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martes, 28 de marzo de 2023

TRIUNFO DE COMPANY EN LOS PRIMEROS PREMIOS TALÍA


Queremos celebrar el éxito obtenido por el musical Company en los primeros Premios Talía de la Academia de Artes Escénicas de España, con tres reconocimientos al mejor espectáculo, actor y dirección musical en el apartado de teatro musical, reproduciendo la reseña que hicimos en su momento, cuando tuvimos el enorme placer de verlo en Málaga a finales del 2021. Enhorabuena a Antonio Banderas, el Teatro Soho y todo el excelente elenco y equipo técnico y artístico que hicieron posible este milagro del teatro musical hecho en nuestro país, y más concretamente en nuestra comunidad autónoma. La gala de estos primeros premios Talía estuvo estupendamente conducida por Cayetana Guillén Cuervo, que no dudó en protagonizar uno de los momentos más emotivos de la noche cuando abrazó a su madre, Gemma Cuervo, presente entre el público. Antes, en la alfombra roja, Nadia Calviño, ministra de Economía y Hacienda, dio buenas muestras de cultivar la cultura escénica, enumerando una larga serie de espectáculos teatrales recientes a los que dice haber asistido, incluidos un buen número de musicales, de los que confesó ser una adicta. Salvo algunos problemas de ritmo y los sempiternos agradecimientos a toda la familia, amigos, vecinos y mascotas, la gala resultó amena y distendida, al menos para quienes estamos familiarizados con el tema. 

Que España se ha convertido en referente europeo en la producción de musicales lo demuestran otros títulos que también obtuvieron premio, como Los chicos del coro (iluminación), La historia interminable (dirección artística) y El tiempo entre costuras (vestuario), estos dos últimos siendo además producciones íntegramente propias, incluida música y letra, precisamente de la empresa andaluza beon.Entertainment, responsable también de El médico y El principito. Además Next to normal, en su versión inmersiva del festival Grec, estuvo nominado a mejor espectáculo musical. Por cierto, su estreno hace cinco años como Casi normales, tuvo como protagonista a Roger Berruezo, que en Barcelona interpretó el papel de Banderas en Company. Kinky Boots tuvo nominado a su protagonista, Tiago Barbosa, y la dirección musical de Matilda también estuvo nominada. La tendencia eminentemente comercial de estos premios llena así el hueco que dejan los Max, centrados en producciones más alternativas y relativamente elitistas.

Nuestro gozo hubiera sido completo si Marta Ribera o Anna Moliner, ambas espléndidas, se hubieran alzado con el premio a la mejor actriz en musical, aunque hemos de reconocer que el trabajo de Mireia Portas en Cantando bajo la lluvia es excelente. Para el recuerdo nos quedará siempre su hilarante "no pido" con la voz de pito que inmortalizó Jean Hagen en la mítica versión cinematográfica. También nos hubiera gustado ver reconocidas a Nancy Fabiola Herrera o Yolanda Ayuanet como mejor intérprete femenina de lírica, por el Roberto Devereux que pudimos disfrutar en el Teatro Maestranza de Sevilla el pasado noviembre, o a Ismael Jordi por Anna Bolena, por aquello de ser de la tierra, por un Lord Percy con el que también pudimos disfrutarlo en Sevilla hace unos años en una producción distinta de la que esta temporada se pudo ver en Les Arts de Valencia, pero con la misma dirección musical de Maurizio Benini. Nuestras felicidades no obstante a Jorge de León y Saioa Hernández, ambos ya con una rutilante carrera internacional en su haber. Así valoramos en su día el musical del Teatro del Soho malagueño.

Banderas nos brinda la mejor versión de Company

Una producción del Teatro del Soho CaixaBank. Música y letra de Stephen Sondheim. Libreto de George Furth. Antonio Banderas, dirección. Arturo Díez-Boscovich, dirección musical. Borja Rueda, coreografía. Ignacio García May y Roser Batalla, traducción. Alejandro Andújar, escenografía. Juan Gómez-Cornejo y Carlos Torrijos, iluminación. Antonio Belart, vestuario. Joan Rodón y Emilio Valenzuela, vídeo. Roc Mateau, sonido. Con Antonio Banderas, María Adamuz, Roger Berruezo, Albert Bolea, Lorena Calero, Lydia Fairén, Dulcinea Juárez, Silvia Luchetti, Anna Moliner, Julia Möller, Paco Morales, Marta Ribera, Carlos Seguí, Rubén Yuste. Teatro Soho CaixaBank de Málaga, función del domingo 26 de diciembre de 2021.


Mucho hablamos en estas páginas el año pasado sobre el musical Company de Stephen Sondheim, a propósito de la celebración del cincuenta aniversario de su estreno en el Alvin Theatre de Nueva York, y del noventa cumpleaños de su autor, celebrado por todo lo alto por las más rutilantes estrellas de Broadway, y algunas del cine, en riguroso streaming pandémico. Después de triunfar con su versión de A Chorus Line, el musical de Marvin Hamlisch que se mantuvo en cartel más de diez años ininterrumpidos antes de que Richard Attemborough lo convirtiera en aseada película, Antonio Banderas vuelve a cumplir en su ciudad natal y el Teatro Soho que él mismo ha impulsado, y que ha convertido la calle Córdoba de la capital de la Costa del Sol en un merecido trocito de Broadway, y logra con Company un hito definitivo del teatro musical hecho en España. La muerte de Sondheim coincidió mientras Company ya estaba en escena en Málaga, un triste punto de conexión con El médico sevillano. Hemos visto y escuchado muchas producciones de este emblemático musical de cámara, como algunos lo bautizaron en su momento, en el que varias parejas de amigos intentan convencer a su amigo soltero de las veleidades del matrimonio, mientras él se dedica a observar en ellos y ellas los pros y los contras de la conservadora institución, y no se me ocurre mejor versión que la que Banderas dirige y protagoniza estos días para gozo de entendidos y profanos.

Antonio Banderas es un tipo muy listo y aplicado, y es evidente que ha aprendido mucho en Estados Unidos y sabe aplicarlo a nuestra idiosincrasia. Su Company recupera el original, después de los intentos fallidos de contemporizarlo en 2006 y cambiarle el género al protagonista en 2018. La suya mantiene las espléndidas orquestaciones de Jonathan Tunick, un habitual de Sondheim que también se responsabilizó de su extraordinaria versión en concierto de 2011 con la Filarmónica de Nueva York, que Díez-Boscovich, todo un apasionado de la música para la escena y el cine, ha traducido de maravilla, con una orquesta de algo más de veinte integrantes dándolo todo y añadiendo esa emoción que exige una música de este calibre. El libreto mantiene toda su vigencia gracias a un estupendo trabajo de traducción y adaptación, mientras la moderna y tecnológica puesta en escena, que recupera los andamiajes de la original pero añade proyecciones del skyline neoyorquino y videocreaciones de lo más estimulantes, se apoya en una plataforma giratoria en la que se resuelven magníficamente algunas de las propuestas dramáticas y cómicas de la función.


Del elenco solo se pueden decir maravillas, todos y todas estupendos comediantes y cantantes. En él podemos distinguir los rostros de Roger Berruezo (Águila Roja, Cuéntame) o Paco Morales (el grupo musical La Década, la serie andaluza Arrayán), y disfrutar con la gracia y el desparpajo de María Adamuz, que curiosamente coincidió con Balzaretti (Rob, el médico) en La bella y la bestia de la Gran Vía como protagonistas. Estupendas coreografías bailadas con inmejorable nivel, una dramaturgia clara y envolvente y el acierto de hacerla más hilarante todavía que sus predecesoras, hacen del espectáculo una experiencia emocionante y deliciosa, a la que resulta imposible abstraerse. Hemos oído cantar a Banderas en su debut hollywoodiense, Los reyes del mambo, junto a Ana Belén en el bolero No sé por qué te quiero, con Madonna en Evita, y los más afortunados en el musical Nine en Broadway. Pero nunca con la fuerza y el talento con que hemos podido disfrutar de su voz en el Soho malagueño. Pura adrenalina convertida en rabia a fuerza de sobresalientes agudos e incandescente expresividad. Su Sentirse vivo (Being Alive) es de auténtica antología, de la misma forma que Marta Ribera consigue milagrosamente que nos olvidemos de que antes que ella The Ladies Who Lunch (Las damas que almuerzan) lo cantaron Elaine Stritch o Patti Lupone. Todos y todas hacen un trabajo excelente.

Banderas, que repetimos es un tipo muy listo, ha sabido reunir a lo mejor en su género, acreditados por un amplio currículum en Madrid y Barcelona, las dos vértebras del musical en España antes de que Málaga les desafiara. Todo un detalle facilitar al público un programa con información completa del espectáculo y sus responsables. Company tenía que estar en cartel hasta estas navidades, pero su éxito ha hecho que se prorrogue hasta marzo. Háganse un favor y dediquen un par de días a visitar la preciosa capital malagueña para disfrutar de este espectáculo musical y teatral sin igual en toda la historia del teatro musical hecho en España. Aunque no sean aficionados o aficionadas al género, sin duda lo disfrutarán.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 28 de diciembre de 2021

COMPANY EN MÁLAGA Y EL MÉDICO EN SEVILLA: MUSICALES CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN ANDALUZA

EL MÉDICO

Una producción de Dario Regattieri para beon.Entertainment. Música y letra de Iván Macías y Félix Amador, según la novela de Noah Gordon. Ignasi Vidal, dirección artística. Iván Macías, dirección musical. María Ramos, dirección de la orquesta. Amaya Galeote, coreografía. Josep Simón y Eduardo Díaz, escenografía. Felipe Ramos, iluminación. Lorenzo Caprile, vestuario. Con Guido Balzaretti, Cristna Picos, Josean Moreno, Alberto Vázquez, Enrique Ferrer. Cartuja Center Cite de Sevilla, función del sábado 25 de diciembre de 2021.

COMPANY

Una producción del Teatro del Soho CaixaBank. Música y letra de Stephen Sondheim. Libreto de George Furth. Antonio Banderas, dirección. Arturo Díez-Boscovich, dirección musical. Borja Rueda, coreografía. Ignacio García May y Roser Batalla, traducción. Alejandro Andújar, escenografía. Juan Gómez-Cornejo y Carlos Torrijos, iluminación. Antonio Belart, vestuario. Joan Rodón y Emilio Valenzuela, vídeo. Roc Mateau, sonido. Con Antonio Banderas, María Adamuz, Roger Berruezo, Albert Bolea, Lorena Calero, Lydia Fairén, Dulcinea Juárez, Silvia Luchetti, Anna Moliner, Julia Möller, Paco Morales, Marta Ribera, Carlos Seguí, Rubén Yuste. Teatro Soho CaixaBank de Málaga, función del domingo 26 de diciembre de 2021.


Hace apenas unos años
se presentaba en Fibes el musical El médico, basado en la famosa novela del recientemente fallecido Noah Gordon, e impulsado por el Liceo Musical de Moguer y la productora creada al efecto Versus Creative. Un milagro que ya había tenido sus ensayos en forma de El fantasma de la ópera de Andrew Lloyd Webber en versión concierto y el estreno del musical autóctono Germinal según la novela de Zola. Sus autores repitieron con mayor éxito esta adaptación de las vicisitudes de un aprendiz de médico en la Europa medieval de la encrucijada de religiones, y su posterior viaje de iniciación y conocimiento al más refinado Oriente en busca de nuevos procedimientos para la cura de enfermedades. Aquel espectáculo, aupado por la Banda Municipal de Moguer reforzada con instrumentos de cuerda, nos agradó sobremanera, hasta el punto de augurar tras esa primera puesta en escena rudimentaria, algo así como un boceto, un futuro prometedor una vez se pulieran algunos aspectos y detalles. Poco después saltó a Madrid, pero nunca se dijo nada de su origen onubense; parece que hasta sus autores se avergonzaran de ello. Quedó plenamente fagocitada por la capital del reino, como siempre hace, y ahora nos llega en una nueva producción que se ha estrenado directamente aquí en Sevilla, como también lo hizo aquella encantadora versión embrionaria de 2017.

Los resultados no han podido ser más decepcionantes, con más aspecto de boceto ahora que entonces, a pesar de los evidentes esfuerzos de producción desplegados. La empresa no funciona porque mantiene su exuberante partitura, con multitud de canciones al más puro estilo disneyano ilustrando tal cantidad de situaciones y personajes que hace complicado involucrarse en la trama. Un trabajo de dramaturgia más concentrado hubiera hecho más asimilable la función. No queda así lugar para el lucimiento de sus protagonistas a nivel actoral, si bien como voces resuelven su cometido con dignidad, con especial mención para Josean Moreno, único de los intérpretes de aquella primera versión que sobrevive en la actual, y que como Barber sobrelleva el peso de la acción en su primer tercio con dinamismo y una registro baritonil rutilante. También eficaz como cantante se muestra el joven Guido Balzaretti, que da vida al protagonista, Rob, con mucho nervio pero un temperamento casi de función escolar, como muchos otros aspectos que flotan sobre el escenario.


Le secundan la voz sopranil bien colocada y modulada con buen gusto de Cristina Picos, el tono grave de Alberto Vázquez y la perfectamente proyectada y potente voz de Enrique Ferrer como el Sha de Persia. Los decorados y las videoproyecciones se suceden con rapidez y dinamismo para transportarnos a ese continuo cambio de localizaciones, mientras los fallos de sonido y emisión en las múltiples pantallas del imponente auditorio se sucedieron a menudo, potenciando los malogrados resultados de este nuevo montaje de un título que contó en su momento con el beneplácito de Noah Gordon y que por lo tanto merecería un mejor trato. No facilitar programa o una web suficientemente documentada constituye todo un desprecio a su numeroso elenco. Aunque su potencial análisis de la convivencia de culturas quede algo desdibujado ante tal batiburrillo dramático, este espectáculo tiene un marcado carácter familiar y se repite en Almería, Córdoba, Jaén y Cádiz en los próximos días hasta mitad de febrero, y aquí todavía puede verse hasta el 2 de enero de 2022.

Banderas nos brinda la mejor versión de Company

Mucho hablamos en estas páginas el año pasado sobre el musical Company de Stephen Sondheim, a propósito de la celebración del cincuenta aniversario de su estreno en el Alvin Theatre de Nueva York, y del noventa cumpleaños de su autor, celebrado por todo lo alto por las más rutilantes estrellas de Broadway, y algunas del cine, en riguroso streaming pandémico. Después de triunfar con su versión de A Chorus Line, el musical de Marvin Hamlisch que se mantuvo en cartel más de diez años ininterrumpidos antes de que Richard Attemborough lo convirtiera en aseada película, Antonio Banderas vuelve a cumplir en su ciudad natal y el Teatro Soho que él mismo ha impulsado, y que ha convertido la calle Córdoba de la capital de la Costa del Sol en un merecido trocito de Broadway, y logra con Company un hito definitivo del teatro musical hecho en España. La muerte de Sondheim coincidió mientras Company ya estaba en escena en Málaga, un triste punto de conexión con El médico sevillano. Hemos visto y escuchado muchas producciones de este emblemático musical de cámara, como algunos lo bautizaron en su momento, en el que varias parejas de amigos intentan convencer a su amigo soltero de las veleidades del matrimonio, mientras él se dedica a observar en ellos y ellas los pros y los contras de la conservadora institución, y no se me ocurre mejor versión que la que Banderas dirige y protagoniza estos días para gozo de entendidos y profanos.


Antonio Banderas es un tipo muy listo y aplicado, y es evidente que ha aprendido mucho en Estados Unidos y sabe aplicarlo a nuestra idiosincrasia. Su Company recupera el original, después de los intentos fallidos de contemporizarlo en 2006 y cambiarle el género al protagonista en 2018. La suya mantiene las espléndidas orquestaciones de Jonathan Tunick, un habitual de Sondheim que también se responsabilizó de su extraordinaria versión en concierto de 2011 con la Filarmónica de Nueva York, que Díez-Boscovich, todo un apasionado de la música para la escena y el cine, ha traducido de maravilla, con una orquesta de algo más de veinte integrantes dándolo todo y añadiendo esa emoción que exige una música de este calibre. El libreto mantiene toda su vigencia gracias a un estupendo trabajo de traducción y adaptación, mientras la moderna y tecnológica puesta en escena, que recupera los andamiajes de la original pero añade proyecciones del skyline neoyorquino y videocreaciones de lo más estimulantes, se apoya en una plataforma giratoria en la que se resuelven magníficamente algunas de las propuestas dramáticas y cómicas de la función.

Del elenco solo se pueden decir maravillas, todos y todas estupendos comediantes y cantantes. En él podemos distinguir los rostros de Roger Berruezo (Águila Roja, Cuéntame) o Paco Morales (el grupo musical La Década, la serie andaluza Arrayán), y disfrutar con la gracia y el desparpajo de María Adamuz, que curiosamente coincidió con Balzaretti (Rob, el médico) en La bella y la bestia de la Gran Vía como protagonistas. Estupendas coreografías bailadas con inmejorable nivel, una dramaturgia clara y envolvente y el acierto de hacerla más hilarante todavía que sus predecesoras, hacen del espectáculo una experiencia emocionante y deliciosa, a la que resulta imposible abstraerse. Hemos oído cantar a Banderas en su debut hollywoodiense, Los reyes del mambo, junto a Ana Belén en el bolero No sé por qué te quiero, con Madonna en Evita, y los más afortunados en el musical Nine en Broadway. Pero nunca con la fuerza y el talento con que hemos podido disfrutar de su voz en el Soho malagueño. Pura adrenalina convertida en rabia a fuerza de sobresalientes agudos e incandescente expresividad. Su Sentirse vivo (Being Alive) es de auténtica antología, de la misma forma que Marta Ribera consigue milagrosamente que nos olvidemos de que antes que ella The Ladies Who Lunch (Las damas que almuerzan) lo cantaron Elaine Stritch o Patti Lupone. Todos y todas hacen un trabajo excelente.

Banderas, que repetimos es un tipo muy listo, ha sabido reunir a lo mejor en su género, acreditados por un amplio currículum en Madrid y Barcelona, las dos vértebras del musical en España antes de que Málaga les desafiara. Todo un detalle facilitar al público un programa con información completa del espectáculo y sus responsables. Company tenía que estar en cartel hasta estas navidades, pero su éxito ha hecho que se prorrogue hasta marzo. Háganse un favor y dediquen un par de días a visitar la preciosa capital malagueña para disfrutar de este espectáculo musical y teatral sin igual en toda la historia del teatro musical hecho en España. Aunque no sean aficionados o aficionadas al género, sin duda lo disfrutarán.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 27 de abril de 2020

CINCUENTA AÑOS EN "COMPAÑÍA" DE STEPHEN SONDHEIM

El elenco de Company en la versión de concierto de 2011, con Neil Patrick Harris y Patti LuPone en primer término
Recuerdo cuando a principios de los noventa mi amiga Joana Raja, toda una especialista en musicales, aseguraba que allí en Barcelona existía tal aprecio y admiración por Stephen Sondheim que prácticamente todas sus obras se habían representado convenientemente adaptadas al catalán. Una de las más emblemáticas, Sweeney Todd, cumple este año un cuarto de siglo desde su estreno dirigido por Mario Gas y protagonizado por Vicky Peña y Constantino Romero, que dos años después pudo verse en el Teatro Albéniz de Madrid, coincidiendo con la eclosión de los musicales en la capital. Y en 2012 el tándem Gas y Peña volvió a aterrizar en Madrid, esta vez en el Teatro Español, con Follies, un musical que rescataba el esplendor de Ziegfeld en clave otoñal y como pretexto para analizar las dudas existenciales y sentimentales de sus protagonistas. Sondheim cumplió el pasado 22 de marzo noventa años y Broadway quiso celebrarlo anoche, como ya hizo en el Avery Fisher Hall de Nueva York hace diez años a propósito de su ochenta cumpleaños, esta vez haciendo coincidir la fecha con la del estreno hace cincuenta años de Company, el musical que dio carta de naturaleza a su particular forma de entender el género, y con el que revolucionó la escena neoyorquina y londinense. Barcelona, que además es el título de una de las canciones de este emblemático musical, se les ha adelantado y pudo estrenar el pasado mes de diciembre el cabaret Something’s Coming, con Joan Vázquez poniendo voz y música a las canciones de Sondheim en El Maldá de la capital catalana.

Imagen restrospectiva de Sondheim
Sondheim se curtió en el musical a partir de su descubrimiento con solo diez años de Very Warm for May, un musical de Jerome Kern y Oscar Hammerstein II, los autores que en los veinte subieron a escena uno de los más grandes clásicos del género, Showboat, considerado junto a Porgy and Bess de Gershwin, la cumbre del teatro musical de Estados Unidos. Esto y su amistad con el hijo de Hammerstein, Jimmy, le llevó a relacionarse con este tótem de los letristas de Broadway, que le enseñó todo lo que necesitaba saber sobre el tema, motivó que escribiera un musical sobre Mary Poppins que nunca se entrenó por problemas de derechos de autor, y propició que conociera a Harold Prince, nombre fundamental en su carrera profesional, en el estreno de South Pacific, con música de Richard Rodgers y letra de Hammerstein, pareja artística en títulos imprescindibles como The Sound of Music, The King and I, Oklahoma! o Caroussel. Sus primeros cometidos fueron solo como letrista. Leonard Bernstein quedó impresionado por su primer musical, inédito hasta 1997, Saturday Night, al que tuvo acceso personal, y le confió la letra de West Side Story. Después vendría la de Gipsy, otro gran éxito con música de Jule Styne (Funny Girl) y aún en 1965 escribió para Richard Rodgers la de Do I Hear a Waltz?, un encargo que le llegó como consecuencia de la muerte de Hammerstein. Pero antes, en 1962, cosechó su primer gran éxito en solitario con A Funny Thing Happened on the Way to the Forum, cuya adaptación cinematográfica se conoce en España como Golfus de Roma, del que su número Comedy Tonight se ha convertido en un clásico de todos los tiempos. Anyone Can Whistle, su siguiente trabajo en solitario, fue un fracaso, hoy reconvertido en musical de culto.

Cincuenta años de Company

Programa de mano del estreno de Company en 1971
El reconocimiento definitivo lo obtuvo de la mano de Company, un musical revolucionario y conceptual en el que el habitual argumento, concebido para que el público se evada de sus problemas, es sustituido por una serie de reflexiones para que el público afronte sus problemas. En este título experimenta además con complejas polifonías e intrincadas melodías así como un particular uso del coro, mezclando protagonistas y secundarios a modo de coro griego. A través de varios cumpleaños del protagonista se plantea la vida en pareja, la amistad y el matrimonio, todo un camino de aprendizaje para aceptarse a él mismo y llegar a sentirse vivo (Being Alive, un emocionante himno significativamente recuperado por Adam Driver en la película Historia de un matrimonio), acompañado por alguien especial o solo y en compañía de uno mismo. Bobby es el protagonista que celebra su cumpleaños con cinco parejas de amistades y tres candidatas a novia e interactúa con cada una de ellos, generalmente en escenas a tres (Threes fue el primer título escogido), según una idea del libretista George Furth concebida como obra de teatro para Kim Stanley, y que pretendía dirigir Anthony Perkins, muy amigo de Sondheim desde que protagonizara su trabajo para televisión Primrose Evening. Le pidió opinión a Sondheim, que a su vez se la pidió a Harold Prince, quien decidió convertirlo en musical sobra matrimonios neoyorquinos sometidos a examen del protagonista. En los noventa Sondheim y Furth adaptaron la obra, y en 2018 se estrenó en Londres la versión con protagonista femenina, cuyo estreno en Broadway ha quedado aplazado a causa del coronavirus, el mismo que ha obligado que esta vez su homenaje no sea en el Avery Fisher Hall ni en el Carnegie Hall, como en anteriores ocasiones, sino en streaming.

Dean Jones y Elaine Stritch estrenaron el montaje original en el Alvin Theatre el 26 de abril de 1970, tras debutar en Boston. Larry Kert sustituyó a Jones cuando éste se retiró por considerarla demasiado nihilista. George Chakiris, el inolvidable Bernardo de la versión cinematográfica de West Side Story, interpretó a Bobby en la primera gira por todo el país, mientras Raúl Esparza, maestro de ceremonias del homenaje de anoche en Broadway.com, se encargó de hacerlo en el reestreno de 2006. Patti LuPone se ha adueñado del papel de Joanne, la cínica y rica amiga de Bobby casada en tres ocasiones que canta el icónico The Ladies Who Luch, desde que lo interpretara en la sensacional versión de semiconcierto que dirigió Paul Gemignani, habitual director musical de Sondheim incluso en sus adaptaciones al cine (Sweeney Todd, Into the Woods) junto a la New York Philharmonic que se puede rescatar en youtube y que recomendamos sin ningún tipo de reserva. Ahí debutaron también en sus respectivos roles gente como Martha Plimpton, a quien recordamos por Los Goonies y Beautiful Girls, Anika Nani Rose (Tiana y el sapo, Dreamgirls), Christina Hendricks o Jon Cryer, y sobre todo Neil Patrick Harris, flamante presentador de los Oscar en 2015, que da vida a Bobby y desde entonces se ha convertido en otro incondicional del universo Sondheim.

Una carrera llena de reconocimientos

Tras estrenar con éxito Follies en 1971, Sondheim adaptó al musical la película de Ingmar Bergman Sonrisas de una noche de verano. El resultado fue A Little Night Music y una de las más hermosas y versionadas canciones extraídas de un musical, Send in the Clowns, que han hecho famosa gente como Barbra Streisand o Frank Sinatra, cuya versión suena de forma muy significativa en Joker. Su adaptación al cine en 1977 de la mano del mismo Harold Prince estuvo protagonizada por Elizabeth Taylor y se estrenó en España bajo el título Dulce Viena. Pacific Overtures seguía el esquema del teatro Kabuki japonés incluso en sus planteamientos musicales. En 1979 estrenó Sweeney Todd, uno de los pocos musicales que se han representado en escenarios operísticos de todo el mundo, siguiendo un libreto negrísimo y macabro de Hugh Wheeler según un clásico victoriano, que supuso la inmortalización de Angela Lansbury en Broadway y lanzó melodías estremecedoras como Joanna o Pretty Ladies. Tim Burton fue seguramente la elección más acertada para llevarla al cine en 2007, con Johnny Depp, Helena Bonham Carter y Alan Rickman como protagonistas.

Después vendría su musical más convencional, Merrily We Roll Along en 1981, Sunday in the Park with George, según el universo puntillista de Seurat, en 1984, que le valió el Pulitzer en el apartado de drama, e Into the Woods, otra de sus piedras angulares, en 1987 y también llevada al cine, por Rob Marshall, en una lujosa adaptación de 2014 que recrea los mundos de fantasía en los que se desenvuelven los cuentos de Rapunzel, La cenicienta, Jack y las habichuelas mágicas o Caperucita que se mezclan en su ingeniosa trama. Con todos estos títulos cosechó numerosos Tonys, pero ninguno con la celeridad con la que logró el correspondiente a Passion, un musical de 1994 basado en la película de Ettore Scola Passione d’amore. Antes había estrenado Assassins, un controvertido musical en el que de nuevo pone en tela de juicio los valores morales de la sociedad burguesa en la que vivimos. Mientras tanto ha coqueteado también con el cine, componiendo el tema principal, Goodbye for Now, de la película Rojos para Warren Beatty, la canción I Never Do Anyhting Twice de Elemental, Dr. Freud, o las canciones que Madonna entona en Dick Tracy, por una de las cuales, Sooner or Later, consiguió el Oscar en 1990.

Sácame al Mundo

Take Me to the World es el título con el que de manera muy significativa se ha bautizado este particular e insólito homenaje a Stephen Sondheim, teniendo en cuenta la situación de responsable y sensato confinamiento en el que se encuentran todos los y las artistas participantes. El título está sacado de una de las cuatro canciones del compositor que aparecen en el telefilm de 1966 Primrose Evening. Antonio Banderas grabó una versión de esta canción junto a Barbra Streisand, que ella incluyó en su álbum Encore Movie Partners Sing Broadway. La emisión tuvo lugar anoche, más de una hora después de la hora prevista, las 2 de la madrugada, hora local en España, debido a problemas técnicos que obligaron finalmente a prescindir de la mayoría de las intervenciones del presentador Raúl Esparza, único participante en directo frente al resto que colaboraron con videos editados, eso sí en casa y con el solo acompañamiento, salvo alguna excepción, del piano de Mary-Mitchell Campbell. La labor de ensamblaje y coordinación corrió a cargo del especialista en Broadway Paul Wontorek. Stephen Schwartz, autor de Godspell o El príncipe de Egipto, se encargó del prólogo, seguido de una obertura a cargo de toda una big band convenientemente coordinada cada uno y una desde su casa.

Bernadette Peters, Meryl Streep y Patti LuPone
Como el proyecto está destinado a promover una asociación que acerca el arte a los niños como terapia contra el empobrecimiento, Artists: Striving to End Poverty, fueron varios los que siguiendo el canon norteamericano ligeramente repelente, aparecieron en pantalla. Mientras tanto Neil Patrick Harris entonó The Witch’s Rap de Into the Woods, Judy Kuhn What Can You Loose? de Dick Tracy, Randy Rainbow un divertido, orquesta y efectos incluidos, By the Sea de Sweeney Todd, Mandy Patinkin cantó a capella y en exterior Lesson #8 de Sunday in the Park with George, Steven Spielberg agradeció la colaboración de Sondheim en su nueva versión de West Side Story, Lin-Manuel Miranda se atrevió con Giants in the Sky de Into the Woods, Lea Salonga con Loving You de Passion, Josh Groban con un medley entre Children Will Listen de Into the Woods y Not While I’m Around de Sweeney Todd, Nathan Lane definió a Sondheim como el gran genio no suficientemente reconocido del teatro americano, Esparza entonó la canción titular de la velada y Donna Murphy Send in the Clowns. A las dos horas exactas Christine Baranski, Meryl Streep y Audra MacDonald se unieron en The Ladies Who Lunch de Company, mientras Jake Gyllenhaal en preciso estilo y Annaleigh Ashford lo hicieron en Move On de Sunday in the Park with George, y para terminar Patti LuPone cantó Anyone Can Whistle y Bernadette Peters No One Is Alone (Nadie está solo) de Into the Woods, una sentencia muy apropiada para estos días de confinamiento que refrendó una legión de aficionados debidamente sincronizados con I’m Still Here (Sigo aquí) de Follies, después de que Raúl Esparza asegurara que todo cambia y todo progresa pero Broadway sigue ahí.

Articulo publicado en El Correo de Andalucía