lunes, 30 de julio de 2012

LOS DISCURSOS REFLEXIVOS DE FRANCISCO BERNIER EN EL ALCÁZAR

XIII Noches en los Jardines del Real Alcázar. Programa: Andalucía y el Mediterráneo de la mano de Tárrega, Llobet y Albéniz. Viernes 27 de julio de 2012

Nadie puede ya tildar de programación coyuntural la ofrecida por el equipo organizador de estas noches musicales en los preciosos jardines del Alcázar. No se trata solo de distraer o aliviar el calor de la noche con unas propuestas dignas, sino que se está ofreciendo sistemáticamente un producto de indiscutible calidad, tal como demostró la nueva comparecencia del guitarrista sevillano Francisco Bernier en estos ciclos. Curiosamente comparte con Antonio Duro, guitarrista ubetense también habitual del Alcázar, el honor de ofrecernos repertorio romántico a la guitarra en esta edición. Y fue Duro quien hace unos años conquistó nuestro corazón con un concierto de contenidos similares. Entonces se trataba de celebrar el centenario de la muerte de Tárrega y Albéniz, añadiendo al alumno del primero y transcriptor del segundo, Miguel Llobet, a la terna. Exactamente los mismos autores seleccionados por Bernier, coincidiendo incluso en algunos títulos, como La canción del Lladre o El noi de la mare de Llobet, con lo que algunos pudimos de nuevo representar en la mente las películas de Michelangelo Antonioni (El reportero) y Victor Fleming (Capitanes intrépidos) en los que sonaban estas populares canciones catalanas.

Siguiendo con el celuloide, nos sorprendió la casualidad de que tan solo un día antes disfrutáramos de los célebres Recuerdos de la Alhambra de Tárrega, fuera en su versión original o adaptada por Nico Muhly, en la banda sonora de la estupenda película de Kenneth Lonergan Margaret, utilizada como pieza no tanto discursiva como reflexiva alrededor de la cual tejer la compleja trama moral que plantea el libreto del realizador de Puedes contar conmigo. Y es que si algo destacó especialmente en la interpretación de Bernier, tan asentado profesionalmente en su ciudad como reconocido ya a nivel internacional, fue su notable capacidad para reflexionar a través de la delicada música de Tárrega, de la que ofreció unas Variaciones sobre temas de La Traviata de Verdi impolutas, llenas de significado y tremendamente sugerentes. Lo mismo se pudo decir de su admirable toque tan sutil como emotivo en las piezas de Llobet, y no tanto en las transcripciones de tres célebres cuadros de Albéniz, Mallorca, Cádiz y Sevilla, irreprochables a nivel técnico y emocional, pero lastradas por su condición popular-folclórica y por esa inevitable sensación de archivistas. Las Variaciones sobre temas de Paganini del Carnaval de Venecia,  también de Tárrega, sirvieron para lucir técnica gimnástica, mientras la otra pieza del compositor catalán, Gran Jota de Conciertos,  y esos tan significativos a nivel personal Recuerdos de la Alhambra llegaron ya con algo de fatiga pero dejando clara la sensación de que la maestría de Bernier, que incluso sorprendió con unas notas de rabiosa percusión sobre la propia guitarra, está desde luego fuera de toda duda.

viernes, 27 de julio de 2012

MARGARET Un fascinante y complejo dilema moral

USA 2011 150 min.
Guión y dirección Kenneth Lonergan Fotografía Ryszard Lenczewski Música Nico Muhly Intérpretes Anna Paquin, J. Smith-Cameron, Jean Reno, Jeannie Berlin, Allison Janney, Matthew Broderick, Mark Ruffalo, Matt Damon, KieranCulkin, Rosemarie DeWitt, Olivia Thirlby, John Gallagher jr., Cyrus Hernstadt, Stephen Adly Guirgis Estreno en España 20 julio 2012

Kenneth Lonergan obtuvo cierto éxito en el año 2000 por su película Puedes contar conmigo, incluida una nominación al Oscar al mejor guión, además de otra a la mejor actriz para su protagonista, Laura Linney; en ella coincidían también algunos de los intérpretes de ésta su segunda película como director. Antes de aquel film había escrito el guión de Una terapia peligrosa, y después el de Gangs of New York, lo que le ha propició una sólida amistad con Martin Scorsese, gracias al cual pudo finalmente montar y estrenar esta singular película que comenzó a rodar en 2005, no terminó de montar hasta 2008 y finalmente estrenó el pasado año. La fortuna no le ha acompañado ni siquiera a nivel crítico, y sin embargo nos encontramos ante un film importante. Una cinta en la que la muerte alarga su sombra considerablemente, y no porque una muy trágica sea el detonante para que su protagonista se cuestione un sinfín de asuntos justo cuando se encuentra en el difícil paso de la adolescencia a la madurez. Sino también porque todo este periplo de años transcurridos desde su gestación hasta su alumbramiento ha permitido que fuera originalmente una producción de Anthony Minghella y Sydney Pollack, ambos fallecidos hace ya algunos años, tal como lo corroboran los títulos de crédito. Margaret no es ningún personaje en la película, sino la dedicataria de una cita poética que en cierto momento recita un aturdido y algo repelente profesor de literatura interpretado por Matthew Broderick, y que despierta en Lisa (Anna Paquin en un papel que es un regalo para cualquier actriz, especialmente de su edad) unas emociones que se convertirán en giro inesperado de la narración. Nada es casual en este puzzle complejo y complicado sobre las relaciones humanas, familiares y sociales. Es relevante todo, que la madre sea una reconocida actriz de teatro en Broadway, que ella estudie en una buena escuela privada donde reflexionar y debatir sobre cada asunto a estudiar y analizar sea lo más importante, que sus padres sean divorciados (la relación con el padre, a distancia, a quien hace partícipe de todas sus experiencias y emociones, y con la madre, en casa, a quien ningunea y aparta sistemáticamente a pesar del interés de la progenitora por ser partícipe de su vida, es algo consustancial a sus congéneres en similares circunstancias), sus relaciones manipuladoras con jóvenes y no tanto, hasta su catarsis emocional ante un objeto precioso, que pudiera ser un cuadro, un paisaje, un libro o, como es el caso, la famosa Barcarola de la ópera de Offenbach Los cuentos de Hoffman, interpretada en directo por Renée Fleming y Susan Graham en el Metropolitan… todo tiene su sentido y su posición en este entramado que habla de sentimientos, de conflictos políticos y sociales, de respeto, de oportunismo, de orden y caos, de valores morales, éticos y religiosos; y lo hace a partir de un guión excelente, lamentablemente lastrado por una traducción rutinaria, y unas interpretaciones impecables a cargo de un elenco irrepetible, también perjudicado por un doblaje nada esmerado. Margaret plantea muchas cuestiones, asombra por su lucidez y por su sinceridad a la hora de confesar que nada de lo que se hace o dice en la película tiene forzosamente que coincidir con posturas del realizador o ninguno de los integrantes de su reparto técnico y artístico, sino simplemente de la observación de la vorágine diaria, de este mundo en el que vivimos, y en el que las mentes más esforzadas, las más trabajadas y ejercitadas están llamadas a vivir más intensamente esta aventura que es la vida, que da palos y satisfacciones, y en la que debemos asumir, porque aún nos cuesta hacerlo, que las cosas pasan la mayoría de las veces porque tienen que pasar. Emparentada con las películas de John Cassavettes o más contemporáneamente con esa maravilla de Paul Thomas Anderson que se llamó Magnolia, e incluso con los ambientes cosmopolitas e intelectuales neoyorquinos de Woody Allen, Margaret se merecía una acogida mucho más generosa que la que se le ha dispensado, especialmente por ese público que se lamenta sistemáticamente de que no se hacen películas para ellos, que las pantallas están invadidas de violencia, efectos especiales y humor escatológico. Ahí teníais una para vosotros y vosotras y la habéis despreciado. Atención a la interesante banda sonora de Nico Muhly, descubierto por el gran público en El lector de Stephen Daldry, y que aquí estructura su música en torno a los Recuerdos de la Alhambra de Francisco Tárrega.

miércoles, 25 de julio de 2012

EL CABALLERO OSCURO: LA LEYENDA RENACE Menos pedante y más entretenida

Título original: The Dark Knight Rises
USA-Reino Unido 2012 164 min.
Dirección Christopher Nolan Guión Christopher y Jonathan Nolan, según los personajes creados por Bob Kane Fotografía Wally Pfister Música Hans Zimmer Intérpretes Christian Bale, Tom Ardí, Gary Oldman, Anne Hathaway, Morgan Freeman, Michael Caine, Marion Cotillard, Joseph Gordon-Levitt, Daniel Sunjata, Josh Pence, Juno Temple, Matthew Modine, Liam Neeson Estreno en España 20 julio 2012

La tercera y parece ser que última entrega de la trilogía que el director de Memento y Origen ha realizado sobre Batman se erige a nuestro parecer como la mejor y más completa, a pesar del enorme reconocimiento que obtuvo el título anterior, El caballero oscuro. Y así nos lo parece principalmente porque Christopher Nolan parece haber aparcado sus aires de grandeza, su ambición desmedida y su pedantería, decantándose más por ofrecer un gran espectáculo en el que tenga cabida de todo un poco. Buenos personajes muy bien interpretados, efectos especiales de ultimísima generación y un acabado visual espléndido, un argumento sumamente entretenido y lleno de giros inesperados, una buena dosis de elegancia y una interesante mezcla de temas que nos interesan porque están de rabiosa actualidad. Atrás parece quedar su pretensión de convertir al hombre murciélago en un personaje shakespeariano, y de dar así una insana trascendencia al conjunto. Por supuesto que no traiciona el espíritu estético y dramático que impulsó sus anteriores títulos, pero parece tomar cuenta de los mejores trabajos basados en héroes de cómic, especialmente Superman o el reciente Los vengadores. Claro que no hay humor directo, aunque las apariciones de Selina la Gata (espléndida y sofisticada Anne Hathaway) pudieran indicar lo contrario. Hay extravagancia, sólo así se explica que Batman y la Gata bailen la Pavana para una infanta difunta de Ravel a ritmo de foxtrot lento; y hay villanos, aunque en esta ocasión con la perversión añadida de sernos simpáticos porque utilizan como excusa de su barbarie terrorista la opresión económica y social a la que están sometidos los ciudadanos de Gotham a causa de un gobierno fundando en una mentira, ¿les suena? Y Gotham deja significativamente de ser Chicago para convertirse en Nueva York, no en vano la ciudad más castigada del Mundo en el celuloide. Y si en la anterior película el Joker (malogrado Heath Ledger, al que por cierto se le parece mucho Joseph Gordon-Levitt, que aquí interpreta un personaje muy relevante y clave para una posible recuperación de la saga) eclipsaba a Batman, el muy cuidado elenco interpretativo de esta cinta se adueña de la función también por encima del héroe, y no porque Christian Bale no lo valga, sino porque así está diseñada la producción y su estructura narrativa. Casi tres horas que se pasan volando gracias a un espectáculo milimétricamente urdido, magistralmente dirigido, ágil y enérgico.

lunes, 23 de julio de 2012

CRÓNICAS MUSICALES DE CÓRDOBA Y GRANADA

Ha pasado casi un mes sin que haya tenido tiempo para escribir sobre dos acontecimientos musicales que han tenido lugar recientemente en nuestra comunidad. Quizás ahora ya no tenga mucho interés leer sobre ellos, pero como dicen que esto de los blogs sirve como diario, no quiero dejar pasar la oportunidad de al menos reflejar mis impresiones sobre lo que vi y escuché en el Festival Internacional de Música de Cine de Córdoba y el Festival Internacional de Música y Danza de Granada.

