Mostrando entradas con la etiqueta Festival de la Guitarra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Festival de la Guitarra. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de octubre de 2022

LA TARDE MÁS DIDÁCTICA DEL FESTIVAL DE LA GUITARRA

XIII Festival de la Guitarra de Sevilla. José Luis Pastor, cuerda pulsada. Programa: Vade Mecum: Historia de la guitarra (obras del Códice de Las Huelgas y el Llivre Vermell, Martín Códax, Alfonso X, Alonso Mudarra, Luis de Narváez, Gaspar Sanz, Giuliani, Albéniz, Pastor y Vega). Klara Tomljanovic, guitarra. Programa: Obras de Bach, Falla, Albéniz, Barrios Mangoré, Piazzolla y Carretero. Espacio Turina, jueves 20 de octubre de 2022


Después de dos años sorteando todos los obstáculos imaginables debido a la pandemia, el Festival de la Guitarra de Sevilla, con Francisco Bernier a la cabeza de un equipo competente y comprometido, se encuentra dando sus últimos coletazos desde que arrancara el pasado 6 de octubre, con una noche italiana hoy viernes a cargo de Carlo Curatolo y Adriano del Sal, y cerrando mañana sábado en clave flamenca con Juan Carlos Romero y el bailaor Rafael Campallo sobre el escenario del Espacio Turina. Una propuesta del todo ecléctica que conoció ayer su jornada más didáctica, con interesantes conferencias de los celebrados compositores César Camarero, con disertaciones sobre el papel de la guitarra en la música contemporánea y su práctica por parte de los intérpretes más avezados, y Alberto Carretero, ilustrando sobre técnicas de composición e inserción de la guitarra española en el universo atonal y experimental, así como sobre su obra Phórminx con cuyo estreno habría de cerrarse tan atractiva y diversa propuesta.

La herencia de la guitarra

De sobras conocido por el público melómano sevillano, José Luis Pastor recuperó un espectáculo que estrenó aquí mismo hace un par de años, un recorrido por la historia de la cuerda pulsada desde el Medievo a nuestros días. Una excelente oportunidad para muchos de nosotros que no pudimos entonces disfrutar de tan extraordinaria propuesta. Cierto que desde entonces ha modificado parcialmente el programa, y recogido en un disco imprescindible del sello sevillano Contrastes Records, grabado nada más y nada menos que en la Gruta de las Maravillas de la localidad natal del especialista en cuerda pulsada, Aracena. Por sus manos pasaron hasta doce instrumentos, sin que se acertara a saber con cuál se sentía más cómodo y competente, ¡los domina todos!, desde la pequeña vihuela de péñola con la que hizo su aparición en el escenario, entonando con la misma dulzura y delicadeza con la que afrontó gran parte del programa un canto polifónico del Códex Huelgas, hasta la guitarra eléctrica prestada por el hermano de Juanjo Pizarro, todo un emotivo detalle tratándose de la Sala Silvio del Turina, entonando una pieza del propio Pastor dedicada a su hija, ATRAM. Entre medias la sofisticada vihuela de rueda evocando la atmósfera de Vigo al que era tan devoto Martín Códax, una alegre cítola reproduciendo una cantiga de Alfonso X, una intimísima Mariam Matrem Virginem del Llivre Vermell en la guitarra medieval, una hermosísima pavana de Alonso Mudarra a la guitarra renacentista, manteniendo siempre una claridad y una destreza sorprendentes, unas agilísimas y muy bien ornamentadas Diferencias sobre Guárdame las vacas de Narváez a la vihuela de mano y los inevitables y siempre efectivos Canarios de Gaspar Sanz para dar paso a la icónica guitarra barroca.

Después ilustró la guitarra romántica con unas delicadísimas variaciones de Mauro Giuliani sobre un tema de Hándel, una paladeada Asturias de Albéniz a la guitarra clásica, unas tarantas de cosecha propia en perfecta clave flamenca, y la versión instrumental de la canción El sitio de mi recreo del añorado Antonio Vega a la guitarra acústica, tocada con una sensibilidad extrema. Conocidas de sobra las aptitudes de Pastor en la instrumentación antigua, disfrutarlo en otras disciplinas y campos fue toda una revelación.

La mirada al futuro

La participación a continuación de la guitarrista Klara Tomljanovic sirvió de complemento natural e ideal a la lección magistral de Pastor. Comenzó con el Preludio de la Suite en sol menor BWV 995 de Bach, hay que reconocer sin mucho estilo ni suficiente claridad. Prescindir de partitura le hizo quizás sentirse más libre y dueña de su particular estilo intimista y sentimental, en el sensacional Homenaje a Le Tombeau de Debussy de Falla, una primera aproximación en la noche al lenguaje experimental y una poética y sensorial evocación del universo del compositor frente al folclore granadino. Con una preciosista digitación prosiguió precisamente con Granada de Albéniz y Una limosna por el amor de Dios de Agustín Barrios Mangoré, antes de adentrarse en el ritmo y la armonía de Piazzola con La milonga del ángel, y terminar con el esperado estreno de Phórminx, tercera de las obras del sevillano Alberto Carretero para guitarra, esta vez preparada para invocar los sonidos de la lira tartésica, así como Oud lo fue para el laúd árabe y Flow My Tears para la guitarra renacentista según Dowland. Tuvo que empeñarse a fondo la guitarrista eslovena para extraer de la caja acústica y sus cuerdas sonidos tan dispersos y atrevidos, con ayuda de una suerte de minúscula flauta de pan reversible, y punteando las cuerdas con macillos mientras los brazos se entregaban a posturas imposibles para acatar todas las órdenes de la compleja partitura, tan inquietante y repleta de inflexiones como sus obras anteriores para el instrumento. Mejor colofón para el recorrido propuesto en una tarde noche tan didáctica, imposible.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 17 de octubre de 2021

LA GUITARRA IMPRESCINDIBLE

XII Festival de la Guitarra de Sevilla. Marlène Demers-Lemay “Das perfums, la nuit”: obras de Claude Debussy, Alexandre Tansman, Georges Migot y Pierre Breville; Aniello Desiderio ”Suite española”: obras de Gaspar Sanz, Manuel M. Ponce, Manuel Castelnuovo Tedesco y Leo Brower. Espacio Turina, sábado 16 de octubre de 2021

Francisco Bernier y Marlène Demers-Lemay en el vestíbulo del Espacio Turina

Doce años lleva Francisco Bernier luchando por mantener vivo este
Festival de la Guitarra, instrumento imprescindible de nuestra cultura y tan ligado a la ciudad. Así lo han debido entender justamente nuestras instituciones a la hora de apoyar la ingente labor del artista y empresario sevillano y hacer realidad estos años en los que conciertos y concursos se han dado la mano mientras el certamen continúa en parte funcionando como plataforma de lanzamiento de los registros que el propio Bernier va atesorando gracias a su sello discográfico Contrastes Records. Apoyo por lo tanto doble, al festival en sí y a una empresa que lejos de constituir un vellocino de oro se alza como vehículo imprescindible para la proyección y preservación de nuestro instrumento rey en todo el Mundo.

La presente edición, que sus responsables han dedicado al recientemente fallecido Antón García Abril, pero no cabe duda que también dedicarán en sus corazones a Luis de Pablo, fallecido cuando el festival ya estaba en marcha, e invitado de honor en una de sus primeras ediciones, comenzó oficialmente el pasado fin de semana, y entró este en su ecuador, con dos importantes artistas internacionales protagonizando la cita del sábado. Un día muy ajetreado en la ciudad, por la recuperación de algo tan querido entre nuestros conciudadanos como es ver procesionar al Gran Poder, lo que quizás propició un escaso aforo en el Espacio Turina, especialmente en el concierto de la canadiense Marlène Demers-Lemay, que acabó siendo un encuentro intimista entre ella y la veintena de personas que nos acercamos a escucharla. Algo más de suerte tuvo el italiano Aniello Desiderio, quizás porque su hora de arranque era ya más amable para nuestra costumbre. De cualquier forma sigue sorprendiéndonos que en una ciudad con dos conservatorios al menos importantes y la ya larga proliferación de artistas y grupos locales que se ha producido en las últimas décadas, todavía haya citas tan difíciles de superar.

Fragancias a media luz

La propuesta de Marlène Demers-Lemay, formada en Ottawa y con escala importante también en nuestra Pablo de Olavide, giró en torno a la figura de Andrés Segovia y su presencia en París allá por 1924, que tanto entusiasmo suscitó entre compositores en su mayoría profesores de la Schola Cantorum, y que tantas obras le dedicaron. El mismo recorrido que protagoniza su disco bajo Contrates Records, grabado hace casi tres años y titulado significativamente Des perfums, la nuit, algo así como Los perfumes de la noche. Y fragancias fue ciertamente lo que ofreció esta entregada guitarrista, que ilustró además en perfecto castellano las piezas interpretadas y su relación con el maestro de Linares. Así, a una Elegía original para piano y adaptada por la propia Demers-Lemay, de acordes muy breves y espaciados, siguió una Cavatina en cuatro movimientos del compositor polaco afincado en Francia Alexander Tansman, quien compuso varias obras para Segovia, entre ellas esta y también unas interesantes Variaciones sobre un tema de Scriabin. La Cavatina la acometió con mucha delicadeza y una pulsación precisa y limpia, igual que en la pieza del polifacético Georges Migot Pour un hommage à Claude Debussy, de líneas claras y concisas y esa estética relajante que caracterizó la aportación de la canadiense. Una Fantasía de Pierre de Breville, con más color y cambios de registro, coronó su breve intervención, condicionada por exigencias de horario.

Algo distinta fue la actuación del muy reconocido y galardonado artista napolitano Aniello Desiderio, que bajo el epígrafe de Suite española desgranó piezas de reconocible sabor latino, que arrancó precisamente con la pieza de igual título del imprescindible Gaspar Sanz, padre de la guitarra moderna y autor de ineludibles tratados sobre la materia. Desiderio deslizó sus dedos con agilidad e ímpetu hasta alcanzar unos Canarios de tempi muy rápidos en los que llegó a acusar alguna que otra imprecisión y enmarañamiento. No obstante acertó en estilo y espíritu, lo que se acusó también en la larga e imaginativa Diferencias y fuga sobre la Folía de España, una pieza del mexicano Manuel M. Ponce, autor en tránsito entre el XX y el XX que fue considerado en su época padre del nacionalismo musical mexicano. Cabe considerar la interpretación de Desiderio en esta pieza como un dechado de agilidad y de creatividad, sin embargo se le notó algo incómodo, lo que afectó a un resultado que no sobrepasó los límites de la mera corrección, algo que también atisbamos en Escarraman, obra de otro imprescindible, Manuel Castelnuovo Tedesco, de quien solo interpretó el cuarto y fugaz movimiento. Más libre y desenfadado se desenvolvió con El arpa y la sombra, una pieza que el cubano tan querido en Córdoba Leo Brower compuso como signo de admiración a Toru Takemitsu y que rezuma ese aire entre épico y misterioso de la música del genio japonés. Con él llamaron la atención especialmente esos acordes a dos manos sobre el mástil de la guitarra. En próximas convocatorias el aficionado podrá disfrutar de los portugueses Hugo Gamboias y Diogo Passos en el Pabellón de Portugal, y un fin de semana dedicado a la guitarra flamenca, con Daniel Casares y Juan Requena acompañando a la voz de José Valencia.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 29 de septiembre de 2019

SEÑAS DE IDENTIDAD DEL FESTIVAL DE LA GUITARRA DE SEVILLA

Concierto de inauguración del X Festival de la Guitarra de Sevilla. Orquesta Sinfónica de Triana. Manuel Alejandro González, director. Juan Manuel Cañizares, guitarra. Joana Jiménez, cante. Cuarteto de Guitarras de Andalucía: Francisco Bernier, Antonio Duro, David Martínez y Javier Riba. Programa: Concierto Andaluz y Concierto de Aranjuez, de Rodrigo; El amor brujo, de Falla. Auditorio Cartuja Center, sábado 28 de septiembre de 2019

