martes, 2 de junio de 2015

LA FURIA GALANTE DE LA BARROCA DE SEVILLA CON AMANDINE BEYER

Orquesta Barroca de Sevilla. Amandine Beyer, directora y concertino. Programa: El Parnaso francés (Scylla y Glaucus. Tragédie y Concerto Op. 7 nº 5, de Leclair; Concerto comique nº 25 "Les Sauvages et La Furstemberg", de Corrette; L'Europe Galante, de Campra; y Alcyone Suite, de Marais). Sala Joaquín Turina, lunes 1 de junio de 2015

Hace tres años que no escuchábamos a Amandine Beyer en Sevilla, cuando actuó junto a Gli Incogniti en el Femás de 2012. Ahora se ha puesto por primera vez al frente de la Orquesta Barroca para reafirmar el carácter jovial, enérgico e impetuoso que la formación ya tiene, y que informa el temperamento divertido y elocuente de la afamada violinista francesa.

Bajo el brazo un programa exclusivamente integrado por compositores franceses del dieciocho, con el peligro de caer en la monotonía inherente a un parnaso. Con Luis XV y la Capilla Real como telón de fondo, las piezas seleccionadas evocaron fundamentalmente aquellas mastodónticas óperas-ballet de tema mitológico tan de moda en la época, a través de suites integradas por algunos de sus muchos números instrumentales. Del virtuoso del violín Jean-Marie Leclair los músicos bordaron una generosa selección de su única ópera, Scylla y Glaucus, brillando especialmente la furia desatada de los Air de Demons. Suyo fue también el excelente Concierto Op. 7 nº 5 que permitió salirse de la estética dominante con un aire italianizante que Beyer tradujo en una exquisita y atlética exhibición de virtuosismo al violín. Mucha furia, siempre in forte, se extrajo también del último concierto cómico del prolífico Michel Corrette.

Artífice de la renovación de la ópera francesa junto a Rameau y Lully, de Campra se ofreció su título más representativo, L’Europe Galante, alternando números enérgicos y sutiles danzas, a pesar de una fallida introducción en la que las familias instrumentales no se compenetraron tan bien como en el resto del programa. Una suite de Alcyone de Marin Marais redondeó la velada, con movimientos rápidos y controlados, como en la Tempestad o la Marcha de los Marineros. Que el conjunto luciera casi al completo y se entendiera tan bien con la concertino influyó para que el resultado fuera tan estimulante.

Versión extensa del artículo publicado en El Correo de Andalucía el 3 de junio de 2015

lunes, 1 de junio de 2015

RICHES D'AMOUR, DIGNIFICANDO AL TROVADOR

Riches d'Amour: Alberto Barea, organeto, clavicémbalo, cromorno. Carmen Hidalgo, viella tenor y viola de arco. Programa: A la manera antiqua (obras de Landini, Machaut, Cornago, Morales y otros). Sala Joaquín Turina, domingo 31 de mayo de 2015

Alberto Barea y Carmen Hidalgo llevan mucho investigando la música medieval y renacentista fundamentalmente española, tanto composiciones, autores, códices y manuscritos, la manera de acercarse a ellos interpretativamente, y el trabajo con los instrumentos, llegando a almacenar un gran número de réplicas exactas a partir de su representación iconográfica en cuadros y esculturas. Su compromiso con el máximo rigor y seriedad posibles les ha llevado a fundar su propio grupo, al margen de otros de los que han formado parte o siguen haciéndolo, como Quarti Toni o Artefactum.

Desnudos, sin la colaboración de compañeros como el percusionista Álvaro Garrido o el laudista Aníbal Soriano, que les han arropado en otras ocasiones, propusieron en las primeras andanzas de la Sala Turina tras su nueva gestión por el ICAS, un viaje cronológico por la música anterior y posterior a la corte de Alfonso V El Magnánimo. Música polifónica medieval que partió de un Ave Regina Virginum que sirvió para trasladarnos en el tiempo a través del carismático sonido del cromorno; continuó con el Ars Antiqua en dos cantos sacros del Códice del Monasterio Cisterciense de Las Huelgas, Ars Nova italiano de la mano de Francesco Landini, el más importante músico del trecento italiano, y francés con Guillaume de Machaut, cuya balada de amor cortés Riches d’amour et medians d’amie tanto cautivó al conjunto que decidieron tomar de ella su nombre. La travesía continuó con el Manuscrito Buxheimer de tecla alemana del s. XV, desembocando en el Renacimiento con canciones profanas tan hermosas como ¿Dónde estás que no te veo? del franciscano Juan Cornago, Passeavase el Rey Moro de Luis de Narváez y De Antequera sale el Moro de Cristóbal de Morales.
 
Las armas, un delicado tañer a la viella y una viola de gamba primitiva extraída de una pintura conservada en Játiva, y ese gran corazón que le atribuye a Carmen Hidalgo la página web del grupo como único medio posible para extraer tanta belleza de tan significativo repertorio, más el canto dulce de tenor en un registro agudo extremo y la versatilidad al organeto y clavicémbalo del siempre elocuente, didáctico y simpático Alberto Barea, así como la voz también aterciopelada de su compañera. Una pieza del Llibre Vermell de Montserrat puso la guinda a tan relajante y estimulante sesión.
 
Versión completa del artículo publicado en El Correo de Andalucía el 2 de junio de 2015

domingo, 31 de mayo de 2015

IT FOLLOWS El desencanto

USA 2014 100 min.
Guión y dirección David Robert Mitchell Fotografía Michael Gioulakis Música Disasterpeace Intérpretes Maika Monroe, Keir Gilchrist, Daniel Zovatto, Jake Weary, Olivia Luccardi, Lili Sepe, Linda Boston, Caitlin Burt, Heather Fairbanks, Aldante Foster, Ruby Harris, Christopher Hohman, Bailey Spry, Rich Vreeland Estreno en Cannes 17 mayo 2014; en Estados Unidos 27 marzo 2015; en España 29 mayo 2015

Tras pasar por certámenes internacionales como el de Cannes o Sitges sin arañar premio alguno, y sí hacerlo en otros especializados de poca categoría, el segundo largometraje del joven cineasta David Robert Mitchell parece haber deslumbrado a crítica y público con un film en el que busca denostadamente encontrar un estilo propio a fuerza de nada elocuentes planos circulares y préstamos de otros maestros del género fantástico, desde George Romero y su Noche de los muertos vivientes a David Lynch y su Terciopelo azul o la serie Twin Peaks, pasando por el más evidente de todos, John Carpenter, al que incluso copia la música. Su historia de presunto terror arranca bien, creando intriga y desasosiego, pero pronto va cayendo en una serie de incongruencias y anormalidades que poco ayudan a sumergirse en esta especie de pesadilla en la que el sexo parece ser la puerta a través de la cual se pasa de la inocencia a la madurez, y por lo tanto, como se empeñan en querer convencernos, al desencanto. Quizás por eso Mitchell insiste en rodar en Detroit, paradigma del fracaso y la decadencia, y que en esta época de crisis en que la ingenuidad se ha perdido a marchas forzadas, está siendo escenario de muchas propuestas. En este no lugar Mitchell juega también a la no época, y mientras algunos detalles nos invitan a jugar a la nostalgia con reminiscencias de los ochenta, otros nos sitúan en la actualidad sin criterio fijo. Lo malo de todo esto es que entre tanta pretensión y búsqueda estéril de estilo, el ejercicio acaba aburriendo y desinteresando; sus propuestas convencerán a los más inocentes y proclives a creer en el tópico, y para los demás caerá en el olvido, por mucho que al final quienes reivindican convertirla en obra de culto lo consigan.

TOMORROWLAND: EL MUNDO DEL MAÑANA Un baño de optimismo

Título original: Tomorrowland: A World Beyond
USA 2015 130 min.
Dirección Brad Bird Guión Damon Lindelof, Brad Bird y Jeff Jensen Fotografía Claudio Miranda Música Michael Giacchino Intérpretes Britt Robertson, George Clooney, Raffey Cassidy, Hugh Laurie, Tim McGraw, Thomas Robinson, Pierce Gagnon, Matthew MacCaull, Kathryn Hahn, Keegan-Michael Key, Judy Greer, Lochlyn Munro, Chris Bauer, Paul McGillon, Raiden Integra Estreno en Estados Unidos 22 mayo; en España 29 mayo 2015

De la televisión (Los Simpson) al cine de animación tradicional (El gigante de hierro) y digital (Los increíbles, Ratatouille), Brad Bird se ha forjado una carrera muy satisfactoria como creador de ilusión a través de la creatividad y la imaginación. Su paso al cine de acción real con la cuarta entrega de Misión Imposible logró convencer también a público y crítica, haciéndonos ahora entrega de un producto tan bien acabado formalmente como estimulante en su mensaje de optimismo y esperanza frente al caos en el que el siglo XXI está sumiendo al planeta Tierra. Naturalmente como producto Disney que es insiste en la existencia de un más allá que manipula nuestro destino y comportamiento, un Dios con forma de realidad alternativa, una apariencia de futuro en una dimensión paralela generada a partir de las mentes más privilegiadas de éste, generalmente científicos y artistas. No es mala idea, y da qué pensar, sobre todo al público joven al que indisimuladamente va dirigida. Somos testigos pasivos de en lo que se está convirtiendo nuestro mundo, entre guerras, intrigas de poder y corrupción y catástrofes no tan naturales como cabría pensarse. Bird y un inmejorable equipo técnico, entre el que se encuentra una segunda unidad española, consiguen dar al film un acabado tan luminoso y optimista como el futuro que propone, en un ejercicio de nostalgia que recuerda al cine ochentero, con guiños a Speilberg y Star Wars incluidos, y nos aleja de la estética siniestra y pesimista en la que nos ha sumergido la vorágine de acontecimientos experimentados en lo que llevamos de milenio, y que refleja las profecías deslizadas por autores literarios como Orwell, Huxley o Bradbury. Disney reivindica aquí a visionarios como Verne, Tesla, Eiffel o Edison para lanzar un mensaje de optimismo y contagiar a las nuevas generaciones, desencantadas y resignadas, para que tomen partido y ayuden a construir un futuro mejor. Con estos ingredientes está claro que la propuesta recupera el verdadero espíritu de la ciencia-ficción, con postulados y teorías científicas quizás poco probables pero en cualquier caso estimulantes. Y lo más brillante, dentro de un ejercicio conmovedor y altamente emotivo, es que confía esa misión a gente de la cultura, las artes y la ciencia; no hay políticos naturalmente, aunque sí se cuelan jueces y juezas, así que Manuela Carmena se salva... y lo dicen los americanos, ¡cómo estará el patio! Deslumbrante en su puesta en escena, con una Ciudad de las Ciencias y las Artes de Valencia, obra del polémico Calatrava, inspirando todo el resto del diseño de producción, combinado con una referencia inequívoca al mundo de Oz, Bird consigue un producto trepidante con ocasionales caídas de ritmo e interés que podrían haberse salvado en la mesa de montaje, aligerando su metraje y sacrificando secuencias inútiles. Acierta en el viaje nostálgico a los sesenta con el que arranca la película, exhibiendo el encanto de la ingenuidad del momento y homenajeando el origen de esos parques temáticos que desde entonces han proliferado a todo lo ancho y largo del planeta. Sus intérpretes, salvo alguna estridencia en la protagonista, una Britt Robertson actualmente en pantalla también con El viaje más largo, cumplen eficazmente. En el guión se cuelan matices que han hecho de las comedias del Canal Disney un paraíso de alegría y jocosidad, donde la pedantería de los niños convence con más naturalidad que la que exhiben los de esta película. Por supuesto los efectos visuales coronan un producto impecable en el que la luminosa y colorista fotografía y la melódica y enérgica música ayudan considerablemente a transmitir ese mensaje de esperanza que informa la empresa, aunque en su discurso algunos detalles queden sin resolver o no lo hayan hecho convenientemente.

sábado, 30 de mayo de 2015

TOSCA EN EL MAESTRANZA, ¡ESTO ES ÓPERA!

Ópera de Giacomo Puccini con libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica. Pedro Halffter, dirección musical. Paco Azorín, dirección de escena y escenografía. Isidre Prunés, vestuario. Pedro Yagüe, iluminación. Con Hui He, Jorge de León, Ambrogio Maestri, Joroboám Tejera, Enric Martínez-Castignani, Francisco Vas, Alberto Arrabal, Jorge de la Rosa y Leonor Bonilla. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza, dirigido por Íñigo Sampil. Ecolanía de Los Palacios, dirigida por Enrique Cabello y J. Manuel Busto. Coproducción del Teatro de la Maestranza y el Gran Teatro del Liceo de Barcelona. Teatro de la Maestranza, viernes 29 de mayo de 2015

Ambrogio Maestri al frente del Te Deum del final del primer acto
Queremos dejar constancia libre y sencilla de lo mucho que nos ha convencido esta producción de Tosca de Puccini parafraseando la traducción al castellano del título en inglés de un atractivo programa de televisión, dirigido por el carismático barítono y presentador Ramón Gener, y cuyo capítulo dedicado a esta emblemática ópera tuvo el acierto de facilitarnos el impagable y generoso colaborador de los medios José Rafael. Curiosamente en él se aprovechaba la representación en el Liceo de Barcelona de esta misma producción, coincidiendo Ambrogio Maestri en el elenco, quien entrevistado por Gener dejaba claro lo lejos que se encuentra de la perfidia del Scarpia al que da vida, demostrando el enorme trabajo de caracterización y transformación que ha realizado con su personaje, como evidenció la flamante noche del estreno en el Maestranza.

Jorge de León y Hui He ya coincidieron como Cavaradossi
y Tosca en el Lyric Opera de Chicago
El director de escena Paco Azorín propone una escenografía adaptada a un ajustado presupuesto pero con tal alarde de imaginación, inteligencia y creatividad que no deja entrever carencia alguna. Un mismo escenario para los tres actos, transformado ante los ojos del espectador para ir adoptando un significado y una intención distinta y nueva en cada uno. No obstante los escenarios originales son respetados a través de su referencia en los subtítulos, y así pasamos de un respetuoso y tradicional primer acto en una lúgubre Iglesia de Sant'Andrea della Valle, en el que Azorín sólo se permite la licencia de proyectar cuadros cuyo contenido cambia en función de las emociones de los intérpretes, a un segundo en el Palacio Farnese, en realidad entre bastidores para exhibir los entresijos del poder, las intrigas, crímenes y traiciones presentes en esta sanguinolenta ópera; para terminar en el Castillo Sant'Angelo con un vuelco literal del escenario, alarde técnico incluido con el que pudimos apreciar la enorme profundidad del escenario maestrante, en el que la libertad, la cultura y el espíritu revolucionario sucumben frente a la omnipotencia del poder establecido, algo muy sintomático en estos inciertos y sólo recientemente esperanzadores tiempos. Una excelente iluminación, con momentos sublimes como el final del segundo acto, redondean una propuesta que aúna equilibradamente drama pasional y político con tanta eficacia como ingenio. En el camino acabó resultando más difícil de interpretar el cambio de vestuario en el tercer acto, con soldados italianos de principios del siglo XX dialogando con unos protagonistas aún vestidos con ropas napoleónicas; quizás un simple guiño a la época en que Puccini estrenó la ópera.

Una ejecución algo rocambolesca en el tercer acto
Desde aquella memorable Fanciulla del West, Pedro Halffter ha ido moldeando en cada nueva temporada su visión de Puccini, compositor ideal para su estética y sensibilidad, especialmente dotada para el romanticismo exacerbado, dirigiendo Turandot, La bohème, Madame Butterfly y así hasta la temporada pasada con Manon Lescaut. Tosca completa su repertorio de títulos imprescindibles del autor de Lucca, pues la anterior convocatoria de la heroína decimonónica data de 2007 y entonces la dirigió musicalmente Bruno Aprea. Como no cabía esperar de otra forma, la suya fue una lectura apasionada, detallista y paladeada hasta el extremo; un regalo para el oyente y para la orquesta, que junto al Coro del Maestranza y la Escolanía de Los Palacios revalidaron su dominio de la partitura, volviéndonos a sobrecoger en el Te Deum con el que finaliza el primer acto. La apuesta segura que siempre supone la excelsa y revolucionaria música de Puccini - no olvidemos lo mucho que contribuyó junto a Wagner y Strauss a moldear el sonido Hollywood importado en los años treinta desde Austria, sobre todo en relación al uso del leit motiv – sobrepasó todas las expectativas, traduciéndose en un espectáculo operístico de primerísima categoría, capaz de hacer palidecer, como ya ha ocurrido otras veces, las propuestas más ambiciosas de los coliseos más poderosos. Pero naturalmente una magnífica función de ópera no lo es sin la contribución definitiva de los cantantes, y los de la ocasión son de los que sólo convergen en los sueños de los aficionados más exigentes. Hui He debutó curiosamente en este papel emblemático de su carrera, junto a Lorin Maazel y la Filarmónica de Nueva York en 2007, el mismo año en el que aquí disfrutábamos de la legendaria puesta en escena de Luca Ronconi, con Maria Guleghina en el papel titular. Su Tosca es apasionada y a la vez contenida, sin aspavientos ni salidas de tono, sensible y emotiva, tanto desde el punto dramático como del estrictamente musical, con una fuerza arrolladora y una fluidez sencilla y natural, como si no le supusiera esfuerzo alguno, deslizando sus emociones a través de una voz de amplios registros que modula a placer y que es capaz de ofrecer un Vissi d'arte estremecedor. A su lado, el tenor canario Jorge de León se mostró algo por debajo de su nivel, muy evidente en el dúo del primer acto Mia gelosa!, y aún así el suyo fue un Cavaradossi competente, de poderosa y segura emisión, salvo algún atisbo de vibrato, con una voz en todo momento potente y bien colocada, de hermoso timbre que cinceló con muy buen gusto y sin estridencias. Quizás le faltara una mayor dosis de sentimiento a E lucevan le stelle, sobrada sin embargo de técnica. Recelosos del accidente sufrido por Ambrogio Maestri, que hizo peligrar su participación en esta producción como hace dos temporadas cuando tuvo que ser sustituido por Juan Jesús Rodríguez en Rigoletto, nos sorprendió muchísimo la calidad ofrecida por el barítono italiano en un papel, el del villano Scarpia, que tan bien conoce. El suyo justificó la célebre frase que pronuncia Tosca tras asesinarle: ¡Y ante él temblaba toda Roma! Terrorífico y amenazante, así transmitió con su caracterización y su línea de canto profunda, segura y homogénea, las características fundamentales del personaje, exhibiendo además una envidiable naturalidad. Su contrapunto al Te Deum, Tre sbirri, una carrozza, fue antológico. El resto del elenco a un excelente nivel, y el milagro, la consecución del arte total, satisfecho, cerrando una estupenda a pesar de corta temporada lírica, que ha ido de menos a más, siempre dentro de un excelente nivel y con dos puntos álgidos, Doctor Atomic y este Puccini de rigor. Si seguimos así, y a poco de presentarse la nueva temporada, nos atreveríamos a decir que quizás el año próximo podamos disfrutar de El tríptico. Chi lo sá?

viernes, 29 de mayo de 2015

ESTRENO EN SALAS DE DOS PELÍCULAS VISTAS EN EL SEFF'2014

El camino más largo para volver a casa
Estreno en el Festival de Sevilla 12 noviembre 2014; en salas comerciales 29 mayo 2015

Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia
Estreno en el Festival de Venecia 2 septiembre; en Noruega 24 octubre; en el Festival de Sevilla y en Suecia 14 noviembre 2014; en España 29 mayo 2015

martes, 26 de mayo de 2015

LA SERVA PADRONA: CLUB DE LA COMEDIA SIN ARTE

“La serva padrona” de Giovanni Battista Pergolesi. Vanni Moretto, dirección musical. Rafael R. Villalobos, dramaturgia y dirección escénica. Maria Keohane, Furio Zanasi y Verónica Moreno, intérpretes. Teatro Lope de Vega, lunes 25 de mayo de 2015

La soprano sueca Maria Keohane
Sin duda la posibilidad de programar óperas de la mano de nuestra Orquesta Barroca resulta atractivo y conveniente, pero si ésta es la carta de presentación quedará mucho camino por recorrer. Para empezar, insistir en este título clásico de la ópera bufa italiana, sólo cinco años después de haberlo representado semiescenificado en la Sala Joaquín Turina, resulta aburrido por reiterativo, con tanto repertorio donde elegir. Se trata en realidad de un entremés musical y cómico, y optar por una escenografía de saldo es imprescindible dada la penuria presupuestaria a la que estamos expuestos; pero es ahí donde la imaginación y la creatividad tienen que aflorar con mayor ímpetu y convicción para no devenir en un espectáculo tan decepcionante como éste, que ni estamos en la Alameda ni en ningún teatro alternativo, por mucho encanto que en esos contextos puedan tener sus particulares propuestas.

El joven Rafael R. Villalobos, al que ya parecen haberse rendido varios teatros y certámenes con cierto prestigio en Europa, debuta en su ciudad natal con esta producción de la emblemática orquesta, y para ello echa mano de un recurso habitual del Centro Andaluz de Teatro, largas cortinas blancas ocupando y limitando espacio, en este caso la habitación de la casa del rico Uberto que la sirvienta Serpina quiere dirigir como señora. Poco hay que gobernar aparte de un sillón encontrado en un contenedor y una pomposa lámpara, único atrezzo con el que el escenógrafo pretende ilustrar el hastío de unos personajes condenados a repetir hasta la saciedad los mismos diálogos durante siglos. Sus abundantes recitativos resultan casi incomprensibles para un público que no cuenta con subtítulos aunque sí con un libreto imposible de seguir en la oscuridad. Villalobos hace que la pareja protagonista se comporte como esposos aburridos de sí mismos y de su relación, y consigue que ella actúe de manera acertada con arrogancia y mucho descaro. Lástima que no relajara esos atributos ni para encarar con mayor gracia y delicadeza sus arias, un apenas paladeado Stizzoso, mio stizzoso y un menos expresivo A Serpina penserete.

Vanni Moretto
Furio Zanasi sólo esbozó dramáticamente su sosías de Pantaleone, mientras su voz se perdía en el registro más grave hasta resultar inaudible. Maria Keohane, aparte lo ya apuntado, lució una voz un punto estridente pero definió con soltura el carácter valiente y audaz de su modelo Columbina. El arlequín Vespone fue sustituido por una criada objeto de empujones y maltrato en plena Sevilla contemporánea (el presupuesto alcanzó para una camiseta de la Expo 92 que lució Uberto), y que en el entreacto dejó de ser muda y sorprendió con un monólogo en castellano al estilo club de la comedia, infectado de tipismo sevillano y trianero, que tuvo no obstante su gracia. Pero Moretto dirigió sin brío y sin la agilidad y la seducción que reclama la partitura. La orquesta tocó sin el brillo acostumbrado y por momentos sonó incluso lánguida. Más nos convenció el director italiano cuando hace unos meses dirigió a la Barroca con música de Jaime Balius para la Catedral de Córdoba. Como relleno se optó por una sinfonía atribuida discutiblemente a Pergolesi que funcionó como acertada obertura dado su título alternativo de Sinfonia da un‘opera non conosciuta. Y el Presto del Concierto nº 2 de Francesco Durante, maestro de Pergolesi, obró como preludio al acto segundo, destacando el duelo entre el violín de Alexis Aguado y la viola de José Manuel Navarro.