miércoles, 11 de marzo de 2015

EN TERCERA PERSONA Gente en páginas

Título original: Third Person
USA -Reino Unido 2013 136 min.
Guión y dirección Paul Haggis Fotografía Gianfilippo Corticelli Música Dario Marianelli Intérpretes Liam Neeson, Mila Kunis, Adrien Brody, Olivia Wilde, James Franco, Moran Atias, Maria Bello, Kim Basinger, Loan Chabanol, Riccardo Scarmacio, Caroline Goodall Estreno en el Festival de Toronto 9 septiembre 2013; en Estados Unidos (limitado) 20 junio 2014; en España 6 marzo 2015

El trabajo de Paul Haggis como guionista se remonta a finales de los 70 con Vacaciones en el mar, y después de escribir el guión de varios episodios de otras populares series de televisión como Treintaytantos o La ley de Los Angeles, Clint Eastwood lo lanzó al éxito en el cine con Million Dollar Baby, Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima, a las que siguieron dos notables títulos de James Bond, Casino Royale y Quantum of Solace. En la dirección alcanzó la cumbre con Crash, ganadora de tres inesperados pero muy merecidos Oscars. Se trataba de un film que exploraba la violencia inherente a la sociedad urbana moderna, radiografiando muy especialmente la de Los Angeles y utilizando para ello una particular técnica narrativa utilizada en los 90 por Robert Altman (Vidas cruzadas) y Paul Thomas Anderson (Magnolia). En el valle de Elah fue otro importante y certero hito en su filmografía, con un inmenso Tommy Lee Jones intentando averiguar las extrañas circunstancias de la muerte de su hijo, regresado de Irak e involucrado en un retorcido acto vandálico. La siguiente no sería su mejor apuesta, un remake del thriller romántico francés Pour elle, que se tituló Los tres próximos días y en el que la actriz israelí de origen marroquí Moran Atias, que ya había participado en la serie de televisión basada en Crash, tenía un papel destacado. Juntos, Haggis y Atias, se han embarcado en esta singular y desconcertante película, él una vez más como director y guionista y ella estrenándose como productora, además de interpretar uno de los principales personajes de un reparto coral y sumamente atractivo. Las localizaciones en Roma, Nueva York y París, aunque inviten al pintoresquismo, añaden atractivo a una enigmática historia cuya primera mitad puede llegar a atrapar sin apenas contar nada, o al menos no saber qué es lo que nos quiere contar. Su calculado montaje, encadenando historias con la naturalidad de un trazo firme y seguro, como si unas encajaran en otras, van añadiendo misterio a una trama que poco a poco se va perfilando y que coloca a Liam Neeson, como autor de novelas con una complicada existencia sentimental, en el centro de un universo enrarecido y sofocante. El experimento se va revelando poco a poco como un ensayo sobre la creación literaria y cómo los factores personales, a menudo autobiográficos, influyen decisivamente en la ficción. Eso y el dolor ante un hecho trágico e inesperado que potencia nuestro sentido de la responsabilidad, mal acuñado como culpa merced a un ancestral dominio de la religión como ente educador y castrador, se erigen en contenido temático del film. Cierto que la empresa se antoja un poco, en su puesta en escena y presunta intención poética, carne de centro comercial y revista del corazón, con pinceladas de glamour pero también de cursilería, aunque de sus excelencias o miserias sólo el tiempo podrá dar parte. De momento ha sido muy mal recibida y le ha reportado a su autor los improperios más inmerecidos. Sin duda es un film parcialmente malogrado, pero tiene suficiente enjundia y atractivo como para merecer un respeto. Entre sus atractivos figuran también su minuciosa y luminosa fotografía así como la lírica banda sonora de Dario Marianelli. Y no tiene precio disfrutar después de varios años de ausencia de la inmarchitable belleza de Kim Basinger, que enamoró a toda una generación en los años 80 y parte de los 90.

martes, 10 de marzo de 2015

FEMÁS 2015: CARLOS MENA Y LA BARROCA, DESDE ALEMANIA CON FUEGO ABRASADOR

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Orquesta Barroca de Sevilla. Carlos Mena, contratenor. Andoni Mercero, concertino. Programa: Eros versus Heracles (fragmentos de Amarilii vezzosa, Concierto grosso “Alexander's Feast”, y Aria de Tolomeo de Häendel; Concierto para dos violines BWV 1043, y fragmentos de Hercules auf dem Scheidewege, de Bach). Sala Joaquín Turina, lunes 9 de marzo de 2015

Carlos Mena
El fuerte temperamento alemán quedó patente en la traducción que de Häendel y Bach hizo la Barroca en su primera aportación al festival de este año. También hubo furia y mucha compenetración entre los violines solistas, Andoni Mercero y Alexis Aguado, y un gran alarde de interpretación y expresividad por parte del contratenor Carlos Mena.

