jueves, 31 de mayo de 2018

SCHUBERTIADE: UNA SOBERBIA MARATÓN

Ciclo Andalucía Clásica. Manuel Gómez Ruiz, tenor. Ángel Sanzo y Alba Ventura, pianos. Tai Murray, violín. Isabel Villanueva, viola. Astrig Siranossian, violonchelo. Matthew Gibbon, contrabajo. Programa: Momentos musicales D780, Fantasía D934, Trío D471, Sonata Arpeggione D821, Trío nº 2 con piano D929, Quinteto “La trucha” D667, selección de lieder e impromptus, de Schubert. Espacio Turina, miércoles 30 de mayo de 2018

Tai Murray
El espléndido ciclo de música de cámara que nos ha ofrecido Andalucía Clásica llegó a su término con la muy esperada Schubertiade, toda una manifestación de resistencia tanto para sus intérpretes como para el público que asistió a todos los bloques en los que se dividió este macro recital de cinco horas casi ininterrumpidas. Toda una maratón por cuyo uso en femenino apostamos por la mayoritaria aportación del género a la propuesta, aún estando todos los partícipes en excelentes condiciones de interpretación. Lástima que aunque la respuesta del público fue considerable, todavía quedasen tantas butacas vacías en cualquiera de sus bloques, progresando conforme avanzaba la tarde, porque el esfuerzo empleado y el placer obtenido merecían un lleno absoluto. Les aseguramos que la brillantez del evento eclipsó cualquier atisbo de cansancio o fatiga.

Manuel Gómez Ruiz
Algunas de las páginas más memorables del inmortal Franz Schubert se dieron cita en este fin de fiesta, después de que a lo largo del ciclo se hubiesen interpretado otras piezas imprescindibles de su catálogo, como la Wanderer Fantasie que nos brindó su presidenta de honor Elisabeth Leonskaja, o sus dos últimos cuartetos en versión Carducci y Diotima. La voz cálida y bien articulada del tenor canario Manuel Gómez Ruiz, expresiva en perfecto estilo, se puso al servicio de una representación de la inacabable lista de lieder del autor de la Inacabada, funcionando además como nexo de unión con dos de las obras de Schubert que como tantas otras se inspiran en una canción previa, caso de la preciosa Sei mir gegrüsst, cuyo tema y variaciones integran el andantino de una Fantasía en Do mayor que Alba Ventura desplegó con gran temperamento y exuberancia, ensombreciendo a la violinista norteamericana Tai Murray, que ciertamente no supo aquí extraer más que un sonido endeble de su violín, sin exhibir el virtuosismo que transpira la pieza. O la célebre Die Forelle, cuya melodía es sometida también a variaciones en el cuarto movimiento de un Quinteto La Trucha que encontró en los convocados una interpretación exaltada y brillante, perfecto colofón a una velada irrepetible, con un buen apoyo armónico de Matthew Gibbon al contrabajo.

Isabel Villanueva
El sensacional ensamblaje de los instrumentistas, que a buen seguro apenas tuvieron tiempo para ensayar juntos, se apreció en el Trío de cuerda D471, con una Tai Murray recuperada, enérgica y segura, frente a una sedosa y elegante Astrig Siranossian al chelo, y el talento ingenioso y espontáneo de Isabel Villanueva a la viola. Ésta desplegó toda su fuerza y creatividad en la muy difícil Sonata para arpeggione adaptada a su instrumento, donde le dio una magnífica réplica el antequerano Ángel Sanzo, que en el tercer bloque nos brindó cuatro impromptus y dos klavierstücke henchidos de virtuosismo y delicadeza. Antes Ventura ofreció unos Moments musicaux de gran expresividad, si bien se recreó en exceso en el andantino y el allegretto final, dilatando considerablemente los tiempos. La satisfacción que mostraron las intérpretes en un soberbio Trío con piano nº 2 Op. 100 desplegado con gran dramatismo y carga emocional y una Siranossian en estado de gracia paladeando el hermoso tema del andante, da buena muestra del excelente nivel y buen ambiente que se respiró durante esta soberbia maratón de inmejorable música.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 29 de mayo de 2018

DISOBEDIENCE El libre albedrío, un concepto religioso

Reino Unido 2017 114 min.
Guión y dirección Sebastián Lelio, según la novela de Naomi Alderman Fotografía Danny Cohen Música Matthew Herbert Intérpretes Rachel Weisz, Rachel McAdams, Alessandro Nivola, Allan Corduner, Bernice Stegers, Anton Lesser, Liza Sadovy, Alexis Zegerman Estreno en Festival de Toronto 10 septiembre 2017; en Estados Unidos 27 abril 2018; en España 25 mayo 2018

Tras retratar a una mujer madura en busca de su libertad en Gloria, película de la que ahora ultima su remake protagonizado por Julianne Moore, y a una joven transexual ninguneada por la familia de su pareja difunta en la muy exitosa Una mujer fantástica, que le ha reportado un Oscar y varios Platino, el director chileno Sebastián Lelio ha saltado al cine internacional con esta otra historia de mujeres atrapadas en unas circunstancias que les son hostiles y coartan su libertad personal y, en este caso particular, sexual. Ambientada en un Londres invernal que aporta el tono gélido que demanda, cuenta la historia de dos mujeres que se amaron y se reencuentran a propósito de la muerte del padre de una de ellas, un rabino muy querido en una comunidad judío ortodoxa tan claustrofóbica como integrista. Funciona como denuncia de las religiones extremas, sin atisbo de una interpretación posible que las humanice y dulcifique, donde aún perviven comportamientos castradores y toda austeridad de vida se justifica con el advenimiento de una dicha futura, algo que tanto ha servido para consolar a feligreses entregados a una causa que sólo supone la adquisición de poder dentro de una comunidad ciega y sorda. El sometimiento de la mujer dentro de un orden establecido se vislumbra incluso en una mayor capacidad censora por parte de ésta respecto a conductas que sólo alteran y disminuyen su capacidad de elección libre y responsable, y son varios los ejemplos que emanan en esta sofocante crónica basada en una novela que sirve sin duda para exorcizar los fantasmas de la propia autora. Viendo esta contenida y a la vez sofocante película vienen dos cintas a la memoria, La calumnia, donde también tres personajes, dos femeninos y uno masculino, protagonizaban como aquí un drama de tintes homosexuales reprimidos con un vértice que representa la normalización de lo convencional. Pero también asoma otra película, La visita del rencor, en la que una Ingrid Bergman dirigida por Bernard Wicki regresaba a su comunidad para vengarse de quienes en su día la despreciaron y vilipendiaron. Weisz no es la visita del rencor sino de la conciliación; en su soberbia interpretación es capaz de transmitir esa sensación de incomodidad que genera en el ambiente al que regresa desde su posición de mujer decidida y resuelta a tomar las riendas de su vida. En el otro extremo, Rachel McAdams realiza una sensacional interpretación, dentro de un personaje arriesgado e incómodo, como mujer reprimida y abnegada que ve en el reencuentro la posibilidad de trascender sus propias limitaciones y encontrar una salida válida a una existencia hasta entonces malgastada. En el vértice, Alessandro Nivola convence como joven alguna vez idealista y hasta cierto punto progresista que se ha acomodado en una sociedad anclada en el pasado y en unos postulados que apartan al ser humano de una felicidad cierta y espontánea. Lelio maneja con acierto y precisión las magníficas prestaciones que le ofrece su reparto y realiza un drama convincente en el que la fría ambientación y la sutil ilustración musical añaden más motivación a la dura crónica que se analiza.

lunes, 28 de mayo de 2018

CARAS Y LUGARES Un viaje entrañable

Título original: Visages villages
Francia 2017 89 min.
Dirección Agnes Vàrda y JR Fotografía Robert de Angelis, Claire Duguet, Julia Fabry, Nicolas Guicheteau, Romain Le Bonniec, Raphäel Minnesota y Valentin Vignet Música M (Matthieu Chedid) Documental Estreno en el Festival de Cannes 19 mayo 2017; en Francia 28 junio 2017; en España 25 mayo 2018

Aunque su carácter amable y distendido prácticamente se agota en el tráiler publicitario, y los premios y reconocimientos recibidos quizás le vienen un poco grandes y no disimulan su carácter coyuntural, lo cierto es que el último trabajo de la veterana Agnes Vardá, pionera de esa nueva forma de hacer cine y contar historias que fue la Nouvelle Vague, junto a leyendas como Godard, Truffaut y su esposo el muy edulcorado y un tanto cursi Jacques Demy, rezuma tan buen rollo y buen hacer que resulta simpático por encima de cualquier otra consideración. Aliada del artista gráfico y callejero JR, con quien firma la autoría de este experimento a caballo entre el documental en sentido estricto y la videocreación artística, Vàrda nos ofrece un viaje sentimental y emotivo por Francia y su gente, proponiendo una serie de murales fotografiados por el joven y original artista en los que caras y cuerpos gigantescos y anónimos cobran relevancia, generalmente efímera, en fachadas, contenedores, depósitos o bunkers. Más allá de la exhibición artística y hasta cierto punto filantrópica, el viaje y la experiencia sirven de pretexto para trazar las líneas maestras de una amistad entre un joven y una anciana en la que cabe más la camaradería y la admiración mutua que el paternalismo y el gesto de bonhonomía geriátrica. El resultado se deja ver con agrado, con retazos de nostalgia y homenaje, así como certeras puntadas, breves pero muy precisas, a la controvertida personalidad de genios como Jean-Luc Godard, cuya excentricidad se pone en solfa en el tramo final de este viaje nada iniciático y sí muy crepuscular. Los premios cosechados por la realizadora en los últimos años y la particular nominación al Oscar al mejor documental en la última edición, han propiciado un mayor interés por este trabajo, un año después de su estreno en Francia, que por otros títulos señeros de su filmografía.

SWEET COUNTRY Racismo y machismo indígena

Australia 2017 112 min.
Dirección Warwick Thornton Guión Steven McGregor y David Tranter Fotografía Dylan River y Warwick Thornton Intérpretes Hamilton Morris, Bryan Brown, Sam Neill, Thomas M. Wright, Ewen Leslie, Tremayne y Trevon Doolan, Anni Finsterer, Natassia Gorey Furber, Gibson John, Matt Day Estreno en Festival de Venecia 6 septiembre 2017; en Australia 25 enero 2018; en España 25 mayo 2018

Concienciado con el pueblo aborigen al que pertenece, como ya atestiguaba su película Samson & Delilah y algunos de los documentales en los que ha trabajado, Warwick Thornton nos cuenta una historia verídica de racismo y persecución en áridos paisajes del país oceánico acaecida en el primer cuarto del siglo pasado. Con aires de western crepuscular, y un ritmo que hace recordar en cierto grado las películas de Sergio Leone, Thornton pone en imágenes la persecución que sufrió un aborigen y su esposa tras matar a un blanco en defensa propia, ante el temor de que los prejuicios racistas acaben por colgarle del cuello. De paso aprovecha para denunciar los comportamientos machistas que también afectan al pueblo sometido. Con una estructura narrativa peculiar que adelanta en píldoras algunos de los acontecimientos que habrán de producirse con posterioridad, sin que el experimento trascienda el nivel de previsión que la historia contiene de por sí, y sin que tampoco altere el grado de comprensión del conjunto por parte de un espectador medio, el realizador se vale del impacto de una escenografía imponente y del solvente trabajo del reparto protagonista, especialmente un Bryan Brown recuperado para las audiencias internacionales, tras unos ochenta marcados por la televisión (El pájaro espino) y el cine fantástico de serie B (FX Efectos mortales). Él da vida a un sargento machacado por la vida y las cicatrices que, en el crepúsculo de su vida encuentra cierto estímulo en la persecución de este aborigen en su propia tierra invadida por ingleses, lo que establece una sustancial diferencia frente a la que sufrieron los esclavos traídos de África en los Estados Unidos del western originario. El mayor mérito del film radica en suscitar interés a pesar de la previsibilidad de sus presupuestos, y su mayor desacierto radica en un final tan poco convincente y elaborado como naif y complaciente. Reconocido con el Premio Especial del Jurado en el último Festival de Venecia.

sábado, 26 de mayo de 2018

SUTILEZAS DECIBÉLICAS EN EL 8º CONCIERTO DE LA ROSS EN TURINA

8º concierto del ciclo Beethoven y Haydn de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Charles Olivieri Munroe, director. Programa: Serenata nº 1 en Re mayor Op. 11, de Brahms; Sinfonía nº 49 en Fa menor “La passione”, de Haydn; Danzas de Galanta, de Kodály. Espacio Turina, viernes 25 de mayo de 2018

El director canadiense, nacido en Malta, Charles Olivieri-Munroe, aglutina un extenso curriculum que le ha llevado a dirigir orquestas a todo lo largo y ancho de Europa y Norteamérica, así como encargarse de relevantes festivales tanto en Canadá como en Estados Unidos. Radicado en Teplice, República Checa, donde dirige desde hace muchos años la Filarmónica del Norte de Bohemia, ésta ha sido su primera ocasión frente a la Sinfónica de Sevilla, con resultados no precisamente estimulantes. El programa elegido ofrecía un mayor atractivo del que acabó resultando, con unas páginas cargadas de sensibilidad y emotividad que no encontraron más que rudeza salpicada incluso de insuficiencias técnicas. Puede que simultanear los ensayos con la representación de Adriana Lecouvreur en el Maestranza haya pasado factura.

Brahms concibió sus dos serenatas como homenaje a los divertimentos del siglo XVIII, muy especialmente los de Mozart. Aunque en un principio pareciera que fuera concebida para un conjunto de cámara, lo cierto es que la orquestación final exige unos efectivos tan numerosos que la acústica del Turina se quedó manifiestamente insuficiente, saturando de decibelios movimientos como el allegro molto, de inspiración pastoral pero resolución enérgica y contundente. Y todavía la partitura exige más efectivos para alcanzar su brillo natural. Tampoco el delicado adagio non troppo logró sonar de forma que destacara su carácter meditativo, sino que más bien resultó tosco y áspero, aún reconociendo el buen trabajo de la flauta y el clarinete solistas. Tras unos minuetos de relativa gracia, la orquesta emergió con un alegre y saltarín rondó final.

La segunda parte arrancó con la última de las sinfonías de Haydn que altera el orden de sus dos movimientos, una rareza que provoca un adagio inicial que inspira el carácter sombrío del resto de la partitura, pero que en manos de Olivieri y la Sinfónica no acertó a trasladar su espíritu tenso y misterioso. Los escasos metales convocados no tuvieron especial brillo, acusando desequilibrios notables, y tampoco se acertó a exhibir la violencia que la página entraña. La lectura de las vistosas Danzas de Galanta de Kódaly, inspiradas en las músicas orquestales zíngaras que el compositor escuchó durante su infancia en la ciudad eslovaca, fue sencillamente correcta, de menos a más, incidiendo más en sus aspectos fantasiosos como si ilustraran un cuento, que puramente exóticos y nostálgicos. También aquí destacaron el clarinete y la flauta, a los que se unió el oboe. El presto final se resolvió con agilidad, sentido del ritmo y mucha energía, pero la elegancia del físico y los modales del director convocado se tradujeron insospechadamente en tosquedad de estilo interpretativo.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

viernes, 25 de mayo de 2018

HAN SOLO: UNA HISTORIA DE STAR WARS Una cuestión de negocios

Título original: Solo: A Star Wars Story
USA 2018 135 min.
Dirección Ron Howard Guión Lawrence y Jonathan Kasdan Fotografía Bradford Young Música John Williams y John Powell Intérpretes Alden Ehrenreich, Emilia Clarke, Donald Glover, Woody Harrelson, Thandie Newton, Phoebe Waller-Bridge, Warwick Davis, Clint Howard, Paul Bettany, Joonas Suotamo, Linda Hunt Estreno en Los Angeles 10 mayo 2018; en el Festival de Cannes 15 mayo 2018; en España 24 mayo 2018; en Estados Unidos 25 mayo 2018

Sin duda se ha desperdiciado una buena ocasión para trazar el retrato vital y psicológico de uno de los personajes más carismáticos de la saga de las galaxias, en ese período tan determinante en la vida de cualquiera como es la juventud, con su energía, su ímpetu, su primer amor y sus ambiciones de futuro. La estrategia comercial, y no cabe duda de que este estiramiento de la saga con spin-off incluidos en manos de la insaciable y puritana Disney lo es, no está reñida con la calidad artística y la creatividad, pero este film carece de ambas virtudes. Es sencillamente un producto coyuntural sin gracia ni objetivo salvo el de hacer taquilla ofreciendo más de lo mismo pero sin sustancia. Lástima porque al frente se encuentra el guionista que dio forma a El imperio contraataca, El retorno del Jedi y El despertar de la fuerza, Lawrence Kasdan, con la colaboración en este caso de su hijo, también realizador, Jonathan. Y tras la cámara el artesano y gran profesional Ron Howard, responsable de películas notables como Cocoon o Apolo 13, ganador del Oscar por la más discutible Una mente maravillosa, y que tan buen sabor de boca nos dejó con las más recientes Rush y En el corazón del mar. Seguramente a Howard le ha limitado mucho encargarse del asunto cuando ya lo habían hecho dos directores anteriores, despachados por la todopoderosa compañía por desavenencias artísticas. Lo cierto es que el ochenta por ciento del carisma del personaje lo tenía su intérprete, el inimitable Harrison Ford, y el pobre Alden Ehrenreich, al que hemos visto ya como protagonista en la última e insufrible película de Warren Beatty La excepción de la regla, además de acompañar a Maribel Verdú en Tetro de Coppola, carece del espíritu socarrón y atrevido que tenía su referente original. Eso y someter la trama a una sucesión infatigable de persecuciones, sin que sus primeros encuentros con Chewbacca o Lando Calrissian respondan al más mínimo ingenio, además de incluir una insustancial historia de amor y unos personajes que carecen de entidad para alzarse en mentores del héroe, hacen que toda la empresa resulte absolutamente innecesaria. Tiene su gracia sin embargo comprobar cómo su apellido, decidido por un funcionario del registro, procede efectivamente de nuestra lengua, y algún hallazgo aislado como el personaje de Lady Proxima, a la que pone voz Linda Hunt. El malvado de turno, Dryden Vos interpretado por Paul Bettany, no es suficientemente siniestro, y es que todo el conjunto rezuma cierta amabilidad adecuada a un público más infantil que juvenil, y a complacer a públicos jóvenes que no se sacian de películas de superhéroes (otro filón Disney), más que a los seguidores de la saga, que a buen seguro tendrían mejores recomendaciones que hacer para tejer un universo pre Guerra de las Galaxias más apasionante y creativo. En el apartado musical, John Powell hace un trabajo digno, sin traicionar demasiado su estilo, tan diferente del de John Williams, al adaptar los temas de éste y componer el resto de la partitura, mientras el propio Williams se encarga del tema principal, todo un detalle dispensado a un personaje tan asociado a su filmografía.

jueves, 24 de mayo de 2018

LEAN ON PETE Un noble sin hogar

Reino Unido 2017 121 min.
Guión y dirección Andrew Haigh, según la novela de Willy Vlautin Fotografía Magnus Nordenhof JØnck Música James Edward Barker Intérpretes Charlie Plummer, Steve Buscemi, Travis Fimmel, Chlöe Sevigny, Steve Zahn, Amy Seimetz, Kurt Conroyd, Lewis Pullman, Justin Rain, Alison Elliot, Teyah Hartley, Bob Olin, Rachael Perrell Fosket Estreno en Festival de Venecia 1 septiembre 2017; en Estados Unidos 6 abril 2018; en España 18 mayo 2018

Aunque no acaben de convencernos la mayoría de propuestas de Andrew Haigh, desde la discutible reformulación de la relación de pareja en Weekend a la protección dispensada a un personaje tan egoísta como el que interpretaba Charlotte Rampling en 45 años,  quedándonos sólo con la emocionante imagen que ofrecía de un grupo de homosexuales en la serie Looking, ahora nos ofrece una hermosa película ya desde sus primeras imágenes. Puede que resulte exagerado pero hay algo en esta epopeya vivida por un adolescente en el árido y austero paisaje californiano que recuerda a la vivida en La Odisea por Ulises de regreso al hogar y a una Penélope que casi lo había olvidado, tal es la grandeza que expira la película de Haigh. Cuenta para ello con la inestimable ayuda del joven Charlie Plummer, reconocido en Venecia como promesa emergente y que rodó esta película justo antes de incorporar al desorejado nieto del millonario Jean Paul Getty en Todo el dinero del mundo, evidenciando entre ambas un considerable cambio físico que hace que el Charley de Lean on Pete haya pasado definitivamente a la historia. También es poética, como el relato de Homero, a través de hermosísimos paisajes llenos de melancolía y vida, que junto a la mirada dulce y tierna, y sobre todo noble, del joven protagonista, consigue que éste sea un relato de personaje, construido a través de dos horas en las que deambula junto a un caballo, paradigma del animal noble, con quien entabla una entrañable amistad en la línea de la que tan soberbiamente narrara Spielberg en su Caballo de batalla. La mirada poética y tierna de Haigh y la interpretación dulce, noble y melancólica de Plummer, además de toda una serie de entrañables secundarios comandados por un impagable Steve Buscemi y una recuperada Chlöe Sevigny, logran superar todos los escollos de un argumento a menudo discutible, responsabilidad de la novela de Willy Vlautin en la que se basa, y que incluye un improbable viaje a través del desierto o una serie de conductas delictivas que no sufren persecución policial alguna, simplemente porque no conviene a la historia. Cuestiones perdonables tratándose de un cuento en el que se pone el acento en la asunción de responsabilidad y madurez por parte de su personaje adolescente, la búsqueda de un referente en el que apoyar su futuro y esperanza, y la conciencia de una nobleza de espíritu que redime de cualquier conducta antisocial. Lo que no se puede perdonar es el abandono que sufre el joven, y mucho menos por parte de quien en última instancia se convierte en su regazo protector.