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miércoles, 18 de septiembre de 2024

EL PABELLÓN ALTO DE LA JOVEN BARROCA DE SEVILLA

Concierto inaugural de la temporada 2024/25 de Juventudes Musicales de Sevilla. Joven Orquesta Barroca de Sevilla. Valentín Sánchez, director. Programa: Sinfonía en Sol mayor TaIA 35, de G.M. Alberti; Concerto grosso en Fa mayor Op. 6 nº 2, de Corelli; Concierto para dos violines en la menor KV 522, de Vivaldi; Suite nº 4 en Re mayor, de Johann Bernhard Bach. Martes 17 de septiembre de 2024

Foto: Alberto Vázquez

Alguna vez pretendemos acudir a un concierto sin someternos a la presión de analizarlo, relajados y entregados simplemente al placer de escuchar y disfrutar con la música y sus intérpretes. Ésta era una de esas ocasiones, pero no lo conseguimos. Brotan las emociones y no podemos resistirnos a la responsabilidad de dejar constancia de nuestras  impresiones, incluidas extramusicales, que nos sugiere la propuesta. En este caso se trata del concierto de inauguración de la nueva temporada de Juventudes Musicalesde Sevilla, que sigue avanzando en su afán de aglutinar fuerzas y nuevas colaboraciones tras setenta años de una labor incesante e ingente como motor de la vida musical hispalense. El pasado mes de julio vio desaparecer a su vicepresidente, Antonio Sánchez Troncoso, y Arnold Collado quiso hacerse eco, visiblemente emocionado, de tan luctuoso acontecimiento y de lo mucho que aportó a la asociación hasta casi el final de su vida. Lo hizo en una presentación de temporada dignificada con este pequeño pero valioso discurso, no como otros eventos que se inauguran sin darle el empaque que merecen.

También la presencia de tan joven plantilla sobre el escenario, la Joven Orquesta Barroca de Sevilla, algunos de sus integrantes prodigiosamente niños, provocó nuestra sincera emoción, a la que las palabras, orgullosas y valiosas, de su director desde que hace quince años se fundara, Valentín Sánchez, generó esa cálida recepción que ha acabado obligándonos a hacernos eco del evento. Él nos informó además del buen papel que estos y estas jóvenes acaban de realizar en Múnich, donde han participado en un programa de intercambio entre jóvenes músicos, dejando el pabellón bien alto, como pudo comprobarse en esta comparecencia en el apretado escenario del Teatro Cajasol de la calle Chicarreros.

Valentín Sánchez (foto: Alberto Vázquez)

Con violines parcialmente preparados para ir poco a poco adentrándose en los complejos recovecos de la interpretación con rigor historicista, la cuerda de la Joven Barroca demostró una sólida preparación traducida en una imponente conjunción y vitalidad a la hora de abordar páginas nada fáciles como la Sinfonía de Giuseppe Matteo Alberti, compositor boloñés hoy desconocido pero que disfrutó en su época de considerable popularidad, especialmente en Inglaterra, y cuya gramática estuvo frecuentemente apegada a Vivaldi, a quien profesaba una gran admiración. Hubo dentro de la corrección global, ciertos desajustes intermitentes, en ésta y las demás obras, pero sin caídas de tensión y con un férreo control del ritmo y las dinámicas. La cuerda aguda estuvo generalmente bien ensamblada, mientras la grave dio cuerpo, volumen y consistencia al conjunto.

El numeroso conjunto convocado para la ocasión logró extraer del Concerto grosso nº 2 de Corelli ese sonido cálido y amable que caracteriza la obra del compositor italiano, mientras con el Concierto para dos violines K.522 de Vivaldi, la vivacidad de los solistas, perfectamente acompañados por el resto, fue el detonante general, si bien no se pudo evitar deslizar ocasionalmente sonidos poco depurados, corregidos puntualmente y con la agilidad como detonante fundamental de una interpretación por encima de la calidad exigible en eta coyuntura. Con la misma alegría, los y las jóvenes músicas desgranaron una Suite del primo de Johann Sebastian Bach, la última de las cuatro que compuso, en la que brillaron prácticamente todos sus números, desde una majestuosa obertura a unos ágiles y desenfadaos caprichos, pasando por el elegante lirismo del aria, siempre con la densidad necesaria y una responsabilidad sorprendente para la edad de los y las convocadas.