Hacía tiempo que no disfrutábamos del alavés junto a nuestra orquesta; la ocasión vino a demostrar que la espera valió la pena. Bordó su papel del pastor Daliso en los fragmentos escogidos de la cantata Amarilli vezzosa de Häendel, un encuentro amoroso dominado por el desengaño, que ya ponía en evidencia hace más de trescientos años la inutilidad de la violencia para conservar el amor como una posesión. Aunque a veces llegó a mudar su tesitura con el cambio de registro, Mena mantuvo en todo momento una línea de canto clara y bien proyectada, ornamentada con buen gusto y sin excentricidades, sin por ello fracasar a la hora de transmitir el carácter violento e impetuoso del personaje. Con mayor aflicción se enfrentó a Stille amare, clímax de la ópera Tolomeo en el que destacó su intensidad emocional. Del drama musical Hércules en la encrucijada de Bach, sorprendió Treues Echo por el virtuosismo de Josep Domènech al oboe y la ternura de Mena, y sobre todo por el efecto eco producido desde las bambalinas por Jacobo Díaz al oboe y el violista José Manuel Navarro ¡al canto!

Mercero y Aguado provocaron chispas con su vibrante diálogo en el Concerto Grosso de Häendel, único que sobrevive de los cuatro conciertos que incluyó en su oda musical Alexander's Feast, si bien el auténtico festín nos lo dimos el público escuchándoles y viéndoles literalmente saltar en el escenario. Igual de enérgico resultó el famoso Concierto para dos violines de Bach, una obra maestra a la que hicieron justicia el delirante dúo y el fogoso cuerpo constituido por el resto de la orquesta, excepcionales en el ejercicio de la fuga y el contrapunto.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 9 de marzo de 2015

FEMÁS 2015: FELIZ REENCUENTRO CON DELIA AGÚNDEZ EN EL ALCÁZAR

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Delia Agúndez & Cinco Siglos: Músicas para la cámara de Isabel de Castilla (Romances y villancicos glosados de los Reyes Católicos). Salón de Tapices del Real Alcázar, domingo 8 de marzo de 2015

Cinco Siglos junto a Delia Agúndez celebrando la Festividad de
Santa Justa y Rufina en Huete (Cuenca) el verano pasado
Ahora que la televisión ha puesto tan de moda a esa singular y discutible figura que fue Isabel la Católica, y aprovechando le publicación del último trabajo discográfico del Grupo Cinco Siglos apenas hace unos meses, nos hemos acercado de su mano y de la incomparable voz de Delia Agúndez a la época que vivió la reina bajo un prisma generoso en dulzura e intimidad. Antonio Torralba y Cinco Siglos se desquitaron así de la mala experiencia sufrida aquí el año pasado, cuando actuaron en la Muestra de Música Antigua de la Universidad bajo las deficientes condiciones acústicas de la Iglesia de la Anunciación. Y Delia Agúndez volvió prácticamente al mismo escenario en el que nos encandiló el verano pasado, los jardines de este palacio, cuando junto a Raúl Mallavibarrena interpretaron un repertorio barroco sin complejos, aligerado con un toque de piano jazzístico.

Siempre delicados y henchidos de un estilo refinado y elegante, los músicos, en esta ocasión comandados por el vihuelista Miguel Hidalgo, mantuvieron en todo momento un tono melancólico, lo que nos hizo viajar en el tiempo a los espacios más íntimos de la corte, resultando más difícil imaginarlos como entretenimiento para banquetes y sobremesa, como apunta la obra del músico y dramaturgo pre-renacentista Juan del Encina, que protagonizó gran parte del programa. Aunque su música alcanza un gran nivel lírico, especialmente en sus villancicos, las mayores dosis de lirismo llegaron de la mano de autores anónimos, comenzando por un Por mayo era por mayo que la soprano cacereña introdujo en nuestros oídos dejándonos literalmente boquiabiertos. El suave acompañamiento del conjunto, con una utilización del rabel bajo por parte de Daniel Sáez fascinante y atmosférico, hizo el resto para llevarnos prácticamente al éxtasis, sin ánimo de querer parecer cursi en la forma de describirlo.

Por ahí devino el resto de la velada, puede que manteniendo en exceso un estilo sobrio y atemperado, con glosas muy calculadas y refinadas, así como un empleo sutil y elegante de la percusión por parte de Antonio Sáez; pero en cualquier caso satisfaciendo las expectativas del melómano más exigente. La voz de Agúndez es dulce y carece por completo de cualquier atisbo de vibrato; controlada, elegantemente modulada y de agilidades contadas y precisas para no desbarrar ni salirse de estilo, la suya fue una interpretación ejemplar y sobresaliente, unida a un gran desparpajo a la hora de actuar o incluso de dirigirse al público, en un día tan especial para las mujeres trabajadoras. A ella, si sigue así, no le va a faltar el trabajo.

domingo, 8 de marzo de 2015

CONCIERTO DE CÁMARA DE LA ROSS: PRESUNTOS BAILES ENTRE GUERRAS

XXV Ciclo de Música de Cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Éric Crambes y Luis Miguel Díaz, violines. Jerome Ireland, viola. Gretchen Talbot, violonchelo. Esteban Baraviera, sonido. Programa: Different Trains, de Steve Reich; John's Book of Alleged Dances, de John Adams; Black Angels: Thirteen Images from the Dark Land, de George Crumb. Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, domingo 8 de marzo de 2015

Marzo tiene este año en Sevilla un nombre propio en el terreno musical, con perdón del Femás. Se trata de John Adams, que protagoniza el título operístico más esperado de la temporada, Doctor Atomic, uno de esos que colocan nuestro teatro a la cabeza a nivel nacional y que lo hacen noticiable, siempre que quienes estén encargados de ese menester hagan bien sus deberes. Adams ha aparecido en nuestros atriles sólo recientemente. La propia ROSS interpretó la temporada pasada sus Harmonielehre, mientras la Sinfónica Conjunta ofreció esa misma temporada una versión vibrante y estremecedora de The Chairman Dances. Este mes estará presente además de con su ópera con la Sinfonía basada en la misma, pero de momento el pistoletazo de salida lo ha dado este singular concierto de cámara de nuestra Sinfónica. Lo curioso es que el autor menos presente en cantidad y calidad del programa fue precisamente Adams. Arropándolo, dos partituras esenciales de la música contemporánea americana. Por un lado Different Trains, con la que el considerado como padre del minimalismo consiguió en 1989 un Grammy a la mejor composición clásica contemporánea. Y por otro Black Angels, la pieza más antigua (1970) y sin embargo la más radical y vanguardista de cuantas ofrecieron Éric Crambes, Luis Miguel Díaz y los también norteamericanos Gretchen Talbot y Jerome Ireland. Una formación clásica de cuarteto sometida a intervenciones muy particulares a partir de cd's grabados y cometidos extras muy comprometidos. Como es habitual cada pieza estuvo introducida por elocuentes e ilustrativas explicaciones, y como es habitual también el único que no habló fue el español... en fin.

En Different Trains Reich rememora su niñez, cuando viajaba en tren de Nueva York a Los Ángeles para visitar a cada uno de sus progenitores separados, y en su condición de judío imaginaba viajar en otro tipo de trenes si viviera en Europa, los de la muerte. La pieza cuenta con el apoyo de compactos (originalmente cintas) grabadas, reproduciendo otros dos y hasta tres cuartetos en ostinato, voces de megafonía que sirven de modelo para los acordes melódicos de los intérpretes (toda una novedad en el catálogo del autor) en el primer movimiento (America - Before the War), sirenas y sonidos de tren en el irrespirable y sofocante segundo movimiento (Europe – During the War) y recuerdos de supervivientes del Holocausto en el tercero (After the War), que se diluye progresivamente. Un trabajo arduo para los músicos, que deben prestar una especial atención a cada matiz e indicación de la obra. De Adams se eligieron cuatro de sus diez supuestas danzas (el calificativo se debe a que en el momento de componerlas no se habían inventado los pasos de baile para acompañarlas, si bien con el tiempo se han llegado incluso a coreografiar), tres con piano preparado, también grabado, emulando por ejemplo el vaivén del tranvía, como es el caso de Judah to the Ocean. La pieza se compuso en 1994 por encargo del Kronos Quartet, adaptándose al temperamento e idiosincrasia de cada uno de sus integrantes, lo que traducido al Cuarteto de la ROSS supone imitar el estilo y estética de este reputado conjunto, algo en lo que nuestros músicos triunfaron holgadamente.

