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domingo, 23 de febrero de 2025

PADDINGTON: AVENTURAS EN LA SELVA Más acción pero menos magia y ternura

Título original: Paddington in Peru
Reino Unido-Francia-USA-Japón 2024 106 min.
Dirección
Dougal Wilson Guion Mark Burton, Jon Foster y James Lamont Fotografía Erik Wilson Música Dario Marianelli Intérpretes Olivia Colman, Antonio Banderas, Hugh Bonneville, Emily Mortimer, Carla Tous, Julie Walters, Madaleine Harris, Sanuel Joslin, Jim Broadbent, Hayley Atwell y las voces de Ben Whishaw e Imelda Staunton Estreno en Reino Unido 8 noviembre 2024; en España 21 febrero 2025


Unos efectos especiales aún más sofisticados y un reparto multiestelar no consiguen mantener la magia y la ternura a la que nos habían acostumbrado las dos anteriores entregas de las aventuras londinenses del osito más querido, con estatua incluida en la estación de ferrocarril que le da nombre. Ahora viaja a Perú en compañía de la familia Brown, en busca de su tía Lucy, perdida en el Amazonas como consecuencia de la infructuosa búsqueda de los tesoros del mítico El Dorado. Un errático guion plagado de causas y efectos de difícil digestión, y la escasa entidad de la trama propuesta, dan al traste con la aventura, que en inglés recibe sencillamente el título de Paddington en Perú, y aquí hemos potenciado su incongruente planteamiento con un inadecuado Aventuras en la selva.

Las localizaciones reales en magníficos parajes de Perú y Colombia, incluido el fascinante Machu Pichu, se pierden entre las intervenciones infográficas que dan al conjunto una apariencia tan diamantina como artificiosa, mientras Dario Marianelli aporta buen oficio con una banda sonora muy al estilo de las grandes superproducciones de aventuras. Por su parte, Antonio Banderas se quita la espinita que a buen seguro le debió reportar su breve participación en la última aventura de Indiana Jones, con un papel a la medida de aquél pero con más enjundia y una divertida multiplicidad de personajes relacionados con sus antepasados, lo más divertido de la función.

Destacamos también el personaje de Olivia Colman, una monja que se permite incluso un simpático número musical coreografiado y con guiño final a Sonrisas y lágrimas. Pero echamos de menos al osito que tanto nos enamoró en las dos entregas anteriores, y es que quizás un director debutante e inexperto y una nueva plantilla de guionistas no le hayan hecho justicia al personaje creado por Michael Bond. El resultado no deja de ser entretenido, pero se nos antoja demasiado infantil para el nivel al que nos habíamos acostumbrado de la mano de este imaginativo y educativo personaje.

domingo, 19 de enero de 2025

BABYGIRL Los márgenes del consentimiento

USA-Países Bajos (Holanda) 2024 114 min.
Guion y dirección
Halina Reijn Fotografía Jasper Wolf Música Cristobal Tapia de Veer Intérpretes Nicole Kidman, Harris Sickinson, Antonio Banderas, Sophie Wilde, Esther McGregor, Victor Slezak, Vaughan Reilly Estreno en el Festival de Venecia 30 agosto 2024; en Estados Unidos 25 diciembre 2024; en España 17 enero 2025

Rostro conocido del cine y la televisión holandesa, Halina Reijn dio el salto a la dirección con Instinto, para inmediatamente después ser seducida por el cine estadounidense con Muerte, muerte, muerte, películas desconocidas entre nosotros y nosotras. Ahora, con su segundo largometraje en Hollywood, apunta más alto, encargándose también de un guion que reproduce una historia que en el cine de los ochenta y los noventa tuvo mucho predicamento, la del deseo y la satisfacción a través del sexo en mujeres de cierta edad y trayectoria. Nicole Kidman, premiada en Venecia por un trabajo ciertamente hipnótico, de esos que justifican una película y provocan la atención involuntaria del espectador y espectadora, interpreta a una ejecutiva del altos vuelos, en una empresa dedicada a la inteligencia artificial, casada con un director teatral al que da vida Antonio Banderas, que si no fuera por cierto protagonismo al final de la cinta, se trataría de otro de esos papeles que le encomiendan en Hollywood de pasaba por ahí.

Un joven becario pondrá patas arribas la vida de la aburguesada ejecutiva, cuando descubra que ese deseo tanto tiempo dormido puede aflorar y en la forma más insospechada. La cinta podría entonces haberse convertido en un hábil juego de seducción en el que los papeles ejercidos en lo laboral se invirtieran en la supuestamente atrevida y perversa intimidad. Pero poco o nada sucede de verdadera sustancia y trascendencia, mientras los y las espectadoras nos vamos sumiendo en un sopor considerable, y la trama empieza a dar vueltas sin saber bien hacia dónde ir.

Una vez más, nos encontramos ante un universo atractivo para distraer conciencias, sustituyendo reyes, reinas y princesas por gente de las altas esferas en lo económico y lo empresarial, una nueva aristocracia donde los sueños de un adormecido proletariado son más fáciles de controlar. Y en ese contexto, las aventuras amorosas y presuntamente eróticas de Kidman y Harris Dickinson (El triángulo de la tristeza, La chica salvaje, Blitz) se diluyen sin efecto alguno, por mucha carne, literalmente en el asador, que ponga la atribulada y operada actriz. Si acaso logra provocar cierto debate sobre dónde están los límites del consentimiento en las relaciones sexuales.

jueves, 20 de junio de 2024

LA EXTRAÑA PAREJA MUSICAL

Tocando nuestra canción. Música de Marvin Hamlisch. Letras de Carole Bayer Sager. Libreto de Neil Simon. Antonio Banderas, dirección. Arturo Díez Boscovich, dirección musical. Borja Rueda, coreografía. Alejandro Andújar, escenografía y vestuario. Juan Gómez-Cornejo y Carlos Torrijos, iluminación. Francesc Isern, vídeo. Roc Mateu, sonido. Orquesta Larios Pop del Soho. Olga Domínguez, dirección. Con Miquel Fernández, María Adamuz, Rai Borrell, Bealia Guerra, Javier Enguix, Cristina Gallego, Diego Rodríguez y Georgia Stewart. Producción del Teatro del Soho Caixabank. Teatro del Soho Málaga, martes 18 de junio de 2024


Cuando Neil Simon, niño mimado de Broadway no exento de genuino talento, concibió el libreto de este singular musical, andaba enfrascado en los problemas conyugales y de pareja tanto suyos como de sus amistades más cercanas. Dos años antes había dejado constancia para la posteridad de su a ratos tormentosa relación con la actriz Marsha Mason (Permiso para amar hasta medianoche) en La chica del adiós. Y ese 1979 del estreno de este musical, centró su atención en la verdadera historia de atracción y rechazo entre el compositor Marvin Hamlisch y la letrista Carole Bayer Sager, que ya habían trabajado juntos en la canción Nobody Does It Better de la jamesbondiana La espía que me amó, y volverían a hacerlo ese mismo último año de la década de los setenta en la película Castillos de hielo. A los mayores éxitos de Hamlisch, A Chorus Line en el teatro y Tal como éramos en el cine, les pusieron letra Edward Kleban y el matrimonio Alan y Marilyn Bergman respectivamente.

