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lunes, 24 de marzo de 2025

UN BAÑO RELAJANTE EN STILE ANTICO

XLII Festival de Música Antigua de Sevilla. Stile Antico: Helen Ashby, Kate Ashby y Rebecca Hickey, sopranos; Cara Curran, Emma Ashby y Rosie Parker, altos; Andrew Griffiths, Benedict Hymas y Jonathan Hanley, tenores; Gareth Thomas, James Arthur y Nathan Harrison, bajos. Programa: El príncipe de la música. 500 años del nacimiento de Giovanni Pierluigi da Palestrina (motetes, piezas y canciones sacras de Giovanni Pierluigi Palestrina, Josquin Desprez, Jacques Arcadelt, Tomás Luis de Victoria, Orlando di Lasso, Felice Anerio, Gregorio Allegri y Cheryl Frances-Hoad). Espacio Turina, domingo 23 de marzo de 2025


Llegó la música del Renacimiento, y lo hizo de la mano de su máximo exponente en lo que a polifonía vocal se refiere, Giovanni Pierluigi da Palestrina, justo cuando se celebran quinientos años de su nacimiento. Y para iniciar una serie de conciertos articulados en torno a su música y figura, nada mejor que un concierto de Stile Antico, conjunto británico que hoy se cuenta entre los más rigurosos y reconocidos en el repertorio, que para la ocasión articularon un homenaje en el que brilló tanto su música como la de quienes influyeron en su estilo y la de quienes se dejaron influir a su vez por el suyo.

Stile Antico hace acopio de una disciplina férrea y un sonido hermoso en la tradición de los conjuntos ingleses que se dedican a la música polifónica, y una puesta en escena esmerada y meticulosa en la que el emplazamiento de voces resulta crucial para disfrutar al máximo de sus posibilidades en cada propuesta.

Tras un arranque en el que ya se vislumbraba el carácter fundamentalmente balsámico de la música programada, el homenaje discurrió primero por quienes influyeron en su música, con Josquin Desprez, franco flamenco capaz de transmitir una emoción directa, y Jacques Arcadelt, también franco flamenco, de estilo melodioso y refinado, a la cabeza.

Especialmente emotivas resultaron las elocuentes pausas con las que el conjunto se enfrentó al Salve Regina a cinco voces de Desprez, destacando el fraseo cuidadoso y flexible de cada una de las doce voces. Echamos en falta en este primer bloque la influencia de Cristóbal de Morales, especialmente relevante en la escritura de sus misas.

El segundo bloque se centró en la Contrarreforma, de la que Palestrina fue el más destacado representante, sobre todo a través de melodías claras y ritmos precisos. Una polifonía suave y consonante, característica del Renacimiento tardío, que se tradujo en una asombrosa flexibilidad y una articulación precisa al servicio de una armonía esplendorosa, en la que tuvo cabida un breve motete de Tomás Luis de Victoria, que perfeccionó su estilo en el Colegio Germánico de Roma, donde coincidió con el homenajeado, y cuya música respira una atmósfera mística.

Unas dinámicas muy estudiadas consiguieron que el final de esta primera parte asemejase un canto alzado a ese cielo imaginado que resolvía todos los problemas sufridos en la tierra.

Emoción y claridad

Ya en la segunda parte, resultó especialmente conmovedor y revelador el canto a solo cuatro voces del madrigal Goia m’abond’al cor, dos sopranos y dos tenores abandonados a la belleza absoluta, evidenciando una calidad en las voces sólo al alcance de los más refinados solistas. Se trataba de exhibir los esfuerzos por introducir elementos profanos en la música de la época, tan proclive a respetar los designios eclesiásticos.


Siguió un bloque destinado a elogiar la música, en el que el conjunto manifestó tanta claridad textual como magisterio en la elaboración armónica y contrapuntística. Incluyó una pieza de Orlando di Lasso, cuyo estilo vivo y declamatorio enuncia una mística litúrgica resplandeciente, de la que Stile Antico se hizo perfectamente eco.

El legado de Palestrina ocupó el bloque final, con música de Felice Anerio, ya a las puertas del barroco, sucesor de Palestrina en la Capilla Papal, cuya solidez impregnada de misticismo sirvió al conjunto para adaptarse a otro estilo y cambiar tímidamente de registro, algo que logró a lo largo del concierto que no resultara tan monótono como se preconizaba.

Igualmente piadosa sonó la música de Gregorio Allegri, también discípulo del homenajeado. Y finalmente un gran salto a tiempos contemporáneos, con la inclusión de una pieza en clave de motete, homenaje al insigne compositor italiano, de la británica Cheryl Frances-Hoad. Como propina, el conjunto entonó The Silver Swan de Orlando Gibbons, que este año cumple cuatrocientos.

Aunque los textos se podían consultar en la web del festival, disfrutarlos sobre el escenario, traducidos por cortesía de la Asociación de Amistades de la Barroca, evitó la molestia de los móviles encendidos. El respeto y recogimiento del público colaboró a la feliz resolución de un concierto para el que el Espacio Turina a veces se quedó corto en acústica, provocándose saturación en los momentos más álgidos.

Fotos: José Antonio de Lamadrid
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 18 de julio de 2024

LA SEDUCTORA TRADICIÓN DE MASHRABIYA

XXV Noches en los Jardines del Real Alcázar. Mashrabiya Trío: Óscar Acedo, clarinete; Carmen Fernández, violonchelo; Chiqui García, bouzuki y percusión. Programa: Aires de Rüm-èli. Un recorrido por las músicas de la Europa Otomana. Miércoles 17 de julio de 2024


A estas alturas y con veinticinco años a sus espaldas, las propuestas de estas noches estivales en el Alcázar siempre o casi siempre ofrecen calidad. Sus llenos absolutos noche tras noche lo corrobora, ya sea por el atractivo del programa, la riqueza de su contenido o el magisterio de sus intérpretes, sea cual sea el género. Mashrabiya son veteranos en este llamemos festival de verano, siempre asociados al género de músicas del mundo, en este caso de Europa, cuando muchos podrían pensar que su dedicación e investigación les debería llevar al apartado de música antigua interpretada con criterios históricamente informados.
Sin embargo es cierto que, dejando de lado esa labor que sus integrantes sin duda realizan, lo que ofrecen con su propuesta es un viaje sensorial y desprejuiciado a las entrañas de la música de otros espacios y tiempos que sin embargo no nos parecen ajenos y nos ayudan a identificarnos con su particular idiosincrasia y sentirnos un poco más residentes de este mundo tan plural y diverso.

Mashrabiya Trío nos trajo músicas de los países que conformaron la antigua Rumelia, espacio acotado por países de los Balcanes que pertenecieron al Imperio Otomano, fundamentalmente entre los siglos XIII y XV, aunque en realidad la referencia no fue sino un pretexto para destilar músicas del orden tradicional de aquellos países que formaron parte de la región, Turquía y Grecia fundamentalmente. Tamizados por una lectura netamente contemporánea de las partituras, la experiencia acabó siendo un evocador viaje por sensibilidades de carácter folclórico, sumamente sensuales, de piezas de raíces orientales, posiblemente destinadas tanto a festejos palaciegos como otros de carácter más mundano y verbenero. Música rebétika como las danzas griegas que el trío acompasó con energía y dinamismo, o un precioso Nihavent turco de composición moderna que paladearon con gusto exquisito y una generosa dosis de sentimiento.

Carmen Fernández aportó cuerpo y músculo a la propuesta con su roce majestuoso y perfectamente entonado del violonchelo, regalándonos un solo en un Nigun u oración judía de origen askenazy de enorme intensidad emocional. Óscar Acedo evidenció una clara flexibilidad aportando con su clarinete toda la profusa ornamentación de la que es capaz un buen jazzista, haciendo gala de un control perfecto de la respiración y un legato impecable. Chiqui García ejerció de perfecto maestro de ceremonias, con elocuentes ilustraciones y generosas palabras sobre sus compañeros de viaje, mientras en lo musical demostró dominio del bouzouki, instrumento cordófono griego que sustituyó por la guitarra clásica en un vibrante Por qué llorax blanca niña tradicional de Sarajevo. Compenetración, energía y sentido de la musicalidad acompañaron para que la experiencia resultara en términos globales considerablemente relajante.

Foto: Actidea
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 19 de marzo de 2024

FeMÀS AFRONTA SU RECTA FINAL CON ÉXITO

La tercera y última semana del Festival de Música Antigua aglutina citas muy atractivas hasta culminar con un Mesías de auténtico lujo

Yago Mahúgo

Todavía estremecidos por el auténtico delirio emocional disfrutado con conciertos como los de animAeterna y su particular Réquiem de Mozart, o la voz cálida y sensual de Ángeles Núñez junto a Constantinople, Proyecto Ocnos y la música de Alberto carretero sonando en el Alcázar, afrontamos la última semana de esta cuadragésima primera edición del Femás con compromiso e ilusión. El miércoles 20, el virtuoso clavecinista madrileño Yago Mahúgo asumirá la dirección del ensemble Ímpetus en la Iglesia San Luis de los Franceses para ofrecer un monográfico de Jean-Philippe Rameau. Aunque el grueso de su producción no sean precisamente obras para clave, sí es cierto que llegó a publicar hasta tres libros dedicados al instrumento, además de otras piezas en combinación con el violín o la viola, e incluso algunos arreglos de extractos de Las indias galantes. Pero es sin duda la colección Pièces de clavecín en concerts de 1741, donde más se aprecia la esencia del clave como protagonista, siendo la cuerda, en este caso el violín de Pablo Gutiérrez y la viola da gamba de Marina Cabello, un elocuente añadido.

El prestigioso conjunto italiano Il Giardino Armonico regresa a Sevilla con su fundador, el reputado flautista y director operístico Giovanni Antonini al frente. Junto a ellos, será el violonchelista y compositor Giovanni Sollima el protagonista de un concierto el jueves en el Espacio Turina en el que se interpretarán obras de Natale Sarri, Leonardo Leo, Telemann y Vivaldi, además de un pasacalle del propio Sollima y la popular Música nocturna de las calles de Madrid de Boccherini. Los dos giovannis alternarán las partes solistas, Antonini con exhibición incluida del sintomático chalumeau (salmoé en castellano), una suerte de combinación de clarinete y flauta.

Il Giardino Armonico

Al día siguiente será la participación obligada de la Orquesta Barroca de Sevilla la que convoque al melómano sevillano al Turina. Ocho de los doce conciertos que integran L’estro armonico de Vivaldi, sonarán bajo la dirección de Enrico Onofri, uno de los colaboradores más frecuentes del conjunto hispalense. También muy vinculada a la orquesta, la violinista balear Lina Tur Bonet será una de las solistas junto a algunos de los maestros de la formación, Mercedes Ruiz y Valentín Sánchez entre ellas, que atenderán a esta inspiración armónica que tanta divulgación tuvo en su tiempo gracias a su publicación en Amsterdam, alternando uno, dos o varios de sus instrumentos y rebosando sin duda calidez, vitalidad y expresividad.

Una edición coronada con El Mesías de Haendel

El sábado 23 tendremos una original cita en San Luis al mediodía, con la formación de flautas Phaedrus, que debe su nombre al texto de Platón en el que Sócrates afirma que el arte de la retórica fluye de la locura, la interpretación divina y sobre todo, del amor. Este conjunto que recrea el sonido de las flautas traveseras renacentistas, con repertorio fundamentalmente de la polifonía occidental del siglo XVI y principios del XVII, propone un recorrido por el instrumento en la Corte de los primeros Tudor, con Enrique VIII como insólito autor y poseedor de una extensa colección de éste y otros instrumentos. Músicas de Jean Rochefort, Diego Ortiz, Antoine de Févin o John Lloyd completan las piezas extraídas de los manuscritos del monarca inglés y el cancionero de Ana Bolena. Para la ocasión se cuenta además con la voz y el laúd de Emma-Lisa Roux.

Artefactum tampoco faltará a su cita con el festival, con un emplazamiento temporal y espacial de lujo, el mismo Sábado de Pasión en el Espacio Turina, uno de los bastiones fundamentales de la música en nuestra ciudad. El conjunto sevillano se adelantará a la celebración este mismo año de sus treinta años de historia con un concierto en el que repasará la música del medievo en torno a la Cuaresma, con piezas del Laudario de Cortona, el Códice de las Huelgas, las Cantigas de Alfonso X El sabio y los Carmina Burana, territorios todos muy explorados por el conjunto a su particular manera. Alberto Barea, César Carazo, Carmen Hidalgo, José Manuel Vaquero, Ignacio Gil y Álvaro Garrido volverán sin duda a hacer las delicias de su incondicional público.

Collegium 1704

Muchas veces nos hemos preguntado por qué en Sevilla El Mesías siempre se ha interpretado en vísperas de Navidad, cuando el grueso de su partitura se centra en la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Prueba de ello es su frecuente utilización en películas que abordan esta llamada Historia más grande jamás contada. Los responsables del Femás nos brindarán ahora la oportunidad de escucharla en Semana Santa, el mismo Domingo de Ramos a las once de la mañana en el Maestranza, con tiempo suficiente para ver salir la Borriquita. El prestigioso conjunto checo Collegium 1704 y su correspondiente coro, bajo la dirección de su fundador, el clavecinista Václav Luks, serán los encargados de ofrecernos este inmortal oratorio haendeliano, contando para ello con las acreditadas voces de la soprano belga Deborah Cachet, el alto Avery Amereau, aclamado Cherubino en Las bodas de Fígaro de Mozart, el tenor polaco Krystian Adam y el bajo especializado en Haendel y Rossini Luigi di Donato. Habrá culminado así la que podemos considerar una edición con mucho lustre de nuestro veterano Festival de Música Antigua.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

viernes, 15 de marzo de 2024

PASEO POR LAS MÚSICAS DE SEVILLA CON ÁNGELES NÚÑEZ

XLI Festival de Música Antigua de Sevilla 2024. Constantinople & Proyecto Ocnos & Ángeles Núñez & Alberto Carretero. Programa: La Sevilla de las Tres Culturas: Una mirada actual. Salón de Tapices del real Alcázar, jueves 14 de marzo de 2024


Tras el triunfal estreno de La bella Susona de Alberto Carretero en el Maestranza, el Femás presentó ayer un espectáculo único y singular con el que se complementaba de alguna manera la experiencia vivida al aire de la calle antes denominada de la Muerte, a escasos metros del precioso Salón de Tapices del Alcázar donde se convocaron los talentos partícipes en este evento. Pero aunque la fuerza de este encuentro de artistas y culturas fue resultado de una estrecha y muy cuidada colaboración, en la que todos sus resortes brillaron con considerable potencia, fue la cantante de Alcalá de Guadaira, Ángeles Núñez, a quien tantas veces hemos seguido en conciertos de las Noches del Alcázar y otras propuestas sevillanas, quien tuvo posiblemente ayer su gran noche, en la que desplegó sus indiscutibles habilidades y su particular talento para afrontar tantos y variados estilos con una disciplina férrea y sentido de la responsabilidad.


Este recorrido por la Sevilla del siglo XV en la que se desarrolla el drama musical de Carretero y Puerto, encrucijada de culturas que han moldeado sin duda nuestra particular cultura musical, concitó en el escenario al conjunto canadiense Constantinople, de quienes ya disfrutamos en alguna edición anterior del festival junto a la este año ausente Accademia del Piacere, al sevillano Proyecto Ocnos, especialistas en música contemporánea y de amplia divulgación en nuestra ciudad, la música electrónica y las nuevas composiciones de Alberto Carretero, y la voz inmensa y la presencia arrolladora de la cantante sevillana, quien salvo en los cantos de origen persa que entonó Kiya Tabassian, de Constantinople, abordó todas las piezas programadas con un rigor extraordinario, sin desfallecer ni evidenciar fatiga alguna, y una capacidad para embelesar fuera de toda discusión.

El espectáculo se estructuró en cuatro bloques de idéntica duración, hasta completar la hora y media exacta, dividido cada uno a su vez en cuatro disciplinas distintas pero intercomunicadas con acierto e inteligencia. Un canto con ínfulas de danza sefardí, seguido de otro de carácter más recogido y mística cristiana, con piezas de Juan de Anchieta, Juan del Encina y Juan Cornago, entre otros. Después la aportación de raíz musulmana y finalmente el nuevo cancionero experimental de Carretero, siguiendo unas pautas de guion que nos llevaron siempre con carácter de yuxtaposición por la Fe y Tradición, la Infancia y la Maternidad (con escala evidente en nanas sefardí y cristiana entonadas con sentimiento estremecedor), Vida y Muerte, para terminar con Amor y Desamor. Escalas que el ecléctico conjunto abordó con maestría y enorme sentido musical, especialmente en las endiabladas danzas, destacando la capacidad de Núñez para adaptarse a cada disciplina con voz estudiada y adecuada. Acentuó el carácter local de los cantos naturales sefardíes y el tono lírico más afín a su voz de soprano de timbre sedoso y sensualidad desbordante, siempre en perfecto estilo, culminando en un despliegue de vocalizaciones vertiginosas y muy exigentes en las experimentales coplas de Carretero, quien depuró su estilo y lo suavizó para adaptarse a las circunstancias, evidenciando en todo momento un trabajo exhaustivo de investigación y contemporización.

Un esfuerzo considerable para la cantante, que se vio acompañada del poderoso conjunto instrumental en el que se fundieron los instrumentos étnicos, como el kanun o el setar, con las guitarras, incluida la eléctrica, y los clarinetes contemporáneos y debidamente preparados, instrumentos de percusión de diversa índole, incluidos objetos domésticos, y la envolvente y atmosférica electrónica de Carretero. El punto y final lo puso una larga exhibición de todas estas disciplinas que dejó clara la ferviente implicación de cada artista convocado y convocada, provocando deleite y admiración.

Fotos: Lolo Vasco

miércoles, 28 de febrero de 2024

ARRANCA UNA NUEVA EDICIÓN DEL FeMÀS

Algunas citas menos que en ocasiones anteriores conforman una edición número cuarenta y uno de un festival con nombres importantes y carteles atractivos

La Fonte Musica

Superadas las cuarenta ediciones, el
Festival de Música Antigua de Sevilla encara una nueva que arranca este viernes próximo y con la que los sevillanos y sevillanas tendremos oportunidad de disfrutar de algunos nombres imprescindibles de la interpretación históricamente informada, tanto de fuera del país como de artistas locales siempre tan vinculados al certamen que dirige desde hace un buen puñado de años el violagambista Fahmi Alqhai. Esto hace que la estructura y la estética de la propuesta sean muy parecidas a las de ediciones anteriores, si bien se ha reducido el número de espectáculos respecto a las que se celebraron tras los dos años condicionados por la pandemia. Y nos referimos al público local porque una vez más la presentación de la programación ha llegado tan ajustada, hace apenas un par de semanas, que poco margen ha dejado a posibles visitantes de fuera de la ciudad e incluso de fuera de España, para programar el viaje y la estancia oportuna. Ese es un detalle que se repite año tras año y no sólo respecto al FeMÀS sino también a otras importantes citas que tienen lugar en la ciudad, como el Festival de Cine Europeo. Los aficionados y aficionadas no tenemos ese problema cuando queremos desplazarnos por ejemplo a Granada en verano para disfrutar de su Festival Internacional de Música y Danza. Sabemos con mucha antelación cuáles son las propuestas que más nos interesan, no digamos ya si queremos viajar al extranjero, a Salzburgo, Edimburgo o a los Proms de Londres.

Se han reducido especialmente las citas matinales de los fines de semana, aun así las personas interesadas tendrán veintidós estupendas excusas para disfrutar de la buena música que abarca fundamentalmente del Renacimiento al último Barroco. Esta XLI edición del Festival de Música Antigua se inaugura el viernes 1 de marzo en la sede que habitualmente más citas celebra, el Espacio Turina de la calle Laraña, que prácticamente aparca durante tres semanas su impecable programación para centrarse en este evento que desde hace tanto antecede a una de nuestras fiestas más emblemáticas, la Semana Santa. Y lo hace con reminiscencias del carnaval que acaba justo cuarenta días antes de que comiencen las procesiones. Los encargados de esta inauguración son La Fonte Musica, celebrado conjunto italiano que comenzó prestando especial atención al Trecento italiano, lo que les llevó a ganar el Diapason d’Oro, y hoy abarcan un mayor rango histórico, dedicando un gran esfuerzo a la investigación de la retórica y la gramática musical para comprender y traducir con actitud experimental la creatividad y el refinamiento de la música antigua. Su fundador, el prestigioso laudista Michele Pasotti, habitual colaborador de conjuntos de referencia como Il Giardino Armonico, Les Musiciens de Louvre o la Akademie für Alte Musik de Berlín, lo dirigirá en un programa que recrea el Combattimento di Tancredi e Clorinda de Monteverdi precedido de varios madrigales que darán más sentido a su concepto teatral, estrenado hace justo cuatrocientos años, siguiendo la obra poética Jerusalén liberado que Torquato Tasso ambientó en la Primera Cruzada, y especialmente concebido para interpretarse en carnaval. Otros madrigales del propio Monteverdi y de autores contemporáneos como Salomone Rossi, Dario Castello y Biagio Marini, completarán esta primera entrega del festival.

Marta Mathéu

El mismo espacio acogerá al día siguiente, sábado, a un habitual no sólo del festival sino de la escena sevillana, y también especialista en cuerda pulsada como es Daniel Zapico, que con su tiorba ofrecerá un concierto intimista con transcripciones propias, siguiendo patrones estrictamente historicistas, de piezas del barroco francés, de Lully a Couperin, pasando por Robert de Visée, Forqueray y Michel Lambert. Un repaso a su último registro discográfico, Au Monde, que le ha valido igualmente el Diapason d’Or. Para el músico asturiano, fundador de Forma Antiqva, la profundidad de los bajos de la tiorba y su sonido envolvente crean una atmósfera mágica, la que podrán percibir quienes se acerquen ese día al Espacio Turina.

La primera cita matinal de esta edición tendrá lugar en la Casa de la Moneda el domingo siguiente, con Ministriles Hispalensis y su aportación anual al evento, en esta ocasión en forma de las músicas de ida y vuelta de los dos lados del Atlántico, una práctica muy habitual estos últimos años desde que se conmemorara el quinto centenario de la primera circunvalación del planeta. Juan del Encina, Gaspar Fernández o Tomás de Torrejón y Velasco sonarán bajo el título genérico de Allende los mares, en los sacabuches, bajón, chirimías, flautas y percusión de un conjunto que atesora valores locales como Jacobo Díaz o Álvaro Garrido. Un recorrido histórico de doscientos años, de finales del Renacimiento al primer Barroco, en el que la música europea se mezcla con sonidos y ritmos indígenas, enriqueciéndose mutuamente.

Habrá que esperar al miércoles 6 de marzo para reanudar nuestra cita con el FeMÀS. Será de la mano de Marta Mathéu Ensemble y cambiando de espacio, en esta ocasión otro de los habituales del certamen, la Iglesia desacralizada de San Luis de los Franceses. Una de la voces más rutilantes de la lírica española de los últimos años, curtida en ópera, lied y oratorio, nos traerá en In canto un recorrido por la música barroca entre el estilo antiguo de Jaime Casellas y la renovación de José Durán, alumno de Francesco Durante en Nápoles. Un programa que pretende ser un diálogo entre corrientes contrapuestas que prefiguraban el estilo galante, influidas por la arrolladora escuela napolitana. De este modo, motetes y cantadas acompañarán las Lamentaciones de Durante concebidas para el Sábado Santo.

L'Apotheóse

El primero de los cuatro conciertos que programa el FeMÀS en colaboración con el Centro Nacional de Difusión Musical, otra constante de este festival sevillano, llegará el jueves 7 con el Ensemble L’Apothéose interpretando en el Turina conciertos de Telemann. Una nueva ocasión para degustar el arte de la flautista alemana Dorothée Oberlinger como invitada, tras su estupendo concierto junto a la Barroca de Sevilla en octubre pasado, ahora con los también invitados Joseph Domenech al oboe, Eyal Streett al fagot y Kepa Arteche a la viola, todos habituales de nuestra Barroca, entre otros músicos que con esta formación han logrado sonados reconocimientos a uno y otro lado del Atlántico y que debe su nombre a L’Apothéose de Corelli de Couperin, su primer proyecto juntos. Del más prolífico compositor alemán del Barroco interpretarán seis conciertos. Una cita sin duda a tener muy en cuenta.

Un particular mapping y el regreso de un gran contratenor

El viernes 8 un imprescindible de la escena Sevilla, La Imperdible Artes Escénicas, pondrá en marcha el primero de los cuatro pases del mapping especial que han diseñado para este festival, y que se proyectará a las nueve de la noche en la Torre del Oro, bajo el emblema de Electrónica Antigua. Un espectáculo que combina instrumentos antiguos como el oud o la mandolina con otros electrónicos, mezclado todo con la video creación de José María Roca, y que se ilustrará con música de los siglos XI al XIV. Será como una especie de sesión de DJ en el que vientos digitales, cuerdas tratadas, percusiones, sintetizadores y secuenciadores sustituirán las flautas, cornetas, chirimías, vihuelas y otros instrumentos tradicionales. Sobre la fachada sur del emblemático monumento se proyectarán episodios y personajes históricos vinculados con él, sirviéndose de técnicas de proyección 3D y diversos elementos animados.

Tras esta cuota de representación escénica con la que habitualmente se anima el festival, el sábado 9 al mediodía, el conjunto hispalense A5 Vocal Ensemble presentará en San Luis su propuesta Inaudita Musica, con motetes, misas y canciones sacras del sevillano Francisco Guerrero, que junto al también sevillano Cristóbal de Morales y el abulense Tomás Luis de Victoria forman los pilares fundamentales de la música española del siglo XVI. Incansable viajero de su época, la propuesta incluirá piezas recogidas en colecciones publicadas en Sevilla, Venecia y París entre 1555 y 1597, contenido del segundo disco del grupo. En concreto, la Misa in te, Domine, speravi será el centro del programa junto a varios motetes a cinco voces, todas obras raramente escuchadas en directo y llevadas ahora al disco por primera vez, en un registro que saldrá a la venta el próximo verano. El conjunto, con nueve años de recorrido, es especialmente relevante por haber interpretado en el Turina la integral de madrigales de Monteverdi, un centenar de piezas que abarcan sus seis primeros libros y una selección del resto.

Max Emanuel Cencic

El famoso contratenor croata, residente en Austria, Max Emanuel Cencic, regresará a la ciudad tras el excelente recital que protagonizó junto a Maxim Emelyanychev e Il Pomo d’Oro en este festival hace ocho años. Será ese mismo sábado en horario nocturno en el Espacio Turina, con un programa centrado en el mítico castrato Francesco Bernardi, más conocido como Senesino. Para él compuso Haendel su primera ópera para la Royal Academy of Music, Radamisto. Tras ello compuso otros diecisiete roles para este cantante de voz prodigiosa, hasta que en 1733 le traicionó aceptando dirigir la compañía rival. En el programa se citan ocho arias pertenecientes a seis óperas distintas, entre ellas Rodelinda, reina de Lombardía, Scipione y Siroe, rey de Persia. Además, se interpretarán un Concerto grosso y las oberturas de Radamisto y Alessandro. Un todo Haendel con el que este virtuoso con más de cuarenta años de carrera lucirá su radiante voz. Desde que debutara como uno de los Niños Cantores de Viena, ha sido soprano, sopranista como Samuel Mariño, el cantante venezolano que nos visitó el pasado viernes como aperitivo a este FeMÀS, y ahora contratenor debido a los cambios fisiológicos de su registro. Acude a esta cita acompañado por el conjunto polaco {oh!} Orkiestra, comandado por la aclamada violinista Martyna Pastuszka, que abarca desde la música barroca a la contemporánea.

La semana terminará con la segunda colaboración del Centro Nacional de Difusión Musical, Musica Ficta, el conjunto liderado por Raúl Mallavibarrena del que ya hemos tenido ocasión de disfrutar tanto en ediciones anteriores del FeMÀS como en las Noches del Alcázar. El domingo 10 en San Luis interpretarán un concierto en torno a Palestrina y Tomás Luis de Victoria, cuyas carreras convergieron en la fructífera Roma, de ahí el título de un programa que incluye motetes del Libro I y IV (del Cantar de los Cantares) del primero, y motetes a cinco, seis y siete voces del Officium Hebdomae Sanctae del segundo, que fue alumno y colaborador del maestro italiano. Y así hasta el martes 12 de marzo, que el Maestranza albergará el Réquiem de Mozart según versión del siempre controvertido MusicAeterna, en una nueva semana que anticiparemos convenientemente en estas mismas páginas.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 6 de julio de 2023

SEPHARDICA MIRA A SEVILLA DESDE EL GUADALQUIVIR

XXIV Noches en los Jardines del Real Alcázar. Sephardica: Sara Marina, clavicémbalo, percusión y narración; Emilio Villalba, dirección musical, cuerda pulsada, viola; Irene Saura y Patry Cruz, canto. Programa: Sevilla. La música de un reino (música sefardí y andalusí fundamentalmente de los siglos XVI y XVII). Miércoles 5 de julio de 2023


Para un enamorado irredento del Guadalquivir, concretamente de su dársena, cuyas aguas ha recorrido una y mil veces en piragua y remo, y sobre las cuales celebró el día más feliz de su vida, el de su boda, una propuesta como la que ofrecía el
proyecto Sephardica no podía pasar desapercibida. Un espectáculo que aúna música, poesía, canto, historia y narración, en el marco de esas Noches del Alcázar que son ya consustanciales al estío sevillano, cuando cumplen veinticuatro años de ininterrumpida programación veraniega. En este tiempo han surgido muchas propuestas nuevas y diferentes para amenizar el calor inherente a esta ciudad, alguna de las cuales se coló en forma de eco por el Jardín del Cenador de la Alcoba, sin por ello agredir el carácter relajado del concierto y sin que estas alternativas hayan disminuido el interés de propios y extraños por las tan consolidadas Noches del Alcázar que el equipo de Actidea hacen realidad con su esfuerzo y dedicación.

El Guadalquivir fue motivo y testigo de este recorrido por coplas, danzas y música de toda índole que capturaron la esencia de esta ciudad a lo largo de los siglos, como testamento de su pasado árabe y judío, y su proyección hacia las distintas etapas que han ido conformando su historia y su idiosincrasia. Sephardica apareció con una formación nueva, en la que la voz y la sensualidad de Ángeles Núñez ha sido sustituida por las voces cálidas pero intencionadamente menos en estilo de Patry Cruz e Irene Saura, dos devotas de la voz, a la que dedican su esfuerzo como cantantes y actrices. Pero en el corazón del conjunto permanecen sus dos artífices principales, Sara Marina, que con su voz menuda e inocente personificó ese Guadalquivir desde cuyas riberas sonaron los cantos de la época convenientemente transformados para adaptarse a las nuevas sensibilidades. Y Emilio Villalba, que con una maestría indiscutible es capaz de dominar la cuerda pulsada y la frotada haciendo gala de una colección impresionante de instrumentos de época, que poco tiene que envidiar a la que atesora Joaquín Rodero del grupo Caravasar, que tanto estuvo ligado a estas noches del Alcázar en sus primeros años de andadura.

Los poemas de Joaquín Romero Murube en torno al río y la vida alrededor, desde Triana al Arenal pasando por el puente que todo lo sabe, la velá y los barcos que de sus muelles zarparon y a ellos volvieron, sirvieron para conducir este paseo amable y distendido. En él sobresalieron las bellísimas ornamentaciones de Villalba, que ofreció unas gallardas a la sorprendente viola de teclas y una tarantela al rabel pletóricas en ritmo y virtuosismo, con el disciplinado acompañamiento a la percusión de Marina, que también hizo uso de su destreza al clavisimbalum y una nutrida representación de panderos y darbukas, así como un sorprendente adufe que tamborileó con tanta dulzura como delicadeza. La aportación de las voces, en registro grave y agudo combinados y armonizados, nos llevó por un cancionero muy identificable para quienes hemos crecido en esta tierra, siempre desde una sensibilidad modernizada con la que llegar a amplios públicos, traicionando el espíritu original lo justo y dejando claro que se trata de un legado tradicional y popular que como tal admite su transformación según la época. Así pudimos disfrutar del ritmo acentuado y jovial de No me mordas más habibi, la candidez mecida de Por qué lloras blanca niña y muy especialmente el Romance de Gerinaldo, basado en la continua repetición de estrofa con un efecto hipnótico, o el ligero toque aflamencado de la Petenera del niño turco. En el extremo más atrevido abordaron su faceta más comercial con una versión acompasada a través de una suerte de caja de ritmo, del tradicional sefardí Adio Querida, que tanto juego dio a la música popular y tan emparentada está al Addio al passato de La traviata de Verdi.

Foto: Actidea
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 16 de marzo de 2023

TRANSFORMACIONES RENACENTISTAS

XL Festival de Música Antigua de Sevilla FeMÀS. VandaliaRocío de Frutos, soprano. Gabriel Díaz y Jorge Enrique García, contratenores. Víctor Sordo, tenor. Javier Cuevas, bajo. Diego García Trío: Pablo Martín Caminero, contrabajo. Borja Barrueta, percusión y lap-steel. Daniel García, piano, arreglos, composición y dirección musical. Programa: Obras de Pérotin, Juan del Enzina, Francisco Guerrero, Alonso Lobo, Carlo Gesualdo, Tomás Luis de Victoria, William Byrd y Mateo Flecha el Viejo. Espacio Turina, miércoles 15 de marzo de 2023


Solemos acercarnos a estas propuestas de fusión con curiosidad e ilusión, aunque también con cierta desconfianza ante el devenir de los resultados. Pero el prestigio que paulatina y merecidamente ha ido adquiriendo el conjunto Vandalia nos hacía esperar un trabajo de calidad en esta colaboración con el trío jazzístico que lidera el salmantino Daniel García, y así fue. La idea era fundir el canto polifónico fundamentalmente del siglo XVI con el jazz armónico y melódico de nuestra era y poner ambos lenguajes en diálogo, que acabó siendo fluido, sincero y natural. Pero no fue así en todo momento, destacaron los tres pilares fundamentales sobre los que se asentó la propuesta, su arranque con Pérotin, el núcleo central con Gesualdo y sobre todo su sorprendente y generosa ensalada final a cargo de Mateo Flecha el Viejo. La imprescindible amplificación de instrumentos y voces fue lo suficientemente discreta y equilibrada como para no malograr la función.

Todavía recordamos con agrado el recital que Rocío de Frutos ofreció junto a Ignacio Torner hace unos años en los Jardines del Alcázar, mezclando con acierto y buen gusto música del barroco con sonoridades próximas al jazz contemporáneo; y desde luego no podemos dejar de mencionar el excelente trabajo que realizaron la soprano y el bajo Javier Jiménez Cuevas junto a Torner y el resto de Taller Sonoro hace apenas un mes en esta misma sala a partir del radiodrama Un posible día de Javier Torres Maldonado. No es de extrañar que vistos los resultados el conjunto vocal al que ambos vocalistas pertenecen se embarque en estas aventuras musicales y presten toda su garantía para que la empresa salga a buen puerto. Así, ya desde el principio, con Pérotin el Grande y el canto llano del siglo XII como base sobre las que el trío dibujó sus líneas sensuales y oníricas, con piano y contrabajo intervenidos y ecualizados electrónicamente, fueron surgiendo una a una las cinco voces convocadas, alternándose agudas (Frutos, el recién desembarcado del Aquiles en Esciros del Real, Gabriel Díaz, y el también contratenor Jorge Enrique García) y graves (Víctor Sordo demostrando de nuevo que es un tenor de voz cálida y rutilante, y Cuevas haciendo gala de su rotundo registro y excelente capacidad para dar cuerpo al conjunto). La misma pieza con diferentes arreglos, Beata viscera, que además dio título al programa, sirvió de propina.

Una combinación acertada

El estilo polifónico del que fue precursor Pérotin se hizo visible definitivamente en Amor con fortuna, del Cancionero de Palacio de Juan del Enzina, así como en Ave Virgo Sanctissima de Francisco Guerrero, adornadas con improvisaciones y arreglos del propio García que también afectaron a los juegos de voces. Tras otra pieza del también sevillano Alonso Lobo, de su esencial Liber primus missarum, combinando la suave técnica del contrapunto con la intensidad cromática y casi violenta del autor, lo que provocó algún pequeño desajuste y enmarañamiento en las voces, Vandalia a capela presentó el madrigal de Gesualdo Moro, lasso, al mio duolo, que contó con excelentes aportaciones del conjunto jazzístico, algunas próximas al flamenco, y logró el encantamiento general que pretendía la propuesta. Después vino Tomás Luis de Victoria y un algo desangelado homenaje a Thomas Tallis de la mano de William Byrd, que sirvió para apreciar la habilidad de Pablo Martín Caminero al contrabajo, con sonoridades insinuantes y orientalistas muy próximas al estilo de Luis Delgado en la década de los noventa del siglo pasado.

Pero lo mejor llegó, con una generosa media hora de duración, con la ensalada (combinación de lenguas, estilos y formas musicales) de Mateo Flecha el Viejo, toda una sinfonía u ópera rock en el que la perfecta combinación entre los dos conjuntos produjo sus mejores resultados. Hasta entonces García había tenido muy buenas y aprovechadas oportunidades de lucimiento al teclado, preparado o natural, y ahora lució también su talento para el arreglo y la composición, creando una pieza de extraordinaria belleza y poder evocador. Vandalia ya dio en el pasado buenas muestras de su capacidad para abordar con éxito las ensaladas de Flecha, como pudimos apreciar en Granada hace un par de años con La bomba. Ahora con El fuego se adaptaron perfectamente a los postulados del teclista, con aportación extraordinaria de Borja Barrueta a la percusión, creando una atmósfera de ensoñación con campanas y toques de tambor que lograron la perfecta simbiosis con el trabajo serio y equilibrado del resto de talentos en liza. Entre todos consiguieron su cometido, que esta música dialogara en perfecta comunión y un canto polifónico renacentista, convenientemente transformado, acabara sonando como una rapsodia bohemia.


Fotos: Lolo Vasco / FeMÀS
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

viernes, 21 de octubre de 2022

LA TARDE MÁS DIDÁCTICA DEL FESTIVAL DE LA GUITARRA

XIII Festival de la Guitarra de Sevilla. José Luis Pastor, cuerda pulsada. Programa: Vade Mecum: Historia de la guitarra (obras del Códice de Las Huelgas y el Llivre Vermell, Martín Códax, Alfonso X, Alonso Mudarra, Luis de Narváez, Gaspar Sanz, Giuliani, Albéniz, Pastor y Vega). Klara Tomljanovic, guitarra. Programa: Obras de Bach, Falla, Albéniz, Barrios Mangoré, Piazzolla y Carretero. Espacio Turina, jueves 20 de octubre de 2022


Después de dos años sorteando todos los obstáculos imaginables debido a la pandemia, el Festival de la Guitarra de Sevilla, con Francisco Bernier a la cabeza de un equipo competente y comprometido, se encuentra dando sus últimos coletazos desde que arrancara el pasado 6 de octubre, con una noche italiana hoy viernes a cargo de Carlo Curatolo y Adriano del Sal, y cerrando mañana sábado en clave flamenca con Juan Carlos Romero y el bailaor Rafael Campallo sobre el escenario del Espacio Turina. Una propuesta del todo ecléctica que conoció ayer su jornada más didáctica, con interesantes conferencias de los celebrados compositores César Camarero, con disertaciones sobre el papel de la guitarra en la música contemporánea y su práctica por parte de los intérpretes más avezados, y Alberto Carretero, ilustrando sobre técnicas de composición e inserción de la guitarra española en el universo atonal y experimental, así como sobre su obra Phórminx con cuyo estreno habría de cerrarse tan atractiva y diversa propuesta.

La herencia de la guitarra

De sobras conocido por el público melómano sevillano, José Luis Pastor recuperó un espectáculo que estrenó aquí mismo hace un par de años, un recorrido por la historia de la cuerda pulsada desde el Medievo a nuestros días. Una excelente oportunidad para muchos de nosotros que no pudimos entonces disfrutar de tan extraordinaria propuesta. Cierto que desde entonces ha modificado parcialmente el programa, y recogido en un disco imprescindible del sello sevillano Contrastes Records, grabado nada más y nada menos que en la Gruta de las Maravillas de la localidad natal del especialista en cuerda pulsada, Aracena. Por sus manos pasaron hasta doce instrumentos, sin que se acertara a saber con cuál se sentía más cómodo y competente, ¡los domina todos!, desde la pequeña vihuela de péñola con la que hizo su aparición en el escenario, entonando con la misma dulzura y delicadeza con la que afrontó gran parte del programa un canto polifónico del Códex Huelgas, hasta la guitarra eléctrica prestada por el hermano de Juanjo Pizarro, todo un emotivo detalle tratándose de la Sala Silvio del Turina, entonando una pieza del propio Pastor dedicada a su hija, ATRAM. Entre medias la sofisticada vihuela de rueda evocando la atmósfera de Vigo al que era tan devoto Martín Códax, una alegre cítola reproduciendo una cantiga de Alfonso X, una intimísima Mariam Matrem Virginem del Llivre Vermell en la guitarra medieval, una hermosísima pavana de Alonso Mudarra a la guitarra renacentista, manteniendo siempre una claridad y una destreza sorprendentes, unas agilísimas y muy bien ornamentadas Diferencias sobre Guárdame las vacas de Narváez a la vihuela de mano y los inevitables y siempre efectivos Canarios de Gaspar Sanz para dar paso a la icónica guitarra barroca.

Después ilustró la guitarra romántica con unas delicadísimas variaciones de Mauro Giuliani sobre un tema de Hándel, una paladeada Asturias de Albéniz a la guitarra clásica, unas tarantas de cosecha propia en perfecta clave flamenca, y la versión instrumental de la canción El sitio de mi recreo del añorado Antonio Vega a la guitarra acústica, tocada con una sensibilidad extrema. Conocidas de sobra las aptitudes de Pastor en la instrumentación antigua, disfrutarlo en otras disciplinas y campos fue toda una revelación.

La mirada al futuro

La participación a continuación de la guitarrista Klara Tomljanovic sirvió de complemento natural e ideal a la lección magistral de Pastor. Comenzó con el Preludio de la Suite en sol menor BWV 995 de Bach, hay que reconocer sin mucho estilo ni suficiente claridad. Prescindir de partitura le hizo quizás sentirse más libre y dueña de su particular estilo intimista y sentimental, en el sensacional Homenaje a Le Tombeau de Debussy de Falla, una primera aproximación en la noche al lenguaje experimental y una poética y sensorial evocación del universo del compositor frente al folclore granadino. Con una preciosista digitación prosiguió precisamente con Granada de Albéniz y Una limosna por el amor de Dios de Agustín Barrios Mangoré, antes de adentrarse en el ritmo y la armonía de Piazzola con La milonga del ángel, y terminar con el esperado estreno de Phórminx, tercera de las obras del sevillano Alberto Carretero para guitarra, esta vez preparada para invocar los sonidos de la lira tartésica, así como Oud lo fue para el laúd árabe y Flow My Tears para la guitarra renacentista según Dowland. Tuvo que empeñarse a fondo la guitarrista eslovena para extraer de la caja acústica y sus cuerdas sonidos tan dispersos y atrevidos, con ayuda de una suerte de minúscula flauta de pan reversible, y punteando las cuerdas con macillos mientras los brazos se entregaban a posturas imposibles para acatar todas las órdenes de la compleja partitura, tan inquietante y repleta de inflexiones como sus obras anteriores para el instrumento. Mejor colofón para el recorrido propuesto en una tarde noche tan didáctica, imposible.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 16 de marzo de 2022

SAVALL Y DÍAZ-LATORRE, MAESTROS EN ARMONÍA

39 Femás. Del tiempo y del instante (glosados, variaciones e improvisaciones) Jordi Savall, viola da gamba. Xavier Díaz-Latorre, tiorba y guitarra. Programa: Obras de Diego Ortiz, Juan García de Céspedes, Marin Marais, Mr. de Sainte-Colombe, Robert de Visée, Antonio Martín i Coll y el Códice Trujillo del Perú. Espacio Turina, martes 15 de marzo de 2022

Hemos visto muchas veces llena la sala que ocupa el antiguo Teatro Álvarez Quintero de la calle Laraña, pero pocas tan a rebosar y con esa sensación de no caber ni un alfiler como ayer. El responsable, Jordi Savall, que vino para dar un concierto programado desde hace ya tiempo por la nueva y fructífera gestión del Espacio Turina, dentro de su actual temporada de conciertos. Pero la proximidad a la celebración de la
trigésimo novena edición del Festival de Música Antigua, propició que éste fagocitara la cita y la convirtiera en su función de arranque, si bien hasta el próximo sábado no se reanudarán los conciertos con carácter continuo. Savall vino acompañado de uno de sus muchos fieles colaboradores, el que sin duda es junto a Rolf Lislevand el mejor especialista en cuerda pulsada de su flamante regimiento, el también catalán Xavier Díaz-Latorre. Juntos ofrecieron un recital volcado hacia lo más íntimo y espiritual, patente ya desde la propia iluminación, tenue y concentrada. A Savall no lo veíamos en la ciudad desde aquella apoteósica inauguración del Año Murillo en el Maestranza, cuando acudió acompañado por dos de sus más relevantes formaciones, Hesperión XXI y La Capilla Real de Cataluña.

Como es habitual en él, el programa estuvo perfectamente diseñado, de manera didáctica y ejemplar, para repasar dos siglos de improvisación y profusa ornamentación en la música concebida para viola da gamba, en su doble vertiente soprano y bajo, que el legendario músico domina como nadie. Quintaesencia de esa teoría antigua que consideraba el timbre y la flexibilidad del instrumento como lo más próximo a la voz humana, en su interpretación más importante que la melodía simple o seca es la armonía, fundamento de estas improvisaciones cuyas pautas de interpretación sus autores y también intérpretes dejaban generalmente escritas para a partir de ahí dar vía libre a la creatividad del músico. Y eso fue precisamente lo que encontramos ayer en este primer concierto del Femás, pura creatividad de la mano de dos maestros absolutos de la interpretación de la música antigua, que han sabido dar a esta la entidad y la fuerza suficiente para que hoy tantos y tantas seguidoras la hayan convertido en la más moderna de cuantas músicas clásicas asoman.

Virtuosismo y contención

La exhibición comenzó con unas Recercadas de Diego Ortiz, defendidas desde el registro intermedio del instrumento, sin la profundidad ni el cuerpo al que nos tiene acostumbrados, pero con la consabida agilidad en la articulación que hace que sus interpretaciones sean tan brillantes, y con la rotunda complicidad de Díaz-Latorre, que parecía fundirse con él. De ahí a unas Greensleeves en las que solo desde el perfecto dominio de la armonía fuimos capaces de identificar su archiconocida melodía, y unas improvisaciones sobre los Canarios en las que Savall llevó la viola da gamba soprano al paroxismo, a su registro más agudo, casi disonante en busca del sonido onomatopéyico del pájaro. Terminaron ese bloque con una primera incursión en la música de ida y vuelta que nos hermana con Latinoamérica, una Guaracha mexicana llena de virtuosismo y ritmo contagioso. Tras unas Jácaras y Canarios del imprescindible Gaspar Sanz, que Díaz-Latorre bordó tras dedicar unos breves acordes de una pieza tradicional ucraniana a las víctimas de la guerra, Savall nos deleitó con su basse de viole con un popurrí en el que alternó con suma delicadeza y un buen gusto extremo, esas Muzettes de Marin Marais que habrá interpretado miles de veces, y otras piezas del compositor y violista francés, y después unos lamentos de Sainte-Colombe, con otro de sus clásicos, Les Pleurs, combinado con uno de los recurrentes dobles de las suites de Bach. Todo ello siempre desde una óptica en la que la concentración y la emoción estuvieron magníficamente servidas.

Una chacona de Robert de Visée sirvió para una nueva exhibición de virtuosismo del genial tiorbista, cuya claridad y acierto en acentos y colores es absolutamente proverbial. Juntos acometieron con éxito unas Diferencias sobre las Folías de Antonio Martín i Coll en las que el ritmo y la agilidad fueron protagonistas. Para entonces Savall ya hubo experimentado todo lo posible con sus violas, punteándolas como un arpa, rasgándolas con el arco como una guitarra, y frotándolas con su característico sonido aterciopelado, siempre. Para finalizar, un feliz regreso a los ritmos y estilos importados de Sudamérica, en concreto los que se encuentran en el Códice Trujillo del Perú, todo un tratado sobre costumbres y tradiciones del país en el que se encuentran también diversas melodías autóctonas. Tras el aplauso extasiado de un público entregado y respetuoso, Savall y Díaz-Latorre volvieron a demostrar que son hombres de paz y que lo suyo es regalar felicidad y belleza, y no zozobra y desesperación, ofreciendo una muy sentida y conmovedora pieza popular que en países como Ucrania sirve para dormir a los niños y niñas, y que muy generosamente entonaron en favor de la paz y el buen juicio, y en contra de la barbarie y la sinrazón criminal.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

sábado, 11 de diciembre de 2021

ALFONSOX, SU TROVA Y LA VIRGEN SIEMPRE CERCA

César Carazo, canto y fídula. Alberto Barea, canto, orlos y sinfonía. José Manuel Vaquero, organetto y zanfoña. Ignacio Gil, flautas dulces, chirimía y gaita. Aníbal Soriano, laúd. Álvaro Garrido, percusión. Nacho Bravo, actor. Programa: Ego Rex. Selección de Cantigas autobiográficas de Alfonso X El Sabio en el 8º Centenario de su nacimiento. Capilla Doméstica de San Luis de los Franceses. Viernes 10 de diciembre de 2021


Hablábamos a propósito de Capuletos y Montescos de Bellini, actualmente en el Maestranza, de las pugnas entre güelfos y gibelinos en el Antiguo Sacro Impero Romano Germánico, y nos encontramos ahora con uno de sus herederos directos, el Rey Alfonso X El Sabio, de quien este año que ya perece se conmemoran ochocientos años de su nacimiento en Toledo un 23 de noviembre de 1221. Para la ocasión el monarca regresó a una ciudad que, según él, después de tanto tiempo sigue tan rancia e ignorante como entonces. Y es que en la piel y las formas del actor Nacho Bravo, integrante del Teatro Clásico de Sevilla y polifacético artista también en otras disciplinas como la escenografía y la literatura, el grupo Artefactum no renunció al humor que tanto les caracteriza. Narrada en primera persona, con ayuda de algunas de las cantigas con mayor contenido autobiográfico, José Manuel Vaquero tuvo que practicar la continencia verbal y dejar en manos del actor los comentarios siempre irónicos y divertidos que acompañan tradicionalmente las intervenciones de este conjunto tan carismático.

El espectáculo recibió su bautismo de la mano del pasado Femás en el mes de marzo. Lamentábamos entonces que un grupo tan comprometido con la ciudad y que tanto lleva su nombre por toda la geografía española, y desde hace mucho también por el resto del planeta, quedara relegado a un espacio tan limitado como la Sala de Pinturas de Santa Clara, y con un aforo además restringido por la situación pandémica a tan solo unos treinta espectadores, lo que restó sin duda mucha repercusión al evento y su trascendencia. Su reposición ahora en la Capilla Doméstica de San Luis de los Franceses, rodeados de tanta belleza como ofrece este conjunto desacralizado, ha venido a paliar ese desencuentro y ofrecernos la oportunidad a quienes no acudimos en su día de disfrutar con esta nueva y peculiar propuesta del conjunto, que para la ocasión acudió en nutrida formación de seis integrantes. No cabe duda de que todos son excelentes músicos, tan adheridos a sus instrumentos, todos ellos dignos de las mejores colecciones, a los que han sabido dar forma a lo largo de todos estos años y que por lo tanto dominan con un virtuosismo fuera de toda discusión.

Bravo exhibió un extraordinario talante y se metió en la piel del rey con toda la gracia y el desparpajo que la ocasión exigía, mientras el conjunto desgranó cada una de las cantigas seleccionadas, siempre con la Virgen en el horizonte, arreglando entuertos y satisfaciendo las demandas del monarca, cuyos episodios y gestas más importantes fueron poco a poco recreándose en las zanfoñas, flautas, cuerdas, organeto y percusión de su ilustre trova, encabezada por las voces siempre amables, dulces y perfectamente entonadas de Alberto Barea en su habitual registro de tenor, y más ligera de César Carazo. El rey, y con él su trova, reivindicó su papel en las leyes, la cultura y la defensa del patrimonio de la ciudad, frente a la desidia con que ésta le ha pagado, una licencia que sirvió al conjunto para estructurar sus bromas e ironías a lo largo de un programa organizado según un estricto y preciso guion. Solo en este punto echamos en falta poder seguir los textos aunque fuera en formato digital. En lo instrumental destacamos la Cantiga 354, en la que brilló la flauta de Ignacio Gil, después extraordnario a la gaita mientras el resto entonaba en su particular estilo goliardo esas glorias perfectamente glosadas al rey y la misma Virgen a la que invocaron en aquella divertida comparecencia del grupo en formación de cuarteto la pasada edición de las noches estivales del Alcázar, otra de las glorias arquitectónicas que debemos a la iniciativa de Alfonsox.

Fotos: Pepe Serrano
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

viernes, 23 de julio de 2021

RICHES D'AMOUR Y CANTOS DE AMOR DIVINO

Programa Música y Museos de la Junta de Andalucía. Carmen Hidalgo, voz y viella. Alberto Barea, voz, organeto, cromorno y çinfonía. Programa: La Dama Eterna. Trova de la Minne, siglos XII-XIV. Museo de Artes y Costumbres Populares, jueves 22 de julio de 2021

Foto: Belén Màssia

El legado cultural que nos ha dejado la Iglesia es inversamente proporcional a toda la potencial cultura que hemos dejado de disfrutar como consecuencia de esa hegemonía religiosa que ha marcado nuestro pensamiento y creatividad durante siglos, un condicionante que pervive casi hasta nuestros días y del que resulta muy difícil independizarse. Pero ese es nuestro legado y a él dedican tanto esfuerzo a la hora DE recuperarlo, recrearlo y salvaguardarlo para futuras generaciones grupos como el que integran Carmen Hidalgo y Alberto Barea, Riches d’Amour, enmarcados en el proyecto estival Música y Museos de la Junta de Andalucía, que recorre estos días las plazas de Málaga y Sevilla, ponen la nota discordante en nuestra ciudad frente a una programación centrada en el flamenco.

Hace un lustro el conjunto sacaba al mercado el disco La Dama Eterna, un paseo por la canción amorosa de los siglos XII a XIV en el que se analizaba la trova occitana como punto de partida de una práctica común por aquella época, dedicar los versos a una dama muy especial, que diversos estudios musicológicos han identificado como la Virgen María. El ejemplo más claro y universal lo tenemos en España en la colección de cantigas de Alfonso X El Sabio que ilustran los milagros de la Virgen, y a este irrepetible manuscrito de canción monofónica dedicaron Riches d’Amour el último bloque de su concierto en el Museo de Artes y Costumbres Populares de la Plaza de América, anticipándose a las celebraciones que por el ochocientos aniversario del nacimiento del monarca tendrán lugar el próximo mes de noviembre.

