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martes, 28 de octubre de 2025

LOS SUDARIOS Conectados con la muerte

Título original: The Shrouds
Canadá-Francia 2024 116 min.
Guion y dirección
David Cronenberg Fotografía Douglas Koch Música Howard Shore Intérpretes Vincent Cassel, Diane Kruger, Guy Pearce, Sandrine Holt, Elizabeth Saunders, Jennifer Dale, Ingvar Eggert Sigurdsson, Jeff Young Estreno en el Festival de Cannes 20 mayo 2024; en Canadá 25 abril 2025; en España (Filmin) 19 septiembre 2025

David Cronenberg
es uno de los directores más veteranos en activo; su primera película se remonta al año 1969, y desde entonces ha dirigido veintidós películas e intervenido en otras tantas como productor, actor o cualquier otro oficio cinematográfico y cinéfilo. Y es que de cinefilia se trata cuando habiendo perdido el interés del público desde hace tanto, prácticamente desde Un método peligroso, justo después de contar con el mayor favor del mismo en las cintas Una historia de violencia y Promesas del este, algunos seguimos confiando en su cine, sus propuestas siempre tan al margen de lo habitual, tan en su propio universo, ensimismado en sus paranoias y traumas.

En este caso parece querer exorcizar el dolor experimentado hace ocho años, cuando falleció su esposa. Un rico empresario crea un cementerio en el que los vivos pueden comprobar el estado de descomposición de sus seres queridos en tiempo real, a través de unos sudarios digitalizados que graban en formato tridimensional los cuerpos que cubren. Es la forma que tiene el protagonista, Vincent Cassel, de mantener el contacto con su esposa fallecida tras una larga enfermedad que le ha provocado la mutilación y el deterioro progresivo de su, por otro lado, hermoso cuerpo, una constante en el cine de Cronenberg. Pero dobles, celos, amantes, avatares y conspiraciones internacionales potenciarán también ese contacto de forma más física y real.

Cronenberg insiste en una puesta en escena fría y poco o nada emotiva, pero esa misma sequedad, adornada con misteriosos diálogos, espacios tan estilizados como delicadamente iluminados, y el uso de nuevas tecnologías domésticas que nos acercan al futuro sin dejar el presente, logran cierta fascinación que hace válida una vez más su propuesta. La obsesión por la decadencia de nuestros cuerpos, unido a una apuesta por la necrofilia que no se presenta desdeñable, contribuyen a que el film no pase desapercibido y consiga paladearse como una rara avis. En su décimo séptima colaboración con el director canadiense, Howard Shore se muestra tan minimalista y espiritual que apenas logra conectar con el épico compositor de El señor de los anillos.

lunes, 19 de mayo de 2025

EL INSTINTO ¿Thriller animalista?

España 2024 92 min.
Guion y dirección
Juan Albarracín Fotografía Iván Émery Música Pablo Serrano Intérpretes Javier Pereira, Fernando Cayo, Eva Llorach y la voz de José María del Río Estreno en salas 16 mayo 2025


La nómina de realizadores y realizadoras noveles en nuestro país no tiene límites, y el jovencísimo director lorquiano Juan Albarracín es uno de los últimos en incorporarse. Después de alzarse con un premio al mejor cortometraje por Un pinar salvaje en Cinema Jove, y cosechar un puñado de reconocimientos en festivales de segunda y tercera categoría a lo largo y ancho del planeta con este su debut en el largometraje, El instinto ha tenido que esperar nueve meses desde que se pudo ver por primera vez para su estreno en salas comerciales. Supone un prometedor primer trabajo con el que Albarracín demuestra cierta pericia a la hora de plantear conflictos y mover la cámara con el fin de provocar un perturbador desasosiego.

La trama combina un vehemente duelo interpretativo, físico y psicológico entre dos únicos personajes, completados con un tercer vértice que funciona como catalizador de emociones y lazo de unión entre las dos fuertes personalidades que se enzarzan en una guerra sin cuartel y en un único escenario, a la manera de La huella o La trampa de la muerte, pero sin tregua para el humor ni al distensión, marcado sólo por el mal rollo y la truculencia sadomasoquista. No está naturalmente a la altura de estos forzados referentes, pero está tratada con tal ambigüedad que a lo largo de su hora y media escueta de duración, nuestra percepción del sentido y la razón de ser del conjunto va cambiando paulatinamente, aunque nos quedamos con una lectura animalista en la que se exhibe la tortura a la que tantos perros son sometidos para adiestrarlos con fines serviles, especialmente cuando de cazar se trata.

Pero a lo largo de la función percibimos que nos falta información, que algunos detalles de guion resultan forzados y que las motivaciones de cada uno de los personajes, uno para justificar su agorafobia y el otro su particular instinto, quedan muy difuminadas. Con todo, y como primer largometraje, cabe dar la enhorabuena a su director, y desearle una interesante carrera si tiene cabida entre tanto y tanta debutante expectante. Conviene aplaudir también el excelente trabajo del dúo protagonista, incluyendo la recuperación de un sufriente Javier Pereira, protagonista de los primeros largometrajes de Rodrigo Sorogoyen en solitario, Stockholm y Que Dios nos perdone, y un tanto perdido entre cortos y series, ausente de la gran pantalla durante largos años.

sábado, 2 de noviembre de 2024

ESCAPE Alma libre

España 2024 129 min.
Dirección
Rodrigo Cortés Guion Rodrigo Cortés y Enrique Rubio Fotografía Rafa García Música Víctor Reyes Intérpretes Mario Casas, Anna Castillo, Guillermo Toledo, Josep Maria Pou, Blanca Portillo, José Sacristán, José García, David Lorente, Juanjo Puigcorbé, Zulema Santana, Albert Pla Estreno en el Festival de San Sebastián 27 septiembre 2024; en salas 31 octubre 2024

Rodrigo Cortés no se ha conformado nunca con hacer un cine convencional. Ha buscado siempre rizar el rizo y atreverse con el más difícil todavía, ya desde sus inicios con Concursante, especialmente después con la desasosegante Enterrado, la más sofisticada Luces rojas, y sobre todo con su mejor película hasta la fecha, El amor en su lugar, donde la combinación de romanticismo, holocausto, aventura y teatro musical se producía de forma refrescante y natural. En Escape ha contado con la inestimable producción de Martin Scorsese, quien parece estar absolutamente conforme con el resultado final. Quizás sea por su vocación eminentemente desquiciada y surrealista, que lleva a su atormentado protagonista a buscar como única vía de escape a una existencia para él del todo inútil y desesperanzada, el ingreso en la cárcel y su disposición absoluta a quien lo desee, como única forma de abrazar una vida completamente pasiva, libre de cualquier tipo de decisión y responsabilidad.

Cortés echa mano para tan surrealista propuesta de un lenguaje visual y literario tan sofisticado como el de sus anteriores producciones, una puesta en escena precisa y un elenco en el que más de un actor y actriz se pierde de manera inmisericorde. Aun así se puede disfrutar de una primera hora en la que se hacen las presentaciones oportunas y se allana el espacio para lo que habrá de venir, que en su segunda hora se convierte en una aventura tan decepcionante como intrascendente, perdiendo prácticamente todo el interés que pudiera haber cosechado en sus preliminares. Todo esto distribuido en tantos capítulos como enanitos en versión Disney acompañaban a la sosa Blancanieves, algo que merecería un análisis más concienzudo, trazando en su camino un supuesto análisis sobre la inutilidad de nuestra existencia, la cantidad de emociones y responsabilidades que nos echamos sobre nuestras espaldas, y el mundo tan a menudo irracional en el que nos movemos. Demasiada ambición, que como ya sabemos suele derivar en pretenciosidad y decepción.

Mario Casas se empeña una vez más en demostrar que es un actor todo terreno, capaz de afrontar las misiones más extremas, cayendo a menudo en la sobreactuación pero convenciendo en líneas generales con un exhaustivo y exhausto trabajo físico, mientras Anna Castillo se lo toma con más alegría y desenfado y el resto del reparto cumple sin más, aunque no por ello podemos dejar de destacar el divertido trabajo de José Sacristán, convenciendo de que a su edad todavía puede interpretar a un profesional en activo, genio y figura en toda regla. Mención especial al meritorio trabajo de Víctor Reyes, después del ingente trabajo de recuperación estilística que hizo para adaptar su música al texto de la anterior película de Cortés, y que aquí opta por un lenguaje minimalista encabezado por una arrebatada alteración del Así habló Zaratustra de Strauss.