Antonio Banderas ha vuelto a demostrar su buen gusto y su sensibilidad al adaptar They’re Playing Our Song, un musical que no tuvo el éxito que se espera de estas empresas y ni siquiera cosechó grandes premios, aunque sí que ha sido relanzado en varias ocasiones desde su estreno, y ha contado con adaptaciones en varios países, incluido el nuestro vía Barcelona. Se trata de un musical intimista, casi de salón, que muchos han definido con acierto como una comedia teatral salpicada de canciones. Adornada también con discotequeras coreografías, a lo que se prestan los alter egos de sus protagonistas, tres por él y otras tres por ella, una especie de coro griego desaprovechado por cuanto representan las diferentes personalidades de la pareja y sus fuentes de inspiración, sin que una ni otra consideración traspase la mera dramaturgia de la función. Sí sirven para multiplicar el efecto de los bailes y trasladar los módulos móviles que monopolizan una escenografía centrada en la técnica del mapping, con la que se recrean los distintos espacios: el lujoso apartamento de él, el más bohemio y humilde de ella, las calles de Nueva York, la casa en la playa, el restaurante, la habitación del hospital o el estudio de grabación. Una puesta en escena como se ve muy cinematográfica.


La escueta trama sitúa de nuevo frente a frente a dos polos opuestos que se atraen, insistiendo en uno de los motivos más recurrentes del dramaturgo, como se puede apreciar en títulos tan significativos como Descalzos por el parque o incluso La extraña pareja, donde el estímulo de la amistad sustituía al más puramente romántico. Sin ir más lejos, nos encontramos ante otra de esas extrañas parejas que empiezan odiándose, continúan amándose y terminan como terminan, sin spoiler. Pero es también la constatación de la necesidad que muchas veces tenemos de encontrar una luz que nos ilumine, en este caso Sonia Walsk, sosías de Bayer Sager, que entra en la vida de Vernon Gersch como un torrente. Y ahí es donde radica el principal atractivo de la función, al margen de unas canciones que sin estar tan inspiradas como las de A Chorus Line, la primera aventura de Broadway en Málaga que acuñó Antonio Banderas, contienen todo el encanto y la amabilidad de una época que su director musical, el excelente Díez Boscovich, ha decidido respetar en su integridad, como ya hiciera en la sensacional Company, en esta ocasión siguiendo las orquestaciones originales de Ralph Burns, Oscar por Cabaret y All That Jazz.

Miquel Fernández presta su convincente presencia, su rotunda voz y ciertos ademanes heredados de Banderas, quizás por prescripción suya, a Gersch, tan acertado cuando reflexiona ante su magnetofón de época como cuando entona con un gusto exquisito canciones como Cayendo o Si me conociera. Pero la verdadera estrella de la función es la marbellí María Adamuz, a quien ya vimos y disfrutamos en Company como la azafata de pocas luces que entona Barcelona. Su arrolladora presencia y su intachable vis cómica se ponen al servicio de esta mujer alegre y generosa, algo histriónica debido precisamente a su enorme vitalidad. La efectiva dirección de Banderas junto al simpático gesto de hacer guiños a Chorus Line a través de los timbres de los apartamentos, y a Company con su mención expresa en el libreto adaptado por María Ruiz, además de una exquisita dirección musical de Olga Domínguez al frente de diez músicos de la Orquesta Larios, contribuyen al amable acabado de la empresa. La calidad de las voces de la pareja juega también a favor del disfrute de una comedia musical sencilla, discreta y luminosa, tan proclive a facilitar a quien se acerque al teatro de la calle Córdoba de Málaga desconexión y un poco de felicidad.

Fotos: Javier Salas
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 4 de junio de 2024

TOCANDO NUESTRA CANCIÓN: BANDERAS RECUPERA OTRO MUSICAL DE LOS SETENTA


El próximo jueves 6 de junio volverá a levantarse el telón del Teatro Soho de Málaga para descubrirnos otro musical del Broadway de los setenta, siguiendo la tónica de su director, Antonio Banderas, que desde su apertura en 2019 ha puesto en escena A Chorus Line, Company y Godspell. Mientras los dos últimos se estrenaron en la Gran Manzana a principios de esa década, y Chorus Line lo hizo justo a la mitad, They’re Playing Our Song lo hizo ya al final, en 1979, después de pasar un preestreno de prueba en Los Angeles antes de desembarcar en el Teatro Imperial de Broadway, donde alcanzó casi mil cien representaciones durante un período de dos años y medio.

Un trío de apuestas seguras

Aunque su relación con el musical se ciñe a un escaso número de producciones, especialmente adaptaciones como la de Las noches de Cabiria, convertida en Sweet Charity, o la de El apartamento transformada en Promises, Promises, y sobre todo este musical que ahora llega a la capital de la Costa del Sol, Neil Simon, el libretista, fue indiscutiblemente el rey de Broadway durante los años sesenta y setenta, como autor de algunas de las más celebradas comedias de la época, muchas de ellas llevadas luego al cine. Descalzos por el parque, La extraña pareja, Perdidos en Yonkers, California Suite o The Sunshine Boys son algunos de los más destacados ejemplos, a los que hay que sumar sus guiones para películas como El prisionero de la Segunda Avenida, Un cadáver a los postres, Como en los viejos tiempos o La chica del adiós, película de Herbert Ross que le valió un Oscar a Richard Dreyfuss y que guarda una estrecha relación con esta Tocando nuestra canción. Y es que mientras en la película Simon aprovechaba algunas de sus experiencias reales como pareja de Marsha Mason, la protagonista (estuvieron casados un década), en el musical son los autores de sus inspiradas canciones, Marvin Hamlisch y Carole Bayer Sager, quienes vivieron en primera persona algunas de las experiencias como compositor y libretista que propone la comedia de Simon. Por cierto, La chica del adiós tuvo adaptación al musical en 1992, con música también de Hamlisch.

Marvin Hamlisch ya había ganado un Tony en 1975 por A Chorus Line y los tres Oscars correspondientes a los apartados musicales de 1973, por Tal como éramos (canción y banda sonora original) y El golpe (banda sonora adaptada), una gesta nunca repetida por ningún otro compositor. Suyas fueron también las bandas sonoras de La decisión de Sophie y La espía que me amó, siendo esta última su primera colaboración con Carole Bayer Sager, la canción Nobody Does It Better que cantaba Carly Simon en los títulos de crédito. Ella, por su parte, conoció sus mayores éxitos de la mano de quien fuera su esposo Burt Bacharach, unos años después de terminar su relación con Hamlisch. Nos referimos a Best That You Can Do, el oscarizado tema principal de Arthur, el soltero de oro, y That’s What Friends Are For, originalmente concebida para Rod Stewart en la banda sonora de Turno de noche, una de las primeras películas de Ron Howard, pero popularizada unos años después por Dionne Warwick, Stevie Wonder, Gladys Knight y Elton John, una colaboración que le deparó un Grammy.

Robert Moore, que alcanzó notoriedad y un Tony con Los chicos de la banda, fue el encargado de dirigir Tocando nuestra canción, mientras la coreógrafa Patricia Birch se encargó de los números musicales. Él ya había dirigido en cine un guion de Simon, Un cadáver a los postres, mientras ella se atrevería tres años después de estrenar Tocando nuestra canción con la segunda y desastrosa parte de Grease. Simon urdió una escueta trama en la que un reconocido compositor y una letrista recién coronada en las listas de éxitos pop, coinciden por iniciativa de sus agentes en la génesis de un nuevo musical, sólo para chocar con sus fuertes y opuestos caracteres, lidiar con una fuerte atracción y plantearse si es posible combinar una relación sentimental con otra estrictamente profesional.

A los dos únicos personajes, Vernon Gersch y Sonia Walsk, a los que dieron vida en el estreno Robert Klein y Lucie Arnaz, reunidos de nuevo en 2019 con motivo de la celebración en concierto del cuarenta aniversario de su estreno, se suman otros seis, que forman un coro estilo griego que representa los alter ego de él y ella, con sus dilemas y controversias. La idea de llevarla al cine en 1982 con nuevas canciones no llegó a cristalizar. Londres, Sydney, Buenos Aires y hasta Manila conocieron también versiones de este musical, además de un par de reposiciones y puestas al día en Broadway a lo largo del nuevo siglo.


Una producción muy cuidada y respetuosa

No es la primera vez que este musical se representa en España. Llegó a Barcelona en 1990, con Pep Antón Muñoz y la musa por aquel entonces de los musicales Àngels Gonyalons. Traducida al castellano se estrenó la misma producción en Madrid un año después, y ahora lo hace partiendo de cero de la mano de Antonio Banderas en Málaga. Conociendo el buen gusto del actor a la hora de seleccionar y dar forma a los musicales, demostrado con creces en el sensacional Company de Stephen Sondheim, cabe esperar un respeto absoluto por la partitura y el concepto original, mejorado mediante la intervención de la estupenda y nutrida Orquesta Larios Pop del Soho y el uso de la más puntera tecnología para recrear los múltiples escenarios en los que tiene lugar esta lucha de sexos propuesta por Neil Simon. El magnífico trabajo desplegado por Arturo Díez Boscovich en la obra de Sondheim, hace presagiar otro vuelo al pasado en esta partitura que contiene retazos de música disco setentera en temas como Abrazándote o el que da título a la obra, así como exquisitas baladas como Cayendo, Si me conociera o Aún creo en el amor, además de números tan divertidos como el que protagonizan los alter ego del protagonista en Ponle tu voz.

En el apartado interpretativo disfrutaremos con la arrolladora presencia física y vocal de Miquel Fernández, artífice del musical Hoy no me puedo levantar celebrando las canciones de Mecano. Sonia es la malagueña María Adamuz, que ya dio excelentes muestras como actriz, cantante y bailarina en Company. Al coro de múltiples personalidades ponen voz Rai Borrell, Javier Enguix, Diego Rodríguez, Bealia Guerra, Cristina Gallego y Georgia Stewart, todos y todas con amplia experiencia en el musical, tan cultivado en nuestro país desde hace ya unas cuantas décadas, lo que ha incrementado el nivel de especialización y profesionalidad. Borja Rueda, con amplia experiencia en televisión y conciertos de grandes artistas pop, se encarga de la coreografía, y de la escenografía y el vestuario Alejandro Andújar, de quien hace poco tuvimos ocasión de ver La bella Susona en el Teatro de la Maestranza. No son por lo tanto pocos los alicientes para dejarse llevar por tan suculento espectáculo, lo que unido al plan siempre atractivo de dejarse caer por la Costa del Sol, bien vale el viaje.

Fotos: Javier Salas

jueves, 29 de junio de 2023

INDIANA JONES Y EL DIAL DEL DESTINO La fuerza de las matemáticas

Título original: Indiana Jones and the Dial of Destiny
USA 2023 154 min.
Dirección James Mangold Guion Jez Butterworth, John-Henry Butterworth, David Koepp y James Mangold, según los personajes creados por George Lucas y Philip Kaufman Fotografía Phedon Papamichael Música John Williams Intérpretes Harrison Ford, Phoebe Waller-Bridge, Mads Mikkelsen, Antonio Banderas, Ethann Isidore, Boyd Holbrook, Shaunette Renée Wilson, Thomas Kretschmann, Toby Jones, Olivier Richter, John Rhys-Davies, Karen Allen Estreno en el Festival de Cannes 18 mayo 2023; en España 28 junio 2023; en Estados Unidos 30 junio 2023

Esta quinta entrega sobrevenida y hasta cierto punto inesperada de las aventuras del más famoso arqueólogo cinematográfico, es f
ruto evidentemente de la ambición disneyana, que desde que fagocitó empresas como Marvel o Lucasfilm no ha parado de sacar rédito a su operación comercial, estirando éxitos y banalizando sagas, igual que ha hecho ininterrumpidamente durante todo lo que llevamos de siglo con sus propios éxitos animados. Podría ser otro producto coyuntural y palomitero al más puro estilo de las películas de súper héroes, y sin embargo sus responsables han conseguido un producto con dignidad. No arranca sin embargo precisamente bien, echando mano de tanta creación digital, fundamentalmente para rejuvenecer al protagonista y situar el prólogo en su sempiterna lucha contra los nazis expoliadores en los estertores de la Segunda Guerra Mundial, y de paso rejuvenecer también a su contrincante, a quien da vida el actor danés Mads Mikkelsen, que pierde credibilidad y esa naturalidad que caracterizaba a la trilogía original, donde lo real era más palpable y los efectos visuales de Industrial, Light & Magic más creativos y sorprendentes. Se ha impuesto la infografía y la recreación virtual en menosprecio de la pura y latente realidad.

Superado ese prólogo poco halagüeño, surge la magia de nuevo cuando a finales de la década de los sesenta del pasado siglo, un anciano Indiana se alía con su ahijada, a quien da vida Phoebe Waller-Bridge (Han Solo), hermana de la compositora Isobel Waller-Bridge (Emma.) y a quien se agradece no representar los cánones de belleza actual, para recuperar un extraordinario artefacto inventado por el matemático Arquímedes más de dos mil años atrás (el mcguffin perfecto), con el que siguiendo fórmulas meramente matemáticas se puede dominar el tiempo y realizar viajes a través de él. Quizás en este punto la trama, que denota una vez más la pasión por el conocimiento y la ciencia que despliega el universo creado por Lucas y Philip Kaufman hace cuarenta años, se antoje cogida por alfileres, pero provoca un sinfín de secuencias más o menos memorables, con la persecución a caballo en pleno desfile neoyorquino con los héroes del primer alunizaje, y la sorprendente y emocionante batalla de Siracusa entre ellas, que son recibidas con cierto entusiasmo y una considerable dosis de nostalgia.

Curtido en todo tipo de géneros, el melodrama en Inocencia interrumpida, el terror en Identidad, el biopic musical en En la cuerda floja, el western en El tren de las 3:10, la acción en las calles sevillanas de Noche y día, las carreras automovilísticas en Le Mans’66 y los súper héroes en Lobezno inmortal y Logan, James Mangold se empeña a fondo en esta película, insuflándole la humanidad de la que carecen tantos productos similares actuales, y siguiendo a rajatabla las pautas spielberianas aunque sin prescindir de las suyas propias ni apoderarse de las señas de identidad del otrora llamado Rey Midas de Hollywood. Gran parte de esa humanidad se centra en Indy, con un trabajo inmenso de Harrison Ford y un tratamiento de respeto máximo y carácter inequívocamente nostálgico del personaje, que se trasluce en algunas líneas de diálogo ya imprescindibles para amantes de la saga, y un recorrido sentimental que nos lleva de la mano a quienes pudimos ver su primera entrega en pantalla grande, con algunas referencias a los títulos anteriores o recuperando incluso el personaje de Sallah, interpretado por John Rhys-Davies, a quien pudimos ver en El arca perdida y La última cruzada, así como el idilio conmovedor y épico entre el explorador y su siempre amada Marion.

A todo ello pone de nuevo banda sonora el inimitable John Williams, echando mano sobre todo de mucho oficio pero también de una inspiración notable, algo insólito para quien ya sobrepasa los noventa años, y regalándonos, quién sabe si como testamento, un precioso tema dedicado al personaje que interpreta Waller-Bridge, que en el disco aparece también bajo la interpretación de la célebre violinista Anne-Sophie Mutter, fiel aliada de Williams en sus últimos conciertos junto a la Sinfónica de Boston o la Filarmónica de Viena. Nos encontramos pues ante una fiesta para nostálgicos y para el público joven, que Mangold ha sabido combinar con ingenio, dignidad y sensatez, aunque no podamos evitar echar de menos la mano siempre magistral de Spielberg y un mayor control de Lucas. Pero sabiendo lo que verdaderamente importa a Disney, al menos esta vez ha sido respetuosa y consecuente. Que Antonio Banderas forme parte del elenco, con posición destacada en los títulos de crédito, nos colma de satisfacción, aunque su papel sea meramente anecdótico.

martes, 28 de marzo de 2023

TRIUNFO DE COMPANY EN LOS PRIMEROS PREMIOS TALÍA


Queremos celebrar el éxito obtenido por el musical Company en los primeros Premios Talía de la Academia de Artes Escénicas de España, con tres reconocimientos al mejor espectáculo, actor y dirección musical en el apartado de teatro musical, reproduciendo la reseña que hicimos en su momento, cuando tuvimos el enorme placer de verlo en Málaga a finales del 2021. Enhorabuena a Antonio Banderas, el Teatro Soho y todo el excelente elenco y equipo técnico y artístico que hicieron posible este milagro del teatro musical hecho en nuestro país, y más concretamente en nuestra comunidad autónoma. La gala de estos primeros premios Talía estuvo estupendamente conducida por Cayetana Guillén Cuervo, que no dudó en protagonizar uno de los momentos más emotivos de la noche cuando abrazó a su madre, Gemma Cuervo, presente entre el público. Antes, en la alfombra roja, Nadia Calviño, ministra de Economía y Hacienda, dio buenas muestras de cultivar la cultura escénica, enumerando una larga serie de espectáculos teatrales recientes a los que dice haber asistido, incluidos un buen número de musicales, de los que confesó ser una adicta. Salvo algunos problemas de ritmo y los sempiternos agradecimientos a toda la familia, amigos, vecinos y mascotas, la gala resultó amena y distendida, al menos para quienes estamos familiarizados con el tema. 

Que España se ha convertido en referente europeo en la producción de musicales lo demuestran otros títulos que también obtuvieron premio, como Los chicos del coro (iluminación), La historia interminable (dirección artística) y El tiempo entre costuras (vestuario), estos dos últimos siendo además producciones íntegramente propias, incluida música y letra, precisamente de la empresa andaluza beon.Entertainment, responsable también de El médico y El principito. Además Next to normal, en su versión inmersiva del festival Grec, estuvo nominado a mejor espectáculo musical. Por cierto, su estreno hace cinco años como Casi normales, tuvo como protagonista a Roger Berruezo, que en Barcelona interpretó el papel de Banderas en Company. Kinky Boots tuvo nominado a su protagonista, Tiago Barbosa, y la dirección musical de Matilda también estuvo nominada. La tendencia eminentemente comercial de estos premios llena así el hueco que dejan los Max, centrados en producciones más alternativas y relativamente elitistas.

Nuestro gozo hubiera sido completo si Marta Ribera o Anna Moliner, ambas espléndidas, se hubieran alzado con el premio a la mejor actriz en musical, aunque hemos de reconocer que el trabajo de Mireia Portas en Cantando bajo la lluvia es excelente. Para el recuerdo nos quedará siempre su hilarante "no pido" con la voz de pito que inmortalizó Jean Hagen en la mítica versión cinematográfica. También nos hubiera gustado ver reconocidas a Nancy Fabiola Herrera o Yolanda Ayuanet como mejor intérprete femenina de lírica, por el Roberto Devereux que pudimos disfrutar en el Teatro Maestranza de Sevilla el pasado noviembre, o a Ismael Jordi por Anna Bolena, por aquello de ser de la tierra, por un Lord Percy con el que también pudimos disfrutarlo en Sevilla hace unos años en una producción distinta de la que esta temporada se pudo ver en Les Arts de Valencia, pero con la misma dirección musical de Maurizio Benini. Nuestras felicidades no obstante a Jorge de León y Saioa Hernández, ambos ya con una rutilante carrera internacional en su haber. Así valoramos en su día el musical del Teatro del Soho malagueño.

Banderas nos brinda la mejor versión de Company

Una producción del Teatro del Soho CaixaBank. Música y letra de Stephen Sondheim. Libreto de George Furth. Antonio Banderas, dirección. Arturo Díez-Boscovich, dirección musical. Borja Rueda, coreografía. Ignacio García May y Roser Batalla, traducción. Alejandro Andújar, escenografía. Juan Gómez-Cornejo y Carlos Torrijos, iluminación. Antonio Belart, vestuario. Joan Rodón y Emilio Valenzuela, vídeo. Roc Mateau, sonido. Con Antonio Banderas, María Adamuz, Roger Berruezo, Albert Bolea, Lorena Calero, Lydia Fairén, Dulcinea Juárez, Silvia Luchetti, Anna Moliner, Julia Möller, Paco Morales, Marta Ribera, Carlos Seguí, Rubén Yuste. Teatro Soho CaixaBank de Málaga, función del domingo 26 de diciembre de 2021.


Mucho hablamos en estas páginas el año pasado sobre el musical Company de Stephen Sondheim, a propósito de la celebración del cincuenta aniversario de su estreno en el Alvin Theatre de Nueva York, y del noventa cumpleaños de su autor, celebrado por todo lo alto por las más rutilantes estrellas de Broadway, y algunas del cine, en riguroso streaming pandémico. Después de triunfar con su versión de A Chorus Line, el musical de Marvin Hamlisch que se mantuvo en cartel más de diez años ininterrumpidos antes de que Richard Attemborough lo convirtiera en aseada película, Antonio Banderas vuelve a cumplir en su ciudad natal y el Teatro Soho que él mismo ha impulsado, y que ha convertido la calle Córdoba de la capital de la Costa del Sol en un merecido trocito de Broadway, y logra con Company un hito definitivo del teatro musical hecho en España. La muerte de Sondheim coincidió mientras Company ya estaba en escena en Málaga, un triste punto de conexión con El médico sevillano. Hemos visto y escuchado muchas producciones de este emblemático musical de cámara, como algunos lo bautizaron en su momento, en el que varias parejas de amigos intentan convencer a su amigo soltero de las veleidades del matrimonio, mientras él se dedica a observar en ellos y ellas los pros y los contras de la conservadora institución, y no se me ocurre mejor versión que la que Banderas dirige y protagoniza estos días para gozo de entendidos y profanos.

Antonio Banderas es un tipo muy listo y aplicado, y es evidente que ha aprendido mucho en Estados Unidos y sabe aplicarlo a nuestra idiosincrasia. Su Company recupera el original, después de los intentos fallidos de contemporizarlo en 2006 y cambiarle el género al protagonista en 2018. La suya mantiene las espléndidas orquestaciones de Jonathan Tunick, un habitual de Sondheim que también se responsabilizó de su extraordinaria versión en concierto de 2011 con la Filarmónica de Nueva York, que Díez-Boscovich, todo un apasionado de la música para la escena y el cine, ha traducido de maravilla, con una orquesta de algo más de veinte integrantes dándolo todo y añadiendo esa emoción que exige una música de este calibre. El libreto mantiene toda su vigencia gracias a un estupendo trabajo de traducción y adaptación, mientras la moderna y tecnológica puesta en escena, que recupera los andamiajes de la original pero añade proyecciones del skyline neoyorquino y videocreaciones de lo más estimulantes, se apoya en una plataforma giratoria en la que se resuelven magníficamente algunas de las propuestas dramáticas y cómicas de la función.


Del elenco solo se pueden decir maravillas, todos y todas estupendos comediantes y cantantes. En él podemos distinguir los rostros de Roger Berruezo (Águila Roja, Cuéntame) o Paco Morales (el grupo musical La Década, la serie andaluza Arrayán), y disfrutar con la gracia y el desparpajo de María Adamuz, que curiosamente coincidió con Balzaretti (Rob, el médico) en La bella y la bestia de la Gran Vía como protagonistas. Estupendas coreografías bailadas con inmejorable nivel, una dramaturgia clara y envolvente y el acierto de hacerla más hilarante todavía que sus predecesoras, hacen del espectáculo una experiencia emocionante y deliciosa, a la que resulta imposible abstraerse. Hemos oído cantar a Banderas en su debut hollywoodiense, Los reyes del mambo, junto a Ana Belén en el bolero No sé por qué te quiero, con Madonna en Evita, y los más afortunados en el musical Nine en Broadway. Pero nunca con la fuerza y el talento con que hemos podido disfrutar de su voz en el Soho malagueño. Pura adrenalina convertida en rabia a fuerza de sobresalientes agudos e incandescente expresividad. Su Sentirse vivo (Being Alive) es de auténtica antología, de la misma forma que Marta Ribera consigue milagrosamente que nos olvidemos de que antes que ella The Ladies Who Lunch (Las damas que almuerzan) lo cantaron Elaine Stritch o Patti Lupone. Todos y todas hacen un trabajo excelente.

Banderas, que repetimos es un tipo muy listo, ha sabido reunir a lo mejor en su género, acreditados por un amplio currículum en Madrid y Barcelona, las dos vértebras del musical en España antes de que Málaga les desafiara. Todo un detalle facilitar al público un programa con información completa del espectáculo y sus responsables. Company tenía que estar en cartel hasta estas navidades, pero su éxito ha hecho que se prorrogue hasta marzo. Háganse un favor y dediquen un par de días a visitar la preciosa capital malagueña para disfrutar de este espectáculo musical y teatral sin igual en toda la historia del teatro musical hecho en España. Aunque no sean aficionados o aficionadas al género, sin duda lo disfrutarán.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 3 de enero de 2023

EL GATO CON BOTAS: EL ÚLTIMO DESEO Sin miedo a morir

Título original: Puss in Boots: The Last Wish
USA 2022 100 min.
Dirección
Joel Crawford y Januel Mercado Guion Paul Fisher y Tommy Swerdlow Música Heitor Pereira Voces (en versión original) Antonio Banderas, Salma Hayek, Harvey Guillén, Florence Pugh, Olivia Colman, John Mulaney, Ray Winstone, Samson Kayo, Wagner Moura, Da’Vine Joy Randolph, Kevin McCann, Anthony Mendez, Bernardo De Paula Estreno en Estados Unidos y España 21 diciembre 2022

Charles Perrault escribió en 1697 El gato con botas, dentro de su recopilatorio Cuentos de mamá oca. Disney, tan proclive a apoderarse de la iconografía literaria infantil, se ha resistido siempre a adaptar este singular cuento sobre el valor y la fidelidad, que nunca ha contado con un largometraje animado que narre la verdadera historia de este felino, mascota del Marqués de Carabás. Finalmente fue Dreamworks a principios de este siglo la productora que introdujo el personaje entre las muchas perversiones que jalonan su saga Shrek, hasta que en 2011 se convirtió en un spin-off y protagonizó su primera aventura cinematográfica con la voz de Antonio Banderas. Desde entonces solo ha aparecido en un cortometraje y una serie de televisión, hasta que once años después a alguien se le ha ocurrido rescatarlo y convertirlo en protagonista de una nueva aventura.

En este tiempo se ha pasado de la animación digital tradicional, que ya podemos denominarla así visto que han transcurrido casi treinta años desde el estreno de Toy Story, a otra más sofisticada, combinación de infografía, anime y otras técnicas que la hacen más próxima a ese prodigio que fue Spider-Man: Un nuevo universo. A partir de aquí lo que encontramos en esta cinta en la que el gato está a punto de agotar sus nueve vidas (hay quien pensará con buen juicio que son siete) y debe encontrar la magia que le devuelva a su estado original, es esa violencia desatada que tanto daño está haciendo a una sociedad en la que cada vez más vemos episodios tan desagradables y poco estimulantes en nuestros jóvenes y los que no lo son tanto y la ejercen justificándose en su supuesta superioridad.

Aquí el gato, Ricitos de Oro y sus tres ositos, Pepito Grillo, el lobo feroz y otros personajes míticos cuya mescolanza es marca de la casa, se dedican a perseguirse y destruir todo lo que se les pone por delante en una vorágine de acción y energía de marcado ritmo y diseño creativo, pero que al fin lo que provoca es hastío frente a tanta barbarie. En el apartado cómico, los chistes están por debajo de las expectativas, a pesar del divertido personaje de Perrito, y en el de las voces, el trabajo de Banderas vuelve a brillar como al parecer lo hizo en su predecesora. Vivir sin miedo acaba convirtiéndose en la moraleja de esta desmadrada versión del gato más famoso de la literatura infantil.

sábado, 26 de febrero de 2022

COMPETENCA OFICIAL Una película de actores y actrices

España-Argentina 2021 114 min.
Dirección
Gastón Duprat y Mariano Cohn Guion Gastón Duprat, Mariano Cohn y Andrés Duprat Fotografía Arnau Valls Colomer Intérpretes Antonio Banderas, Penélope Cruz, Óscar Martínez, José Luis Gómez, Irene Escolar, Nagore Aranburu, Pilar Castro, Manolo Solo, Koldo Olabarri, Ken Appledorn, Mónica Bardem Estreno en el Festival de Venecia 4 septiembre 2021; en España 25 febrero 2022

Después de un par de largometrajes y un trabajo para la televisión, los directores argentinos Gastón Duprat y Mariano Cohn se dieron a conocer con el absorbente thriller El hombre de al lado, pero no fue hasta El ciudadano ilustre que confirmaron su valía y su éxito, a la vez que encontraron su registro perfecto, la comedia de tintes críticos y sarcásticos, que el primero en solitario volvió a cultivar en la igualmente bien valorada Mi obra maestra. Con este mismo género vuelven ahora a sorprendernos con esta estimable película, una inmersión en los trabajos preparativos de una ambiciosa película urdida por un empresario megalómano y una realizadora autocomplaciente, con la complicidad de dos actores antagónicos y cada uno a su estilo egocéntricos, que protagonizan esa rivalidad a la que hace alusión su elocuente título.

Nos encontramos ante una inteligente e ingeniosa disección del trabajo de los actores, sus miserias y sus encantos, con un trío protagonista que se come la pantalla, sin que quepa destacar a unos sobre otras, sencillamente cada cual incorpora su personaje y universo con una calidad extrema. Recuperamos así esa vena cómica que hizo de Penélope Cruz una estrella nacional en los noventa del pasado siglo, disfrutamos con la simpatía y la desvergüenza de Antonio Banderas riéndose del éxito y el narcisismo, y volvemos a constatar el talento de Óscar Martínez para sorprendernos con cada nueva caracterización, siempre en ese registro elegante y cínico que le define. La comedia funciona a la perfección, gracias a unos diálogos agudos y unas situaciones descacharrantes, con el añadido de que no necesita para ello del habitual ritmo frenético que caracteriza al género, sino que cultiva su humor desde la relajación y la contención, sin estridencias ni saltos de infarto.

Al final quedan tan bien expuestas tanto las miserias de la profesión como sus indudables excelencias, logrando que su aparente frivolidad y ese ataque a la cinefilia que se le presupone acabe dando la vuelta y convirtiéndose en un merecido homenaje a quienes tanto nos hacen disfrutar cuando nos encerramos en grupo en una agradecida sala de cine. Las asépticas y elegantes localizaciones y el excelente trabajo de los y las secundaras, con José Luis Gómez volviendo a coincidir con Penélope desde aquellos Abrazos rotos, y una silente Irene Escolar personificando al inevitable objeto del deseo tan habitualmente asociado al séptimo arte, a la cabeza. Chopin ilustra con sentido y significación la empresa. Jaume Roures, de Mediapro, ha acertado con esta primera producción española del inteligente tándem argentino.

martes, 28 de diciembre de 2021

COMPANY EN MÁLAGA Y EL MÉDICO EN SEVILLA: MUSICALES CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN ANDALUZA

EL MÉDICO

Una producción de Dario Regattieri para beon.Entertainment. Música y letra de Iván Macías y Félix Amador, según la novela de Noah Gordon. Ignasi Vidal, dirección artística. Iván Macías, dirección musical. María Ramos, dirección de la orquesta. Amaya Galeote, coreografía. Josep Simón y Eduardo Díaz, escenografía. Felipe Ramos, iluminación. Lorenzo Caprile, vestuario. Con Guido Balzaretti, Cristna Picos, Josean Moreno, Alberto Vázquez, Enrique Ferrer. Cartuja Center Cite de Sevilla, función del sábado 25 de diciembre de 2021.

COMPANY

Una producción del Teatro del Soho CaixaBank. Música y letra de Stephen Sondheim. Libreto de George Furth. Antonio Banderas, dirección. Arturo Díez-Boscovich, dirección musical. Borja Rueda, coreografía. Ignacio García May y Roser Batalla, traducción. Alejandro Andújar, escenografía. Juan Gómez-Cornejo y Carlos Torrijos, iluminación. Antonio Belart, vestuario. Joan Rodón y Emilio Valenzuela, vídeo. Roc Mateau, sonido. Con Antonio Banderas, María Adamuz, Roger Berruezo, Albert Bolea, Lorena Calero, Lydia Fairén, Dulcinea Juárez, Silvia Luchetti, Anna Moliner, Julia Möller, Paco Morales, Marta Ribera, Carlos Seguí, Rubén Yuste. Teatro Soho CaixaBank de Málaga, función del domingo 26 de diciembre de 2021.


Hace apenas unos años
se presentaba en Fibes el musical El médico, basado en la famosa novela del recientemente fallecido Noah Gordon, e impulsado por el Liceo Musical de Moguer y la productora creada al efecto Versus Creative. Un milagro que ya había tenido sus ensayos en forma de El fantasma de la ópera de Andrew Lloyd Webber en versión concierto y el estreno del musical autóctono Germinal según la novela de Zola. Sus autores repitieron con mayor éxito esta adaptación de las vicisitudes de un aprendiz de médico en la Europa medieval de la encrucijada de religiones, y su posterior viaje de iniciación y conocimiento al más refinado Oriente en busca de nuevos procedimientos para la cura de enfermedades. Aquel espectáculo, aupado por la Banda Municipal de Moguer reforzada con instrumentos de cuerda, nos agradó sobremanera, hasta el punto de augurar tras esa primera puesta en escena rudimentaria, algo así como un boceto, un futuro prometedor una vez se pulieran algunos aspectos y detalles. Poco después saltó a Madrid, pero nunca se dijo nada de su origen onubense; parece que hasta sus autores se avergonzaran de ello. Quedó plenamente fagocitada por la capital del reino, como siempre hace, y ahora nos llega en una nueva producción que se ha estrenado directamente aquí en Sevilla, como también lo hizo aquella encantadora versión embrionaria de 2017.

Los resultados no han podido ser más decepcionantes, con más aspecto de boceto ahora que entonces, a pesar de los evidentes esfuerzos de producción desplegados. La empresa no funciona porque mantiene su exuberante partitura, con multitud de canciones al más puro estilo disneyano ilustrando tal cantidad de situaciones y personajes que hace complicado involucrarse en la trama. Un trabajo de dramaturgia más concentrado hubiera hecho más asimilable la función. No queda así lugar para el lucimiento de sus protagonistas a nivel actoral, si bien como voces resuelven su cometido con dignidad, con especial mención para Josean Moreno, único de los intérpretes de aquella primera versión que sobrevive en la actual, y que como Barber sobrelleva el peso de la acción en su primer tercio con dinamismo y una registro baritonil rutilante. También eficaz como cantante se muestra el joven Guido Balzaretti, que da vida al protagonista, Rob, con mucho nervio pero un temperamento casi de función escolar, como muchos otros aspectos que flotan sobre el escenario.


Le secundan la voz sopranil bien colocada y modulada con buen gusto de Cristina Picos, el tono grave de Alberto Vázquez y la perfectamente proyectada y potente voz de Enrique Ferrer como el Sha de Persia. Los decorados y las videoproyecciones se suceden con rapidez y dinamismo para transportarnos a ese continuo cambio de localizaciones, mientras los fallos de sonido y emisión en las múltiples pantallas del imponente auditorio se sucedieron a menudo, potenciando los malogrados resultados de este nuevo montaje de un título que contó en su momento con el beneplácito de Noah Gordon y que por lo tanto merecería un mejor trato. No facilitar programa o una web suficientemente documentada constituye todo un desprecio a su numeroso elenco. Aunque su potencial análisis de la convivencia de culturas quede algo desdibujado ante tal batiburrillo dramático, este espectáculo tiene un marcado carácter familiar y se repite en Almería, Córdoba, Jaén y Cádiz en los próximos días hasta mitad de febrero, y aquí todavía puede verse hasta el 2 de enero de 2022.

Banderas nos brinda la mejor versión de Company

Mucho hablamos en estas páginas el año pasado sobre el musical Company de Stephen Sondheim, a propósito de la celebración del cincuenta aniversario de su estreno en el Alvin Theatre de Nueva York, y del noventa cumpleaños de su autor, celebrado por todo lo alto por las más rutilantes estrellas de Broadway, y algunas del cine, en riguroso streaming pandémico. Después de triunfar con su versión de A Chorus Line, el musical de Marvin Hamlisch que se mantuvo en cartel más de diez años ininterrumpidos antes de que Richard Attemborough lo convirtiera en aseada película, Antonio Banderas vuelve a cumplir en su ciudad natal y el Teatro Soho que él mismo ha impulsado, y que ha convertido la calle Córdoba de la capital de la Costa del Sol en un merecido trocito de Broadway, y logra con Company un hito definitivo del teatro musical hecho en España. La muerte de Sondheim coincidió mientras Company ya estaba en escena en Málaga, un triste punto de conexión con El médico sevillano. Hemos visto y escuchado muchas producciones de este emblemático musical de cámara, como algunos lo bautizaron en su momento, en el que varias parejas de amigos intentan convencer a su amigo soltero de las veleidades del matrimonio, mientras él se dedica a observar en ellos y ellas los pros y los contras de la conservadora institución, y no se me ocurre mejor versión que la que Banderas dirige y protagoniza estos días para gozo de entendidos y profanos.


Antonio Banderas es un tipo muy listo y aplicado, y es evidente que ha aprendido mucho en Estados Unidos y sabe aplicarlo a nuestra idiosincrasia. Su Company recupera el original, después de los intentos fallidos de contemporizarlo en 2006 y cambiarle el género al protagonista en 2018. La suya mantiene las espléndidas orquestaciones de Jonathan Tunick, un habitual de Sondheim que también se responsabilizó de su extraordinaria versión en concierto de 2011 con la Filarmónica de Nueva York, que Díez-Boscovich, todo un apasionado de la música para la escena y el cine, ha traducido de maravilla, con una orquesta de algo más de veinte integrantes dándolo todo y añadiendo esa emoción que exige una música de este calibre. El libreto mantiene toda su vigencia gracias a un estupendo trabajo de traducción y adaptación, mientras la moderna y tecnológica puesta en escena, que recupera los andamiajes de la original pero añade proyecciones del skyline neoyorquino y videocreaciones de lo más estimulantes, se apoya en una plataforma giratoria en la que se resuelven magníficamente algunas de las propuestas dramáticas y cómicas de la función.

Del elenco solo se pueden decir maravillas, todos y todas estupendos comediantes y cantantes. En él podemos distinguir los rostros de Roger Berruezo (Águila Roja, Cuéntame) o Paco Morales (el grupo musical La Década, la serie andaluza Arrayán), y disfrutar con la gracia y el desparpajo de María Adamuz, que curiosamente coincidió con Balzaretti (Rob, el médico) en La bella y la bestia de la Gran Vía como protagonistas. Estupendas coreografías bailadas con inmejorable nivel, una dramaturgia clara y envolvente y el acierto de hacerla más hilarante todavía que sus predecesoras, hacen del espectáculo una experiencia emocionante y deliciosa, a la que resulta imposible abstraerse. Hemos oído cantar a Banderas en su debut hollywoodiense, Los reyes del mambo, junto a Ana Belén en el bolero No sé por qué te quiero, con Madonna en Evita, y los más afortunados en el musical Nine en Broadway. Pero nunca con la fuerza y el talento con que hemos podido disfrutar de su voz en el Soho malagueño. Pura adrenalina convertida en rabia a fuerza de sobresalientes agudos e incandescente expresividad. Su Sentirse vivo (Being Alive) es de auténtica antología, de la misma forma que Marta Ribera consigue milagrosamente que nos olvidemos de que antes que ella The Ladies Who Lunch (Las damas que almuerzan) lo cantaron Elaine Stritch o Patti Lupone. Todos y todas hacen un trabajo excelente.

Banderas, que repetimos es un tipo muy listo, ha sabido reunir a lo mejor en su género, acreditados por un amplio currículum en Madrid y Barcelona, las dos vértebras del musical en España antes de que Málaga les desafiara. Todo un detalle facilitar al público un programa con información completa del espectáculo y sus responsables. Company tenía que estar en cartel hasta estas navidades, pero su éxito ha hecho que se prorrogue hasta marzo. Háganse un favor y dediquen un par de días a visitar la preciosa capital malagueña para disfrutar de este espectáculo musical y teatral sin igual en toda la historia del teatro musical hecho en España. Aunque no sean aficionados o aficionadas al género, sin duda lo disfrutarán.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

sábado, 28 de septiembre de 2019

THE LAUNDROMAT: DINERO SUCIO Cuentos inmorales con elenco de excepción

Título original: The Laundromat
USA 2019 95 min.
Dirección y fotografía Steven Soderbergh Guión Scott Z. Burns, según el libro de Jake Bernstein Música David Holmes Intérpretes Meryl Streep, Gary Oldman, Antonio Banderas, David Schwimmer, Alex Pettyfer, Will Forte, James Cromwell, Matthias Schonenaerts, Sharon Stone, Nonso Anozie, Robert Patrick, Jeffrey Wright, Amy Pemberton, Melissa Rauch, Chris Parnell, Gu Kailai, Nikki Amuka-Bird, Marsha Stephanie Blake, Jessica Allain, Miracle Washington, Jane Morris Estreno en el Festival de Venecia 1 septiembre 2019; en España y Estados Unidos (limitado) 27 septiembre 2019; en Netflix 18 octubre 2019

Fiel a su estilo y con el fin de denunciar los grandes males que acucian nuestro planeta y convivencia, a través de títulos como Traffic, Sexo, mentiras y cintas de video, Erin Brokovich, Contagio o Efectos secundarios, y con el dinero y la ambición desmedida como centro neurálgico de esos males, lo que le ha llevado incluso a erigir una de sus series más populares y rentables, la de La cuadrilla de los Once, Steven Soderbergh se embarca ahora en una sátira basada en las investigaciones del periodista Jake Bernstein sobre los famosos y deleznables papeles de Panamá.

La trama, que hace unos años destapó una red de corrupción y lavado de dinero proveniente de desfalcos a las haciendas de varios países, con miles de empresas ficticias como pantallas o tapaderas para lavar ese dinero sustraído a la obligación y responsabilidad fiscal de cada país, se convierte en manos de Soderbergh en una desmesurada crónica en clave de comedia luminosa (la fotografía corre de nuevo a cargo del propio realizador) parapetada en un reparto de lujo, de lejos lo más llamativo del film, evidente entretenimiento aparte. Con una estructura de cuentos de alguna manera independientes pero relacionados con el sustrato del film, el exceso de información, mayoritariamente inútil en su proliferación de datos y argumentos, lastra sus posibilidades como vehículo eficaz y escandaloso para denunciar algo tan dramático y grave, que está en la base del progresivo empobrecimiento de muchos a favor del enriquecimiento de unos pocos. Rusos, chinos y los propios americanos como artífices de uno de los mayores paraísos fiscales en zonas como Nevada o Delaware.

Pero todo acaba siendo disperso y poco didáctico, a pesar de que se disfruta como el gran espectáculo que acaba siendo, por la multitud de escenarios que invoca y sobre todo por un maravilloso elenco en el que como siempre destaca Meryl Streep, secundada por unos también espléndidos Gary Oldman y Antonio Banderas, más seductor y elegante que nunca, como un par de granujas dedicados a la estafa a gran escala a través de la creación de estas infames empresas invisibles. La ambición desmedida y esa sensación generalizada de que vamos a ser eternos, quizás epicentro de todos nuestros males, se convierte en objeto principal de esta cinta con aciertos pero también grandes lagunas, aunque en el camino proponga situaciones hilarantes. Concebida para Netflix, ha disfrutado de un preestreno limitado en ciudades de todo el mundo.