lunes, 4 de febrero de 2019

GREEN BOOK La alargada sombra de una ilusión frustrada

USA 2018 130 min.
Dirección Peter Farrelly Guión Brian Hayes Currie, Peter Farrelly y Nick Vallelonga Fotografía Sean Porter Música Kris Bowers Intérpretes Viggo Mortensen, Mahershala Ali, Linda Cardellini, Iqbal Theba, Dimiter D. Marinov, Mike Hatton, Quinn Duffy, Sebastian Maniscalco, Joe Cortese Estreno en el Festival de Toronto 11 septiembre 2018; en Estados Unidos 16 noviembre 2018; en España 1 febrero 2019

El Libro verde era una bochornosa publicación sobre alojamientos en el sur para negros en la América presuntamente inocente de la era Kennedy, con el fin de segregarlos del resto de la pudiente buena sociedad de esa lamentable zona de los Estados Unidos. Ni el más insigne de los artistas podía sustraerse a la supuesta deshonra de dormir, comer o evacuar segregado. Parece mentira pero ocurrió ayer y casi sigue ocurriendo allí donde policías y autoridades mantienen una posición de discriminación racista y prejuicio social. Aquella época en la que el gobierno demócrata, del hijo de la familia más aristocrática jamás soñada por los y las estadounidenses, prometía nuevos aires y mayor respeto por los derechos civiles de todos y todas las habitantes del reino, parece quedar anclada en la memoria colectiva como epicentro de un ejercicio tan nostálgico como autodestructivo, más cuando alguien del talante grosero y mezquino del actual presidente se mantiene encadenado al trono mayor. Por eso documentos tan nostálgicos y amables como el que nos ofrece Peter Farrelly con la ayuda de los descendientes de uno de sus protagonistas, se convierten automáticamente en éxitos para disfrute de públicos amplios y poco exigentes. No quiere decir esto que no se trate de una valiosa película, de un trabajo artesanal tan bien medido como cocinado, tanto que hace difícil creer que su artífice haya sido el responsable de que la comedia americana, tiempo atrás tan celebrada, se haya convertido en bazofia en las últimas décadas. Peter Farrelly dirigió junto a su hermano Bobby vulgares sandeces como Dos tontos muy tontos, Amor ciego y, sobre todo, Algo pasa con Mary. Su salto al cine clásico de calidad, recuperando curiosamente el espíritu sensible y elegante de esa comedia que creíamos perdida, lo hace dejando a su hermano en el camino. Una operación que nos recuerda, salvando las distancias, a la de Jerry Zucker, cuando se emancipó de su hermano David y de Jim Abrahams, pasando de películas como Aterriza como puedas y Top Secret a Ghost y El priemr caballero. Puede que esa sea la clave del éxito de la empresa, además de las magníficas interpretaciones de su pareja protagonista y, por supuesto, el séquito, que ya se sabe que no hay buen cine sin buenos característicos. El empeño parece haber sido de los hijos de Tony Lip Vallelonga, Nick y Frank, el primero en el guión y los dos en papeles episódicos incorporando a antepasados suyos. El mencionado Tony Lip fue un matón de club nocturno y chófer al que se le contrató para pasear por medio sur de los Estados Unidos al pianista de jazz y clásica Don Shirley, de color negro, en su empeño por superar el apartheid a través de su arte y su talento. Un cometido que forjó una amistad que duró hasta la muerte de ambos, en 2013, con apenas unos meses de diferencia. Por cierto, que Tony se hizo actor especializado en papeles de mafioso, en películas como Uno de los nuestros o Donnie Brasco y series como Los Soprano. La estupenda definición de sus personajes, lo que hace comprensible la amplitud de miras del macarra italiano y la progresiva asimilación del elegante pianista, la correcta ambientación, el estupendo guión que combina drama y comedia a la perfección, y el acierto en retratar una época que marcó al mundo, por el carácter imperalista del país norteamericano, hacen de ésta una más que competente película, tan digerible como entretenida, con capacidad para la reflexión, aunque ésta esté ya muy trabajada después de tantos productos con idéntico mensaje. Pero esto es como el holocausto o la guerra civil, hay que repetirlo constantemente para que no se olvide y no se repita.

domingo, 3 de febrero de 2019

AMADEUS EN CONCIERTO, EXQUISITA COMBINACIÓN DE TEATRO Y MÚSICA

Amadeus en concierto, a partir del texto original de Peter Shaffer. John Axelrod, adaptación, dirección escénica y musical y piano. Jesús Perales, iluminación. Lucía Martín-Cartón, soprano. Laura Verrecchia, alto. Juan Antonio Sanabria, tenor. José Coca, bajo. Roberto Quintana, Eugenio Jiménez y Gema Abad, intérpretes. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Coro de la Asociación de Amigos del Teatro de la Maestranza. Íñigo Sampil, dirección. Teatro Lope de Vega, domingo 3 de febrero de 2019

John Axelrod
Recuerdo cuando vi Amadeus de Milos Forman en los cines Cristina. Aquello fue un acontecimiento que llenaba las salas del pasaje del antiguo Hotel Cristina en el que se ubicaba. Recuerdo también que allí me encontré con algún compañero de facultad que aseguraba volver a verla porque se le había hecho corta. La inteligente disquisición sobre talento y mediocridad en la que consistía el libreto de Peter Shaffer que le servía de base y que apenas unos años antes había triunfado en Londres y Broadway, se convirtió en manos del director de Alguien voló sobre el nido del cuco en un prodigio de traslación teatral al cine, convirtiendo sus espacios limitados en suntuosos escenarios naturales donde el montaje cinematográfico hacía el milagro de obviar sus orígenes. El director de nuestra sinfónica ha hecho su particular adaptación de esta pieza tan arraigada en la memoria colectiva, convirtiéndola en una exquisita combinación de teatro y concierto que ha paseado desde principios de este siglo por diversas localidades europeas. Un espectáculo para el público del nuevo siglo que aúna el placer de disfrutar de una excelente experiencia musical en torno a la agradecida música de Mozart, con el disfrute de una competente representación teatral sin elementos rancios ni estridentes que pudieran enturbiarla.

La propuesta se abre con el allegro inicial de la Sinfonía nº 25 que sirvió en su momento para promocionar la película, y con la que pudimos reconocer la tensión y el drama inherentes a la partitura, gracias al empuje de la dirección de Axelrod y los tempi rápidos y frases secas y cortantes que eligió para dar al conjunto un sonido conveniente en estilo. El lamento de un senil Salieri, en la voz y el gesto quebradizos de un estupendo Roberto Quintana, por la mediocridad de su talento, dio paso a una excelente exhibición de las maderas en el precioso adagio de la serenata Gran Partita, de hondo calado emocional, tras el cual la aparición en el patio de butacas de Eugenio Jiménez como Mozart y Gema Abad como su esposa Constanza (Wolfie y Stacey) dieron paso a los momentos más cómicos, con contenidos soeces escenificados con tanto tacto y amabilidad que no resultaron groseros, manteniendo en todo momento el carácter exquisito del conjunto. Entre escena y escena seleccionadas de la obra original, la joven soprano Lucía Martín-Cartón, a quien tuvimos el placer de ver en noviembre pasado en un espectáculo en cierto modo parecido en torno a Quevedo, con Pedro Casablanc y Tiento Nuevo sobre el escenario, entonó con enorme sentido del dinamismo y sobrada capacidad para el fraseo y la proyección el aria Marter Aller Arten de El rapto del serrallo, mientras Axelrod tocó al piano con notable expresividad y dominio técnico el conmovedor adagio del Concierto nº 23.

Lucía Martín-Cartón
La obertura de Las bodas de Fígaro, pieza más que ensayada por la orquesta hispalense, que logró con ella otra gozosa recreación, dio paso a una segunda parte centrada en la enfermedad del genio y la mala conciencia del mediocre, para desembocar en la parcialmente siniestra y contundente obertura de Don Giovanni y toda la primera mitad del Réquiem, desde la introducción hasta el doliente Lacrimosa, excelentemente resuelta por el cuarteto vocal solista exhibiendo un más que competente nivel cada uno y una en su tesitura. Magníficos el bajo José Coca y la voz refulgente del tenor Juan Antonio Sanabria, mientras la contralto Laura Verrecchia exhibió dramatismo muy en estilo, y Lucía Martín-Cartón volvió a deleitarnos con su elegante fraseo. Una fracción del coro del Maestranza arropó con entusiasmo y autoridad secuencias tan magistrales como el furioso Kyrie y el no menos agresivo Confutatis, hasta lograr en equipo un finísimo regalo teatro-musical ideal para una matinal de domingo.

sábado, 2 de febrero de 2019

LA OTRA CRÓNICA DE LOS GOYA

Enlace al artículo publicado en la sección de Opinión del periódico digital El Correo de Andalucía

MARLANGO EN DIRECTO, SIN HITS PERO CON GRACIA

I Ciclo de Canción de Autor. Al Alba 2019. Marlango: Alejandro Pelayo, piano. Marta Mulero, violonchelo. Ricardo Moreno, batería. Leonor Watling, voz.
Espacio Turina, viernes 1 de febrero de 2019

En su nueva andadura bajo gestión y supervisión directa del Ayuntamiento, el Espacio Turina está protagonizando una serie de propuestas interesantes y para todo tipo de público que lo están revitalizando y recuperándolo felizmente como agitador de la vida social y cultural de la ciudad. En este orden de cosas destaca a principios del mes de febrero Al Alba, un ciclo de conciertos con la canción de autor como reclamo, al que Marlango se ha plegado como un guante dentro de su gira de conciertos con los que están presentando por toda la geografía española su último lanzamiento discográfico Technicolor, un homenaje a las historias de películas, algo tan afín al periplo vital y profesional de su preciosa vocalista, una Leonor Watling a la que esta aventura le ha hecho crecer y mejorar como artista y persona, y que hoy por hoy ocupa más su agenda laboral que la propiamente cinematográfica que le hizo célebre desde finales del pasado siglo.

Como suele ocurrir en estos casos, la presentación del disco sirvió más para recorrer la carrera del grupo, que acumula ya nada más y nada menos que quince años, muchos más de los que aguantan conjuntos con más hits en su poder. Así, sólo cinco de un total de veintiuna canciones pertenecieron a Technicolor, álbum con el que parecen definitivamente abrazar el castellano como lengua oficial, después de cuatro de siete cantados en inglés, lengua materna de Watling. En este último trabajo Marlango ha conseguido aunar perfectamente ese estilo característico que han cultivado en inglés, con el castellano, logrando quizás así su meta artística más deseada. Entre canción y canción dulcemente interpretada por una Leonor Watling que fue sintiéndose más cómoda conforme fue avanzando la velada, tras una primera parte que a veces sonó algo impostada, Alejandro Pelayo, la otra mitad del conjunto-dúo, hizo gala de su envidiable humor, con bromas referentes a su falta de hits, la impaciencia ante la deseada cena del viernes o las familias de las integrantes femeninas del conjunto.

Sus referentes inevitables, Tom Waits y Leonard Cohen, flotaron en el ambiente ya desde la irresistible Un día sin ti, de su primer álbum en castellano, Un día extraordinario, que fue el más recordado con hasta siete temas. Tan divertida como Pelayo, y aún más elocuente, la protagonista de Hable con ella invitó al público en varias ocasiones a acompañarla, algo prácticamente novedoso en sus conciertos. En esta ocasión sólo hicieron concesiones al inglés en Pequeño vals, mientras animaron al entregado público con canciones como Dinero, Si yo fuera otra y Todo es tan importante, embelesándonos con preciosas baladas como Gira, Dame la razón o Al borde del abismo. Pura delicia para fans y extraños, incapaces de sustraerse a tan elegante y entrañable experiencia. No faltaron las versiones, esta vez de clásicos como Ay pena, penita, pena de Lola Flores, Via con me de Paolo Conte, En el último trago de Chavela Vargas y su celebradísima versión de Semilla negra de Radio Futura, todas llevadas inteligentemente a su terreno. El acompañamiento en esta ocasión de Marta Mulero al violonchelo, potenciando el lirismo y sentimiento de las canciones con su dulce y reposado fraseo, y del ex componente de Los Ronaldos Ricardo Moreno a la batería, contribuyó sobremanera a hacer de ésta una experiencia inolvidable.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

viernes, 1 de febrero de 2019

TREVOR COLEMAN Y LOVIS G, ENAMORADOS DE SEVILLA

Trevor Coleman, piano y trompeta. Lovis G, voz. Programa: Strangers in Paradise (I).
La Casa de los Pianistas, jueves 31 de enero de 2019

Trevor Coleman y Lovis G, unos enamorados de Sevilla La Casa de los Pianistas acoge un extenso programa en torno al instrumento rey, que en su vertiente jazzística propone una serie de encuentros entre forasteros residentes en la ciudad. Sevilla cuenta desde el pasado mes de octubre con un nuevo espacio para la música, un atractivo proyecto de la pianista y profesora Yolanda Sánchez Domínguez, que en un gesto de valentía extraordinaria ha erigido en pleno centro histórico de Sevilla, en la calle Cano y Cueto, un punto de encuentro para gente aficionada y profesional donde aprender, escuchar, debatir y compartir sobre las bondades del piano y otras disciplinas complementarias. Cuenta para ello con el apoyo de organizaciones como Juventudes Musicales o la Asociación de Amigos de la Ópera de Sevilla, de cuyo presidente, Emilio Galán, lamentamos su reciente fallecimiento. Basta cliquear en la página web creada al efecto para comprobar la cantidad de propuestas culturales que ofrece este nuevo espacio, la ilusión depositada en él y, sobre todo, la necesidad para una ciudad que se llama de la música de contar con lugares como éste. Pianistas como Sira Hernández, Juan Carlos Fernández-Nieto, Federico Lechner o Emilio González Sanz han hecho ya su debut en su sala, mientras se espera en breve a la celebrada Rosa Torres Pardo. Apuesta también por la gente joven, con sus ciclos de Alumnos y Jóvenes Talentos, por la zarzuela y el recital lírico, así como por otras disciplinas musicales al margen de la clásica, como fue el caso de nuestro primer contacto con tan ilusionante proyecto.

Sevilla ha ejercido un notable poder de fascinación para artistas de todo el mundo. Elmer Bernstein, autor de bandas sonoras tan significativas como Los siete magníficos o La gran evasión, residió un par de años en Sevilla a principios de los ochenta, y Patrice Chéreau, que fue un reconocido director escénico de ópera y teatro, y en cine realizó La reina Margot, también vivió largas temporadas en nuestra ciudad. Es el caso del protagonista de anoche, Trevor Coleman, inquieto compositor y pianista neozelandés, comprometido con la música experimental, cuya trilogía Polycyclic anda promocionando, que vive aquí junto a su esposa desde hace aproximadamente año y medio, y la polifacética cantante alemana de alma brasileña, como gusta considerarse, Lovis G, que en los dieciséis años que lleva viviendo en Sevilla ha tenido oportunidad de pasear su talento por muchos de nuestros escenarios en compañía de una larga nómina de artistas locales. Ella ha sido la primera de cuatro vocalistas, entre las que se encuentra una habitual de los clubs de jazz Nuria Fernández, que junto a Coleman completan un ciclo denominado precisamente Strangers in Paradise, unos extraños en esta preciosa ciudad tan a menudo mal tratada por su ciudadanía y gestoría. 

Siguiendo las pautas tradicionales de improvisación y deconstrucción a la que una buena sesión de jazz se somete a la hora de desplegar clásicos y standards de la música, Lovis G y Coleman ofrecieron versiones muy personales, algunas fuertemente camufladas (Bye Bye Blackbird), otras más escolásticas (un My Funny Valentine con Coleman simultaneando piano y trompeta, en claro homenaje a Chet Baker), otras de una ternura extraordinaria (Desafinado o Manha de Carnaval, sacando a relucir ese alma brasileña que sin duda porta la colorista cantante), y otras tiznadas de un inconfundible estilo soul (Save Your Love for Me, A Change’s Gonna Come o una sugerente versión de Summertime). Coleman deglute cada nota manteniendo firmes la armonía y el compás, dejando fluir una fuerte carga expresiva aún traicionando la melodía, como mandan los cánones, mientras Lovis G recorre cada rango de su amplio registro cargándolo de matices, reproduciendo magistralmente el sonido de la trompeta y jugando con acordes y armonías hasta producir un sonido y un estilo sensual y vibrante. Es inevitable dejarse influir por las grandes divas que todos y todas guardamos en nuestra memoria; en su caso cabría la posibilidad de encontrar esa influencia en el timbre grave y marcado de Sarah Vaughan y el dulce fraseo de Dinah Shore. La sala permite la conexión directa y cercana entre artistas y público, toda una experiencia que se alarga después en animada charla.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 31 de enero de 2019

CON EL VIENTO Conmovedor regreso a la esencia

España 2018 108 min.
Guión y dirección Meritxell Colell Fotografía Aurélien Py y Julián Elizalde Intérpretes Mónica García, Concha Canal, Ana Fernández, Elena Martín, Xavier Martín, Paquita Pérez, Rakhal Herrero, Florencio Ortega Estreno en el Fórum del Festival de Berlín 17 febrero 2018; limitado en salas comerciales 23 noviembre 2018

Si algo tienen de bueno los premios que se otorgan al comenzar cada año es que nos hace fijarnos en títulos que habían pasado totalmente desapercibidos. El debut de la joven catalana Meritxell Colell en el largometraje de ficción se presentó en el Festival de Berlín y logró la Biznaga de Plata a la mejor película de Zonazine en el de Málaga, pero nada de eso ha sido suficiente para conseguir una distribución medianamente digna. Haber estado entre las películas nominadas en el apartado de mejor película española sin producción andaluza en los Asecan, nos ha brindado la oportunidad de descubrirla y disfrutarla. Con un punto de conexión muy singular en su trama con la muy reconocida Viaje al cuarto de una madre de Celia Rico, ésta sí con suficiente proyección, la película de Colell supone un soplo de aire fresco en nuestra a menudo anquilosada cinematografía. La historia de una mujer que se gana la vida con la danza en Buenos Aires y de repente tiene que volver a su casa natal en el Burgos rural para hacerse cargo de su madre, recientemente viuda, hasta que venda su caserío y se desplace junto a su hermana en la ciudad, se convierte gracias a una mirada tan personal como delicada, y un enfoque absolutamente femenino, en un prodigio de ternura y emoción, gracias sobre todo al espléndido trabajo de una de sus dos protagonistas, Concha Canal, actriz no profesional que hace su debut a los ochenta y seis años tras ser elegida en un cásting realizado en una residencia de ancianos de Palencia. Su mirada limpia, llena de verdad, sincera, sin amaneramientos ni imposturas, toda naturalidad, impregna una cinta en la que las emociones van fluyendo poco a poco, construyendo un retrato de una relación maternofilial progresiva, rica y profundamente emotiva. Cierto es que en el camino se detectan una serie de tics propios de una debutante, prestados del cine típicamente independiente, como esa protagonista con cierto síndrome autista, ese comienzo nervioso, cámara en mano y entrecortado, o algunos largos planos secuencia con el horizonte como objeto que llegan a hacerse pesados. Pero nada es obstáculo para emocionarse con este regreso a la esencia, con esa conversión de una mujer frustrada por el porvenir que se le viene encima pero poco a poco encantada con la oportunidad que se le presenta de abrazar las cosas más sencillas, como una madre necesitada de cariño que ve cómo su mundo se desmorona y no le queda otra que prepararse para el inevitable final, o las labores del campo, las partidas de brisca y compartir una buena sesión de cocina tradicional. Retazos que Colell retrata con tanto mimo y cariño que resulta imposible resistirse a sus encantos, tan sencillos, tiernos, emotivos y sinceros como la realidad que retrata, tangible para cualquiera que a ciertas edades nos hayamos encontrado en situaciones si no iguales, muy parecidas. En definitiva se trata de captar la misma esencia que el personaje central intenta congelar en su danza. Resulta imperdonable que los premios oficiales del cine español la hayan obviado, muy especialmente el excelente trabajo de Concha Canal, que seguramente nunca volverá a verse en una situación igual, y merecía una mayor atención de público, crítica e industria. A mí personalmente me ha resultado entrañable.

miércoles, 30 de enero de 2019

CRAZY RICH ASIANS (LOCAMENTE MILLONARIOS) Un cuento de hadas ¿chino?

Título original: Crazy Rich Asians
USA 2018 120 min.
Dirección Jon M. Chu Guión Peter Chiarelli y Adele Lim, según la novela de Kevin Kwan Fotografía Vanja Cernjul Música Brian Tyler Intérpretes Constance Wu, Henry Golding, Michelle Yeoh, Gemma Chan, Awkwafina, Chris Pang, Sonoya Mizuno, Jing Lusi, Pierre Png, Fiona Xie, Kheng Hua Tan Estreno en Estados Unidos 15 agosto 2018; en España 8 febrero 2019 en Movistar

Una de las películas más taquilleras del verano pasado en Estados Unidos, este cruce entre La cenicienta y Rebeca sólo se podrá ver en nuestro país en plataformas digitales. Con Singapore, ciudad estado que se encuentra entre los más ricos y con mayor calidad de vida del planeta, como lujoso escenario, la película nos cuenta la típica historia de amor entre un joven asiático heredero y una profesional universitaria neoyorquina de origen chino y humilde, que no cuenta con el respaldo de la estirada familia de él y ha de superar los obstáculos que presenta una madre posesiva y extremadamente tradicional. El artilugio sirve para poner en escena toda una fiesta de glamour un tanto hortera, con localizaciones espectaculares que deben haber puesto Singapore patas arriba, y una nómina de guapísimas y guapísimos intérpretes que, bajo la consiga de un espectáculo colorista y alegre al máximo, sólo sirve para entretener sin mayor complicación ni artificio. Lo del choque entre culturas y tradiciones, o lo de analizar el papel de las grandes familias chinas emigradas al pequeño país asiático y sometidas al imperio del antiguo colonialismo británico y el más agresivo cultural norteamericano, no es más que anecdótico dentro de un conjunto que a lo más que aspira es a celebrar un espectáculo musical y visual desbordante y moderadamente desquiciado. Para coreografiarlo todo, un director californiano de origen también asiático, especializado en secuelas, las dos de Step Up, G.I. Joe: La venganza y Ahora me ves 2, y musicales como los dos documentales a mayor gloria de Justin Bieber, Never Say Never y Believe, y la más interesante Jem y los hologramas. Sin más trascendencia ni mayor gloria.