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domingo, 20 de octubre de 2024

O SISTER! REIVINDICA LA VIGENCIA DE UN GÉNERO

Cita en Maestranza. O Sister!: Helena Amado y Paula Padilla, voces. Marcos Padilla, voz y guitarra; Matías Comino, guitarras, banjo y voz; Camilo Bosso, contrabajo y coros; Pablo Cabra, batería y tabla de lavar. The Horn Department: Julien Silvand, trompeta; Juli Aymí, clarinete y saxo; Carlos Santana, trombón, piano y teclados. Programa: Brand New Day. Teatro de la Maestranza, sábado 19 de octubre de 2024


Aunque hemos sido testigos de su fascinante trabajo en espacios más reducidos como los Jardines del Alcázar o el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, no habíamos tenido la oportunidad de disfrutar de ellos en su anterior comparecencia en el Maestranza, ahora con más de tres cuartos de aforo dejándose seducir por sus desenfadadas propuestas. Por fin anoche nos quitamos esa espinita del corazón y compartir con tanta gente la alegría contagiosa de este grupo sevillano que tanto ha hecho por recuperar ese swing y ese blues cuyo eco se ha dejado oír en algunas de las más asombrosas iniciativas musicales y coreográficas que han asomado en la ciudad en los últimos años. No es que antaño no sonaran estas músicas en Sevilla, en cines y salones de baile, pero en estos últimos la interpretación dejaba mucho que desear, y en los primeros me contaba mi padre cómo el público pateaba cuando la trama de la película se interrumpía con las canciones entonadas por ejemplo por Fred Astaire.


Ahora, con el magisterio al que nos tienen acostumbrados y acostumbradas las últimas generaciones de músicos formados y formadas en nuestra tierra, en todos los géneros y estilos, O Sister! lleva más de quince años recuperando aquel estilo previo al swing de la Segunda Guerra Mundial, especialmente el que tanto consoló a millones de personas perjudicadas por la Gran Depresión. Con las Hermanas Boswell como referencia, sus onomatopeyas y depurado estilo para entonar los clásicos de la época, el conjunto sevillano, tantas veces desdoblado en otros según acometan un estilo u otro, aprovechó la ocasión que le brindó el Maestranza en su conmemorativo ciclo Cita en Maestranza, para presentar su último trabajo discográfico, Brand New Day, y con el tema que le da título iniciaron un estimulante recorrido por composiciones originales y letras muy reivindicativas, una ejemplar forma de combinar pasado y presente para dejar claro que todo lo antiguo puede sonar moderno, y que no sólo la nostalgia puede justificar dejarse seducir por aquello de lo que disfrutaron nuestros ancestros.

Así que O Sister! dejó los standards para envolverse en aires absolutamente nuevos y contemporáneos, con unos temas que reproducen como nadie mejor sabe hacerlo, aquí o en la Conchinchina, ese depurado sonido tantas veces disfrutado en películas de la época o reminiscentes de ella. Un sonido también muy deudor y heredero del blues de Nueva Orleáns, del que ya han tenido ocasión de participar y que en sus manos no nos provoca más que una sincera admiración. Pocas concesiones al castellano hacen en su repertorio, mientras en sus letras hay cabida para el feminismo, el medio ambiente, la esclavitud informática o el difícil acceso a la vivienda. Todo ello bajo la estética alegre y desenfadada de ese estilo musical que, paradójica y paralelamente, tanto hizo por aliviar las penurias económicas de la década de los treinta.


Quizás la amplificación jugó algo en contra de las voces, especialmente de Marcos Padilla, de quien tanto habíamos disfrutado en anteriores comparecencias, especialmente por su simbiótico estilo de cantar evocando una época irrepetible. Pero no evitó que aflorara la rotunda personalidad de Paula Padilla y Helena Amado, esta última haciendo acopio de su particular sentido del humor, un poco mamarracha al principio, pero tan divertida conforme fuimos entrando en su universo petardo y desquiciado, atisbo de break dance incluido. Dignas de elogio fueron las aseadas coreografías de sus tres vocalistas.

Nada que objetar al magnífico conjunto instrumental, con las siempre atinadas cuerdas de Matías Comino, la excelente percusión de Pablo Cabra y el cuerpo que al todo es capaz de dotar Camilo Bosso al contrabajo. A todos ellos se unió una formación de metal, The Horn Department, que insufló de estilo y energía a la propuesta, con especial mención a un todo terreno de Morón que se hace llamar Carlos Santana, parece que por estricta casualidad, y que ha demostrado su versatilidad en conjuntos como The Jungle Jazz Band. Toda una explosión de color, alegría y ritmo que encontró su momento más hermoso y emotivo en el unplugged con el que abrieron la tanda de propinas, una hermosa canción en castellano que nos habló de inmigración, dolor y nostalgia.

Fotos: Teatro de la Maestranza

martes, 6 de agosto de 2019

VICKY LUNA, QUIQUE BONAL Y SU PARTICULAR FUSIÓN DEL ALMA

20ª Edición Noches en los Jardines del Alcázar. Vicky Luna, voz. Quique Bonal, guitarra eléctrica. Programa: La voz del alma: Recordando a las Divas del Soul.
Lunes 5 de agosto de 2019

Foto: Actidea
Juntos o por separado, Vicky Luna y Quique Bonal llevan protagonizando años los carteles de estas noches estivales en los Jardines del Alcázar. Por no remontarnos más allá de la presente década, han paseado su particular visión del rhythm & blues norteamericano junto al grupo que forman con Nani Conde al bajo y Rafa Rabal o José Mena a la batería, Q & The Moonstones, con programas centrados en temas propios en colaboración con el célebre productor Mike Vernon, que ha trabajado entre otros con Eric Clapton y Fleetwood Mac. Ella ha participado en varias ocasiones junto a Ismael Sánchez, formando el dúo Chez Luna, con programas en torno al músico brasileño Noel Rosa o desgranando algunos éxitos del cine contemporáneo, incluso interpretando boleros con el también guitarrista Javier Pereyra. Por su parte, el onubense Quique Bonal ha participado en programas de gypsy jazz junto a Kid Carlos, o con el conocido guitarrista sevillano Charly Cepeda. Ya era hora de que les hiciéramos una merecida reseña.
 
Se nota que son unos apasionados de la música estadounidense; escuchándolos uno casi parece estar recorriendo sus fascinantes calles y carreteras, mezclándose con lo mejor de ese país norteamericano. Ya en la edición de 2011 Luna y Bonal participaron en el Alcázar con música negra norteamericana, que ahora concretan en el soul y el blues en clave femenina, ofreciendo una suerte de tributo a las grandes divas del género, siempre desde el respeto pero sin renunciar a un estilo propio que los aleje del simple cover mimético. Cierto que en el repertorio a veces resulta discutible identificar estos standards con las voces homenajeadas, pero en la mayoría de los casos fueron ellas quienes realizaron las versiones más populares de estos clásicos modernos.
 
Grandes divas en una voz enérgica y comprometida
 


Foto: Actidea
Love Me or Leave Me, el tema de Gus Kahn y Walter Donaldson que inmortalizó Lady Day, Billie Holiday, en los cuarenta, introdujo un recital de grandes canciones que continuó con There’ll Be Some Changes Made en tributo a Dinah Washington, siempre según versión matizada con voz de timbre luminoso y flexible capacidad para adaptarse a múltiples registros, y una notabilísima potencia y energía, de una simpatiquísima Vicky Luna. Sin olvidar la sana complicidad del espléndido guitarrista, a veces practicando ese fingerpicking que tan bien se le da, de manera que en ocasiones parecían fusionarse. En solitario Bonal desgranó un Mr. Sandman lleno de brillo y ritmo, en claro homenaje a los tríos femeninos que tanto proliferaron en la Segunda Guerra Mundial, especialmente The Andrew Sisters.
 
La voz de Vicky Luna se tornó más áspera y temperamental con éxitos de Janis Joplin, un Trouble in Mind que ya forma parte habitual de su repertorio, y de Mahalia Jackson, el popular góspel Down by the Riverside, que cantó sin renunciar a su estilo propio pero añadiendo gotas de color que los identificaran con sus carismáticas intérpretes. También se marcó unos divertidos bailes con el clásico de Duke Ellington It Don’t Mean a Thing, que aprovechó para practicar el scat singing característico de Ella Fitzgerald. Una preciosa versión de Son of a Preacher Man, más próximo a la voz dulce y sensual de Dusty Springfield que a la de la homenajeada Aretha Franklin, y unas muy emotivas interpretaciones de At Last, tema habitual de la orquesta de Glenn Miller que Etta James hizo inmortal en los sesenta, y del I’m Ready de Koko Taylor, completaron un exquisito programa que también incluyó un tema de la propia Vicky, Goodbye, en perfecta armonía con el resto del repertorio, otro scat dedicado a la gran Sarah Vaughan, y los muy sensuales Why Don’t You Do Right, que Della Reese inmortalizó antes de que lo hiciera Amy Irving poniéndole voz a Jessica Rabbit, y el tantas veces versionado Fever, esta vez para recordar a Peggy Lee. No faltó un sentido homenaje a Amy Winehouse, con el tema Stronger Than Me que Luna ya ha cantado otras veces en este mismo escenario. Y tanto disfrutaron y nos hicieron disfrutar que el concierto no parecía acabar nunca a pesar de salirse con creces del horario impuesto por el Patronato del Alcázar.
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía