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martes, 2 de septiembre de 2025

EL CLUB DEL CRIMEN DE LOS JUEVES Miss Marple en el Hotel Marigold

Título original: The Thursday Murder Club
USA 2025 118 min.
Dirección
Chris Columbus Guion Katy Brand y Suzanne Heathcote, según el libro de Richard Osman Fotografía Don Burgess Música Thomas Newman Intérpretes Helen Mirren, Pierce Brosnan, Ben Kingsley, Celia Imrie, Naomi Ackie, Daniel Mays, Henry Lloyd-Hughes, Tom Ellis, Jonathan Pryce, Paul Freeman, Richard E. Grant, David Tennant, Geoff Bell, Ingrid Oliver Estreno en Netflix 28 agosto 2025


Producción estadounidense al más puro estilo británico, basada en una novela de éxito, a su vez primera entrega de una serie de cuatro libros escritos por el comediante y presentador televisivo británico Richard Osman, cuya esposa, Ingrid Oliver, interpreta a la hija del personaje encarnado por la veterana Celia Imrie. Un trabajo que podría convertirse así mismo en una saga cinematográfica si se siguen adaptando los títulos posteriores y su autor se aventura a escribir más. Se trata de las pesquisas detectivescas de un grupo de personas de avanzada edad y estatus económico elevado, tanto como para permitirles habitar en un típico castillo gótico en la campiña inglesa, habilitado como residencia para la tercera edad. 
Comandados por una ex jefa del M16, Helen Mirren, suerte de Miss Marple adaptada a los nuevos tiempos, que incluso se atreve a emular en clave humorística a La reina (Isabel), y con un desubicado Pierce Brosnan entre los aficionados detectives, se dedican a disfrutar de su tiempo libre intentado resolver casos de crímenes sobreseídos, hasta que una sucesión de asesinatos en la propia residencia se convierte en reto personal y pasatiempo atrevido.

Al timón de esta combinación de Agatha Christie y el Hotel Marigold figura un Chris Columbus alejado de sus éxitos como guionista (Gremlins, Los Goonies, El secreto de la pirámide) y realizador (Solo en casa, Mrs. Doubtfire y las dos primeras entregas de Harry Potter), pero algo mejorado respecto a sus últimos batacazos, Rent, Percy Jackson y el ladrón del rayo y Pixels. No acaba, sin embargo, de inquietar, ni apenas interesar, una trama en exceso artificiosa, con una investigación y una resolución cogida con alfileres y harto convencional, dentro de un ambiente que pretende ser entrañable cuando apenas logra ser edulcorado y ligeramente amable.

Columbus parece dirigir con piloto automático, mientras el elenco se erige en principal reclamo y atractivo, destacando el protagonismo de Mirren, mientras la presencia de Kingsley se antoja prescindible, y otros como Jonathan Pryce, Paul Freeman o Richard E. Grant adornan el conjunto con sus estimables aportaciones. Tambi´ñen funciona la siempre estimulante música de Thomas Newman. Entre los intérpretes más jóvenes destacan Naomi Ackie, a quien hemos visto en Parpadea dos veces, y Tom Ellis, afortunado protagonista de la serie Lucifer. Netflix produce con su particular sello aseado para consumo fácil y nada comprometido de audiencias poco exigentes.

lunes, 21 de febrero de 2022

MUERTE EN EL NILO Una versión creativa y atrevida

Título original: Death on the Nile
USA-Reino Unido 2022 127 min.
Dirección
Kenneth Branagh Guion Michael Green, según la novela de Agatha Christie Fotografía Haris Zambarioukos Música Patrick Doyle Intérpretes Kenneth Branagh, Gal Gadot, Tom Bateman, Armie Hammer, Emma Mackey, Annette Bening, Sophie Okonedo, Letitia Wright, Jennifer Saunders, Rose Leslie, Russell Brand, Ali Fazal, Dawn French Estreno simultáneo mundial 11 febrero 2022


Muchos nos preguntamos por qué en lugar de rehacer adaptaciones de Agatha Christie que fueron estupendas películas en la década en la que los repartos se convirtieron en garantía de éxito gracias a las películas de catástrofes, Kenneth Branagh no se empeña en adaptar otros libros de la reina del crimen que han contado con peores adaptaciones, como por ejemplo Diez negritos. Sin embargo a la hora de disfrutar con esta nueva Muerte en el Nilo, hemos de reconocer que Branagh ha acertado en muchos de sus aspectos. Ha combinado personajes, prescindido de otros e introducido alguno nuevo, a la vez que se ha tomado la licencia de inventar situaciones y emociones que no estaban en el original ni en la famosa adaptación que dirigió John Guillermin (El coloso en llamas) en 1978. 
Todo parece ser que con la intención de analizar al personaje central, un Hercules Poirot dramático y ligeramente atormentado por la pérdida del amor y la amistad, más sentimental que de costumbre y confiado al romanticismo para resolver un crimen con todos los tintes apasionados que le sean etiquetables.

Branagh, con la ayuda inestimable de Michael Green al guion, que también fue responsable de su versión de Asesinato en el Orient Express, y de otras cintas con las que ésta guarda cierta similitud, especialmente y sin que parezca un disparate, la reciente Jungle Cruise, así como su acertada secuela de Blade Runner, ha añadido e inventado y casi podríamos decir que mejorado el original. Puede que haya traicionado el espíritu tradicionalmente asociado a Christie, pero sin prescindir en absoluto de sus ingredientes principales, crimen y lujo, ha logrado un espectáculo notable, en algunos momentos casi musicales (esas canciones entonadas por una improbable Sophie Okonedo doblada por Sister Rosetta Tharpe, y bailadas frenéticamente por Hammer, Mackey y Gadot), al que sin embargo se le notan más las costuras estéticas y presupuestarias que a su predecesora, donde la infografía y el reparto le superaban. Ese Nilo bañando las pirámides de Egipto constituirá en un futuro próximo motivo de decepción para millones de turistas ignorantes que confíen en las apariencias de un artilugio de entretenimiento como este. Otra cosa es el templo de Abu Simbel, que en 1937 ocupaba su emplazamiento original tal como parece representarse en este film que renuncia a los escenarios originales que sí explotaba la cinta del 78 y se confía en exceso a una infografía demasiado obvia, incluida una embarcación que más parece resultado de un proyecto arquitectónico vintage que un buque navegable.

Con todo, Branagh consigue un espectáculo solvente que engancha incluso a quienes conocemos su trama de sobra, y da pautas sobre la personalidad de Poirot que suman. Y si en Asesinato en el Orient Express se inventaba un prólogo en Jerusalén que ilustraba sobre el genio del detective belga, en esta otro añade a ese particular otro detalle sobre su vertiente romántica y atormentada que también ayuda a disfrutar de la propuesta posterior. Acierta también al prescindir de recrear con imágenes las suposiciones y acusaciones de Poirot, como sí hizo Guillermin, una práctica que tantas críticas le valió a Hitchcock cuando rodó Pánico en la escena. La música de Patrick Doyle y el vestuario de Paco Delgado también aportan su granito de arena a este satisfactorio espectáculo de lujo, crimen y pasión.

domingo, 28 de noviembre de 2021

LA CASA GUCCI Prêt-à-Porter sin género definido

Título original: House of Gucci
USA-Canadá 2021 157 min.
Dirección
Ridley Scott Guion Roberto Bentivegna y Becky Johnson, según el libro de Sara Gay Forden “House of Gucci: A Sensational Story of Murder, Madness, Glamour and Greed” Fotografía Dariusz Wolski Música Harry Gregson-Williams Intérpretes Lady Gaga, Adam Driver, Al Pacino, Jeremy Irons, Jared Leto, Salma Hayek, Jack Huston, Camille Cottin, Vincenzo Tanassi, Reeve Carney Estreno 26 noviembre 2021


Con El último duelo manteniendo dignamente el tipo en la actual cartelera, Ridley Scott presenta su segunda película con apenas unas semanas de diferencia, y resulta ser atractiva pero a la vez un pequeño desastre. Y es que esta historia de ambición, poder y crimen en el seno de una de las familias más emblemáticas en el mundo de la siempre gélida moda, exigía otro tono, más concisión, y visto lo narrado, menos metraje. Algunos capítulos, como la intervención del diseñador Tom Ford, resultan innecesarios y forzados. Lady Gaga hace todo lo que puede para meterse en el papel de Patrizia Raggiani, definida en el soporte literario que le sirve de base como una mujer vulgar, seductora y ambiciosa, capaz de convertirse en un revulsivo para la marca de moda y complementos, gracias a su matrimonio con el heredero de la fortuna, Maurizio, pero más tarde relegada y abandonada, lo que despierta sus instintos criminales más básicos, particular que sin embargo no está bien explicado ni desarrollado.

Lástima que tan prometedor e incluso fascinante material no encuentre en la gramática que le ha impreso su afamado director, capaz de lo mejor y lo peor, el tono justo y el estilo que merece. Parece como si quisiera tomarse a broma todo el conjunto, empezando por el esfuerzo de todo su lujoso elenco de hablar con acento italiano, al menos en su versión original, no sabemos si ocurre igual en la doblada. Un disparate mayúsculo considerando que al fin y al cabo el uso del inglés, salvo por algunas palabras sueltas en italiano, lo que da a la empresa un aspecto aun más ridículo, responde a una licencia del todo punto convencional. Pero está también el uso desproporcionado e invasivo de canciones, además mal dispuestas, pues si de lo que se trata es de situar la época, mucho del repertorio elegido está colocado de forma anacrónica, desde el On the Radio de Donna Summer sonando en una fiesta de 1978, cuando el tema aun no se había compuesto, al Faith de George Michael, publicado en 1987, ilustrando la boda de Patrizia y Maurizio.

Todo es burlesco y hortera en un film que en su afán de emular las teleseries ochenteras de intrigas familiares, tipo Dinastía o Falcon Crest, debía respirar más glamour y distinción, y sobre todo dedicar más espacio al mérito de la familia y su historia, y sobre todo al crimen que justifica su supuesto interés dramático. Se nota una desgana generalizada en el pulso del director, aunque merece destacarse el esfuerzo de producción y ambientación, aunque caiga en más de un tópico e incluya otros errores como la tipografía de un programa de televidencia, impropia de finales de los setenta o principios de los ochenta. Su tono general burlesco no beneficia a un film que se ve con un interés menguante conforme avanza su metraje. Lo más sorprendente acaba siendo la increíble transformación de Jared Leto, irreconocible en la piel de Paolo Gucci. Y que no falte la ópera, en forma de grandes éxitos, que ya se sabe que a todos y todas las italianas les chifla.