Mostrando entradas con la etiqueta Cajasol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cajasol. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de abril de 2018

JOSÉ LUIS NIETO: IBERIA EN EL CORAZÓN

Concierto extraordinario de Juventudes Musicales de Sevilla. José Luis Nieto, piano. Programa: Suite Iberia, de Albéniz. Sala Chicarreros de la Fundación Cajasol, lunes 9 de abril de 2018

No es habitual que nos pronunciemos sobre los resultados artísticos de un evento como éste, concebido para apoyar con la taquilla una buena causa, la rehabilitación y saneamiento de las infraestructuras de Juventudes Musicales, una institución que tanto ha hecho por la música en nuestra comunidad desde hace más de sesenta años. La respuesta del público fue generosa, aunque no pudiese colgarse el cartel de completo. La del artista convocado lo fue aún más, volcado en unas páginas que ha engullido y deglutido para ofrecerlas con toda la fuerza y la pasión que el reto merece. José Luis Nieto, que se adelantó en un mes al concierto que sobre la misma obra ofrecerá el pianista cubano Jorge Luis Prats en el Maestranza, puede presumir de poseer el mismo espíritu inquieto, viajero y entusiasta que el propio Albéniz. Quizás por ello y porque disfrutamos mucho con su visión de Iberia, hemos decidido dedicar algunos elogios a su singular concierto en Sevilla.

Natural de El Gastor, hace tiempo que el pianista gaditano reside fuera de España por motivos personales y profesionales, por lo que su acercamiento a la inmortal página del compositor catalán, centrada además en Andalucía, se enriquece con la misma mirada de nostalgia y admiración que impulsó su composición hace más de un siglo. Mientras la mayoría de los intérpretes cuando se enfrentan a la suite completa prefieren hacerlo sin interrupción, al menos durante la ejecución de cada uno de sus cuatro cuadernos, Nieto invita al aplauso tras cada una de las doce piezas, podría pensarse que reivindicando su carácter individual, tal como postulan muchos musicólogos hoy en día, si no fuera porque de sus didácticas locuciones se intuye que el pianista considera la obra como un todo sólido y coherente. Simpático, sin complejos y, sobre todo, apasionado, Nieto destiló explicaciones y anécdotas sobre cada página, metiéndose al público en el bolsillo sin dificultad.

Sin partitura, el pianista arrancó con una Evocación de marcado carácter nostálgico y acertado aire ensoñador, espíritu que repitió en una Almería henchida de melancolía. Éstas fueron, junto a otras páginas como Málaga o Lavapiés, de las pocas partituras que ofreció con concisión y espíritu académico. Para el resto reservó un lenguaje muy personal, puede que demasiado brusco para algunos, impetuoso y decididamente apasionado, siempre rápido, marcando bien el ritmo, incluso apresurado, casi comiéndose pasajes y acordes, pero nunca indiferente. Donde otros pecan de academicismo rutinario provocando desinterés, Nieto consigue captar toda nuestra atención y seguir cada quiebro y acento con inusitado entusiasmo. Visiones como las que ofreció de Triana, por ejemplo, se encuentran fuera de los límites de lo ortodoxo, pero ni chirrían ni molestan; no siempre convencen, pero inquietan y alimentan nuestra curiosidad, justamente lo que Albéniz recomendaba, que cada intérprete emplee su imaginación para reinventar el ciclo y descubrir todos sus aspectos, explícitos o no. Después de Eritaña, el propio pianista confesó que no cabía propina sin deshacer el encanto generado en comunión con una página inigualable del pianismo universal.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

sábado, 28 de febrero de 2015

OBS: ESCAPARATE DE MÚSICA DE CÁMARA BARROCA ESPAÑOLA

Temporada 2014/2015 de la Orquesta Barroca de Sevilla. Solistas de la OBS.
Programa: La Sonata en el S. XVIII español (Triosonatas nº 2 y 3 de Joan Baptista y José Pla; Sonata VI de Francisco Manalt; Sinfonia a due violoncelli de Giacomo Facco; Sonata de flauta travesera y baxo de Manuel Cavazza).
Sala Joaquín Turina, viernes 27 febrero 2015

Ventura Rico, Mercedes Ruiz, Alejandro Casal, Alexis Aguado
y Guillermo Peñalver en el Gran Teatro de Falla de Cádiz
Una de la facetas más interesantes de la Orquesta Barroca de Sevilla y que seguramente le reportó muchas papeletas para lograr ese merecido Premio Nacional de Música, es su labor de recuperación del patrimonio musical español del período, que al margen de Boccherini y Scarlatti, italianos afincados en Madrid, apenas ha tenido relevancia ni divulgación. Con un programa casi idéntico al presentado el pasado noviembre en el Festival de Música Española de Cádiz, los solistas de la orquesta repasaron, una vez más brevemente, el trabajo de algunos destacados compositores de la época, con resultados discretos tanto en la calidad de las piezas como en su ejecución.

Los hermanos Pla fueron autores de más de treinta sonatas para trío de violín y dos flautas, de las cuales las seis publicadas en Londres son quizás las más importantes. De ellas el conjunto ofreció dos que evidenciaron su carácter amable y juguetón, si bien la nº 2 lució destemplada y parsimoniosa, por momentos desafinada, con falta de claridad y diálogo entre un violín abigarrado y un violonchelo desentonado. Inconvenientes que se esfumaron al final del concierto con el Triosonata nº 3, mejor conjugado y con mayores dosis de lirismo por parte de Alexis Aguado, que por fin encontró el tono justo y equilibrado. Un toque que le faltó en la muy interesante Sonata VI del compositor de la Corte de Fernando VI Francisco Manalt, cuyo único legado para el violín se encuentra archivado en la Biblioteca Nacional; su ánimo doliente y apesadumbrado encontró sólo un reflejo parcial más en la parte del chelo que en el violín, que aún no había encontrado la dosis de lirismo necesaria.

Del compositor italiano afincado en la Corte de Felipe V, Giacomo Facco, se ofreció una pieza para dos violonchelos reducidos a un solo de Mercedes Ruiz apoyado en el bajo de Ventura Rico, donde por fin comulgamos con el prodigioso fraseo de la intérprete. De la misma forma que Guillermo Peñalver salvó con holgura la dificilísima pieza concebida por Manuel Cavazza para examen de aspirantes a la Real Capilla, aunque puntualmente tropezara con algunos inconvenientes de fiato y cambio de registro, su aportación a las piezas de los Pla se saldó con agilidad y generosa amabilidad. Alejandro Casal al clave mantuvo en todo momento el tono justo y digno.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 4 de diciembre de 2014

IRINA LÉVIEN, TRIUNFADORA DE NUEVAS VOCES ENTRE MUCHO TALENTO

XII Certamen de Nuevas Voces Ciudad de Sevilla. Organizado por la Asociación Sevillana de Amigos de la Ópera. Con las voces de Urszula Bardlowska, Laura Colina Donosti, Belén Roig, Jesús Cantolla, Virginia Blanco Pérez, Esmeralda Espinosa, Irina Lévian, Marta Illescas de la Torre y Sebastiá Peris i MarcoSalón de Actos Cajasol, miércoles 3 de diciembre de 2014

Irina Lévian
La Cultura necesita a las instituciones públicas para impulsarla y potenciarla, pero es la iniciativa privada la que resulta imprescindible para agitarla y darle vida. Antes que el Teatro de la Maestranza devolviera a la ciudad su compromiso con la ópera ya existía la ASAO (Asociación Sevillana de Amigos de la Ópera); y sólo una década después decidieron materializar su vocación de agitadores culturales con un certamen anual que corona cada año una voz joven y fresca, facilitándole la proyección que merece. La idea empezó naturalmente con humildad y pocos recursos, pero hoy en su décimosegunda edición, aunque la humildad permanece, la convocatoria ha conseguido aglutinar más de una treintena de solventes candidaturas.

Belén Roig
De ellas nueve lograron subir el miércoles al escenario y, acompañadas por el pianista Juan Carlos Ortega, demostraron sus aptitudes en una primera parte dedicada a la lírica española y una segunda de carácter operístico. La soprano ucraniana Irina Lévian fue quien más convenció al público, cuyo premio le otorgó el Real Círculo de Labradores, y al jurado, entre los que figuraban Lorenzo Ramos, director de la Orquesta de Córdoba y Ana Esteban, jefa de producción del Maestranza, que la reconocieron como ganadora de esta edición. Aunque su voz se acerca más a la tesitura de mezzo se atrevió con el aria de Odabella de Attila de Verdi, exhibiendo potencia, proyección y poderosos agudos, aunque tendrá que trabajar más para corregir algunos defectos en la modulación y las transiciones. La valenciana Belén Roig destacó por su elegancia y exquisitez en el fraseo, tanto en la difícil La maja y el ruiseñor de Granados como con el aria de Micaela de Carmen, siendo reconocida como mejor intérprete de música española. El Premio de la Fundación Cajasol fue a manos de Esmeralda Espinosa, una voz sólida, segura y centrada, completa en matices aunque de actitud demasiado melodramática. Las cuatro grandes orquestas de nuestra comunidad se han unido para hacer realidad la proyección de estas intérpretes.

Esmeralda Espinosa
El nivel fue tan alto que todos y todas merecían premio, el timbre sedoso y la autoridad heroica del barítono Sebastiá Peris i Marco, el desparpajo de Virginia Blanco, que escogió partituras de muy difícil ejecución con las que exhibió un don rotundo para la coloratura; o la simpatía de la polaca Urszula Bardlowska, rumbosa en la Canción negra de Montsalvatge aunque algo destemplada y corta de delicadeza en la Canción a la luna de Dvorak. Al piano disfrutamos de Husan Park, sensible y delicada acompañando a Belén Roig, y Alberto Martín Díaz, de Vélez-Málaga, gran pianista de marcado lirismo, haciendo lo propio con Bardlowska. La acústica de Chicarreros es seca y deficiente, así que esperemos recuperar la sala Joaquín Turina, para la ciudad y para la próxima edición.

Versión extensa del artículo publicado en El Correo de Andalucía el 5 de diciembre de 2014

domingo, 30 de noviembre de 2014

COIN, SINKOVSKY Y LA BARROCA: DOS MAESTROS Y UN CONJUNTO REBELDE

2º concierto de la temporada 2014/2015 de la Orquesta Barroca de Sevilla. Christophe Coin, cello y director. Dmitry Sinkovsky, violín. Programa: Sturm & Drang (Obertura de 'Il Tobia' de García Fajer; Concierto para violín nº 4 de Facco; Conciertos para cello Wq. 170 y 171 de C.P.E. Bach; y Sinfonía Fm12 de Ordóñez). Sala Joaquín Turina, sábado 29 de noviembre de 2014

El virtuoso ruso Dmitri Sinkovsky
De regreso de una pequeña gira con el mismo programa que les ha llevado al Auditorio Hospería Fonseca de Salamanca y el Auditorio Nacional en Madrid, la Barroca desembarcó en la sala Joaquín Turina, donde afortunadamente continuarán su temporada de conciertos. Dos solistas de excepción le acompañaron, el ya familiar Christophe Coin, y Dmitry Sinkovsky, que a la larga se convirtió en el verdadero director, pendiente en todo momento de cada miembro del conjunto, sus entradas y ataques, y de que todo sonara con el equilibrio y empaste necesarios.

Centrándose de nuevo – ya lo hicieron en febrero pasado – en el trescientos aniversario del cada vez más imprescindible Carl Philip Emmanuel Bach, interpretaron dos de sus tres conciertos para violonchelo; en realidad se trata de transcripciones de conciertos para clave que luego adaptó también a flauta, de los que Coin ofreció unas versiones más cargadas de lirismo, elegancia y delicadeza que de verdadero drama. Casi sin rozar la cuerda, por puro magnetismo, el genial violonchelista extrajo un sonido sedoso del instrumento, con un meditado fraseo y provecho de la generosa inventiva en articulaciones y contrastes de la obra de este representante del Sturm & Drang que marcaría más adelante las pautas del Romanticismo. Sus cadencias fueron de un virtuosismo y una expresividad fuera de serie, mientras nuestra orquesta mostró ese carácter rebelde que identifica su sonido y su estilo independientemente de quien la dirija.

En el programa también disfrutamos de la alegría electrizante e idílica de la Obertura del Oratorio Il Tobia del compositor español afincado en Nápoles Francisco Javier García Fajer, Lo Spagnoletto, contemporáneo de Carl Philip aunque destilando todavía ecos del Barroco italiano y francés. Entre saltos y bailes, Sinkovsky se dejó seducir por la fuerza de un conjunto que destacó de nuevo en ímpetu, marcados contrastes y ataques enérgicos. El violinista se lució ampliamente con uno de los conciertos de Giacomo Facco, natural del Véneto pero afincado en la Corte de Felipe V; obras apenas descubiertas en México hace cincuenta años y que evocan a Vivaldi con ese estilo inquieto que dejó muy bien reflejado Sinkovsky, tan virtuoso como esteta. Una de las muchas sinfonías de Karl von Ordóñez, austriaco de ascendencia española y próximo a Haydn, completó la sesión; la orquesta la abordó con su proverbial personalidad y precisión, y con el habitual entusiasmo que les caracteriza.
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía el lunes 1 de diciembre de 2014

domingo, 22 de junio de 2014

RENOVACIÓN GENERACIONAL Y ESTÉTICA EN LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DE LA MÚSICA POR LA BARROCA DE SEVILLA

Joven Orquesta Barroca de Sevilla y Solistas de la OBS: El Barroco más joven (Obras de Corelli, Purcell, Haendel, Telemann y Vivaldi). Sala Joaquín Turina de la Fundación Cajasol, viernes 20 de junio de 2014

Componentes de la OBS y DJ Manu Ventura: Electrobarroco (Obras de Haendel, Pachelbel, Bach, Vivaldi, Boccherini y Rameau). Patio del CICUS, sábado 21 de junio de 2014

Valentín Sánchez Venzalá
Un año más la Barroca se asomó puntual a la celebración del Día de la Música, esta vez con una doble propuesta, la primera cerrando la temporada de conciertos y la segunda jugando con la osadía y la experimentación. En ambos casos los más jóvenes fueron los protagonistas, por un lado como exponentes de la nueva cantera de músicos que garantizan la continuidad y expansión del conjunto, y por otro como destinatarios de una invitación en la que la ortodoxia se dio la mano con la electrónica bailable.

Bajo la dirección de Valentín Sánchez, artífice de la formación de estos jóvenes intérpretes de la música barroca, algunos de ellos retoños de miembros de la actual plantilla de la orquesta, la Joven Barroca dio buena muestra de su entrega y esfuerzo, paralelos al cumplimiento de sus consabidas obligaciones académicas. Con gran empuje y energía atacaron La llegada de la Reina de Saba de Haendel y el Concierto Grosso nº 4 de Corelli. Con Purcell desplegaron suficiente versatilidad como para alternar con acierto los momentos más delicados con los más vibrantes, como esa Chacona final de la Suite para cuerdas Z.770 que hicieron sonar de forma impecable. Sólo en el Concierto para cuatro violines de Telemann evidenciaron algo de inseguridad y desconfianza, quizás por la ausencia de continuo en esta pieza, brillando de cualquier modo la agilidad y el sonido sedoso de Adriana Puentes. Guillermo Peñalver ofreció un Concierto para flauta nº 5 de Vivaldi lleno de chispa y espontaneidad al que los jóvenes se plegaron con total soltura.