Canto dulce y elegante

La estructura del concierto, así como la del disco de referencia, resultó muy ilustrativa, comenzando con canciones de trovadores, siguiendo con cantos goliardos y culminando con las referidas cantigas. Hidalgo a la viella o viola de arco pasó más de un apuro, sobre todo en la segunda mitad del concierto, con la cuerda de tripa, especialmente sensible a las altas temperaturas reinantes anoche, si bien fueron desajustes y faltas de afinación muy puntuales, casi imperceptibles para la mayoría del público asistente, que no deslucieron el magnífico trabajo desplegado por ella y su compañero, un Alberto Barea que aprovechó su fácil y elocuente verbo para ilustrar cada instrumento y pieza interpretada con una gracia y un desparpajo que hizo una vez más fácil la asimilación de ideas y conceptos. Con instrumentos basados escrupulosamente en tratados e imágenes que detallan su forma y estructura, Riches d’Amour inició su andadura con una pieza instrumental del manuscrito medieval Magnus Liber, según los maestros de la Escuela de Notre Dame, un paso definitivo en la evolución del canto llano y la polifonía de los siglos XIII y XIV. Vilella y cromorno recrearon esta Ave gloriosa Virginum Regina que precedió a los hermosos versos del catalán Berenguer de Palou (Tanto me agrada la diversión, el amor, el canto, la alegría…) y el provenzal Bernat de Ventadorn (No es maravilla si yo canto mejor que cualquier otro cantor…), de un profundo sentimentalismo que Barea supo traducir con su dulce canto y el sutil sonido del organeto u órgano portativo, e Hidalgo con el estimulante y evocador tañido de su viola.

Más alegría y énfasis echamos en falta en los cantos goliardos de los Carmina Burana, especialmente en Dulce solum natalls patrie, paradigma del canto libertino de estos juglares monásticos, algo que compensó el anónimo del siglo XIII Penser ne doit vilente, apoyado en el ritmo y la singular estética de la zanfoña o çinfonia, y más aún las contrastadas danzas del Codex de Las Huelgas que le siguieron, antes de entrar de lleno en un par de cantigas, glosadas con la misma elegancia y sentimiento que imperó en el resto del concierto, y terminar de nuevo en Las Huelgas al son de Maria, Virgo Virginum. Gracias al aplauso y la propina pudimos disfrutar de la acariciante voz de Carmen Hidalgo, perfecta en tono y estilo, en la cantiga Ben guarda Santa Maria.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 20 de enero de 2021

GUGURUMBÉ: MÁS FUSIÓN QUE MESTIZAJE

Gugurumbé: Las raíces negras. Fahmi Alqhai, dirección musical, viola da gamba, arreglos y adaptaciones. Antonio Ruz, dirección de escena y coreografía. Rocío Márquez, cantaora. Nuria Rial, soprano. Mónica Iglesias, baile flamenco. Ellavled Alcano, danza contemporánea. Dani de Morón, guitarra flamenca. Accademia del Piacere: Rami Alqhai y Johanna Rose, violas da gamba; Carles Blanch, guitarra barroca; Javier Núñez, clave; Agustín Diassera, percusión. Teatro de la Maestranza, martes 19 de enero de 2021 

Son muchos los proyectos que debido al covid-19 han visto frustradas, o al menos rebajadas, sus ilusiones. El de Fahmi Alqhai y Accademia del Piacere debió nacer en Pamplona en pleno confinamiento del pasado año, por eso cedió el privilegio de su estreno al Festival de Música y Danza de Granada, en cuyo Generalife logró convencer a público y cierto sector de la crítica obnubilada por un acabado tan aseado como manifiestamente virtuoso. Alqhai parece con muchos de sus proyectos seguir los pasos de tan inevitable referente como el maestro Jordi Savall, quien hace ya un lustro presentaba en Francia un espectáculo parecido pero más ambicioso y mestizo, aunque igualmente irregular en sus postulados, en el que analizaba esos caminos de ida y vuelta entre la esclavitud proveniente de África con destino a América y escala en Europa, donde sus temas y ritmos se mezclaron con músicas y bailes autóctonos a los que enriquecieron y dieron señas de identidad. Ambas propuestas parten de la misma raíz, ese Gugurumbé del título recogido en la ensalada La Negrina que dio lugar a uno de los varios momentos efusivos que marcaron la función. Lo de Savall se grabó en CD y DVD bajo el título Las rutas de la esclavitud; lo de Alqhai hemos podido verlo en un Maestranza agobiado por los continuos cambios de hora y condiciones, esta vez en una intempestiva sobremesa, solución que por supuesto aplaudimos frente a cualquier tipo de cancelación. 

Fusión de música y danza 

Gugurumbé
fija su atención en las raíces del flamenco, una incógnita que ha fascinado a multitud de intelectuales, musicólogos y teóricas, pero que solo con la ayuda inestimable de quienes se dedican a este arte que es en sí mismo un universo, fundamentalmente de etnia gitana, podríamos llegar a alguna conclusión relevante. Lo que nos proponen Alqhai y Accademia del Piacere en lo musical y el coreógrafo Antonio Ruz en el baile se queda en un mero entretenimiento, colorista y discretamente sensual en el que todo resulta previsible y frecuentado. Por descontado que todos y todas las integrantes del espectáculo tienen talento de sobra y ofrecen sus mejores aptitudes, pero como concepto se queda en un discreto ámbito de complacencia. 

En el apartado musical se alternan piezas barrocas de Gaspar Fernández, Santiago de Murcia o el Códice Trujillo del Perú con composiciones más recientes de autores como Pablo Camacaro o Xavier Montsalvatge, cuya célebre Canción de cuna para dormir a un negrito se convierte en objeto de un emotivo fraseo en manos de la viola da gamba del creador de la Accademia, antes de someterse a una hermosa interpretación de Nuria Rial, quien curiosamente interviene en una recién editada regrabación de la banda sonora de Bernard Herrmann para la película Noche sin fin de la mano del también compositor de música de cine Fernando Velázquez. El flamenco surge de la guitarra del virtuoso Dani de Morón como prolongación de las interpretaciones de la Accademia, más o menos rigurosas según la pieza, destacando Johanna Rose a la viola da gamba, Rami Alqhai ejerciendo puntualmente de bajo con el mismo instrumento, Carles Blanch a la guitarra barroca y sobre todo Javier Núñez, tan preciso y evocador al clavicémbalo. También Agustín Diassera mantiene un consistente trabajo a la percusión. 

La colaboración de la cantaora Rocío Márquez con la Accademia del Piacere viene de lejos. De hecho en una reciente película de Gonzalo García Pelayo, titulada Nueve Sevillas, se recogen ensayos de la artista con el conjunto a propósito de la Bienal de Flamenco de 2018, y uno se pregunta si no hubiese sido la edición de 2020 un buen escenario donde estrenar Gugurumbé en Sevilla, dado el énfasis en demostrar las raíces negras de la siempre vergonzosa esclavitud en el flamenco, con soluciones plásticamente bellas pero del todo punto forzadas e impostadas. Quizás la voz de Márquez, capaz de asombrosas ornamentaciones, haya obligado a exhibir el espectáculo con amplificación, lo que rebaja el relieve del sonido y da al conjunto un aspecto más artificial. Eso lógicamente no afectó al baile, escrupulosamente concebido para no resultar estridente ni demasiado temperamental. A los elegantes pasos de flamenco de Mónica Iglesias se sumaron las danzas tribales y movimientos espasmódicos de Ellavled Alcano, que para dejar clara la identidad inocente y virginal del o la negrita, viste ropas blancas de niña, como Iglesias viste el color albero que la identifica con nuestra tierra, Márquez por supuesto luce el rojo intenso de la pasión, y Rial el más sobrio azul, quizás el mar que atravesaron los sacrificados esclavos del continente más castigado de la Tierra. Puede que éstas fueran las líneas que inspiraron el vestuario de Gloria Trenado, lo que no sabemos es lo que inspiraría la tenue iluminación de Olga García, y si las danzas a cuatro de las aguerridas protagonistas de una función cuyo discurso dramático queda bastante disperso por no decir perdido, podrían haber inspirado una manifestación de igualdad y libertad de esa mujer personificada en los habituales arquetipos lorquianos que tanto juego han dado al teatro andaluz.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía