miércoles, 9 de marzo de 2016

REMEMBER Cazador senil siguiendo manual

Canadá-Alemania 2015 95 min.
Dirección Atom Egoyan Guión Benjamin August Fotografía Paul Sarossy Música Mychael Danna Intérpretes Christopher Plummer, Dean Norris, Martin Landau, Henry Czernym, Jürgen Prochnow, Bruno Ganz, Peter DaCunha, James Cade, T. J. McGibbon, Kim Roberts Estreno Festival de Venecia 10 septiembre 2015; en Canadá 23 octubre 2015


Las últimas películas del director canadiense Atom Egoyan se han colocado de cara a la crítica especializada y los festivales que siempre le han servido de coartada, en una posición de evidente inferioridad con respecto a las cintas que en los noventa le dieron el privilegio de cineasta muy a tener en cuenta, con Exótica, El dulce porvenir y El viaje de Felicia como títulos de referencia. Apoltronado desde Ararat en una situación más complaciente y cómoda, películas como Chloe, Condenados o Cautivos se alejan mucho de aquellos prometedores años, pero eso no quiere decir que Remember no tenga su punto de interés. Básicamente es la historia de una venganza, la que perpetra un anciano con inicio de alzheimer contra el agente nazi que arruinó su vida cuando era un prisionero en Auschwitz, hoy reinsertado en la sociedad americana como si no hubiera pasado nada, con una identidad tan nueva como el pasado que se ha inventado y que con el paso de los años ha asumido como propio. Apunta por lo tanto cuestiones muy interesantes, como es la asunción de la mentira como verdad absoluta, o la fuerza de la voluntad como eje giratorio para llevar a cabo empresas imposibles según qué estado mental y físico, así como la capacidad de unas voluntades para manejar otras valiéndose de una supuesta situación de superioridad. Pero Egoyan y su guionista se pierden en todas estas intenciones y apenas aciertan a definir una trama ligeramente folletinesca, convencional y muy poco trabajada para hacer plausible la odisea de este anciano que recorre media América tan libre como desorientadamente, a pesar de sus mermadas facultades, que son la baza utilizada por su impulsador para triunfar en una tan arriesgada como improbable misión. El camino guarda algunas sorpresas y situaciones hitchcockianas que Egoyan maneja con hechuras televisivas, mientras lo mejor se encuentra en la interpretación de sus venerables protagonistas, desde un estupendo Christopher Plummer a un emotivo Martin Landau, pasando por los veteranos Jürgen Prochnow y Bruno Ganz. Pero lo que tendría que haber sido un Memento de geriátrico con exposición de una realidad siniestra e incómoda, se queda en un mero ejercicio de entretenimiento no muy digno ni especialmente efectivo que hace añorar películas como Los niños del Brasil, donde Lawrence Olivier daba vida a un cazador de nazis más conmovedor y Gregory Peck a un nazi más aterrador.

CIEN AÑOS DE PERDÓN Un desafortunado thriller político

España 2016 97 min.
Dirección Daniel Calparsoro Guión Jorge Guerricaechevarría Fotografía Josu Inchaustegui Música Julio de la Rosa Intérpretes Rodrigo de la Serna, Luis Tosar, Raúl Arévalo, Patricia Vico, José Coronado, Joaquín Furriel, Marian Álvarez, Luciano Cáceres, Luis Callejo, Joaquín Climent Estreno 4 marzo 2016

La capacidad con la que Daniel Calparsoro pasó hace ya más de un par de décadas de un cine de acción imperfecto pero personal y vocacional, con películas como Salto al vacío y Asfalto, a otro de carácter mucho más convencional y prefabricado, el que le ha llevado a dirigir cintas como Guerreros, Invasor y Combustión, sólo es directamente inversa a su pérdida de frescura e interés. Cien años de perdón viene a sumarse a esa tendencia a hacer cine de espectáculo hipervitaminado con hechuras aprehendidas en serie por un puñado de realizadores entregados a la fuerza expansiva de Mediaset, con Daniel Monzón a la cabeza. No es una película desdeñable pero desde luego no es ni de lejos lo que pretende ser. Puede que cumpla como entretenimiento, a pesar de las muchas lagunas de guión y falta de fuerza y justificación de su enorme pléyade de personajes; pero en su vocación de mezclar mera acción con cuestiones de candente actualidad relacionadas con la mísera situación de nuestra política actual, la cinta naufraga considerablemente. No somos partidarios de que algunas cuestiones se tomen a broma, pero hay que reconocer que hace un par de temporadas el Cabesa y el Culebra consiguieron con su humilde y efectiva El mundo es nuestro un vehículo mucho más logrado para poner sobre la mesa, también a través del asalto a un banco, las miserias de nuestro sistema bancario, el sufrimiento del pueblo y las consecuencias de la corrupción. Poco o nada de esto consigue el todoterreno Jorge Guerricaechevarría, curtido en el cine de Álex de la Iglesia y Monzón, con este vehículo de lujo y ostentación. Y eso que ambientar la trama en Valencia y dibujar unos políticos y sus limpiamierda realmente sórdidos y siniestros, pone muy clara cuál es la intención de denuncia en un film que sin embargo se queda en mera epidermis. Lo malo es que ni siquiera en su epidermis el film de Calparsoro consigue la carga adrenalítica que pretende; falta tensión, claustrofobia y coherencia interna en una cinta que funciona a golpe de guión, manejando al espectador como mera marioneta incapaz de tomar las riendas de una situación que se escapa continuamente y sobre la que sólo cabe agradecer su ligero metraje y su afortunada resolución formal, aunque sea a fuerza de una fotografía plateada y una música eléctrica; más convenciones de género.

jueves, 3 de marzo de 2016

FUNDACIÓN BARENBOIM-SAID: NEOCLASICISMO POR UNA BUENA CAUSA

Concierto V Máster de Interpretación Orquestal de la Fundación Barenboim-Said Universidad Internacional de Andalucía. Maxim Emelyanychev, dirección. Programa: La revue de cuisine, de Martinú; Dixtuor, de Françaix; Le jardinier de Samos, de Ibert; Kammermusik nº 1 Op. 24, de Hindemith. Espacio Turina, miércoles 2 de marzo de 2016

Un día después de que Barenboim, Rattle y Fischer juntaran sus batutas en un concierto especial desde la Filarmónica de Berlín para dar la bienvenida a los refugiados sirios que han atravesado un mar de desgracias en busca de derechos, supervivencia y bienestar, la Fundación que lleva el nombre del primero juntó aquí en Sevilla, con patrocinio de la Agencia de la ONU para los Refugiados, la batuta del joven Emelyanychev con profesores y alumnado del V Máster en Interpretación Orquestal.

En el programa cuatro compositores del neoclasicismo de primera mitad del siglo XX, con los extremos ocupados por dos obras extraordinarias y en el centro otras dos de incuestionable belleza, que los intérpretes mimaron al más alto nivel, logrando bajo la dirección de este joven ya llamado a ser una de las grandes batutas del futuro más inminente, unos resultados sensacionales. La revista de cocina evidencia la pasión de Bohuslav Martinú por el jazz, una disciplina difícil de dominar para la mayoría de los intérpretes de clásica, y que en este caso encontró una muy buena respuesta en la habanera, el tango, el foxtrot y el charlestón que el autor integra en este ballet, con el piano de Óscar Martín marcando eficazmente el ritmo.

La amabilidad de la música de Françaix e Ibert, sus ribetes campestres y desenfadados también tuvieron un acertado reflejo en la batuta ágil y vigorosa del director al que vimos en Don Giovanni y volveremos a ver esta temporada en el Femás y con la ROSS. Entre los solistas hay que destacar el suave fraseo de Irene García al violín, ayudada por el diálogo continuo y bien articulado que mostraron en todo momento cuerda, maderas, metales y percusión. Un final fogoso, con momentos de quietud y reflexión en el Quartett, emparentó definitivamente éste con el concierto de cámara que ofrecieron nuestros solistas de la Sinfónica en enero pasado, con la misma estética y casi los mismos autores, incluida la Kleine Kammermusik nº 2 Op. 24 de Hindemith que entronca con la nº 1 que ofrecieron alumnos y profesores del Máster con un dominio de todos los recursos expresivos realmente notable.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 1 de marzo de 2016

FEMÁS 2016: POR UNA ANDALUCÍA MEJOR FORMADA

33ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla.
Joven Orquesta Barroca de AndalucíaBarry Sargent, director. Programa: Europa Barroca (obras de Purcell, Telemann, Vivaldi, Corelli y Geminiani). Espacio Turina
José Manuel Cuadrado, oboe. Isabel Gómez-Serranillos, violonchelo. Santiago Sampedro, clave. Programa: Des gôuts... on ne discute pas (obras de Platti, Haendel, C.P.E. Bach, Barrière y Couperin). Espacio Santa Clara
Lunes 29 de febrero de 2016

La Joven Barroca de Andalucía frente a las costas de Málaga
Hemos sentido siempre un especial interés y emoción cuando de valorar el trabajo de nuestros más jóvenes se trata. Los mútliples proyectos y ayudas que en relación a la música se han ido sucediendo a lo largo de nuestra comunidad contrastan con la desidia en la que parecen sumergirnos otros programas de empleo y ayuda que sin exigir nada a cambio, perduran durante décadas y sólo generan una ciudadanía perezosa y anestesiada. En el seno de nuestra celebración autonómica, en un día que sólo tendrá aniversario dentro de cuatro años, tuvimos la oportunidad de encarar con esperanza y positividad nuestro futuro, y no pinta mal.

Por la mañana nos reencontramos con Barry Sargent, ausente desde tanto, a quien nunca agradeceremos bastante haber sido fundador de la Barroca de Sevilla, impulso de ese entusiasmo actual de la juventud por la música. La Joven Orquesta Barroca de Andalucía, auspiciada por la Filarmónica y la Diputación de Málaga y con integrantes también de Sevilla, dio buenas muestras de armonía y sincronización en un concierto que recorrió el espíritu barroco de Inglaterra, Alemania e Italia con entusiasmo, atención a dinámicas y considerable musicalidad. Una muestra vibrante de hasta dónde pueden llegar estos jóvenes y en la que hubo nombres propios, como Laura Ramírez y Juan Antonio Carrillo, que bordaron el Concierto para dos violonchelos RV531 de Vivaldi primando el diálogo y la versatilidad.

José Manuel Cuadrado
Por la noche fue el ganador de la beca de la Asociación de Amigos de la Barroca de Sevilla, el oboísta José Manuel Cuadrado, el encargado de cerrar este día tan juvenil. Con un programa de estéticas tan diferentes como las que propone Carl Philip Emanuel o François Couperin, Cuadrado pasó múltiples apuros con una caña que se secaba continuamente y unos nervios que le traicionaron a él y a quienes sin duda con buen juicio confiaron en él para otorgarle la ayuda. No obstante su sentido de la musicalidad y las articulaciones quedaron bien expuestas y estamos seguros de que dará en adelante más de una grata sorpresa. Isabel Gómez Serranillos, curtida ya frente al público, brilló al violonchelo extrayéndole un sonido sedoso y a la vez autoritario, mientras Santiago Sampedro añadió técnica, habilidad y dinamismo al clave, sobre todo en su solo, un Passacaille de la Suite nº 7 de Haendel brillante. Ahora toca seguir formándose, como hacen José Manuel y Santiago en Holanda, para llegar lejos.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 2 marzo 2016

lunes, 29 de febrero de 2016

FEMÁS 2016: UN WHISKY DEMASIADO MEDIDO

33ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. The Rare Fruits Council: María Goso, soprano; Manfredo Kraemer y Guadalupe del Moral, violines; Mercedes Ruiz, violonchelo; Luca Guglielmi, clave. Programa: Scottish Songs (A Treatise of Good taste in the Art of Musick, de Geminiani, y canciones escocesas de Haydn). Espacio Turina, domingo 28 de febrero de 2016

María Goso
Mucha expectativa había creado este proyecto del violinista argentino Manfredo Kraemer, ahora junto al grupo que fundó para abordar fundamentalmente sonatas en trío para dos violines y bajo continuo, cuyo nombre se puede traducir algo así como El Consejo de las Frutas Raras. Su último trabajo discográfico se centra en las canciones escocesas recopiladas y tratadas por Geminiani y Haydn, y a esas frondosas y legendarias tierras nos pretendía llevar un concierto en el que María Goso adoptó la parte de Susan Hamilton en el registro, y que contó con la colaboración de nuestra querida Mercedes Ruiz.

Pero las expectativas se tornaron en llamativa decepción cuando comprobamos que apenas se matizaban las notables diferencias entre la forma de tratar y engullir ese acervo popular por Geminiani, que intervenía mucho en el resultado final, y Haydn, más respetuoso y conservador con el espíritu original del material. Todo sonó igual, incluso las piezas instrumentales, sonatas y arias, con las que el italiano acompañaba a las canciones. Brillante por supuesto la exhibición de los instrumentistas, vigoroso como siempre Kraemer, enérgica y contundente Ruiz, preciso Guglielmi al teclado y perfecta en ornamentación y armonía Guadalupe del Moral.

Pero el resultado denotó notable monotonía, bien ejecutado pero lejos del poder evocador de esta música de ribetes celtas que apenas lucieron en la voz de la también argentina soprano María Goso. Su voz es generosa y potente, acaso de timbre más agudo de lo conveniente para acercarse con éxito a este repertorio. Suele cantar no muy en estilo, demasiado comedida, sin apenas teatralidad en unas canciones que demandan mucho temperamento. Sólo en ocasiones puntuales atisbamos más naturalidad y matices, en canciones como The Ploughman, Mary's Dream y Over the Hills and Faraway. Mejor encajó la canción argentina María se va que se ofreció como propina.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

FEMÁS 2016: MISA DE UNA CON VOCES PROPIAS

33ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Vandalia: Rocío de Frutos, soprano; Gabriel Díaz, contratenor; Víctor Sordo, tenor; Simón Millán, barítono; Javier Cuevas, bajo; Sara Águeda, arpa. Programa: L'homme armé, de Cristóbal de Morales; Pasión según San Juan, de Francisco Guerrero; Pasión según San Mateo, de Jacob Obrecht. Capilla del Palacio Gótico del Real Alcázar, domingo 28 de febrero de 2016

Víctor Sordo y Rocío de Frutos
Un domingo a la una o se va de cañas o se asiste a la última misa de la mañana; a eso es precisamente a lo que nos convocaron los integrantes de Vandalia, aunque sólo en su aspecto más lúdico, el que ofrecen las piezas de Morales, Guerrero y Obrecht incluidas en el programa. Ningún escenario mejor para el evento que la poco transitada en estos menesteres Capilla del Palacio Gótico del Real Alcázar. A los pies de un retrato de corte binzantino de la Virgen de la Antigua, un reducto del coro surgido al amparo del Coro Barroco de Andalucía y los talleres de Lluis Vilamajó, que también pasó recientemente por el MAUS, recrearon con bastante fortuna la Misa L'homme armé de Cristóbal de Morales.

La obra está basada en una canción del Renacimiento - que Jordi Savall rescató incluso como tema principal de la película Jeanne la pucelle, una versión de Juana de Arco que Jacques Rivette dirigió en 1994 - que ha servido de base espiritual y temática para la misa ordinaria en latín y ha conocido multitud de composiciones, entre las que destacan las de Guillaume Dufay y Johannes Ockeghem, hasta nuestros días. Aderezada con una introducción, una síntesis de la Pasión según San Juan del también sevillano Francisco Guerrero, que el conjunto aprovechó para calentar voces, especialmente las del tenor Víctor Sordo y el contratenor Gabriel Díaz, muy en estilo y con un bellísimo timbre que modula a placer, la interpretación de la misa se vio igualmente salpicada por otras piezas de Guerrero y el holandés Jacob Obrecht, quien cerró la exhibición con su Pasión según San Mateo.

Ejemplo perfecto de polifonía y canto firme, lo más llamativo fue comprobar la capacidad de cada una de las cinco voces convocadas para exhibir su propia personalidad, hacerse notar a través de una línea de canto bien definida y sensacionalmente estructurada de forma que no se perdiese ningún matiz en el ensamblaje. Especialmente mágica fue la aportación dulce a la vez que potente de Rocío de Frutos, mientras barítono y bajo alternaron disciplinadamente sus voces en el motete a 4 de Obrecht. Lástima que el Kyrie de la Misa a 5 de Morales resultara descompasado, un poco anárquico. Tampoco la aportación de Sara Águeda al arpa nos convenció, no porque no domine con soltura y musicalidad el instrumento sino porque estas piezas son más idóneas con órgano o sin acompañamiento instrumental; la cuerda pulsada le da un carácter cortesano alejado del lítúrgico que le es propio. En la propina, Lasciatemi morire de Monteverdi, el carácter profano y relajado añadió naturalidad y frescura al conjunto.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 29 febrero 2016

domingo, 28 de febrero de 2016

LA HABITACIÓN El refugio de la placenta

Título original: Room
Irlanda-Canadá 2015 118 min.
Dirección Lenny Abrahamson Guión Emma Donoghue, según su propia novela Fotografía Danny Cohen Música Stephen Rennicks Intérpretes Brie Larson, Jacob Tremblay, Joan Allen, Tom McCamus, William H. Macy, Sean Bridgers, Wendy Crewson, Amanda Brugel, Cas Anvar Estreno en el Festival de Telluride 4 septiembre 2015; en Irlanda 15 enero 2016; en España 26 febrero 2016

Uno de los grandes atractivos de los festivales es que las películas llegan prácticamente vírgenes, listas para ser descubiertas en toda su plenitud. Cuando asistimos a la proyección de una película como ésta, que guarda entre sus alicientes una trama sorprendente y sujeta a inquietantes giros de guión, ya sabemos lo que nos vamos a encontrar, gracias a que medios de comunicación y los propios responsables de su promoción nos la han destripado cruel y despiadadamente. La interpretación de su protagonista, Brie Larson, a quien ya vimos hacer un excelente trabajo en Las vidas de Grace para después perderse en trabajos de poca enjundia en cintas como El jugador o Y de repente tú, se ha convertido astutamente en el principal reclamo para acercarse a ver este título como uno de los imprescindibles de la temporada; los premios que le está reportando a la joven actriz se están encargando de ello. Sin embargo el principal mérito de esta película no reside ni en su argumento ni en la interpretación de Larson, sino en el trabajo de su inteligente e inquieto director y, sobre todo, en la interpretación llena de frescura, naturalidad e intención del niño Jacob Tremblay. Quizás porque ya no se nominan a los Oscar a niños prodigios haya recaído la nominación al mejor director en Lenny Abrahamson, por encima de Scott y Spielberg, puede que como reconocimiento al espléndido trabajo desplegado con el jovencísimo protagonista. Abrahamson, que dirigió la marciana Frank, en la que Michael Fassbender interpretaba a un excéntrico cantante enmascarado y Domhnall Gleeson a su desnortado grupie, firma un trabajo aparentemente más convencional pero que encierra en su supuesta linealidad un convincente tratado de psicología sobre la protección materna, el refugio de la placenta y el despertar a un mundo que no imaginábamos ni en la peor de nuestras pesadillas. La mirada fulminante, asustada y sorprendida de este niño encerrado en las cuatro paredes de un mundo hecho a su medida, nos sumerge en este descubrimiento al mundo y la vida y nos advierte que tenemos que estar muy despiertos para afrontar todo lo que se nos viene encima, defendernos y adaptarnos a una existencia en la que nada es como queremos; nuestros sueños e inquietudes acaban en un elevado porcentaje adaptándose a lo que podemos, y acabaremos siempre añorando el refugio y la protección de una madre, sobre todo mientras esperamos en la placenta. Larson hace un trabajo excelente, pero no es ni de lejos el principal atractivo de una película en la que el niño lo absorbe todo y a todos, incluidos unos también estupendos Joan Allen, William H. Macy y Tom McCamus, sin olvidar a Wendy Crewson como periodista tipo víbora.