Combinar obras imprescindibles del barroco más popular, interpretadas por Sánchez, Castelló, Navarro, Mercedes Ruiz al cello y Alejandro Casal al clave, con las versiones electrodance que preparó el DJ Manu Ventura, fue la propuesta del sábado, si bien nadie se atrevió a aceptar la invitación de convertir el patio del CICUS en pista de baile. La intención de acercar la música culta al público más juvenil es loable, pero el resultado evidenció falta de conciliación, mientras la necesaria amplificación lastró la interpretación de los músicos, perdiéndose profundidad en los planos sonoros. El trabajo de Ventura estuvo muy cerca de lo convencional, rap incluido en el Canon de Pachelbel. La Folia de Vivaldi, la Sarabanda de Haendel, el Air de Bach y la Música nocturna de Boccherini fueron otras de las piezas carne de experimentación.
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 23 de junio de 2014

lunes, 2 de junio de 2014

ÁLVARO ALBIACH AL FRENTE DE LA ORQUESTA DE ESTUDIOS MUSICALES BARENBOIM-SAID

Concierto de la Orquesta de la Academia de Estudios Orquestales de la Fundación Barenboim-Said. Cuca Escribano, narradora. Álvaro Albiach, director. Programa: Pedro y el lobo Op.67, de Prokofiev; Concierto para pequeña orquesta Op.34, de Rousel; El buey sobre el tejado Op.58, de Milhaud. Sala Joaquín Turina de la Fundación Cajasol, domingo 1 de junio de 2014

Álvaro Albiach
Con el muy encomiable propósito de donar lo recaudado al Banco de Alimentos de Sevilla, la Academia de Estudios Orquestales de la Fundación Barenboim-Said dio su particular concierto de fin de curso con un programa en cierto modo bastante particular. Lo es por programar ese cuento musical concebido como obra educativa y de entretenimiento que es Pedro y el lobo, quizás de forma muy consciente dado que dicha fundación tiene a los niños como principales beneficiarios. Y porque Albert Roussel es un compositor poco transitado y no es habitual en estos lares escuchar en directo El buey sobre el tejado de Milhaud, mucho menos solo tres días después de que su otra obra más representativa, La creación del mundo, se interpretara en la Sala Manuel García del Maestranza.

Cuca Escribano
Convocado para la ocasión, el actual director musical de la Orquesta de Extremadura, Álvaro Albiach, dio muestras de irregularidad frente a la plantilla de jóvenes estudiantes. Si bien el mayor defecto residió en la falta de madurez técnica y expresiva de los músicos, lógicamente aún en fase de progreso y perfeccionamiento, la batuta logró superar en este sentido algunos escollos, dotando al conjunto del ímpetu y la viveza convenientes. Pero en otro orden de cosas la suya fue también una dirección hosca y a menudo poco elegante. Por estos derroteros derivó su visión de la famosa pieza de Prokofiev, a la que la actriz utrerana Cuca Escribano, de quien hacía tiempo que no teníamos noticias, aportó su gracia y simpatía, logrando una narración animada y ganándose una vez más nuestra sincera admiración. Si a lo largo de la interpretación de esta página imperó la corrección y la claridad en las líneas de exposición, la marcha final sonó más grotesca de lo habitual a causa de cierto desorden y sobrecarga expresiva.

El Concierto para pequeña orquesta que Roussel compuso en 1927 es una obra discreta y sutil, de corte neoclásico dentro de una tradición muy francesa en la época de combinar romanticismo y ocasionales destellos de atonalidad y disonancia. Bien expuesta pero erróneamente concebida, su andante apenas logró transmitir poesía a pesar de los esfuerzos de las maderas y la cuerda sostenida. Su final de acordes densos y esencia politonal fue expuesto con brío pero mucho desorden. Desde siempre El buey en el tejado me ha inspirado esa música que sonaba en películas españolas, francesas e italianas, generalmente musicales, pretendiendo emular a Hollywood pero sin la elegancia ni la calidad en la interpretación musical exigibles. Música pachanguera digna de verbena de pueblo, machacona y poco distinguida. A muchos les parecerá un sacrilegio leer esto, y sin embargo sentía mucha curiosidad por cómo la resolverían Albiach y esta orquesta efímera, sólo para constatar que potenciaran esos defectos apuntados en la partitura, si bien acertaron en la recreación de los contagiosos sincopados (tangos, congas, sambas...) de esta pieza con forma de rondó, no tanto en la supuestamente dulce melodiosidad de sus temas populares brasileños, que al menos expusieron sin sentimentalismos.

martes, 20 de mayo de 2014

CARMIGNOLA Y LA BARROCA AL SERVICIO DE UN COMPOSITOR CONTROVERTIDO

Orquesta Barroca de Sevilla. Giuliano Carmignola, violín y dirección. Programa: El virtuosismo italiano (Sinfonía RV111, Conciertos a 4 RV128 y 118, y Conciertos para violín RV187, 281, 254 y 283 de Vivaldi). Sala Joaquín Turina de la Fundación Cajasol, lunes 19 de mayo de 2014

Vivaldi es hoy un compositor tan admirado como lo fue hace décadas despreciado. Pocos se atreven en la actualidad a negar sus virtudes y excelencias, de la misma forma que también eran pocos quienes durante la primera mitad del pasado siglo se atrevían a defenderlo. Y sin embargo no es una mera cuestión de modas, más bien de desconocimiento. El olvido del que fue pasto durante tanto tiempo propició que se desconfiara de su mérito, algo que se ha ido superando con el paulatino descubrimiento de piezas tanto instrumentales como vocales, aglutinando lo que hoy se nos antoja una obra inabarcable. Giauliano Carmignola ha cimentado su carrera apoyándose fundamentalmente en el estudio, el análisis y la interpretación de la música del prete rosso, lo que no le ha impedido especializarse también en otros compositores de la época como Locatelli o Tartini, e incluso adentrarse con éxito en el universo clásico de Mozart, Haydn y hasta unos jóvenes Schubert y Mendelssohn, como demostró en la 28ª edición del FeMÁS también junto a nuestra orquesta barroca. Su autoridad en Vivaldi resulta por ello incontestable, y sin embargo puede no resultar del agrado de todos y todas.

Su propuesta junto a la formación fundada por Ventura Rico se centró en una serie de conciertos no enmarcados ni en las famosas colecciones con título del compositor de Las cuatro estaciones (L’stravaganza, L’Estro armonico o Il cimento dell’armonia e dell’invenzione por poner algunos ejemplos) ni con las que se engloban con un número de opus. Una selección ciertamente insólita y rebuscada de entre la ingente cantidad de piezas creadas en su mayoría para el violín por el autor veneciano. En otras ocasiones hemos destacado el inconveniente de dedicar un concierto entero a un solo compositor, lo que en el caso de Vivaldi, en el que los esquemas armónicos y registros se repiten muy a menudo, acentúa su carácter monótono. Concebido con un tono teatral evidente desde la apertura con la Sinfonía RV111, el propio Carmignola potenció esa teatralidad exhibiendo su malestar por la fuerte iluminación y el calor que ello le provocaba. Personal y sinceramente creemos que se podía haber ahorrado ese exhibicionismo a veces incluso histriónico, por respeto al público y por no contagiar los resultados musicales del evento. En compensación puso la nota simpática al emular los acordes del Gran Vals de Tárrega que sirven de base para un conocido tono telefónico cuando éste sonó merced al despiste y falta de consideración de un asistente del público.

Carmignola atacó estos conciertos desde el virtuosismo técnico, alardeando de agilidad y flexibilidad en el fraseo y haciendo uso de ornamentaciones basadas en el buen gusto, el equilibrio y la creatividad. En cuanto a lo expresivo se decantó por una visión áspera y austera de las obras, perjudicando su belleza tímbrica y armónica, y supeditando en tal grado el trabajo del resto de los miembros de la orquesta que prácticamente la empobreció. Así fue al menos durante la primera parte, justo en la que más mostró su incomodidad ante unos focos que por otro lado ya debían serle familiares. Porque en la segunda emergió la orquesta que conocemos, con menos interrupciones entre movimientos para afinar y un mayor empuje incluso en la cuerda grave, que tan mermada nos pareció en la primera mitad, alcanzándose ese brillo al que nos tiene acostumbrados y al que por fin pareció plegarse un Carmignola que se lució especialmente doliente y moderadamente temperamental en los sentimentales largos. No es cuestión a estas alturas de discutirle su excelencia en el instrumento y el autor, pero confiábamos que nos dejara más satisfechos esta anhelada comparecencia.

domingo, 18 de mayo de 2014

EL LEGADO DE AYER Y DE HOY DE LA BÉTICA DE CÁMARA

Orquesta Bética de Cámara. Paula Coronas, piano. Michael Thomas, director. Programa: Divertimento K137, de Mozart; Noches en los jardines de España, de Falla; Vals triste, de Sibelius; Sinfonía de Cámara, de Brahms/Thomas. Sala Joaquín Turina de la Fundación Cajasol, domingo 18 de mayo de 2014

Seguimos celebrando la recuperación de la Bética de Cámara, aunque los resultados no siempre sean satisfactorios. La penúltima cita de esta temporada ofrecía a priori dos destacados atractivos relacionados con su propio patrimonio, durante largo tiempo custodiado con mimo y mucho respeto en sus itinerantes archivos. El primero data de su época fundacional y se trata del arreglo de las Noches en los jardines de España preparado para la propia orquesta por Eduardo Torres, entonces crítico musical y maestro de capilla de la catedral hispalense así como miembro fundador del conjunto junto a Falla y Segismundo Romero. El segundo nos lleva a la actualidad de la mano de su propio director, Michael Thomas, que con su transcripción del Quinteto de cuerdas nº 2 en Sol mayor Op.111 de Brahms, parece querer enmendarle la plana al compositor alemán.

Otras veces se han arañado mejores prestaciones de la joven plantilla de la orquesta. En esta ocasión sin embargo piezas como el Divertimento K137 de Mozart y el Vals Triste de Sibelius adolecieron de falta de mayor empuje y mejor compenetración entre las familias instrumentales, además de cierta inseguridad traducida en alarmante languidez en la cuerda, especialmente la aguda. Un Mozart tosco y plúmbeo, lejos de la ligereza que caracterizan estas serenatas o pequeñas sinfonías, se unió a un Sibelius más nostálgico que desolador, perjudicado por unos cambios de registro y color faltos de sutileza y naturalidad. Las escasas dos semanas que separan ésta de la interpretación que de la página de Falla realizó Achúcarro junto a la Sinfónica de Sevilla, perjudicó en cierta medida a la pianista y profesora malagueña Paula Coronas, a pesar de que la suya fue una ejecución técnicamente impecable y correcta en color y expresividad. La versión de Torres prescinde de trombones, percusión y celesta, y reduce las trompas a dos, aunque a juzgar por la dirección de Thomas diríamos que consiste más bien en inflar de decibelios la participación de la orquesta, sepultando en más de una ocasión el trabajo de la pianista, transmitiendo una inconveniente sensación de pesadez, y dejando cualquier atisbo de elegancia y sutileza fuera de juego.

Siempre se echa de menos en los programas de mano de esta orquesta información sobre las piezas a interpretar en lugar de insistir en la historia de la formación. Esta vez aún más merecía explicarse los detalles de esos arreglos de Torres para la obra de Falla, y sobre todo los del propio Michael Thomas sobre el Quinteto de Brahms aludido. Hasta que se dirigió al público no supimos qué pieza del autor se escondía tras la Sinfonía de Cámara con la que la ha bautizado el fundador y antiguo miembro del Cuarteto Brodsky. Parece ser que siempre que la interpretaba junto al resto de los miembros del cuarteto sentía que le faltaba cuerpo, por lo que decidió orquestarlo primero para cuerdas, añadiéndole más tarde metales y maderas, aunque a juzgar por la exhuberancia instrumental de la que la ha dotado más bien merecería una orquesta sinfónica; no en vano Brahms comenzó a concebir esta pieza de cámara como una quinta sinfonía. Lo cierto es que el espíritu de Brahms apenas se intuye tan sólo en su tercer movimiento, un poco allegretto, de carácter melancólico y encantador. El allegro non troppo ma con brio inicial evoca más bien el estilo épico de Strauss bajo su exuberante manto orquestal; en este punto conviene celebrar el excelente trabajo de los metales. Su segundo movimiento acierta en su carácter apasionado, aunque ni orquestación ni interpretación hicieron justicia a la delicadeza de la pieza. Y su final, danza zíngara incluida, recuerda más a Mendelssohn que a Brahms. De cualquier manera son licencias permitidas a un músico apasionado y entregado a su profesión, generoso y bondadoso, que afincado en nuestra tierra exhibe también una sana devoción por nuestro pueblo.

sábado, 12 de abril de 2014

8ª CRÓNICA FeMÁS/31 Cantos sin límites ni fronteras

31º Festival de Música Antigua de Sevilla

Zefiro Torna & Vocalconsort Berlin con Ghalia Benali. Jurgen de Bruyn, director musical. Folkert Uhde, dramaturgia. Jörg Bittner, escenografía e iluminación. Programa: The Allegory of Desire. El Cantar de los Cantares en las tradiciones occidental y oriental. Sala Joaquín Turina, viernes 11 abril 2014

La muy celebrada en todos los aspectos trigésimo primera edición del FeMÁS terminó con una propuesta muy especial, un espectáculo protagonizado por una multiculturalidad de obras barrocas, renacentistas, medievales y contemporáneas alternadas y entremezcladas, que estrecharon lazos entre dos mundos opuestos pero obligados a convivir como son oriente y occidente. El pretexto, El Cantar de los Cantares o Cantar Superlativo de Salomón, como tantos otros pasajes bíblicos, compartido por diversas religiones cada una con su particular explicación. La poética crónica de dos amantes destinados a estar separados pero siempre con la esperanza de volver a juntarse, que Zefiro Torna, el aclamado Vocalconsort de Berlín, tan ligado a la Academia de Música Antigua que protagonizó una de las primeras citas del festival, y la polifacética cantante tunecina Ghalia Benali, convirtieron en un canto refinado y exquisito en favor de un mundo sin fronteras habitado por el amor y la tolerancia.

Una obra dramático-lírica de inconfundible sentido alegórico que sirvió como base para una sucesión de embriagadoras piezas interpretadas con un preciosista sentido escenográfico, en el que sin embargo costó trabajo entrar por falta de unos subtítulos que ayudaran a seguir la esmerada dramaturgia. Pero una vez comprendida la intención, deslizarse por la dulce polifonía de John Dunstable, la monofonía de amplios rangos tonales de Hildegard von Bingen desde un lateral de la sala, el ars nova de Machaut, el fluido lirismo de Schütz iluminado como un cuadro de Caravaggio, el canto sacro de Orlando di Lasso, el estilo concertado de Alessandro Grandi, el madrigalista de Monteverdi o el elegante airoso de Buxtehude y Johann Christoph Bach, se convirtió en pura delicia y una experiencia singular y diferente.

Ghalia Benali se integró como un guante en tan precioso programa, con composiciones propias o de Umm Kalzum, gran señora de la canción egipcia en los años 50 y 60, aportando sin estridencias ni el tan temido exceso de temperamento el erotismo más explícito sugerido en los poemas interpretados. Zefiro Torna acompañó en la parte instrumental con elegancia y sutileza, mientras la dulce violagambista Romina Lischka se reveló al final como competente voz arábiga, potenciando la intención integrista del espectáculo. Cada una en su tesitura, las exquisitas voces del Vocalconsort y el propio Zefiro Torna condujeron con finura y fluidez este fascinante viaje, un broche de oro para una edición del FeMÁS también dorada.

Versión extensa del artículo publicado en El Correo de Andalucía el 13 de abril de 2014

miércoles, 9 de abril de 2014

7ª CRÓNICA FeMÁS/31 Mejor la furia que la piedad

31º Festival de Música Antigua de Sevilla

Orquesta Barroca de Sevilla. Pablo Valetti, concertino. María Espada, soprano. Programa: Obras de Locatelli, Pergolesi, Iribarren y Vivaldi. Sala Joaquín Turina, martes 8 abril 2014

Lo decíamos a propósito de los conciertos de Brandenburgo de Bach que la Barroca ofreció a principios de esta Femás, ciclo que por cierto este viernes y sábado llevarán completo a Kufstein en Austria y Erfurt en Alemania; que los miembros de la Barroca transmiten muy buenas vibraciones en sus conciertos, gracias a las buenas relaciones que exhiben entre ellos y ellas. Son raras las ocasiones en que las cosas no salen tan bien. Ocurrió en este concierto casi de cierre del festival, una vez más a las órdenes de Pablo Valetti. Con él y también María Espada presentaron un programa casi idéntico en las Cuevas de Nerja el verano de 2012, muy bien diseñado de cara a las fiestas que se avecinan.

Ya que no tenemos Pasiones de Bach, debido al alto presupuesto que conllevan, bien viene una sucesión de obras de carácter eclesiástico enfocadas al castigo divino y al consiguiente ruego de piedad al Redentor por nuestros pecados. La balanza se decantó por lo primero, con la orquesta dando lo mejor de sí, mucho brío y energía, un fraseo agitado con pulso firme y clímax de intensidad dramática en el motete In furore iustissimae de Vivaldi y en el aria Arde el furor intrépido de Iribarren, cuyo único referente es la grabación de la propia Barroca, con María Espada recreando una rica y muy elegante ornamentación y una proyección sobrenatural.

Las mismas calidades no afloraron en las piezas de serenidad, como el Salve Regina de Pergolesi, dicha con una sosería sorprendente para lo que nos tienen acostumbrados orquesta y solista, que tampoco lució en este caso voz convenientemente entonada ni agilidades remarcables. La cuerda sonó flácida e insegura, con ocasionales tiranteces y ataques blandos, al igual que en la Introducción teatral nº 1 y la Sinfonía fúnebre de Locatelli, dichas sin tensión y sin lograr el tono elegíaco obligado de la segunda pieza. Mejor sonó el aria Nulla in mundo pax sincera, una de las más bellas composiciones de Vivaldi, que Espada salvó con voz cálida y delicada, aunque la orquesta se mantuviera raquítica y acartonada. Como propina el Cujus animam gementem del Stabat Mater de Pergolesi que la soprano entonó con confianza y considerable lirismo.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 3 de abril de 2014

5ª CRÓNICA FeMÁS/31 Cuatro cabalgan juntos

31º Festival de Música Antigua de Sevilla

Hespèrion XXI. Jordi Savall, violas de gamba y dirección. Andrew Lawrence-King, arpa barroca. Rolf Lislevand, guitarra y tiorba. Pedro Estevan, percusión. Programa: Folías y Canarios del Antiguo y del Nuevo Mundo. Sala Joaquín Turina, 2 abril 2014

Savall, Lawrence-King, Lislevand y Estevan
Jordi Savall volvió al FeMÁS, a la misma sala en la que hace tres años tuvo que poner orden para resolver imprevistos de organización; esta edición afortunadamente todo está funcionando de forma modélica. Junto a Hèsperion XXI planteó un programa que prácticamente giró (o danzó) en torno a la folía y el arte de la glosa. Improvisaciones y variaciones que exigen una gran concentración y un alto nivel de compenetración y confianza entre los músicos. La estética del concierto recordó mucho a la selección que el propio Savall realizó hace dos décadas para la película de Pilar Miró El pájaro de la felicidad.

El grupo, que cumple justamente cuarenta años, se presentó con cuatro de sus máximos exponentes. Su experiencia y amistad juntos durante tanto tiempo propició unos efectos sensacionales; un recorrido desde la península a las colonias americanas (cachua, jarabe loco, guaracha) a través del tratado de glosas del renacentista Diego Ortiz, los estudios barrocos para guitarra del imprescindible Gaspar Sanz, las geniales improvisaciones según Antonio de Cabezón, las diferencias de Martín y Coll y las preciosas y populares glosas del sevillano Francisco Correa de Arauxo. Todo bajo un ambiente relajado, cálido e intimista, mimando los instrumentos y dominando sus registros emocionales y expresivos.

El lucimiento fue aflorando irremediablemente, sin pretenderlo, con momentos mágicos como el diálogo atento y ensimismado de Lislevand y Estevan en los canarios de Sanz, o del percusionista con Lawrence-King en el divertido y sensual Fandango de Santiago de Murcia que el arpista presentó con especial énfasis en su erotismo. Estevan pareció en ocasiones desafiar el ritmo con caprichosas cadencias, seguramente de propósito. En interpretaciones como la de Musical Humors del escocés Tobias Hume el violagambista hizo del instrumento una extensión de su propio cuerpo, ya fuera apianando sobrecogedoramente en la viola de gamba soprano o como en este caso frotando y agitando la baja. En las propinas una preciosa canción de cuna bretona y un clásico, las muzettes de Marin Marais, inimaginables sin invocar al maestro catalán.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 3 de abril de 2014

miércoles, 26 de marzo de 2014

2ª CRÓNICA FeMÁS/31 Extensiones de luz sin sombra

31º Festival de Música Antigua de Sevilla

Akademie für Alte Musik Berlin: Obras de Johann Sebastian Bach, Carl Philipp Emanuel Bach y Johann Christian Bach. Fundación Cajasol, lunes 24 marzo 2014
Capella de Ministrers y Coro Lluis Vich Vocalis: Llibre Vermell de Montserrat. Iglesia de San Andrés, martes 25 marzo 2014

La luz proyectada por Bach durante el fin de semana se extendió al lunes, mientras la del Mediterráneo que guiaba a lo peregrinos de Montserrat se filtró por San Andrés al día siguiente. La Academia de Música Antigua de Berlín podría haber enviado a sus becarios, pero optó por sus maestros para sentar cátedra. Una elocuente representación de obras del autor de los Conciertos de Brandemburgo y dos de sus hijos sirvieron para dejar claro el magisterio de este conjunto en la arquitectura y el color de estos insignes compositores. La primera de las cuatro suites u oberturas orquestales de Johann Sebastian, la que tiene un mayor acento francés, sigue un estilo galante que el conjunto expuso con enorme limpieza, relieve y solemnidad, dejando apreciar con claridad todos sus niveles estéticos.

Del Concierto para violín, no se sabe si una versión del célebre 1056 para clave o si fue éste más bien una adaptación del de violín, George Kallweit ofreció una lectura precisa y muy bien articulada, si bien algo áspera y justa en expresividad. Mejor el exquisito y seductor oboe de Xenia Löffler en el Concierto para oboe Wq165 de Carl Philipp Emanuel, cuyas ligeras texturas fueron expuestas con tanto entusiasmo como emotividad. De su Sinfonía nº 5 Wq182 el conjunto ofreció una interpretación seria, impulsiva y vibrante, con un discurso contrastado y un especial énfasis en los ataques del vivo final, al igual que en la Sinfonía nº 6 Op. 6 de su hermano Johann Christian, cuyo final dinámico y tempestuoso enlazó perfectamente con el último movimiento de la Sinfonía nº 3 de Haydn que dejaron como propina tras los dilatados aplausos del público.

El códice bermellón, único ejemplar del Scriptorium que sobrevivió al incendio del Monasterio de Montserrat provocado por las tropas napoleónicas, contenía cantos y danzas para amenizar la vigilia de los peregrinos de manera controlada. Tras su paso por MAUS apenas hace dos meses, Capella de Ministrers regresó con otro de sus más de treinta espectáculos, en un año tan significativo que habría sido un acierto programar su último trabajo, El Greco. Presididos no por la Moreneta sino por Santa Marta, combinaron cantos gregorianos (Morir, ffrates, nos convé) con los diez cantos sacros en latín, catalán y occitano del manual. Un elegante sentido de la teatralidad fue el marco en el que los músicos desplegaron sus excelentes cualidades en torno a la muerte como destino que afrontar sin miedo y con espiritualidad – seductor David Antich en las flautas e hipnótico Juan Manuel Rubio al salterio – arropando la voz cándida y amable de Pilar Esteban, hasta límites estremecedores en Mariam, Matrem Virginem, entonada y en estilo de Luis Vicente, y solemne del Coro Lluis Vich, todos bajo la atenta y entregada mirada de Carles Magraner.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 24 de marzo de 2014

1ª CRÓNICA FeMÁS/31 Aires frescos y barrocos para una edición gótica

31º Festival de Música Antigua de Sevilla
Christophe Rousset y Les Talens Lyriques: Piezas de clave en concierto y Orphée (Cantata para voz solista y sinfonía) de Rameau. Fundación Cajasol, sábado 22 marzo 2014
Manfredo Kraemer y Orquesta Barroca de Sevilla: Conciertos de Brandemburgo Nos. 5, 6 y 3 de Bach. Fundación Cajasol, domingo 23 marzo 2014
La Hispaniola: Norma ludendi Contrapunctus I, II, III, VIII, IX, XI y XIV de El arte de la fuga, y Canon per Augmentationem in Contrario de Bach; Sonatas I y IV de las 10 Sonatas en 4 partes, y Fantasías a 4 y 5 de Purcell. Espacio Santa Clara, domingo 23 marzo 2014

Christophe Rousset
Insistimos en la conveniencia de dotar de alma protocolaria y calidez los conciertos de apertura y cierre de certamen como éste, para que no se conviertan en otras citas más; claro que sabida es la escasa tradición para la elocuencia de nuestro pueblo. En este marco el primer fin de semana de la trigésimo primera edición de un FeMÁS centrado en el gótico fue paradójica y eminentemente barroco. El ya mítico Christophe Rousset al frente de una mínima representación de sus Talens Lyriques se constituyó en embajador de lujo de la efemérides del fallecimiento de Jean-Philippe Rameau, de cuya conocida vertiente lírica se hizo eco la cantata Orfeo, con la versátil y ecléctica soprano Valérie Gabali conduciendo esta tragedia mitológica con voz rotunda, segura y generosa, timbre agradable y grueso más cercano al de mezzo, habilidad para frasear y ornamentar, y un temperamento teatral excesivo. Rousset optó por ofrecer las cinco piezas para clave en concierto de Rameau, de las que ya pudimos escuchar algunas en versión para dos claves el año pasado por Pierre Hantaï y Skip Kempe, en combinación de violín y viola de gamba; también se puede hacer con flauta y viola o las más recurrentes en sexteto de las que el conjunto tiene registrada una estupenda versión. Aunque la esencia de la colección sea el clave, del que el músico galo hizo una extraordinaria exhibición de agilidad, lirismo y articulación, el peso en esta ocasión recayó fundamentalmente en el violín de Gilone Gaubert-Jacques, que decepcionó en un primer concierto en el que no encontró el tono ni el equilibrio y abundó en toques secos y cortantes, pero remontó a partir del hermosísimo segundo, con mayor equilibrio y dosis de lirismo, para desembocar en un impecable quinto, especialmente un brillante Forqueray. La viola da gamba de Lucille Boulanger apenas traspasó un nivel discreto, casi ausente, durante toda la velada.

Manfred Kraemer
Una vez más nuestra Barroca nos encandiló y hasta estremeció con sus formidables versiones de tres de los famosos Conciertos de Brandemburgo de Bach; toda una lección de energía, compañerismo, entusiasmo y brillantez que dio al término interpretación el doble sentido que en inglés tiene para juego. Algunos nuevos rostros insuflando aire fresco sin menoscabar la calidad de un conjunto otra vez reducido pero en el que no se echaron en falta robustez, cuerpo ni color, sobresaliendo las sobrecogedoras cadencias de Alfonso Sebastián al clave, el diabólico dúo entre Manfredo Kraemer y Andoni Mercero, los refuerzos de Johanna Rose y Rami Alqhai en las violas da gamba, el efecto dominó en violas y violines o los sugerentes reforzandi y diminuendi de todo un conjunto bendecido por una gracia divina.

Vie Sul Mare, antecedente de La Hispaniola
El frenesí continuó por la noche con el conjunto La Hispaniola, integrado por miembros de la propia Barroca, que con su esmerada y virtuosa interpretación de ocho piezas de El arte de la fuga dejaron claro que quienes aún sostienen que se trata de una página austera y difícil para el oído se equivocan. Los cinco intérpretes, con la ayuda espontánea de una ilustrada joven del público sosteniendo en la viola da gamba la nota sobre la que se asienta una de las fantasías de Purcell, desgranaron un programa riguroso y exigente que convirtieron en colmado de belleza, melancolía y espiritualidad. Obras del joven inglés, incluidas dos de sus sonatas en cuatro partes, combinadas con un crepuscular Bach, unidos por la escritura contrapuntística de forma tan didáctica que incluso las ofrecieron en combinaciones a cuatro, cinco o única voz del clave para ilustrar varias de sus múltiples posibilidades tímbricas, finalizando antes de la propina, un canon minimalista del alemán, con el contrapunctus XIV, interruptus per mortem.

Versión extensa del artículo publicado en El Correo de Andalucía el 24 de marzo de 2014

domingo, 23 de febrero de 2014

QUINTO CONCIERTO DE LA BÉTICA DE CÁMARA: LA LETRA CON SANGRE ENTRA

5º concierto de la temporada de la Orquesta Bética de Cámara. Ana Mar García de Quero, voz. Michael Thomas, director. Programa: Obertura Egmont, de Beethoven; Suite de El amor brujo, de Falla; Pavana para una infanta difunta, de Ravel; Sinfonía nº 40, de Mozart. Sala Joaquín Turina de la Fundación Cajasol, domingo 23 de febrero de 2014

No hay que ser indulgente ni optimista, ni siquiera generoso, para celebrar cada nueva comparecencia de la recuperada Bética de Cámara. Los amantes de la música no hubiéramos imaginado ni en nuestros más fantásticos sueños que un día convergerían en la ciudad cuatro buenas orquestas, la Sinfónica, la Barroca, la Conjunta y la Bética, y dos más con vocación menos localista, como son la Academia de Estudios Orquestales y la Joven de Andalucía. El sueño se ha hecho realidad y, como la letra que con sangre entra, no nos cansamos de repetirlo para lograr generar ese sentimiento de satisfacción que ya sin duda merecemos tener.

Con toda la ilusión y la perseverancia de la que el maestro Michael Thomas es capaz, va siendo hora sin embargo de que el conjunto se regenere y reinvente, dejando atrás repertorios trasnochados para abordar otros más frescos e innovadores. No es el caso de este quinto concierto de su primera temporada, un trasunto de los que la formación original acometió en tiempos de su fundador, el mismísimo Falla. La joven cantaora almeriense de formación académica clásica – también es violinista – Ana Mar García de Quero hizo gala de una voz poderosa, perfectamente modulada, de dicción precisa y clara y contundente proyección, tanto cantando como recitando El amor brujo, mientras la orquesta le arropó con prestancia y sentido del color. Antes el director extrajo de sus músicos una potente y vigorosa recreación de la Obertura Egmont de Beethoven.

Un clasicismo que se repitió en una segunda parte más endeble con la 40 de Mozart, caracterizada por falta de equilibrio en los planos sonoros, diluyéndose todos los matices y volúmenes en un incómodo efecto masa. Los resultados fueron mejores en los pasajes enérgicos, menuetto y allegro assai, que en los más delicados, andante así como en la Pavana de Ravel, por otro lado muy melancólica, que se revelaron mórbidos y faltos de inspiración, decepcionando en cantabilidad, ligereza y precisión. No nos cabe duda de que el esfuerzo y la responsabilidad que está demostrando la orquesta irá paulatinamente generando mejores frutos, como esa letra a la que hacíamos referencia al principio. Enhorabuena por cierto al público, que aunque no llenó la sala sí exhibió el respeto y la formación de la que otros carecen.

Crítica publicada en El Correo de Andalucía

domingo, 26 de enero de 2014

EXCELENTE CONCIERTO DE LA BÉTICA DE CÁMARA EN CAJASOL

4º concierto de abono de la Orquesta Bética de Cámara. Dimitri Ashkenazy, clarinete. Michael Thomas, director. Programa: Scherzo y Nocturno de « El sueño de una noche de verano » de Mendelssohn; Concierto para clarinete K.622 de Mozart; Sinfonía nº 1 de Beethoven. Sala Joaquín Turina de la Fundación Cajasol, domingo 26 de enero de 2014

Dimitri Ashkenazy
Hay vida musical más allá del Maestranza, la Sinfónica y la Barroca, y una demostración es la Bética de Cámara. Michael Thomas puede haberse quitado la espinita de la Orquesta Joven de Andalucía porque en sus manos esta formación pionera ha alcanzado niveles que superan la dignidad para colarse directamente en la excelencia. Sirva esto de llamada de atención para aquellos melómanos que llenan sin pestañear los aforos del coliseo y las iglesias, y sin embargo se resisten a frecuentar el acogedor teatro de la calle Laraña, no vaya a ser que esta orquesta languidezca como hiciera el ciclo de cámara de la Fundación Cajasol, lo que nos dejó fuera del mapa de giras de los grandes intérpretes que se pasean por el resto del país.

Con gran dinamismo, entusiasmo y ataques contundentes, pero sin sobrepasar en ningún momento los límites de la elegancia y la contención, Thomas condujo un sensacional concierto sin apenas imprecisiones, un sonido compacto y bien ensamblado, potenciado por la buena acústica de la sala, y un trabajo destacado en trompas y timbales.

No hay notas hermosas en los pentagramas si la interpretación no les hace justicia, y en esta ocasión tanto la orquesta como Dimitri Ashkenazy, hijo del insigne pianista, consiguieron que la belleza asomara sin complejos. Sirvieron una brillante versión del famoso Concierto para clarinete de Mozart, con el solista brillando más en el rondó final que en el algo más mecánico allegro inicial, si bien su adagio mantuvo el lirismo necesario para salir airoso de la empresa. Sólo dos reparos en relación al programa de mano, que no se relacionen los mayoritariamente jóvenes integrantes del conjunto ni se divulgue el contenido ni la fecha de la próxima cita; nosotros estaremos atentos.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 20 de octubre de 2013

ARRANQUE DE LA PRIMERA TEMPORADA OFICIAL DE LA HISTÓRICA ORQUESTA BÉTICA DE CÁMARA Una ilusión merecedora de mayor atención

1er Concierto de abono de la Orquesta Bética de Cámara. Michael Thomas, director. Programa: « La gruta de Fingal » de Mendelssohn; Entreacto y Ballet de « Rosamunda » de Schubert; Sinfonía nº 7 de Beethoven. Sala Joaquín Turina de la Fundación Cajasol, domingo 20 de octubre de 2013.

Thomas frente a la Bética de Cámara en otro
concierto celebrado en la Sala Joaquín Turina
Ya lo hemos denunciado otras veces: Culturalmente Sevilla es una ciudad de espacios; el cine de autor apenas triunfa al margen del Avenida, de la misma forma que a la música seria le cuesta proyectarse más allá del Maestranza. Sea por su carácter de heredera de la formación que Falla fundó en los años 20, por el esfuerzo y la ilusión que desde hace tres años han demostrado sus maestros y gestores en su recuperación, o la oportunidad de dotar a la ciudad de conciertos sinfónicos matinales para los domingos, la Bética de Cámara merecía una mayor atención por parte del público que la dispensada en el arranque de su tan anhelada temporada de abono. Casi habían más personas sobre el escenario que en el patio de butacas. 

La formación se presentó hace más de un año de la mano de su director, un Michael Thomas de más que probado compromiso y sentido de la responsabilidad, por más que sus limitaciones para la dirección mermen las posibilidades de un conjunto cuyos maestros dan buena muestra de preparación y entusiasmo. Las Hébridas (o La gruta de Figal) es una de las obras en las que Mendelssohn manifiesta su fascinación por la belleza de Escocia; una anticipación evocadora y atmosférica del lenguaje impresionista, que en manos de Thomas resultó impecable formalmente pero rústica en sus transiciones y algo carente de atmósfera y tensión. El tercer entreacto y el segundo ballet son las piezas más populares de la música que Schubert compuso para el drama de Helmina von Chezy Rosamunde, y de la que el conjunto supo extraer su clasicismo dominante, con claro lucimiento de las maderas, a pesar de que in piano la ejecución resultó en cierto modo famélica y desangelada.

A pesar de cierto desequilibrio entre metales y cuerda, la Séptima de Beethoven exhibió ímpetu y mucha energía, acumulando tensión sin menoscabo de su exultante positivismo, sobre todo cuando se atacaba in forte. Al famoso allegretto le faltó lirismo, algo que Thomas derrochó como violín solista en su particular arreglo de la Chanson de matin de Elgar, ofrecida como propina. Como curiosidad, decir que esta pieza la descubrí hace treinta años en la banda sonora de Greystoke: La leyenda de Tarzán, rey de los monos. Más atención y un mayor apoyo permitirán que esta orquesta de connotaciones históricas y nostálgicas crezca como merece, porque eso abundará en el patrimonio musical de una verdadera Ciudad de la Música.

sábado, 14 de septiembre de 2013

DESCUBRIMIENTOS Y CUERDAS ROTAS EN EL 4º FESTIVAL JOAQUÍN TURINA

IV Festival Internacional de Música de Cámara Joaquín Turina. Graf Mourja y Priya Mitchell, violín. Péter Nagy, piano. Silvia Simionescu, viola. Sofya Melikyan, piano. Mikayel Hekhnazaryan, cello. Programa: Suite Italienne de Stravinsky; Sonata española de Turina; Suite de Romeo y Julieta de Prokofiev y Borisovsky; Trío de Babajanian. Viernes 13 septiembre 2013, Sala Joaquín Turina de la Fundación Cajasol

Graf Mourja
En el ecuador de esta cuarta edición del Festival Joaquín Turina tuvimos ocasión de descubrir algunas piezas infrecuentes, y de sufrir un par de incidentes. Una cuerda rota en el piano provocó un pequeño retraso en la entrada del público a la sala y el posterior inicio del concierto; mientras otra, en este caso del violín de Graf Mourja, hizo que el músico ruso interrumpiera la Suite Italiana de Stravinsky justo cuando sólo le quedaba el breve movimiento final, algo que podría haber salvado con un poco más de talento y habilidad; y de nuevo otra cuerda rota tras el primer movimiento de la Sonata de Turina.

Silvia Simionescu
Es más frecuente que se interprete la versión para piano y cello de la Suite Italienne, menos brillante y virtuosística que la que preparó Pavel Kochanski en 1925 para violín y piano. Ésta está integrada por cinco de los once movimientos de la Suite del Ballet Pulcinella, inspirado presuntamente en temas de Pergolesi, aunque más bien pertenecen a otros autores contemporáneos del compositor italiano, e incluso alguno data del siglo XIX. Para el autor era un pastiche, pero no exento de la ironía y el toque grotesco que tan bien acertó Mourja en imprimirle, dotando al conjunto de ese aire desenfadado y jovial que caracteriza el neoclasicismo cultivado por el autor de La consagración de la primavera en esa época. Nagy acompañó con sumisa disciplina. La Sonata Española de Turina no se debe confundir con la nº 2 Op. 82, que también lleva ese sobrenombre. Ésta es más primigenia y se descubrió en 1981 durante los trabajos de preparación del centenario del compositor sevillano. Nos invita a conocer un autor inquieto y curioso, capaz de sorprendernos con un adagio (andante) sinuoso y sensual que incluso coquetea con el atonalismo, y que Mourja y Nagy desgranaron con tanta habilidad técnica como capacidad expresiva.

Mikayel Hakhanzaryan
El sonido sedoso e imponente de la viola de Silvia Simionescu acarició las populares notas del Romeo y Julieta de Prokofiev en una anecdótica reducción de Vadim Borisovsky de estilo rapsódico, que la violista rumana y la pianista Sofya Melikyan abordaron con entusiasmo y elegancia, regalándonos algunas de las páginas más conmovedoras de la noche. Dos armenios, Melikyan y el chelista Mikayel Hakhnazaryan, junto a la violinista Priya Mitchell, nos dieron a conocer el Trío de su compatriota Arno Babajanian, una obra trágica y visceral, apasionada y agresiva, en un registro tonal pasado de moda pero efectivo, que contiene tantas oportunidades de lucimiento técnico como de expresividad emocional, todas las cuales fueron magistralmente aprovechadas por los tres solistas participantes. A pesar de todo eso no alcanzamos a comprender el título otorgado al concierto, Fuego nada artificial, y nos hubiera gustado que alguien nos lo hubiera explicado.

Versión extensa del artículo publicado en El Correo de Andalucía el 15 de septiembre de 2013

jueves, 12 de septiembre de 2013

EL ESFUERZO TITÁNICO DE TANJIA BECKER-BENDER EN EL FESTIVAL TURINA

IV Festival de Música de Cámara Joaquín Turina. Tanja Becker-Bender, violín. Péter Nagy, piano. Programa: Rapsodias y sonatas para violín y piano de Béla Bartók. Sala Joaquín Turina de la Fundación Cajasol, miércoles 11 de septiembre de 2013

Bajo el pomposo título de Todo Bartók y con el no menos pretencioso contenido de la integral de música de cámara para violín y piano del compositor húngaro, ya que en realidad no comprende más que cuatro piezas, se presentó ante un no muy numeroso público la violinista alemana Tanja Becker-Bender, acompañada al piano por el también húngaro Péter Nagy, en un concierto bisagra entre el ciclo de jóvenes musicales y la inauguración oficial del festival. 

Supone un esfuerzo considerable estar durante más de hora y media casi ininterrumpidas desgranando las muy difíciles y complejas notas de las obras programadas, y que encima no decayera en energía ni entusiasmo merece toda nuestra admiración. Se trata de cuatro piezas en pareja, dos sonatas y dos rapsodias, de distinta significación. Aunque todas ellas se inspiran en la iconografía musical popular tanto de su Hungría natal como de la vecina Rumanía, en las sonatas se acumulan las primeras influencias de Bartók, que son además de esa música tradicional el pianismo de Debussy y el dodecafonismo de Schönberg; mientras las rapsodias son más accesibles y se centran de forma más directa en ese folclore aludido.

En la Sonata nº 1 el violín dominante se mostró suficientemente flexible y creativo, emulando una continua improvisación; por su parte Nágy, con un discurso independiente de su compañera, acertó intensificando y subrayando la línea interpretativa de Becker-Bender. Tan sólo reprocharle en el movimiento lento unos pianissimi a menudo ahogados y un insuficiente legato. La Sonata nº 2 debe provocar un estado de saturación cromática, algo que la violinista cumplió potenciando su crudeza expresiva y oscura energía, que en el caso del pianista se tradujo en un frío acompañamiento percutido; en cualquier caso ambos aprobaron en su abordaje de unas obras tan difíciles y delicadas. En las rapsodias el protagonismo indiscutible es del violín. Estas piezas, que tienen su origen en los verbunkos (melodías y danzas tradicionales húngaras), tienen un marcado aire gitano que se traduce en una interpretación vigorosa, enérgica y a veces endiablada, como la que ofreció Becker-Bender. La participación del pianista es en este caso un mero pero eficaz acompañamiento. La velada se extendió con una danza popular del mismo autor, testigo de que hay más música para violín y piano atribuible a Bartók, aunque no sea estrictamente de cámara.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

CICLO JÓVENES MÚSICOS EN EL FESTIVAL DE MÚSICA DE CÁMARA JOAQUÍN TURINA: LA MÚSICA NO PARA

Ciclo Jóvenes Músicos del IV Festival Joaquín Turina septiembre 2013
Lunes 9: Trío Círculo Op.91 de Turina, Divertimento Op.51 de Paul Juon (Grupo de Cámara de la OJA), Trío con piano nº 2 Op.80 de Schumann (Trío Stellae).
Martes 10: Allegro del Quinteto KV581 de Mozart (Quinteto Franc), Piano Trío nº4 KV542 de Mozart (Trío Stellae), Trío nº 2 Op.76 de Turina (Trío Albéniz).
Sala Joaquín Turina de la Fundación Cajasol

La participación de jóvenes talentos en el Festival Turina cobró esta edición especial relieve, erigiéndose como preludio o antesala del certamen en sí y ocupando las tres jornadas previas a su inauguración. Es lógico que un proyecto auspiciado por Benedicte Palko, reconocida y competente maestra de la nueva cantera de solistas aquí y en otras plazas españolas, otorgue este protagonismo a quienes, en crisis o no, conforman la línea de combate más preparada e ilusionada del panorama musical presente y futuro. Ellos son la prueba del auge que entre la juventud ha tenido la música clásica en los últimos años, y la demostración de que hay esperanza para un futuro en el que no pare la música.

La pianista Rosalía Gómez Lasheras,
integrante del Trío Stellae
El excelente trabajo que desde hace años desempeña la Orquesta Joven de Andalucía se vio representado por un buen número de solistas que desplegaron un trabajo considerablemente digno en piezas como el Trío Círculo de Turina, con el que oportunamente se abrió esta semana dedicada a la música íntima y camerística. De vocación descriptiva, el Círculo, también denominado Fantástico, es el último de los compuestos por el autor sevillano. Lo hizo en 1936, justo antes del parón bélico, pero no lo estrenó hasta 1942. El repaso con connotaciones debuyssianas que hace desde el amanecer hasta el anochecer, pasando por un pintoresco casi folclórico mediodía, obtuvo de las cuerdas una lectura disciplinada pero en ocasiones desequilibrada y no muy acertada en el plano expresivo, mientras el piano le imprimió mayor entusiasmo. El Sextuor para piano e instrumentos de viento del músico ruso de origen germánico Paul Juon no se encuentra entre su música de cámara más respetada, pero tiene encanto, mucho color y ritmo, que los jóvenes de la OJA tradujeron de manera impecable. Destacable fue el dúo entre piano y clarinete del primero de sus dos intermezzi, un diálogo tan equilibrado como elegante. La pieza más relevante de la primera jornada, el Trío con piano nº 2 de Schumann, recayó en el Trío Stellae, que acertó en dotarlo del tono sombrío propio del momento anímico que sufría el autor cuando fue concebido, aunque no tanto de su capacidad de seducción. Si los movimientos extremos resultaron arrebatadores y el minueto irónico y suntuoso, el lento no alcanzó el grado de melancolía que demanda; con todo resultó una interpretación notable.

El Trío Albéniz y la pianista griega Irini Gaitani
(en el centro)
Un desafortunado incidente impidió que el Trío San Sebastián actuara la segunda jornada, provocando un cambio de programa y la concurrencia de nuevo del Stellae, así como del Trío Albéniz, en un alarde de profesionalidad y generosidad que les hizo incluso sacrificar todo un día de ensayos. Si hubo alguien que brillara especialmente y exhibiera un talento fuera de serie, fue sin duda Rosalía Gómez Lasheras, que llena de energía y poesía desgranó cada nota del Piano Trío nº 4 KV542 de Mozart con entusiasmo, fraseo impecable, osadas modulaciones y un sentido de la cantabilidad notable. Sus compañeros acusaron falta de cohesión y armonía, seguramente por esa premura a la que hacíamos alusión. Por su parte, el Trío Albéniz realizó una lectura competente de Trío nº 2 Op. 76 de Turina, acusando tanto sus aires brahmsianos como sus puramente españolistas, pero sin estridencias ni excesos folclóricos, un sonido homogéneo y sedoso así como un final enérgico y contundente. Antes las jovencísimas integrantes niponas del Quinteto Franc pusieron la nota de color con sus luminosos trajes, extrayendo del Allegro introductorio del Quinteto para clarinete y cuerda K 581 de Mozart todas sus posibilidades tímbricas y expresivas, destacando la elocuencia e ingenuidad con que fue atacada la parte solista de un instrumento que alcanzó con el compositor de Salzburgo auténticas señas de identidad.

Versión extensa de la crítica publicada en El Correo de Andalucía el 12 de septiembre de 2013