jueves, 7 de mayo de 2015

LECCIONES DE AMOR El acceso a la educación en el primer mundo

Título original: Words and Pictures
USA 2013 111 min.
Dirección Fred Schepisi Guión Gerald Di Pego Fotografía Ian Baker Música Paul Grabowsky Intérpretes Clive Owen, Juliette Binoche, Bruce Davison, Amy Brenneman, Adam DiMarco, Valerie Tian, Navid Negahban, Keegan Connor Tracy, Janet Kidder, David Lewis, Eva Bourne Estreno en el Festival de Toronto 7 septiembre 2013; en Estados Unidos 23 mayo 2014; en España 30 abril 2015

Podemos considerar al veterano Fred Schepisi como uno de esos artesanos que el cine necesita para equilibrar la balanza entre los grandes blockbusters y las películas más sencillas dirigidas a un público más adulto y reflexivo, sin llegar a los grandes analistas y filósofos de nuestro entorno. Así nos lo han mostrado películas suyas como Plenty, Un lugar en la oscuridad, ambas con Meryl Streep, 6 grados de separación, La casa Rusia o Cosas de familia, en la que se atrevió a dirigir a todo el clan Douglas: Kirk, Michael y Cameron. En esta ocasión, bajo el título original y más apropiado de Palabras e imágenes, el elaboradísimo guión de Gerald Di Pego se beneficia del buen oficio de Schepisi para dirigir a sus espléndidos intérpretes y darle al conjunto el tono amable y distendido que requiere, aunque no llegue en ningún momento a emocionar, pues su cine se caracteriza también por un tono frío y bastante aséptico. Di Pego rebusca palabras y citas para enfrentar en un juego fundamentalmente dialéctico a su pareja romántica, un profesor de literatura y una profesora de bellas artes que emprenden una batalla para demostrar o desenmascarar aquello de que una imagen vale más que mil palabras. En el camino echa mano también de tópicos como el ahogo de él, autor publicado, en el alcohol por falta de inspiración; ella por su parte sufre una enfermedad en las articulaciones que le hacen difícil ejercer su trabajo como pintora de éxito reconocido. Por cierto, que los cuadros que aparecen en el film están diseñados efectivamente por la actriz francesa, y no están nada mal, con un manejo extraordinario del color y las texturas. Pero lo realmente interesante del film, más allá de quién ganará la batalla y si o cuándo se enrollarán los protagonistas, es el análisis que hace de la desmotivación imperante entre los adolescentes del mundo supuestamente civilizado ante la cultura y la educación, en una proporción inversa a lo que vemos en lugares con escasez de oportunidades. Un problema de bienestar social que los encargados y encargadas de formar a nuestros jóvenes tienen el deber de resolver utilizando el ingenio y la creatividad, como de hecho así hacen en cierta medida los protagonistas de esta amable y sencilla función.

DIFRET El acceso a la educación en el tercer mundo

Etiopía 2014 99 min.
Guión y dirección Zeresenay Mehari Fotografía Monika Lenczewska Música David Schommer y David Eggar Intérpretes Meron Getnet, Tizita Hagere, Haregewine Assefa, Brook Sheferaw, Mekonen Laeake, Meaza Tekle Estreno en Sundance 18 enero 2014; en Etiopía 25 septiembre 2014; en España 30 abril 2015

Presentada y promovida por Angelina Jolie, que también se encarga de labores de producción ejecutiva en su proyección internacional, esta pequeña película etíope narra los acontecimientos reales que llevaron a finales de los años noventa a erradicar en ese país la tradición de secuestrar a las mujeres, generalmente niñas, con las que los hombres en poblaciones rurales querían casarse. Resulta ser por lo tanto una extensión del encomiable trabajo que la famosa actriz hollywoodiense está desarrollando en países subdesarrollados, especialmente por la igualdad y el bienestar de la mujer. Lo primero que llama la atención, no por visto menos sorprendente, es la ilusión y la avidez con la que muchos y muchas niñas en esos países del tercer mundo abrazan la educación y la cultura, evidentemente la única vía posible para salir del subdesarrollo y la depresión. Naturalmente una vía que el dominante tratará siempre de abortar en favor del conservadurismo y la tradición, y que millones de mujeres sufren en todo el mundo. Realizada con pocos recursos y un sentido algo primitivo de la narrativa cinematográfica, Difret sin embargo exhibe el entusiasmo de su director y guionista a través de una gramática sobria y sencilla, y gracias sobre todo al espléndido trabajo interpretativo de las dos protagonistas, Meron Getnet que da vida a la abogada especializada en ofrecer justicia gratuita a mujeres desvalidas, y cuyo bufete, Andana, logró grandes hazañas por aquella época en su país, y la niña Tizita Hagere, que otorga a su personaje toda la ternura digna de cariño y compasión que demanda, a la vez que refleja a la perfección ese afán por salir de la rutina y la miseria a través del conocimiento y la excelencia. Valiente y concisa, especialmente ahora que todos esos logros están desapareciendo con el avance del Estado Islámico, Difret merece como testimonio de una realidad que curiosamente no está tan lejos de la nuestra, donde el maltrato a la mujer y el desprecio a la cuestión de género están al orden del día, y eso que nos consideramos del primer mundo. De momento ha convencido al público festivalero, que le ha otorgado los premios al mejor film internacional en Sundance de 2014 y de la Sección Panorama del Festival de Berlín de ese mismo año.

miércoles, 6 de mayo de 2015

VENGADORES: LA ERA DE ULTRÓN Estructura de género mastodóntica e hipervitaminada

Título original: The Avengers: Age of Ultron
USA 2015 141 min.
Guión y dirección Joss Whedon, según el cómic de Stan Lee y Jack Kirby Fotografía Ben Davis Música Brian Tyler y Danny Elfman Intérpretes Robert Downey jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Mark Ruffalo, Alexis Denisof, James Spader, Aaron Taylor-Johnson, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Thomas Kretschmann, Samuel L. Jackson, Hayley Atwell, Don Cheadle, Claudia Kim, Andy serkis, Anthony Mackie, Idris Elba, Stan Lee Estreno simultáneo con Estados Unidos 30 abril 2015

Joss Whedon se ha labrado una estupenda reputación como realizador de fantasías siderales semianimadas. Tras crear la exitosa serie de televisión Buffy Cazavampiros y saltar al cine con Serenity, hoy es el mejor adaptador de los cómic Marvel a la pantalla, sea la pequeña con Agentes de S.H.I.E.L.D. o la grande con Los vengadores y ahora su secuela, una mastodóntica aventura en la que los superhéroes Iron Man, Capitán América, Thor, Viuda Negra y Ojo de Halcón se enfrentan a un programa diseñado por el primero para garantizar la paz mundial, pero que éste confunde con destruir el planeta. En estos tiempos en los que la inteligencia artificial ha cobrado tanto relieve en el cine, reposición de Blade Runner incluida, no deja de ser original y curiosa la idea de que el mal en esta ocasión revista la forma de locura, y que su portador sea precisamente un humanoide del género. Es como extender la inteligencia humana a la robótica hasta el límite de la propia enfermedad mental, hasta ahora exclusiva del ser humano. Pero este detalle no sirve más que para disfrazar la sequía de ideas que recorre el género. Lo que esta película ofrece no se diferencia mucho de otras del mismo corte, estructura narrativa incluida; todavía estamos esperando un título que revolucione el género y no lo limite a un mero entretenimiento palomitero. Desde los orígenes del cine los efectos visuales han jugado un papel importantísimo para generar magia e ilusión, y desde luego esta película ofrece muchísima tecnología, con resultados realmente espectaculares, pero apenas aplicada a más magia que la vista y revista desde hace más de un lustro. Catástrofes apocalípticas, sin apenas bajas civiles por supuesto, algunas incluso descaradamente inspiradas en los acontecimientos del 11-S, para aportar quizás algo más de realismo, por doloroso y poco respetuoso que pueda resultar; y luchas sin fin estiradas hasta la náusea, es lo que ofrece este megaparque temático que, como no podía ser menos, extiende su duración hasta las casi dos horas y media, que parece que así el resultado tenga más empaque. Entre medias algunos toques de psicología elemental para aprovechar el multiestelar reparto, no sea que sin sus gestos y conversaciones sólo nos quede infografía. Un nuevo humano mejorado servirá para controlar las mentes de nuestros héroes y que así se enfrenten a sus miedos y miserias, de forma que el público incondicional aprenda algo más de ellos. Con todo no se puede negar que el espectáculo sea entretenido, y que se apunten cuestiones de actualidad, como el sometimiento y sufrimiento del inventado pueblo de Sokovia, que aunque europeo del este más bien nos remite al calvario que están padeciendo pueblos musulmanes como el iraquí, con el mal llegado desde dentro disfrazado de justo y bien, y los salvadores llegados de Estados Unidos, aunque como daño colateral siembren el caos y la destrucción. Vistosa pero fatigante, al final de los créditos principales Josh Brolin transformado en el mismo Thanos que conocimos en Guardianes de la galaxia anuncia que será el villano de la inevitable tercera parte.

lunes, 4 de mayo de 2015

TIEMPO SIN AIRE Sin cuerpo para fiestas

España 2015 102 min.
Dirección Andrés Luque Pérez y Samuel Martín Mateos Guión Andrés Luque Pérez, Samuel Martín Mateos, Javier Echániz y Juan Gil Bengoa Fotografía Juan Carlos Gómez Música Xavier Font Intérpretes Juana Acosta, Carmelo Gómez, Adriana Ugarte, Félix Gómez, Iván Luengo, Juan Pablo Shuk, Norberto Trujillo, Toni Acosta, Pablo Martín Estreno 30 abril 2015

Absorta en su dolor y su deseo de venganza, María, una joven y guapa madre colombiana, viaja en el autobús mientras otros pasajeros y pasajeras celebran el carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Esta breve secuencia resume a la perfección lo ajeno que estamos la mayoría de las personas que vivimos en los países más privilegiados del Mundo ante el sufrimiento, la barbarie y el calvario al que se enfrentan a diario millones de personas condenadas a continuas guerras, conflictos, odios y salvajadas de todo tipo. Ella, en concreto, busca venganza por el padecimiento extremo vivido en su tierra y que le ha marcado, a ella y su pequeño hijo, de por vida. Gerardo Herrero produce ahora con más acierto que cuando hizo La ignorancia de la sangre, este drama quizás algo folletinesco pero indudablemente efectivo a la hora de azotar, o al menos remover, nuestras burguesas conciencias. El individualismo se encuentra en el eje de esta tragedia en la que incluso los más generosos esconden razones para satisfacer sus propios egos y necesidades. Ahí entra el incomprendido personaje con el que Carmelo Gómez ha anunciado su retirada del cine, un cambio de registro que le hace viajar del tipo duro y decidido al que habitualmente da vida, y el anterior trabajo de estos realizadores, Agallas, es un ejemplo, hasta un tipo sensible y blando que marca una visagra entre el pasado amargo de la protagonista un futuro quizás no muy esperanzador pero que al menos esconde alguna posibilidad para apaciguar tanto dolor e impotencia concentrados. Cabe reprocharle a sus directores y guionistas ser demasiado explícitos al mostrar los acontecimientos, igualmente habrá quien los tache de tramposos a la hora de mostrar argumentos, pero el ánimo depositado en el film demuestra que tienen claro lo que quieren contarnos y porqué, y que lo hacen con generoso espíritu humano y sensible, contando para ello con las espléndidas interpretaciones de Juana Acosta y el joven Iván Luengo, cuya caracterización como niño traumatizado contiene más matices de los que muchos adultos son capaces de esbozar en sus interpretaciones. Poco hacía presagiar, viniendo de Málaga sin premio bajo el brazo, que esta segunda película de estos directores gallegos fuese a depararnos tan estimulante sorpresa, dominada por la seriedad de su narrativa y puesta en escena, lo que hace que algunos defectos de ritmo y montaje sean fácilmente perdonables.

MANDARINAS Ingenuo microcosmos antibelicista

Título original: Mandariinid
Estonia-Georgia 2013 87 min.
Guión y dirección Zaza Urushadze Fotografía Rein Kotov Música Niaz Diasamidze Intérpretes Lembit Ulfsak, Elmo Nüganen, Giorgi Nakashidze, Misha Meskhi, Raivo Trass Estreno en Georgia 17 octubre 2014; en Estonia 1 noviembre 2014; en España 30 abril 2015

Aclamada en todos los festivales en los que se ha proyectado, alcanzando incluso nominación a la mejor película de habla no inglesa en los Oscar y los Globos de Oro, la cinta del director georgiano Zaza Urushadze se antoja tan necesaria e ingenua en su denuncia de la guerra y la confrontación entre humanos, como absurda e inútil. Realizada con pocos medios, su mejor baza consiste en disimular esas carencias con una limitación del espacio, el tiempo y los personajes que acaba convirtiendo la propuesta en metáfora y microcosmos del conflicto ilustrado. Dos estonios de avanzada edad se preparan para la última cosecha de mandarinas antes de abandonar sus tierras y reencontrarse con sus seres queridos en la patria de origen. El motivo es el desplazamiento que sufrieron sus connacionales a consecuencia de la Guerra de Abjasia, en la que participaron georgianos, abjasios, rusos y chechenos. Entre los primeros y los últimos surge un incidente a las puertas de los protagonistas que les obliga a atender a dos heridos enemigos entre sí. De una forma más convencional que convincente iremos asistiendo al previsible acercamiento entre los dos heridos, hasta desembocar en un final tan previsible como todo lo demás narrado, y que demuestra que hay muy buenas intenciones en un guión plagado sin embargo de excesiva ingenuidad e inocencia, falto de garra y suficiente tensión interna y víctima de caídas de ritmo y vigor narrativo. Se agradece su mensaje pacifista, tan trillado como necesario; pero su desarrollo y falta de ideas originales lastran notablemente el resultado, a pesar de un prometedor tratamiento de la imagen y la atmósfera a modo de western crepuscular.

sábado, 2 de mayo de 2015

CARRETERO, PHILLIPS, DUMBARTON OAKS Y MOZART: TRES PLATOS FUERTES Y UN SUFLÉ

12º concierto de la XXV Temporada de Conciertos de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Xavier Phillips, violonchelo. Marcus Bosch, director. Programa: Diario de a bordo, de Carretero; Variaciones sobre un tema rococó, de Chaikovski; Concierto “Dumbarton Oaks” de Stravinski; Sinfonía nº 39 de Mozart. Teatro de la Maestranza, viernes 1 de mayo de 2015


Marcus Bosch
La Sinfónica ya ofreció hace tres años un programa parecido en torno al neoclasicismo desarrollado alrededor de una obra de Mozart. Entonces fue su Sinfonía nº 27, mientras coincidió la pieza de Chaikovski y de Stravinski se eligió Pulcinella. La única diferencia es que en esta ocasión se ha añadido un estreno absoluto por encargo de la SGAE de un joven pero con largo recorrido autor sevillano, Alberto Carretero.

El suyo fue el primer plato fuerte de una noche que depararía varios. Una pieza de enorme complejidad estructural y técnica, con una arquitectura férrea y minuciosamente elaborada, de atmósfera tan envolvente como inquietante, que mantiene la tensión interna de principio a fin a través de un caos perfectamente organizado. Para los intérpretes además una ráfaga de aire fresco, que les permite enfrentarse a sus instrumentos, e incluso sus propias voces, con nuevos retos, extrayendo de ellos distintas sonoridades y efectos tímbricos, especialmente en el caso de una rica y profusa percusión y un trabajo insólito con los metales; todo lo cual hizo patente el disfrute de los músicos, entregados a un juego de una riqueza sonora inusitada que mereció el aplauso unánime y enfervorecido del público.

