sábado, 31 de agosto de 2013

EL CLASICISMO AUSTERO DEL TRIO PUCCINI PONE CASI PUNTO FINAL A LAS NOCHES DEL ALCÁZAR

XIV Edición de Noches en los Jardines del Real Alcázar. Trío Puccini: José Manuel Martínez Melero, violín. Michael Thomas, viola. Israel Fausto Martínez Melero, violonchelo. Programa: Clásicos imprescindibles (Tríos para cuerda KV563 de Mozart y Op. 9 nº 1 de Beethoven). Viernes 30 de agosto de 2013

Los hermanos Martínez Melero, de Cuenca
A las puertas del Festival Joaquín Turina de Música de Cámara, uno de los promotores de sus primeras ediciones protagonizó en esa línea el antepenúltimo concierto de este verano. Israel Martínez al violonchelo estuvo flanqueado por su hermano José Manuel al violín y el inquieto e incombustible Michael Thomas a la viola, ambos íntimamente relacionados con la recién recuperada Bética de Cámara.

En los atriles dos tríos para cuerdas muy significativos y apreciados en las carreras de sus respectivos compositores. El de Mozart es en realidad un Divertimento, pero no tan liviano como los de juventud sino a la altura de sus más celebradas páginas camerísticas. Por eso no admite una lectura epidérmica, meramente correcta, como la que ofrecieron los integrantes del Trío Puccini. Exige mayor madurez expresiva y riqueza de matices, a pesar de que los intérpretes consiguieron esquivar favorablemente los inconvenientes de la amplificación acústica. Lograron imprimir su carácter noble, derivado de una alianza fraternal masónica, a pesar de falta de contraste y cierta languidez imperante, solo salvadas en los movimientos más danzarines, de tempi rápidos y resueltos.

Los tres tríos Op. 9 fueron muy apreciados por Beethoven en su momento debido a su exuberancia expresiva, reflejada con acierto y aplomo en una interpretación entre vigorosa y encantadora, si bien en todo momento dominó un sonido áspero no siempre adecuado, con momentos de notable agilidad, como en el presto final atacado en staccato. Thomas no exhibió virtuosismo pero sí seguridad y compenetración, mientras sus jóvenes acompañantes se deslizaron por sus difíciles pentagramas con rigor académico y austeridad emocional, siendo el violonchelo de Israel el más perjudicado como consecuencia del sonido amplificado.

Versión extensa de la crítica publicada en El Correo de Andalucía el 2 septiembre 2013

viernes, 30 de agosto de 2013

ROCÍO DE FRUTOS Y RAÚL MALLAVIBARRENA SE ATREVEN CON STANDARDS MEDIEVALES Y RENACENTISTAS EN LOS ALCÁZARES

XIV Edición de Noches en los Jardines del Real Alcázar. Rocío de Frutos, voz. Raúl Mallavibarrena, piano Programa: Músicas viajeras (Música Antigua sefardí y cristiana de siglos lejanos). Jueves 29 de agosto de 2013

Casi cerrando el ciclo de conciertos en los Alcázares pasamos de la ortodoxia en la interpretación de la música tradicional sefardí y cristiana, de la mano de Tricordes, al polo opuesto, la más absoluta heterodoxia en un repertorio similar, esta vez con Rocío de Frutos y Raúl Mallavibarrena, fundador de entre otros grupos Música Ficta; para volver después a la fidelidad interpretativa con el Trío Puccini acercándose a Mozart y Beethoven. Nuevas muestras de la magia, el juego, la combinación, la sorpresa y la sana curiosidad que hacen de estas noches estivales algo único y extremadamente sensorial.

La propina, un standard americano de los 50, My One and Only Love, compuesto por Guy Wood y Robert Mellin, y la declaración de intenciones elocuentemente manifestada por Mallavibarrena, sentaron las bases del extraordinario concierto abordado por el especialista en música medieval y barroca y la soprano sevillana Rocío de Frutos. Libre totalmente de cualquier tipo de prejuicio, el asturiano versionó al piano músicas tradicionales sefardíes, de la liturgia católica o del romancero renacentista de Juan del Encina, Diego Pisador y Alonso Mudarra, fusionando estilos y dando al conjunto un aire de jazz entre latino y aflamencado a lo Campuzano o Dorantes; toda una demostración de versatilidad, tolerancia y pasión por la música sin etiquetas.

Bellísima y exquisita, Rocío de Frutos exhibió una voz privilegiada de generosa emisión, fraseo elegante, modulación a placer y vocalización perfecta, cantando siempre en estilo músicas imperecederas que han llegado hasta nuestros tiempos, como las Morillas del Cancionero de Palacio, la Cantata Qué es de ti desconsolado, la Cantiga 181 de Alfonso X el Sabio o el romance sefardí de la Mora Cautiva. Una forma diferente de acercarse a un repertorio de quienes los intérpretes son una demostrada autoridad; y una magnífica muestra de la riqueza cultural de nuestra península, crisol en el que se distinguen la sensualidad de oriente, la austeridad visigoda y el tipismo castellano, transformado todo al gusto actual como una manifestación de legado para la eternidad.

Versión extensa de la crítica publicada en El Correo de Andalucía el 2 septiembre 2013

miércoles, 28 de agosto de 2013

JUERGA HASTA EL FIN Encefalogramas planos más en el infierno que en el paraíso

Título original: This Is the End
USA 2013 107 min.
Dirección Seth Rogen y Evan Goldberg Guión Seth Rogen, Evan Goldberg y Jason Stone Fotografía Brandon Trost Música Henry Jackman Intérpretes James Franco, Jonah Hill, Seth Rogen, Jay Baruchel, Danny McBride, Craig Robinson, Michael Cera, Emma Watson, Mindy Kaling, David Krumholtz, Christopher Mintz-Plasse, Rihanna, Martin Starr, Paul Rudd, Channing Tatum, Kevin Hart, Aziz Ansari, Jason Segel
Estreno en España 23 agosto 2013

Planteada como si la plana mayor de la nueva comedia americana, esa que tanto detestamos por utilizar el fácil recurso del culo-pedo-teta sin discriminación alguna, se hubiera puesto hasta arriba de narcóticos, la primera película dirigida por Seth Rogen y Evan Goldberg, hasta ahora guionistas a la sombra del inefable (e infame) Judd Apatow, se postula como delirium tremens de la comunidad hollywoodiense más trash frente a un Apocalipsis a imagen y semejanza del descrito en la mismísima Biblia. Precisamente por ese carácter apocalíptico y el tirón que de nuevo está teniendo ante las nuevas generaciones de críticos, nos hemos atrevido a acercarnos a verla al cine, tras haber despreciado los títulos anteriores del supuesto tándem creativo (Superfumados y Supersalidos). Ahora los protagonistas de aquellas y otras películas del género se interpretan a sí mismo, si bien es obvio que aparte de sus nombres y de dedicarse al cine, no hay mucho de verdadero en la descripción de sus personajes. Celebración del colegueo y el buen rollo, los seis cómicos, auténticos encefalogramas planos que se dedican a elucubrar sobre amistad, sexo o fortuna sin el más mínimo ingenio o componente intelectual, se enfrentan a la destrucción total con frecuentes inclinaciones al rollo homosexual, la catarsis del pene y el delirio machista; mientras el equipo de efectos visuales se las ingenia para dar al conjunto un convincente acabado formal, entre monstruosos demonios con reminiscencias a la bestia de Álex de la Iglesia, socavones infernales, halos celestiales y una esmerada dirección artística, rematando con un número de baile protagonizado por unos angelicales Backstreet Boys y un sinfín de intervenciones estelares que acaban por dotar al conjunto de cierta antipatía general. No deja de sorprendernos que este humor tan particular, no por asentarse en lo más soez y escatológico sino por derivar de una idiosincrasia muy concreta, haya calado también hondo en nuestro país, alimentado por una nueva generación de críticos que ven en las gracietas ordinarias de estos niños eternos un valor intelectual que otros no alcanzamos ni a vislumbrar. Es como si enviásemos a Los Morancos a Estados Unidos y triunfasen, ¿se lo imaginan?

jueves, 22 de agosto de 2013

ESTRENO DE EL ULTIMO CONCIERTO EN SALAS

Estreno en España 23 agosto 2013

Enlace

EL LLANERO SOLITARIO Dos payasos en un Oeste de la A a la Z

Título original: The Lone Ranger
USA 2013 150 min.
Dirección Gore Verbinski Guión Ted Elliott, Terry Rossio y Justin Haythe Fotografía Bojan Bazelli Música Hans Zimmer Intérpretes Johnny Depp, Armie Hammer,
Helena Bonham Carter, Tom Wilkinson, William Fichtner, Barry Pepper, Ruth Wilson,
James Badge Dale Estreno en España 21 agosto 2013

El cine americano actual es tan insolente que pretende que cada rescate de personajes o historias ya tratadas sea mejor y definitivo, para en realidad estrellarse estrepitosamente. La nueva producción de Gore Verbinski, tras el Oscar conseguido a la mejor película de animación hace un par de ediciones por Rango, peca precisamente de esto. Nos cuenta exactamente la misma historia que William A. Fraker, prestigioso director de fotografía, nos contó en 1981 en la última incursión de este personaje en el cine, La leyenda del Llanero Solitario. Todo estaba ya en esa adaptación del serial radiofónico creado por George W. Trenle y Fran Striker en los 30, incluida la Obertura de Guillermo Tell de Rossini, el villano Butch Cavendish, y el caballo Silver. Pero Verbinski la infla de supuesta espectacularidad, metraje y pretensiones, para al final no ofrecer más que un acontecimiento vacuo, falto de emoción, intriga o ni tan siquiera interés. La gran diferencia con cualquier trabajo anterior que abordara la historia de este Texas Ranger justo y justiciero, es que el protagonista del evento es Johnny Depp, que no da vida al héroe sino al indio que le acompaña en sus andanzas, si bien el nuevo guión le adjudica a él prácticamente la totalidad de los éxitos de la empresa emprendida por ambos. Como fuera que los seriales de televisión que veíamos en UHF estaban doblados en Hispanoamérica, al indio se le ha quedado el nombre que le pusieron allí, Toro, en lugar del Tonto original, si bien es esto y no lo otro lo que el hermano indio de Jack Sparrow hace en la función. Y para no ser menos el guaperas Armie Hammer, a quien hemos visto en La red social o J. Edgar, se dedica también a hacer el payaso, aunque evidenciando tan pocas aptitudes cómicas como Ryan O’Neal, con quien guarda un considerable parecido físico. Pero el problema no es que estos dos individuos campen a sus anchas por un Oeste de antología, en el que no faltan búfalos, trenes, villanos, señoritas de saloon, ni tan siquiera 7º de caballería; el lastre reside en verdad en la falta de ingenio que evidencia el guión, la falta de ritmo que muestra la realización, la falta de química entre los protagonistas, y la sensación general de desinterés que exhibe la trama, agravado por su excesivo metraje. Payasos con poca gracia en un engendro cuyo único hallazgo podríamos encontrarlo en el hecho de que la historia se la cuente el propio Toro a un niño en una feria de 1933, justo el año en el que millones de niños y adultos en los Estados Unidos empezaron a ilusionarse con las aventuras del Llanero Solitario a través de las ondas de la radio; otro modo de aliviar los pesares de la crisis del 29. Todo un homenaje a la tradición oral, de la que por desgracia esta megaproducción del inefable Jerry Bruckheimer hace en definitiva poca gala, a favor como siempre de los fuegos artificiales, repartidos eso sí en unas pocas secuencias que son las que justifican el visionado del film, si es que se puede justificar.

miércoles, 21 de agosto de 2013

ELYSIUM El empobrecimiento global en el centro de la lucha entre el bien y el mal

USA 2013 109 min.
Guión y dirección Nelly Blomkamp Fotografía Trent Opaloch Música Ryan Amon Intérpretes Matt Damon, Jodie Foster, Sharlto Copley, Alice Braga, Wagner Moura, Diego Luna, William Fichtner, Josh Blacker, Brandon Auret
Estreno en España 14 agosto 2013

El hecho de que los ricos sean cada vez menos y más ricos y que los pobres sean más y cada vez más pobres es una realidad que va creciendo y de la que dos producciones se han hecho especialmente eco en los últimos meses. Por un lado teníamos la fábula romántica ambientada en dos mundos opuestos y diametralmente contrarios en cuestión de bienestar, Entre dos mundos o Upside Down de Juan Solanas, y esta nueva película del director sudafricano Neill Blomkamp. La proporción es aún más abismal en ésta, donde los multimillonarios disfrutan de una vida armoniosa y apacible al son de Bach en una estación espacial acondicionada como si de unos jardines colgantes en los Emiratos Árabes se tratara; los pobres por el contrario se hacinan en ciudades caóticas, ruinosas, malolientes y cochambrosas, al más puro estilo de las favelas de Río de Janeiro, con un toque de ático chino, ese que este verano ha saltado a las portadas de los medios por construir un monte y una selva en lo más alto de un edificio sin consentimiento de las autoridades. Una realidad que tenemos hoy, en la que solo unos pocos disfrutamos calidad de vida, mientras otros, muchos, nos observan y nos invaden en incómodas pateras por las que pagan toda su pequeña fortuna y arriesgan sus miserables vidas. Pero hoy lo vivimos con la comodidad que proporciona la mirada velada, la conciencia ausente, como si no fuera con nosotros; mientras en el film de Blomkamp nos situamos un siglo por delante para que esa diferencia social y humana sea más patente y evidente, en términos de parábola moral sobre la condición humana, la mezquindad y el instinto animal no por la supervivencia sino por la ambición más desmedida y cruel. En medio de todo este caos surge, cómo no, un Mesías llamado involuntariamente a cambiar el orden de las cosas, y a crear una situación más justa e igualitaria, lo que conlleva resoluciones ingenuas y facilonas que poco favor le hacen a tres cuartos iniciales de película que funcionan precisamente por plantear con inteligencia, ingenio, creatividad, coherencia y transparencia un universo letal y apocalíptico en el que se enarbola la bandera del aviso, la advertencia de que un día esto nos puede ocurrir a nosotros y que quienes hoy abusan de nuestra confianza pueden encontrar una respuesta ofensiva a sus actos impunes y descarados. Blomkamp ha contado para esta nueva crónica social y política con traje de ciencia-ficción con más medios que en su anterior y muy exitosa película, Distrito 9, con la que logró cuatro nominaciones al Oscar, y cuyo protagonista, Sharlto Copley, interpreta aquí a un malo de antología. Y es que al final la cinta acaba siendo otra confrontación entre los sempiternos bien y mal, Damon de un lado y Foster del otro, quedando desdibujados quienes en medio de estos dos tradicionales conceptos trafican con la desgracia y la fortuna de los demás, esas sanguijuelas que hablan español (el héroe habla inglés y los ricos francés) y sobre los que el guión del propio Blomkamp no emite juicio de valor. A la cinta, entretenida e interesante, le sobran las pesadas peleítas y la moralina general, todo ello concentrado en su cuarto final.

lunes, 19 de agosto de 2013

UNA CASA EN CÓRCEGA Las bondades de la vida en el campo

Título original: Au cul du loup
Bélgica-Francia 2011 82 min.
Guión y dirección Pierre Duculot Fotografía Hichame Alaouie Intérpretes Christelle Cornil, François Vincentelli, Jean-Jacques Rausin, Pierre Nisse
Estreno en España 16 agosto 2013

Tras un par de cortometrajes, el joven director belga Pierre Duculot debuta en el largo con esta fábula sobre la vida sencilla en el campo frente al aletargamiento general que parecemos sufrir los urbanitas, abnegados con la sociedad en la que nos ha tocado vivir, especialmente ahora que en tiempos de crisis las oportunidades de una vida mejor y más feliz parecen estar menos al alcance de todo el mundo. El descubrimiento de la vida sencilla y tradicional habría tenido un tratamiento tópico y previsible, de postal turística, de haber sido objeto del cine americano; así lo hemos comprobado en títulos como Bajo el sol de la Toscana. La propuesta de Duculot es naturalmente muy distinta. El estrés del ejecutivo medio americano se ha sustituido por el desánimo ante una vida encorsetada, planificada de antemano, en el que la pareja estable, el trabajo seguro y la familia parecen erigirse como único pasaporte posible a la felicidad. Un giro inesperado y todo eso puede cambiar radicalmente a través de un viaje físico y emocional que enfrenta a la protagonista de la función con un paisaje rural, tradicional y emocional nuevo, si bien los anhelos románticos serán los de siempre, irrenunciables y previsibles, y es que hasta para ser cabrero hay que tener estilo y sex-appeal. Quien no tiene ninguna de las dos cosas es la heroína, lo que en su vocación naturalista y desprejuiciada no hace sino dañar el acabado de un film que por ello no se antoja ni irresistible ni suficientemente atractivo. La relación forzada que la joven mantiene de hastío y desprecio hacia una familia diseñada el más puro estilo obrero de Ken Loach, que ni de lejos merece eso, hace que tampoco logremos empatizar con ella. Así las cosas la cinta apenas logra traspasar los límites de la corrección, con paisajes hermosos y mensajes culturales básicos que tanto gustan al público burgués y seudointelectual al que va dirigido, pero que no suscitan admiración, inquietud o una mera reflexión.