pero al menos denuncian lo que otros ni se atreven.

No hay actualmente periodismo ni opinión, solo líneas de pensamiento preconcebidas para encajar en el engranaje del poder, seguir engañándonos y sometiéndonos hasta conseguir sus propósitos, el de los gobiernos, los bancos, las grandes empresas y las insaciables corporaciones, que hasta de pandemias sacan tajada. Puede que en esta película haya mucho disparate y que algunos giros de guion sean inaceptables e inverosímiles, pero al menos hay que agradecerle que a su manera nos advierta que hay mucho criminal suelto, y no son precisamente los que movidos fundamentalmente por la rabia y la desesperación se tiran a la calle y montan un cirio. Cabría preguntarnos por qué ocurre esto en lugar de condenar sus consecuencias, que también asumen los más débiles. Esto, y la siempre estimulante presencia de Rosamund Pike, a quien hay que sumarle la delirante participación de Peter Dinklage y una interpretación de Dianne Wiest llena de matices y resortes, hacen de esta película una experiencia recomendable, si bien cabría censurar que para una vez que se habla de empoderamiento de la mujer, ésta sea tan despiadada y despreciable, y no adelantamos nada, lo dice ella mismo nada más empezar la función. Esto es, de alguna manera, cine que perturba.

sábado, 6 de febrero de 2021

NOMADLAND Duelo en la carretera

USA 2020 108 min.
Dirección
Cholé Zhao Guion Jessica Bruder y Chloé Zhao, según el libro de la primera Fotografía Joshua James Richards Música Ludovico Einaudi Intérpretes Frances McDormand, David Strathairn, Linda May, Charlene Swankie, Bob Wells, Gay DeForest, Patricia Grier, Peter Spears Estreno en el Festival de Toronto 11 septiembre 2020; previsto en Estados Unidos 19 febrero 2021, y en España 2 abril 2021


La realizadora americana de origen chino Chloé Zhao nos dejó muy buen sabor de boca con su película The Rider, después de un prometedor debut con Songs My Brother Taught Me. Unas expectativas definitivamente cumplidas con esta hermosa película, quizás una de las más poéticas jamás realizadas en la meca del cine. Esta tierra de nómadas tiene una doble lectura, por un lado es la crónica de un duelo, el de una mujer corriente y sencilla que lo pierde todo, esposo, trabajo y estabilidad, y con ello el recurrente sueño americano, en pleno siglo XXI; y por el otro se trata de la constatación de que otro estilo de vida es posible y de que nunca podemos estar seguros de dónde reside la felicidad, quizás en comulgar con las cosas más sencillas y naturales de la Tierra. 
En esta sociedad moderna y tecnológicamente avanzada nos hemos rodeado de demasiadas cosas y buscamos la felicidad en acaparar aún más, satisfacer cada vez más necesidades impuestas y artificiales, tantas como la publicidad y los medios de comunicación nos han creado, sin reparar en todo lo maravilloso que existe ahí fuera, tenemos aún a nuestro alcance y despreciamos sistemáticamente.

El planeta está actualmente viviendo uno de sus retos más relevantes de los últimos siglos, se está defendiendo de nuestra continua agresión y menosprecio. Tanta necesidad acumulada lo está destrozando, mientras se ha impuesto un estilo de vida que nos tiene cada vez más esclavizados y engañadas. Solo cuando la adversidad se ha adueñado de su vida, una mujer madura decide emprender un nuevo camino, lanzarse a la carretera en su furgoneta convertida en autocaravana para vivir como lo hacían los antiguos nómadas. La soledad se convierte en su principal aliada, aunque en el camino encuentre sucesivamente a gente que vive como ella y con la que construye una comunidad sincera llena de camaradería y solidaridad. Lazos construidos sobre la más profunda comunión con la naturaleza, la contemplación de la vida y la consideración del trabajo como un fin necesario para conseguir una estabilidad justa y suficiente, discreta y sin hipócritas y artificiales ambiciones, sin que nos esclavice, solo a nuestro servicio y no el de otros.

Tanto Jessica Bruder, autora del libro en el que se basa, como Zhao consiguen plasmar toda esta verdad incontestable con maestría y sencillez, valiéndose de espectaculares paisajes, maravillosas interpretaciones de un elenco en su mayoría amateur, que se interpretan a sí mismos, y la agradable y sentimental música pianística del sobrevalorado Ludovico Einaudi. En su resolución formal y narrativa Zhao opta por una primera mitad prácticamente documental, en la que McDormand parece ser narradora y reportera, pero sin la habitualmente molesta voz en off, de una realidad no por tangible menos sorprendente. El verdadero estilo cinematográfico surge después, en una segunda mitad en la que aparece un material dramático más convencional, con encuentros familiares, irrupción de una posible historia romántica y toma crítica de decisiones.

Sea en esa primera o en la segunda parte, el trabajo de Frances McDormand es sencillamente excepcional, quizás el mejor de su carrera, pues logra desde la discreción y el silencio transmitir todo ese duelo, esa indecisión basada en el recuerdo y el descubrimiento que caracteriza a su personaje, una de tantas víctimas de las sucesivas crisis económicas que está conociendo el nuevo siglo y que no son sino producto de ese capitalismo agresivo y feroz que hemos abrazado todos y todas, desde la derecha hasta la izquierda, y que como no paremos acabará con lo más esencial del ser humano, igual que estamos acabando con ríos, mares y bosques. Por eso esta valiosa y emocionante película lanza una advertencia entre el ecologismo del planeta y el nuestro más íntimo y sentimental.

viernes, 18 de diciembre de 2020

LOS CINES VUELVEN POR NAVIDAD

Una de las empresas que más apuestan por un cine
de calidad nos invita a volver a las salas
Desde principios de noviembre pasado, cuando se limitó la actividad en centros de ocio y cultura hasta las 6 de la tarde, la mayoría de los cines andaluces cerraron sus puertas, tras haber sufrido un duro confinamiento y un regreso en verano que se saldó con escasa afluencia de público y tibia respuesta por parte de la afición. El sector se ahoga si no ponemos remedio, y es precisamente uno de los que menos responsabilidad está teniendo en los temidos rebrotes que se usan para reprimirlo. De hecho llevamos tiempo destacando en medios de comunicación y redes sociales la inequívoca sensación de seguridad y protección que experimentamos en cines, teatros y auditorios de música. Los protocolos allí se cumplen a rajatabla. nadie puede saltarse un control de temperatura, un lavado de manos con gel hidroalcohólico y un riguroso distanciamiento social impuesto por la propia disposición de las butacas disponibles.

La reducción de aforo ha castigado imperiosamente a muchos de estos locales, obligando a sus empleados y empleadas a guardar un descanso forzoso que merma la salud económica y mental de cuantos se sienten implicados. Con la llegada de las fiestas navideñas se han relajado un poco las medidas, y los grandes estrenos de la temporada encuentran así su lugar de exhibición. Esperemos que esta vez la apertura sea definitiva, insistimos por el mero hecho de que por mucho rebrote y repunte de casos que suframos, en cines, teatros y auditorios, mientras no se demuestre lo contrario, estamos seguros y seguras. Así ha sido hasta el momento, y confiando en el rigor con el que el personal de sala nos obliga a cumplir los protocolos, seguirá siéndolo.

Otros sectores se han dejado oír más, y sin embargo no cumplen con el mismo rigor las medidas que todos y todas debemos respetar para que esta pesadilla termine cuanto antes. La relajación ha sido un continuo detonante en otro tipo de establecimientos donde sí se han producido contagios. Las autoridades deberían tomar nota de esto, insistir en el cumplimiento allí donde no se cumple y no someter a todos por igual al mismo lote de medidas. No cabe duda de que tenemos que ser responsables ante la situación, pero esto no debería implicar ahogar y destruir innecesariamente. En el cine estamos seguros, más incluso a veces que en nuestra propia casa, y por muy grandes que sean las modernas televisiones y mayores las ofertas domésticas, no hay nada como disfrutar de un buen espectáculo concentrados en una sala dispuesta para ello, y en compañía de gente con un mismo interés por disfrutar del mismo.