Xavier Phillips
El violonchelista francés Xavier Phillips y el director alemán Marcus Bosch edificaron unas Variaciones Rococó de Chaikovski brillantes y vivaces, combinando virtuosismo técnico, elegancia y ligereza, y acertando en expresar sus numerosos estados anímicos, desde la melancolía a la alegría, con enorme convicción. Phillips alcanzó niveles de gran intensidad poética, desarrollando el amplio rango del instrumento con imaginación, talento y acrobacia. Punteando en pizzicato la Serenata de la Suite Op. 72 de Britten también alcanzó altas dosis de lirismo. Bosch ofreció una versión académica y muy equilibrada de Dumbarton Oaks, página neoclásica de Stravinski con la que una formación muy reducida de la orquesta exhibió tanta cohesión interna como habilidad técnica y expresiva. Pretender acercarse a Mozart con criterios historicistas mal aplicados malogró sus posibilidades expresivas, reduciendo intensidad y majestuosidad a favor de una ligereza desesperante, especialmente en un menuetto a velocidad de vértigo; a pesar de lo cual el suflé se mantuvo erguido.
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía el domingo 3 de mayo de 2015

jueves, 30 de abril de 2015

EL MAESTRO DEL AGUA Zapatero a tus zapatos

Título original: The Water Diviner
Australia 2015 111 min.
Dirección Russell Crowe Guión Andrew Anastasios y Andrew Knight Fotografía Andrew Lesnie Música David Hirschfelder Intérpretes Russell Crowe, Olga Kurylenko, Yilmaz Erdogan, Jai Courtney, Cem Yilmaz, Jacqueline McKenzie, Isabel Lucas, Ryan Corr, Damon Herriman, Dan Wyllie, Deniz Akdeniz Estreno en Australia 26 diciembre 2014; en España, simultáneo con Estados Unidos, 24 abril 2015

Demasiado bien ha tratado la crítica internacional a este fallido debut en la dirección del ególatra Russell Crowe. A lo largo de la historia muchos han sido los actores y actrices que en algún momento de sus carreras se han pasado al otro lado de la cámara, con resultados a menudo desiguales. Sin embargo pocos y pocas han sido los que han cimentado el resto de su profesión sobre el rol de realizador con éxito considerable; entre éstos cabría citar a John Cassavettes, Robert Redford y Clint Eastwood. En los últimos meses hemos asistido a la confirmación de Angelina Jolie como eficiente realizadora a través del drama bélico Invicto, y la audacia principiante de Ryan Gosling en Lost River; pero lo que nos depara el trabajo del protagonista de Gladiator es tan inútil como endeble. Trasladándose a la Primera Guerra Mundial, y más concretamente a la Turquía que venció a los australianos en la Batalla de Gallipolli, ya llevada al cine por Peter Weir a principios de los ochenta, Crowe intenta tejer un melodrama de cariz sentimental y humano en torno a las bondades musulmanas, para lo que no duda en definir a los británicos como desatentos anfitriones y a los griegos, contra los que los turcos lucharon en la Guerra de Asia Menor justo después de la Gran Guerra, como poco más que unas alimañas. En el camino el noble granjero australiano buscará a sus hijos muertos en la citada batalla con la inestimable ayuda del enemigo, un mayor del ejército turco que también luchó en la campaña de los Dardanelos y que se revelará como entrañable amigo y compañero en la línea en que Omar Shariff lo fue para Peter O’Toole en Lawrence de Arabia. Y la comparación nos lleva también a imaginar lo que el material hubiera sido en manos de un especialista como David Lean. A Crowe le falta aliento dramático, espíritu épico y nervio narrativo, perdiendo el ritmo constantemente y embarrándose en batallas mal rodadas, acontecimientos mal descritos y anécdotas románticas innecesarias, todo ello ilustrado con una mala banda sonora y fotografiada y montada con un estilo definitivamente rancio. El título se refiere a la plausible habilidad del protagonista para encontrar agua en los subterráneos de tierras áridas, lo que se pretende justifique la nada creíble habilidad para encontrar muertos bajo la tierra en un espacio devastado por la tragedia, lo que añade a todos los defectos apuntados un despropósito descomunal.