Teatro Axerquía de Córdoba
El primero se ha venido celebrando durante varios años, con gran éxito de convocatoria, en Úbeda. Su traspaso a Córdoba ha venido acompañado de mejoras sustanciales en la organización, siempre a cargo de los responsables de BSO Spirit, y mayor variedad de espacios escénicos, a la vez que ha restado interés en el público local. Mientras los ubetenses se volcaban con el festival, en Córdoba de momento no parece haber ocurrido lo mismo, de manera que el doble concierto al que asistí, en el Teatro Axerquía al aire libre, estuvo algo desangelado, en cuanto que de su enorme aforo apenas se cubrió la mitad. El hecho de celebrarse al aire libre pareció además conceder a los participantes en el congreso paralelo, los acreditados, el derecho a pasearse impunemente por el auditorio durante la interpretación de las piezas, ya fuera para pedir una cervecita en el ambigú o para saludar algún colega, de forma que las mismas personas que aplaudían desaforadamente despreciaban paradójicamente el trabajo de los músicos interrumpiendo la solemnidad del directo.

Boscovich y la Filarmónica de Málaga
El sábado 30 de junio tuvo lugar un doble concierto. El primero, patrocinado por el sello Tadlow, especializado en recuperación de bandas sonoras clásicas, y presentado por su presidente, James Fitzpatrick, tuvo como intérpretes a la Filarmónica de Málaga dirigida por el joven e impetuoso Arturo Díez Boscovich, más preocupado por epatar, atacando siempre in forte y sin atención a detalles, tiempos ni matices, que en dotar de lirismo algunas de las más grandes composiciones de la historia del cine, entre ellas La caída del imperio romano de Tiomkin, Éxodo de Gold, Lawrence de Arabia de Jarre, Horizontes de grandeza de Moross, Los cuatro jinetes del apocalipsis de Previn, La vida privada de Sherlock Holmes de Rózsa o Taras Bulba de Waxman, que por cierto fue la única pieza cuya interpretación resultó ciertamente sensacional. La orquesta no estuvo tampoco a la altura de los pentagramas, con graves problemas de coordinación y afinación, mientras una bellísima solista de sonido ratonil y fraseo torpe, Lucie Svehlova, acompañó al conjunto con su violín en algunas de las páginas seleccionadas.

Mark Isham
Mejor sonó la Orquesta Master Symphony, de integrantes muy jóvenes, al frente de la cual algunos invitados ofrecieron composiciones suyas. Fue el caso de Trevor Morris y Blake Neely, dejando en evidencia que hasta cuando se trata de películas menores, Dolphin Tale y la serie de TV Once Upon a Time, la música del presidente del certamen, Mark Isham, es mejor que la de sus compañeros de programa. Richard Casero dirigió el resto de composiciones, generalmente anodinas y olvidables, con buen oficio y sentido de la mesura, mientras el coro Ziryab, a menudo gritón, alternó aciertos y desvaríos en sus intervenciones. Además de la de Isham pudimos disfrutar de la calidad de los títulos compuestos por Christopher Young, también presente entre el público, y de la interesante suite de Balada triste de trompeta de Roque Baños. En ambos casos el sonido obligatoriamente amplificado resultó plano, sin relieve ni apenas juego de dinámicas.

Inmediatamente después nos dirigimos a Granada para disfrutar de nuevo de un entorno tan mágico e inimitable como el de la Alhambra, donde se celebra anualmente su Festival de Música y Danza. Dutoit con la Royal Philharmonic, Tabea Zimmermann y Heras-Casado con la Barroca de Friburgo fueron los eventos que seleccionamos. El primero llegó con una de las orquestas más queridas por los melómanos, que aunque no suele aparecer como señera, quién no guarda algún recuerdo especial de la Royal, sea a través de sus numerosas giras (la primera vez que asistí a un concierto sinfónico fue en la Iglesia del Salvador de Sevilla con esta orquesta), o sus numerosas bandas sonoras, o con aquellos discos de introducción a la música clásica de los 80 que dirigía Louis Clark (para muchos un auténtico espanto) y que se llamaban Hooked on Classics. Lo cierto es que la Royal que escuchamos en el Carlos V - nunca me cansaré de decir lo emblemático que es este lugar pero lo mucho que perjudica al sonido su mala acústica - distaba mucho incluso de sus grabaciones más convencionales, para antojarse directamente una orquesta de tercera categoría con la que el legendario Charles Dutoit apenas acertó a ofrecernos una competente Ma mère l'Oye de Ravel y, esta sí, una excelente La Valse del mismo autor, sensual y transparente en su afán deconstructivista. Sin embargo la Suite nº 2 de El sombrero de tres picos de Falla sonó tosca y sin inspiración, mientras Fuentes y pinos de Roma de Respighi acusaron exceso decibélico y escasez de elegancia.

Tabea Zimmermann
La violista alemana Tabea Zimmermann sin embargo nos embelesó con su sonido dulce y aterciopelado, único en su especie, por algo es hoy la embajadora número uno de este instrumento en el Mundo. Estuvo inspiradísima, llena de lirismo y romanticisimo, pero sin siquiera rozar la cursilería, en las Imágenes de cuentos de Schumann, controlando magistralmente dinámicas y estructuras en la Sonata de Hindemith, y derrochando expresividad e inteligencia en la breve selección de Signos, juegos y mensajes de Kurtág, una pieza especialmente compuesta para su talento. Menos nos convencieron las Siete canciones de juventud de Alban Berg, por la pérdida de expresividad e intencionalidad que sufrieron en su transcripción de voz humana a viola. Y sin embargo la otra transcripción estelar de la noche, la de la excelente Sonata para violín y piano de César Franck, resultó en sus manos toda una experiencia en color, melodía y emoción, a lo que contribuyó decisivamente la elegancia y emotividad desplegada por Silke Avenhaus acompañando al piano. Un acontecimiento para paladares exquisitos que se benefició además de la espléndida acústica del Patio de los Arrayanes, por mucho que la visibilidad quedara prácticamente anulada en las últimas filas acondicionadas para la ocasión.

Pablo Heras-Casado
Para terminar, el granadino Pablo Heras-Casado confirmó en su tierra por qué es hoy el director musical más reputado de nuestro país, a la vez que nos hizo lamentarnos una vez más de eso que dicen de no ser profeta en nuestra tierra. El Teatro de la Maestranza debería sentir no haber descubierto a este joven genio de la batuta cuando aún estaba a tiempo. Ahora su caché se ha multiplicado con toda justicia y será muy difícil verlo por estos lares. Su trabajo frente a la Barroca de Friburgo se saldó más que satisfactoriamente con unas Sinfonías 3 y 4 de Schubert a las que supo imprimir un enorme entusiasmo traducido en brío, energía y, en el caso de la número cuatro, un evidente sentido dramático. Pero fueron los extremos del concierto, el Scherzo de la selección de El sueño de una noche de verano de Mendelssohn con el que completaron el programa, y el cuarto movimiento de la sinfonía referida, las que acusaron un mayor temperamento y brillo, a lo que los espléndidos integrentes del conjunto, ataviados con sus correspondientes instrumentos de época, supieron plegarse a la perfección, logrando una velada difícil de olvidar y un triunfo en casa del excelente director, que en un recinto mejor acondicionado acústicamente hubiera llegado al paroxismo.

LOS NOMBRES DEL AMOR Comedia disparate más que disparatada

Título original: Les noms des gens
Francia 2010 100 min.
Dirección Michel Lecrerc Guión Michel Lecrerc y Baya Kasmi Fotografía Vincent Matthias Música Jérôme Bensoussan y Daniel Euverte Intérpretes Jacques Gamblin, Sara Forestier, Carole Franck, Zinedine Soualem, Michèle Moretti, Jacques Boudet Estreno en España 13 julio 2012

Lo que el título español ha convertido en una película romántica no es sino una comedia social con la que muchos creen se pretende emular o revisitar la comedia disparatada americana de los años 30 y 40. Pero allí donde Katharine Hepburn, Jean Arthur o Claudette Colbert lograban enredar al galán de turno y a la vez granjearse la simpatía y la hilaridad del público, Sara Forestier sólo consigue irritar al personal con una interpretación pasada de rosca y al servicio de una historia absurda y falta de interés donde las haya. La relación amistosa y amorosa entre dos personas antagónicas absolutamente en todo sirve para dar un repaso a la política, la economía y la sociedad francesa actual. Diferencias generacionales, de edad, de religión, de ideología... de toda índole, que se pretenden reconciliar a base de gags poco afortunados y unas presencias escénicas que rayan el ridículo. Y sin embargo se llevó dos de los pocos César que le dejó The Artist, los de mejor guión original y mejor actriz protagonista.

jueves, 19 de julio de 2012

BARENBOIM Y EL DIVAN: AÚN ESTAMOS EN EL MAPA

Orquesta West-Eastern Divan. Daniel Barenboim, director. Programa: Sinfonías 1, 2 y 8 de Beethoven. Teatro de la Maestranza. Miércoles 18 de julio de 2012

Hemos asistido un año más, y muchos esperamos que no sea el último, a la cita estival con la Orquesta de la Fundación Barenboim-Said, y con ella a la eterna polémica sobre su conveniencia. Quienes estén en contra de que el proyecto musical y político de uno de los más incontestables genios de la música que ha deparado la historia reciente se sufrague en gran parte con dinero público andaluz, están en su derecho si cuentan con argumentos de enjundia suficiente para hacerlo. De la misma manera que quienes siempre lo hemos defendido también podemos hacer uso de la palabra. Así que, con la venia…

No nos parece válido atacar un proyecto de cualquier índole con el miserable argumento de que otros debían contar con un mayor apoyo. Es jugar siempre con el descarte, y nosotros nos preguntamos ¿por qué hay que descartar? Y menos en cultura. Por qué no recortamos en otros gastos y abusos y permitimos que cualquier proyecto cultural pueda convivir con otros sin menoscabar sus posibilidades. Y no hablamos de una empresa cualquiera, sino de una de las mayores que en este ámbito se han producido jamás en nuestra tierra, y alrededor de la cual muchos jóvenes andaluces han encontrado un lugar destacado en el panorama musical internacional, además del empuje que ha supuesto para la creación de otras formaciones radicadas en nuestra comunidad.

El verano suena a Salzburgo, Bayreuth, los Proms… no se han cuestionado en sus más de cien años de historia su permanencia como sí lo ha hecho el Diván en tan sólo diez de subsistencia. Si no hay recursos, por qué no se reprimen otros gastos que provocan desasosiego, desconfianza y hasta dolor en la sociedad, y pienso en sueldos millonarios, privilegios injustos, enorme cantidad de cargos políticos innecesarios. ¿Acaso no debiéramos toda la ciudadanía luchar contra esos desmanes en lugar de enfrentarnos siempre los unos a los otros en cuestiones que nos interesan a todos y por los que debiéramos sentirnos más unidos? Estamos hablando de cultura, de nuestro pasado, presente y futuro, algo a preservar y de lo que sentir orgullo, procurando la coexistencia y no la conflagración.

Munich, París, Ginebra, Londres, Berlín… Sevilla; seguimos estando en el mapa, pero podemos dejar de estarlo muy pronto. Madrid ya se ha quedado fuera, aunque la Botella se ha gastado esa enorme cantidad de dinero que no tenía para el Diván en un enorme montaje escénico en la Plaza Mayor para acoger a la Orquesta de la Comunidad y no dejar a los suyos sin música. Es verdad que nada se dice en el cuadernillo que acompaña a la nueva y magnífica integral de Barenboim de las sinfonías de Beethoven, esta vez frente a esta excelente orquesta, de la participación andaluza en la génesis de este proyecto, y que confiamos que dicen la verdad quienes aseveran que en sus conciertos fuera de España tampoco menciona las tierras en las que moriscos y sefardíes, descendientes de árabes y judíos, convivieron pacíficamente durante ocho siglos. Todo lo cual resta emotividad al largo y sentido discurso que el director argentino nos dedicó al final del concierto de anoche en el Maestranza, y que de no ser por nuestra fe y algunas informaciones vertidas, pensaríamos que se debieron a un adiós doloroso y definitivo.

Un teatro abarrotado, tras unos días en los que parecía imposible colgar el cartel de no hay billetes, gracias a una publicidad de última hora que le dio la vuelta a los pronósticos, rindió homenaje y pleitesía al director y su formidable orquesta, con largos aplausos acompañados de merecidas ovaciones. Sus impecables interpretaciones de las tres sinfonías beethovenianas menos populares, si es que alguna no lo es, no necesitan siquiera comentario. Provocadora y estimulante la primera, con formación reducida, convertida en una experiencia arrebatadora y absorbente. Enérgica, desenfadada y llena de naturalidad en su estructura y articulación la segunda, donde las expresiones de vuelo y cantabilidad se quedaron cortas. Y la desconcertante octava, ahora con la plantilla doblada, atacada con transparencia, elegancia y saludable diablura. Y todo eso con una orquesta de treintañeros en absoluto estado de gracia y poseedores de un sonido fascinante. Maravillaba ver al Premio Príncipe de Asturias echarse a menudo sobre la barandilla del podio y bajar los brazos, dejando a sus músicos que tocaran solos, sin indicación, como en aquel primer concierto en el que interpretaron la coda del movimiento final de la Sinfonía Nº 5 ya sin él en el escenario. Un gesto de generosidad con los integrantes de esta milagrosa formación gestada muy cerca de Sevilla, en Pilas. A ver si reflexionamos y dejamos respirar a Barenboim y su Diván igual que él deja hacerlo a su música.

MÚSICA SEFARDÍ Y ÁRABE EN EL ALCÁZAR A CARGO DE ZEJEL

XIII Noches en los Jardines del Real Alcázar. Imay Kandoussi, canto; Juan Manuel Rubio, santur, oud y otros instrumentos. Álvaro Garrido, percusión. Programa: Sefarab (Músicas en torno a las culturas árabe y sefardí). 17 de julio de 2012

Imay Kandoussi, Juan Manuel Rubio y Álvaro Garrido
En los últimos años dos importantes proyectos han revolucionado nuestro panorama musical. Por un lado el de Barenboim, cuyos ecos se han dejado sentir incluso en la reciente Sinfónica Universitaria, y por otro la Orquesta Barroca, alrededor de la cual han surgido numerosas formaciones especializadas en la interpretación con rigor histórico.

De eso saben mucho Juan Manuel Rubio y Álvaro Garrido, que junto a la hermosa y excelente vocalista marroquí Imay Kandoussi forman Zejel, grupo con el que pretenden recuperar parte del acervo cultural de nuestra particular y amada tierra. Van más allá de ofrecer música árabe, o como ellos denominan Sefarabí, en justa referencia a la convivencia que hubo aquí entre árabes y judíos, con lo que volvemos a encontrar paralelismo con ese proyecto gestado en Pilas que nos brinda una oportunidad histórica que no deberíamos despreciar.

Un día antes del único concierto del Diván en nuestro país, Zejel deleitó a nuevos e iniciados con un exquisito programa de música turca, árabe, sefardí y andalusí, en el que destacó la pericia del jerezano con exóticos instrumentos como el santur, el oud (precedente árabe del laúd), el saz (laúd de mástil largo), la zanfoña o el arpa, revelándose además como competente conferenciante; Garrido tuvo sobrada oportunidad para demostrar porqué es hoy uno de los más interesantes percusionistas de música antigua y étnica; e Imay Kandoussi llegó a hipnotizarnos con su sugerente y cálida voz, de sedoso timbre y poderosa proyección. Una suave brisa de viento estival se encargó de transportarnos a unas idílicas mil y una noches en las que el Real Alcázar fue protagonista de toda esta aventura multicultural y racial.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 19 de julio de 2012