miércoles, 30 de julio de 2014

ESPÍRITU MEDITERRÁNEO EN LA GUITARRA DE FRANCISCO BERNIER

XV Noches en los Jardines del Real Alcázar. Francisco Bernier, guitarra. Programa: Evocaciones. Música española del XIX al XX (obras de Sor, Turina, Granados, García Abril, Albéniz y Tárrega). Martes 29 de julio de 2014

Para que un artista llegue a ser considerado tal es imprescindible alcanzar un elevado grado de madurez. Dos años justos después de su excelente concierto en este mismo espacio tan evocador como el propio programa desgranado, Francisco Bernier volvió con un nivel de confianza y madurez aún mayor que el que manifestó en aquella ocasión. Su sola presencia, avalada por los premios y vítores alcanzados no solo aquí sino en muchas plazas entendidas del extranjero, honra unos jardines en los que disfrutar del fresco impropio de un verano ciertamente insólito se ha convertido en una costumbre.

En el programa autores habituales en su repertorio, incluso piezas que ya había interpretado entonces, como los Recuerdos de la Alhambra y la Fantasía sobre motivos de La Traviata, ambos de Tárrega, que volvieron a lucir impolutos, claros y sugerentes, pero con un abanico de matices más amplio y depurado. Enmarcado en esas Visiones de España que diseñan una de las líneas de los conciertos de este año, se repitieron piezas ya escuchadas la semana pasada en versión quinteto de cuerda, como Asturias, en la que Bernier exhibió una vertiginosa pulsación y una enorme plasticidad; y aunque se perdiesen algunas notas en las aceleraciones, su esfuerzo y talento se tradujeron en un trabajo sensacional.

Bernier grabó las Evocaciones de García Abril hace unos años, con resultados notables. Compuestas en 1981 y estrenadas por Ernesto Biteti, la nº 3, dedicada a Juan Ramón Jiménez, es la más íntima y evoca aires mediterráneos con un carácter introspectivo, a lo que la atenta y delicada pulsación de Bernier no solo le hizo justicia sino que la enriqueció. Llobet, habitual también en sus programas, estuvo presente a través de su arreglo de la popular Danza andaluza de Granados, en la que el guitarrista amortiguó su carácter nacionalista, limando y depurando su preciosista expresividad. Claras y sencillas sonaron las Variaciones Op. 9 de Fernando Sor sobre temas de La flauta mágica de Mozart, excelentemente moduladas, salvaguardando su inconfundible estilo galante; mientras en la Sonata Op. 61 de Turina, estrenada por Andrés Segovia en 1932, desplegó rigor, virtuosismo y energía, destacando el detalle con el que tañó su impresionista andante. En esa misma línea técnicamente depurada y espiritualmente detallista abordó las piezas cortas de Tárrega Lágrima, Capricho árabe y la afrancesada y rítmica María Gavota, así como el Preludio de Villalobos que dejó para la propina.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 31 de julio de 2014

domingo, 27 de julio de 2014

UN TOQUE DE VIOLENCIA Degradación moral en cuatro movimientos

Título original: Tian zhu ding
China-Japón 2013 130 min.
Guión y dirección Jia Zhang-ke Fotografía Yu Lik-wai Música Lim Giong Intérpretes Wu Jiang, Li Meng, Luo Lanshan, Wang Baoqiang, Zhang Jiayi, Tao Zhao Estreno en España 21 julio 2014

El realizador de Naturaleza muerta invita a un viaje a la quintaesencia de la violencia (o el pecado según el título internacional) a través de cuatro historias en cuatro lugares distantes de la actual China, para acabar tejiendo un tapiz reflejo de la degradación moral y sentimental de un país acuciado por problemas como la corrupción política, la marginación social, la mafia, la prostitución o la precariedad laboral. Haciendo uso de una violencia extrema como recurso también extremo en sí mismo, rubrica esa desmoralización y progresiva deshumanización de una sociedad comandada casi únicamente por el poder del dinero. Rodada con un equilibrado sentido épico y un depurado manejo de los recursos cinematográficos, se resiente sin embargo de un metraje excesivo, a pesar de que su estructura en cuatro episodios parezca favorecer el interés y el seguimiento del espectador. Lástima que en el camino se opte por sacrificar animales, mucho nos tememos que sin truco alguno, lo que a nuestro juicio resulta imperdonable y resta calidad y recomendación a un producto decididamente sugerente y a ratos fascinante, con el que lamentablemente resulta fácil identificarse a pesar del extremismo de sus propuestas. Su artificio voluntario queda hábil e inteligentemente expuesto a través de varias inclusiones de teatro tradicional callejero. El guión, en el que se mezclan personajes, historias y situaciones con habilidad y genio, fue premiado en Cannes el año pasado, mientras su ecléctica banda sonora lo fue en Gante.

LLENAR EL VACÍO Sacrificio religioso

Título original: Lemal et ha'halal
Israel 2012 90 min.
Guión y dirección Rama Burshtein Fotografía Asaf Sudry Música Yitzhak Azulay Intérpretes Hadas Yaron, Chaim Sharir, Ido Samuel, Irit Sheleg, Yiftach Klein, Hila Feldman Estreno en España 25 julio 2014

Aunque nacida en Nueva York, Rama Burshtein se mudó a Tel Aviv con sólo un año y con veinticinco ingresó en la comunidad judía Haredi, considerada la rama más ortodoxa y conservadora del judaísmo. Durante mucho ha pertenecido al colectivo de mujeres cineastas de dicha comunidad, que se dedican sólo a realizar productos para el propio consumo, hasta que con ésta la película más ambiciosa del movimiento han encontrado distribución internacional. El resultado es un documento interesante desde el punto de vista antropológico, pues ayuda a conocer los vericuetos y tradiciones de un grupo sumido en el pasado, salvaguardia de costumbres ancestrales que sitúan a la mujer al margen de celebraciones y decisiones de importancia trascendental. Contribuye a corroborar el papel de la religión, cualquiera que ésta sea, en la sociedad, y de cómo todas parten de los mismos postulados, con la diferencia de que unas han evolucionado más que otras. La mujer está marginada y el dolor y el sufrimiento acercan a Dios: Todavía esto se practica en las corrientes más extremas de cualquier comunidad religiosa; pero Burshtein indaga más y sitúa, dentro de una corriente que ella misma eligió en edad ya adulta, a una mujer que conserva la capacidad de decidir en aquellas cuestiones que atañen a su vida personal. En este caso una joven tendrá que elegir, bajo presión familiar y consulta del rabino, entre el joven con el que está prometido y su propio cuñado, como dicta la costumbre cuando queda viudo y tiene hijos que cuidar. Un proceso de reflexión y ejercicio de libertad con un margen limitado que la realizadora escribe con letra clara y pausada mientras el espectador asiste perplejo a una sociedad en la que la mujer va elegantemente ataviada pero casi como con el burka árabe, cabeza tapada y ropaje hasta el cuello, y rige su vida en función de la voluntad de los hombres. Y existe dentro de un país que se erige en paradigma de la modernidad dentro de una zona devastada y castigada, que ya ha conocido dirigentes femeninas y que alimenta la condena internacional sometiendo al pueblo palestino a una masacre permanente, algo de lo que parecen estar al margen estos islotes de reflexión y solemnidad. La cinta obtuvo el premio a la mejor actriz, la joven y esforzada protagonista, en el Festival de Venecia de 2012.

viernes, 25 de julio de 2014

LA BELLA HELENA DE TROYA DE ALFA TEATRO: UNA EMPRESA SALUDABLE PERO IMPERFECTA

Circuito de Teatros Romanos de Andalucía. Versión de Juan Manuel Hurtado de la opereta de Jacques Offenbach. Alfa Teatro: Nacho Doña, Emilio Ocaña, Daniel Hidalgo y Pedro Valdivieso, músicos. Virginia Nölting, José Antonio Ariza, Diego Morales, Juan Antonio Hidalgo, Lara Chaves, Nacho Fortes, intérpretes. Manuel Mayo, escenografía. Irene García, vestuario. Teatro Romano de Itálica, jueves 24 de julio de 2014

Virginia Nölting y José Antonio Ariza
Celebramos la iniciativa de convertir la opereta La bella Helena de Offenbach en una comedia musical de tintes jazzísticos, y sobre todo que se haga en Andalucía. Pocas veces se ha llevado a cabo una operación parecida, como hizo Oscar Hammerstein, autor de los libretos de Sonrisas y lágrimas o El rey y yo, con Carmen de Bizet al adaptarla al inglés y titularla Carmen Jones, o Lubitsch al llevar al cine una Viuda alegre de Léhar en inglés. Más habituales son las adaptaciones musicales de éxitos literarios, teatrales o cinematográficos, pero con la creación musical como base, como ocurrió con La Bohéme de Puccini, cuyo argumento sirvió al musical Rent del malogrado Jonathan Larson.

El trabajo de la compañía malagueña Alfa Teatro y de Juan Manuel Hurtado al frente pasa por adaptar al castellano el libreto original en francés de Henri Melhiac y Ludovic Halévy sobre la huida de Helena y Paris en plena Guerra de Troya. Después por dotarlo de un lenguaje jazzístico cabaretero, en una línea cercana a Kurt Weil o Nino Rota; y finalmente incluir en los diálogos referencias contemporáneas que jueguen continuamente con el anacronismo como herramienta humorística. La empresa no está mal sobre el papel, otra cosa es cómo se lleve a la práctica, y en ese sentido conviene decir que funciona medianamente como entretenimiento; mejor si se hubiera aligerado su duración, pues no resiste la original ideada por el autor de Gâité Parisienne. Muy deudora del montaje visto en el Théâtre du Chatelet de París en 2001, mezcla vestuario e iconos contemporáneos con otros de la Grecia clásica e incorpora elementos muy característicos de aquella divertida producción, coreografía incluida, obra en esta ocasión del saltimbanqui y muy enérgico y divertido Nacho Fortes, quizás lo mejor de la función junto a la muy cultivada voz de tenor ligero, estandarizada para la ocasión, de José Antonio Ariza, a pesar de un incómodo falsete al final del aria Al monte Oda. Los y las demás cantaron regular o directamente mal, muy evidente en las escenas de conjunto, salvadas sólo por su fuerte comicidad, como el Vete a Creta del segundo acto.

Teatro Romano de Itálica
Especialmente grave fue el caso de la mezzo Virginia Nölting, muy entregada en la parte cómica de su rol pero desentonada frecuentemente y con inoportuna tendencia a abrir vocales en estilo soul, perjudicando la dicción y consiguiente inteligibilidad de sus textos cantados, como pudimos observar en Dime, Venus. El dúo romántico Sólo es un sueño funcionó parcialmente debido a la escasa química de los amantes y los inconvenientes apuntados en el canto de Helena. Otros números cómicos, como el Trío patriótico, funcionaron mejor; pero el conjunto, dominado indiscutiblemente por el desenfado y la alegría, no llegó a cuajar, incluidos unos músicos desangelados en expresividad y potencia. Le vendrá bien un buen trabajo para superar estos problemas, pues la empresa merece la pena.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 26 de julio de 2014

jueves, 24 de julio de 2014

TOTEM ENSEMBLE CONVIRTIÓ LOS JARDINES DEL ALCÁZAR EN UN SALÓN CON FAROLILLOS

XV Noches en los Jardines del Real Alcázar. Totem Ensemble: Vladimir Dmitrenco y Luis Miguel Díaz, violines. Jerome Ireland, viola. Nonna Natsvlishvili, cello. Francisco Lobo, contrabajo. Programa: Aires de España (obras de Albéniz, Chueca, Granados, Sarasate, Iradier, Granados y Tárrega). Miércoles 23 de julio de 2014

Díaz, Natsvlishvili, Dmitrenco, Lobo e Ireland
Con Vladimir Dmitrenco como líder cabe siempre esperar un programa amable y distendido, no tan comprometido musical como emocionalmente, y Totem Ensemble tiene al violinista de la ROSS al frente. Él y otros cuatro componentes históricos de nuestra Sinfónica recrearon esos entrañables conjuntos camerísticos de finales del XIX y principios del XX que tocaban en salones de té mientras la clientela alternaba, o en cubiertas de barco intentando tranquilizar al pasaje víctima del pánico que provoca un naufragio. Con arreglos propios, Totem Ensemble desgranó un buen número de piezas españolas de la época, en su mayoría compuestas para piano, en un estilo inconfundiblemente salonístico.

Miguel Llobet transcribió muchas obras de Albéniz para guitarra, como el Tango de la Suite España op.165 o Córdoba, piezas románticas y hermosas de las que la primera se ofreció una versión no demasiado en estilo pero sin duda elegante y bien paladeada. Mucho más lírica, haciendo honor a su ternura, fue la versión ofrecida de Córdoba, una caricia para nuestros oídos en la que el violinista lució espléndidas habilidades. En realidad el peso del programa lo llevó él, pero sin el acompañamiento elegante y equilibrado del conjunto el resultado no hubiera sido tan satisfactorio, como evidenció una espléndidamente articulada versión de Asturias. Quizás faltó más sensualidad en la Canción árabe de Granados, cuyo Intermezzo de Goyescas sí gozó del rigor y la maleabilidad deseables. Definitivamente Dmitrenco se exhibió a gusto en la Romanza andaluza de Sarasate, dominando giros y registros. Sin el trémolo de la guitarra los Recuerdos de la Alhambra de Tárrega quedaron algo insulsos, aunque la admiración por su calidad melódica salvó la empresa.

Más convencional fue La paloma de Iradier, quizás la pieza musical que conoce más versiones del mundo. Y decididamente alegres, ágiles y briosas resultaron las dos obras elegidas de Chueca, el Preludio de la zarzuela El bateo y la marcha Cádiz que pone fin al primer acto de la zarzuela homónima basada en uno de los Episodios Nacionales de Galdós. El final lo rubricaron dos propinas muy propias de Dmitrenco, dos standards, Can't Keep My Eyes Off You y una preciosa versión de Mediterráneo de Serrat con la que brindó otra emocionante muestra de agradecimiento al país que lo ha acogido.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 25 de julio de 2014

miércoles, 23 de julio de 2014

CORAZÓN DE LEÓN Educación sentimental

Argentina 2013 110 min.
Dirección Marcos Carnevale Guión Marcos Carnevale y Betiana Blum Fotografía Horacio Maira Música Emilio Kauderer Intérpretes Guillermo Francella, Julieta Díaz, Nora Cárpena, Jorgelina Aruzzi, Mauricio Dayub, Nicolás Francella, María Nela Sinisterra Estreno en España 18 julio 2014

No parece que sea causalidad que esta comedia romántica, éxito de taquilla el año pasado en su país, comience con su protagonista en paracaídas y termine con él en parapente; deportes de altura y superación para alguien precisamente con un problema de altura, y no nos referimos al vértigo. Marcos Carnevale se mueve con comodidad y soltura en el género cuando de parejas difíciles se trata, y si en Elsa y Fred Manuel Alexandre y China Zorrilla interpretaban a dos personas que descubren el amor al final de sus vidas, ahora la dificultad reside en la tremenda diferencia de altura entre los dos integrantes de la pareja, lo que lleva a plantearse el tema de la diferencia y de nuestra deficiente educación sentimental. La belleza que está en el interior sigue resistiéndosenos frente a la más apabullante y resplandeciente del exterior; la opinión de quienes nos rodean puede a veces más que nuestro propio interés y felicidad. En clave amable, sin estridencias (salvo el ya inevitable personaje almodovoriano, en este caso la secretaria del bufete de abogados en el que trabaja la protagonista) ni mal gusto, Carnevale apunta estos temas aunque en el fondo lo fundamental sea entretener con una historia de amor clásica y tradicional. Entre dosis de romanticismo y una sana presencia de familiares con relaciones a menudo entrañables, surge un guiño a quienes día a día tienen que labrarse un lugar en esta sociedad injusta e imperfecta, donde los valores que más se tienen en cuenta no son los más convenientes, y donde la apariencia a menudo vale más que la auténtica virtud, especialmente cuando ésta hay que trabajársela tan duro para compensar la falta de lo primero. Sin apostolar ni sentar cátedra, con humildad y profesionalidad, Carnevale y su estupendo elenco consiguen una película tan simpática como satisfactoria, que además nos hace reflexionar sobre las oportunidades perdidas por un exceso de celo en lo puramente convencional. Una elegante puesta en escena en ambientes acomodados que hagan el producto más digerible y mejor enclavable en los parámetros de la comedia sofisticada clásica, y unos eficaces efectos visuales que consiguen reducir al protagonista de manera más o menos convincente, completan un resultado muy satisfactorio y elocuente.

domingo, 20 de julio de 2014

EL AMANECER DEL PLANETA DE LOS SIMIOS Un gesto pacífico que no prescinde de la violencia

Título original: Dawn of the Planet of the Apes
USA 2014 130 min.
Dirección Matt Reeves Guión Mark Bomback, Rick Jaffa y Amanda Silver Fotografía Michael Seresin Música Michael Giacchino Intérpretes Andy Serkis, Jason Clarke, Kodi Smit-McPhee, Gary Oldman, Keri Russell, Toby Kebbell, Kirk Acevedo, Judy Greer Estreno en España 18 julio 2014

1968 marcó un antes y un después en el género de la ciencia-ficción; Kubrick dirigió 2001 y Franklin J. Schaffner El planeta de los simios. La revisitación del universo de estos primates que dominan la Tierra parece participar de ambas obras maestras en su concepto visual y argumental. Ahora más que en El origen del planeta de los simios, su predecesora, parece reflejarse la estética de los primeros veinte minutos de la película del director de La naranja mecánica, mientras del original protagonizado por Charlton Heston simplemente retoma la base argumental. Es curioso cómo hace décadas las sagas aprovechaban un título de éxito para ir paulatinamente y de propósito perdiendo calidad. Le ocurrió por ejemplo a Tiburón e igualmente a El planeta de los simios, cuyas secuelas (Regreso, Huida, Rebelión y Conquista) así como posterior serie de televisión, fueron degradando la categoría del original. La guerra de las galaxias cambió ese panorama hasta hoy en que cualquier franquicia intenta con cada título mejorar al anterior o al menos mantener su supuesta calidad intacta. El origen fue una agradable sorpresa que nos contaba precisamente eso, cómo los simios se rebelan contra los humanos comenzando una nueva era en nuestro planeta. El argumento de su secuela es más simple, se trata sólo de enfrentar las colonias de simios evolucionados y humanos supervivientes al virus desatado diez años antes en una guerra tan inevitable como previsible; pero Matt Reeves maneja los recursos técnicos y narrativos con mano firme, la misma que logró hacer de Monstruoso y el remake de Déjame entrar dos más que estimables películas. El ahijado de J.J. Abrahams logra que un argumento sin sorpresa ni apenas intriga consiga enganchar gracias a una equilibrada y eficaz dosificación de los elementos, por mucho que un recorte de al menos veinte minutos le hubiera venido bien a una película cuyo argumento no da mucho de sí. Sin embargo acierta al denunciar la sociedad violenta en la que nos desenvolvemos y la inutilidad de los esfuerzos diplomáticos de quienes luchan por la paz, algo tan lamentable e inevitable que proféticamente ni siquiera podremos ser capaces de resolver con una segunda oportunidad. Un San Francisco devastado y un sorprendente trabajo de masas digitales consiguen un espectáculo notable, mientras las interpretaciones se ajustan al conjunto, destacando las posibilidades dramáticas de un actor al que nunca veremos su rostro verdadero, Andy Serkis (Gollum) pero cuyos gestos y registros quedan perfectamente marcados en las facciones del simio protagonista César a través de la técnica del motion capture.