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domingo, 19 de julio de 2026

LA ODISEA Entretenida epopeya entre Nolan y Homero

Título original: The Odyssey
USA-Reino Unido 2026 172 min.
Guion y dirección
Christopher Nolan, según la obra de Homero Fotografía Hoyte van Hoytema Música Ludwig Göransson Intérpretes Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Himesh Patel, John Leguizamo, Samantha Morton, Zendaya, Charlize Theron, Jon Bernthal, Lupita Nyong’o, Corey Hawkins, Elliot Page, Mia Goth, Benny Safdie, Bill Irwin, James Remar Estreno en Estados Unidos, Reino Unido y España 17 julio 2026


Con cada nueva película, Christopher Nolan procura sorprender y ofrecer un producto diferente que, sin embargo, lleve bien inscrita su personal impronta. Si Oppenheimer resultó su trabajo más convencional a nivel técnico y dramático, siguiendo una estructura más conservadora en su forma y narrativa, después de lanzarse al vacío en producciones ciertamente novedosas y complejas, como Memento, Origen o Interstellar, e incluso Dunquerque y Tenet, en La Odisea se limita a jugar con los tiempos, generando un puzle cuya solución se erige en responsabilidad del y la espectadora. Pero no abandona la originalidad, y después de décadas de efectos infográficos y recreación virtual, apuesta por un diseño de producción clásico y una puesta en escena realista, echando mano de miles de figurantes y de efectos visuales artesanales. Vuelve a triunfar con tan arriesgada empresa, en estos tiempos, y consigue extraer de tan complejo material como es la epopeya homérica, resultado de siglos de reconstrucción e intervención, una aventura entretenida pese a sus casi tres horas de duración.

Cada cineasta y realizador que se ha atrevido a adaptar tan complejo material, se ha decantado por una interpretación particular y un propósito dramático singular. Si en la muy aventurera y colorista película de Mario Camerini de 1954 protagonizada por Kirk Douglas, entonces Ulises siguiendo la nomenclatura latina, el ingenio y la inteligencia del héroe se convertían en el objetivo, mientras en El regreso de Ulises, estrenada hace justo un año, Uberto Pasolini fijaba su atención en la virulencia del hombre frente a la diplomacia femenina, con ayuda de Ralph Fiennes y Juliette Binoche, Nolan apuesta por el paso del tiempo, la injerencia del destino, el sentimiento de culpabilidad y, sobre todo, la obcecación por cumplir un objetivo, llevar a su tripulación sana y salva de vuelta al hogar.

Matt Damon, tras un obligado entrenamiento físico, presta su rostro y expresión a tan ardua empresa, articulando un Odiseo (ahora se lleva la acepción griega, más acorde a su origen) trágico y atormentado, siguiendo la estela de superhéroes (ahora sin súper, salvo por una ridícula escena final que nos retrotrae a las películas de artes marciales de Bruce Lee) traumatizados por su oscuro pasado, que el propio Nolan inauguró con su trilogía de Batman. Con todo, aún siguiendo los episodios relatados en verso por Homero, incluso añadiendo un par no considerados en el Ulises de Camerini, Nolan con su particular interpretación, traiciona radicalmente el propósito homérico, que no era otro que destacar el ingenio sobre la fuerza. Tratándose de un producto estadounidense, parece lógico que el director prefiera lo contrario.

En el apartado estético, y como viene siendo habitual en los últimos tiempos, la cinta no presta especial atención a la reconstrucción histórica, ofreciendo en algunos momentos una estética más parecida al universo celta que al clásico propiamente dicho, quizás entroncando ésta con tantas otras leyendas que conforman nuestro acervo cultural y espiritual, como la artúrica, la bíblica o incluso la tolkiniana. El colmo es la coraza que luce Agamenón, más propia de Darth Vader que de un líder clásico. Sorprende que algunos y algunas hayan querido ver en esta película un producto coyuntural de denuncia bélica, en estos tiempos de destrucción y ambición que nos sacuden, así como de celebración de la diversidad. Hace tiempo que el cine procura hacer justicia social, mezclando razas con el fin de corregir desajustes históricos y que nos acostumbremos a no ver sino seres humanos, unidos e iguales. Por eso, no debemos escandalizarnos porque Helena de Troya sea negra (Lupita Nyong’o), Sinon transexual (Elliot Page fue Ellen en Origen y Juno), o entre la tripulación de Odiseo se cuele un coreano (Will Yun Lee). Tampoco es ninguna novedad que una cinta bélica se postule antibelicista. Han pasado muchos años desde que películas como El cazador o Apocalipsis Now inauguraran esta corriente.

En el apartado interpretativo, además de Damon, Tom Holland se nos antoja un Telémaco un poco soso, mejor el de Charlie Plummer en la cinta de Pasolini. Theron y Hathaway lucen espléndidas, aunque sólo la segunda se luce a nivel dramático. Samantha Morton convierte en hechicera a la hermosa e intrigante Circe que interpretaba Silvana Mangano (en su doble papel, también como Penélope) en Ulises. Pattinson y Holland vuelven a coincidir con Zendaya (El drama y Spiderman, respectivamente), que ahora da vida a la diosa Atenea, una aparición que aconseja a Odiseo en diversos episodios del film. John Leguizamo resulta difícil de identificar en el papel del ciego Eumaeus, mientras Ben Safdie y Bill Irwin apenas prestan el molde para recrear a Agamenón y el cíclope al que aquí se le han ahorrado el nombre Polifemo.

Por su parte, Ludwig Göransson, que selecciona con mucho tiento cada empresa en la que interviene, ofrece una partitura que crece con cada nueva escucha, haciendo acopio de investigación histórica e intervención new age, y contribuyendo sobremanera al estruendo inmersivo en que el sonido de la película nos sumerge en más de una ocasión. El resultado es una película muy entretenida, que juega con los saltos en el tiempo de manera tan ágil e ingeniosa que apenas nos hace perder el hilo de la narración, y logra un espectáculo épico con sustancia y emoción. Puede que sea su propio ingenio el que Nolan quiera poner por delante de la fuerza en su particular, solemne y mastodóntica versión del viaje de Ulises a Ítaca, durante diez años después de los otros diez que duró la cruenta Guerra de Troya.

lunes, 5 de junio de 2023

REBEL La mecánica del terror

Bélgica-Luxemburgo-Francia 2022 133 min.
Dirección
Adil El Arbi y Bilall Fallah Guion Adil El Arbi, Bilall Fallah, Kevin Meul y Jan van Dyck Fotografía Robrecht Heyvaert Música Hannes De Maeyer Intérpretes Aboubakr Bensaihi, Lubna Azabal, Amir El Arbi, Tara Abboud, Younes Bouab, Malak Sebar, Qomoq Ayham, Fouad Hajji Estreno en el Festival de Cannes 26 mayo 2022; en Bélgica 5 octubre 2022; en España 2 junio 2023

Belgas de nacimiento, marroquíes de origen, El Arbi y Fallah llevan varios años dirigiendo juntos, primero en Bélgica (Black, Gangsta) y después en Estados Unidos (Bad Boys for Life con Will Smith, algunos episodios de la serie Miss Marvel y ultimando los detalles de Batgirl). Rebel es seguramente su mejor película hasta la fecha, un alegato contra la mecánica del terror personificado en la Yihad islámica con todos sus componentes de crueldad y negocio que nos llevan a la tragedia de un joven que huyendo de la justicia belga se enrola como colaborador humanitario en la Guerra de Siria para poco después ser obligado a alistarse en las fuerzas yihadistas. Paralelamente asistimos a la vida en Bruselas de su hermano pequeño, para quien el protagonista es un ejemplo a admirar, y los peligros que le acechan como víctima fácil y propiciatoria para embarcarse en un ejército infantil a las órdenes del horror más absoluto.

Sus realizadores no escatiman en situaciones terribles, haciendo uso de un lenguaje comercial y sofisticado que acerque con más énfasis el mensaje al mayor público posible. Nos introducen de lleno en la batalla y el terror, contando para ello con una producción holgada e impecable, e intentan suavizar el espectáculo con unos números musicales que entrelazan el hip hop con la danza contemporánea, con ayuda de una estupenda banda sonora y todo ello rodado con el máximo rigor y detalle. El resultado es una película sorprendente, un híbrido nunca antes visto que combina el horror con el drama personal y sentimental así como el espectáculo musical.

Su historia se torna así épica en todos los sentidos, con la participación irresistible de su sufrido protagonista y la célebre Lubna Azabal, a quien vimos recientemente en El caftán azul y conocimos a las órdenes de Denis Villeneuve en aquel lejano Incéndies. A algunos y algunas les podrá parecer un panfleto anti yihadista, pero está rodado con tal rigor y confianza en lo que se cuenta que se le puede perdonar cualquier tendencia al adoctrinamiento, precisamente lo que denuncia quizás con trazo grueso pero efectivo, y dejando en el camino una experiencia tan aterradora como desasosegante y estremecedora.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

MIDWAY Curso intensivo y poco didáctico sobre la guerra en el Pacífico

USA 2019 138 min.
Dirección Roland Emmerich Guion Wes Tooke Fotografía Robin Baumgartner Música Harald Kloser y Thomas Wander Intérpretes Ed Skrein, Woody Harrelson, Patrick Wilson, Luke Evans, Aaron Eckhart, Nick Jonas, Mandy Moore, Dennis Quaid, Luke Kleintank, Keean Johnson, Etsushi Toyokawa, Tadanobu Asano, Darren Criss, Brandon Sklenan, Jake Manley Estreno en Estados Unidos 8 noviembre 2019; en España 5 diciembre 2019

La batalla de Midway fue el punto de inflexión definitivo de la Segunda Guerra Mundial en aguas del Pacífico. Con ella se puso fin al ansia japonés de dominar el este y sudeste asiático, eliminando el obstáculo que para ello suponía la armada de los Estados Unidos, fuertemente asentada en esas aguas próximas. Tan trascendente gesta bélica fue ya objeto de un largometraje realizado en 1976 a imagen y semejanza de las grandes películas catastrofistas de la época, es decir con un reparto de grandes glorias de la edad de oro de Hollywood y un director especializado en el género como era Jack Smight, responsable de Aeropuerto 1975. Pero esas son las únicas semejanzas entre ambas películas, pues el guión de Wes Tooke inventa una trama nueva plagada de personajes y anécdotas con las que es difícil o imposible empatizar en sus dos horas y cuarto de proyección. Solo los almirantes Nimitz (antes Henry Fonda, ahora Woody Harrelson), Halsey (Dennis Quaid en el lugar de Robert Mitchum) y Toyokawa (con Toshiro Mifune como antecedente de Etsushi Toyokawa) coinciden en ambas producciones, al tratarse de mandos relevantes en la operación a ambos lados de la contienda. El resto son personajes reales cuyas peripecias particulares sirven para trazar una línea argumental que intente dar consistencia dramática a la empresa.

Con ese aire de megalomanía que caracteriza al cine de Roland Emmerich, generalmente catastrofista (Independence Day, El día de mañana, 2012) y patriótico (El patriota, Asalto al poder, Independence Day: Contraataque e incluso la gesta por la liberación gay en Stonewall, inédita entre nosotros), la cinta recorre todos los episodios relevantes de la guerra entre Estados Unidos y Japón, desde el ataque a Pearl Harbor a la batalla protagonista, pasando por la Batalla del Mar de Coral o el bombardeo de Tokio, episodios todos que han sido en algún momento llevados al cine y ahora lo son en conjunto como si se tratara de un curso completo e intensivo, aunque la verdad poco didáctico. En su afán acaparador incluye hasta a John Ford rodando su famoso documental dentro de la serie Why We Fight?, pero con la misma superficialidad con la que trata el resto del por otro lado vistoso espectáculo.

Es como si el cine de superhéroes se hubiera instalado en la Historia reciente para recrearla con efectos digitales de primer orden e intentar dar al conjunto una pátina de trascendencia, repitiendo modelos de otra época que hoy parecían superados, pero que en estos tiempos tan duros y reaccionarios vuelven a cobrar fuerza. Y es que tanto personaje y tanta anécdota acaba por saturar sin aportar nada al sentido dramático de una función que pierde así todo su valor presuntamente didáctico. Al menos en aquella producción de 1976 asistíamos al crepúsculo del star system norteamericano (Charlton Heston, James Coburn, Glenn Ford, Cliff Robertson y Robert Wagner completaban el lujoso elenco) y disfrutábamos con la banda sonora de John Williams, muy por encima de la funcional y convencional música de Harald Kloser, productor también de la cinta.