viernes, 22 de abril de 2022

ÉXITO DE ALEXANDRA CONUNOVA Y LA SINFONÍA DE FRANCK

8º concierto de abono del ciclo Gran Sinfónico de la Temporada nº 31 de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Alexandra Conunova, violín. Marc Soustrot, dirección. Programa: Alen, de Eduardo Soutullo; Concierto para violín y orquesta nº 3 en Si menor Op. 61, de Saint-Saëns; Sinfonía en Re menor, de César Franck. Teatro de la Maestranza, jueves 21 de abril de 2022


El octavo concierto del ciclo Gran Sinfónico de la ROSS está dedicado a las enfermeras de Sevilla por su entrega y servicio, por lo que el aforo del Maestranza registró un anhelado lleno, aunque ya se sabe, público nuevo, anticlimáticos aplausos entre movimientos. El concierto tuvo así un marcado carácter emotivo que estuvo precedido por unas oportunas palabras de Víctor Bohórquez, presidente del Colegio de Enfermería. Quizás se hubiera debido prescindir en esta ocasión de la locución que habitualmente acompaña a la orquesta dedicando el concierto a las víctimas de la guerra, pues restó parte del protagonismo que merecen las enfermeras convocadas.

Eduardo Soutullo presentó como arranque del concierto la obra con la que obtuvo el Premio de Composición AEOS-Fundación BBVA en su edición de 2019. Muchas veces destacamos la influencia que la música de cine ejerce sobre una buena cantidad de compositores actuales, pero pocas esta influencia se traduce en reescritura de una partitura concreta como en esta ocasión. Soutullo convirtió el Alén o Allende, esa puerta al Más Allá a la que va dedicada su pieza, en la Torre del Diablo de la película Encuentros en la tercera fase, a juzgar por el incontestable parecido que su obra tiene con la música de John Williams para la famosa cinta. Tanto debió impactarle esta banda sonora que prácticamente la suya es una suite con los momentos más inquietantes de una música que hunde gran parte de sus raíces en el universo de Ligeti aunque sin perder esa personalidad en el caso de Williams que sí pierde el compositor gallego. Eso sí, su pieza obtuvo de Soustrot y la Sinfónica una lectura impactante, matizada y brillante, especialmente palpable en el espléndido trabajo de los metales.

Una violinista poderosa y controlada

Tras lo mucho que nos gustó la violinista moldava Alexandra Conunova cuando hace cuatro años interpretó junto a John Axelrod y la ROSS el concierto de Brahms, esta vez volvió a convencernos con un sonido tan controlado que puede resultar áspero y aterciopelado según qué pasaje, transmitiendo siempre tal confianza que no nos cabe duda que se trata de decisiones muy meditadas y personales. No importa que esta vez estuviera al servicio del Concierto nº 3 de Saint-Saëns, que aun siendo el más popular y programado de los suyos, no deja de ser una obra de segunda fila. No obstante sirve para valorar la técnica de la solista y su pureza de emisión, y a pesar de su exuberante orquestación, Conunova no perdió ni un instante el liderazgo, mostrando en el andantino un sonido seductor y amable, dando en el movimiento final rienda suelta a su proverbial virtuosismo, lleno de fuerza y energía, y exhibiendo en todo momento musicalidad y habilidad para definir su carácter melodioso, sin grandilocuencias ni estridencias. A todo ello se plegó la batuta siempre elegante y cálida de Soustrot.


Como en el concierto, la orquesta desplegó todo su potencial en la que quizás fuera la mejor de las interpretaciones que haya hecho de la recurrente Sinfonía de César Franck. Soustrot hizo patria de nuevo programando estas piezas netamente francesas, aunque en esta ocasión manejaran ciertas licencias de estilo germánico, logrando una interpretación magistral, muy reflexiva y técnicamente apabullante de esta conocida pieza sinfónica. Atacada como de un solo impulso, sin fragmentación alguna, el director de la ROSS atrapó con su batuta la poética melancolía, el luminoso color, la energía y el vigor que encierra la partitura. Con intervenciones esplendorosas del corno inglés y aportaciones precisas de todas las familias instrumentales, Soustrot logró un equilibrio formal entre el peso sinfónico y la gracilidad gala que derivó en un final apoteósico y una interpretación para el recuerdo.

Fotos: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

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