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martes, 10 de marzo de 2026

¡LA NOVIA! Monstruos a go go para amantes del exceso

Título original: The Bride!
USA 2025 126 min.
Guion y dirección
Maggie Gyllenhaal, según los personajes creados por Mary Shelley Fotografía Lawrence Sher Música Hildur Gudnadóttir Intérpretes Jessie Buckley, Christian Bale, Peter Sarsgaard, Penélope Cruz, Annette Bening, Jake Gyllenhaal, John Magaro, Matthew Maher, Slatko Buric, Jeanne Berlin, Louis Cancelmi, Julianne Hough Estreno en Estados Unidos y España 6 marzo 2026


James Whale dirigió en 1935 una secuela de Frankenstein de nuevo cuño, que conoció un remake libre cincuenta años después, con Sting y Jennifer Beals como protagonistas. La actriz Maggie Gyllenhaal (Secretary, El caballero oscuro), que debutó como directora hace unos años con La hija oscura, perpetra ahora una nueva versión completamente independiente y aún más libre que su remoto precedente. Sólo el afán del monstruo de Frankenstein por encontrar una compañera y el pelo erizado de la protagonista como consecuencia de la descarga eléctrica sufrida para revivir, han permanecido. Por el contrario, nos encontramos con una Mary Shelley que nos habla desde ultratumba, posee a una prostituta y, casualmente, es desenterrada por el monstruo y la doctora que ha de satisfacer sus deseos, para a continuación convertirse en una pareja de monstruos a imagen y semejanza de Bonnie & Clyde.

A partir de aquí la película sigue un camino de disparates y desvaríos que parecen la excusa para desarrollar una particular tesis sobre el feminismo, siempre desde la óptica violenta y vengativa estadounidense. Encontramos también todo un despliegue de guiños y homenajes nada sutiles al Hollywood de la época, desde la estrella del musical al que da vida Jake Gyllenhaal, el hermano de la directora y él mismo competente cantante en Broadway, a referencias nominativas a actrices míticas como Ida Lupino, Marlene Dietrich o Greta Garbo. También una pareja de detectives al más puro estilo del cine negro, interpretados por Peter Saarsgard y Penélope Cruz, y cine de gángsters, que para eso la trama arranca en Chicago en los años treinta.

Un par de números musicales extravagantes y fuera de onda, uno de ellos al estilo Thriller de Michael Jackson, y unos generosos recursos e ingredientes que la actriz directora no parece manejar con la habilidad suficiente, completan el recuento de elementos que hacen que, sin embargo, la película resulte entretenida y atractiva al menos para sucumbir ante todos estos excesos a los que se prestan la actriz de moda, Jessie Buckley, y el siempre camaleónico Christian Bale, ahora convertido en Boris Karloff, mérito también de un esmerado trabajo de maquillaje.

jueves, 29 de agosto de 2024

MAXXXINE Un "giallo" en Hollywood

USA-Nueva Zelanda-Canadá 2024 103 min.
Guion y dirección
Ti West Fotografía Eliot Rockett Música Tyler Bates Intérpretes Mia Goth, Elizabeth Debicki, Michelle Monaghan, Bobby Cannavale, Kevin Bacon, Moses Sumney, Giancarlo Esposito, Lily Collins, Simon Prast, Halsey, Chloe Farnworth, Sophie Thatcher, Zachary Mooren, Ned Vaughn Estreno en Estados Unidos 5 julio 2024; en España 23 agosto 2024

Secuela directa de X, una película ambientada en un paraje apartado de Texas a finales de los años setenta del pasado siglo, en la que el equipo de rodaje de un film pornográfico se enfrentaba al mal, personalizado en el recalcitrante puritanismo estadounidense. El mismo año de su estreno, su director, Ti West, estrenó en plataformas digitales su presunta secuela, Pearl. El desagrado que nos provocó aquel primer film centrado más en el espectáculo de vísceras y sangre y guardando el mismo puritano recelo en mostrar escenas medianamente sexuales, impidió que nos interesásemos por su precuela, si bien estar ambientada sesenta años antes para contar los precedentes de su aguerrida protagonista, provoca ciertamente nuestra curiosidad.

Ahora llega su secuela, manifiestamente más ambiciosa, con la intrépida superviviente de aquella matanza de Texas abriéndose paso en Hollywood, en el cine narrativo puro y clásico, aunque sea a través del género de terror, pero en manos de una realizadora con voz propia y personal, una estupenda Elizabeth Debicki a quien quisiéramos ver en más películas y en papeles de mayor enjundia. Mia Goth interpreta a la peligrosa rubia protagonista y de paso produce también el que sin duda es su mayor vehículo de lucimiento hasta el momento. El pretexto sirve para trazar una radiografía más estética y visual que pretendidamente psicológica de ese Hollywood al que su frase publicitaria identifica como un asesino.

