sábado, 10 de marzo de 2018
Estreno de BAJO LA PIEL DE LOBO en salas comerciales
Reseña de la película, estrenada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla el 3 de noviembre de 2017. Estreno en salas 9 marzo 2018
viernes, 9 de marzo de 2018
SENSACIÓN CONTENIDA EN EL JEREMÍAS DE LA ROSS
7º Concierto de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Rinat Shaham, mezzosoprano. John Axelrod, dirección. Programa: Sinfonía nº 1 “Jeremías” de Bernstein; Sinfonía nº 1 “Titán”, de Mahler. Teatro de la Maestranza, jueves 8 de marzo de 2018
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| Aunque parezca mentira, ésta ha sido la primera vez que Rinat Shaham ha cantado en Sevilla |
Mientras la calle era ocupada por la primera convocatoria de huelga general de mujeres jamás planteada en nuestro país, con justas reivindicaciones que parece mentira aún tengan que formularse tan entrados en el siglo XXI, el público del Maestranza se entregaba a una propuesta de carácter tan mística y religiosa como la programada para este concierto de abono continuador del extenso homenaje que la ROSS ofrece esta temporada a Leonard Bernstein en su centenario. La Sinfonía nº 1 de Bernstein es una obra de juventud, programática, que sigue textos del Libro de las Lamentaciones del profeta Jeremías, aprovechando material previo consistente en una canción de carácter eminentemente hebreo que, con los correspondientes retoques, se mantuvo como tercer movimiento de esta pieza cuyos dos primeros son estrictamente instrumentales. Aunque el autor no logró ganar el concurso del Conservatorio de Nueva Inglaterra para el que la concibió, sí logró un rotundo éxito de público y crítica, traducido el año de su estreno en Pittsburgh en premio del Sindicato de Críticos Musicales de Nueva York al mejor trabajo de composición americana de 1944. La pieza propició además la reconciliación del compositor con su padre, que no apoyaba su carrera musical, y que con esta obra se rindió a los pies de su hijo, razón por la cual Bernstein decidió dedicársela. El estreno en el Carnegie Hall de Nueva York con la mezzo Jennie Tourel, y su primera grabación en 1961 con la Filarmónica de Nueva York y de nuevo la voz quebrada y dolorosa de la mezzo ruso-judía emigrada a Estados Unidos, afianzaron la obra para la posteridad, pero hasta ahora no había podido escucharse en directo en Sevilla.
Axelrod se ciñó perfectamente a la gramática de la pieza, ofreciendo una lectura técnicamente impecable, medida con precisión y mimando cada matiz y detalle; pero en el ámbito literario o expresivo la cosa quedó más indefinida. Así, tras un primer movimiento, Profecía, que podríamos considerar devastador y anímicamente pesimista, que presagiaba una interpretación memorable del conjunto, los otros dos movimientos no procuraron más que una ligera decepción. El motivo es de concepto, la falta de capacidad para trascender los pentagramas promoviendo en el oyente una sensación de desasosiego y angustia, especialmente en Profanación, un scherzo nada complaciente ni divertido, que debe transmitir caos y devastación, y que sin embargo no llegó más que a resultar atractivo e incluso algo juguetón, casi en las antípodas de la intención de los episodios que ilustra. La participación de la mezzo israelí Rinat Shaham en Lamentación se saldó también satisfactoriamente a nivel técnico, pero no tanto expresivo, por cuanto su voz cálida, rotunda y potente, hábilmente fraseada con pleno dominio de la respiración y la modulación, no logró sin embargo transmitir el dolor sincero y la angustia existencial que la página demanda, a pesar del esfuerzo evidenciado, con lo que tampoco aquí asomó la intención expresiva de tan literal pieza musical. Al menos se acertó en reflejar los contornos poéticos de la pieza y esa elocuente expansión que caracteriza la música sinfónica netamente americana, con Copland como principal valedor y promotor.
Libre de cumplir mis obligaciones profesionales con el periódico en el que colaboro, me permití la licencia de abandonar el Maestranza durante el descanso. La Titán de Mahler, aunque su inclusión en este programa resultara procedente, es una obra que no me entusiasma, encuentro ñoña y artificiosa, reiterativa y redundante, y programada en exceso. Ni siquiera comprobar cómo la abordaba Axelrod pudo con mi desgana.
martes, 6 de marzo de 2018
HÉROES EN EL INFIERNO Un funcional pero merecido homenaje
Título original: Only the Brave
USA 2017 134 min.
Dirección Joseph Kosinski Guión Ken Nolan y Eric Warren Singer Fotografía Claudio Miranda Música Joseph Trapanese Intérpretes Josh Brolin, Miles Teller, Jennifer Connelly, Jeff Bridges, James Badge Dale, Taylor Kitsch, Andie MacDowell, Scott Haze, Ben Hardy, Alex Russell, Geoff Stults, Michael Love Toliver, Sam Quinn, Rylan Jason Cook, Brandon Bunch, Thad Luckinbill Estreno en Estados Unidos 20 octubre 2017; en España 2 marzo 2018
USA 2017 134 min.
Dirección Joseph Kosinski Guión Ken Nolan y Eric Warren Singer Fotografía Claudio Miranda Música Joseph Trapanese Intérpretes Josh Brolin, Miles Teller, Jennifer Connelly, Jeff Bridges, James Badge Dale, Taylor Kitsch, Andie MacDowell, Scott Haze, Ben Hardy, Alex Russell, Geoff Stults, Michael Love Toliver, Sam Quinn, Rylan Jason Cook, Brandon Bunch, Thad Luckinbill Estreno en Estados Unidos 20 octubre 2017; en España 2 marzo 2018
La trágica muerte de los integrantes de la brigada de élite Granite Mountain Hotshots, del cuerpo de bomberos de Prescott en Arizona, cuando intentaban apagar el fuego que arrasó Yarnell Hill en junio de 2013, sirve de base para esta película erigida en su homenaje adaptándose al formato de cine de catástrofes que tanto proliferó en la década de los setenta del siglo pasado. Aunque el género volvió a desarrollarse en los noventa hasta hoy día, con situaciones apocalípticas que aprovechan las infinitas posibilidades de los efectos digitales actuales, Only the Brave (Sólo los valientes es su título original) se adapta más a la estructura dramática de aquellos éxitos de los setenta encabezados por títulos emblemáticos como La aventura del Poseidón, Terremoto o El coloso en llamas, donde una serie de personajes vivían sus particulares dramas personales, generalmente de índole sentimental, y más tarde se enfrentaban a una situación límite que de alguna manera funcionaba como acicate para resolver sus traumas. Joseph Kosisnki (Tron Legacy, Oblivion) fija su atención en estos hombres que dieron su vida para preservar un orden ecológico en continuo peligro, firmando su película más convencional y clásica hasta la fecha, y prestando especial atención al buen rollo y la camaradería supuestamente imperante entre ellos. Lo malo es que el film se resiente de unas historias anodinas, generalmente despachadas con escaso poder de convicción, como la velocidad a la que el protagonista Miles Teller (Whiplash) se redime de una conducta desordenada y tóxica, con diálogos en general simples y ramplones, frente a los cuales su nutrido reparto hace todo lo posible por resultar convincente. Es ahí y en unos aseados efectos visuales que procuran ceñirse más a la realidad que al puro espectáculo pirotécnico, donde residen las mayores virtudes de una cinta por otro lado demasiado larga, acumulando en sus diez últimos minutos su mayor interés y tensión emocional .
GORRIÓN ROJO La espía que surgió de la melancolía
Título original: Red Sparrow
USA 2018 139 min.
Dirección Francis Lawrence Guión Justin Haythe, según la novela de Jason Matthews Fotografía Jo Willems Música James Newton Howard Intérpretes Jennifer Lawrence, Joel Edgerton, Matthias Schoenaerts, Jeremy Irons, Charlotte Rampling, Joely Richardson, Mary-Louise Parker, Ciarán Hinds, Nicole O’Neill, Sergej Onopko, Sergei Polunin, Kristof Konrad, Douglas Hodge, Simon Szabó, Thekla Reuten, Joel de la Fuente, Sakina Jaffrey Estreno en España y Estados Unidos 2 marzo 2018
Con una irregular carrera en el que se enmarcan películas como Soy Leyenda, Agua para elefantes o las tres últimas entregas de Los juegos del hambre, Francis Lawrence propone con éxito la recuperación de las historias de espías típicas de la guerra fría pero ambientada en época actual, lo que da a la empresa cierto aire anacrónico que no malogra sin embargo sus posibilidades. Jennifer Lawrence es una primera bailarina del Bolshoi que tras sufrir un accidente que le invalida para seguir desarrollando su carrera, es obligada a entrenarse para los servicios secretos rusos si quiere seguir disfrutando de los privilegios sociales y sanitarios que necesita para la recuperación de su madre enferma. Adiestrada para actuar como arma seductora y mortífera, deberá reprimir sentimientos y emociones para poder enfrentarse a las vejaciones sexuales que conlleva descubrir los secretos de sus espiados. La historia de esta joven desgraciada, despojada de sus sueños y de su dignidad, es tratada por el realizador con un acertado aire de melancolía que individualiza este título con respecto a otros con los que inevitablemente será comparado, especialmente los escritos por John le Carré. La suntuosa, etérea y trágica música de James Newton Howard, que firma con ésta su mejor banda sonora en mucho tiempo, contribuye poderosamente a ese ambiente gélido y triste que impera en la película. Jennifer Lawrence, que ya coincidió con Francis Lawrence en la saga de Suzanne Collins, se adapta a su joven personaje como un guante, combinando esa melancolía pegada a su piel con un dominio de la imagen y el movimiento que dan la talla de lo que supone ser una gran estrella. El conjunto se beneficia de una atmósfera malsana, consiguiendo en el camino que personajes como el de Charlotte Rampling, en principio tan esperpéntico, convenzan, y que los villanos de la función luzcan resortes que no les hagan completamente antipáticos y mantengan aspectos que los humanizan. Moscú, Budapest y Londres sirven de escenario a esta historia de traiciones, dobles juegos y relaciones erótico sentimentales en los que Lawrence y Edgerton lucen buena química y su atractivo, elegante y estilizado acabado formal consigue que sus dos horas y cuarto de duración no se hagan pesadas ni interminables. En su lujoso reparto destacan también las presencias de una irreconocible Mary Louise Parker (Tomates verdes fritos) y del bailarín ucraniano Sergei Polunin, objeto de un reciente documental que llevaba por nombre Dancer.
USA 2018 139 min.
Dirección Francis Lawrence Guión Justin Haythe, según la novela de Jason Matthews Fotografía Jo Willems Música James Newton Howard Intérpretes Jennifer Lawrence, Joel Edgerton, Matthias Schoenaerts, Jeremy Irons, Charlotte Rampling, Joely Richardson, Mary-Louise Parker, Ciarán Hinds, Nicole O’Neill, Sergej Onopko, Sergei Polunin, Kristof Konrad, Douglas Hodge, Simon Szabó, Thekla Reuten, Joel de la Fuente, Sakina Jaffrey Estreno en España y Estados Unidos 2 marzo 2018
Con una irregular carrera en el que se enmarcan películas como Soy Leyenda, Agua para elefantes o las tres últimas entregas de Los juegos del hambre, Francis Lawrence propone con éxito la recuperación de las historias de espías típicas de la guerra fría pero ambientada en época actual, lo que da a la empresa cierto aire anacrónico que no malogra sin embargo sus posibilidades. Jennifer Lawrence es una primera bailarina del Bolshoi que tras sufrir un accidente que le invalida para seguir desarrollando su carrera, es obligada a entrenarse para los servicios secretos rusos si quiere seguir disfrutando de los privilegios sociales y sanitarios que necesita para la recuperación de su madre enferma. Adiestrada para actuar como arma seductora y mortífera, deberá reprimir sentimientos y emociones para poder enfrentarse a las vejaciones sexuales que conlleva descubrir los secretos de sus espiados. La historia de esta joven desgraciada, despojada de sus sueños y de su dignidad, es tratada por el realizador con un acertado aire de melancolía que individualiza este título con respecto a otros con los que inevitablemente será comparado, especialmente los escritos por John le Carré. La suntuosa, etérea y trágica música de James Newton Howard, que firma con ésta su mejor banda sonora en mucho tiempo, contribuye poderosamente a ese ambiente gélido y triste que impera en la película. Jennifer Lawrence, que ya coincidió con Francis Lawrence en la saga de Suzanne Collins, se adapta a su joven personaje como un guante, combinando esa melancolía pegada a su piel con un dominio de la imagen y el movimiento que dan la talla de lo que supone ser una gran estrella. El conjunto se beneficia de una atmósfera malsana, consiguiendo en el camino que personajes como el de Charlotte Rampling, en principio tan esperpéntico, convenzan, y que los villanos de la función luzcan resortes que no les hagan completamente antipáticos y mantengan aspectos que los humanizan. Moscú, Budapest y Londres sirven de escenario a esta historia de traiciones, dobles juegos y relaciones erótico sentimentales en los que Lawrence y Edgerton lucen buena química y su atractivo, elegante y estilizado acabado formal consigue que sus dos horas y cuarto de duración no se hagan pesadas ni interminables. En su lujoso reparto destacan también las presencias de una irreconocible Mary Louise Parker (Tomates verdes fritos) y del bailarín ucraniano Sergei Polunin, objeto de un reciente documental que llevaba por nombre Dancer.
lunes, 5 de marzo de 2018
SIN RODEOS El otro lado de Torrente
España 2018 87 min.
Dirección Santiago Segura Guión Marta González de Vega, Benigno López y Santiago Segura, según el guión de Diego Ayala y Nicolás López para la película “Sin filtro” Fotografía Kiko de la Rica Música Roque Baños y Tessy Díez Intérpretes Maribel Verdú, Diego Martín, Rafael Spregelburd, Candela Peña, Cristina Pedroche, Santiago Segura, Cristina Castaño, David Guapo, Bárbara Santa-Cruz, Toni Acosta, Enrique San Francisco, Florentino Fernández, El Gran Wyoming, Olvido Gara Estreno 2 marzo 2018
Dirección Santiago Segura Guión Marta González de Vega, Benigno López y Santiago Segura, según el guión de Diego Ayala y Nicolás López para la película “Sin filtro” Fotografía Kiko de la Rica Música Roque Baños y Tessy Díez Intérpretes Maribel Verdú, Diego Martín, Rafael Spregelburd, Candela Peña, Cristina Pedroche, Santiago Segura, Cristina Castaño, David Guapo, Bárbara Santa-Cruz, Toni Acosta, Enrique San Francisco, Florentino Fernández, El Gran Wyoming, Olvido Gara Estreno 2 marzo 2018
A Santiago Segura se le niega sistemáticamente el talento que sin duda tiene y ha demostrado a lo largo de más de veinte años en sus incursiones en cine, televisión o codeándose con buenos amigos dentro y fuera de nuestras fronteras (a buen seguro que ha celebrado y mucho el triunfo de Guillermo del Toro en los Oscar). Sus apariciones en la pequeña pantalla han dejado claro que Torrente sólo es un personaje, y que toda la caspa y la vulgaridad asociada a este inmundo policía al que ha tratado siempre con los mejores recursos técnicos, no es más que un género que él mismo ha creado prácticamente de la nada, pero que a la hora de mostrarse como es, demuestra ser educado, instruido y moderado, tan apartado del guarrete al que ha interpretado y dirigido en cinco títulos. Y así se presenta ahora con esta película que pretende, y consigue, ser su apuesta por la comedia tradicional, sin estridencias ni salidas de tono, al menos no tantas como parece una vez se reflexiona y comprueba que el mundo que nos rodea no difiere mucho de la incompetencia y estulticia que retrata en este remake de una cinta chilena estrenada hace sólo dos años y que ya cuenta con otra versión, mejicana, estrenada este mismo año. Lo ideal en estos casos es ver el original de referencia, pero ante el incumplimiento de ese deber nos centramos sencillamente en lo que nos depara esta comedia entre social y romántica del polifacético entretenedor. Maribel Verdú da vida a una mujer equilibrada y responsable que se rodea de ineptos e incompetentes, lo que va minando su moral hasta que revienta y, con ayuda de un sanador, hace frente a toda la estupidez que protagoniza su vida diaria, desde familiares a compañeros de trabajo, amistades, médicos, vecinos y técnicos de internet. Una farándula que puede parecer exagerada pero que una vez abandonada la sala comprobamos que está ahí, forma también parte de nuestro día a día y retrata el país en el que vivimos y lo mucho que nos desespera. Segura exhibe correctas maneras cinematográficas, propias del cinéfilo que es, y olfato para la financiación de su empresa, a fuerza de patrocinadores que inundan cada fotograma con sus marcas. Consciente de su obligación de entretener, consigue su cometido y nos acaba convenciendo de que su exposición y moraleja es válida y ajustada a la realidad, con todas las licencias que como comedia se puede permitir. Rodeado de incondicionales que como siempre añaden atractivo a la propuesta, logra extraer de Verdú una interpretación ajustada y convincente, o al menos no patética ni ridícula, lo que hubiera sido fácil teniendo en cuenta los delicados resortes de su personaje.
domingo, 4 de marzo de 2018
DISNEY IN CONCERT: UN MUNDO NO TAN IDEAL
Disney in Concert: Magical Music from the Movies. Anabel Alonso, maestra de ceremonias. Judith Tobella, Julia Möller, Paco Arrojo y Diego Rodríguez, cantantes solistas. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Alfonso Casado, dirección musical. Auditorio FIBES, sábado 3 de marzo de 2018
La noche del pasado sábado pudimos comprobar, por si no estuviera suficiente demostrado, el arraigo que tiene el universo Disney entre el público en general y muy especialmente entre los y las más pequeñas. Conocen todas las canciones, se saben los personajes y argumentos, y lo que es mejor conocen hasta detalles de cultura general que a su temprana edad difícilmente podrían haber aprendido de otra forma. Lo menos positivo es que Disney ha seguido a lo largo de todo este casi siglo de producción adoctrinando a ese público que ha crecido a su sombra y cobijo, asumiendo su evangelio como verdad absoluta e irrenunciable, sin percatarse del daño que la aparentemente ingenua productora ha hecho en temas tan delicados como la violencia de género o el absolutismo aristocrático. Pero al margen de estas consideraciones de carácter veladamente político, lo que no podemos discutir es la magnificencia de Disney en cuestiones artísticas y técnicas. Nadie como Walt Disney supo poner color y emoción a los cuentos populares, aunque los llevara a su terreno, con técnicas de animación siempre creativas, a la vanguardia, superándose con cada nuevo título y haciendo las delicias de un público entregado a su indiscutible autoridad en la materia. Algo idéntico pasa con la música que a lo largo de estos casi cien años ha ilustrado las historias de Disney, contando con compositores de primera categoría y en muchos casos trazando la línea que habrían de seguir otras disciplinas como el musical de Broadway.
La noche del pasado sábado pudimos comprobar, por si no estuviera suficiente demostrado, el arraigo que tiene el universo Disney entre el público en general y muy especialmente entre los y las más pequeñas. Conocen todas las canciones, se saben los personajes y argumentos, y lo que es mejor conocen hasta detalles de cultura general que a su temprana edad difícilmente podrían haber aprendido de otra forma. Lo menos positivo es que Disney ha seguido a lo largo de todo este casi siglo de producción adoctrinando a ese público que ha crecido a su sombra y cobijo, asumiendo su evangelio como verdad absoluta e irrenunciable, sin percatarse del daño que la aparentemente ingenua productora ha hecho en temas tan delicados como la violencia de género o el absolutismo aristocrático. Pero al margen de estas consideraciones de carácter veladamente político, lo que no podemos discutir es la magnificencia de Disney en cuestiones artísticas y técnicas. Nadie como Walt Disney supo poner color y emoción a los cuentos populares, aunque los llevara a su terreno, con técnicas de animación siempre creativas, a la vanguardia, superándose con cada nuevo título y haciendo las delicias de un público entregado a su indiscutible autoridad en la materia. Algo idéntico pasa con la música que a lo largo de estos casi cien años ha ilustrado las historias de Disney, contando con compositores de primera categoría y en muchos casos trazando la línea que habrían de seguir otras disciplinas como el musical de Broadway.![]() |
| Julia Möller |
Disney Concerts ha sabido conjugar esta fuerza arrolladora de la música en las películas de la casa para generar otro productivo espectáculo con el que seguir hinchando las arcas empresariales, y en España GRC Artists ha aceptado el reto de, con la experiencia acumulada en estos treinta años de musicales hechos en el país, poner en pie un espectáculo que ciertamente consigue transmitir la magia y la emoción de estas páginas que han hecho felices a millones de niños y niñas aún a costa de su salud mental. Excelente música sobre los atriles, inmejorablemente servida por la Sinfónica de Sevilla, que tras interpretar a Weill y Ellington en los últimos meses, revalida su fuerza y capacidad para afrontar estos repertorios ligeros y jazzísticos que entrañan una enorme dificultad para plantillas curtidas en los grandes clásicos. Lástima que el sonido amplificado no sea el mejor instrumento para apreciar las calidades de tan magnífica orquesta, esta vez además bajo la excelente batuta de Alfonso Casado, natural de Alcalá de Guadaira pero afincado en Londres, desde donde se encarga de la dirección de espectáculos de primera calidad como los que este año dedica a Gershwin, Bernstein (con Candide en versión concierto) o Lloyd Webber. Su experiencia y buen hacer marcó una interpretación perfectamente ajustada en estilo, vibrante y sensacional, y en abril volverá a dirigir a la formación hispalense en el tradicional Concierto de Feria. En forma de suites, la orquesta clavó como si estuviéramos viendo directamente las películas, sus bandas sonoras, a veces incluso superándolas. Piratas del Caribe de Hans Zimmer y Klaus Badelt, Frozen de Christophe Beck, El Rey León de Zimmer, o las aclamadas partituras de Alan Menken, que han marcado la historia de la factoría en los productivos años noventa del siglo pasado, sin olvidar una estupenda obertura en la que asomaron los clásicos como La canción del sur, Peter Pan, Mary Poppins, Alicia en el país de las maravillas o La Cenicienta.
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| Paco Arrojo |
También muy en estilo y haciendo alarde de una enorme profesionalidad, los solistas bordaron las canciones de Menken, destacando la actriz y cantante alemana Julia Möller, de rostro familiar para televidentes, que entonó unos Colores del viento de Pocahontas de poderosos agudos y una notable sensibilidad expresiva, o Paco Arrojo, descubierto en el programa La Voz, que junto a la voz dulce y perfectamente afinada de Judith Tobella, entonaron una preciosa recreación de Es la noche del amor de Elton John para El Rey León. Por su parte Diego Rodríguez, curtido en musicales como Los miserables, puso la nota marchosa y desenfadada con canciones como Bajo el mar de La sirenita o Un genio genial de Aladdin. La bella y la bestia, El jorobado de Notre Dame y Enredados completaron el tributo a Menken, mientras en conjunto e invitando a bailar a al público, ofrecieron una competente versión de Quiero ser como tú de los hermanos Sherman para El libro de la selva, así hasta llegar a la imprescindible Frozen, con las canciones del matrimonio López capitaneadas por ese ¡Suéltalo!, que no hay niño ni niña que no se sepa. Los chiquillos lo pasaron en grande sintiéndose protagonistas, y Anabel Alonso se hizo eco como estupenda, divertida y amable maestra de ceremonias, con continuos tics a su Dory de Buscando a Nemo, y una incuestionable capacidad para conectar con grandes y pequeños.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía
jueves, 1 de marzo de 2018
ENSEMBLES BARENBOIM-SAÏD Y LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA: UN COMPROMISO INELUDIBLE
Ciclo Música(s) Contemporánea(s). Ensembles Barenboim-Saïd. Fabián Panisello, dirección. Programa: Ionisation y Octandre, de Varèse; Melodien, de Ligeti; Contornos entre la luz y la sombra, de Camarero; Invocación, de Castillo; Sinfonía Op. 21, de Webern.
Teatro Central, miércoles 28 de febrero de 2018
Teatro Central, miércoles 28 de febrero de 2018
Nada mejor para celebrar musicalmente el Día de Andalucía que contar con uno de los proyectos más fructíferos e interesantes que han florecido en nuestra comunidad en los últimos veinte años. Se trata de la Fundación Barenboim-Saïd, que continuando con su loable labor de formar a nuestros intérpretes más jóvenes, con la inestimable ayuda de los profesores y profesoras de la Sinfónica de Sevilla, les prepara para enfrentarse a una vida profesional satisfactoria. Una iniciativa que prospera gracias a la Universidad Internacional de Andalucía y que en esta ocasión tuvo el acierto de poner sobre los atriles música contemporánea, enmarcada dentro del ciclo que el Central dedica puntualmente cada año.
El siglo XX se vio representado por el estreno por fin en nuestra tierra, casi un siglo después, de la piedra angular de la música estrictamente para percusión, Ionisation, una de las pocas obras conservadas y acabadas de Edgar Varèse, que el compositor franco estadounidense compuso a finales de los años veinte, sentando las bases para multitud de composiciones, muchas de ellas en el ámbito de las bandas sonoras, destinadas a ilustrar ambientes exóticos con cierto corte marcial. Los trece intérpretes consiguieron una lectura fluida y competente de la página, mientras en Octandre siete instrumentos de viento y un contrabajo lograron transmitir un espíritu evocador y sensual, a pesar de la dificultad que siempre reviste lograr un sonido preciso y homogéneo en las tan temidas trompas. También para percusión, los estudiantes nos ofrecieron una insólita composición de Manuel Castillo, cuyas conseguidas texturas y colores fueron perfectamente matizadas por el joven conjunto.
Por el contrario, la pieza de Ligeti y el estreno de César Camarero, presente en la sala y único exponente en esta ocasión de la música estrictamente contemporánea del presente siglo, encontraron una interpretación desigual y no del todo satisfactoria. Especialmente apreciable en Melodien del autor de Atmósferas, servida con cierta desgana, desinflada y con un sonido canijo, sin apenas contraste. Algo mejor resultó Contornos entre la luz y la sombra, cuya combinación entre percusión, cuerda y viento, estos dos últimos repartidos por la sala para provocar un efecto arropador o ambiental, resultó más satisfactoria, aunque con puntuales defectos de afinación nada graves. La imprescindible Sinfonía Op. 21 de Webern sí encontró una interpretación rotunda y ajustada a su estética e intención. Gran parte de la responsabilidad de que se lograran resultados de media tan estimulantes recayó en la dirección autorizada de Fabián Panisello, garante de un compromiso serio con la música de nuestro tiempo. Pero lo mejor y más saludable residió en enfrentar a los jóvenes, una treintena en este caso, y al público sevillano a estas páginas ya clásicas y fundamentales para entender el progreso y la proyección de la música con mayúsculas.
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