Foto: Juventudes Musicales de Sevilla


viernes, 12 de abril de 2024

MARTYNA PASTUSZKA Y UN PUÑADO DE JÓVENES INVITADOS DE LA BARROCA

Temporada 2023/2024 de la Orquesta Barroca de Sevilla. Martyna Pastuszka, violín y dirección. Programa: Suite nº 1 en Re mayor “Eusebia” y Sonatas nº 5 en Sol mayor y nº 4 en mi menor, de Muffat; Concerti Grossi Op. 6 nº 4 en Re mayor y nº 10 en Do mayor, de Corelli; Sonata Op. 5 nº 12 en re menor “La Follia”, de Corelli en arreglo de Concerto grosso de Geminiani. Espacio Turina, jueves 11 de abril de 2024


Ventura Rico sabe cómo celebrar cada ocasión y emocionar con su proverbial facilidad de palabra, aunque sus parlamentos alarguen de forma más o menos considerable la propuesta musical. Ayer explicó con lucidez la relación de cada concierto de esta temporada con un cuadro de Velázquez, aprovechando el cuarto centenario de la incorporación del pintor sevillano a la Corte de Felipe IV. Tras El aguador de Sevilla, que sirvió de ilustración para el concierto en el que la orquesta tuvo como invitada a la violinista Midori Seiler, llegó Dos jóvenes a la mesa, cuadro que comparte con el anterior exhibirse en el londinense Museo Wellington de Apsley House. En este bodegón de la primera etapa sevillana de Velázquez, dos jóvenes ebrios ocupan el extremo izquierdo de la escena, que el conjunto identifica con quienes disfrutaron en su día de las lecciones magistrales de quien a finales del siglo XVII era considerado el compositor más celebrado e influyente, Arcangelo Corelli. Se trata de George Muffat y Francesco Geminiani, aunque se duda de que este último fuera ciertamente alumno suyo, pero de lo que no cabe duda es que era uno de sus más fervientes admiradores.


Rico aprovechó también para destacar la presencia en los atriles de cinco jóvenes provenientes de la cantera de la Academia de la orquesta, uno de los imprescindibles proyectos de la Asociación de Amigos de la Barroca de Sevilla, todas y todos galardonados con alguno de los premios que otorga la institución anualmente. Una integración perfecta con los maestros y maestras de la formación, y el saludo de bienvenida emocionado y emotivo de su fundador, para quien resulta tan satisfactorio sembrar como disfrutar los resultados, marcaron uno de esos conciertos del conjunto sevillano que brillan por su excelencia y soberbia redondez. Tuvo mucho que ver en ello la mano firme y ágil de la directora invitada, la violinista polaca Martyna Pastuszka, nueva en la ya larga nómina de ilustres colaboradores y colaboradoras de la orquesta, y que lució un sonido brillante y un ritmo frenético, perfectamente contagiado al resto de sus colegas. No hubo en el programa ninguna pieza para su lucimiento exclusivo, pero su voz se dejó notar en muchos de los pasajes de las obras seleccionadas, inspirando al resto de convocados y logrando con ellos y ellas una simbiosis perfecta, aunque dándole réplica frecuentemente el violín de Ignacio Ramal, soberbio también en sus intervenciones.

Conviene redescubrir y revisar la música del excepcional Georg Muffat, alemán de origen escocés y formado en París, un bagaje que da a su música un carácter cosmopolita muy significativo y que se dejó notar especialmente en la Suite nº 1 del Floregium Primum que abrió el concierto. Tras una suntuosa obertura a la francesa en la que sin embargo se dejó notar algún desencuentro entre las voces graves y agudas que enturbió la exhibición, pronto resuelta en el air que le sigue, pero presente de nuevo en la sarabanda, después de la cual ya no hubo resquicio para el defecto o la irregularidad, el resto de la suite deambuló entre melancólicos paseos por la campiña y vertiginosas danzas de muy variado acento geográfico, resueltas con un sentido del equilibrio y del ritmo que se mantendría ya hasta el final del agotador concierto.


Los característicos pasajes fuertemente arpegiados, sus armonías suntuosas y polifonía clara y melodiosa, así como la atmósfera volátil que identifica la música de Corelli encontraron eco en una nutrida y disciplinada orquesta que brilló en los dos conciertos grossi del opus 6 elegidos para la ocasión. Pero fue la música elegante y exquisita de Muffat la que se benefició de los momentos más inspirados de la velada, con un excepcional y contenido diálogo entre el clave de Alejandro Casal y la cuerda en el adagio de la Sonata nº 5 de la colección Armonico Tributo, y la presencia elocuente y majestuosa del joven Guido García al órgano en la nº 4. El dilatado passacaglia final de la Sonata en Sol mayor y el arreglo como concerto grosso que Geminiani hizo de la famosa La Folia de Corelli, sirvieron con sus interminables variaciones para lucimiento de la invitada y el resto del elenco, que aprovechó para imprimir las páginas de una exuberante fantasía y generar ese contraste dinámico perfecto que merece la fascinación y admiración absolutas que nos inspira la Barroca de Sevilla en la mayoría de las ocasiones.

Fotos: Luis Ollero

jueves, 30 de diciembre de 2021

LEONOR BONILLA, LA ESTRELLA DE LA NAVIDAD

Concierto extraordinario de Navidad de la Orquesta Barroca de Sevilla. Leonor Bonilla, soprano. Jacobo Díaz, oboe. Coro Asociación Musical CÓDICE (Esther Sanzo, dirección). Leo Rossi, dirección. Programa: Concerto grosso Op. 6 nº 9 en Fa mayor, Piangeró la sorte mia, de Giulio Cesare in Egitto, y selección de El Mesías, de Haendel; Concierto para oboe en re menor, de Marcello; Domine Deus, de Gloria de Vivaldi; Laudate Dominum, de Vesperae solennes de Confessore de Mozart; Concerto grosso Op. 6 nº 8 “para la Noche de Navidad”, de Corelli. Teatro de la Maestranza, miércoles 29 de diciembre de 2021


La Barroca de Sevilla fue todavía más barroca anoche en el Maestranza con el patrocinio del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla. Una ciudad tan barroca y una orquesta tan en estilo conjugándose en esta primera cita navideña que brinda el coliseo hispalense al conjunto local, y que esperemos acabe convirtiéndose en tradición, como deseó el siempre elocuente y amable Ventura Rico en unas oportunas locuciones introductorias, y también lo deseamos todos y todas nosotras. Más que un concierto de Navidad, lo que disfrutamos con la Barroca anoche fue de un concierto de despedida del año, no en vano es el último al que la mayoría de los y las que estábamos allí asistiremos en este casi extinto dos mil veintiuno. Para la ocasión la formación se arropó convenientemente con la voz cada vez más rutilante de la joven soprano también sevillana Leonor Bonilla, que con su actuación se erigió en auténtica estrella que toda Navidad necesita, aunque más que para guiarnos esta vez sirviera para hacernos levitar.

Desde aquel lejano primer premio en el Certamen de Nuevas Voces de Sevilla, a Bonilla la hemos disfrutado mucho en roles belcantistas como Lucia di Lammermoor, L’elisir d’amore y apenas hace unos días en Capuletos y Montescos, siempre en perfecto estilo y resolviendo con sobresaliente las numerosas dificultades para la voz que esos roles ofrecen. Nos encantó también en aquel Orfeo y Eurídice que dirigió escénicamente Rafael Villalobos en Jerez, en el Carmina Burana que dirigió Pedro Halffter en 2016, y cuando participó junto a otras aclamadas voces españolas en la celebración del treinta aniversario del Teatro de la Maestranza, hace apenas unos meses. Siempre convence, y siempre en el estilo perfecto que exige cada ocasión, esta vez abordando páginas de Haendel y Vivaldi como si lo hubiera estando haciendo toda la vida, adaptándose así a la perfección a las exigencias de una orquesta que siempre ha procurado recrear la música de la época con el máximo rigor histórico posible. Bonilla encaró con tanta delicadeza como aplomo, según qué pasajes, el célebre Piangerò la sorte mia de Julio César, con vehemencia pero también mucha ternura el precioso Domine Deus del Gloria de Vivaldi, y con una extrema dulzura el Laudate Dominum de las Vísperas Solemnes de Confesor de Mozart, que el coro de la Asociación Musical CÓDICE arropó con mucho respeto y encanto, una nueva muestra de lo que lleva calando la buena música en nuestra ciudad desde ya tanto, como muestra es también de la pasión y la entrega que ponen los miembros de la Barroca que Valentín Sánchez se encargara de la dirección de esta pieza, al igual que hizo con la navideñas propinas, una Noche de Paz y un Adeste Fideles que soprano y coro entonaron como si del final apoteósico de una película romántica hollywoodense se tratara. Al segundo además fuimos invitados e invitadas todas a cantar, con resultados nada desdeñables. Con tres arias de El Mesías de Haendel culminó la participación programada de la soprano, para quien los elogios se nos agotan a la hora de valorar las inflexiones de su voz y los elegantes cambios de registro que experimentó en How beautiful are the feet y I know that my Redeemer liveth, así como las exquisitas agilidades desplegadas en la jubilosa Rejoice greatly.

Jacobo Díaz y Leonor Bonilla
A todo eso se plegó la orquesta con suma elegancia y humilde respeto. Una formación que pudimos comprobar esta vez sonó atemperada y cálida, menos pujante de lo que nos tiene acostumbrados, resolviendo el Concerto grosso nº 9 de Haendel con agilidad y buena gramática, bajo la supervisión atenta del concertino Leo Rossi, que se encargó esta vez de la dirección. Igualmente cálida y exquisita resolvió el Concierto para oboe de Marcello, que tan popular hizo el cine, sobre todo la mítica Anónimo veneciano. En él el oboísta igualmente sevillano Jacobo Díaz desplegó toda su sabiduría y buen hacer para lograr unos movimientos extremos ágiles y desenfadados, si bien precisamente el adagio central le quedó algo rígido y corto de vuelo lírico. Su participación junto a Leonor Bonilla en el aria del Gloria de Vivaldi aportó aún más belleza a la brillante interpretación. Igualmente delicada fue la versión que el conjunto brindó del popular Concierto que Corelli dedicó a la Navidad, destacando así mismo un espíritu melancólico, con la siempre musculosa aportación del continuo, esta vez con incorporación del fagot de Eyal Streett y el sedoso sonido logrado con una plantilla gozosamente numerosa y una elegante mampara trasera que evitó dispersión en la proyección de un conjunto con el que prácticamente siempre disfrutamos a rabiar.

Se da, sin embargo, la circunstancia de que tanto en el concierto del día anterior con la Orquesta de la Fundación Barenboim-Saïd y Pablo Heras-Casado, como en este abundaron esos atrevidos aplausos fuera de lugar, entre movimientos e incluso en medio del aria de Julio César, lo que importuna muchísimo y causa tanta vergüenza ajena. Pero podemos entender por el lado positivo si consideramos que se debe a la continua asistencia de público nuevo, lo que esperemos posibilitará nuevos aficionados y aficionadas en un futuro próximo, quizás para este nuevo año que entra inminentemente y deseamos llegue cargado de fortuna y mucha salud.

Fotos. Luis Ollero
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 2 de noviembre de 2021

EXIT: APOTEOSIS DE CORELLI EN LA PENUMBRA

Otoño Barroco 2021. EXIT: Emmanuel Resche-Caserta y Rafael Núñez, violines; Elena Andreyev, violonchelo; Béatrice Martin, clave. Programa: Concerto grosso en Re mayor Op. 6 nº 4 y Sonata en Do mayor para violín y bajo continuo Op. 5 nº 3, de Corelli; Largo de la Sonata en trío en sol menor Op. 2 nº 2 HWV 387, Sonata en trío en Si bemol mayor Op. 5 nº 7 HWV 402 y Passacaille en sol menor para clave HWV 432, de Handel; Ciaccona en trío en Si bemol mayor Op. 2 nº 12, de Caldara; Gran Sonata en trío en si menor “La Paix du Parnasse”, de Couperin; Sonata en trío en Re mayor “La Follia” Op.1 nº 12 RV63, de Vivaldi. 

El violinista francoitaliano Emmanuel Resche-Caserta es una de las voces más prominentes del conjunto liderado por William Christie, Les Arts Florissants, y no cabe duda de por qué es así, comprobadas sus espléndidas aptitudes en este concierto del Otoño Barroco organizado por la Asociación de Amigos de la Barroca de Sevilla. Su sonido sedoso y homogéneo, tan difícil de lograr en instrumentos de época, y una flexibilidad en la que se combinan técnica y buen gusto, lograron resultados espectaculares en sus interpretaciones de un nutrido número de obras relacionadas todas en cierta manera con el legado de Arcangelo Corelli. Tanto sus conciertos grossi Op. 6 como sus sonatas Op. 5, y entre ellas la nº 12 La Follia, han ejercido una considerable influencia en músicos contemporáneos y posteriores, entre los que se encuentran los convocados en esta ocasión por el conjunto EXIT, integrado además por otras dos importantes voces de Les Arts, la clavecinista Béatrice Martin y la violonchelista Elena Andreyev. El violinista sevillano Rafael Núñez se encargó una vez más de dar réplica y acompañar a Resche-Caserta en sus intervenciones a dúo.

Uno de esos concerti grossi, el número 4 en su versión para trío, sirvió para abrir la velada. Corelli dio carta de naturaleza a este género concertante, y sus conciertos también pueden interpretarse sin ripieno, solo dos violines y bajo continuo completando las tres voces. El violín de Resche-Caserta brilló en sintonía y agilidad extrema en su allegro inicial, revelándose cálido y hermoso en el adagio y vertiginoso en el vivace y el allegro final, siempre con la complicidad a tono de Núñez y el excelente trabajo del continuo. Completado el Largo de la Sonata Op. 2 nº 2 de Handel - que tanto aprendió del maestro de Fusignano durante su estancia en Roma - con similar compostura estética, sobrevino un apagón, a propósito de lo mucho que ahora se amenaza con uno global, que obligó a interrumpir el concierto hasta que pasados diez minutos y sin esperanza inmediata de arreglo, se optó por unos led para iluminar las partituras. El resto quedó a oscuras y la experiencia sobrecogedora y llena de magia. Así abordaron la Sonata Op. 5 nº 5 del compositor alemán y el Pasacalle del mismo que Martin bordó al clave con tanta delicadeza como refinamiento y un control absoluto de la digitación.

La vertiente francesa del concierto la puso Couperin, que tanto admiraba a Corelli que compuso una Apoteosis como homenaje alegórico, así como otra para Lully en cuyo final coinciden ambos compositores, esa Paix du Parnasse elegida para la ocasión, en la que ambos violinistas evidenciaron su buen gusto y habilidad técnica para evocar la dulzura y delicadeza habitual del repertorio galo, y con el mismo espíritu libre e imaginativo con el que los solistas abordaron el resto del programa en sus complejas ornamentaciones y cadencias. Esta integración de danzas propias de las suites francesas en el repertorio italiano se dejó entrever también en una Chacona de Antonio Caldara resuelta con prodigiosa combinación de melodía y armonía, exuberancia y generosas resonancias. Así hasta llegar a La Follia de Vivaldi, otro reflejo de la presencia de Corelli en el programa, cuyas variaciones sobre la misma danza de origen español son tan populares como las del autor veneciano. Haciendo acopio de todos los recursos de la sonata a tres, con gran variedad de figuras melódicas y rítmicas, contrastes y diálogos, acabaron este precioso recital justo cuando las luces reaparecieron de forma gradual e igualmente mágica.

Fotos: Luis Ollero
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 28 de abril de 2021

TUR BONET Y LA BARROCA DE SEVILLA: ACADEMIA DE LOS SENTIDOS

Temporada de conciertos 2020-2021 de la Orquesta Barroca de Sevilla. Lina Tur Bonet, violín y dirección. Programa: Concerti Grossi op. 6 nº 3 en do menor y nº 4 en Re mayor, de Corelli; Concerto Grosso op. 6 nº 4 en la menor, de Händel; Concierto para violín en la menor BWV 1041, de Bach. Espacio Turina, martes 27 de abril de 2021

La buena relación forjada entre Lina Tur Bonet y los músicos afincados en Sevilla, tras las excelentes acogidas que la ibicenca ha tenido en eventos como las Noches en los Jardines del Alcázar o el recientemente celebrado Festival de Música Antigua, ha debido propiciar que fuera ella la elegida para sustituir a última hora a la inicialmente convocada violinista japonesa Mayumi Hirasaki tras sufrir una repentina indisposición. Lo cierto es que la capacidad de liderazgo de Bonet y su entrega apasionada a cada proyecto que acomete han debido pesar a la hora de abordar con tanta naturalidad y eficiencia un programa que ni siquiera ha diseñado, le ha venido impuesto y sin embargo se ha adaptado a él como un guante. Apenas ha tenido tiempo para ensayar junto a la orquesta y ni eso ha sido un obstáculo para lograr tan estimulantes resultados.

La inspiración emergió ya en el arranque con un largo sumamente reflexivo seguido de un allegro vertiginoso antes de que el arco le jugara una mala pasada a Mercedes Ruiz y hubiera de interrumpir el Concierto op.6 nº 3 de Corelli, ocasión que Ventura Rico aprovechó para con su habitual amabilidad y encomiable educación agradecer al público su asistencia y a la violinista su buena disposición, quien respondió con igual talante y refulgentes piropos a nuestra ciudad. El programa pretendía demostrar la incombustible influencia del maestro italiano en la escuela europea instrumental, la trascendencia de su legendario opus 6, cómo sirvió de modelo e inspiración al mismo cuerpo orquestal de Händel, y mostrar las habilidades al violín barroco de la invitada con uno de los imperecederos conciertos de Bach. Todos objetivos cumplidos que arrancaron con este nº 3 corelliano, rebosante de resonancias y movimientos rápidos y exuberantes, en el que Bonet y un excelente Leo Rossi, con el apoyo de la siempre espléndida Ruiz, se enfrentaron a un generoso tutti presto a imitaciones y fuertes contrastes, potenciando la robustez del conjunto. Unas prestaciones que se repitieron en el nº 4 con el que terminó el programa, destacando la meditada belleza con la que la violinista atacó el adagio, así como la suntuosidad del vivace y el dinamismo del allegro final, siempre con la orquesta plegándose en óptimas condiciones.

Bonet sorteó con habilidad el sonido habitualmente áspero del instrumento histórico, alcanzando en algunos momentos un timbre sedoso y aterciopelado, y logrando en el Concierto nº 1 de Bach habilidades llenas de inventiva e imaginación. Eso sin hablar de la delicadeza y elegancia que exhibió en un movimiento lento cargado de sentimiento poético. La plantilla incluyó al reciente ganador de la beca de la Asociación de Amigos de la Barroca, el violonchelista José Manuel Ramírez, de cuyos méritos ya hemos dado cuenta en anteriores ocasiones en estas páginas, y con cuyo talento colabora a asegurar el eficiente relevo generacional de la orquesta. También con Bach el conjunto supo estar a la altura, provocando una inequívoca sensación de dinamismo y densidad. Desde el muy elegante larghetto affettuoso del op. 6 nº 4 de Händel, Tur Bonet y la orquesta acertaron a plasmar la majestuosidad del autor y su inagotable imaginación, palpable en el largo e piano que antecede a un vertiginoso allegro final, defendido como lo demás con encomiable sentido del ritmo y una contagiosa vitalidad. En la propina, tanto ella como Alejandro Casal al clave se permitieron unas estimulantes licencias en el célebre Air de la Suite nº 3 de Bach, para que luego digan que la música clásica es rígida y rancia.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía