domingo, 30 de junio de 2013

ANTES DEL ANOCHECER Crisis de pareja en un país en crisis

Título original: Before Midnight
USA 2013 108 min.
Dirección Richard Linklater Guión Richard Linklater, Julie Delpy y Ethan Hawke, según los personajes creados por Richard Linklater y Kim Krizan Fotografía Christos Voudouris Música Graham Reynolds Intérpetes Julie Delpy, Ethan Hawke, Seamos Davey-Fitzpatrick, Jennifer y Charlotte Prior, Xenia Kalogeropoulou, Walter Lassally, Ariane Labed, Yiannis Papadopoulos, Athina Rachel Tsangari, Panos Koronis, Yota Argyropoulou Estreno en España 28 junio 2013

Sería injusto e imperdonable que un amor que vimos nacer de forma tan hermosa en Antes del amanecer hace dieciocho años, y que retomamos hace nueve en Antes del atardecer para verlo madurar y asentarse, naufragara ahora por las tópicas pero reales trivialidades que hacen que desperdiciemos tantas cosas en esta vida en la que casi nunca recordamos que estamos de paso. De la misma forma que resulta obsceno e infame que un país que representa nuestra Historia, cuna de la cultura y la civilización que tanto disfrutamos, se sumerja en las mismas ruinas que se esparcen a todo lo largo y ancho de su geografía por culpa de una crisis tan caprichosa como criminal. Linklater, cuyos mayores logros cinematográficos se concentran en esta definitiva trilogía sobre el amor, aunque en su filmografía encontramos algunos títulos destacables como Fast Food Nation y otros experimentales como Waking Life o A Scanner Darkly, parece proponernos un interesante paralelismo entre la dramática situación que se está viviendo en Grecia desde hace unos años y las crisis, a menudo caprichosas e irracionales, que se viven inevitablemente en las relaciones amorosas, especialmente cuando lo son de verdad. Por ello rodea a su pareja protagonista de algunos de los nombres más sobresalientes del actual cine heleno, como Athina Rachel Tsangari, directora de Attemberg, Ariane Labed, actriz en esa película y en Alps de Giorgios Lanthimos, o Yiannis Papadopoulos, protagonista de Boy Eating the Bird’s Food de Ektoras Lygizos, películas todas ellas que hemos podido ver gracias al Festival de Cine Europeo de Sevilla y que representan la nueva savia de la cultura griega, cuna de las artes dramáticas; una excelente forma de reivindicar las señas de identidad de una nación llamada a resurgir de sus cenizas por el bien del resto de los humanos. En este punto conviene destacar también la participación como actor del legendario director de fotografía inglés Walter Lassally, un nombre imprescindible del Free Cinema (Tom Jones, La soledad del corredor de fondo) y el cine de James Ivory (Oriente y Occidente, Las bostonianas), que ganó el Oscar en 1964 por Zorba el griego, y que finalmente parece haber sido ahí, en la plácida y reflexiva Grecia, donde se ha asentado, ideal tal como la muestra Linklater para ganarle el pulso a la vida y disfrutar de sus efímeros placeres en total plenitud. No falta el largo paseo discursivo entre la pareja protagonista, ahora padres y cuarentones, marca de la casa en esta preciosa trilogía. Y sorprende la capacidad de sus intérpretes para meterse en la piel de sus personajes hasta el punto de prácticamente ir confeccionando el guión sobre la marcha a partir de las pautas establecidas. El resultado es una crónica que se ve con emoción y admiración, y en la que no es difícil sentir más de un reflejo de identificación con las vivencias y las emociones que expiden sus protagonistas. Si acaso un reparo, y es que entre los tópicos recurrentes molesta que la mujer siga siendo la histérica y la caprichosa frente a un hombre más seguro de sus sentimientos y necesidades, más cerebral y racional. Claro que esto también puede ser una reivindicación social, presentar los argumentos para que una mujer más liberada y menos frustrada pueda comenzar a disfrutar de un comportamiento también más relajado.

sábado, 29 de junio de 2013

AFTER EARTH Aprendiz de Sigfrido

USA 2013 100 min.
Dirección M. Night Shyamalan Guión M. Night Shyamalan y Gary Whitta, según un argumento de Will Smith Fotografía Peter Suschitzky Música James Newton Howard Intérpetes Jaden Smith, Will Smith, Sophie Okonedo, Zoe Isabella Kravitz, Glenn Morshower, Kristofer Hivju, Sacha Dhawan, Chris Geere, Diego Klattenhoff, David Denman Estreno en España 28 junio 2013

No hay nada peor que caer en desgracia. Shyamalan lo hizo hace tiempo en Estados Unidos, y desde El sexto sentido y Señales no ha conocido un nuevo éxito; pero aquí en Europa era respetado hasta que hace un par de años perpetró una epopeya fantástica rodada en 3D que se tituló Airbender, el último guerrero y fue un fiasco considerable del que no parece levantarse ni siquiera con esta interesante película que tampoco ha sido comprendida ni respetada por la crítica. Nos encontramos ante un Shyamalan que prosigue con la línea iniciada en ese Airbender o Último Avatar, pero retomando el estilo narrativo y psicológico que le hizo famoso en películas como las referidas, La joven del agua, El incidente o El bosque. Consiste en analizar a través de la fantasía, sea terror o pura ciencia ficción, alguna característica del comportamiento humano, que en esta ocasión es el miedo y el proceso para superarlo o combatirlo. Cierto que el encargo le viene del megalómano Will Smith, ideador de este argumento a mayor gloria de su retoño, con quien ya compartió protagonismo en En busca de la felicidad. Pero el director de origen hindú lo lleva a su terreno, y haciendo más uso de una depurada y muy estilizada dirección artística que de unos efectos visuales apabullantes, como es habitual en estos menesteres, nos guía por una historia de supervivencia que bien podría haberse titulado El hombre (del futuro) y la (post) Tierra, por cuanto nos encontramos a un joven enfrentado a una naturaleza exuberante en la que las bestias pobladoras han tomado proporciones y rasgos gigantescos con el fin de aniquilar cualquier tipo de vida humana. En ese viaje por esa Tierra post-apocalíptica, el joven protagonista, interpretado con ahínco y convicción por el hijo del famoso actor, irá descubriendo las claves para superar el miedo, ese que es sólo una opción frente al peligro que constituye una realidad tangible, como reza el eslogan de la película. Rodada con pausa y equilibrio, apoyándose en el diálogo y la imagen a partes iguales, quizás el motivo por el que está siendo sistemáticamente despreciada por unos profesionales que hoy se rinden frente a montajes vertiginosos y fatigantes como si fueran la única prueba de una narrativa con ritmo, el realizador logra, a juicio al menos de quien escribe, entretener y hacer pensar, involucrándose en esta reflexión sobre ese Sigfrido al que todos y todas aspiramos, aunque para ello no necesitemos enfrentarnos a ningún dragón, al menos en sentido literal.

LA BICICLETA VERDE Sombras en busca de luz

Título original: Wadja
Arabia Saudí-Alemania 2012 98 min.
Guión y dirección Haifa Al-Mansour Fotografía Lutz Reitemeier Música Max Richter Intérpetes Reem Abdullah, Wad Mohammed, Abdullrahman Al Gohani, Sultan Al Assaf, Ahd Estreno en España 28 junio 2013

Wadja es el nombre de una niña de diez años que vive en Riad, capital de Arabia Saudí, en medio de una sociedad opresora para las mujeres, y que decide a través de un gesto tan sencillo como inocente, como es poseer una bicicleta con la que poder hacer carreras con su mejor amigo, poner freno a la desigualdad imperante a su alrededor. Es también el título de esta película (En España hemos preferido el título con el que se le ha bautizado en Italia) que aunque ostenta la categoría de ser la primera dirigida por una mujer en su país, no verá allí la luz por razones obvias. No es de extrañar por lo tanto que la mayor parte de su producción, por otro lado desahogada, corra a cuenta de Alemania. Lo que sorprende es que este país en el que no hace tanto ocurrieron algunos de los episodios más dramáticos que en relación con la discriminación hayan tenido jamás lugar en el Mundo, hoy exista tanta concienciación respecto a este tipo de problemas sociales que esclavizan a una gran parte del planeta en el que vivimos. Esa misma Alemania que juzgamos opresora de Europa no oculta su natural tendencia, como país civilizado y comprometido, a denunciar los grandes crímenes que contra la Humanidad siguen perpetrándose, y en ocasiones incluso en mayor medida, en esta desdichada Tierra. Todos y todas somos, en mayor o menor medida, víctimas de sistemas; lo fueron nuestros antepasados, y a veces retrocedemos a pasos agigantados a políticas de exclusión que creíamos ya superadas. Lo peor es que el sistema arranca con la educación, por lo que es ésta la que merece un mayor mimo y respeto, atención y delicadeza para no caer en errores pretéritos de los que un día tengamos que volver a arrepentirnos y destinar gran parte de nuestros esfuerzos y recursos a paliarlos. Lo saben bien las niñas que viven en esos países islámicos cada vez más extremistas, donde la mujer vive oculta, como sombras sin luz, justificando su existencia únicamente en relación al hombre al que sirven y del que dependen, el cual a su vez se relaciona con ellas a su antojo y con total autoritarismo, bendecido por una religión ciega y obscena. Desde el exilio, como no podía ser menos, Haifa Al-Mansour denuncia con sutileza y buen gusto esta situación, a través de una mera anécdota tratada casi como un cuento infantil, que deviene en un canto de esperanza y una invitación a ser fuertes y comprometidas para que nuevas generaciones puedan sobreponerse al castigo infringido a tantas y tantas mujeres, o a tantas y tantas personas diferentes, en estos países por debajo de cualquier índice mínimo de respetabilidad y civilización, pero también en otros que ni lo sospecharíamos, porque el hombre dista mucho de haber alcanzado un mínimo de justicia social, y por eso este tipo de trabajos son tan bienvenidos como absolutamente necesarios, por mucho que pretendamos sabernos la teoría.

UN VERDI DE SALÓN EN LOS JARDINES DEL ALCÁZAR

XIV Noches en los Jardines del Real Alcázar. Francesco Manna, flauta travesera. Juan Antonio Sánchez, piano. Programa: Verdi y su tiempo (Obras de Paul-Agricole Génin, Giuseppe Verdi, Richard Wagner y Giulio Briccialdi). 28 de junio de 2013

Manna y Sánchez en su actuación en el Alcázar
La sensibilidad de Actidea no deja pasar ninguna efemérides desapercibida. El año pasado celebraron el ciento cincuenta aniversario de Debussy y éste no podía faltar a la cita el bicentenario de Verdi y Wagner. Esta primera propuesta vino marcada por su novedad. Con el dominio técnico y estético de la flauta por parte de Francesco Manna, y el delicado y competente acompañamiento del joven cordobés Juan Antonio Sánchez, viajamos por algunas de las páginas más populares de la ópera verdiana en versiones de salón a cargo de autores contemporáneos al genio de Busetto.

El francés Paul-Agricole Génin y el italiano Giulio Briccialdi fueron afamados y virtuosos flautistas; el primero un Sarasate de la flauta que trabajó fundamentalmente para la escena, y el segundo un teórico del instrumento que destacó construyéndolo. Ambos transcribieron y fantasearon a menudo con las óperas de Verdi, acercándolas aún más al pueblo. En sus variaciones sobre Un ballo in maschera, La Traviata y Rigoletto, pudimos apreciar el delicado y suave fraseo de Manna, con florituras puntuales despachadas con agilidad y solvencia, y con el siempre preciso acompañamiento de Sánchez.

Versiones aseadas que no demandan mucha concentración en un oyente que simplemente ha de dejarse llevar por la riqueza melódica de unas composiciones servidas con profesionalidad y buen gusto. Transcripciones literales del Coro de leñadores y Aria de la Princesa de Éboli de Don Carlo, así como los celebérrimos Va pensiero de Nabucco y el brindis de La Traviata, completaron una oferta en la que no faltó Wagner y el precioso Aria de Wolfram Oh du mein holder abendstern de Tannhäuser.

Crítica publicada en la edición impresa de El Correo de Andalucía el 30 de junio de 2013

viernes, 28 de junio de 2013

TRÍO MeSaMor EN LOS JARDINES DEL ALCÁZAR Alegres alternancias

XIV Noches en los Jardines del Real Alcázar. Mª Esther Guzmán, guitarra. Sarah Roper, oboe. Vicent Morelló, flauta travesera. Programa: De Venecia a Granada (Obras de Händel, Tárrega, Bach, Debussy, Quantz, Albéniz y Vivaldi). 27 de junio de 2013

Ya avisábamos que el ciclo de cámara de la Sinfónica de Sevilla tendría su continuación en las Noches del Alcázar. Dos de sus grandes valedores, la oboísta Sarah Roper y el flautista Vicent Morelló, acompañados por la excelente guitarrista sevillana Mª Esther Guzmán, garantizaron una velada de mucha categoría.

Roper y Morelló ofrecieron hace dos ediciones, junto a la violonchelista Gretchen Talbot y el clavecinista Alejandro Casal, un programa en el que también se incluían las sonatas HWV 384 de Händel, BWV 1032 de Bach y la de Johann Joachim Quantz, con versiones diferentes a las de esta ocasión. Siempre celebramos la oportunidad que brindan estos conciertos a la brisa de la noche para formular originales combinaciones de instrumentos. En Händel la compenetración entre oboe y flauta se tradujo en poesía y lirismo, y en la considerablemente aligerada Gran Jota de Tárrega, exenta de algunas de sus referencias más populares, la guitarra de Guzmán devino en una exhibición de virtuosismo técnico y expresividad. 

Transcrita de la Sonata BWV 525 para órgano, la Sonata Trío de Bach mantuvo toda su claridad y distinción, de la misma forma que Morelló, que antes protagonizó un evocador Syrinx de Debussy, que en estas noches del Alcázar siempre se presta a algún tipo de escenificación, brilló en la Sonata de Quantz, un referente del instrumento cuyo testigo tomó Telemann, autor de una vitalista y ágil propina. Barroco e Impresionismo alternándose entre largas pausas por la colocación de alfileres en las partituras y la alegre complicidad de unos intérpretes que, culminando con la Sonata RV 81 de Vivaldi, se beneficiaron en todo momento del continuo de aires cortesanos de Mª Esther.

Crítica publicada en El Correo de Andalucía el sábado 29 de junio de 2013

martes, 25 de junio de 2013

EL HOMBRE DE ACERO Super-megatron-man aparatoso, mesiánico y sin fanfarrias

Título original: Man of Steel
USA 2013 143 min.
Dirección Zack Snyder Guión David S. Goyer, según el argumento de Christopher Nolan y David S. Goyer basado en el cómic de Joe Shuster y Jerry Siegel Fotografía Amir Mokri Intérpetes Henry Cavill, Russell Crowe, Amy Adams, Diane Lane, Kevin Costner, Laurence Fishburne, Michael Shannon, Michael Nelly, Antje Traue, Christopher Meloni, Harry Lennix, Ayalet Zurer, Richard Schiff, Jadin Gould
Estreno en España 21 junio 2013

Carecen de vergüenza el productor y guionista de esta película que se han adjudicado el supuesto mérito de haber ideado ellos su argumento, por supuesto a partir del cómic original de los años 30, cuando en realidad se trata de un refrito de la primera mitad del film de Richard Donner del 78, la segunda parte dirigida por Richard Lester en 1980 y algunas reminiscencias de la serie de televisión Smallville, siendo el guión de la cinta producida por los hermanos Salkind obra nada más y nada menos que del creador de la saga de los Corleone, Mario Puzo. Con Christopher Nolan en la producción cabía esperar que el nuevo Superman fuera un ser atormentado y trágico, sin asomo de sentido del humor y sin apenas color; la música de Hans Zimmer, sin fanfarrias ni temas pegadizos, vino a corroborar este parecer cuando se editó hace unas semanas. Lo que no nos esperábamos es que esta pretenciosa, como no podía ser menos, y aparatosa revisión del héroe por antonomasia, el más querido y celebrado por la mayoría así como el más icónico para los Estados Unidos, muy a pesar del Capitán América, potenciara sus evidentes parecidos con la historia del Mesías, del mismo Jesucristo. No en vano son muchas las ocasiones en las que se repite en esta tediosa película que el joven Clark Kent ha venido al Mundo para salvarnos, lo que unido a ese Padre todopoderoso al que da vida Russell Crowe, omnipresente a su antojo incluso tras la muerte, y esos padres terrenales que no sólo no lo han engendrado sino que viven humildemente y mal vestidos (pobre Diane Lane, qué papelito más poco lucido tiene, acostumbrados como estamos a verla de señora estupenda), sin olvidar ese calvario de infancia que vive haciendo milagros y ayudando incluso a quienes no lo merecen. Cierto que todo eso estaba ya hasta en el entrañable film protagonizado por el llorado Christopher Reeve, pero ahora da la sensación de estar mucho más potenciado; hasta la túnica del nuevo Superman se parece más ahora a la Sagrada. Así que si nos ponemos sesudos podremos hasta identificar en los malos extraterrestres a los judíos, que niegan al Mesías y quieren hacerlo desaparecer para no perder su hegemonía, si bien al final vencen los católicos americanos. Esto vendría poco menos que a convertir en antisemita un espectáculo que nació precisamente de manos hebreas. Rocambolesco pero muy probable. Por lo demás se ha optado por una estética fea, que recuerda a la de Menahem Golan y Yoran Globus, productores de la cuarta parte de Superman allá por el año 1987, salvando por supuesto los avances tecnológicos, que en manos del director de 300 y Sucker Punch sufren una auténtico abuso. Si Superman (1978) se publicitaba con la frase “Creerá usted que un hombre puede volar”, aquí somos invitados a creérnoslo todo, destrucciones imposibles incluidas, que ni Michael Bay ni Roland Emmerich las hubieran ideado mejor (ni después del 11-M se han convencido estos niñatos del nuevo Hollywood que los edificios caen en vertical, no en bloque hacia delante), mamporros exageradísimos, una dirección artística ultrabarroca y recargada… un horror en el que Lois Lane es más intrépida y resuelta que todo un ejército profesional, y en el que Henry Cavill da vida a un hipervitaminado héroe tan atormentado por su diferencia y soledad como inexpresivo. Metrópolis ya no es Nueva York, ahora es Chicago (como Gotham City), pero da igual porque la propuesta está tan deshumanizada y falta de alma que poco importa si la habitan unos, otros o nadie.

domingo, 23 de junio de 2013

HANNAH ARENDT Pensamiento libre

Alemania 2012 113 min.
Dirección Margerethe von Trotta Guión Pamela Katz y Margarethe von Trotta Fotografía Caroline Champetier Música André Mergenthaler Intérpretes Barbara Sukowa, Axel Milberg, Janet McTeer, Julia Jentsch, Ulrich Noethen, Michael Degen, Nicholas Woodeson, Victoria Trauttmansdorff, Klaus Pohl
Estreno en España 21 junio 2013

Un perfil nocturno de Nueva York sin World Trade Center, como corresponde a 1961, año en el que se ambienta esta apasionante crónica de la historia y el pensamiento humano más reciente, sirve de fondo a los títulos de crédito finales de la última película de la veterana directora alemana Margarethe von Trotta. Con ello enmarca nuestro subconsciente en una de las últimas tragedias más irracionales y maquiavélicas que hayan traumatizado nuestra alma, y es que precisamente de analizar el espíritu y la raíz de esa sinrazón diabólica va esta fascinante cinta. Von Trotta, que se ha movido entre el cine italiano (El largo silencio) y el alemán (Las hermanas alemanas), ha vuelto a contar con Barbara Sukowa (musa de Fassbender y de Von Trier en sus comienzos, Europa), tras Rosa Luxemburgo, para contarnos la historia y el perfil de otra pensadora judía germana a través de un episodio relevante y concreto. Cuando a principios de los 60 el criminal de guerra Adolf Eichmann, a quien en el film sólo podemos ver en imágenes de archivo cedidas por la Fundación Steven Spielberg, fue secuestrado por el Mossad en Argentina y sometido a juicio en Jerusalén, la profesora universitaria, escritora y pensadora alemana Hannah Arendt logró que The New Yorker le encargara una serie de artículos sobre el proceso para estar en primera línea. Como resultado de su aprendizaje junto al gran filósofo Martin Heidegger, de quien fue alumna y amante, y a pesar de haber sido ella misma víctima de la persecución nazi, apátrida durante casi veinte años (Estados Unidos le pareció el paraíso cuando logró asentarse en él), sacó unas conclusiones muy particulares, valientes y atrevidas, sobre el genocidio nazi, que no gustaron a la comunidad hebrea, tan asentada en su país de acogida. Pese a ello, a las presiones recibidas y el acoso al que fue sistemáticamente sometida, no renunció en ningún momento a sus convicciones, que pasaban por definir el genocidio como una banalidad del mal y un asesinato en masa administrativo. Todo eso está en este film sobrio, elegante y distinguido en el que sobresale la excelente interpretación de Barbara Sukowa, una dama de la interpretación en su país y el mundo entero. Pero además se apuntan otros temas de interés, como la irreflexión con la que se abordan hoy en día muchos temas importantes a nivel periodístico, a causa de algo tan temido como son los plazos de entrega; o el amor incondicional conyugal cuando el respeto, la confianza y la comprensión está por encima de todo lo demás. No ya merecedora de la Espiga de Plata en el pasado Festival de Valladolid, sino de muchos premios más, tantos como merece la libertad de pensamiento, base y fundamento de una sociedad verdaderamente democrática, en contraposición al totalitarismo que Hannah Arendt definía como el mal radical.