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miércoles, 6 de mayo de 2026

TODO LO QUE FUIMOS Saga familiar en un escenario de tragedia y desolación

Título original: Ally baqi mink
Palestina-Alemania-Chipre-Jordania-Grecia-Catar-Arabia Saudí 2025 145 min.
Guion y dirección
Cherien Dabis Fotografía Christopher Aoun Música Amin Bouhafa Intérpretes Cherien Dabis, Saleh Bakri, Mohammed Bakri, Adam Bakri, Maria Zreik, Muhammed Abed Elrahman Estreno en el Festival de Sundance 25 enero 2025; en Italia 18 septiembre 2025; en España 30 abril 2026


Vista hace poco en Águilas de El Cairo, Cherien Dabis es una actriz y directora palestino-estadounidense con una larga carrera a sus espaldas, que con éste realiza su tercer largometraje, tras Amerrika y El verano de May, ahora por primera vez bajo bandera del castigado país del que es originaria. Se trata de una clásica película río, que roza continuamente el folletín para quedarse sutilmente en el margen, sin renunciar a la tan necesaria denuncia, pero tratando con delicadeza y elegancia los frágiles materiales que le sirven de base. Dabis nos cuenta la tragedia del pueblo palestino, desde finales de los cuarenta, cuando los israelitas se asentaron en su territorio y fueron paulatina e ilegítimamente invadiéndolo, echando y masacrando a sus habitantes, hasta la actualidad, aunque antes de la aniquilación total a la que le ha sometido Netanyahu y Trump.

El relato se centra en una familia de clase media e intelectual que sirve a la directora para añorar aquello en lo que el país, hoy reconocido como tal por algunos de los países más decentes del planeta, podría haberse convertido, lejos de la barbarie y el salvajismo que se le adjudica simplemente por habérsele arrebatado las herramientas con las que construir una nación libre, justa e independiente. En este contexto recorremos setenta años haciendo paradas en las décadas de los cuarenta, setenta y ochenta del siglo pasado, y culminando en la actualidad. Al llanto por la tierra perdida se añade el del familiar asesinado, siempre dentro de un orden, sin cargar las tintas y haciendo especial hincapié en la mirada y la experiencia de los niños, caldo de cultivo para una sensibilidad y un sentimiento que tardará mucho en corregirse y enderezarse.

Lástima que Dabis empeñe demasiado metraje, perdiéndose a menudo en diálogos y situaciones estériles, que poco o nada aportan a la tesis central y argumental de la cinta. Esto hace que su visionado se antoje puntualmente tedioso, si bien se agradece su hábil y estudiada estructura, y sobre todo el buen trabajo de su elenco, en el que destacan tres actores de una misma familia, dos de ellos, padre e hijo, interpretando el mismo papel en diferentes edades, y el tercero dando vida al hijo de dicho personaje, y protagonista junto a la propia Dabis de la función. Cine de denuncia, pero también de sentimientos, rozando el melodrama y contando con un holgado presupuesto gracias a una frondosa coproducción, que le valió a su responsable el premio a la mejor dirección en el pasado Festival de Cine Europeo de Sevilla.

martes, 20 de mayo de 2025

BONHOEFFER, EL ESPÍA Resistencia clerical

Título original: Bonhoeffer: Pastor, Spy, Assassin
Irlanda-Bélgica-USA 2024 132 min.
Guion y dirección
Todd Komarnicki Fotografía John Mathieson Música Antonio Pinto y Gabriel Ferreira Intérpretes Jonas Dessler, August Diehl, Flula Borg, Moritz Bleibtreu, Nadine Heidenreich, David Jonsson, Phileas Heyblom, James Flynn Estreno en Estados Unidos 22 noviembre 2024; en Irlanda 6 diciembre 2024; en España 16 mayo 2025


El cine rescata con frecuencia personajes notables de la Historia, especialmente de cara a quienes no cultivamos ciertas disciplinas, como la teología o el ideario pacifista luterano, como es el caso. Dietrich Bonhoeffer fue un destacado teólogo y sacerdote, que dejó un generoso legado en torno a su particular ideario religioso y político, y que ejerció una fuerte y extremadamente valiente oposición la nazismo antes y durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente en relación a la deportación y aniquilación sistemática de judíos. Todd Komarnicki apenas se destaca como guionista de Sully de Clint Eastwood. Otros trabajos suyos son Seduciendo a un extraño, con Halle Berry y Bruce Willis, y Entre la razón y la locura, con Mel Gibson y Sean Penn, mientras sólo hace veinte años con Resistencia, ambientada en la Segunda Guerra Mundial y protagonizada por Julia Ormond y Bill Paxton, y ahora, se ha encargado de la dirección. Su estilo es aseado y academicista, casi más propio de un trabajo para la televisión. Tampoco es que haya contado con un presupuesto demasiado holgado para llevar a cabo el periplo existencial de este héroe de la Resistencia.

Echando mano del flashback, la narración arranca cuando es un niño repelente y algo fantasioso, se salta su formación en Berlín y Barcelona, y pasa directamente a su experiencia en Nueva York, donde entra por primera vez en contacto con un pueblo marginado, el de los afroamericanos, y ocupa el grueso en su lucha contra el nazismo desde postulados eminentemente pacifistas, actuando incluso como espía al servicio del Reino Unido. Por eso, lo del asesino del título original no encaja, por cuanto el único crimen que podría achacársele, y si podemos considerarlo así, es haber participado en la Operación Valquiria, con la que se intentó matar a Hitler, si bien esto no está demostrado.

Con una caligrafía sencilla y una galería de personajes bastante amplia, el film se estrena en un momento muy oportuno, justo cuando nos han torpedeado durante días con la muerte y sucesión del Papa Francisco, y el empeño generalizado de considerarlo progresista y fuertemente implicado en causas sociales. Quizás para demostrar que la Iglesia, aunque en este caso sea la protestante, también se preocupa por los marginados y avasallados, llega esta película que casi podríamos encajarla en esa ola de cintas dedicadas a santos y gestas religiosas que tanto proliferan desde hace ya un buen puñado de años, otro síntoma del auge reaccionario y extremista que nos invade y que se traduce en episodios tan dramáticos como la reciente participación y casi triunfo de un Estado genocida como Israel en Eurovisión. Precisamente, en los títulos finales del film se hace hincapié en la oleada de antisemitismo que asola el Mundo, quizás confundiendo ese sentimiento con una reacción sana y necesaria ante la barbarie que el país está llevando a cabo sobre el indefenso pueblo palestino, con el único fin de expandir territorio y genera mayor riqueza propia.

Y lo hacen justamente quienes sufrieron el genocidio nazi, y sin que nadie de la misma religión o condición de la comunidad internacional con capacidad de influencia exhiba su opinión al respecto, refiriéndonos en el campo estrictamente cinematográfico a los Spielberg, Streisand o Allen que tanto nos han hecho disfrutar y tanto nos decepcionan ahora en términos humanitarios y sentimentales. Aunque la mayoría de los intérpretes son alemanes, se expresan en inglés con un fuerte acento nativo, una práctica muy frecuente en las coproducciones en las que participa Estados Unidos. Como curiosidad para quienes amamos la Música, Bonhoeffer tuvo mucha relación con grandes clásicos, desde Liszt y Clara Schumann, que fueron profesores de piano de su abuela, hasta el compositor Erno y el director Christoph von Dohnányi, padre e hijo respectivamente de Hans Dohnányi, amigo y colaborador en estas gestas anti hitlerianas, y esposo de Christine, una de las hermanas del biografiado, y por extensión madre del famoso director de orquesta.

viernes, 28 de febrero de 2025

NO OTHER LAND Bárbaros de la era digital

Palestina-Noruega 2024 95 min.
Guion y dirección
Basel Adra, Yuval Abraham, Hamdan Ballal y Rachel Szor Fotografía Rachel Szor Música Julius Pollux Ruthlaender Documental Estreno en el Festival de Berlín 17 febrero 2024; en españa (Movistar Plus+) 21 diciembre 2024; en Noruega 7 febrero 2025

Relato de lucha y supervivencia en una tierra maldita por acto y gracia de la aún más maldita Israel, en otro sentido radicalmente opuesto, que aplasta y se expande sin reparo y con la aprobación directa o por silencio de una comunidad internacional que se revela cada vez más estéril. Narrada en primera persona por sus protagonistas, dos amigos crecidos en la adversidad y los dos con un mismo fin, dar a conocer las atrocidades del ejército israelí contra la población palestina, el film se convierte en arma indispensable y a la postre arrojadiza contra la barbarie imperante entre quienes se consideran civilizados y nos hacen creer a los demás que enarbolan la bandera del progreso y la libertad. En ese contexto, el palestino Basel Adra y el israelí Yuval Abraham luchan contra la ocupación del ejército y los colonos con la única arma de la que disponen, la información, a través de la imagen y el texto, las redes sociales y el eco que encuentran, a menudo discreto y velado, en la televisión. Se trata pues de una crónica de sangre y destrucción, injusticia y salvajismo, con su reverso amable, el que propicia esta insólita y perdurable amistad basada en la convicción de la justicia y la esperanza.

Un encuentro entre dos mundos antagónicos que se reconocen y se entienden, algo así como pretendían Barenboim y Saïd cuando crearon la fundación a través de la cual jóvenes de uno y otro lado del territorio se juntan para tocar música. Un encuentro como se puede observar, que conduce más a la desesperanza, sobre todo cuando comprobamos ante las terribles imágenes que encierra este valioso documental, que parece viajemos en el tiempo para reencontrarnos con la misma barbarie que azotaba este desdichado planeta cuando romanos o señores feudales lo regentaban. No importan las declaraciones de derechos humanos ni las resoluciones internacionales, todos permitimos que esto ocurra, siguiendo con nuestra vidas acomodadas, privilegiadas, mientras en otros lugares se destruyen escuelas, se dispara a bocajarro a inocentes, se mete en la cárcel a quienes se defienden y se obliga a la gente humilde a abandonar la tierra en la que viven desde hace siglos, destruyendo sistemáticamente sus hogares y taponando pozos de agua para impedir su trabajo y medio de vida. En definitiva, se perpetran atrocidades de todo tipo, inimaginables en un mundo que suponemos civilizado.

Todo esto lo narran los protagonistas y el equipo noruego que les asiste con gravedad, con pausa y sentido del ritmo, pero sin abandonar nunca su principal consigna, la denuncia y la búsqueda, aunque se revele infructuosa, de justicia. Ya ha ganado el premio del público y el de mejor documental en Berlín y en los premios europeos del cine, y podrá gana el Oscar y que Hollwood se apunte otro tanto como comunidad más progresista y culturalmente avanzada que el resto de lo que le circunda, aunque nosotros lo que de verdad seguimos esperando es que algunos y algunas de sus más influyentes personalidades de la comunidad judía, como Spielberg, Streisand o Allen, se pronuncien ante la perversidad sin límites de ese demonio llamado Netanyahu y sus políticas expansionistas, auspiciadas por el nefasto e infame Donald Trump. Nuestro único deseo es que Masafer Yatta, Cisjordania y Palestina no tengan que mirar al cielo para esperar una vida mejor donde reine la igualdad entre hombres y mujeres que a estas altura sigue sin reinar en la tierra.

lunes, 16 de septiembre de 2019

LOS INFORMES SOBRE SARAH Y SALEEM Tensión irracional en un guión modélico

Título original: The Reports on Sarah & Saleem
Palestina-Holanda-Alemania-México 2018 127 min.
Dirección Muayad Alayan Guion Rami Musa Alayan Fotografía Sebastian Bock Música Frank Gelat, Charlie Rishmawi y Tarek Abu Salameh Intérpretes Sivan Kerchner, Adeeb Safadi, Maisa Abd Elhadi, Ishai Golan, Kamel El Basha, Mohammad Eid, Hanan Hillo, Jan Kühne Estreno en el Festival de Rotterdam 28 enero 2018; en Holanda 6 septiembre 2018; en España 13 septiembre 2019

La permanente tensión en el aire que se vive en la franja de Gaza y su influencia en Israel y los territorios palestinos ocupados, sirve de atmósfera y telón de fondo para un drama pasional en el que una mera infidelidad doble provoca una crisis política y policial entre ambos bandos. Partiendo quizás de una situación algo forzada y poco explicable, Muayad Alayan consigue sin embargo tejer una absorbente trama que recuerda mucho al cine de Farhadi aunque con una dosis de pasión y fuerza menor de lo acostumbrado en el celebrado autor de Una separación y El viajante.
Las buenas interpretaciones e indudable atractivo del cuarteto protagonista, la pareja adúltera y sus respectivos consortes, añaden interés a esta cinta en la que una vez más brilla el ingenio y la lucidez para dar forma a un problema que extiende sus tentáculos a toda la sociedad internacional. En este sentido, más allá de su funcional realización y puesta en escena, es el guion el principal protagonista de la empresa. El libreto no deja fleco al azar; todo está meticulosamente medido, cada situación planteada y cada diálogo escrito para dar forma a una trama perfectamente urdida y brillantemente llevada a cabo.
Solo con algo más de fuerza visual y temperamento habría logrado convertirse en otro título de referencia para retratar la sinrazón que impera en una zona invadida y ultrajada por quienes una vez sufrieron también el ultraje extremo. Un particular que hace incomprensible que sean capaces de reprimir y castigar con moneda similar al pueblo palestino cuya tierra prometida hace tiempo que cultivan y administran por designio divino. Su paso por distintos festivales de segunda categoría le han reportado entre otros un premio del público y al mejor guion en Rotterdam.