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sábado, 12 de abril de 2014

8ª CRÓNICA FeMÁS/31 Cantos sin límites ni fronteras

31º Festival de Música Antigua de Sevilla

Zefiro Torna & Vocalconsort Berlin con Ghalia Benali. Jurgen de Bruyn, director musical. Folkert Uhde, dramaturgia. Jörg Bittner, escenografía e iluminación. Programa: The Allegory of Desire. El Cantar de los Cantares en las tradiciones occidental y oriental. Sala Joaquín Turina, viernes 11 abril 2014

La muy celebrada en todos los aspectos trigésimo primera edición del FeMÁS terminó con una propuesta muy especial, un espectáculo protagonizado por una multiculturalidad de obras barrocas, renacentistas, medievales y contemporáneas alternadas y entremezcladas, que estrecharon lazos entre dos mundos opuestos pero obligados a convivir como son oriente y occidente. El pretexto, El Cantar de los Cantares o Cantar Superlativo de Salomón, como tantos otros pasajes bíblicos, compartido por diversas religiones cada una con su particular explicación. La poética crónica de dos amantes destinados a estar separados pero siempre con la esperanza de volver a juntarse, que Zefiro Torna, el aclamado Vocalconsort de Berlín, tan ligado a la Academia de Música Antigua que protagonizó una de las primeras citas del festival, y la polifacética cantante tunecina Ghalia Benali, convirtieron en un canto refinado y exquisito en favor de un mundo sin fronteras habitado por el amor y la tolerancia.

Una obra dramático-lírica de inconfundible sentido alegórico que sirvió como base para una sucesión de embriagadoras piezas interpretadas con un preciosista sentido escenográfico, en el que sin embargo costó trabajo entrar por falta de unos subtítulos que ayudaran a seguir la esmerada dramaturgia. Pero una vez comprendida la intención, deslizarse por la dulce polifonía de John Dunstable, la monofonía de amplios rangos tonales de Hildegard von Bingen desde un lateral de la sala, el ars nova de Machaut, el fluido lirismo de Schütz iluminado como un cuadro de Caravaggio, el canto sacro de Orlando di Lasso, el estilo concertado de Alessandro Grandi, el madrigalista de Monteverdi o el elegante airoso de Buxtehude y Johann Christoph Bach, se convirtió en pura delicia y una experiencia singular y diferente.

Ghalia Benali se integró como un guante en tan precioso programa, con composiciones propias o de Umm Kalzum, gran señora de la canción egipcia en los años 50 y 60, aportando sin estridencias ni el tan temido exceso de temperamento el erotismo más explícito sugerido en los poemas interpretados. Zefiro Torna acompañó en la parte instrumental con elegancia y sutileza, mientras la dulce violagambista Romina Lischka se reveló al final como competente voz arábiga, potenciando la intención integrista del espectáculo. Cada una en su tesitura, las exquisitas voces del Vocalconsort y el propio Zefiro Torna condujeron con finura y fluidez este fascinante viaje, un broche de oro para una edición del FeMÁS también dorada.

Versión extensa del artículo publicado en El Correo de Andalucía el 13 de abril de 2014

miércoles, 9 de abril de 2014

7ª CRÓNICA FeMÁS/31 Mejor la furia que la piedad

31º Festival de Música Antigua de Sevilla

Orquesta Barroca de Sevilla. Pablo Valetti, concertino. María Espada, soprano. Programa: Obras de Locatelli, Pergolesi, Iribarren y Vivaldi. Sala Joaquín Turina, martes 8 abril 2014

Lo decíamos a propósito de los conciertos de Brandenburgo de Bach que la Barroca ofreció a principios de esta Femás, ciclo que por cierto este viernes y sábado llevarán completo a Kufstein en Austria y Erfurt en Alemania; que los miembros de la Barroca transmiten muy buenas vibraciones en sus conciertos, gracias a las buenas relaciones que exhiben entre ellos y ellas. Son raras las ocasiones en que las cosas no salen tan bien. Ocurrió en este concierto casi de cierre del festival, una vez más a las órdenes de Pablo Valetti. Con él y también María Espada presentaron un programa casi idéntico en las Cuevas de Nerja el verano de 2012, muy bien diseñado de cara a las fiestas que se avecinan.

Ya que no tenemos Pasiones de Bach, debido al alto presupuesto que conllevan, bien viene una sucesión de obras de carácter eclesiástico enfocadas al castigo divino y al consiguiente ruego de piedad al Redentor por nuestros pecados. La balanza se decantó por lo primero, con la orquesta dando lo mejor de sí, mucho brío y energía, un fraseo agitado con pulso firme y clímax de intensidad dramática en el motete In furore iustissimae de Vivaldi y en el aria Arde el furor intrépido de Iribarren, cuyo único referente es la grabación de la propia Barroca, con María Espada recreando una rica y muy elegante ornamentación y una proyección sobrenatural.

Las mismas calidades no afloraron en las piezas de serenidad, como el Salve Regina de Pergolesi, dicha con una sosería sorprendente para lo que nos tienen acostumbrados orquesta y solista, que tampoco lució en este caso voz convenientemente entonada ni agilidades remarcables. La cuerda sonó flácida e insegura, con ocasionales tiranteces y ataques blandos, al igual que en la Introducción teatral nº 1 y la Sinfonía fúnebre de Locatelli, dichas sin tensión y sin lograr el tono elegíaco obligado de la segunda pieza. Mejor sonó el aria Nulla in mundo pax sincera, una de las más bellas composiciones de Vivaldi, que Espada salvó con voz cálida y delicada, aunque la orquesta se mantuviera raquítica y acartonada. Como propina el Cujus animam gementem del Stabat Mater de Pergolesi que la soprano entonó con confianza y considerable lirismo.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 7 de abril de 2014

6ª CRÓNICA FeMÁS/31 Un viaje del barroco al rock

31º Festival de Música Antigua de Sevilla

Hiro Kurosaki, violín. Alberto Martínez Molina, clave: Obras de Haendel, Couperin, Bach y Corelli. Espacio Santa Clara, viernes 4 abril 2014
Leo Rossi, violín. Javier Núñez, clave: Obras de Marchand, Couperin, Rameau, Mondonville, Duphly, Leclair, Balbastre y Guillemain. Espacio Santa Clara, sábado 5 abril 2014
Rafael Ruibérriz de Torres, flauta travesera. Ere Lievonen, fortepiano: Obras de Doppler, Carmen Ribas, Schubert, Kuhlau y Chopin. Espacio Santa Clara, domingo 6 abril 2014
Electric Pleasures: Juan Carlos Rivera, guitarra eléctrica y dirección. Consuelo Navas, tiorba. Teresa Martínez, vibráfono y percusión: Obras de Kapsberger, Rivera, Piccinini y Flores. Espacio Santa Clara, domingo 6 abril 2014

Hiro Kurosaki, que también actuará en el concierto de
La Ritirata el próximo jueves
Además de ser el más gracioso y carismático de los personajes que se han subido al escenario del Femás este año, Hiro Kurosaki es un virtuoso y un enamorado del violín barroco, capaz de transmitir todo su compromiso y pasión con una actitud de absoluta felicidad frente al instrumento. Por su parte Alberto Martínez Molina no se queda corto dominando las más complejas articulaciones y sonidos del clavicémbalo del que se revela un consumado maestro. Con un programa coherente en el que Haendel y Couperin se dieron la mano con su admirado Corelli, los dos artistas manejaron cómplices dúos amorosos, como el encantador, galante y delicado Rittratto dell’amore del francés, todo un alarde de expresividad; y enfrentados, como la muy contrapuntística cuarta de las sonatas de Bach, que Hurosaki convirtió en una ilustración de Orlando Furioso y a partir de la cual comenzamos a atisbar la genialidad de Martínez Molina. Las veintitrés enrevesadas variaciones sobre La Follia de Corelli se desplegaron con tanta sutileza como elegancia ornamental, mientras en las dos desenfadadas sonatas de Haendel en forma da chiesa - una al menos realmente compuesta por él - sus aparentes improvisaciones alcanzaron el nivel de lo sublime.

Leo Rossi
Como una prolongación de la noche anterior, los artistas locales Leo Rossi y Javier Núñez se presentaron con una propuesta parecida aunque de estética muy diferente. Autores poco frecuentados en nuestras salas y discotecas, contemporáneos de Jean Philippe Rameau, unos influyentes y otros influidos por él, ocuparon sus atriles. Un fascinante y muy bien dosificado viaje por la Francia decadente y prerrevolucionaria de Luis XV, a la sombra del Concert Spirituel y la Chapelle Royale, alternando teclistas (Louis Marchand, François Couperin, Jacques Duphly, Claude Balbastre) y violinistas (Jean-Joseph de Mondonville, Jean-Marie Leclair, Louis-Gabriel Guillemain), con lo que ambos intérpretes tuvieron ocasión de lucimiento, aunque la cuota de ocupación beneficiara al clavecinista, ya que incluso en algunas sonatas el teclado era el protagonista. Rossi dio buena muestra de la versatilidad que le ha llevado a ser numerario tanto en la Barroca como en la Sinfónica, si bien no pudo evitar cierta flacidez y un sonido apagado en algunos pasajes. Núñez no siempre mostró seguridad y definición al teclado, pero sí aportó mucho sentimiento en piezas como Les Cyclopes y L’Enharmonique de Rameau. La ocasión nos permitió conocer piezas de extraordinaria fuerza, como la muy original giga de la Sonata I de Mondonville o el estrepitoso minuetto de la Sonata II de Leclair.

Ere Lievonen
Rafael Ruibérriz convirtió una soirée vienesa en una matinée sevillana, con degustación de pestiños conventuales incluida y abundante e ilustrativa retórica sobre las piezas interpretadas por él a la flauta y el teclista finlandés Ere Lievonen al fortepiano. Precisamente en la presencia de este instrumento, propiedad de Yago Mahúgo, a quien una indisposición de última hora impidió abordar el concierto, radicaba el principal atractivo de una schubertiada que finalmente nos reveló muchos más. Mérito tiene prepararse en sólo un par de días tan complejo y exigente programa, así como adaptarse a un nuevo compañero, y sin embargo la empresa se saldó con equilibrio y complicidad. Un amable y encantador concierto en el que brilló la segunda de las tres Klavierstücke D.946 del autor de los Impromptus, donde se apreció la pulsación seca y amortiguada del instrumento frente a la más expansiva y reverberante del piano en el que estamos acostumbrados a escucharla; una particularidad que no afectó a la emotiva expresividad con la que Lievonen atacó la exquisita Mazurca Op.17 nº 4 de Chopin. Ruibérriz exhibió un sonido compacto, elegante y perfectamente fraseado en las piezas de salón de Doppler y Kuhlau, además de una enorme entrega y flexibilidad en la Fantasía sobre La Cachucha del clarinetista y teórico de la flauta español José Mª del Carmen Ribas; y sobre todo en la única composición de Schubert para flauta y fortepiano, las Variaciones sobre el lied Trockne Blumen de La bella molinera, que antes entonó la bellísima Rocío de Frutos con su habitual buen gusto, generosa proyección y sedoso timbre.

Juan Carlos Rivera y Consuelo Navas
El festival se abrió también a la música contemporánea con una original propuesta del gran guitarrista sevillano Juan Carlos Rivera, cuya puesta de largo tuvo lugar el pasado verano en las Noches del Alcázar, con un programa sensiblemente distinto pero siempre en torno al gran teórico y virtuoso de la tiorba, el guitarrón y otros instrumentos de cuerda pulsada, Johann Hieronymus o Giovanni Girolamo Kapsberger. Un trabajo de transformación y amplificación, a veces distorsionado, con la guitarra eléctrica como protagonista y la música del primer barroco sonando a Pat Metheny, Jonathan Goldsmith, rock ‘n roll (Colascione) y música de relajación (sarabanda). Rivera mantuvo la línea melódica, mientras una atenta y eficaz Consuelo Navas acompañó en la cuerda grave y Teresa Martínez al vibráfono, en ocasiones con efectos de acople, y una sutil percusión. Dos estrenos absolutos, uno muy jazzístico del propio Rivera en homenaje al compositor italoalemán, y otro del también sevillano Antonio Flores igualmente en torno a Kapsberger, con un carácter más comprometido y un interesante juego de timbres y posibilidades acústicas y eléctricas, redondearon este singular experimento.

Parte de este artículo publicado en El Correo de Andalucía el 8 de abril de 2014

jueves, 3 de abril de 2014

5ª CRÓNICA FeMÁS/31 Cuatro cabalgan juntos

31º Festival de Música Antigua de Sevilla

Hespèrion XXI. Jordi Savall, violas de gamba y dirección. Andrew Lawrence-King, arpa barroca. Rolf Lislevand, guitarra y tiorba. Pedro Estevan, percusión. Programa: Folías y Canarios del Antiguo y del Nuevo Mundo. Sala Joaquín Turina, 2 abril 2014

Savall, Lawrence-King, Lislevand y Estevan
Jordi Savall volvió al FeMÁS, a la misma sala en la que hace tres años tuvo que poner orden para resolver imprevistos de organización; esta edición afortunadamente todo está funcionando de forma modélica. Junto a Hèsperion XXI planteó un programa que prácticamente giró (o danzó) en torno a la folía y el arte de la glosa. Improvisaciones y variaciones que exigen una gran concentración y un alto nivel de compenetración y confianza entre los músicos. La estética del concierto recordó mucho a la selección que el propio Savall realizó hace dos décadas para la película de Pilar Miró El pájaro de la felicidad.

El grupo, que cumple justamente cuarenta años, se presentó con cuatro de sus máximos exponentes. Su experiencia y amistad juntos durante tanto tiempo propició unos efectos sensacionales; un recorrido desde la península a las colonias americanas (cachua, jarabe loco, guaracha) a través del tratado de glosas del renacentista Diego Ortiz, los estudios barrocos para guitarra del imprescindible Gaspar Sanz, las geniales improvisaciones según Antonio de Cabezón, las diferencias de Martín y Coll y las preciosas y populares glosas del sevillano Francisco Correa de Arauxo. Todo bajo un ambiente relajado, cálido e intimista, mimando los instrumentos y dominando sus registros emocionales y expresivos.

El lucimiento fue aflorando irremediablemente, sin pretenderlo, con momentos mágicos como el diálogo atento y ensimismado de Lislevand y Estevan en los canarios de Sanz, o del percusionista con Lawrence-King en el divertido y sensual Fandango de Santiago de Murcia que el arpista presentó con especial énfasis en su erotismo. Estevan pareció en ocasiones desafiar el ritmo con caprichosas cadencias, seguramente de propósito. En interpretaciones como la de Musical Humors del escocés Tobias Hume el violagambista hizo del instrumento una extensión de su propio cuerpo, ya fuera apianando sobrecogedoramente en la viola de gamba soprano o como en este caso frotando y agitando la baja. En las propinas una preciosa canción de cuna bretona y un clásico, las muzettes de Marin Marais, inimaginables sin invocar al maestro catalán.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 3 de abril de 2014

domingo, 30 de marzo de 2014

4ª CRÓNICA FeMÁS/31 De lo alternativo a lo riguroso

31º Festival de Música Antigua de Sevilla

Artefactum: Artefactum in Black, alter ego. Salón de actos Cajasol, domingo 30 marzo 2014.
The Hilliard Ensemble: Medieval English Music, Perotin and the Ars Antiqua. Santa Iglesia Catedral, domingo 30 marzo 2014.

Para celebrar su veinte aniversario, Artefactum repuso su espectáculo Artefactum in Black, alter ego. Ocuparon así el lugar que habitualmente el festival dedica a espectáculos alternativos y que reserva a la Sala Chicarreros, donde el año pasado actuó Uri Caine y hace algunos años se celebraba un singular festival de jazz. Alegres melodías y danzas extraídas de las Cantigas, los Carmina Burana y otras fuentes y manuscritos sirvieron de base para su correspondiente transformación en blues, canción francesa, bossa nova y rock, con instrumentos eléctricos – sensacionales David González e Ignacio Gil en Gahetta - y espíritus como el de Janis Joplin, Felipe Campuzano y el rock alternativo, flamenco y sinfónico, que tanto triunfó en Sevilla en la década de los setenta flotando en un ambiente amable y distendido. Agua Santacruz, Emma Alonso y Michelle Nickerson pusieron la voz, mientras Alberto Barea se atrevió con un irrepetible Stand by Me en perfecto estilo soul acompañado con instrumentos antiguos. Pura demostración de amor incondicional a la música, sin complejos ni prejuicios.

Cualquier amante de la voz humana tuvo una cita ineludible con The Hilliard Ensemble en un marco incomparable, especialmente para la ocasión, como es el coro de la Catedral; con ellos el certamen llegó a su ecuador. Celebrando su cuarenta aniversario y anunciando retirada, el cuarteto demostró que experiencia y buen gusto son un valor añadido a una presencia que va más allá de lo puramente testimonial. Por mucho que algunos de ellos acusen deterioro en la voz, es indiscutible que poseen unos timbres sedosos y sobrecogedores, dominando las gradaciones armónicas y dinámicas de forma sorprendente. Todo ello aplicado a un exquisito programa que deambuló entre la polifonía litúrgica inglesa del Renacimiento, la monodia y la Escuela de Notre Dame, sobresaliendo el exquisito Quam pulcra est de John Pyamour, el sensacional Viderunt omnes de Pérotin, todo un tiovivo de colores y sensaciones, y el fascinante Beata viscera del mismo autor, que el contratenor David James entonó con un seductor efecto teatral. Puro y singular deleite para el recogimiento y la relajación.
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 31 marzo 2014

3ª CRÓNICA FeMÁS/31 Inmersos en la música medieval

31º Festival de Música Antigua de Sevilla

Christophe Deslignes: La Convivencia. Espacio Santa Clara, viernes 28 marzo 2014.
Eloqventia: Chominciamiento di gioia. Espacio Santa Clara, sábado 29 marzo 2014.
Tasto Solo: Je loe amours. Binchois y Dufay en el manuscrito Buxheimer (c.1460). Iglesia de San Andrés, sábado 29 marzo 2014

Una de las propuestas más arriesgadas y exigentes de este Femás fue la protagonizada por el inquieto especialista francés Christophe Deslignes al mando de su organetto medieval u órgano portátil, instrumento surgido en el siglo XII quizás como modelo experimental de los grandes órganos góticos entonces en expansión. Con una mano manipulando el fuelle y la otra el teclado, sus escasas posibilidades polifónicas auguraban una experiencia difícil, pero su generosa proyección acústica, las gradaciones dinámicas que permite el fuelle, su sonido penetrante y sobre todo la imaginación y la creatividad de su intérprete, hicieron que la propuesta se digiriese con placer, como un buen cirujano que apenas provoca sufrimiento en el paciente. Un repertorio integrado por obras dinámicas (estampidas italianas y aragonesas, cantigas y piezas contemporáneas hasta de Milladoiro) e intimistas (Guillaume de Machaut, tradicionales sefardíes o el Polorum Regina del Llibre Vermell, obra recurrente en esta edición del festival), combinadas con creaciones propias y presididas por la improvisación; todo ello desgranado por un artista agradecido que manifestó su admiración por el grupo sevillano Artefactum, que la noche anterior protagonizó una velada junto a la cantante y arpista Patrizia Bovi.

Alejandro Villar y David Mayoral, integrantes de Eloqventia, acudieron a dar la bienvenida a una primavera que se resiste ataviados con un nutrido grupo de instrumentos de viento (flautas, gaitas, cuernos), cuerda (zanfoña, salterio) y percusión (panderos, campanas, doumbek y tambores) para recrear antiguas danzas (estampidas, saltarelos y sefardíes), unas muy dinámicas y otras relajadas y sensuales. Aunque exhibieron virtuosismo y versatilidad, acusaron cierta monotonía y falta de auténtica creatividad, no obstante agradecer su didáctica lección sobre los instrumentos utilizados.

David Catalunya y Guillermo Pérez
Por su parte, Tasto Solo amplió la gama instrumental con precedentes de instrumentos modernos, como los clavisimbalos de plectros (clave) y martillos (piano), la fídula (viola) o de nuevo el organetto (órgano), del que Guillermo Pérez es también un consumado especialista. Mucho han evolucionado en estos últimos años estos jóvenes intérpretes que para la ocasión fijaron su atención fundamentalmente en Gilles Binchois, uno de los compositores más influyentes del siglo XV, gran melodista y todo un renovador de la estética musical, y en el Buxheimer Orgelbuch, una de las fuentes más importantes de la época para instrumentos de teclado. Acometido todo con un carácter inconfundiblemente cortesano, como correspondería a la vinculación del autor con la corte de Borgoña, destacó la dulce y delicada voz de Annie Dufresne; lástima que ese fuera el tono y la estética que imperó en el desarrollo de todo el programa, sin apenas cambios de matices ni color, por mucho que no podamos discutir el virtuosismo de cada uno de los integrantes del conjunto.

Versión extensa del artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 26 de marzo de 2014

2ª CRÓNICA FeMÁS/31 Extensiones de luz sin sombra

31º Festival de Música Antigua de Sevilla

Akademie für Alte Musik Berlin: Obras de Johann Sebastian Bach, Carl Philipp Emanuel Bach y Johann Christian Bach. Fundación Cajasol, lunes 24 marzo 2014
Capella de Ministrers y Coro Lluis Vich Vocalis: Llibre Vermell de Montserrat. Iglesia de San Andrés, martes 25 marzo 2014

La luz proyectada por Bach durante el fin de semana se extendió al lunes, mientras la del Mediterráneo que guiaba a lo peregrinos de Montserrat se filtró por San Andrés al día siguiente. La Academia de Música Antigua de Berlín podría haber enviado a sus becarios, pero optó por sus maestros para sentar cátedra. Una elocuente representación de obras del autor de los Conciertos de Brandemburgo y dos de sus hijos sirvieron para dejar claro el magisterio de este conjunto en la arquitectura y el color de estos insignes compositores. La primera de las cuatro suites u oberturas orquestales de Johann Sebastian, la que tiene un mayor acento francés, sigue un estilo galante que el conjunto expuso con enorme limpieza, relieve y solemnidad, dejando apreciar con claridad todos sus niveles estéticos.

Del Concierto para violín, no se sabe si una versión del célebre 1056 para clave o si fue éste más bien una adaptación del de violín, George Kallweit ofreció una lectura precisa y muy bien articulada, si bien algo áspera y justa en expresividad. Mejor el exquisito y seductor oboe de Xenia Löffler en el Concierto para oboe Wq165 de Carl Philipp Emanuel, cuyas ligeras texturas fueron expuestas con tanto entusiasmo como emotividad. De su Sinfonía nº 5 Wq182 el conjunto ofreció una interpretación seria, impulsiva y vibrante, con un discurso contrastado y un especial énfasis en los ataques del vivo final, al igual que en la Sinfonía nº 6 Op. 6 de su hermano Johann Christian, cuyo final dinámico y tempestuoso enlazó perfectamente con el último movimiento de la Sinfonía nº 3 de Haydn que dejaron como propina tras los dilatados aplausos del público.

El códice bermellón, único ejemplar del Scriptorium que sobrevivió al incendio del Monasterio de Montserrat provocado por las tropas napoleónicas, contenía cantos y danzas para amenizar la vigilia de los peregrinos de manera controlada. Tras su paso por MAUS apenas hace dos meses, Capella de Ministrers regresó con otro de sus más de treinta espectáculos, en un año tan significativo que habría sido un acierto programar su último trabajo, El Greco. Presididos no por la Moreneta sino por Santa Marta, combinaron cantos gregorianos (Morir, ffrates, nos convé) con los diez cantos sacros en latín, catalán y occitano del manual. Un elegante sentido de la teatralidad fue el marco en el que los músicos desplegaron sus excelentes cualidades en torno a la muerte como destino que afrontar sin miedo y con espiritualidad – seductor David Antich en las flautas e hipnótico Juan Manuel Rubio al salterio – arropando la voz cándida y amable de Pilar Esteban, hasta límites estremecedores en Mariam, Matrem Virginem, entonada y en estilo de Luis Vicente, y solemne del Coro Lluis Vich, todos bajo la atenta y entregada mirada de Carles Magraner.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 24 de marzo de 2014

1ª CRÓNICA FeMÁS/31 Aires frescos y barrocos para una edición gótica

31º Festival de Música Antigua de Sevilla
Christophe Rousset y Les Talens Lyriques: Piezas de clave en concierto y Orphée (Cantata para voz solista y sinfonía) de Rameau. Fundación Cajasol, sábado 22 marzo 2014
Manfredo Kraemer y Orquesta Barroca de Sevilla: Conciertos de Brandemburgo Nos. 5, 6 y 3 de Bach. Fundación Cajasol, domingo 23 marzo 2014
La Hispaniola: Norma ludendi Contrapunctus I, II, III, VIII, IX, XI y XIV de El arte de la fuga, y Canon per Augmentationem in Contrario de Bach; Sonatas I y IV de las 10 Sonatas en 4 partes, y Fantasías a 4 y 5 de Purcell. Espacio Santa Clara, domingo 23 marzo 2014

Christophe Rousset
Insistimos en la conveniencia de dotar de alma protocolaria y calidez los conciertos de apertura y cierre de certamen como éste, para que no se conviertan en otras citas más; claro que sabida es la escasa tradición para la elocuencia de nuestro pueblo. En este marco el primer fin de semana de la trigésimo primera edición de un FeMÁS centrado en el gótico fue paradójica y eminentemente barroco. El ya mítico Christophe Rousset al frente de una mínima representación de sus Talens Lyriques se constituyó en embajador de lujo de la efemérides del fallecimiento de Jean-Philippe Rameau, de cuya conocida vertiente lírica se hizo eco la cantata Orfeo, con la versátil y ecléctica soprano Valérie Gabali conduciendo esta tragedia mitológica con voz rotunda, segura y generosa, timbre agradable y grueso más cercano al de mezzo, habilidad para frasear y ornamentar, y un temperamento teatral excesivo. Rousset optó por ofrecer las cinco piezas para clave en concierto de Rameau, de las que ya pudimos escuchar algunas en versión para dos claves el año pasado por Pierre Hantaï y Skip Kempe, en combinación de violín y viola de gamba; también se puede hacer con flauta y viola o las más recurrentes en sexteto de las que el conjunto tiene registrada una estupenda versión. Aunque la esencia de la colección sea el clave, del que el músico galo hizo una extraordinaria exhibición de agilidad, lirismo y articulación, el peso en esta ocasión recayó fundamentalmente en el violín de Gilone Gaubert-Jacques, que decepcionó en un primer concierto en el que no encontró el tono ni el equilibrio y abundó en toques secos y cortantes, pero remontó a partir del hermosísimo segundo, con mayor equilibrio y dosis de lirismo, para desembocar en un impecable quinto, especialmente un brillante Forqueray. La viola da gamba de Lucille Boulanger apenas traspasó un nivel discreto, casi ausente, durante toda la velada.

Manfred Kraemer
Una vez más nuestra Barroca nos encandiló y hasta estremeció con sus formidables versiones de tres de los famosos Conciertos de Brandemburgo de Bach; toda una lección de energía, compañerismo, entusiasmo y brillantez que dio al término interpretación el doble sentido que en inglés tiene para juego. Algunos nuevos rostros insuflando aire fresco sin menoscabar la calidad de un conjunto otra vez reducido pero en el que no se echaron en falta robustez, cuerpo ni color, sobresaliendo las sobrecogedoras cadencias de Alfonso Sebastián al clave, el diabólico dúo entre Manfredo Kraemer y Andoni Mercero, los refuerzos de Johanna Rose y Rami Alqhai en las violas da gamba, el efecto dominó en violas y violines o los sugerentes reforzandi y diminuendi de todo un conjunto bendecido por una gracia divina.

Vie Sul Mare, antecedente de La Hispaniola
El frenesí continuó por la noche con el conjunto La Hispaniola, integrado por miembros de la propia Barroca, que con su esmerada y virtuosa interpretación de ocho piezas de El arte de la fuga dejaron claro que quienes aún sostienen que se trata de una página austera y difícil para el oído se equivocan. Los cinco intérpretes, con la ayuda espontánea de una ilustrada joven del público sosteniendo en la viola da gamba la nota sobre la que se asienta una de las fantasías de Purcell, desgranaron un programa riguroso y exigente que convirtieron en colmado de belleza, melancolía y espiritualidad. Obras del joven inglés, incluidas dos de sus sonatas en cuatro partes, combinadas con un crepuscular Bach, unidos por la escritura contrapuntística de forma tan didáctica que incluso las ofrecieron en combinaciones a cuatro, cinco o única voz del clave para ilustrar varias de sus múltiples posibilidades tímbricas, finalizando antes de la propina, un canon minimalista del alemán, con el contrapunctus XIV, interruptus per mortem.

Versión extensa del artículo publicado en El Correo de Andalucía el 24 de marzo de 2014