Así, West pone especial énfasis en resucitar el giallo italoamericano, con dosis considerables del cine de Brian de Palma, también deudor, pero con personalidad propia, de ese género italiano tan prodigado en la década de los setenta del siglo XX, con Dario Argento y sus atemorizadas pero decididas y bellas guerreras. Pantallas partidas, música que combina acción, suspense y romanticismo (un logro de Tyler Bates acercándose a Pino Donaggio) y secuencias que directamente evocan a Doble cuerpo, música de Frankie Goes to Hollywood incluida, confirman esta tendencia de la que West sale mejor parado que su disparatado argumento, literalmente desbocado al final de una producción que pese a todo se disfruta, entretiene y divierte, por mucho que nos fastidie que aquello que critica se convierta también en su espada de Damocles, evidenciando tanto puritanismo sexual como descalabro visceral.

martes, 24 de enero de 2023

BABYLON Crónica mastodóntica de la vida al límite

USA 2022 189 min.
Guion y dirección
Damien Chazelle Fotografía Linus Sandgrem Música Justin Hurwitz Intérpretes Margot Robbie, Brad Pitt, Diego Calva, Jean Smart, Li Jun Li, Jovan Adepo, Tobey Maguire, Max Minghella, Katherine Waterston, Samara Weaving, Eric Roberts, Lukas Haas, P. J. Byrne, Jeff Garlin, Rory Scovel, Spike Jonze, Joe Dallessandro, Olivia Wilde, Phoebe Tonkin, Troy Metcalf Estreno en Estados Unidos 23 diciembre 2022; en España 20 enero 2023

Imposible acercarse a la última, mastodóntica, caótica, histérica y atrevida película del director de Whiplash y La La Land sin dejar prejuicios atrás y sin aceptar que no hay nada que se le parezca por muchos referentes que seamos capaces de encontrar en ella. Y aún así le resultará difícil a mucha gente conectar con ella, con esta nueva historia de amor que se propone en el seno del mundo del cine, esta vez con sus perversiones, miserias y excesos más absolutos como telón de fondo. Poco más de tres horas que transcurren como mínimo entretenidas ate nuestros ojos, lo que ya es un mérito. Tres horas además en las que se pone a prueba nuestra capacidad de asombro, entre secuencias escatológicas extremas, orgías con carne generosa (algo poco habitual en el pudoroso cine americano) y un sinfín de personajes, unos reales, otros inventados y otros ficticios pero basados descaradamente en celebridades que existieron, y todo así, en exceso, tremebundo y sobredimensionado.

Chazelle además no ha tenido ningún tipo de reparo en dar al conjunto un aspecto anacrónico al más puro estilo Baz Luhrmann, con músicas fuera de su época y un estilismo impensable para Margot Robbie la mayoría de veces que aparece en escena. Pero ahí no se quedan las referencias, porque las fiestas parecen querer imitar, con mayores excesos y un carácter deliberadamente más pornográfico, a las de Sorrentino en La gran belleza; hay también cierto aire felliniano en más de una secuencia, y no faltan las referencias al Gran Gatsby de Scott Fitzgerald, entre piscinas con presunto cadáver y fiestas extravagantes, aquí siempre llevado al último extremo y sin la elegancia, premeditada, del autor de Suave es la noche. James Ivory también retrató la depravación de la meca del cine en los años veinte, en 1975 con Fiesta salvaje, donde recreaba uno de los episodios más escabrosos de la prensa amarilla de la época, la muerte de una starlette a manos del obeso comediante Fatty Arbuckle durante una sesión de sexo duro, episodio que también aparece apuntado en este film donde William Randolph Hearst tiene su momento en forma de fiesta snob a ritmo de sucedáneo del Bolero de Ravel con una Robbie incómoda que termina haciendo lo que no debía entre tanta gente estirada.

Y así continúa esta orgía desatada, acelerada, mastodóntica y sobre presupuestada, donde se recrean rodajes como el de Hollywood Revue of 1929, la primera vez que aparece en pantalla la canción Singin’ in the Rain, esa misma Cantando bajo la lluvia y sus divertidos episodios cuando se pasa del cine mudo al sonoro, y que al final sirve para la secuencia más mágica y emocionante que hemos visto en el cine en mucho tiempo, precisamente en una sala abarrotada donde los ojos del público brillan mientras disfrutan con esa obra maestra de Kelly y Donen que justamente se ha reestrenado en cines precisamente el mismo fin de semana que lo hace esta Babylon. Y el homenaje al cine como gran entretenimiento continúa con una delirante secuencia en plan montaje de ceremonia de los Oscar. Max Minghella da vida a un desmitificado Irving Thalberg, mientras Brad Pitt es sin duda un sosías de Douglas Fairbanks, y Jean Smart interpreta a una arpía del periodismo al más puro estilo Hedda Hopper. Pero la revelación de la película es Diego Calva, un joven mexicano descubierto en la serie Narcos y que cataliza nuestra mirada entre perpleja y ruborizada de todo cuanto se acontece en este film inclasificable e imposible de calibrar, tanto como de calificar, al menos hasta que no haya pasado el tiempo suficiente para valorarlo en su justa medida.

domingo, 20 de septiembre de 2020

KNIGHT OF CUPS El príncipe de las piscinas

USA 2015 118 min.
Guion y dirección
Terrence Malick Fotografía Emmanuel Lubezki Música Hanan Townshend Intérpretes Christian Bale, Cate Blanchett, Natalie Portman, Brian Dennehy, Antonio Banderas, Freida Pinto, Wes Bentley, Isabel Lucas, Teresa Palmer, Imogen Poots, Peter Mathiessen, Armin Mueller-Stahl, Cherry Jones, Kevin Corrigan, Jason Clarke, Ryan O’Neal y la voz de Ben Kingsley Estreno en el Festival de Berlín 8 febrero 2015; en Estados Unidos 4 marzo 2016; en España (no en Sevilla) 18 septiembre 2020 

La falta de una política de estrenos precisa y homogeneizada en estos tiempos de pandemia, con grandes ausencias de películas taquilleras en nuestras salas, propicia la apuesta de los exhibidores por cine clásico y, como en este caso, películas que fueron despreciadas en su momento. Entre To the Wonder y Vida oculta, además de varios documentales coqueteando con nuevas tecnologías, Terrence Malick realizó dos películas que no conocieron estreno en nuestras pantallas en su momento, y que ahora se recuperan, al menos en algunas ciudades españolas. Una es Song to Song, que se estrenará la próxima semana, y la otra es este Knight of Cups o Caballero de las tazas. Partiendo de una especie de cuento oriental que su padre contaba al protagonista de esta historia, si es que la hay, un príncipe viaja al oriente para hacerse con una perla, pero en el camino es embriagado con una taza de extraño brebaje que le hace olvidar su condición y su objeto.

En la vorágine y la superficialidad de Hollywood y sus aledaños, el siempre apolíneo Christian Bale da vida a ese joven perdido y desorientado que parece haber sufrido el destino de aquel príncipe de cuento de mil y una noches. Sus devaneos con la sociedad, en la que Antonio Banderas parece adoptar la figura de un maestro de ceremonias aflamencado y siempre dispuesto para la juerga, le llevan a coquetear con ex mujeres, amantes, novias y deseos carnales, hasta seis en total, que sirven de pretexto para la sempiterna estética de anuncio de perfume que Malick ya ensayó en El árbol de la vida y To the Wonder. Pero si en la anterior había un atisbo de argumento, con trío amoroso de por medio, en Knight of Cups todo parece enfocado a un ejercicio de relajación perpetuo en el que innumerables piscinas de suntuosas mansiones sirven como oasis en los que purgar el aburrimiento y la falta de horizonte, mientras Bale deambula con cara de desnortado al son que le marca un Ben Kingsley en modo recital poético en off.

Al director de fotografía Emmanuel Lubezki el experimento le sirve para poner toda la carne en el asador, al margen de limitaciones dramáticas, en lo que parece una instalación sensorial a su servicio. Mientras al compositor Hanan Townshend no le queda más remedio que someterse a los designios del director, que da preferencia a las místicas páginas de Vaughan Williams, Kilar, Bruch, Corelli y el inevitable Arvo Pärt. El conjunto seguramente irritará a más de uno y una, su falta de guion desconcertará y sus propuestas resultarán pretenciosas y posiblemente vacías, pero no se puede negar que tiene cierta belleza y que Malick conoce bien lo que pretende y lo ofrece sin truco ni engaño alguno.

martes, 20 de agosto de 2019

ÉRASE UNA VEZ EN... HOLLYWOOD Emocionante fábula cinéfila

Título original: Once Upon a Time in... Hollywood
USA 2019 165 min.
Guion y dirección Quentin Tarantino Fotografía Robert Richardson Intérpretes Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Emile Hirsch, Margaret Qualley, Al Pacino, Kurt Russell, Bruce Dern, Timothy Olyphant, Dakota Fanning, Damian Lewis, Luke Perry, Lorenza Izzo, Michael Madsen, Scoot McNairy, James Remar, Julia Butters, Austin Butler, Mike Moh, Nicholas Hammond, Rafal Zawierucha, Damon Herriman, Brenda Vaccaro Estreno en el Festival de Cannes 21 mayo 2019; en Estados Unidos 26 julio 2019; en España 15 agosto 2019

Puede que la película número nueve de Tarantino, como viene anunciándose, no sea la mejor ni la más sorprendente de su filmografía, pero no cabe duda de que es todo un festín, un entretenimiento sobresaliente y una gozada para quienes amamos el cine popular, y más concretamente el Hollywood clásico, aunque sea en época de crisis como la que retrata su nueva cinta. Es discutible por otro lado que éste sea su noveno trabajo como director de largometrajes; quien así lo decidió obvió su ópera prima, la desconocida My Best Friend’s Birthday, así como su episodio del programa doble Grindhouse, Death Proof, cuyo otro título, firmado por su amigo Robert Rodríguez, fue Planet Terror. Además no cabe apreciar el cine de Tarantino sin otros títulos cruciales en su filmografía, como el episodio The Man from Hollywood de Four Rooms, o sus guiones para Amor a quemarropa, Asesinos natos y Abierto hasta el amanecer, donde además aparecía como protagonista junto a George Clooney.
 
De cualquier modo lo que depara este nuevo título es una declaración definitiva de amor al cine que le vio crecer e hizo de él probablemente el director más cinéfilo de cuantos ocupan hoy las pantallas de todo el mundo. Con un reparto inabarcable en el que, cómo no, abundan los nombres recuperados, como una inapreciable Brenda Vaccaro o el protagonista de The Warriors, James Remar, y una puesta en escena que no escatima en recursos, decorados y alardes técnicos, Tarantino ofrece más que una crónica de ese Hollywood vetusto que despedía una era de supuesta inocencia y abrazaba los nuevos tiempos más transgresores y polémicos, una fábula sobre la capacidad del cine para crear ilusión y aliviar nuestros temores y pesadillas más recurrentes.
 
Tomando como base uno de los acontecimientos criminales que más nos han conmovido desde siempre, el asesinato de Sharon Tate, entonces prometedora actriz casada con Roman Polanski, y sus invitados a manos de la Familia Manson, una banda de hippies que ya tuvieron en los setenta una serie de televisión, Helter Skelter, el film sigue fundamentalmente las andanzas de un par de amigos dedicados al cine, una medio estrella de la televisión en busca de su espacio en un sistema cambiante, y el especialista que le sirve de doble en las secuencias de acción. Aunque Tarantino confiesa haberse basado principalmente en el actor Ty Hardin, con quien este Rick Dalton interpretado por DiCaprio coincide en haber protagonizado una exitosa serie western en televisión, y el especialista Hal Needham, doble de Burt Reynolds, con quien el actor mantuvo una estrecha amistad, todos estos ingredientes calzan a la perfección con Clint Eastwood y su inseparable amigo Buddy Van Horn, especialista y director de algunos de sus títulos, cuya amistad se ha remontado hasta J. Edgar. Como él, Dalton protagoniza una serie del oeste (Rawhide en el caso de Eastwood) y decide rodar en Italia y España para afianzar su carrera, antes de embarcarse en películas de aventuras con la guerra y los nazis como telón de fondo, como las que también protagoniza el ficticio Dalton aunque en su caso antes de emigrar, y que Tarantino, con su proverbial sabiduría cinéfila ha ilustrado con la música de Bernard Herrmann que Hitchock rechazó para Cortina rasgada.
 
La amistad de Rick Dalton con Cliff Booth, al que da vida Brad Pitt, parece una calcomanía de la que hemos apuntado con Van Horn. Dicho esto, Érase una vez en Hollywood (nada que ver con el título homónimo con el que en España bautizamos el documental sobre los musicales de la Metro Goldwyn Mayer That’s Entertainment!) es una fiesta permanente, plagada de buena música entre la que se ha colado el éxito de Los Bravos Bring a Little Lovin’, y salpicada de grandes secuencias, como el diálogo de Dalton con una repelente niña prodigio, el primer encuentro con la banda de Manson, o el inquietante final. Mucho se habla de la capacidad de Tarantino para generar escenas violentas, y algo menos para dejar respirar sus secuencias y sus intérpretes. Aquí afortunadamente, como ocurría en Jackie Brown, una de sus películas menos celebradas y sin embargo más simpáticas, hay mucho de lo segundo y bastante menos de lo primero. Las aportaciones de los personajes de Steve McQueen, Bruce Lee o Sam Wanamaker no tienen desperdicio y en conjunto resulta difícil pensar que alguien no se deje seducir por este canto de amor al cine, su mundo, frivolidad, grandeza y miseria, y sobre todo ilusión y emoción, como la que destila un final antológico al son de la música que Maurice Jarre compuso para el western crepuscular de John Huston El juez de la horca.