Manuel Alejandro González
No cabe duda de que Francisco Bernier, el estupendo guitarrista de Burguillos, tiene iniciativa y arrojo, inquietudes le sobran y ganas de superar retos también. Su sello discográfico Contrastes Records sirve de plataforma de apoyo al festival, que se nutre principalmente de sus artistas, con él mismo a la cabeza. Nada que reprocharle, después de mucho reflexionar sobre la materia; éste es su proyecto personal, en él ha depositado todo su empeño, confianza y esfuerzo. Nos parece legítimo por lo tanto que sirva este certamen, en el que no solo se suceden interesantes conciertos sino también conferencias, cursos y hasta un par de concursos que atesoran cada vez más prestigio, para promocionar su sello y sus artistas, además de ofrecer al público una razón más para asistir a los centros culturales y dejarse de tanto comercio.

Juan Manuel Cañizares
Precisamente esos concursos apuntados revelan las señas de identidad de este festival, que aúna las dos vertientes más sobresalientes de la guitarra española, el flamenco y la música clásica. Una combinación que sirvió de forma muy inteligente para abrir esta décima edición, con piezas archiconocidas de Joaquín Rodrigo y Manuel de Falla ofrecidas en un formato algo distinto, que beben precisamente de esas dos corrientes y sirven para desplegar talento en ambos sentidos. Pudimos comprobarlo en un Concierto de Aranjuez que Juan Manuel Cañizares usó como vehículo para desplegar su particular quejío flamenco, aportando así algo de frescura y color a una obra tantas veces programada. Eso fue especialmente perceptible en un adagio de singular belleza y unas cadenzas espectaculares. Lástima que no se viera arropado por un conjunto sinfónico a la altura, aunque el solo de corno inglés fuera sobresaliente. La Sinfónica de Triana es una formación joven y pequeña, acostumbrada a programas populares y ligeros. Aplaudimos su presencia porque supone más inversión e ilusión en proyectos culturales, siempre bienvenidos, y brinda la oportunidad a los jóvenes intérpretes para practicar en público. Pero es obvio que ni ellos ni otros talentos que hoy cada vez más surgen de los conservatorios pueden vivir de la música ante la poca atención que se presta a la cultura frente al consumismo de los grandes centros comerciales. Al menos ellos más que nadie ponen la primera piedra para que esto vaya poco a poco cambiando.

Joana Jiménez
Cañizares tocó amplificado, y también lo hicieron el resto de los convocados, pero a menor escala que el insigne guitarrista, solo tenuemente para asegurarse que el sonido llegara a todos los rincones de un auditorio que a pesar de contar con tantos alardes técnicos, no está preparado para la música seria en directo, sin amplificaciones ni artificios. De este modo, el Cuarteto de Guitarras de Andalucía alcanzó menos relieve y protagonismo en el Concierto Andaluz que Celedonio Romero encargó a Rodrigo en 1967 y estrenó junto a sus hijos en Texas. Mucho menos frecuentado que el de Aranjuez, la pieza aúna de forma ligera e intrascendente influencias barrocas y carácter andaluz, que los cuatro solistas desplegaron con destreza pero sin demasiada gracia, mientras el sevillano Manuel Alejandro González se empleó a fondo para lograr al menos que el reducido conjunto sinfónico, especialmente escaso en la cuerda, sonara disciplinado, aunque eso no evitara puntuales caídas de tensión.

En la segunda parte se ofreció la versión original de 1915 de El amor brujo, pocas veces programada frente a la posterior que Falla estrenó en forma de suite recortada y reorquestada. Joana Jiménez, flamante ganadora de Se llama copla de 2008, se lució ampliamente no solo en el cante sino también en el baile, especialmente una Danza del fuego que aquí aparece casi al principio y bajo el título de Danza del fin del día, y que la orquesta atacó con evidente falta de empuje y vitalidad. La cantaora se sobrepasó en histrionismo en los pasajes recitados que abundan en esta primitiva versión, pero alcanzó cotas altas de expresividad en las canciones, espléndida en la popular Canción del fuego fatuo, y se mantuvo elegante y sofisticada en las danzas, algunas de ellas temerariamente sobre calzados de altas plataformas. Aunque también aquí la orquesta sonó disciplinada pero alicaída, se aplaude el esfuerzo y la proliferación de activos culturales, que falta nos hace frente a tanta vulgaridad reinante.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía