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viernes, 22 de marzo de 2013

JOVEN ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA: EL PERFECTO IDEAL DE LA PRIMAVERA

30ª Festival de Música Antigua de Sevilla
Joven Orquesta Barroca de Sevilla. Enrico Casazza, director. Programa: Viaje a Venecia (obras de Vivaldi, Albinoni, Purcell y Telemann). Espacio Santa Clara, jueves 21 de marzo de 2013

Valentín Sánchez frente a los integrantes de la
Joven Orquesta Barroca de Sevilla
Los dos esplendorosos primeros días de primavera que precedieron a otra Semana Santa de lluvioso augurio culminaron con la fiesta que ofrecieron los jovencísimos integrantes de la orquesta-proyecto con la que se procura dar continuidad al fenómeno de la OBS. Mucho mérito tienen quienes están impulsando este grado de perfeccionamiento académico, especialmente su director titular, Valentín Sánchez. Nadie en esta desdichada época debería obstaculizar ejemplos de excelencia formativa como éste.

Las frecuentes y felices colaboraciones del virtuoso violinista y director Enrico Casazza con la OBS se caracterizan por una energía y un entusiasmo inusitados, pero los protagonistas de esta nueva función eran estos prodigiosos menores que apoyados por puntuales integrantes de la orquesta matriz, como Alejandro Casal al clave, demostraron un alto nivel de disciplina, esfuerzo y responsabilidad. Casazza deleitó con su virtuosísima recreación del muy complejo Concerto per la Solennità della S. Lingua di S. Antonio in Padova de Vivaldi, mientras cuatro violinistas en proceso académico sorprendieron con su presteza y agilidad en uno de los magníficos conciertos de L’estro armonico op.3 del prete rosso.

Las luminosas páginas de Albinoni (Sinfonía T.Si 8), Purcell (Chacona de La reina de las hadas) y Telemann (Obertura La Lyra) completaron un programa desenfadado que la formación atendió con un sorprendente juego de dinámicas, fuerza e ímpetu, aunque en contrapartida se percibieran lógicas imprecisiones e inseguridades, especialmente en los adagios. Este es el modelo de juventud que se debería publicitar, más que el de las botellonas y la desidia.

Crítica publicada en la edición impresa de El Correo de Andalucía el sábado 23 de marzo de 2013

lunes, 18 de marzo de 2013

LA PRINCESA DE NAVARRA: RAMEAU POR LA BARROCA DE SEVILLA

30ª Festival de Música Antigua de Sevilla
La princesa de Navarra, de Jean-Philippe Rameau. María Espada soprano; Chantal Santon Jeffery soprano; Juan Sancho tenor; Marc Labonnette barítono; Jesús Vigorra narrador; Hervé Niquet director; Orquesta Barroca de Sevilla y Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza Teatro de la Maestranza, domingo 17 de marzo de 2013


Hervé Niquet, fundador del conjunto especializado
Le Concert Spirituel

Ampliando su ya prestigiosa nómina de directores, la Orquesta Barroca de Sevilla añadió ahora al especialista en el Barroco francés Hervé Niquet en un programa de tan hábil diseño como espectacular resolución. El origen de la pieza seleccionada, un espectáculo de teatro, ballet y música que aquí se ha presentado discutiblemente como ópera en concierto, está en los festejos organizados en Versalles por Luis XV con ocasión de la boda entre su hijo, el Delfín Luis Fernando, y María Teresa Rafaela de Borbón, hija de Felipe V de España e Isabel de Farnesio. Un hermanamiento entre naciones que se traduciría en predominio galo y que en esta función del Maestranza ha servido para una fructífera relación entre artistas de los dos países, con claro control en este caso del potencial local.

La soprano emeritense María Espada
Director, soprano y barítono franceses frente a orquesta, coro, tenor y soprano españoles, sin contar la participación como narrador del popular y comprometido locutor andaluz Jesús Vigorra. Su papel consistió en sustituir la narración que en el original era objeto del espectáculo dramático, una rocambolesca historia de amor con personajes históricos de la realeza de ambos países también como protagonistas. La música, danzas y divertimentos cantados, apenas guardaba relación con la comedia escrita por Voltaire para la ocasión, por lo que su narración podría haberse ahorrado perfectamente, lo que por otro lado hubiera evitado innecesarias brechas en la propuesta musical. Claro que en ese caso la función hubiera tenido una duración muy escasa, algo que quizás se podría haber solucionado con la inclusión a modo de introducción de alguna otra selección musical de Rameau, quizás un par de sinfonías de ópera. Después de todo ha sido su producción escénica la que ha centrado el homenaje al compositor francés en esta edición del FeMÁS, tras las transcripciones para clave que nos brindaron soberbiamente Pierre Hantaï y Skip Sempé el pasado jueves.

La versatilidad de la orquesta y su capacidad para adaptarse a un estilo compositivo y estético tan diferente al italiano o alemán con el que habitualmente se presentan, quedó sobradamente demostrada en un concierto en el que se acentuó la delicadeza y la ligereza en expresividad y timbre, combinándolo con una energía apabullante y una presteza técnica impecable, calidades que sin duda hemos de agradecer a la sabiduría y la experiencia de un director que les habrá de servir para seguir aprendiendo y ampliando repertorio. Solo cabe reprocharle algunos desajustes, especialmente entre los metales y la cuerda, bastante perceptible en la Obertura; por el contrario las prestaciones de las flautas en el segundo acto fueron sensacionales, brillando solas y en conjunto con una orquesta que debió despertar sin duda la admiración de todo un especialista en la materia como es Niquet.

El tenor sevillano Juan Sancho
Los cantantes adoptaron sus roles alegóricos con resultados notables. Como siempre fue María Espada quien más encandiló al público. Sus breves intervenciones disfrutaron de gran intensidad e inmensa brillantez, buen gusto en las ornamentaciones y una proyección no ya generosa sino apabullante, lo que le hace merecer, y a nosotros también, un recital lírico para ella sola. José Sancho evidenció interferencias en su canto de estilos diferentes, propiciado por su agenda multiregistro, en especial ciertas tendencias belcantistas poco apropiadas para la ocasión. Su voz en extremo agudo, en consonancia con la tesitura de contralto para la que fueron pensados sus roles, se mostró forzada por momentos, sacrificando naturalidad, pero acabó salvando con oficio y buen hacer su participación, la de mayor convocatoria en este espectáculo. Cálida y bien proyectada también la voz de la soprano Chantal Santon Jeffery, en una tesitura un grado más grave que la de su compañera de reparto; y autoritaria, potente y en definitiva contundente la del barítono Marc Labonnette. Desconocemos quiénes de entre los miembros del coro tuvieron que enfrentarse casi simultáneamente a la zarzuela de Sorozábal y esta comedia lírica de Rameau, o si hubo alguien que lo hiciera. Pero independientemente de este detalle, lo cierto es que tiene mucho mérito acostumbrarse a un repertorio fundamentalmente romántico y de pronto enfrentarse así, con tanta profesionalidad y estilo, a uno barroco, saliendo triunfante del cometido.

domingo, 17 de marzo de 2013

5ª CRÓNICA FeMÁS/30 Patrimonio y tradición nacional

30ª Festival de Música Antigua de Sevilla
Compañía Claroscuro. Julie Vachon y Francisco de Paula Sánchez, directores: Yo soy la locura Obras de Henri du Bailly, Gaspar Sanz, José Marín, Santiago de Murcia y otros. Teatro La Fundición, sábado 16 de marzo de 2013
La Real Cámara y José Miguel Moreno: Cuarteto Op.44, n.4 y Quintetos n.7 G. 451 y n. 4 G. 448 de Boccherini; Variaciones sobre Mambrú de Fernando Sor. Sala Joaquín Turina, sábado 16 de marzo de 2013
Nao d’Amores. Ana Zamora, dirección. Alicia Lázaro, música: Misterio del Cristo de los Gascones. Teatro La Fundición, domingo 17 de marzo

Las propuestas del FeMÁS para este pasado fin de semana nos han acercado a nuestro patrimonio musical y a la celebración de tradiciones olvidadas de nuestra tierra. Sin embargo los resultados no han sido en todo caso tan felices como se esperaban. Una de las ofertas escénicas más novedosas y originales del certamen nos llegaba de la mano de la compañía hispano-canadiense Claroscuro, con un espectáculo de marionetas combinado con teatro negro en el que se representaba un cuento romántico y fantástico sobre un titiritero embarcado hacia las Américas en la época de las conquistas que acaba enamorado de una nativa que con ayuda de la magia y los dioses termina convertida en otra marioneta del conquistador. El repertorio musical, escogido de entre un Barroco incipiente con reminiscencias de las músicas de ida y vuelta entre España y América, coincidió en parte con el seleccionado por Raquel Andueza para su concierto del domingo 3. Yo soy la locura, Ojos pues me desdeñáis o Sé que me muero fueron entonados por Verónica Plata con solvente sentido musical y una voz de timbre aterciopelado pero en exceso acaramelado, mientras marionetas y utillaje de enorme belleza sufrían una pésima iluminación que hacía difícil distinguirlos mientras por el contrario se dejaban entrever inconvenientemente los trucos de movimiento. Falta de ritmo y cierto aire mortecino menoscabaron un espectáculo sensible en concepto al que tampoco hicieron justicia las opacas interpretaciones del conjunto musical acompañante.

Más interesante fue la propuesta de la compañía teatral Nao d’Amores, dirigida por Ana Zamora. Siguiendo la costumbre del festival de programar algún espectáculo íntimamente relacionado con la inminente Semana Santa, el conjunto segoviano, a partir de tradiciones litúrgicas medievales enriquecidas con licencias dramáticas modernas, recreó la vida y pasión de Jesucristo personificado en una marioneta de tamaño natural reproduciendo el Cristo románico de los Gascones, cuya expresividad y ternura compartió escenario con una ilustración musical renacentista responsablemente documentada por Alicia Lázaro, que para la ocasión tocó además la vihuela y la zanfoña. Al margen del histrionismo de la narradora, una Virgen María incorporada por Elena Rayos, justificada quizás por el ideal de mortificación y redención de la Iglesia Católica más primitiva, el resto del conjunto, ya reconocidos con varios prestigiosos premios nacionales de teatro en sus apenas diez años de andadura, realizó un excelente trabajo tanto en el manejo del Cristo titular - mención especial para David Faraco -, la danza en todo caso coqueta y discreta de Nati Vera, y la interpretación un tanto balsámica de la música, con chirimía, flautas, viola de gamba y cornamusa completando la instrumentación, y unos resultados tan singulares como estimulantes.

José Miguel Moreno
Por su condición de autoridad en la interpretación históricamente documentada de la música de Boccherini, el concierto de La Cámara Real nos hizo albergar esperanzas en una velada inolvidable; algo que no se materializó a juzgar por los endebles andamiajes sobre los que los integrantes del cuarteto edificaron su programa. Cierto es que por muchos reconocimientos que hayan recibido sus miembros cambian continuamente, lo que hace casi imposible una homogeneidad en sonido y resultados estéticos. El acompañamiento de José Miguel Moreno a la guitarra mejoró los resultados, merced a una interpretación tan delicada y refinada del instrumento que parecía lo meciese. Así ocurrió en el Quinteto nº 7, el quinteto El Fandango y especialmente en unas meditadas y sensibilísimas Variaciones de Fernando Sor sobre el tema popular Mambrú se fue a la guerra, contemporáneo de la Guerra de la Independencia. En el resto del conjunto se echó falta mayor contundencia y energía en los ataques, ofreciendo en general una atmósfera endeble cuajada de imprecisiones y decepcionantes por inesperadas caídas de tensión, a pesar del trabajo siempre enérgico y decidido de Emilio Moreno al frente de la formación.

Crítica parcialmente publicada en El Correo de Andalucía el 18 de marzo de 2013

sábado, 16 de marzo de 2013

4ª CRÓNICA FeMÁS/30 Encuentros felices

30ª Festival de Música Antigua de Sevilla
Pierre Hantaï y Skip Sempé: Sinfonías para dos claves de Jean-Philippe Rameau. Espacio Santa Clara, jueves 14 de marzo de 2013
Rafael Bonavita y Nuevo Sarao: El sarao de la chacona Obras de Juan Arañés, Andrea Falconieri y Marco Uccellini. Espacio Santa Clara, viernes 15 de marzo de 2013

El célebre clavecinista Pierre Hantaï, uno de los más reconocidos y solventes que existen en la actualidad, ha visitado este festival en más de una ocasión, mientras el norteamericano afincado en Francia Skip Sempé se ha estrenado en el mismo con esta feliz colaboración con Hantaï, recogido para la posteridad en la grabación de la que este concierto no fue sino una recreación prácticamente exacta, tal fue el nivel técnico y de nitidez expresiva alcanzado.

Portada del registro editado por Mirare
En este tramo final del festival Rameau adquiere un protagonismo especial, con la programación de este concierto y la ópera del próximo domingo. Este particular recorrido de los dos afamados y competentes clavecinistas nos llevó por arreglos de piezas instrumentales de las óperas-ballets del compositor francés, desde Las indias galantes a Dardannus, pasando por Platée, Las fiestas de Hebe (o Los talentos líricos), Hyppolyte et Aricie o Los paladines. Incontestable su habilidad e ingenio para articular y estructurar sus obras, así como su calidad melódica, la música de Rameau se revela frecuentemente menos intensa que las de algunos de sus contemporáneos, más superficial en sus propuestas armónicas y melodiosas que en expresividad dramática. Música amable y encantadora no exenta de virtuosismo en sus complejas ornamentaciones, pero que no llega a más emociones que la del mero agrado y certera admiración por su virtuosismo técnico y melódico. Esto es más notorio en estas sinfonías transcritas de esas obras dramáticas, una práctica que se continúa realizando en nuestros días con fines diversos, sea por ejemplo favorecer la interpretación ante públicos limitados o dotar a estas composiciones de timbres nuevos y diferentes. Pero al margen de estas consideraciones lo que no cabe duda es que las impecables y admirables interpretaciones de estos dos virtuosos, colocado uno de espaldas al otro y haciendo gala de una enorme naturalidad y agilidad al teclado, dieron como resultado una velada extraordinaria, de tan agradecida audición como el disco que le sirvió de referente.

Una actuación de Nuevo Sarao en Puigcerdá (Gerona),
con el tenor José Pizarro, que fue sustituido por David
Hernández en el concierto hispalense
Tan feliz como este encuentro entre los dos grandes clavecinistas fue el de Rafael Bonavita y Nuevo Sarao con la música de Juan Arañés. Del compositor entre aragonés y catalán apenas se conservan un puñado de composiciones, y la mayoría porque se imprimieron durante una prolongada estancia en Roma. Obras de un incipiente barroco con un sabor indiscutiblemente popular que enriquece un certamen que nos tiene más acostumbrados a músicas palaciegas y galantes teñidas siempre de un refinamiento aristocrático. Fiestas y celebraciones de la clase alta eran también las destinatarias de este repertorio, pero con un carácter más desenfadado y popular, festivo en definitiva. Con incursiones en la música de ida y vuelta de Iberoamérica y el Sarao de la Chacona como eje central, aunque se dejó para el final del programa, asistimos a la puesta en valor de una música de notable inspiración gracias al buen hacer del vihuelista uruguayo y los integrantes del conjunto afincado en Cataluña, con tres niveles diferenciados de excelencia. Por un lado el entusiasmo y la expresividad ilimitada de la soprano Mercedes Hernández y del propio Bonavita; por otro la voz potente, de timbre aterciopelado y elegante modulación de la mezzo Marta Infante y la agilidad y musicalidad de la violinista Guadalupe del Moral, frecuente colaboradora de nuestra Barroca; y en tercer lugar el papel más discreto del tenor David Hernández, una hermosa voz de ornamentaciones justas pero sin demasiado volumen, y el acompañamiento de Oriol Aymat al violonchelo y Manuel Vilas al arpa, que sin perjuicio de su magisterio no lograron destacar sobre el total de un conjunto no obstante en estilo y en general altamente satisfactorio.

Artículo parcialmente publicado en El Correo de Andalucía el 17 de marzo de 2013

lunes, 11 de marzo de 2013

3ª CRÓNICA FeMÁS/30 Invasores pertinentes

30ª Festival de Música Antigua de Sevilla
Compañía Antonio Ruz & Vocalconsort Berlin: Libera Me! Obras de Lobo, Desprez y Gesualdo. Espacio Santa Clara, sábado 9 de marzo de 2013
Diego Ares, clave. Uri Caine Ensemble: Variaciones Goldberg de Bach. Espacio Santa Clara y Salón de Actos Cajasol, domingo 10 de marzo de 2013

Dimo Kirilov asumió el puesto
que en la foto ocupa Antonio Ruz
El festival inauguró su singular y novedoso matrimonio con otras artes y propuestas. El riguroso canto polifónico del Vocalconsort Berlín se vio ilustrado con la coreografía del cordobés Antonio Ruz, mientras Uri Caine regresó a Sevilla, catorce años después, para repetir sus Variaciones Goldberg, más evolucionadas y perfeccionadas que cuando las interpretó recién cocinadas en el Teatro Central.

La propuesta del prestigioso conjunto alemán se acerca más al canto gregoriano en la tradición de Solesmes que al más arqueológico y ornamentado de formaciones como el Ensemble Organum. Especializados en música contemporánea, y desde hace años también en el repertorio renacentista, sus doce integrantes, comandados por James Wood, nos brindaron un canto sobrio apoyado exclusivamente en el contrapunto y la armonía, combinados con rigor y solemnidad, desgranando fragmentos de la Misa Pange Lingua de Josquin Desprez, y del libro I de las Canciones Sagradas del despiadado Carlo Gesualdo. Habitualmente ilustran sus conciertos con propuestas escénicas, fundamentalmente de danza; en este sentido Melania Olcina y Dimo Kirilov aportaron fragilidad y fuerza primitiva a la violenta, radical y espasmódica coreografía de Ruz, escenificando quizás la mortificación, la penitencia, el éxtasis y la redención eclesiástica; o puede que se tratara de reflejar la relación del despreciable compositor con sus víctimas, esposas e hijos. Lo cierto es que su baile destacó por el enorme esfuerzo físico y acrobático que exige a la pareja.

Tras el concierto el domingo por la mañana de los clavecinistas sevillanos Alejandro Casal y Javier Núñez en torno a Froberger y Bach, el homenaje al compositor alemán prosiguió de la mano del joven gallego Diego Ares, que ofreció la versión ortodoxa no exenta de una personalísima visión, de las Variaciones Goldberg, precedidas de un arreglo de una pieza para violín del mismo compositor que llegó a despistar a quienes esperábamos las tres famosas notas con las que comienza el Aria. Su interpretación se evidenció más libre y particular que la que ofreció Céline Frisch hace algunas ediciones. Se da la circunstancia de que el clavecinista cuyas Variaciones son de las más celebradas en la actualidad, Pierre Hantaï, también participa en este festival. Ares coronó su concierto con una versión del Coral Wachet auf, ruft uns die Stimme BWV645 de timbres absolutamente experimentales.

Uri Caine y Barbara Walker
Su interpretación, en clave de dos teclados, fue técnicamente impecable, reflexiva y matizada, con ornamentaciones muy personales y atrevidos juegos rítmicos. Sirvieron como preámbulo a la muy creativa intervención que de la célebre página hizo el jazzista Uri Caine, especialista en deconstruir y digerir clásicos, arropado por magníficos músicos, un DJ y la fabulosa voz espiritual de Barbara Walker. Tangos, mambos, recreaciones afrancesadas (el toque Rachmaninov más bien recordaba a Legrand), jam sessions, gipsy, creole de Nueva Orleáns, y muchas otras sensacionales recreaciones, manteniendo siempre la misma forma armónica, en esta versión reducida y alterada de su disco homónimo. Ahora le tocará el turno a la pintura, las marionetas y el sarao.

Versión extendida del artículo publicado en El Correo de Andalucía el 12 de marzo de 2013

viernes, 8 de marzo de 2013

2ª CRÓNICA FEMáS.30 Debutantes y consagrados

30ª Festival de Música Antigua de Sevilla
Orquesta Barroca del CSM Manuel Castillo. Ruth Rosique, soprano. Valentín Sánchez, director: Recuerde el alma dormida Sinfonía nº 34 y Exsultate, Jubilate, de Mozart; Sinfonía nº 44 de Haydn. Auditorio Falla del CSM Cristóbal de Morales, miércoles 6 marzo 2013
Les Basses Reúnies & Bruno Cocset: La nascita del violoncello Obras de Ortiz, Frescobaldi, Vitali, Gabrielli, Jacchini, Dall’Abaco, Vivaldi, Scarlatti y Geminiani. Espacio Santa Clara, jueves 7 marzo 2013

Seguimos celebrando la emocionante proliferación de conjuntos jóvenes que en nuestra ciudad se han volcado en la interpretación solvente y profesional de la música culta. El joven fagotista José Antonio Pérez Madrigal fue de nuevo recordado, como ya se hiciera en el concierto del pasado enero de la Sinfónica Conjunta, por sus compañeros y compañeras en esta cita del FeMÁS, a propósito en esta ocasión de la Sinfonía Fúnebre de Haydn, así llamada porque su autor presuntamente quería que el adagio sonase en su funeral, si bien su espíritu es en realidad impetuoso y enérgico, como muy bien entendió el joven conjunto. Entregados y disciplinados, a la orquesta no le faltó empuje pero sí equilibrio, empaste, afinación y más trabajo en las dinámicas, defectos que podrán subsanarse con el tiempo si la mano que los dirige y enseña emplea ingenio y talento en ello. Aunque la Sinfonía nº 34 de Mozart tiene tres movimientos, propio del clasicismo temprano, el autor concibió un minueto al año siguiente de su composición que acabó añadiendo a la obra y que el conjunto ofreció separadamente, como propina final del concierto. También aquí acertaron en plasmar el espíritu desenfadado y juvenil y el estilo italianizante de la pieza, pero incurriendo en la misma falta de rigor, presteza y equilibrio. El apoyo incondicional de la Barroca se materializó en la presencia de Ventura Rico al contrabajo, al margen de que el director y profesor de la formación sea Valentín Sánchez, violinista del prestigioso conjunto hispalense.

Otro cantar fue el de Ruth Rosique, espléndida en el motete mozartiano Exsultate, Jubilate, que ornamentó con buen gusto, modulando la voz con naturalidad, control del fiato y un fraseo exquisito, características que también impregnaron su muy personal interpretación del célebre Lascia ch’io pianga de Haendel. Dos obras concebidas para castrati que la muy versátil Rosique defendió magníficamente desde la tesitura de soprano con la que habitualmente se ofrecen hoy en día.

Les Basses Reúnies (Bruno Cocset, Richard Myron y Bertrand Cuiller) llegaron con un significativo y didáctico programa sobre la evolución del violonchelo en el Barroco, desde el tratado de glosas de Ortiz que marca su idoneidad para la improvisación y la imaginación, hasta las sofisticadas sonatas de Geminiani y Vivaldi, de quien se ofreció como propina el precioso Largo de su Sonata nº 5. La falta de explicaciones y de pausa entre bloques malogró su carácter ilustrativo, mientras las precisas y definidas interpretaciones no lograron suficiente expresividad ni distinción entre las texturas que el instrumento y otros de la familia abrigaron en autores como Frescobaldi (galante), Gabrielli (austero) y Jacchini (melódico y elegante). Para apreciar esos matices recomendamos mejor escuchar a Anner Bylsma en su disco El violonchelo en el siglo XVII. No obstante cabe destacar el virtuosismo técnico de Cocset, apreciable en los complicados prestissimi de las sonatas de Jacchini, así como el reflexivo trabajo de Cuiller al clave, tanto en continuo como solista con Scarlatti, mientras Myron se mostró demasiado sutil y comedido al contrabajo. En conjunto la experiencia fue no obstante satisfactoria, gracias a unas interpretaciones solventes y un programa de indiscutible belleza.

Versión extensa del artículo publicado en El Correo de Andalucía el 8 de marzo de 2013

domingo, 3 de marzo de 2013

1ª CRÓNICA FeMÁS.30 Entre el esparcimiento y el recogimiento

30ª Festival de Música Antigua de Sevilla
Christina Pluhar y L’Arpeggiata: Teatro d’amore Obras de Monteverdi, Strozzi, Cazzati, Flaconieri, Ferrari, Bertali, Allegri y Pandolfo Mealli. Fundación Cajasol, sábado 2 marzo
Ministriles Hispalenses “Per sonar d’instrumenti da fiato”: España e Italia, las dos orillas Obras de Gabrieli, Urreda, Orlando di Lasso, Guerrrero, Desprez, Holborne, Arañés y otros. Convento de San José del Carmen, domingo 3 marzo 2013
Raquel Andueza & La Galanía: Yo soy la locura Música española y europea en castellano del siglo XVII. Iglesia de Santa María la Blanca, domingo 3 marzo 2013

Christina Pluhar
El fin de semana de arranque de esta trigésima edición del Festival de Música Antigua de Sevilla dio para la diversión más lúdica del sábado y el intimismo y el recogimiento más estimulante del domingo, siempre desde una óptica de puro entretenimiento. Quien esté familiarizado con el conjunto L’Arpeggiata, comandado por la austriaca Christina Pluhar, sabe bien a qué se enfrenta cuando asiste a uno de sus espectáculos, pues no se puede calificar de otra forma a sus actuaciones, auténticas performances en lo escénico y lo musical, capaces de mezclar flamenco, boleros, folk o country con música renacentista y barroca, a partir del uso de instrumentos antiguos pero burlando cualquier tipo de rigor o limitación de estilo. Acudir al arranque de un certamen de música antigua, encontrarse con esto y salir ampliamente satisfecho, como hizo el público asistente a la Sala Joaquín Turina de la Fundación Cajasol, es un síntoma saludable de falta de prejuicios, miras amplias y gusto extenso por la música. Rodeada de incondicionales como Doron Sherwin a la corneta (y también la voz), Marcello Vitale, un portento a la guitarra, y David Mayoral, magnífico en la percusión, en esta ocasión se unieron también a la fiesta la voz personal, aguda y sedosa de Vincenzo Capezzuto, magistral en el enrevesado, rítmico y con aires de festival de San Remo Pizzica di San Vito, y la estimulante y aterciopelada voz de Raquel Andueza, que sin embargo se contuvo demasiado en un conjunto que se caracterizó por la falta de prejuicios, ella que confiesa tener tanto que aprender de Madonna. Y por supuesto no faltó el salterio, un instrumento fuera de contexto al que Pluhar le tiene tanto aprecio, y que añade un sabor exótico a esta singular propuesta, sin olvidar el virtuosismo de Veronika Skuplik al violín barroco.

Más escolástica fue la intervención, el domingo por la mañana en el Convento de San José del Carmen en pleno Barrio de Santa Cruz, de los imprescindibles Ministriles Hispalenses, unos habituales del festival cuya participación en el mismo debería ser obligada en cada edición. De qué otra forma tendremos acceso a ese tesoro que languidece en catedrales y palacios y que exige de exposición periódica al público, no limitada a una al año. De igual forma que las lujosas vestimentas cardenalicias y reliquias varias se ofrecen en vitrinas, debería ser habitual que las músicas, elegantes, sensibles y emocionales, de Desprez, Lasso o Holborne pudieran mimar nuestros oídos más a menudo, sobre todo si se hace con el nivel de excelencia y rigor con el que las rescatan, preservan e interpretan Arnau Rodón y sus cornetas, chirimías, sacabuches y flautas, con la inestimable ayuda de Álvaro Garrido en la sutil percusión e Israel Moreno entonando los versos del Dixit Dominus de Guerrero.

Andueza completó el fin de semana añadiendo aún más belleza con su voz cándida, de natural emisión y fraseo así como puntuales y equilibrados ornamentos, al recién recuperado esplendor de la Iglesia de Sta. María la Blanca. Llegó con toda una declaración de principios, infundarnos de placer y dulzura; y lo consiguió con ayuda de La Galanía, dos maestros de la cuerda pulsada, Jesús Fernández Baena y César Hualde que adornaron con sensibilidad, complicidad y expresividad las historias y anhelos contenidos en el canto maravilloso y mágico de la soprano navarra, incluida esa Marizápalos que Joaquín Rodrigo popularizó casi tres siglos después en su Fantasía para un gentilhombre. Un repertorio en el que no faltaron las inevitables Folías y Canarios, que Hualde defendió con notable sensibilidad, y los cantos de raíz eminentemente popular sobre el amor y el sufrimiento que Andueza interpretó con tanto carisma como emotividad, para terminar visiblemente emocionada, fuera de programa, con una de sus piezas más emblemáticas, El lamento de la ninfa de Monteverdi.

Versión extensa del artículo publicado en El Correo de Andalucía el lunes 4 de marzo de 2013