Algunos cines han permanecido abiertos en sesiones de fines de semana matinales y de sobremesa, pero ahora abren la mayoría, regresan los estrenos a nuestra cartelera, que no han faltado en otras comunidades más castigadas que la nuestra, y no podemos volverles la espalda. Los cines nos necesitan y nosotros a ellos, más.

domingo, 20 de septiembre de 2020

KNIGHT OF CUPS El príncipe de las piscinas

USA 2015 118 min.
Guion y dirección
Terrence Malick Fotografía Emmanuel Lubezki Música Hanan Townshend Intérpretes Christian Bale, Cate Blanchett, Natalie Portman, Brian Dennehy, Antonio Banderas, Freida Pinto, Wes Bentley, Isabel Lucas, Teresa Palmer, Imogen Poots, Peter Mathiessen, Armin Mueller-Stahl, Cherry Jones, Kevin Corrigan, Jason Clarke, Ryan O’Neal y la voz de Ben Kingsley Estreno en el Festival de Berlín 8 febrero 2015; en Estados Unidos 4 marzo 2016; en España (no en Sevilla) 18 septiembre 2020 

La falta de una política de estrenos precisa y homogeneizada en estos tiempos de pandemia, con grandes ausencias de películas taquilleras en nuestras salas, propicia la apuesta de los exhibidores por cine clásico y, como en este caso, películas que fueron despreciadas en su momento. Entre To the Wonder y Vida oculta, además de varios documentales coqueteando con nuevas tecnologías, Terrence Malick realizó dos películas que no conocieron estreno en nuestras pantallas en su momento, y que ahora se recuperan, al menos en algunas ciudades españolas. Una es Song to Song, que se estrenará la próxima semana, y la otra es este Knight of Cups o Caballero de las tazas. Partiendo de una especie de cuento oriental que su padre contaba al protagonista de esta historia, si es que la hay, un príncipe viaja al oriente para hacerse con una perla, pero en el camino es embriagado con una taza de extraño brebaje que le hace olvidar su condición y su objeto.

En la vorágine y la superficialidad de Hollywood y sus aledaños, el siempre apolíneo Christian Bale da vida a ese joven perdido y desorientado que parece haber sufrido el destino de aquel príncipe de cuento de mil y una noches. Sus devaneos con la sociedad, en la que Antonio Banderas parece adoptar la figura de un maestro de ceremonias aflamencado y siempre dispuesto para la juerga, le llevan a coquetear con ex mujeres, amantes, novias y deseos carnales, hasta seis en total, que sirven de pretexto para la sempiterna estética de anuncio de perfume que Malick ya ensayó en El árbol de la vida y To the Wonder. Pero si en la anterior había un atisbo de argumento, con trío amoroso de por medio, en Knight of Cups todo parece enfocado a un ejercicio de relajación perpetuo en el que innumerables piscinas de suntuosas mansiones sirven como oasis en los que purgar el aburrimiento y la falta de horizonte, mientras Bale deambula con cara de desnortado al son que le marca un Ben Kingsley en modo recital poético en off.

Al director de fotografía Emmanuel Lubezki el experimento le sirve para poner toda la carne en el asador, al margen de limitaciones dramáticas, en lo que parece una instalación sensorial a su servicio. Mientras al compositor Hanan Townshend no le queda más remedio que someterse a los designios del director, que da preferencia a las místicas páginas de Vaughan Williams, Kilar, Bruch, Corelli y el inevitable Arvo Pärt. El conjunto seguramente irritará a más de uno y una, su falta de guion desconcertará y sus propuestas resultarán pretenciosas y posiblemente vacías, pero no se puede negar que tiene cierta belleza y que Malick conoce bien lo que pretende y lo ofrece sin truco ni engaño alguno.

jueves, 6 de agosto de 2020

AXABEBA BUSCA AL REY EN EL ALCÁZAR

XXI Noches en los Jardines del Alcázar. Axabeba: Ángeles Núñez, canto solista y percusiones. Ignacio Gil, vientos históricos. José Luis Pastor, guitarra renacentista y vihuela de mano. Programa: La música en tiempos de Magallanes (obras del Cancionero Musical de Palacio, Alonso Mudarra, Luys de Narváez, Diego Pisador, Miguel de Fuenllana, Cancionero Musical de la Colombina y Juan del Encina). Miércoles 5 de agosto de 2020

Foto: Actidea
Que el emérito esté en paradero desconocido es una falta de respeto al pueblo al que se supone ha de servir, no tanto por constituir un peligro a la hora de someterse a la justicia que emborrona definitiva e indignamente una trayectoria tanto tiempo celebrada incluso por afines a la República, como por su condición de mantenido del Estado, lo que por fuerza limita su vida privada y lo distingue del resto de la ciudadanía, que no ostenta los privilegios que sí tiene él simplemente por derecho hereditario, ¿o debería decir divino? De cualquier forma hoy es el tema que más interesa para intentar una vez más desviarnos de las cosas que verdaderamente importan en un mundo acosado cada vez más por las desigualdades e injusticias sociales. Hasta Axabeba hizo anoche chistes sobre nuestro Wally Royal, y es que el programa venía muy a cuento, entre viajes y cortes en un no tan lejano Renacimiento que forjó los cimientos sobre los que todavía se asienta eso que creemos es una democracia, aunque su jefe de estado fuese elegido por un dictador y no por un pueblo supuestamente soberano. Los Reyes Católicos se las ingeniaron bien para influir incluso quinientos años después, y a ellos estuvo dedicada gran parte de este programa, como ya sucediera en el concierto de la Capilla Jerónimo Carrión de la semana pasada.

Cancionero de Palacio y maestros de la vihuela

Axabeba son ya rostros conocidos de las Noches del Alcázar, y su veteranía se reconoce no solo en los registros que ya atesoran y las múltiples ocasiones en que hemos tenido ocasión de disfrutarles, sino también en un control absoluto sobre el repertorio y el instrumental que abordan y, sobre todo, en un sonido transparente y brillante, preciso y seguro como pocas veces hemos tenido ocasión de apreciar en los dispersos y amplificados parajes del palacio sevillano, testigo mudo de tantas conspiraciones para someternos. Pero esta vez el viaje no se anclaba en Isabel y Fernando, sino que proseguía con más lógica y rigor por los reinados de Carlos I y Felipe II. El punto de partida fue el Cancionero Musical de Palacio o de Barbieri en honor a su descubridor, con una Danza alta de Francisco de la Torre que Ignacio Gil defendió de maravilla a la flauta de pico renacentista, con ornamentaciones de fuerte calado expresivo y emocional, y siguiendo con un Pase al agua, ma Julieta que marcó el estilo y línea de canto, siempre dulce, cálido y ligeramente aniñado de Ángeles Núñez. Además de destacar por su concentrado tañer, apreciable en piezas como la Pavana de Alonso Mudarra, maestro de la vihuela que trabajó y vivió en Sevilla, que desgranó con expresividad poética y un buen gusto intachable, José Luis Pastor lo hizo también por sus didácticas locuciones.

La noche estuvo marcada además por aires alegres y desenfadados, ideales para recrear esa atmósfera aventurera que debió presidir la gesta de Magallanes y Elcano, y aliviar las tensiones que sin duda debieron emerger como consecuencia de los mil inconvenientes que encontraron a su paso. Así piezas como La Tricotea San Martín la vea, y su imposible trabalenguas, el jubiloso Rodrigo Martines también del Cancionero de Palacio, o la muy colorista e idiomática Niña y Viña del Cancionero de la Colombina, conservado en Sevilla, que Gil acompañó con el particular sonido jocoso de la chirimía, y Núñez con el sutil toque del pandero a la vez que tiñó su voz de un aspecto más sensual y atrevido, se alternaron con romances de tema melancólico como La mañana de San Juan de Diego Pisador o Paseavase el rey moro de Luys de Narváez, completando así un plantel irrepetible de maestros españoles de la vihuela y la guitarra renacentista, y una experiencia refrescante para el público asistente.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía