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lunes, 5 de octubre de 2026

NARCISO La pálida luz de la disidencia

Paraguay-Alemania-Uruguay-España-Brasil-Portugal-Francia 2026 100 min.
Guion y dirección
Marcelo Martinessi, según la novela de Guido Rodríguez Alcalá Fotografía Luis Amargo Arteaga Música Zeltia Montes Intérpretes Diro Romero, Manuel Cuenca, Margarita Irún, Nahuel Pérez Biscart, Mona Martínez, Arturo Fleitas, Aníbal Ortiz, Natalia Cálcena Estreno en el Festival de Berlín 17 febrero 2026; en Paraguay 9 abril 2026; en España 2 octubre 2026


Con su primer largometraje, Las herederas, el director paraguayo Marcelo Martinessi logró un reconocimiento unánime de la crítica y una proyección internacional casi sin parangón en su país. Premio Especial del Jurado y premio a la mejor actriz en Berlín, además de obtener, entre otros, el Platino a la mejor ópera prima hace ocho años, nos hablaba en clave tan delicada como rotundamente sutil, sobre los prejuicios imperantes en una sociedad tan conservadora como la de su país, consecuencia inmediata de la dictadura de Alfredo Stroessner a la que estuvo sometida durante casi treinta y cinco años. En todo este tiempo, Martinessi se ha dedicado a indagar sobre la historia de Bernardo Aranda, un locutor de radio y bailarín que pretendió regalar un poco de luz y de color a un país que poco a poco se iba marchitando con las fuerzas de la represión y la intolerancia. En él se basó la novela de Guido Rodríguez Alcalá que ha servido de base para la película, una vez sometida a las variaciones necesarias para dar una entidad propia y diferente al producto. 
Martinessi convierte en Narciso el atractivo físico de Diro Romero, mostrándonos así un personaje seductor que, a través de su particular pasión por el rock ’n’ roll de los cincuenta, procura, sin una intención directa, traer algo de aire fresco a un pueblo que languidecía bajo el prisma de una visión grisácea y decididamente folclórica a la que tanto se prestaba Radio Capital, protagonista a través de sus particulares artífices, del aguijón que malogra el futuro y la esperanza que proporciona el joven con su pálida luz, llamada a extinguirse bajo el severo yugo del autoritarismo.

Ni la coproducción entre varios países iberoamericanos y europeos, ha logrado financiar con holgura una película que busca en el talento y el ingenio la fórmula para darle al conjunto la ambientación y la atmósfera que requiere. Ambientación a finales de los cincuenta, atmósfera de cine negro, con un crimen en el horizonte y los clásicos peones que pueden dar con la clave para resolverlo. Pero a Martinessi lo que más le interesa es plasmar el miedo y la oscuridad del régimen, en este caso el stronismo que sometió al país, como otros regímenes latinamericanos de la era anti soviética articulada por Estados Unidos, así como demostrar cómo el aparato resitió tan eficazmente a esas agresiones de alegría, luz y libertad que supusieron episodios como el de Bernardo/Narciso, y que confluyeron en mayor represión y dolor. Recurrir hasta en cuatro ocasiones a la emisión de Drácula de Bram Stoker en la radio, recreada en directo ante un público aterrado, con voces y efectos de sonido que parecen directamente sacados de ultratumba, potencia esa sensación de miedo e incomprensión ante la oscuridad, a lo que contribuye una fotografía abundante en claroscuros, sólo perceptible si las condiciones de proyección le hacen justicia.

En el resto del reparto destaca Manuel Cuenca, perfecto representante del vampirismo que se establece en un régimen autoritario, que sin perder sus privilegios, no duda en adoptar comportamientos hipócritas que ayuden a satisfacer sus deseos más profundos. Por otro lado, el actor hispano francés Nahuel Pérez Biscayart afronta con acierto su papel de agregado cultural de la embajada de Estados Unidos, otro vampiro que hace y deshace, buscando el placer prohibido a la vez que potencia el hipotético carácter imprescindible de la ayuda norteamericana que procure un dominio preciso de la situación. Además de Mona Martínez dando vida a la casera y amante ocasional del protagonista, la compositora Zeltia Montes completa la aportación española, echando mano una vez más de su querida cuerda, ideal para aumentar esa atmósfera desgarradora y desconcertante que logra transmitir la película.

domingo, 23 de febrero de 2025

AÚN ESTOY AQUÍ La herida abierta

Título original: Ainda estou aqui
Brasil-Francia 2024 137 min.
Dirección
Walter Salles Guion Marilu Hauser y Heitor Lorega, según el libro de Marcelo Rubens Paiva Fotografía Adrian Teijido Música Walter Ellis Intérpretes Fernanda Torres, Selton Mello, Luiza Kosovski, Bárbara Luz, Valentina Herszage, Guilherme Silveira, Antonio Saboia, Cora Mora, Olivia Torres, Pri Helena, Dan Stulbach, Fernanda Montenegro Estreno en el Festival de Venecia 1 septiembre 2024; en Brasil 7 noviembre 2024; en España 21 febrero 2025


Imposible evitar viendo esta película que se trata de una historia que nos la han contado infinidad de veces, y sin embargo qué impotencia provoca saber que apenas sirve de nada, por mucho que funcione como sano, indispensable e irrenunciable ejercicio de memoria histórica. Muchas fueron las personas desaparecidas durante la larga dictadura militar brasileña de Humberto de Alencar Castelo, de 1964 a 1985. El episodio elegido por Walter Salles, conocido por Estación Central de Brasil y Diarios de motocicleta, se refiere el ex diputado democrático Rubens Paiva, según las memorias publicadas por su hijo Marcelo. Paiva colaboró en la comunicación entre exiliados y sus familiares y las fuerzas que luchaban por la reinstauración del orden democráctico en su país. Acomodado y feliz padre de familia, su esposa, cuatro hijas y el referido hijo conforman ese núcleo sometido a la oscuridad y el terror más intrenso e inaudito cuando en 1971 su padre y esposo fue secuestrado y desaparecido.

Inevitable pensar en cómo estas dictaduras que camparon a sus anchas especialmente en el continente sudamericano, surgieron de golpes militares auspiciados por el poder económico de la autodenominada nación más poderosa del mundo, y hoy surgen del voto democrático, llegándose a la máxima aberración imaginable, la de una dictadura que surge de la voluntad del pueblo, y si no que se lo pregunten a los Estados Unidos, donde a golpe de decreto su ciudadanía está aprendiendo lo que significa perder derechos y puestos de trabajo. ¿Acaso no se lo esperaban? Pues todavía queda mucho por sufrir, y lo peor es que salpicará al resto del mundo considerado libre. Películas como ésta nos ayudan a reflexionar sobre el tema, a temer y sufrir el peligroso giro al que viran los extremismos, y los inconvenientes del liberalismo a ultranza. Estamos en ese bucle que se repite cada cierto tiempo, no importa el fracaso al que se vean abocados los regímenes autoritarios, tal como demuestra la Historia una y otra vez. La ignorancia y el atrevimiento nos llevan a estas situaciones de injusticia, terror e inabarcable angustia que, con mucho tino y considerable delicadeza, nos muestra Salles y su excelente equipo técnico y artístico. En la génesis de la película nos parece vislumbrar la Roma de Cuarón en la forma y el estilo narrativo, y El olvido que seremos de Trueba en su actitud de denuncia y el ambiente familiar en el que se desarrolla el drama.

Entre los méritos de la película se encuentra la interpretación comedida y precisa de Fernanda Torres, justamente nominada al Oscar y ganadora del Globo de Oro, y relevada por su propia madre, Fernanda Montenegro, cuando alcanza la ancianidad y esa memoria imprescindible se diluye como lo hace la que ostentamos como colectividad. Curiosamente Montenegro fue en su día nominada al Oscar por su trabajo en Estación Central de Brasil, también a las órdenes de Salles. Y una última reflexión, ¿por qué nuestro país, tan proclive a narrar en el cine las atrocidades de la Guerra Civil, no presta atención al sufrimiento al que fuimos sometidos durante cuarenta años, y del que aún no nos hemos recuperado, tal es la desidia mostrada por nuestras instituciones a la hora de paliar el dolor de quienes nunca disfrutaron del reconocimiento merecido? Premio en Venecia al mejor guion y Goya a la mejor película iberoamericana son otras de las credenciales de esta imprescindible película.