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martes, 1 de julio de 2025

RAMÓN Y RAMÓN Padres, amigos y virus

Perú-España-Uruguay 2025 100 min.
Dirección
Salvador del Solar Guion Salvador del Solar, Héctor Gálvez y Miguel Valladares Fotografía Inti Briones Música Gabriel Casacubierta y Hernán González Villamil Intérpretes Emanuel Soriano, Álvaro Cervantes, Jely Reategui, Beto Benites, Darío Yazbek Estreno en el Festival de San Sebastián 25 septiembre 2025; en salas 27 junio 2025

Salvador del Solar ha repartido su trabajo entre la interpretación y la dirección. Hace unos años destacó relativamente con su película Magallanes, y ahora nos llega esta cinta voluntariosa y bienintencionada. Un drama familiar ambientado en pleno confinamiento por el coronavirus en Lima y zonas rurales de Perú. Una producción en parte financiada por El Deseo, con cameo incluido de Agustín Almodóvar, que pretende analizar la difícil relación, ahora imposible de retomar, entre un hijo homosexual y su padre, a la vez que fija su atención en la relación de amistad que se produce entre el joven y un vecino español, siempre desde el prisma de aquella situación especial que nos invitó a todos y todas a romper con la rutina y sentir que otra forma de vida era posible, aunque el tiempo demostrara que la ilusión era efímera.

Lástima que con premisas tan atractivas, el film deambule entre sus buenas pero malogradas intenciones, un tiempo moroso que lastra el resultado y una falta de interés que se va afianzando paulatinamente. Merece la pena quizás por su envolvente paisajismo y por sus protagonistas, especialmente un Álvaro Cervantes que se convierte en catalizador de la traumática y catártica experiencia del protagonista, Emanuel Soriano, algo más perdido e impostado que su compañero de reparto. Por lo demás, su propia falta de objetivos claros y precisos la convierten en una película irrelevante.

Quiere quizás el virus erigirse en metáfora de las relaciones tóxicas y dependientes, la falta de comprensión y empatía hacia el prójimo y la agresión que todos y todas sufrimos a causa de un sistema que monotoriza nuestros comportamientos y hasta nuestros sentimientos. Pero si es así queda muy diluido, de nuevo falto de una orientación que deje claro el objeto de un análisis que nunca llega a fructificar.

domingo, 20 de octubre de 2024

LA HABITACIÓN DE AL LADO La depuración de un estilo

Título alternativo: The Room Next Door
España 2024 106 min.
Guion y dirección
Pedro Almodóvar, según la novela “¿Cuál es tu tormento?” de Sigrid Nunez Fotografía Eduard Grau Música Alberto Iglesias Intérpretes Tilda Swinton, Julianne Moore, John Turturro, Alessandro Nivola, Juan Diego Botto, Raúl Arévalo, Victoria Luengo, Alex Hogh Andersen, Esther McGregor, Alvise Rigo, Melina Matthews, Sarah Demeester Estreno en el Festival de Venecia 2 septiembre 2024; en España 18 octubre 2024


Desde que la escritora estadounidense Sigrid Nunez publicara en 2020 su novela, Almodóvar decidió llevarla al cine y convertirla así en su primer largometraje rodado en inglés, tras sus coqueteos con el idioma en los cortos La voz humana y Extraña forma de vida. Como el título original de la novela indica, What Are You Going Through? (¿Qué es lo que te preocupa?, aquí traducido como ¿Cuál es tu tormento?) y haciendo uso de un estilo tan personal que prácticamente todo se le permite, el director manchego aprovecha su trama central para verter todo aquello que le preocupa a él personalmente y a muchos de sus seguidores en particular. Así no es de extrañar, y tampoco debe molestar, que en medio de los entresijos de esta hermosa película sobre el valor de la amistad, la compañía y la solidaridad en momentos muy cruciales de una vida que se apaga, Almodóvar, también escritor y rotundo creador, salpique su historia de reivindicaciones en torno al medio ambiente, la guerra, la extrema derecha y, especialmente, la losa de la religión impidiendo en tantos casos una vida digna y plena de tantos mortales, desde la histórica condena de la homosexualidad a la más explícita en este caso de la eutanasia como medio de evitar tanto sufrimiento y desgracia. ¡Todavía el Opus Dei celebra el tormento extremo como medio de salvación y gozo en el más allá!

Sin embargo, en su disección de tan duro viaje hacia la muerte, Almodóvar procura ser tan sobrio y solemne que le sale una película no tan emotiva como prometía, y su hermosísima banda sonora de Alberto Iglesias preconizaba. Un trabajo del compositor vasco que quizás pudiera reportarle el Oscar que se le ha resistido tras las nominaciones de El jardinero fiel, Cometas en el cielo, El topo y Madres paralelas. Su pulcrísima puesta en escena, generosa en colores fogosos, y su extraordinario trabajo con tan grandes actrices, una camaleónica Tilda Swinton con la que ya trabajó en La voz humana y una espléndida Julianne Moore expresando con la mirada y el lenguaje corporal más de lo que muchos y muchas son capaces de hacer con un buen texto, son de por sí méritos más que suficientes para lograr un film disfrutable y hasta ameno, e incluso haberle reportado ese León de Oro en Venecia con el que aterriza por fin en nuestras pantallas, antes de hacerlo en el resto del mundo.

Poseedor de un estilo tan definido que consigue hasta que un nuevo operador de fotografía, el catalán Eduard Grau, a pesar de un inflado currículo y con el añadido de estar tan familiarizado con el cine hollywoodiense, se adapte a la huella dejada por José Luis Alcaine, responsable en gran parte del estilo visual del cineasta manchego desde Mujeres al borde de un ataque de nervios. Por cierto, si la memoria no nos falla, nunca antes Almodóvar había ensanchado tanto la panorámica de una película suya. Pero al margen de estas consideraciones estilísticas, y de la frecuencia con la que un refinado y cultivado director suelta sus cuitas culturales, en esta ocasión netamente anglosajonas, desde William Faulkner a Edward Hopper pasando por Buster Keaton, James Joyce o John Huston, o una fascinante casa de campo que parece un cruce entre Frank Lloyd Wright y su simbiosis con la naturaleza y Frank Gehry y sus rebuscadas geometrías, aunque en realidad se trate de un trabajo de Aranguren y Gallegos ubicado en la Sierra de Guadarrama, cerca de El Escorial. Todo un lujoso envoltorio para diseccionar nuestra inevitable relación con la muerte, la aceptación como algo que ha de sobrevenir y ese permanente juego de amor y lucha con el destino, tan bien plasmado en los episodios bélicos que salpican la narración central, Vietnam e Irak como ejes fundamentales. Una relación que la escritora y el cineasta hacen coquetear con el sexo y el amor, en una macabra danza de amor y muerte en cuyos pilares descansan las existencias en cierto modo algo torturadas de sus dos protagonistas, una escritora de éxito en cuyo último trabajo confiesa su animadversión hacia el destino final, y una reportera de guerra para quien el único consuelo ante tanta barbarie y tragedia ha sido el compañerismo, el sexo y la sensación de seguridad que da el grupo, y que precisamente por ello demanda una compañía fiel y sincera en sus últimos días de vida.

Quizás porque el director no está suficientemente familiarizado con el idioma, echamos en falta algo de humor en esta dolorosa aunque no tan conmovedora película, seguramente porque el glamour y el notable bienestar que disfrutan en su madurez estas dos amigas que se reencuentran, nos alejan de la verdadera intensidad del drama que tanto acosa a gran parte de una población mundial que ve diezmada su capacidad de respuesta ante la agresividad sin compasión de quienes enarbolan la bandera de la libertad y el libre comercio. Como sucedía con Woody Allen cuando homenajeaba a Ingmar Bergman, la de Almodóvar es puro Almodóvar, aunque en el fondo encontremos la dolorosa sustancia del director sueco. Con todo, sea por sus espléndidas actrices y no menos extraordinarios trabajos, la prodigiosa música de Iglesias, la bellísima puesta en escena, sus citas culturales, y el empeño de su director porque todo encaje y esté milimétricamente calculado, hacen de ésta una película digna de los más altos elogios y reconocimientos, que a buen seguro irá mejorando con cada nueva revisión, que nos descubrirá nuevos detalles y motivos de admiración, como suele ocurrir con el cine de nuestro creativo más internacional.

jueves, 11 de abril de 2024

PÁJAROS Cicatrices en la carretera

España-Rumanía 2024 100 min.
Dirección
Pau Durá Guion Pau Durá y Ana M. Peiró Fotografía David Omedes Música Magalí Datzira Intérpretes Luis Zahera, Javier Gutiérrez, Teresa Saponangelo, Diana Cavallioti, Edgar Moreno, Sandra Pece, Alessandro Punturo, Logan Marquiz, Tina Silc, Cecilia Lewintal, Gabriel Jacovkis, Florin Kevorkian, Vlad Basarabescu Estreno en el Festival de Málaga 1 marzo 2024; en salas 5 abril 2024

Hace años que Pau Durá compagina la interpretación (Merlí, Un mundo normal) con la dirección (Formentera Lady, Toscana), con resultados irregulares en este segundo apartado, hasta ahora que ha conseguido un film estimable, rodado con cariño y atención al detalle. Cabe sin embargo observar cierta tendencia a la autoayuda y la contemplación en esta nueva variante de road movie y buddy movie con protagonistas masculinos y perdedores cuyos traumas y defectos se acentúan con la dificultad de uno de ellos, estupendamente interpretado por Luis Zahera, Biznaga de Plata en Málaga, para expresarse debido a una tartamudez congénita.

Los dos peculiares personajes, tan antagónicos al principio como previsiblemente colegas al final, viajan desde Valencia a Constanza, en el delta del Danubio en Rumanía, en calidad de observador de aves y su chófer, aunque rápidamente conoceremos otras motivaciones que nos llevan al terreno de la pérdida, el quebrantamiento de la moral y el sentimiento de la responsabilidad mal asumida.

Entre hermosos paisajes, ciudades emblemáticas y personajes pintorescos, especialmente parejas de policías eslovenos y rumanos y mujer italiana rompiendo con su pasado, demostrando el carácter práctico de ellas frente al melancólico e infantil de ellos, el film se deja ver con agrado, si bien denota cierta tendencia a la repetición que lastra su función de entretenimiento. La luminosa fotografía de Omedes y la afable partitura de Datzira contribuyen a esta atmósfera amable y distendida que respira la película, si bien su mayor peso reside en las interpretaciones de Javier Gutiérrez en modo canalla, y el galardonado Luis Zahera en un registro muy diferente al que nos tiene acostumbrados, demostrando su carácter todo terreno.

viernes, 11 de marzo de 2022

LANGUAGE LESSONS Ciberamistad en spanglish

USA 2021 91 min.
Dirección
Natalie Morales Guion Mark Duplass y Natalie Morales Fotografía Jeremy Mackie Música Gaby Moreno Intérpretes Natalie Morales, Mark Duplass, Desean Terry y Christine Quesada Estreno en Estados Unidos 10 septiembre 2021; en España 4 marzo 2022


Mark Duplass
, más experimentado en guion y dirección que su compañera Natalie Morales, coincidió con ella en la serie de televisión Room 104, y juntos han rodado esta amable película concebida como si de un chat por internet se tratara. Con el pretexto de unas lecciones de español, ella desde Costa Rica inicia sin apenas darse cuenta una relación de amistad con un acomodado americano que vive a mil kilómetros de ella. La homosexualidad de él no es un dato marginal sino que sirve al relato y su dramaturgia para comprender mejor el alcance de la amistad que van a forjar los dos únicos intérpretes de un film que no se antoja tan artificioso, ni complejo, en su puesta en escena como lo han sido otros productos, generalmente de intriga, que también se han apoyado en las redes sociales para acometer su particular narrativa.

La empresa se revela interesante por cuanto analiza cuestiones interesantes, como la brecha económica y social entre ambos mundos, la prepotencia de uno sobre el otro, algunos de los grandes males de nuestra sociedad y cómo han ido dando la cara en los últimos tiempos, a pesar de que probablemente siempre han estado ahí, y otras cuestiones que conviene no revelar para no fastidiar su descubrimiento. Son una serie de giros argumentales que van otorgando fluidez a una propuesta en cualquier caso amable y bienintencionada, aunque en el desarrollo evidencia más de una falta de ingenio, empezando por unas clases de idioma que apenas se perfilan a pesar de ser el detonante de la acción.

Sus dos únicos protagonistas (hay un tercer personaje del que solo escuchamos su voz y lo vemos en fotografías, y una cuarta que se limita a gritar el nombre de ella), ejercen también como guionistas un cometido que nos recuerda al de Julie Delpy y Ethan Hawke en la trilogía romántica de Richard Linklater, supuestos autores de un guion que quizás simplemente fueron improvisando sobre la marcha según unas pautas previamente diseñadas. Aunque aquí el componente romántico se ha sustituido por el de la amistad, el apoyo y la asunción de una soledad cada vez más aceptada y menos estigmatizada.