Precisamente fue Black Angels la primera pieza que interpretó el Kronos, allá en 1970, cuando se compuso. Inspirado en el infierno de Vietnam y con una considerable presencia de la muerte en su espíritu y en su narrativa, George Crumb planteó esta obra para cuarteto eléctrico, amplificado, acompañado de gongs, tam-tam, copas, utensilios metálicos y las propias voces de los músicos, a cada uno de los cuales les está específicamente asignado un conjunto de menesteres concretos y diversos. Música que sienta las bases de las actuales composiciones para el cine de terror, cuarenta años después, y que ya en su momento fue elegida por William Friedkin para formar parte de la banda sonora de El exorcista. Y es que ciertamente su riqueza expresiva provoca tal desazón y angustia que llega a transmitir el horror vivido en el campo de batalla, a la vez que en una segunda parte nos sumerge en el sonido exótico de la tierra que le sirve de escenario. Requiere un trabajo meticuloso, muy atento al detalle y al matiz, que nuestros cuatro esforzados y valientes intérpretes solventaron con magisterio absoluto.

Artículo parcialmente publicado en El Correo de Andalucía el 9 de marzo de 2015

FEMÁS 2015: HÍBRIDOS COLONIALES Y GOLIARDOS ELECTRIZANTES

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Marta Almajano & Ernesto Mayhuire: La canción y la música para guitarra en el primer romanticismo español e iberoamericano. Espacio Santa Clara.
Wild Chain: Rota fortunae. Teatro Alameda
Sábado 7 de marzo de 2015

Ernesto Mayhuire y Marta Almajano en el Festival de Úbeda
La del sábado fue una jornada particular; por un lado se apostó por la música romántica que se hacía en Perú en pleno siglo XIX siguiendo patrones europeos, y por otro la propuesta más radical y osada de esta edición, maridar el canto original de los Carmina Burana con el heavy metal de Cadena Perpetua, rebautizados como Wild Chain.

No se recuerda una convocatoria del Femás con menos seguidores que la de la soprano aragonesa Marta Almajano y el guitarrista peruano Ernesto Mayhuire. Apenas una veintena de personas acudieron a la cita, posiblemente por la intempestiva hora a la que fue programada. Lástima, porque se trataba de una ocasión única para degustar la interesante y a ratos hermosa música del compositor de la preciosa ciudad de Arequipa Pedro Ximénez Abril y Tirado. Canciones lindando con el belcantismo que por esa misma época se cultivaba en Europa, junto a melodiosos y muy evocadores minuetos y valses, compusieron un programa en el que Almajano exhibió una voz ligeramente avibratada, una línea de canto demasiado homogénea y poca soltura para la expresividad interpretativa, a pesar de una generosa proyección y unos poderosos agudos de esos que perforan el tímpano. Más raciales pero igualmente sosas resultaron las seguidillas de Fernando Sor, mientras Mayhuire subrayó la delicadeza de las composiciones, alcanzando niveles notables de interpretación incluso en los técnicamente complejos valses.

Wild Chain: Juan Pipió, Johnny Sobrino, Pepe Mejías, Rafael Pipió y FJ Kubero
El aspecto roquero de Fami Alqhai hacía presagiar desde hace mucho una combinación tan especial, y vistos los resultados brillante, como la experimentada entre los Carmina Burana medievales y el rock duro heavy metal. Mucho tuvo que ver el conjunto Artefactum en la operación, con José Manuel Vaquero y su inseparable zanfoña tocando a duelo con la gaita de Juan Jiménez y las guitarras eléctricas de Wild Chain, trasunto de Cadena Perpetua, uno de los grupos más carismáticos del sonido metálica de nuestra comunidad y todo el panorama nacional. Y es que mucho se celebra y añora la movida madrileña, despreciando el hecho de que mucho antes, aquí en Sevilla, hubo una movida tanto o más especial que aquélla, nacida cuando el franquismo daba sus últimos coletazos, al hilo de la modernidad que nos reportaban las bases americanas instaladas en los alrededores. Silvio, Triana o Alameda nacieron entonces, y años después lo harían, con tan ilustres precedentes, conjuntos como éste que nos ocupa.

Con Fj Kubero como cantante y maestro de ceremonias, el espectáculo, muy trabajado y calculado, logró encender a sus incondicionales y también a quienes acudimos motivados por la curiosidad (y la profesionalidad). Cañero a tope, pero bañado por el buen gusto, algunos números se adaptaron a un adecuado inglés y mudaron sus melodías, mientras otros, como el conocido In taberna quando sumus, mantuvieron su perfil enriquecido con el añadido metálico. Estupendas también las voces femeninas, la puesta en escena, la iluminación y el sonido ensordecedor. Pura adrenalina, mucha energía y aplauso unánime. En los Grammy hubieran puesto a todo el público a bailar, como hicieron los AC/DC; pero esto es Sevilla y aquí tenemos muchos complejos.

sábado, 7 de marzo de 2015

FEMÁS 2015 ARRANCA DESDE EL SUR DE ITALIA CON PINO DE VITTORIO Y LABORATORIO '600

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Pino de Vittorio & Laboratorio '600 (Ilaria Fantin, archilaúd; Katerina Ghannudi, arpa barroca; Franco Pavan, tiorba, guitarra battente y dirección musical). Programa: Il canto del Sud (Sicilia y las dos Calabrias entre los siglos XVI y XVII). Sala Joaquín Turina, viernes 6 de marzo de 2015

A lo largo de estos treinta y dos años de la cita sevillana con la música historicista pocas ocasiones nos han acercado al folclore ancestral de otros países de nuestro entorno. La comparecencia de Pino de Vittorio y el grupo especializado con el que ha grabado su último trabajo discográfico, Laboratorio '600, en el que se recoge parte del repertorio interpretado en este concierto, ha venido a paliar en cierto grado esta carencia.

Con la voz apreciablemente deteriorada desde que le escucháramos en su primer disco, Le tarantelle del Gargano, centrado en su Puglia natal, de Vittorio hizo sin embargo gala de su capacidad para transmitir combinando su doble faceta de actor y músico. La pérdida de tersura y flexibilidad de su voz no impidió por lo tanto conectar con un público entusiasmado, por más que la magia tardara en arrancar hasta que la brillante Tu rinnina, un canto tradicional de Sicilia, sentara ya las bases de la propuesta, sus ritmos sincopados y obsesivos, sus cadencias repetitivas y ese particular toque del tenor para exhibir temperamento, así como para exprimir el lamento que encierran muchas de estas melodías del pasado sureño de Italia que también es nuestro. Un viaje por todo el pie de la bota, desde Puglia a Sicilia pasando por Calabria, con escalas fascinantes en una Canzone araba de reminiscencias bizantinas tan propias de esa tierra de nadie y a la vez de todos, que el toque delicado y seguro de Franco Pavan y su conjunto aprovecharon al máximo. Antes lograron fascinar con una pieza repleta de elocuentes disonancias, la Siciliana per E conservada en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán.

De Vittorio, Pavan, Ghannudi y Fantin
Otro momento para la memoria fue Occhi turchini, canto tradicional de Calabria con raspeado de guitarra que debió influir en Morricone a la hora de componer algunas de sus bandas sonoras para el spaguetti western. La ternura con la que de Vittorio entonó un par de nanas o ninnananne, contrastó con la energía y la vitalidad desplegadas en las tarantellas seleccionadas para la ocasión. Prometía ser un concierto monótono y monocorde, y sin embargo resultó ameno y muy ilustrativo. El dominio español de la época quedó evidente en las propinas, mientras si no hubiera sido por esa voz carrasposa de Pino de Vittorio y su elevado grado de afectación en algunos números, el espectáculo podría haber resultado redondo.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 8 de marzo de 2015

MAPS TO THE STARS Pobres niños ricos

Canadá-Alemania 2014 111 min.
Dirección David Cronenberg Guión Bruce Wagner Fotografía Peter Suschitzky Música Howard Shore Intérpretes Julianne Moore, Mia Wasikowska, John Cusack, Robert Pattinson, Olivia Williams, Sarah Gadon, Evan Bird, Carrie Fisher, Jonathan Watton Estreno en Cannes 19 mayo 2014; en Canadá 31 octubre 2014; en España 6 marzo 2015

Pocos son los guiones que ha firmado Bruce Wagner en treinta años de profesión; el más sonado giraba también en torno al mundo de la farándula hollywoodiense (Escenas de la lucha de sexos en Beverly Hills), mientras otro de los más conocidos, para la televisiva Wild Palms de Oliver Stone, lindaba con esa iconografía humana. Con ingredientes parecidos a los de la primera de las referidas, construye ahora una mirada más ácida y corrosiva que la que protagonizaba Jacqueline Bisset, o es que sencillamente la ha dirigido Cronenberg y de esa manera llevado a su particular mundo retorcido y malsano. Lo cierto es que Hollywood es América, y ésta siempre se ha caracterizado por hacer mucho ejercicio de autocrítica que a la hora de la verdad no le ha conducido a ninguna parte, no se ha materializado en una voluntad sincera de cambio. De esta forma se pueden contar por puñados las películas que reflejan ese mundo presuntamente podrido que se esconde tras el glamour del cine, muchas de ellas convertidas en clásicas y películas de culto. Es como si a la fuerza se empeñasen en decepcionarnos, desencantarnos ante un mundo de papel cuché que admiramos, un club al que tanta gente quisiera pertenecer, un sueño inalcanzable. ¿Realmente es necesario denunciar ese mundo de fantasía e impedir a la gente corriente, sumergidas en sus problemas habituales, que siga soñando? Como era de esperar, en manos de Cronenberg la experiencia se convierte primero en hipnótica, después en irrespirable y finalmente traumática y horripilante. No se le puede reprochar al realizador canadiense no ser fiel a sus propios postulados, a la vez que agradecerle sacar tanto partido a sus intérpretes, que hasta Robert Pattinson repitiendo tras la irritante Cosmópolis, logra extraer matices a su en principio plano personaje. La trama combina una acomodada familia que vive en una modernísima y excéntrica mansión a expensas de los caprichos de las estrellas de Beverly Hills, con una estrella naturalmente histérica que se prepara para interpretar el mismo papel que le dio fama a su madre cuarenta años atrás, y cuyo fantasma le atormenta sistemáticamente. Los hijos sufren aquí el lastre de ser fruto de un incesto unos y de una fama mal digerida otros, así como de vivir en un universo en el que hoy se puede estar arriba y mañana caer en picado. Estos parámetros condicionan por lo tanto la estabilidad emocional de los jóvenes y los no tanto, obligados a crecer a velocidad de vértigo y abocarse a una vida no vivida, contemplada como meros zombies, víctimas de una realidad no deseada. Naturalmente el guión de Wagner, con sus inevitables dosis de humor, acaba convirtiéndose en un espectáculo difícil de digerir, un lamento in extremis que no tiene remedio y que da a sus intérpretes ocasión para desmelenarse, valga de ejemplo Olivia Williams, a quien admiramos en El escritor y aquí encontramos abominable. En la línea de su personaje para ¿Qué hacemos con Maisie? Julianne Moore compone aquí un personaje complejo y aún así creíble, a pesar de los excesos a los que está expuesto; un papel por el que se alzó con el premio a la mejor actriz en Cannes y que debiera haberse materializado en más reconocimientos de los recibidos por Siempre Alice, mucho más convencional y previsible. En el apartado técnico Cronenberg se ha descuidado mucho, palpable en unos risibles efectos visuales y en una fotografía plana, sin relieve ni iluminación, casi de cámara digital doméstica. A pesar de todas las crudezas y turbiedades apuntadas, al final lo más impactante es comprobar lo desfigurada que ha quedado Carrie Fisher, la Princesa Leia, tras haber pasado por el quirófano y ganado algunos, muchos, kilitos. Su presencia es recurrente en estos productos que ilustran la vampirización de los hijos de los famosos; la suya, Debbie Reynolds, la traumatizó lo suyo. Después de ver la transformación de Mark Hamill, Luke Skywalker, en Kingsmen, la aparición espectral de la Fisher sí que resulta un verdadero trauma, al menos para los frikies de la saga galáctica.