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sábado, 14 de marzo de 2026

AIRES BALSÁMICOS CON LA VIOLA DE MARINO GONZÁLEZ

XLIII Festival de Música Antigua de Sevilla. Marino González y Miguel Bonal, violas de gamba. Ana Marija Kranjc, clave. Programa: Suite en La mayor y menor, de Couperin; Concert à deux violes esgales XLVII “Tombeau Les Rgrets” y Concert à deux violes esgales XXIII “L’empressé”, de Sainte Colombe; Passacaille d’Armide de Mr de Lully, de Jean Henri D’Anglebert; Suite en Sol mayor y menor, de Forqueray; Suite en Re mayor, de Marin Marais. San Luis de los Franceses, sábado 14 de marzo de 2026


La recuperación en fechas todavía recientes de la viola da gamba como instrumento representativo del barroco francés, cuando de interpretar su música con criterios historicistas se trata, nos ha regalado a los oyentes contemporáneos la espléndida sensación de disfrutar de este singular instrumento de porte aristocrático y sonido tan afectuoso y aterciopelado. Sustituida progresivamente por el violonchelo, a pesar de no guardar tanta similitud con su sonido como cabría esperar, la viola da gamba estuvo en desuso durante mucho tiempo. Una película con Gérard Depardieu como Marin Marais y Jean-Pierre Marielle como Monsieur de Sainte Colombe, así como los trabajos de recuperación musicológica de Jordi Savall, nos trajeron de regreso el feliz e inimitable sonido de este instrumento que hoy es objeto de estudio y codicia por multitud de estudiantes en todo el mundo.

A uno de ellos estuvo consagrado el ya tradicional concierto del Femás que brinda la alternativa al ganador o ganadora de la beca de la AAOBS (Asociación de Amigos y Amigas de la Orquesta Barroca de Sevilla). Este año ha recaído en Marino González, que con la colaboración del también joven violagambista aragonés Miguel Bonal y la igualmente joven clavecinista eslovena Ana Marija Kranjc, esbozaron un somero recorrido por algunos de los más ilustres y representativos compositores especializados en el instrumento. No sorprende que todos fueran franceses, dado que es en el país vecino donde la viola da gamba cobró mayor relieve y sirvió mejor a los propósitos afectivos que caracterizaron su música en aquella época.


Saint Colombe estuvo por supuesto presente con dos colecciones de sus conciertos para dos violas iguales, una bien desarrollada a través de varios movimientos, generalmente en el tono melancólico que dominó todo el concierto, a excepción de Joye les Elizéss, que permitió a los tres intérpretes exhibir unas agilidades más vibrantes y atrevidas. Tanto en una como en la otra pieza del maestro de Marin Marais, los dos violagambistas midieron sus fuerzas con éxito, dialogando y dándose réplica con soltura y convicción. Por su parte, Kranjc desgranó un Pasacalle de D’Anglebert, dedicado a Lully, de enorme fuerza y destreza, saliendo más que airosa del empeño.

Con transcripciones propias, González mostró un considerable dominio expresivo en la Suite con piezas en la mayor y la menor de Couperin, a partir de los originales para clavecín. Siempre desde una sensibilidad extremadamente melancólica, muy patente en La Leclair de Forqueray también en el programa, la viola del joven becado sonó dulce y nostálgica, quizás en un tono algo monótono pero flexible y natural, casi sin aparente esfuerzo. No cabe duda de que el joven tiene mucho talento y podrá ir limando poco a poco algunas de las puntuales estridencias y salidas de tono que evidenció a lo largo de tan comprometido recital. Les pleurs (Las lágrimas), que daban título a la convocatoria, sonó especialmente melódico y técnicamente depurado en sus ágiles manos. No podía faltar Marais, con una Suite en Re mayor en cuatro movimientos, interpretada con delectación y responsabilidad, que eclosionó en una Rondeau ágil y profundamente idiomático.


Fotos: Lolo Vasco

jueves, 21 de marzo de 2024

CONJUGACIÓN DE GALANTERÍA Y SOFISTICACIÓN CON ÍMPETUS

XLI Festival de Música Antigua de Sevilla 2024. Ímpetus: Pablo Gutiérrez, violín; Marina Cabello, viola da gamba; Yago Mahúgo, clave y dirección. Programa: Pièces de clavecín en concerts, de Jean-Philippe Rameau. Iglesia de San Luis de los Franceses, miércoles 20 de marzo de 2024

Foto: Luis Pascual

No cabe lugar más idóneo en Sevilla que la suntuosa Iglesia de San Luis de los Franceses, dedicada por los jesuitas al Rey Luis IX, santo de la Francia medieval, para deleitarnos con la música galante y delicada de Rameau, contemporáneo en cierto modo de Marin Marais, a la sazón músico de la Corte de Luis XIV, el más musical de los reyes franceses, y con el que parece encajar mejor la arquitectura de este templo desacralizado. Las piezas para clave que el autor de Las indias galantes compuso en 1741 trascienden al teclado para adentrarse en terrenos del concierto de cámara, si bien la presencia y protagonismo del clave es tal que toda su estructura y significación gira en torno a él.

Tiene mérito que el conjunto liderado por el reconocido clavecinista madrileño Yago Mahúgo, tirase de una grabación publicada y premiada hace nueve años para recrearla en este singular concierto incluido en el Femás cuando entra en su última semana. Pero aunque el trabajo de Mahúgo se revela esencial para dar salida a los intrincados acordes de estos cinco conciertos, no se puede desdeñar en absoluto el papel que juegan sus acompañantes, un violín que no en vano se responsabiliza de la carga melódica de cada una de las dieciséis piezas que integran el conjunto, y una viola da gamba que potencia la carga armónica de cada una de ellas y aporta cuerpo y volumen al total. Pablo Gutiérrez afrontó su parte con disciplina y amplio sentido de la musicalidad, sin asperezas aunque sin la sedosidad de su compañera, por más que en La Coulicam de arranque se apreciara cierto enmarañamiento que desluciera la buena conjugación de los tres instrumentos, echándose en falta algo más de definición y claridad. Pero sólo fue ese inicio, quizás a la espera de una mayor calidez, que asomó inmediatamente en La Livri, recreada primero por Mahúgo en solitario, dejando constancia de la máxima del propio Rameau según la cual las piezas se pueden interpretar sólo al clave, y repetida después con la participación de la cuerda con tanta delicadeza como elegancia y una considerble dosis de sentimentalismo. Una licencia que dio singularidad a la forma con la que estos artistas afrontan el ciclo.

Foto: Antonio Iglesias (Femás)

Gutiérrez dialogó a discreción con Mahúgo y Marina Cabello, que cuidó al detalle la articulación, alcanzando momentos de indiscutible belleza en la balanceante La Timide, y de absoluto ímpetu y energía en los Tambourins que le siguen. La respuesta del clave y la viola fue en todo momento ejemplar, con técnicas al teclado que aportaron mucho color, como ese punteado en La Boucon, y una agilidad extrema para resolver con acierto los acordes más complicados sin decaer en ritmo ni estilo, como por ejemplo en ese Le Marais que precisamente cierra el ciclo. Pero si hubo algo realmente destacable fue la delicadeza que aportaron como conjunto, y el abanico de matices que extrajeron de cada página. Donde otros prestan mayor atención a la técnica, aquí hubo preferencia por dotar de singularidad a cada página, de forma que interpretadas todas casi de corrido (hubo una pausa entre el segundo y el tercer concierto), la experiencia pudiera parecer monótona, y sin embargo en manos de este trío consumado y disciplinado, no resultara así.

martes, 19 de marzo de 2024

FeMÀS AFRONTA SU RECTA FINAL CON ÉXITO

La tercera y última semana del Festival de Música Antigua aglutina citas muy atractivas hasta culminar con un Mesías de auténtico lujo

Yago Mahúgo

Todavía estremecidos por el auténtico delirio emocional disfrutado con conciertos como los de animAeterna y su particular Réquiem de Mozart, o la voz cálida y sensual de Ángeles Núñez junto a Constantinople, Proyecto Ocnos y la música de Alberto carretero sonando en el Alcázar, afrontamos la última semana de esta cuadragésima primera edición del Femás con compromiso e ilusión. El miércoles 20, el virtuoso clavecinista madrileño Yago Mahúgo asumirá la dirección del ensemble Ímpetus en la Iglesia San Luis de los Franceses para ofrecer un monográfico de Jean-Philippe Rameau. Aunque el grueso de su producción no sean precisamente obras para clave, sí es cierto que llegó a publicar hasta tres libros dedicados al instrumento, además de otras piezas en combinación con el violín o la viola, e incluso algunos arreglos de extractos de Las indias galantes. Pero es sin duda la colección Pièces de clavecín en concerts de 1741, donde más se aprecia la esencia del clave como protagonista, siendo la cuerda, en este caso el violín de Pablo Gutiérrez y la viola da gamba de Marina Cabello, un elocuente añadido.

El prestigioso conjunto italiano Il Giardino Armonico regresa a Sevilla con su fundador, el reputado flautista y director operístico Giovanni Antonini al frente. Junto a ellos, será el violonchelista y compositor Giovanni Sollima el protagonista de un concierto el jueves en el Espacio Turina en el que se interpretarán obras de Natale Sarri, Leonardo Leo, Telemann y Vivaldi, además de un pasacalle del propio Sollima y la popular Música nocturna de las calles de Madrid de Boccherini. Los dos giovannis alternarán las partes solistas, Antonini con exhibición incluida del sintomático chalumeau (salmoé en castellano), una suerte de combinación de clarinete y flauta.

Il Giardino Armonico

Al día siguiente será la participación obligada de la Orquesta Barroca de Sevilla la que convoque al melómano sevillano al Turina. Ocho de los doce conciertos que integran L’estro armonico de Vivaldi, sonarán bajo la dirección de Enrico Onofri, uno de los colaboradores más frecuentes del conjunto hispalense. También muy vinculada a la orquesta, la violinista balear Lina Tur Bonet será una de las solistas junto a algunos de los maestros de la formación, Mercedes Ruiz y Valentín Sánchez entre ellas, que atenderán a esta inspiración armónica que tanta divulgación tuvo en su tiempo gracias a su publicación en Amsterdam, alternando uno, dos o varios de sus instrumentos y rebosando sin duda calidez, vitalidad y expresividad.

Una edición coronada con El Mesías de Haendel

El sábado 23 tendremos una original cita en San Luis al mediodía, con la formación de flautas Phaedrus, que debe su nombre al texto de Platón en el que Sócrates afirma que el arte de la retórica fluye de la locura, la interpretación divina y sobre todo, del amor. Este conjunto que recrea el sonido de las flautas traveseras renacentistas, con repertorio fundamentalmente de la polifonía occidental del siglo XVI y principios del XVII, propone un recorrido por el instrumento en la Corte de los primeros Tudor, con Enrique VIII como insólito autor y poseedor de una extensa colección de éste y otros instrumentos. Músicas de Jean Rochefort, Diego Ortiz, Antoine de Févin o John Lloyd completan las piezas extraídas de los manuscritos del monarca inglés y el cancionero de Ana Bolena. Para la ocasión se cuenta además con la voz y el laúd de Emma-Lisa Roux.

Artefactum tampoco faltará a su cita con el festival, con un emplazamiento temporal y espacial de lujo, el mismo Sábado de Pasión en el Espacio Turina, uno de los bastiones fundamentales de la música en nuestra ciudad. El conjunto sevillano se adelantará a la celebración este mismo año de sus treinta años de historia con un concierto en el que repasará la música del medievo en torno a la Cuaresma, con piezas del Laudario de Cortona, el Códice de las Huelgas, las Cantigas de Alfonso X El sabio y los Carmina Burana, territorios todos muy explorados por el conjunto a su particular manera. Alberto Barea, César Carazo, Carmen Hidalgo, José Manuel Vaquero, Ignacio Gil y Álvaro Garrido volverán sin duda a hacer las delicias de su incondicional público.

Collegium 1704

Muchas veces nos hemos preguntado por qué en Sevilla El Mesías siempre se ha interpretado en vísperas de Navidad, cuando el grueso de su partitura se centra en la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Prueba de ello es su frecuente utilización en películas que abordan esta llamada Historia más grande jamás contada. Los responsables del Femás nos brindarán ahora la oportunidad de escucharla en Semana Santa, el mismo Domingo de Ramos a las once de la mañana en el Maestranza, con tiempo suficiente para ver salir la Borriquita. El prestigioso conjunto checo Collegium 1704 y su correspondiente coro, bajo la dirección de su fundador, el clavecinista Václav Luks, serán los encargados de ofrecernos este inmortal oratorio haendeliano, contando para ello con las acreditadas voces de la soprano belga Deborah Cachet, el alto Avery Amereau, aclamado Cherubino en Las bodas de Fígaro de Mozart, el tenor polaco Krystian Adam y el bajo especializado en Haendel y Rossini Luigi di Donato. Habrá culminado así la que podemos considerar una edición con mucho lustre de nuestro veterano Festival de Música Antigua.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 28 de febrero de 2024

ARRANCA UNA NUEVA EDICIÓN DEL FeMÀS

Algunas citas menos que en ocasiones anteriores conforman una edición número cuarenta y uno de un festival con nombres importantes y carteles atractivos

La Fonte Musica

Superadas las cuarenta ediciones, el
Festival de Música Antigua de Sevilla encara una nueva que arranca este viernes próximo y con la que los sevillanos y sevillanas tendremos oportunidad de disfrutar de algunos nombres imprescindibles de la interpretación históricamente informada, tanto de fuera del país como de artistas locales siempre tan vinculados al certamen que dirige desde hace un buen puñado de años el violagambista Fahmi Alqhai. Esto hace que la estructura y la estética de la propuesta sean muy parecidas a las de ediciones anteriores, si bien se ha reducido el número de espectáculos respecto a las que se celebraron tras los dos años condicionados por la pandemia. Y nos referimos al público local porque una vez más la presentación de la programación ha llegado tan ajustada, hace apenas un par de semanas, que poco margen ha dejado a posibles visitantes de fuera de la ciudad e incluso de fuera de España, para programar el viaje y la estancia oportuna. Ese es un detalle que se repite año tras año y no sólo respecto al FeMÀS sino también a otras importantes citas que tienen lugar en la ciudad, como el Festival de Cine Europeo. Los aficionados y aficionadas no tenemos ese problema cuando queremos desplazarnos por ejemplo a Granada en verano para disfrutar de su Festival Internacional de Música y Danza. Sabemos con mucha antelación cuáles son las propuestas que más nos interesan, no digamos ya si queremos viajar al extranjero, a Salzburgo, Edimburgo o a los Proms de Londres.

Se han reducido especialmente las citas matinales de los fines de semana, aun así las personas interesadas tendrán veintidós estupendas excusas para disfrutar de la buena música que abarca fundamentalmente del Renacimiento al último Barroco. Esta XLI edición del Festival de Música Antigua se inaugura el viernes 1 de marzo en la sede que habitualmente más citas celebra, el Espacio Turina de la calle Laraña, que prácticamente aparca durante tres semanas su impecable programación para centrarse en este evento que desde hace tanto antecede a una de nuestras fiestas más emblemáticas, la Semana Santa. Y lo hace con reminiscencias del carnaval que acaba justo cuarenta días antes de que comiencen las procesiones. Los encargados de esta inauguración son La Fonte Musica, celebrado conjunto italiano que comenzó prestando especial atención al Trecento italiano, lo que les llevó a ganar el Diapason d’Oro, y hoy abarcan un mayor rango histórico, dedicando un gran esfuerzo a la investigación de la retórica y la gramática musical para comprender y traducir con actitud experimental la creatividad y el refinamiento de la música antigua. Su fundador, el prestigioso laudista Michele Pasotti, habitual colaborador de conjuntos de referencia como Il Giardino Armonico, Les Musiciens de Louvre o la Akademie für Alte Musik de Berlín, lo dirigirá en un programa que recrea el Combattimento di Tancredi e Clorinda de Monteverdi precedido de varios madrigales que darán más sentido a su concepto teatral, estrenado hace justo cuatrocientos años, siguiendo la obra poética Jerusalén liberado que Torquato Tasso ambientó en la Primera Cruzada, y especialmente concebido para interpretarse en carnaval. Otros madrigales del propio Monteverdi y de autores contemporáneos como Salomone Rossi, Dario Castello y Biagio Marini, completarán esta primera entrega del festival.

Marta Mathéu

El mismo espacio acogerá al día siguiente, sábado, a un habitual no sólo del festival sino de la escena sevillana, y también especialista en cuerda pulsada como es Daniel Zapico, que con su tiorba ofrecerá un concierto intimista con transcripciones propias, siguiendo patrones estrictamente historicistas, de piezas del barroco francés, de Lully a Couperin, pasando por Robert de Visée, Forqueray y Michel Lambert. Un repaso a su último registro discográfico, Au Monde, que le ha valido igualmente el Diapason d’Or. Para el músico asturiano, fundador de Forma Antiqva, la profundidad de los bajos de la tiorba y su sonido envolvente crean una atmósfera mágica, la que podrán percibir quienes se acerquen ese día al Espacio Turina.

La primera cita matinal de esta edición tendrá lugar en la Casa de la Moneda el domingo siguiente, con Ministriles Hispalensis y su aportación anual al evento, en esta ocasión en forma de las músicas de ida y vuelta de los dos lados del Atlántico, una práctica muy habitual estos últimos años desde que se conmemorara el quinto centenario de la primera circunvalación del planeta. Juan del Encina, Gaspar Fernández o Tomás de Torrejón y Velasco sonarán bajo el título genérico de Allende los mares, en los sacabuches, bajón, chirimías, flautas y percusión de un conjunto que atesora valores locales como Jacobo Díaz o Álvaro Garrido. Un recorrido histórico de doscientos años, de finales del Renacimiento al primer Barroco, en el que la música europea se mezcla con sonidos y ritmos indígenas, enriqueciéndose mutuamente.

Habrá que esperar al miércoles 6 de marzo para reanudar nuestra cita con el FeMÀS. Será de la mano de Marta Mathéu Ensemble y cambiando de espacio, en esta ocasión otro de los habituales del certamen, la Iglesia desacralizada de San Luis de los Franceses. Una de la voces más rutilantes de la lírica española de los últimos años, curtida en ópera, lied y oratorio, nos traerá en In canto un recorrido por la música barroca entre el estilo antiguo de Jaime Casellas y la renovación de José Durán, alumno de Francesco Durante en Nápoles. Un programa que pretende ser un diálogo entre corrientes contrapuestas que prefiguraban el estilo galante, influidas por la arrolladora escuela napolitana. De este modo, motetes y cantadas acompañarán las Lamentaciones de Durante concebidas para el Sábado Santo.

L'Apotheóse

El primero de los cuatro conciertos que programa el FeMÀS en colaboración con el Centro Nacional de Difusión Musical, otra constante de este festival sevillano, llegará el jueves 7 con el Ensemble L’Apothéose interpretando en el Turina conciertos de Telemann. Una nueva ocasión para degustar el arte de la flautista alemana Dorothée Oberlinger como invitada, tras su estupendo concierto junto a la Barroca de Sevilla en octubre pasado, ahora con los también invitados Joseph Domenech al oboe, Eyal Streett al fagot y Kepa Arteche a la viola, todos habituales de nuestra Barroca, entre otros músicos que con esta formación han logrado sonados reconocimientos a uno y otro lado del Atlántico y que debe su nombre a L’Apothéose de Corelli de Couperin, su primer proyecto juntos. Del más prolífico compositor alemán del Barroco interpretarán seis conciertos. Una cita sin duda a tener muy en cuenta.

Un particular mapping y el regreso de un gran contratenor

El viernes 8 un imprescindible de la escena Sevilla, La Imperdible Artes Escénicas, pondrá en marcha el primero de los cuatro pases del mapping especial que han diseñado para este festival, y que se proyectará a las nueve de la noche en la Torre del Oro, bajo el emblema de Electrónica Antigua. Un espectáculo que combina instrumentos antiguos como el oud o la mandolina con otros electrónicos, mezclado todo con la video creación de José María Roca, y que se ilustrará con música de los siglos XI al XIV. Será como una especie de sesión de DJ en el que vientos digitales, cuerdas tratadas, percusiones, sintetizadores y secuenciadores sustituirán las flautas, cornetas, chirimías, vihuelas y otros instrumentos tradicionales. Sobre la fachada sur del emblemático monumento se proyectarán episodios y personajes históricos vinculados con él, sirviéndose de técnicas de proyección 3D y diversos elementos animados.

Tras esta cuota de representación escénica con la que habitualmente se anima el festival, el sábado 9 al mediodía, el conjunto hispalense A5 Vocal Ensemble presentará en San Luis su propuesta Inaudita Musica, con motetes, misas y canciones sacras del sevillano Francisco Guerrero, que junto al también sevillano Cristóbal de Morales y el abulense Tomás Luis de Victoria forman los pilares fundamentales de la música española del siglo XVI. Incansable viajero de su época, la propuesta incluirá piezas recogidas en colecciones publicadas en Sevilla, Venecia y París entre 1555 y 1597, contenido del segundo disco del grupo. En concreto, la Misa in te, Domine, speravi será el centro del programa junto a varios motetes a cinco voces, todas obras raramente escuchadas en directo y llevadas ahora al disco por primera vez, en un registro que saldrá a la venta el próximo verano. El conjunto, con nueve años de recorrido, es especialmente relevante por haber interpretado en el Turina la integral de madrigales de Monteverdi, un centenar de piezas que abarcan sus seis primeros libros y una selección del resto.

Max Emanuel Cencic

El famoso contratenor croata, residente en Austria, Max Emanuel Cencic, regresará a la ciudad tras el excelente recital que protagonizó junto a Maxim Emelyanychev e Il Pomo d’Oro en este festival hace ocho años. Será ese mismo sábado en horario nocturno en el Espacio Turina, con un programa centrado en el mítico castrato Francesco Bernardi, más conocido como Senesino. Para él compuso Haendel su primera ópera para la Royal Academy of Music, Radamisto. Tras ello compuso otros diecisiete roles para este cantante de voz prodigiosa, hasta que en 1733 le traicionó aceptando dirigir la compañía rival. En el programa se citan ocho arias pertenecientes a seis óperas distintas, entre ellas Rodelinda, reina de Lombardía, Scipione y Siroe, rey de Persia. Además, se interpretarán un Concerto grosso y las oberturas de Radamisto y Alessandro. Un todo Haendel con el que este virtuoso con más de cuarenta años de carrera lucirá su radiante voz. Desde que debutara como uno de los Niños Cantores de Viena, ha sido soprano, sopranista como Samuel Mariño, el cantante venezolano que nos visitó el pasado viernes como aperitivo a este FeMÀS, y ahora contratenor debido a los cambios fisiológicos de su registro. Acude a esta cita acompañado por el conjunto polaco {oh!} Orkiestra, comandado por la aclamada violinista Martyna Pastuszka, que abarca desde la música barroca a la contemporánea.

La semana terminará con la segunda colaboración del Centro Nacional de Difusión Musical, Musica Ficta, el conjunto liderado por Raúl Mallavibarrena del que ya hemos tenido ocasión de disfrutar tanto en ediciones anteriores del FeMÀS como en las Noches del Alcázar. El domingo 10 en San Luis interpretarán un concierto en torno a Palestrina y Tomás Luis de Victoria, cuyas carreras convergieron en la fructífera Roma, de ahí el título de un programa que incluye motetes del Libro I y IV (del Cantar de los Cantares) del primero, y motetes a cinco, seis y siete voces del Officium Hebdomae Sanctae del segundo, que fue alumno y colaborador del maestro italiano. Y así hasta el martes 12 de marzo, que el Maestranza albergará el Réquiem de Mozart según versión del siempre controvertido MusicAeterna, en una nueva semana que anticiparemos convenientemente en estas mismas páginas.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

sábado, 11 de diciembre de 2021

ALFONSOX, SU TROVA Y LA VIRGEN SIEMPRE CERCA

César Carazo, canto y fídula. Alberto Barea, canto, orlos y sinfonía. José Manuel Vaquero, organetto y zanfoña. Ignacio Gil, flautas dulces, chirimía y gaita. Aníbal Soriano, laúd. Álvaro Garrido, percusión. Nacho Bravo, actor. Programa: Ego Rex. Selección de Cantigas autobiográficas de Alfonso X El Sabio en el 8º Centenario de su nacimiento. Capilla Doméstica de San Luis de los Franceses. Viernes 10 de diciembre de 2021


Hablábamos a propósito de Capuletos y Montescos de Bellini, actualmente en el Maestranza, de las pugnas entre güelfos y gibelinos en el Antiguo Sacro Impero Romano Germánico, y nos encontramos ahora con uno de sus herederos directos, el Rey Alfonso X El Sabio, de quien este año que ya perece se conmemoran ochocientos años de su nacimiento en Toledo un 23 de noviembre de 1221. Para la ocasión el monarca regresó a una ciudad que, según él, después de tanto tiempo sigue tan rancia e ignorante como entonces. Y es que en la piel y las formas del actor Nacho Bravo, integrante del Teatro Clásico de Sevilla y polifacético artista también en otras disciplinas como la escenografía y la literatura, el grupo Artefactum no renunció al humor que tanto les caracteriza. Narrada en primera persona, con ayuda de algunas de las cantigas con mayor contenido autobiográfico, José Manuel Vaquero tuvo que practicar la continencia verbal y dejar en manos del actor los comentarios siempre irónicos y divertidos que acompañan tradicionalmente las intervenciones de este conjunto tan carismático.

El espectáculo recibió su bautismo de la mano del pasado Femás en el mes de marzo. Lamentábamos entonces que un grupo tan comprometido con la ciudad y que tanto lleva su nombre por toda la geografía española, y desde hace mucho también por el resto del planeta, quedara relegado a un espacio tan limitado como la Sala de Pinturas de Santa Clara, y con un aforo además restringido por la situación pandémica a tan solo unos treinta espectadores, lo que restó sin duda mucha repercusión al evento y su trascendencia. Su reposición ahora en la Capilla Doméstica de San Luis de los Franceses, rodeados de tanta belleza como ofrece este conjunto desacralizado, ha venido a paliar ese desencuentro y ofrecernos la oportunidad a quienes no acudimos en su día de disfrutar con esta nueva y peculiar propuesta del conjunto, que para la ocasión acudió en nutrida formación de seis integrantes. No cabe duda de que todos son excelentes músicos, tan adheridos a sus instrumentos, todos ellos dignos de las mejores colecciones, a los que han sabido dar forma a lo largo de todos estos años y que por lo tanto dominan con un virtuosismo fuera de toda discusión.

Bravo exhibió un extraordinario talante y se metió en la piel del rey con toda la gracia y el desparpajo que la ocasión exigía, mientras el conjunto desgranó cada una de las cantigas seleccionadas, siempre con la Virgen en el horizonte, arreglando entuertos y satisfaciendo las demandas del monarca, cuyos episodios y gestas más importantes fueron poco a poco recreándose en las zanfoñas, flautas, cuerdas, organeto y percusión de su ilustre trova, encabezada por las voces siempre amables, dulces y perfectamente entonadas de Alberto Barea en su habitual registro de tenor, y más ligera de César Carazo. El rey, y con él su trova, reivindicó su papel en las leyes, la cultura y la defensa del patrimonio de la ciudad, frente a la desidia con que ésta le ha pagado, una licencia que sirvió al conjunto para estructurar sus bromas e ironías a lo largo de un programa organizado según un estricto y preciso guion. Solo en este punto echamos en falta poder seguir los textos aunque fuera en formato digital. En lo instrumental destacamos la Cantiga 354, en la que brilló la flauta de Ignacio Gil, después extraordnario a la gaita mientras el resto entonaba en su particular estilo goliardo esas glorias perfectamente glosadas al rey y la misma Virgen a la que invocaron en aquella divertida comparecencia del grupo en formación de cuarteto la pasada edición de las noches estivales del Alcázar, otra de las glorias arquitectónicas que debemos a la iniciativa de Alfonsox.

Fotos: Pepe Serrano
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

sábado, 30 de marzo de 2019

ARTEFACTUM, VEINTICINCO AÑOS DE RUTA

36º FeMÁS. Artefactum (Alberto Barea, canto y cromornos; César Carazo, canto y viola; Aníbal Soriano, laúd medieval; José Manuel Vaquero, organetto, zanfoña y coros; Ignacio Gil, flautas de pico, gaita y coros; Álvaro Garrido, percusión y coros). Programa: Sevilla, León, Santiago: Rutas sonoras del medievo hispánico. Iglesia San Luis de los Franceses, viernes 29 de marzo de 2019

De izquierda a derecha: Vaquero, Soriano y Carazo
Artefactum cumple veinticinco años desde su fundación, algo que José Manuel Vaquero con su proverbial sentido del humor nos recordó varias veces a lo largo de la función con la que hicieron su habitual intervención en el Femás. Hasta algún espectador voluntarioso se hizo eco de la efemérides entonando espontáneamente un Cumpleaños feliz que nadie le secundamos; ya se sabe, nuestro incómodo complejo del ridículo. Ya va siendo hora de que en los programas de mano se incluyan los chistes como habilidades de este alma mater del grupo, junto al organetto, la zanfoña y los coros. La verdad es que nos hizo pasar muy buen rato con su humor surrealista, tanto como el resto y él mismo con su particular ruta medieval por el Camino de Santiago.

A estas alturas a nadie sorprende que estos seis colegas pongan la directa y afronten su programa con igual desenfado y estética que cualquier otro de los programas que han diseñado este cuarto de siglo sobre las tablas. Por cierto, que tablas, una buena tarima, es lo que faltó en el Retablo Mayor de la inigualable Iglesia de San Luis de los Franceses para que más público pudiera seguir al conjunto mientras lo escuchaba. En una quinta fila ya resultaba difícil verlos y deleitarnos con su impagable colección de instrumentos antiguos. Tampoco la acústica fue la mejor; un sonido disperso que malogró la proyección de instrumentos como el laúd que tanto controla y con tanto mimo tañe el especialista Aníbal Soriano, o la percusión de Álvaro Garrido, frecuentemente sutil y delicada pero esta vez incluso ocasionalmente imperceptible. Pero Artefactum tiene un público fiel y entregado y conoce ya cuáles son sus virtudes, mientras las limitaciones las perdona por tanto placer acumulado a lo largo de todo este tiempo.

De izquierda a derecha: Barea, Garrido y Gil
El programa que el Centro Nacional de Difusión Musical les ha propuesto realizar en Sevilla es el mismo que presentaron en febrero en León, una de las plazas evocadas en este particular paseo por el tan frecuentado Camino de Santiago. Así, tras un Gentis Hispaniae dedicado a San Isidoro que marcó el punto de partida del viaje en nuestra ciudad, y que Alberto Barea entonó con entrega y delicadeza, unas Cantigas de Alfonso X, que Artefactum interpreta a su modo particularmente tabernero, nos llevaron al milagro de la Catedral de León, para a continuación desviarnos hacia Burgos y visitar a las monjas cistercienses del Monasterio de Las Huelgas, una de las fuentes más importantes de la polifonía del Ars Antiqua, aunque el grupo prefirió recurrir al contrafactum para cantar su poemario al ritmo de una cantiga, como hicieran más veces a lo largo del recital. Sus aires trovadores iluminaron otras piezas galeico-portuguesas de Airas Nunes o Pero Meogo, unas cantigas de amigo que entonaron con gracia y flexibilidad, hasta que Barea y Carazo nos endulzaron con sus exquisitas vocalizaciones de Ai amor, amore de Pero Cantone, de Soares de Quiñones, y Mia ermana fremosa, de Martín Codax, con Garrido recreando las olas del mar. Con el Laudario di Cortona dando pie a uno de los momentos más cómicos de la velada, llegamos al final del camino, un Santiago coronado con el Codice Calixtino y su insólito Congaudeant catholici a tres voces y el imprescindible himno Dum pater familias, todo al estilo particular no del todo ortodoxo del jubiloso Artefactum.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía